lunes, 15 de julio de 2019

La Vigilancia revolucionaria, la conciencia de clase, el exilio y la manipulación de los orígenes.



Comentario radial y escrito.








Fragmento de un artículo del Diario Español “El Mundo”

"Voy comprendiendo algunas cosas, entre ellas, la responsabilidad que uno tiene como padre frente a sus hijos.

Nunca se puede bajar la guardia. Hay que estar muy pendiente de lo que está ocurriendo aunque los hijos tengan 30 años".

"Como cualquier padre, uno no quiere sobrevivir a sus hijos. He comprendido todos los errores que cometieron.”

Amanda tenía una visión muy idealizada de lo que era el Estado Islámico.

Era una persona muy inocente. Me gustaría conversar con mujeres que estuvieron con ella porque quiero saber más sobre cómo vivía".

“Poeta y músico, Gálvez se ha propuesto recomponer el puzle vital de su hija. Y, de paso, arrojar luz sobre las sombras e interrogantes que aún proyectan sus últimos años de vida.”

“He comenzado a escribir un libro sobre ella y también algunas canciones para un documental", avanza.

Un poema compuesto en plena conmoción recuerda el desgraciado final de Amanda:

"Un reflejo de mi ser que ya no vislumbro,/ fue aquel desmenuzado por la barbarie./ Tachado y censurado por pérfidas huestes/ que por este mundo van sembrando la ira".

"Amanda nunca fue a Chile. Yo siempre les hablé a mis hijos en sueco. Ahora, he decidido usar el español con mis nietos y en algún momento viajaremos a Chile". Una promesa de periplo en memoria de quien extravió el camino en tierras del Califato. "Dicen que a las orillas del gran Éufrates,/ sobre los hirsutos campos de Deir Ezzor,/ vieron la última estela de su resplandor", esboza su padre.”


Fin del extracto.


Lo he dicho cientos de veces…El exilio es maldito, te roba tu  identidad, tus sueños…Tus principios y valores, tu moral se enfrentan a enemigos multifacéticos que  compran almas.

El exilio es el peor de los castigos que puede recibir un patriota  humanista, o el que sea, por luchar en la  construcción de un mundo mejor…

Conservar tu identidad,  demanda un compromiso individual, familiar y colectivo inmenso, enorme…Este es el caso de algunos países del sur, especialmente Chile;  objetivo del exilio…arrinconarlo, asustado, extraño, mudo, sordo, con figura de víctima, de “pobrecito yo”,  interrogante… Destruirte, borrar de un “solo viaje”..30, 40, 50, 20 años de tu vida.

Compañeros.

Que somos participes,  con o sin darnos cuenta al mantenimiento del Imperio como nuestro señor y amo, no tengo ninguna duda.

Tampoco tengo dudas,  que el Imperialismo gringo, anglo sajón o de adonde sea, son los depredadores más brutales y quizás los últimos, que han existido en la historia de la humanidad…

Nos hacen creer que el fascismo  es un causal ajeno, que no tiene nada que ver, con el desarrollo y permanencia mundial del hambre en el planeta, que es un engendro desvinculado  de la explotación del hombre por el hombre.

No es así, son simplemente sicarios del Imperio, y de sus aliados como Israel, Italia…Son los guardianes, los perros de presa del Imperio, los sueltan, los producen, cuando sus privilegios, sus dominios, son amenazados por el avance de la clase trabajadora exigiendo lo que es suyo, lo que les pertenece, sobrepasando  con sus organizaciones populares,  las estructuras estatales de sus lacayos.

Un ejemplo determinante por lo bestial y por el alcance mundial, es mi paisito, Chile.

La derecha empresarial, oligarca, utilizo en este caso a las gloriosas fuerzas armadas, que resultaron no ser solo sicarios de la muerte,  sino, simplemente ladrones.

Y me duele Marta Ugarte, Manuel y Nalvia Rosa…

Con los mismos sufrimientos con apellidos, que despierta hoy Venezuela, el gobierno popular de Salvador Allende, agravado por   problemas de identificación,  de identidad y de clase, se avanzaba, se desarrollaba una conciencia de país…era algo imparable… 

En la  última elección parlamentaria  en marzo de 1973, la derecha, en la cámara de senadores, no pudo alcanzar  el porcentaje necesario para deshabilitar como presidente  a nuestro consecuente mandatario…

Si esto seguía así, el futuro de las trasnacionales, de las oligarquías  anejas o nuevas, de privilegios usurpados por 209 años, estaban en peligro de agonizar…

Lo declarado por nuestro presidente en las Naciones Unidas, lo dice todo…

“Nos encontramos frente a fuerzas que operan en la penumbra, sin bandera, con armas poderosas, apostadas en los más variados lugares de influencia.”

“Señores delegados: Yo acuso ante la conciencia del mundo a la ITT de pretender provocar en mi Patria una guerra civil. Esto es lo que nosotros calificamos de acción imperialista.”


Soy un trabajador de la educación, suena pituco, pero así nos llamábamos en tiempos de construcción de un nuevo país, ahora parecemos mendigos, a mis colegas de mi país les amarran silabarios por el cuello y los arrastran cuesta arriba hacia la muerte…Y como soy comunista me almorrano, me siento vulnerable hasta la vergüenza, he tratado de llevar mi exilio con dignidad, que he sembrado mis caminos con corchos, es cierto…ni una parra me broto, también cante a “grito pelao”, intente poetizar y me salieron trigales para hacer pan, he tenido alumnos turcos, sirios, de bangladesí,  de Somalia, de Argentina, del Líbano…

Ahora ya están grandes, martillan su propia vida…me siento bien escuchar mi nombre en fonética extraña y que unos brazos enormes me estrujan…es bonito…Lo mismo le sucede a Nancy.

 Fue la forma de vivir mi exilio, mi maldición…conozco a otros que le sacaron como dice Víctor Jara “humito a las fábricas”, a talleres, andamios y aulas…Se dé compañeras que entregaron en jardines infantiles  herramientas para conquistar mañanas.

Conozco a compañeras luchando en hospitales, quirófanos y  psiquiatrías, conozco a los que cantan y versan, a los que traen la patria de “a pedacitos”, como en Abuja, para zurcir el alma…

Soy hermano de cocineros y folcloristas, de comunicadores radiales…

Todos,  todos han tenido que  vivir esta tragedia incurable…

No he podido ser un  padre de familia aceptable,  como lo he sido y soy, militante comunista…Soy abuelo y bisabuelo.

En esa parte, la más delicada y comprometida valgo hongo …y seré un hongo aunque llore y patalee…no hay justificación…

Menos mal, gracias a mi dios aparte y definitivamente a ellos mismos, mis 5 hijos son profesionales…y pá callao, me siento orgulloso de ellos.

Y a mí que me importa, ustedes dirán, quizás…y tendrían toda la razón…pero no puedo encontrar otra forma de vengarme del Fascismo ladrón que me dejo trunco…trato de eliminar mi identidad…mi ser, mi existencia…Siento que son cientos de cientos, que sienten lo mismo que yo, y no solo los chilenos, dios me guarde, que están orgullosos de sus hijos…Miles y miles de mi sur de américa,  pueden mirarse con dignidad a un espejo.

La vigilancia revolucionaria no es andar “sapeando”, es ir ayudando a entender un idea, siempre con la espalda a la muralla…como dijo el compañero Corvalan…”por si las moscas”…Es tratar de entender lo que pasa en el mundo, como puedo ayudar, a pesar de nuestra mentalidad “pequeño burgués”…

Un revolucionario practica la vigilancia, sobre todo, en los tiempos que vivimos en la que lo cuantitativo es más necesario que lo cualitativo.

Somos del sur de  américa, nuestras tierras son fértiles y ricas en todo…podríamos alimentar a todo el planeta…no podemos…unas cien personas y sus esbirros lo impiden…

¡! Hasta cuando ¡!

 Alejandro Fischer Alquinta.

Última semana en Torrevieja.


20190715.




