A 44 años de su partida física:
Iván
Ljubetic Vargas, historiador del
Centro de Extensión e Investigación
Luis Emilio Recabarren, CEILER
Fue un verano de comienzos de los años cincuenta
del siglo XX. Eran los tiempos de la infamia del traidor, con ley maldita y la represión anticomunista. Yo
iba en un micro del recorrido San Antonio- Llo-Lleo. En un paradero de Barrancas subió el
compañero Carlos Contreras Labarca. Lo reconocí por las fotografías aparecidas
en la prensa. Yo militaba en las Juventudes Comunistas de Chile desde enero de
1948.
Impulsado por el respeto al
dirigente del Partido, me levanté de mi asiento (todos los demás estaban
ocupados) y se lo ofrecí:
- Tome asiento, compañero, le
dije. Varios pasajeros me miraron asombrados: la palabra “compañero” no era
usual por entonces.
El compañero Carlos Contreras
Labarca, algo sorprendido, me dio las gracias y se sentó. Desde luego, no me conocía. Me sentí
orgulloso de mi acción. Fue ese, el
único momento de mi vida en que estuve cerca del comunista ejemplar sobre el
cual escribo setenta años después.
SUS INICIOS
Nació en Bulnes el 25 de noviembre de 1889. Se
tituló de abogado el 5 de septiembre de 1924, pero ya antes, siendo estudiante universitario, se incorporó a las
filas comunistas y asesoraba
jurídicamente a la FOCH. Fue el primer profesional militante del Partido
Comunista.
Al respecto, Volodia Teitelboim
señaló: "El Partido Comunista fue en sus inicios casi exclusivamente un
Partido obrero, con la experiencia de Recabarren, la línea de Lafertte, de
Galo, de Chacón -obrero del campo- y en un momento determinado, posteriormente,
a partir del año 27, en tiempos de Ibáñez, se destacan en su seno muchos
maestros primarios.
Profesionales universitarios había
pocos, y ese es el valor de Carlos Contreras Labarca, que llegó a ser
Secretario General del Partido. Carlos Contreras fue posiblemente el primer
abogado que militó en el Partido”.
En 1926 fue elegido diputado por
la Circunscripción Departamental de Pisagua
y Tarapacá.
SECRETARIO GENERAL DEL PARTIDO
COMUNISTA
Apenas caída la dictadura de Carlos Ibáñez, el Partido Comunista
realizó una Conferencia Nacional el 28
de julio de 1931, en la cual se regularizó la constitución del Comité Central
y eligió Secretario General al abogado
Carlos Contreras Labarca.
Al frente del Partido Comunista le
correspondió vivir impactantes acontecimientos.
Apenas llevaba 33 días en ese
cargo, cuando se produjo uno de los hechos más impactantes en la historia de
Chile, la sublevación de la marinería, que tuvo ligar entre el 1 y 6 de
septiembre de 1931. Tres meses después, el 24 de diciembre de 1931, el país fue
estremecido por el asesinato de más de treinta militantes comunistas por los
carabineros en Vallenar.
LA “REPÚBLICA SOCIALISTA”
Seis meses después, el 3 de junio de 1932, un avión sobrevoló
Santiago a baja altura y lanzó volantes, que eran ávidamente leídos por miles de personas. SE trataba de una invitación a participar en “una gran
revolución que tendrá lugar hoy 3 de junio a las 5 de la tarde”.
Este insólito acto, quizás único
en el mundo, fue una invitación frustrada. Ese día no ocurrió revolución
alguna. Pero, en la mañana siguiente, aviones militares aumentaron la tensión y
la expectación de los santiaguinos con su ruidoso volar.
Con un día de atraso tuvo lugar el
golpe de Estado anunciado en el volante lanzado por el avión rebelde. Unidades
militares, que se habían pasado al lado de Grove, rodearon La Moneda. Los líderes del
movimiento se presentaron ante Montero y le exigieron que se marchara del
Palacio Presidencial; éste les obedeció sin la menor objeción.
