Comentario radial y escrito.
La pobreza, es el zarro que va
quedando al vivir del pobrerío.
¿Pobrerío?
Si, pobrerío, ese pueblo concho
que duele, que se mueve y respira por más de 200.000 años de humanidad.
Es una muy re larga de tiempo.
Mejor pensemos en corto; total, la
materia prima, lo indigente, continúa siendo en principio, la misma cara
doliente y sucia.
Nos vamos entonces, a la
revolución Industrial, de allí, si nos da el cuero, seguimos a la ocupación del
territorio Inuit de Groenlandia, por el Capitalismo.
Para que el pobre, siglos tras
siglos, siga siendo pobre “sin pegarse la cacha” del por qué; él contrario, él
otro ser humano, tiene que ser muy divino, habilidoso, y tener pitutos o
subalternos, o no tener ni uno tampoco.
Para eso son divinos.
¡Así es el riquerio!
Ha logrado estar en las esferas de
poder, durante toda su existencia.
Supo estudiar a sus semejantes,
sobre todo, estudiarse a sí mismo; saber de sus aptitudes y romper voluntades.
Su curiosidad lo llevo a conocer
las debilidades de aquel, que, junto a él, arrancaban los arándanos, las moras,
esos que, junto a él, agarraban por pura casualidad un conejo, una comadreja.
Logro repartir lo recogido de una manera que
todavía lo hace.
Una pa mí, una pa ti, y una pa mí.
Una pa mí, una pa ti y una pa mi…
Si el pobre se daba cuenta y
reaccionaba, el rico, sencillamente lo mataba.
La historia nos cuenta, que el
poder inmenso del jefe del clan, la fuerza bruta, la cachativa, eran una
maravilla.
Si era hábil y ágil, el reinado
estaba asegurado por los siglos de los siglos, para él y para toda la familia.
La mujer, era ya, por su agudeza y
madre, un estorbo para sus pretensiones. Ella sabía ponerle futuro a la piedra,
al matico y a la carne.
Ella, es hoy, un sobreviviente.
Su habilidad, su aprendizaje, su
entender el mundo que la rodeaba, sus conocimientos aprendidos, tenía que
callarlos, esconderlos.
El saber, era territorio de las
testosteronas.
Si ese espacio era interrumpido
por una mujer, está, era acusada de bruja y quemada públicamente, para
intimidar los saberes.
El escritor griego, Homero, en su
Ilíada, llena de dioses, deja a Zeus, padre de una mujer hermosa, Helena,
casada con Menelao, rey de Esparta. Se enamoro la perla, de Páris, hijo de
Príamo rey de Troya, y se dejó raptar.
El rapto amoroso, trajo un
vendaval de muerte.
Hasta hoy en día, nos persigue el
amor de Paris con Helena.
“La amistad del Frente Amplio con
los comunistas, será su Talón de Aquiles.”
¡Mire usted oiga!
Alejandro Magno, Gengis Kan,
Atila, Aníbal, Julio Cesar, las dinastías chinas, los Príncipes de la guerra de
Japón, los musulmanes como Saladino, Harun Al- Rashid, Tarin Bin Ziyan; todos,
hombres apasionados por la guerra.
La guerra, saciaba las ansias de
tenerlo todo.
El Síndrome de Hubris en patota y
empelota.
El riquerio levanto reinos, los
organizo; creo instituciones, algunas siguen vigentes, conservan aún, olor a
musgo, olor a miedo.
Los reinos, las instituciones
creadas tuvieron lugar en Asia, en Europa, en India o América.
Todas esas tierras conquistadas,
llenas de gritos de espanto, de dolor, de sangre corriendo entre huesos y
huesos, como en acequias, eran para el riquerio, su satisfacción, la lujuria de
poseerlo todo.
Hoy, la cuestión de andar pateando
cadáveres, sigue siendo igual.
Es una locura infrahumana.
La Revolución Industrial es el
almacenamiento y puestas en acción, de todas las ideas concebidas por miles y
miles de años y transformarlas, todas ellas, en maquinarias, elementos,
instrumentos, en más ideas, todo, para el bienestar dichoso del riquerio.
Ya no era la fuerza bruta en
acción. La Revolución Industria fue un terno nuevo del riquerio, de vestirlo
diferente, pero siempre con la misma finalidad de tenerlo todo.
El que supo asociar el carbón, con
el fuego y esté hervir el agua, y, obtener vapor y este hacer, mover toneladas
de pesos por un riel, es un contento.
El que envidio el cuerpo de un
pájaro y vio turbinas, merece un beso.
Con la revolución industrial, su
hacer y necesidad, su hambre, convirtió la explotación del hombre por el
hombre, en una necesidad sin límites.
El capitalismo, ya tenía las
creencias religiosas controladas, ordenadas, las creencias divinas no eran
perseguidas, Jerusalén, se levantó de sus ruinas, la volvieron a botar, de
nuevo se levantó; Y ahí quedo.