Pablo Neruda y Matilde, vigilan atentos el mar.






Por. Concejal, Escritor, Luis E. Aguilera González,
Presidente de la Comisión de Cultura de
La Ilustre Municipalidad de La Serena.



Ha comenzado a retirarse el mes de “Septiembre”. Es el mes de la patria en Chile, el mes de la bandera, los volantines, el mes de la chicha en cacho, las empanadas, la cueca en las ramadas, de las polleras vistosas de las chinas y las espuelas de plata de los huasos. Es el mes de la alegría nos han dicho, de los jardines floridos de la patria. Pero en este año no hay banderas ni cometas, ni pañuelos de colores, ni caballitos de dulces, todo es luto y desolación en las calles, plazas, los campos y poblaciones donde vivíamos. Lágrimas calladas de furias contenidas en muchos de nosotros. El compañero presidente Salvador Allende ha muerto en la Modena…

Pablo Neruda, el poeta de la libertad y la esperanza, está gravemente enfermo –nos anuncian las noticias–, y su vida se va extinguiendo lentamente; hasta que fallece en la noche del 23 de septiembre de 1973, a sólo trece días de la gran traición; en un clima de hermética tristeza. A pesar de la naciente primavera para algunos, la mañana era demasiado fría.

Ante este espectáculo desolador, ¿qué importancia tiene ahora que la escritura vertical de las Odas elementales: “Dentro de ti tu edad/ creciendo,/ dentro de mí mi edad/ andando./ El tiempo es decidido,/ no suena su campana,/ se acrecienta, camina,/ por dentro de nosotros,/ aparece/ como un agua profunda/ en la mirada/ y junto a las castañas/ quemadas de tus ojos/ una brizna, la huella/ de un minúsculo río,/ una estrellita seca/ ascendiendo a tu boca…" ¿Sean versos endecasílabos cortados en forma arbitraria?  Lo que buena parte del Canto general, ¿sean crónicas históricas retocadas por el ritmo de la poesía?: “Lianas trepando hacia el cabello/ de la noche selvática, caobas/ formadoras del centro de las flechas, / hierro agrupado en el desván florido, / garra altanera de las conductoras…/ águilas de mi tierra, / agua desconocida, sol malvado, / ola de cruel espuma, / tiburón acechante, dentadura/ de las cordilleras antárticas…” ¿Qué importancia, tiene para quien escribió si llegaron sus poemas a un vastísimo público? "Dolores, sin remedio dolores", como diría el ilustre don Antonio Machado.

Porque al cabo de treinta y cinco años de residencia en el ámbito dramático de Chile, la memoria de Pablo Neruda, nos va cruzando con las ilusiones y tristezas, se ha convertido en antorcha inextinguible y símbolo de piedra. Es un fuego inmarcesible que no termina de iluminar la noche de los desamparados, el doloroso recuerdo de los caídos, la esperanza insurgente de los humildes: “Una brasa tenaz que sigue despertando la conciencia universal del hombre y su destino”.

Símbolo de piedra, decíamos eso es Pablo Neruda: un monumento vivo, imprevisible, trastornador, demasiado terrenal para su gloria, cuya presencia obsesiva es prematura para una conversación con las estrellas: “Sucede que a veces me canso de ser hombre/ y es tal vez porque quiero alcanzar las estrellas; pero mi alma/ se avergüenza de mi raza/ y en mi boca/ no se apaga la sed…”

Su amplitud está más allá de la frontera estética o política. Lo hizo todo, vivió con asombrosa intensidad, vio todo lo que tenía que ver en el momento preciso, fue testigo emocional y pavoroso de su tiempo. En la poesía tuvo un sentido mágico de las esencias, creó y transformó las formas a su tamaño, sublimó las estructuras conocidas y abrió caminos entre las breñas, agotó cauces y fuentes, fundó ciudades de lenguajes íntimos, se tendió a soñar bajo las estrellas, la lluvia; y despertó azorado con el color de la materia humana, se fundió al enigma de la expresión más ávida, y cuando todo estuvo hecho, comenzó a nacer, a ser él mismo confundido en los otros, uno distinto en su virtud genésica: “Sube a nacer conmigo, hermano./ Dame la mano desde la profunda/ zona de tu dolor diseminado./ No volverás del fondo de las rocas./ No volverás del tiempo subterráneo./ No volverá tu voz endurecida./ No volverán tus ojos taladrados./ Mírame desde el fondo de la tierra,/ labrador, tejedor, pastor callado:/ domador de guanacos tutelares:/ albañil del andamio desafiado:/ aguador de las lágrimas andinas:/ joyero de los dedos machacados:/ agricultor temblando en la semilla:/ alfarero en tu greda derramado:/ traed a la copa de esta nueva vida/ vuestros viejos dolores enterrados...”

Pocos escritores en la historia de la poesía han tenido el vigor de generar tan alto grado de pasión enaltecedora, pasión que ha conmovido durante más de medio siglo, a varias generaciones de lectores de las más diversas latitudes y de preferencias muy disímiles. La singular hazaña sólo fue posible gracias a su condición de humanista superior, que supo interpretar la problemática individual y colectiva de una época en las distintas etapas de su desarrollo: configurando a la postre un amplio territorio emocional, donde encuentra cabida tanto los sentimientos más íntimos del adolescente atormentado, como los complejos e inusitados avatares del transcurrir histórico. “Hombre-pueblo-individúo-multitud”, se enlazan en la unidad indivisible que da categoría, contenido, trascendencia y universalidad. Y que por ello es capaz, a su manera, de transformar el mundo emocional, de sensibilizar la vida y darle dignidad a la experiencia humana.

12 de diciembre de 1992: Pablo y Matilde se reintegran a su domicilio, estarán por fin en casa. Abajo, en la playa el suceso será celebrado como el difícil regreso de Ulises, como una ardua proeza, que entrará en la historia, entrañando una reafirmación no de la muerte, sino de la vida. De una vida activa.

Porque no nos equivoquemos repitiendo el lugar común sobre el eterno reposo. Pues el poeta seguirá trabajando, como lo hizo allí durante tantos años, escribiendo en una mesita junto al océano o al lado del fuego de la chimenea. Allí su poesía predijo esta hora y su programa de acción: “Compañeros, enterradme en Isla Negra/ frente al mar que conozco, a cada área rugosa/ de piedra y de/ las que mis ojos perdidos/ no volverán a ver...” Simplemente pondría en práctica lo que dejó estampado en estos versos: “yo no voy a morirme. Salgo ahora, /en este día lleno de volcanes/ hacia la multitud, hacia la vida...” O bien: “Junto a esta piedra no reposo. / Trabaja el mar en mi silencio.”

Ya todos se han ido en esta tarde. Y en el promontorio más cercano a las olas, vigilan atentos Pablo y Matilde. Al frente, el mar, inmenso. Por él les llega el tiempo, ráfagas de tiempo, cuotas de tiempo inacabable que comienza. Arriba, los pájaros trazan su libre geometría. Abajo, las “piedras de Chile”: “…Ágatas arrugadas de Isla Negra,/ sulfúricos guijarros/ de Tocopilla, como estrellas rotas,/ caídas del infierno mineral,/ piedras de La Serena que el océano/ suavizó y luego estableció en la altura,/ y de Coquimbo el negro poderío,/ el basalto rodante/ el Maitencillo, de Toltén, de Niebla,/ del vestido mojado/ de Chiloé marino,/ piedras redondas, piedras como huevos/ de pilpilén austral, dedos translúcidos/ de la secreta sal, del congelado/ cuarzo, o durísima herencia/ de Los Andes, naves/ y monasterios/ de granito.”