A las 20 horas del 4 de junio de
1932, se extendió en La Moneda la partida de nacimiento de la República
Socialista.
EL FRENTE POPULAR
Del 25 de julio al 20 de agosto de
1935 se realizó en Moscú el VII Congreso de la Internacional Comunista.
Concurrieron 513 delegados de 65 partidos comunistas y organizaciones afines.
Estuvieron presentes personalidades como Dolores Ibarruri, Ho Chi Ming, Palmiro
Togliatti, Jorge Dimitrov. También Carlos Contreras Labarca, Secretario General
del Partido Comunista de Chile.
Ese importante evento mundial
llamó a constituir amplios frentes antifascistas en todos los países, los
frentes populares, y crear gobiernos de frente único antifascista.
En Chile, los comunistas
invitaron a los partidos del Block de Izquierda a formar el Frente Popular. No
hubo respuesta.
El 3 de febrero de 1936 estalló
una huelga ferroviaria. Los trabajadores protestaban contra la arbitraria
medida del go¬bierno de Alessandri de negarse a pagar una gratificación que
obreros y empleados de esos servicios habían conquistado dos años atrás.
Arturo Alessandri, entonces
Presidente de la República, reprimió a los huelguistas.
En la solidaridad con la huelga y
las luchas por las libertades se fue forjando la unidad por la base. Allí
estaban juntos comunistas, socialistas, radicales-socialistas, radicales,
demócratas, independientes. Los hechos, las acciones comunes, fueron mostrando
la necesidad y la posibilidad del Frente Popular.
LOS COMUNISTAS Y EL FRENTE POPULAR
En febrero de 1936, Carlos
Contreras Labarca expuso el pensamiento comunista sobre el Frente Popular:
"...Es un bloque de partidos,
es un frente de clases para la lucha por el Programa de Liberación Nacional.
Cada Partido y organización que ingresa en él conserva su fisonomía y
estructura propia. Ninguno renuncia a sus principios doctrinarios ni a su
organización interna. Se comprometen a no atacarse recíprocamente, siempre que
se cumplan las decisiones, el programa y las bases del Frente Popular,
conservando plenamente la libertad de crítica; se someten a las decisiones
democráticamente aprobadas y respetan la disciplina del Frente Popular. El
Frente Popular es la unidad de acción, pero no la disolución de los partidos”.
Carlos Contreras Labarca jugó un
rol relevante en la formación del Frente Popular en Chile.
Se logró romper las posiciones
anticomunistas de algunas colectividades de izquierda y se constituyó el Frente
Popular el 26 de marzo de 1936.
EL X CONGRESO NACIONAL
Un año más tarde, el domingo 7 de
marzo de 1937, tuvieron lugar elecciones parlamentarias. El Partido Comunista
eligió senador a Elías Lafertte y a siete diputados, entre ellos a Carlos
Contreras.
El 10 de abril de 1938 se inició el Décimo Congreso Nacional del PC.
En su informe, Carlos Contreras planteó:
“Este Congreso, a mi juicio, debe
ratificar plenamente la política de conquistar y asegurar a la clase obrera
toda clase de aliados a condición de que cumplan las exigencias siguientes: a) que sean
aliados de masa; b) que acepten el Programa del Frente Popular y luchen por él;
y c) que no mutilen la independencia del proletariado y de su Partido, el
Partido Comunista”. Agregaba que: “Los temores de una tan vasta alianza
revela sólo falta de confianza en la fuerza y capacidad revolucionaria
de la clase obrera y conducen, no a la independencia, sino al aislamiento de
ésta, es decir a su derrota.”
TRES SENADORES Y 17 DIPUTADOS
En las elecciones presidenciales
del 25 de octubre de 1938 triunfó el candidato del Frente Popular, el radical
Pedro Aguirre Cerda. El 24 de diciembre se inició su Gobierno, que se
caracterizó por ser democrático, progresista y que echó las bases del
desarrollo de una economía en manos del
Estado.