Veremos que pasara con ella y con
su pueblo tan disparejo, con la crudeza nazi del Sionismo.
Lo que tenía que salvar el
capitalismo, era el dios oro, el dios diamante, el dios árbol, el agua para el
patrón.
El riquerio, es un conglomerado inmensamente
pudiente, muy poderoso; y, tan poderoso, que puede sin mucho aspaviento,
atornillar a uno de sus “suscriptores,” como gobernante en un país cualquiera.
Este riquerio, social, de poder
político, tiene una nomenclatura de Capitan a paje. No son muchos los capitanes
del capitalismo se pueden contar con los dedos de pies y manos, pero sus
recursos son inimaginables.
El pajerio, por ejemplo, lo
tenemos en las Empresas de Donald Trump, parte indispensable para el hacer del
capitalismo.
Están también en todas las
gerencias de las grandes trasnacionales que existen en casi todo el mundo.
El construir o proponer planes de
expansión de toda clase, tenemos por ejemplo BlackRock.
Esos que quieren edificar Gaza.
En el plano alimenticio esta
Nestle.
Se han ido acomodando en
calendarios estratégicos por todos los países del mundo.
Hay veces, que, entre los
capitanes y pajes, les sale un apurón figurón, por ejemplo, uno de los más rico
del planeta; tiene 14 hijos reconocidos con 4 mujeres diferentes. No sé, cuántos
de ellos han sido concebidos en laboratorio.
Este inmenso acumulador de
riquezas, sin asco, se puede exhibir públicamente con un saludo Nazi.
Al gobierno sionista de Israel, no
le llega, ni por ventura.
Esta gente vive en nuestro mundo,
de una manera diferente.
Viven para crear mercados, cuando
estos mercados, se sienten escuálidos o desplazados por el desarrollo integral,
sencillamente hacen la guerra, matan todo, para empezar de nuevo.
¿Y el pobrerío qué?
¡Ahí está el malinche!
Desde el tiempo del peumo, que el
pobrerío ha sabido, unos más, otros menos, que tenemos que existir y hacer lo
que siempre hemos hecho, trabajar, producir.
Que el patrón sea el patrón, es
una cuestión divina.
Siempre se ha estado cachuo, con
esta cuestión por que el pobre es pobre.
Cuando el pajerío, ese inframundo,
parte esencial del capitalismo, se dio cuenta, que el mercado necesitaba más
“medios pollos”, invento la clase media; estamento social, pequeño burgués, que
viene siendo el capataz, el loro, el sapo, el asalariado, que hace trabajar al
“concho” por los dividendos.
Estos dividendos lo hacen creer,
que pueden estar más arriba, codearse con el paje.
En la práctica de la política, se
nota más esta cuestión.
Por ejemplo; para mí, el fascismo,
el nazismo, ahora el sionismo, son los perros de presa del capitalismo. Ellos
cuidan sus intereses.
Sin asco, pueden ordenar a sus
bestias, a matar a millones de seres humanos para ordenar los desvaríos.
Pero, últimamente, los perros de
presas, se sacan solos bozales y sogas y atacan. Ahí tenemos en Chile, el
nazista Kast empujo a una representante del pajerio. Hija de un General.
En España, la ultraderecha, ocupa
espacios y gente del pobrerío, sin preguntarles a sus bienhechores.
Cuando los pueblos del mundo, su
pueblo asalariado, esclavizado casi, entendió el porqué de su pobreza, gracias
a Carlos Marx, y comenzó a organizarse de otra manera, su enfrentamiento al
mercado, al capitalismo fue, es, una ciencia, un estudio a la vida, al derecho
a la vida.
Yo creo que, el hacer, el pensar
de la clase asalariada, fue y es, el gran problema del Capitalismo, el
Imperialismo, no tiene como resolver la terrible contradicción de clase, de
vida.
El planeta y su gente, tiene y le
sobra, para que toda la humanidad viva en dignidad.
No puede existir que un grupo
humano lo tenga todo y otro viva sin dignidad.
Más del 20% de la población
mundial vive con un poco más de 2 dólares al día. Es decir, casi 10 coronas
diarias.
Si la clase trabajadora entendiera
la lucha de clases y saliera a las calles, a las aulas, a contarle al
caminante, que la pobreza, la inmunda pobreza, causante de la delincuencia, del
terrorismo, de la corrupción generalizada se puede vencer, erradicarla de
cuajo, solamente con tratar de entenderse, que los idiomas pueden ser
diferentes, que el hambre, la injusticia social no tiene lengua; hay que
unirse.
El capitalismo nos desune, nos
mete por dentro, sus armas más letales, la mentira, siempre la mentira.
Urge entender, que el capitalismo
nos hace “huevo e pato”.
Alejandro Fischer Alquinta.
Estocolmo 20261019.