Por todas partes, el aire de las odas. Ya todos se han ido, tras dos días de muchas horas de acompañamientos y labores: “Pero si ya pagamos nuestros pasajes en este mundo/ por qué, por qué no nos dejan sentarnos y comer?/ Queremos mirar las nubes, queremos tomar el sol y oler la sal,/ francamente no se trata de molestar a nadie,/ es tan sencillo: somos pasajeros./ Todos vamos pasando y el tiempo con nosotros:/ pasa el mar, se despide la rosa,/ pasa la tierra por la sombra y por la luz,/ y ustedes y nosotros pasamos, pasajeros./ Entonces, qué les pasa?/ Por qué andan tan furiosos?/ A quién andan buscando con revólver?/ Nosotros no sabíamos/ que todo lo tenían ocupado,/ las copas, los asientos,/ las camas, los espejos,/ el mar, el vino, el cielo…”

Pero, ¿quiénes eran esos "Todos", acaso estaba la muchacha que en el otoño llevaba “La boina gris”: “Te recuerdo como eras en el último otoño./ Eras la boina gris y el corazón en calma./ En tus ojos peleaban las llamas del crepúsculo./ Y las hojas caían en el agua de tu alma…” Y el corazón en calma y los muchachos de las camisas amarantos. Alegres, bellos en su rebeldía, y de la mano con el amor. Marineros de “Cada puerto”: “Amo el amor de los marineros/ que besan y se van. / Dejan una promesa. / No vuelven nunca más. / En cada puerto una mujer espera: / los marineros besan y se van. / Una noche se acuestan con la muerte/ en el lecho del mar…” Claro que sí, los compañeros de las minas, los campesinos, pescadores y todos sus compañeros de partido, los que desafían el vértigo de los andamios, la mujer chilena: “Ay, cuándo, cuándo, ay, cuándo, de ojos serenos y abrazos muy dulces…”; pero siempre llevará presente a sus compañeros y a su partido, el Partido Comunista, que le enseñó a dormir en las camas duras de sus hermanos: “Me has dado la fraternidad hacia el que no conozco. / Me has agregado la fuerza de todos los que viven. / Me has vuelto a dar la patria como en un nacimiento. / Me has dado la libertad que no tiene el solitario. / Me enseñaste a encender la bondad, como el fuego. / Me diste la rectitud que necesita el árbol. / Me enseñaste a ver la unidad y la diferencia de los hombres. / Me mostraste cómo el dolor de un ser ha muerto en la victoria de todos. / Me enseñaste a dormir en las camas duras de mis hermanos. / Me hiciste construir sobre la realidad como sobre una roca. / Me hiciste adversario del malvado y muro del frenético. / Me has hecho ver la claridad del mundo y la posibilidad de la alegría. / Me has hecho indestructible porque contigo no termino en mí mismo.”

Entonces, comienza la jornada para siempre inconclusa. Cuidar el huerto de la patria. Atender el dolor. Calmar angustias. Desde lejos acompaña el horizonte: sobre su límite de cuchillos, como a caballo de “un caballo vago y de sueños”: “Innecesario, viéndome en los espejos/ con un gusto a semanas, a biógrafos, a papeles, / arranco de mi corazón al capitán del infierno,/ establezco cláusulas indefinidamente tristes./ Vago de un punto a otro, absorbo ilusiones,/ converso con los sastres en sus nidos:/ ellos, a menudo, con voz fatal y fría/ cantan y hacen huir los maleficios…” “Los crepúsculos de Maruri”: “Y este silencio que lo llena/ todo, / desde qué país de astros/ se vino solo?/ Y por qué esta brurna/ –plúmula trémula–; / beso de lluvia/ –sensitiva– / cayó en silencio –y para siempre– / sobre mi vida?...”, atardeceres de una juventud solitaria de estudiante flaco y desgarbado. Y al oriente, la “Casa de las flores”: “PREGUNTARÉIS: Y dónde están las lilas?/ Y la metafísica cubierta de amapolas?/ Y la lluvia que a menudo golpeaba/ sus palabras llenándolas/ de agujeros y pájaros?/ Os voy a contar todo lo que me pasa./ Yo vivía en un barrio/ de Madrid, con campanas,/ con relojes, con árboles./ Desde allí se veía/ el rostro seco de Castilla/ como un océano de cuero./ Mi casa era llamada/ la casa de las flores, porque por todas partes/ estallaban geranios: era/ una bella casa/ con perros y chiquillos./ Raúl, te acuerdas?/ Te acuerdas, Rafael?/ Federico, te acuerdas/ debajo de la tierra,/ te acuerdas de mi casa con balcones en donde/ la luz de junio ahogaba flores en tu boca?/ Hermano,/ hermano!/ Todo…” Y los combates, cuando fue la hora de tomar en las manos su parte de la esperanza.

Sí, Pablo y Matilde ya han regresado a casa en Isla Negra. Retoman el dominio de sus pasos. Ya no navegarán en las tinieblas. Y tanto por hacer. Son rudas las faenas del poeta cuando es mucho el dolor, cuando hay que abrir tanto camino está lista la pala y el verbo. ¡A trabajar, hermanos! Qué están esperando, “con ardiente paciencia”, las anchas Alamedas, y que ya ha trazado el camino hacia las Espléndidas Ciudades…






viernes, 12 de julio de 2019

EL “YO ACUSO” DE PABLO NERUDA






Un día como hoy, 12 de julio, hace 115 años, nació el gran poeta y revolucionario, Pablo Neruda.

Nuestro homenaje pleno de admiración y cariño.

Un abrazo nerudiano,
  
Iván Ljubetic Vargas









Ricardo García: alguna calle llevará tu nombre








Vólker Gutiérrez 
Miércoles 10 de julio 2019


El público de la Quinta Vergara, dispuesto alrededor del Palacio y no del anfiteatro que se levantó después, se enfrenta expectante al comienzo de una aventura desconocida. No están las luces ni el sonido ni todo el color que caracteriza en nuestros tiempos al evento más popular que se desarrolla ahí cada verano. Pero la ansiedad de los espectadores y los organizadores es altísima. Es febrero de 1960 y estamos viendo una película en blanco y negro. Por fin, poco después de la hora señalada, aparece sobre el escenario el locutor y da pie al inicio de una leyenda: el Festival de la Canción de Viña del Mar.

Así imagino en parte la primera edición del ya famoso certamen musical. Al igual que otras iniciativas de aquella época, como el Mundial de Fútbol de 1962, el festival de Viña tuvo mucho de ñeque, de esfuerzos múltiples que se concatenaron para dar vida a sueños y aspiraciones de personas que sabían que había un mundo por hacer con escasos recursos, casi a pata pelá. Entre esos hacedores, figuró el visionario Juan Osvaldo Larrea García, ya entonces más conocido como Ricardo García.

Ricardo García el aprendiz

Juan Osvaldo había llegado muy pequeño desde el sur a Santiago, de la mano de su madre. Acá asistió al colegio y, entre otras virtudes, destacó en certámenes literarios y comenzó sus coqueteos con la actividad radial. Llegado el momento de iniciar sus estudios superiores, optó primero por las Bellas Artes para luego matricularse en la carrera de Castellano, en el antiguo Instituto Pedagógico.

En paralelo a sus clases universitarias entró a trabajar en la radio Minería. Comenzaba la década de 1950… y también la llamada Guerra Fría, que al joven Larrea le cayó encima cuando lo despidieron de la emisora por asistir a un encuentro por la Paz en Rumania, detrás de la Cortina de Hierro. Eso no lo amilanó ni tampoco le generó rencor. Es más, no dudó en volver a la Minería cuando fue llamado otra vez ahí. Certera decisión, pues al poco tiempo Raúl Matas, el locutor del programa más famoso de la época, Discomanía, lo invitó a sumarse al espacio y Larrea ya no paró más, aunque ahora era conocido con su artístico nombre de Ricardo García.

Ricardo García el ídolo de la radio

A mediados del siglo pasado la televisión en Chile era todavía un experimento y el canal de información más masivo seguía siendo la radio. En ese medio, con harta programación en vivo, casi tan populares como los propios artistas eran los locutores, conocidos también como disjockeys. Ellos no limitaban su labor a anunciar las canciones que se emitirían, sino que también hacían continuidad y comentaban discos. Mucho se discutió entonces la labor de estos personajes, a los que se les enrostraba el poder de determinar en gran medida los gustos de las audiencias. Sin embargo García no concordaba con ello porque eso menospreciaba el papel del público. Además, él se autodefinía como un realizador de programas, lo que calza perfecto con su estirpe de gestor, tal cual es recordado por buena parte de quienes valoran su amplia obra cultural.

