jueves, 20 de agosto de 2020

UN REVOLUCIONARIO LLAMADO BERNARDO O’HIGGINS RIQUELME (1)



En el 242 aniversario de su natalicio (1):



                                                    Iván Ljubetic Vargas, historiador del
                                                            Centro de Extensión e  Investigación
                                                            Luis Emilio Recabarren,  CEILER




                                                                                           
                                                              “Eres, O’Higgins, reloj invariable
                                                               con una sola hora en tu cándida esfera:
                                                               la hora de Chile, el único minuto
                                                               que permanece en el horario rojo
                                                               de la dignidad combatiente”
                                                               (Pablo Neruda: “Canto General”)



I.- LOS FASCISTAS Y O’HIGGINS

Una de las características del fascismo, es la falsificación de la historia. El pinochetismo no podía ser la excepción. El dictador pretendió aparecer como el O’Higgins del siglo XX.
El 11 de diciembre de 1973, en una ceremonia en la Escuela Militar los cuatro miembros de la Junta Militar fueron distinguidos con las insignias de la Orden  O’higginiana. En la ocasión, Pinochet dijo refiriéndose a esa condecoración: “Para mí y para los otros tres integrantes de la Junta, ella implica el simbolismo de encarnar los principios a los que el capitán general  don Bernardo O’Higgins consagrara por entero su vida y sus actos”.
El 20 de agosto de 1975, Pinochet llegó al extremo de firmar en la ciudad de San Bernardo un decreto-ley otorgando a O’Higgins el  título de “Libertador de Chile”.
El 20 de agosto de 1982 en un discurso pronunciado en Chillán se comparó con el prócer: “Aquel debió enfrentarse con la fronda aristocrática y yo con la fronda política. Ambos, con un clero dividido y el extremismo, bandidaje antes, terrorismo ahora”.
Lo preocupante no es  que los reaccionarios  hayan creado este mito, sino que exista  gente, especialmente jóvenes, que  creen que  éste es real.
Por eso resulta  imprescindible mostrar al verdadero Bernardo O’Higgins, su vida,  sus ideales y  obras.

LA ANTÍTESIS DE UN FASCISTA

Fue un revolucionario liberal. Puso su vida al servicio de la Independencia de su patria. Utilizó todas las formas de lucha. Organizó la lucha clandestina, fue diputado consecuente, empuñó la espada en los campos de batalla;  como gobernante adoptó medidas para  consolidar  la emancipación de Chile y terminar con el poder y privilegios la aristocracia; fundó  la educación pública, intentó barrer con los prejuicios y la ignorancia del pueblo.
Por todo ello fue derrocado por la oligarquía, la Iglesia Católica y   otros sectores que intentaban detener la rueda de la historia.  Una vez más los reaccionarios utilizaron a los que tenían el monopolio de las armas para aplastar un gobierno patriota y progresista. Fue el 28 de enero de 1823.

DOS CONCEPTOS DE EJÉRCITO

O’Higgins pensó en la necesidad de formar un ejército nacional sin relación alguna con el del rey  español. Por ello fundó la Escuela Militar. En cambio los fascistas chilenos conciben el Ejército como heredero de las tropas realistas. El general Herman Brady, ministro  de Defensa de la dictadura, en un acto en homenaje a Pinochet, efectuado el 23 de agosto de 1976, sostuvo que “desde la época de la Colonia el Ejército de Chile ha sido la piedra angular para formar historia, formar tradición, formar hombría y mantener inalterable la institucionalidad de este Chile que tanto queremos”.