Ricardo García tomó la posta de conductor en Discomanía cuando Raúl Matas partió al extranjero, a fines de los años cincuenta, transformándose en el personaje radial más popular del país. Pero él era más que un anunciador de canciones. Creó el personaje Pocas Pecas, que luego fue llevado al dibujo; fundó revistas y levantó tienda de venta de discos; ofició de actor en compañías teatrales y de cantor en coros. En tanto periodista autodidacto cubrió importantes sucesos nacionales e internacionales, como el asesinato del presidente Kennedy, siempre acompañado de su grabadora con la que quería registrar “el sonido de la historia”.

Ya en 1960 Ricardo García es una institución en Chile y es ahí cuando las autoridades de Viña del Mar lo llamaron para dar forma y conducir un evento nuevo, que marcará el pulso futuro de la música popular en el país. Fue él junto a otros personajes de la época quienes propusieron la realización de un certamen para, principalmente, dar a conocer a los creadores e intérpretes nacionales, tanto de los géneros pop como folclórico. Y así es como condujo las primeras ocho ediciones del Festival de la Canción de Viña del Mar.

Ricardo García y la Nueva Canción Chilena

En diversas entrevistas que le hicieron y en sus propios espacios radiales, desde muy temprano Ricardo García se preocupó de resaltar y dar cabida a un nuevo movimiento cultural que emergía en el país, de la mano de Violeta Parra, junto a la cual el locutor desarrolló por un año un programa en la radio Chilena. Debido a que la llamada Nueva Canción Chilena no tenía la cobertura que García solicitaba, se dedicó a organizar un festival especial, bajo el alero de la reformada Universidad Católica que dirigía Fernando Castillo Velasco. En los tres encuentros que se alcanzaron a realizar, desfilaron por ahí Víctor Jara, Patricio Manns, Isabel y Ángel Parra, Quilapayún, Rolando Alarcón y varios otros próceres de la cultura nacional.
Pero Ricardo García fue un hombre versátil, siempre tajante en señalar que, independiente del género musical, gustaba de la música bien hecha. Preocupado también por los intereses del público juvenil, cuando la televisión en Chile daba sus primeros pasos, lo encontramos animando las primeras versiones de un programa que marcó a más de una generación: Música Libre.

Ricardo García y la resistencia cultural

Cuando el 11 de septiembre de 1973 en Chile se bombardeó La Moneda con el presidente constitucional en su interior, los fusiles silenciaron también a la cultura y sacaron de escena a buena parte de los más importantes creadores nacionales. Ricardo García, que estaba en el pináculo de su carrera, fue uno de los afectados. Pero nuevamente no se dio por vencido y se unió a la resistencia desde su ámbito natural. Al poco tiempo y con escasos recursos financieros decidió crear el sello Alerce, bajo cuyo alero, casi en susurro, de mano en mano, logró reunir y difundir a los nuevos representantes del arte musical. Primero fueron los nacionales, como el grupo Ortiga, y luego llegaron los latinoamericanos, dentro de los cuales el más destacado fue Silvio Rodríguez.

Igual que el árbol patagónico, el sello Alerce y Ricardo García crecieron y se mantuvieron firmes frente a la censura impuesta por el régimen militar. Y de la misma forma que una década antes, García organizó y condujo los primeros festivales masivos en dictadura, en el histórico teatro Caupolicán, ahora con nombres como Santiago del Nuevo Extremo, Capri, Eduardo Peralta o Schwenke y Nilo.

El retorno a la democracia en Chile se verificó en marzo de 1990. Muchos quisieron recuperar el tiempo extraviado y saldar antiguas cuentas, como Silvio Rodríguez, quien se reencontró con el público chileno en uno de los conciertos de mayor convocatoria realizados en el país, el día 31 de ese mismo mes y año en el Estadio Nacional. Cuando se publicó el disco que contenía el material de ese recital, en septiembre, el trovador caribeño, junto con recordar a Víctor Jara, dedicó estas sentidas palabras a Ricardo García: “La idea de grabar el concierto, y la gestión, se deben a Ricardo García, quien tuvo una larga trayectoria de afecto y compromiso con la canción chilena y latinoamericana. Podría decirse que este disco fue uno de sus últimos proyectos, quizás su último sueño, y me hace bien honrar su memoria dedicándoselo”.

Así fue, quizás su último sueño, porque Ricardo García falleció tempranamente en junio de 1990. El presente 2019 habría cumplido noventa años de edad y algunos también soñamos con ver, algún día, su nombre estampado en la señalética de una calle.

El autor es Periodista y Profesor, Fundador y Presidente Cultura Mapocho, Director Letra Capital Ediciones.






Venezuela. La gallina de Liliane









Por Geraldina Colotti,

Fuente: Resumen Latinoamericano, 10 julio 2019

Estamos en Caracas, en medio de la guerra económica que dificulta la vida de la población venezolana, con el objetivo evidente de eliminar el consenso del gobierno bolivariano. La periodista recibe una llamada de la documentalista Liliane Blaser, con quien debía reunirse en unas pocas horas. Solo se entiende la palabra «gallina», repetida varias veces con una voz frenética y que se ha pospuesto la cita, luego se interrumpe la conversación. La reportera reflexiona. Dado que «gallina» no puede ser un insulto para ella, ni un deseo culinario expresado por la documentalista vegetariana tan temprano en la mañana, podría ser un apellido. Gallina? Élla no conoce a nadie que se llame así.

La respuesta viene, en parte, con el envío de algunas fotografías de Liliane: vemos una hermosa gallina, cruzada de lado a lado por una costura gigantesca, que le ha endurecido un poco el cuello, pero no le ha eliminado la mirada esponjosa. Otra foto muestra la expresión mortificada de un perro recién regañado. La explicación viene poco después de la voz de una Liliane mucho menos agitada. La periodista cuenta así toda la historia.

En el sitio de Cotrain, donde se llevan a cabo los cursos, debates y proyecciones de películas, la documentalista vive con un perro, un gato y dos gallinas, amadas y cuidadas también porque proporcionan los huevos todos los días, especialmente caros debido a la especulación. A las amigas que se detienen a dormir, Liliane siempre recomienda mantener las gallinas bien separadas del perro. Debido a un huésped distraído, que se olvidó de tomar esa precaución, el perro se lanzó sobre las gallinas. La más rápida logró esconderse, pero la otra casi se convierte en un puré. Afortunadamente, Liliane, atraída por el ajetreo, logró sacarla de las garras del perro y llevarla, a gran velocidad, a la Misión Nevado, donde un cirujano con talentos poco comunes la cosió a la perfección. La principal incógnita, ahora, es si las gallinas, la que sobrevive y la otra, aterrorizadas por la agresión escapada, aún podrán hacer huevos …

La periodista reflexiona: por un lado, estan las noticias alarmistas de los medios de comunicación occidentales, que describen a un país bárbaro postrado por una «crisis humanitaria» sin soluciones, por el otro, una operación de alta cirugía realizada en una gallina. Vale la pena ir a ver …

El más equipado de los 4 Centros Veterinarios Integrales de la Misión Nevado existente en Caracas es el Nuevo Circo. Se levanta frente al lugar donde una vez tuvieron lugar las corridas de toros, antes de que el gobierno socialista las prohibiera definitivamente. Consta de tres clínicas, un laboratorio, un quirófano y una sala de tratamiento. Funciona las 24 horas del día y, como podemos ver, está equipado para cada emergencia. Todos estrictamente libres.

En el mostrador de entrada y en las paredes, el material gráfico o en papel explican el carácter y el propósito de la Misión Nevado, uno de los planes sociales del gobierno bolivariano, que depende de la vicepresidencia de la República. Tiene un carácter animalista, humanista, ecosocialista y revolucionario. Forma parte del Quinto Objetivo Histórico de la Ley del Plan de la Patria, que pretende «contribuir a la preservación de la vida del planeta y de la especie a través de un modelo económico productivo ecosocialista, basado en una relación armoniosa entre el ser humano y la naturaleza». Un modelo que pretende garantizar «un uso racional y sostenible de los recursos naturales, respetuoso de los procesos y ciclos naturales». Un proyecto que tiene un «profundo carácter ecológico y revolucionario porque, por primera vez en Venezuela, la estrategia política del gobierno asume la biodiversidad».

En una habitación pequeña, hay un grupo de jovenes con tatuajes, piercings y cabello estilo rasta o simbolos del movimiento LGBT, que se dedican a practicar anestesia en un perro que padece un problema de próstata. Otro mestizo, ya curado y esperando a su humano, mira desde debajo de un banco. En los brazos de las personas en la cola, más adelante hay: un gato sin oreja, un cachorro con absoluta prioridad porque acaba de ser mordido por un pittbull, un loro y la gallina de Liliane, que aparece preocupada desde una caja de cartón. Tratamientos que en una oficina veterinaria de cualquier país europeo estarían fuera del alcance de las personas que vemos aquí en la cola. En Venezuela, sinembargo, son gratuitos.

Rosanna tuvo experiencia directa cuando su perrita cayó enferma de un tumor. «Solo para los exámenes, dice, una clínica veterinaria privada me habría pedido el equivalente a 400 dólares. Aquí, en cambio, me la operaron de forma gratuita e inmediatamente mejoró». Ahora vengo aquí como voluntaria, para hacer frente a esta guerra económica que hace que todo sea mucho más complicado, recojo todo el material que puede facilitar el trabajo: los cartones de la caja de suministros de Clap, los periódicos e incluso alimentos para refugios «.

Todos aquí conocen la historia de Misión Nevado, ahora dirigida por Maigualida Vargas. Alfredo, uno de los coordinadores, ha estado trabajando en este Centro de Diagnóstico Integral (CDI) durante un año y medio. Recuerda la historia de Nevado, el perro que acompañó a Simón Bolívar en todas sus batallas. Recuerda el momento en que Hugo Chávez hizo que la caravana presidencial se detuviera en medio de una campaña electoral para rescatar a un perro callejero, y planteó públicamente el problema de cuidar a los animales en peligro y el «amor infinito» que impulsa la militancia bolivariana.





Cuenta, conmovido, de ese perro callejero que siguió al ataúd del comandante, que murió el 5 de marzo de 2013, «por millas, hasta el Cuartel de la Montaña, donde descansan sus restos». Explica que «en el 2014, el presidente Maduro formalizó la Misión Nevado donde aqui trabajan, en dos turnos y en una noche de emergencia, unas treinta personas, incluidos cinco médicos, incluso si se necesitarían muchos más».

Edgar, quien organiza la seguridad durante tres años, dice que ha aprendido a amar a los animales desde que vino a trabajar en el CDI, «y ahora tengo dos perros queridos», dice, brindando su interpretación de la guerra económica: «ellos quieren derrotar a nuestro presidente Nicolás porque se dedica al pueblo con el mismo compromiso que el Dr. Rocco pone aquí «.

El Dr. Vincenzo Salvador Rocco Hernández se limpia el sudor, se quita los guantes y nos recibe entre una montaña de papeles y archivos. Es uno de los fundadores del CDI veterinario, que nació en junio del 2014, y donde trabaja «prácticamente sin tomarse vacaciones». De origen italiana, dice que desde una edad temprana tuvo «la vocación de convertirse en médico de animales». Una vocación que nunca ha fallado y, de hecho, se renueva «en este lugar que para los jóvenes representa un postgrado de alta especialización y para mi profesión un desafío continuo porque hay emergencias quirúrgicas que no encontraría en una clínica privada». Como la de la gallina de Liliane.

Pero el Dr. Rocco también es un hombre valiente, desplegado con determinación del lado del socialismo bolivariano. Dice que recibió amenazas durante las guarimbas, pero no le tiene miedo. En el 2017, los «pacíficos manifestantes», tal como los definieron los medios de comunicación europeos, han golpeado tanto a personas como a instalaciones públicas. También destruyeron una de las clínicas veterinarias itinerantes que, todos los fines de semana, proceden con vacunaciones gratuitas de animales callejeros. «Una señora de la oposición, dice el Dr. Rocco, me preguntó dónde terminaría cuando derrocaran a la dictadura chavista”. Le respondí: no sé dónde terminará usted, pero ciertamente yo terminaré apuntando detrás de un arma para defender el proceso bolivariano. Debido a la guerra económica, estamos haciendo de la necesidad una virtud. Tenemos un montón de fondos bloqueados en el extranjero, el imperialismo amenaza a las empresas que quieren hacer negocios con nosotros. Porque somos un ejemplo, y por eso no debemos renunciar ”.

¿Y la gallina de Liliane todavía podrá poner huevos? El doctor se encoge de hombros.

Algún tiempo después, de vuelta en Italia, la periodista recibe una llamada de Liliane Blaser: la gallina ha vuelto a poner huevos. Milagro bolivariano. Como el ave Fénix, la revolución se levanta de las cenizas una y otra vez más.

Revisión del castellano Gabriela Pereira





LA NACIONALIZACIÓN DEL COBRE










martes, 9 de julio de 2019

SAMUEL RIQUELME CRUZ, DIRIGENTE OBRERO DEL PARTIDO COMUNISTA DE CHILE






                                       Iván Ljubetic Vargas, historiador del
                                       Centro de Extensión e Investigación
                                       Luis Emilio Recabarren,  CEILER






El martes 25 de junio de 2019 dejó de latir el generoso corazón de Samuel Segundo Riquelme Cruz, un dirigente obrero del Partido Comunista de Chile.
Había nacido en Carampangue, provincia de Arauco, el 10 de agosto de 1923.  Su padre, Samuel Riquelme Garrido, era minero de Lota; su madre, Teodosia Cruz Gómez, campesina. Ambos se conocieron en Carampangue y se fueron a vivir en Lota. Además de Samuel, tuvieron dos hijas y un hijo.
Samuel fue un autodidacta. Alcanzó a estudiar solo hasta sexta preparatoria.  Trabajó en las minas unos pocos días, pues su padre le pidió que no siguiera su senda laboral. Entonces comenzó a trabajar en la Construcción, luego en la Compañía Chilena de Electricidad.

INGRESA A LAS JUVENTUDES COMUNISTAS
Relata Samuel Riquelme: “Ingresé a las Juventudes Comunistas en Lota en abril de 1938. En el año del triunfo del Frente Popular con don Pedro Aguirre Cerda…
“Aquella era una juventud totalmente obrera, de mineros. Seguíamos la tradición de Recabarren, que era levantar, junto con la organización sindical, la prensa, el Partido y la actividad artística, sobre todo el teatro. Así que en Lota también tuvimos nuestro conjunto teatral. Una vez me tocó ser actor…
“Otra actividad que atraía a muchos jóvenes en Lota era la banda de pitos y tambores, la mejor de todas las bandas de guerra de las Juventudes Comunistas de esa época. Competía con San Antonio que también tenía una banda poderosa…
“Llegamos a tener más de mil militantes en la Juventud Comunista y de ellos, 200 uniformados, la Joven Guardia. Se cantaban canciones revolucionarias, algunas muy antiguas, de los tiempos de la pampa salitrera, pero sobre todo las canciones de la Guerra Civil Española, como “Los cuatro generales”, “No hay quien pueda”, “El Quinto Regimiento” y tantas más.  También canciones soviéticas, que llegaban traducidas por los españoles. Porque, otro gran motivo del crecimiento y desarrollo de la Jota de esa época era la solidaridad de los pueblos de América Latina, con los republicanos españoles y con la Unión Soviética. Recorríamos los pabellones, los callejones, las  poblaciones, Lota Bajo, con una canción destinada a buscar recursos: “Una ayuda para España, traslalalá; por los niños españoles, traslalá; por la madres españolas, traslalalá…” Con ese estribillo recogíamos la ayuda. También se cantaba “Hijos del Pueblo” y sobre todo “La Joven Guardia” y “La Internacional”. El uniforme llamaba la atención y atraía a los jóvenes y a las niñas…
“En la Juventud Comunista de Lota también se estudiaba. Había una escuela de capacitación política. Se hacían cursos, se leían artículos de Lenin, folletos de Recabarren. A mí me mandaron a Santiago a una de las primeras escuelas centrales de educación de esa época. Año 1942.” (Entrevista a Samuel Riquelme, en José Miguel Varas: “Los tenaces”. LOM Ediciones, 2010, páginas 97, 98 y 99)

En 1942 se quedó en Santiago. A poco llegar fue designado Secretario de Organización del Comité Regional Santiago de las Juventudes Comunistas.

DE CÓMO CONOCIÓ A SU COMPAÑERA
Continúa relatando Samuel Riquelme: “El Santiago se desarrollaban actividades como la elección de abanderadas, lo que era parte de las campañas de finanzas. Ramona Parra y Flor Parra, su hermana,  trabajaban en el Laboratorio Recalcine, donde la mayor parte del personal eran mujeres. Muchas, tal vez la mayoría, eran de izquierda. La presidenta del sindicato era la Estela Rozas. Entonces la Flor y la Ramona le dicen a la dirección de la Jota que sería bueno que fuéramos a una asamblea sindical y expusiéramos allí la cosa de la campaña e invitáramos al sindicato a participar y que se pudiera elegir no una, sino varias abanderadas entre las trabajadoras de la empresa. Las abanderadas salían con unos vestidos brillantes, de gala; eso era como la elección de reina de la primavera.
La dirección me designó a mí para que fuera a esa reunión… Las compañeras no tenían la posibilidad de llamarme por teléfono para ponerse de acuerdo conmigo, pero la compañera Fresia Moreno, muy amiga de las hermanas Parra, sí la tenía. Así es que ella me llamó al trabajo y me dijo tal día va ser la asamblea del sindicato, en tal parte. Yo me hice presente, expuse el tema de la campaña de las abanderadas y la invitación a las trabajadoras del laboratorio a que participaran en esa campaña. Mi intervención fue muy bien acogida; en el acto designaron a varias candidatas” (Entrevista a Samuel Riquelme en José Miguel Varas, obra citada, páginas 99 y 100)
Cuenta Samuel Riquelme: “De esa asamblea salieron varias candidatas a reina, al finalizar la reunión, invité a Ramona, Flor y Fresia a dar cuenta al Comité Central de la JJCC, el resultado de la Asamblea y luego la fui a dejar a la micro…siguieron los intercambios de saludos y luego el pololeo.
Fueron 62 años de matrimonio, tuvimos tres hijos, Pablo, Fresia Luzmila (este último nombre por una combatiente soviética de la 2ª Guerra Mundial) y Bárbara.
Cuando nos casamos, compramos este terreno en el que construí mi casa, lo adquirí en un loteo que hicieron el año 1946; estos terrenos primitivamente fueron viñedos. El sitio lo pagué en cuotas de 1.000 pesos mensuales de la época (10.000 pesos en total) – Valor del pie –La suma total del terreno de 250 m2 fue $ 74.000 pesos. (Ana María Pino Yáñez: “Entrevista a Samuel Riquelme Cruz”, mayo de 2012))

DURANTE EL GOBIERNO DEL TRAIDOR
Recuerda Samuel Riquelme: “Con la represión ya desatada, se llamó a una reunión del Comité Central del Partido. El informante, Ricardo Fonseca, que era el secretario general desde 1946, analizó la situación y advirtió: “Hay que prepararse para resistir. Vamos a constituir dos direcciones: una clandestina y otra semi clandestina. En esta última estarán los parlamentarios que todavía tenemos fuero y podemos hacer algo legalmente. Vamos a dar la batalla abierta con las fuerzas y los aliados que podamos para mantenernos en la legalidad”.
Se resuelve entonces  que Daniel Palma pase de la Jota al trabajo de la dirección clandestina del Partido. En esas condiciones me eligen secretario general de las  Juventudes Comunistas de Chile y con eso, al mismo tiempo, paso a ser miembro del Comité Central. (José Miguel Varas: “Los Tenaces”, páginas 108 y 109).
Durante el período que abarca desde 1947 a 1950, Samuel Riquelme ocupa el cargo de Secretario General de las Juventudes Comunistas de Chile.

En 1952 pasó al Partido Comunista, del cual fue miembro del Comité Central, de la Comisión Política y de su secretariado.
En el Gobierno Popular fue Subdirector General de Investigaciones.

DE LA DETENCIÓN Y LAS TORTURAS: 1973
Relata Samuel Riquelme: “A mi detuvieron en la Iglesia del Hospital. por el patio que daba al Hospital San Borja, allí estaban unos compañeros esperándome y me indicaron una muralla que teníamos que saltar hacia el patio de la embajada. Cuando fui detenido en la Embajada Argentina, Le pedí al personal de la PDI que tuvieran consideración con mi familia que son los comunistas.
Luego me llevaron a la Comisaría de Carabineros que estaba en San Isidro, en ese lugar fue donde yo recibo las primeras brutalidades de la policía de Pinochet.
Ahí me aplicaron corriente eléctrica en casi todo el cuerpo, me metieron los electrodos de la corriente en los oídos, en los parpados, en las sienes, en el pene.
En ese lugar de tortura llegó Ramón Esquivel… ¿Quién es Ramón Esquivel? Yo lo conocí en la primera comisión que designó el compañero Salvador Allende para investigar el asesinato del Comandante Araya. Esquivel era oficial de Carabineros, era uno de los representantes del aparato del Servicio de Inteligencia de Carabineros. Al llegar a ese lugar, Esquivel me pide colaboración…Yo le digo: “¿Qué me pide Usted?” Me dice: “Colaboración”. Yo respondo: “Ud. sabe que colaboración de mi parte no va a tener”. Esquivel dice: “No va a colaborar, llévenlo a la tortura”
Ahí me aplicaron corriente y golpes, haciendo las interrogaciones del caso, preguntando por el trabajo de los comunistas en los cuerpos armados y ante mi respuesta: los torturadores me decían: “Soy choro,  “No querís colaborar”, al final se cansaron de ponerme tanta corriente en el cuerpo y de pegarme. Yo ante las preguntas y ante la brutalidad de los torturadores, yo siempre me dirigía a Esquivel y le decía: “Así que Ud. Sr. Esquivel en estas tareas”. Me decían: “Acá no está Esquivel”…Yo respondía: “Así que no está Esquivel, Esquivel está aquí”. Me quitaron la ropa y estoy sentado en el camarote de la celda y empiezo a sentir un dolor muy fuerte en el cerebro y me encuentro con un hematoma muy grande, por la corriente que me colocaron. Ahí me tuvieron un par de días, después de ahí me sacaron y yo al tiempo supe a través de los oficiales, sobre todo por el General Sergio Poblete, de que me habían llevado al Academia de Guerra de la Aviación (AGA). Ahí los interrogatorios fueron más científicos y brutales. Recuerdo que me llevaban al lugar de torturas aproximadamente a las 10 de la noche, a esa hora llegaban los torturadores, no sólo a mí, sino a muchos compañeros. No me dejaban dormir, me despertaban a culatazos y golpes. Yo le decía a los compañeros que dentro de los electrodos de la corriente, hay algo insoportable para el que está recibiendo el magnetaso, la vuelta de la manilla. Ahí yo recordaba los sufrimientos de nuestras compañeras, cuando ponían en las tetillas que producía un hormigueo en todo el cuerpo. Nunca manifesté que esa era la peor tortura para que el enemigo no tuviera más antecedentes de ésta. En el AGA, estaba el General Bachelet y muchos otros oficiales de la Aviación. Había uno que conocí que cuando lo estaban torturando decía: “Por favor no me maten, tengo una hija pequeña”, con un sentimiento tan grande que le expresaba a los torturadores. Después conversando con Sergio Poblete, supe que él era sobrino de un compañero comunista de Valparaíso, Ernesto Aiximena. Me tuvieron un tiempo largo ahí, tres veces me sacaron para fusilarme, cuando me sacan definitivamente de allí, el oficial dice: “este ya no va a hablar más, así que hay que fusilarlo”.

EN EL ESTADIO NACIONAL
“Aparezco una tarde en el estadio Nacional, todo esto encapuchado, porque las vendas yo siempre lograba sacármelas.
Se produce el alegato ante el que me llevaba y el Jefe que estaba a cargo del Estadio Nacional. Yo no recibo a este detenido en las condiciones que lo han traído, por lo tanto lo llevan a Investigaciones.
Mis jefes dijeron que por nada llevaran a este detenido a Investigaciones.
Al final decidieron que me quedaba detenido en el Estadio Nacional. Al llevarme a los camarines, me meten a un camarín solo, éste quedaba debajo de la marquesina. En esas condiciones estaba muy bien porque me pasaron una colchoneta y una silla”. (Ana María Pinto Yáñez: “Entrevista a Samuel Riquelme Cruz”, mayo de 2012)

“LAS ESCUADRAS MILITANTES”
La Dirección del Partido que funcionaba en el Estadio estudió el asunto. Llamó a Luis Alberto Corvalán y le encargó que él y otros militantes de las Juventudes Comunistas ingresaran como miembros de las Escuadras de Servicio, para convertirlas en “batallones de la Resistencia”.
Luego de inteligentes y largos esfuerzos lo lograron. Entonces, en base a serie de triquiñuelas, buscaban la forma de dar más alimentación a los prisioneros, por ejemplo, aumentando el número del  “personal retenido”. Se superó así un grave problema, pues los carceleros entregaban menos raciones que las necesarias. Ahora, alcanzaban para todos.
Una vez que se desplazó totalmente al lumpen, las escuadras se transformaron en “escuadras militantes” de los intereses de los prisioneros.
La importancia de ello se puso de manifiesto en el caso del camarada Samuel Riquelme.

Relata Luis Alberto Corvalán: “Era ya el mes de octubre. Cerca de las cuatro de la tarde y antes del reparto de los diarios y familiares porotos,  Manuel Cabieses que venía  de uno de sus interrogatorios del Servicio de Inteligencia, me pasa el dato que en el baño bajo la marquesina  ha visto a Samuel Riquelme… Me dice además  que al parecer lo tiene incomunicado y que está terriblemente  golpeado”
(Luis Alberto Corvalán: “Escribo sobre el dolor y la esperanza de mis hermanos”, páginas 34-35)

La “Escuadra Militante” se puso en actividad. Tras hábiles maniobras ubicaron la celda de incomunicación del miembro del Comité Central. Llegaron a ella y le llevaron el aliento de sus camaradas, alimentos y una frazada. Fue  una verdadera hazaña.

ASÍ LO RECORDABA SAMUEL RIQUELME
“Estando incomunicado, de alguna manera abrí la puerta y me di cuenta que al frente estaban los servicios higiénicos, donde iban los detenidos a hacer sus necesidades. Teniendo esa puerta entreabierta, al primero que veo pasar es a Javier Francisco Neira, periodista del Diario El Siglo, junto con él, fuimos militantes de la Jota en Lota. Él no ubicó de donde salía el grito y siguió su camino. Después yo veo a otro periodista, Cavieses, director de Punto Final, al final veo entrar a los baños a Rolando Carrasco y ahí decido abrir la puerta de mi encierro y me enfrento al guardia diciéndole: “tengo un dolor muy grande al estómago, permítame ir al baño”, lo sorprendí al conscripto y me autorizó para ir al baño….Le digo a Carrasco: “que me tienen aquí y que lo comunique al Partido”. Rolando dice: “Samuel está aquí y está vivo”. Inmediatamente se empezaron a movilizar los jóvenes, y llegó uno de ellos con un plato de comida y cómo yo no lo conocía, y siempre tuve la preocupación de no tener vínculo con gente que yo no conocía. Por lo tanto yo no comí, el compañero dio aviso de esto y los compañeros que tenían a cargo “la carreta”, los que les daban la comida a los presos. Ahí llegó Luis Alberto Corvalán hijo, quien me llevó comida. Ahí comí un poquito y le digo que trate de comunicar al Partido que estén tranquilos, que de mi boca no ha salido una palabra. Le hago también un petitorio, le pedí que me consiguiera ropa interior y una chomba, una peineta y un espejo. Luis Alberto comunicó esto y llegó con un paquete al día siguiente del petitorio, además de unas frutas y unas vitaminas, las que me pidió que me las tomara. Cuando llegué al estadio y encontrarme con tanta gente conocida y al darse cuenta que yo estaba vivo, se produjo mucha alegría y me gritaban “Fuerza Samuel”, yo iba muy mal con las heridas de los alambres. Vicente Sota, fue uno de los que me manifestó su alegría de verme, pero el más efusivo fue Ernesto Araneda, quién corriendo por las escalinatas del estadio, gritaba mi nombre y el Coronel Espinoza, Jefe del Estadio Nacional, le grita: “Con ése, nadie puede hablar”. En el Estadio Nacional me metieron con los narcotraficantes, con el Cabro Carrera y Escarosce, argentino que tenía un campo con vacas lecheras, estaba también Oscar Buzeta Letelier, dueño del Restaurant Nuria y un muchacho de apellido Alliende. Para mí hay algo divertido, me llevan para instalarme en ese grupo y en el trayecto me encuentro con muchos compañeros del PC. Se preocuparon de porque me metían en ese grupo, entre ellos estaba Rodrigo Rojas, me advirtieron que tuviera mucho cuidado. (Ana María Pino Yáñez: Entrevista a Samuel Riquelme Cruz”, mayo de 2012)
El 10 de noviembre de 1973 fue cerrado el Campo de Concentración del Estadio Nacional. Cerca de cinco mil patriotas fueron repartidos por diversas cárceles, el Estadio Chile, la ex oficina salitrera de Chacabuco, etc. Samuel Riquelme estuvo en Ritoque, Tres Álamos. Finalmente fue expulsado de la patria. Pasó a vivir el exilio en la República Democrática Alemana.

EN EL EXILIO
Relata Samuel Riquelme: “En Berlín se pudo reunir la familia y organizar la vida. Vivíamos en un  departamento que nos entregaron los camaradas alemanes. Allí estuvimos juntos mi compañera Fresia, mis hijas Fresia Ludmila y Bárbara. Mi hijo mayor, Pablo, nunca quiso salir de Chile. El departamento estaba en el barrio de Lichtenberg, donde había varias otras familias chilenas. Me hicieron muchos exámenes médicos en el hospital y tratamientos para las heridas y secuelas de las torturas.
Pero para mí la mejor curación era retomar la lucha, las tareas. Así que pronto los compañeros de la dirección me encargaron viajar a diversos países, tomando con los coordinadores que había organizado el Partido en todas partes donde había militantes exiliados. Se trataba de coordinar las tareas de la solidaridad internacional, el trabajo con los compañeros de otros partidos de la UP, los problemas que surgían entre nuestros compañeros, que no eran pocos (los problemas), en fin ver la cuestión del trabajo militar. En estas actividades viajé a más de 30 países…” (José Miguel Varas: “Los Tenaces”, página 134)

UNA REUNIÓN EN EL EXILIO CON SAMUEL RIQUELME
Debe haber sido (no recuerdo bien la fecha) en 1980, cuando los comunistas exiliados en la República Federal Alemana, realizamos en Fráncfort del Meno un acto con la presencia del compañero Samuel Riquelme, que desde Berlín (República Democrática Alemana), realizaba un gira por países de Europa Occidental.  Fue emocionante verlo y escucharlo. No hacía mucho había salido de las garras del fascismo, donde sufrió terribles torturas. Y ahí estaba entregando un mensaje  pleno de pasión revolucionaria y de optimismo.
Finalizamos el encuentro cantando a todo pulmón La Internacional.

LE IMPIDERON PARTICIPAR EN EL “XV” CONGRESO
Ana María Pino le pide a Samuel Riquelme que le dé su opinión sobre el Congreso clandestino efectuado en abril de 1989. Le responde que no puede darla:
“Porque yo no estuve presente, ¿y porque no estuve presente? No concordando con la opinión de que venir a Chile era muy peligroso. Esa fue la opinión que se me entregó a mí, porque yo era de la Dirección y me correspondía estar: “Me dijeron que si me había salvado, si me encontraban podían tomarme”. Yo no concuerdo con esa opinión, me quedo con ese dolor. No concordé, y no puedo concordar con que mi asistencia al Congreso, ponía mi vida en peligro si asistía. Para mí hay un hecho, y ese hecho esta en relación con que no asisto al congreso, y el hecho de no asistir, se puede pensar que yo no quise venir desde el exilio a las deliberaciones del Congreso. El Congreso eligió un nuevo Comité Central, hay varios que éramos miembros del CC y quedamos afuera de éste. ¿Cuáles eran las razones? En el caso mío y a sabiendas de otros compañeros, nunca se nos dijo cuales eran los motivos y que pienso deben ser muy grandes para no haber continuado siendo miembro de la Dirección”. (Ana María Pino Yáñez: “Entrevista a Samuel Riquelme Cruz”, mayo de 2012)

RETORNO A LA PATRIA
Samuel Riquelme recordaba:

“Salimos de Berlín el 8 de mayo de 1990  con destino a Santiago. En cuanto regresé traté de tomar contacto con el Partido. Nadie me preguntó nunca nada sobre lo que me había pasado desde mi detención ni sobre mi trabajo durante los años del exilio. Volodia habló conmigo una vez y me dijo; “Me saco el sombrero ante usted”.  Como yo insistí para que se me diera alguna tarea, me dijeron que hablara con don Américo Zorrilla, quién estaba en el trabajo de recolección de firmas para obtener le legalización del Partido ante el Registro Electoral, después de todos los años de proscripción  bajo la dictadura. Zorrilla me dijo que me trasladara para esto a la comuna de Cerro Navia, que es donde vivo desde hace años. Me presenté ante el Comité Local respectivo: no me dieron pelota.
“Pronto me di cuenta de que varios de los que estaban aquí en puestos directivos pensaban que los que veníamos de afuera teníamos la intención de quitarles sus cargos. Y así actuaban. Estaban resueltos a apoderarse de la dirección  y a excluir a todos los que no formaban parte de su grupo. Al XV Congreso no fui invitado “por razones de seguridad”. Yo había propuesto un tiempo antes venirme de Berlín y entrar clandestinamente al país. Me respondieron: “No, te van a liquidar”. Cosas parecidas dijeron para impedir que participaran en el Congreso Orlando Millas, Rodrigo Rojas, Jorge Montes y otros. De la Comisión Política anterior, solo quedaron Corvalán, Gladys Marín y Volodia.
“Cuando llegué, a nadie  del Partido se le ocurrió preguntarme: ¡Y de qué va a vivir aquí? Comprendí que debía rascarme con mis propias uñas”. (José Miguel Varas: “Los tenaces”, página 137)


UNA IMPORTANTE FUENTE
Muchas veces conversé con Samuel. Sus opiniones eran muy acertadas. Decía al pan pan, al vino vino. Tenía un acentuado y justo espíritu crítico,   eso sí, sin resentimiento. Aunque no siempre se lo dije, coincidía con sus apreciaciones.
Al trabajar en mis libros y artículos muchas veces recurrí a Samuel Riquelme, quien siempre me ayudó entregándome valiosas informaciones. Tenía una excelente memoria.
Me resultaba de gran interés conocer la opinión de Samuel sobre Fernando Ortiz, con quien trabajó en la Comisión Ejecutiva del Comité Central de las JJ CC desde 1947. Me dijo lo siguiente el  1 de septiembre de 1992:
“Fernando era un dirigente de gran calidad. Entre sus excelentes cualidades estaba la de saber escuchar. Escuchaba mucho, sobre todo a los cuadros obreros. Siendo dirigente estudiantil llamaba siempre la atención sobre la necesidad de unir a los estudiantes con los jóvenes obreros. Fue él quien llevó al seno de la FECH la discusión sobre la urgencia de vincularse al movimiento obrero. Yo pienso que esas grandes protestas de agosto de 1949, esa unidad de acción que se produjo en las calles entre estudiantes y obreros, tuvieron no poco que ver con los esfuerzos desplegados por Fernando en ese aspecto.  Otra cualidad de Fernando fue entender cabalmente la importancia del trabajo de alianza con otras fuerzas de izquierda, superando concepciones sectarias que existían en algunos dirigentes estudiantiles comunistas. Con su visión política contribuyó a forjar la unidad con socialistas y radicales, lo que posibilitó la victoria de 1950 en la FECH”

Un tema que me preocupó profundamente fue el del reinosismo y el papel jugado por Fernando Ortiz en él. En esa misma conversación, Samuel evocó así esa situación:
“En esos momentos críticos, Fernando muestra otras de sus sobresalientes cualidades: su modestia, su profundo amor al Partido, la capacidad de utilizar certeramente la crítica y en especial, lo que es mucho más difícil, practicar la autocrítica, reconocer los errores cometidos. Cuando Fernando se da cuenta que ha estado siendo utilizado contra el Partido se siente muy afectado y me dice: ‘aquí se nos ha querido meter en una cosa antipartido y esto no se puede aceptar’.  Con honestidad reconoce su equivocación y sin vacilar adopta la posición correcta. Con ello contribuye al fracaso de los planes de Reinoso. La Jota se mantiene fiel al Partido. No se divide. Sólo un puñado continúa con las posiciones reinosistas. Así se supera la crisis en las Juventudes Comunistas”.

SOCIO HONORARIO DEL CEILER
Al fundarse el Centro de Extensión e Investigación Luis Emilio Recabarren, CEILER, el 6 de julio de 2012, a proposición Ana María Pino, historiadora, bibliotecaria, pedagoga y una de las fundadoras del CEILER, se le otorgó a Samuel Riquelme la calidad de Socio Honorario del Centro, distinción que el dirigente obrero  recibió con alegría y sano orgullo. Mientras su salud lo acompañó concurrió, a todas las actividades organizadas por el CEILER. Era emocionante verlo llegar a los eventos, realizando enormes esfuerzos.

NUESTRO  ÚLTIMO ENCUENTRO
La última vez que vi y abracé al querido compañero Samuel Riquelme fue el sábado 27 de octubre de 2018 en el Teatro Novedades de Santiago. Ese día ambos, junto a otros 30 compañeros, tuvimos el honor de recibir la Medalla Luis Emilio Recabarren, la más alta distinción que otorga el Partido Comunista de Chile a sus militantes.

COMUNISTA HASTA SU MUERTE
Samuel Riquelme vivió sus últimos años en Cerro Navia, Santiago, en una casa que el mismo había construido en 1968, con ayuda de su padre y algunos compañeros de la Construcción. Allí vivía con Fresia, su compañera de 63 años, su hija Bárbara y su nieto Luciano Lautaro.
Su compañera Fresia falleció el 17 de octubre de 2010, después de una larga enfermedad.

Aceptó los duros golpes que recibió en su vida de combatiente. Los que más le dolieron fueron los propinados por sus propios compañeros. Asimiló con firmeza tantas injusticias recibidas. Nada lo desvió de su camino revolucionario. Fue consecuente comunista hasta su muerte.