El Frente Popular se disolvió en
diciembre de 1940, al renunciar a él el Partido Socialista, siguiendo
instrucciones del imperialismo estadounidense.
Comunistas y radicales continuaron
unidos y de esta forma enfrentaron las elecciones parlamentarias del domingo 2 de marzo de 1941. En esa
oportunidad los comunistas eligieron tres senadores, uno fue Carlos Contreras
Labarca, y 17 diputados.
EL PC Y EL GOBIERNO DE AGUIRRE
CERDA
En un artículo aparecido en la
revista ‘Principios’, de julio-agosto de 1967, Carlos Contreras escribió
refiriéndose a las relaciones entre los comunistas y el Gobierno de Aguirre
Cerda:
“Nuestro Partido se singularizó
por su apoyo decidido a las medidas
progresistas adoptadas por el Gobierno y defendió a este ante la tentativa de
golpe de Estado del 25 de agosto de 1939. Pero no renunció a su derecho a expresar disconformidad y
criticar las medidas que se apartaban del programa que, en consecuencia, ponían
en peligro la estabilidad del Gobierno y la integridad del Frente Popular”.
EN LA DELEGACIÓN A LA ONU
En junio de 1945, Carlos Contreras
Labarca formó parte de una amplia delegación chilena que concurrió a la
Conferencia de San Francisco, donde se firmó la Carta de las Naciones Unidas.
La encabezada el Ministro de Relaciones del Gobierno de Juan Antonio Ríos,
Joaquín Fernández. Éste, en nombre de la delegación chilena, y sin consultar
previamente al resto de sus miembros, apoyó la moción presentada por Estados
Unidos en el sentido de admitir en esa sesión y en la ONU a la delegación de
Argentina, gobernada en ese momento por una dictadura fascista.
Carlos Contreras protestó por la
actitud del canciller Fernández en el seno de la delegación chilena. Pero no lo
hizo públicamente.
A su regreso a Chile, fue
duramente criticado por el Comité Central del PC. Reconoció su error y, debió
explicar su actuación en un acto público
del Partido Comunista efectuado en el Teatro Carrera.
EL XIII CONGRESO DEL PC
Se realizó en Santiago del 8 al 15 de diciembre de 1945. Entregó el Informe
del Comité Central, Carlos Contreras Labarca.
En parte de su intervención dijo:
“Aquí venimos a trazar las líneas
de la Revolución Democrático-Burguesa que, a través de un combativo movimiento
de Unión Nacional, conduzca a Chile por el camino del progreso, para
transformarlo en un país moderno, desarrollado y progresista, capaz de dar
sustento, libertad y democracia a sus hijos”.
Más adelante planteó los cambios
que es necesario llevar a cabo:
“1.- Profunda Reforma Agraria que libere a Chile de la
maldición del latifundio, entregando la tierra a los campesinos y obreros
agrícolas;
2.- Industrialización del país que le permita
emanciparse de la dominación imperialista;
3.-
Mejorar el nivel de vida y asegurar el bienestar y las conquistas de la
clase obrera y del pueblo; y
4.- Convocar a una Asamblea Constituyente para redactar una nueva
Constitución Política del Estado”.
Estos cambios –afirmó el senador
Contreras Labarca- transformarán a Chile en un país moderno, avanzado y
democrático, por cuanto permiten resolver los problemas fundamentales y más
apremiantes de la etapa actual y abren posibilidad de asegurar a la clase
obrera y al pueblo, trabajo, tierra, bienestar y libertad”.
CRITICAS A CONTRERAS LABARCA
En el XIII Congreso las discusiones
se caracterizaron por ser amplias y democráticas, algunas polémicas, no pocas
con acentuado espíritu crítico y autocrítico.
Un ejemplo de intervención crítica
fue la de Galo González se refirió a un tema discutido en la XVI sesión
plenaria del Comité Central de junio de 1945.
Dijo: Se criticó al “camarada Secretario General por su
actuación en la Conferencia de San Francisco, al no hacer pública su
disconformidad con la actitud del canciller Fernández, cuando admitió a la
Argentina en la Conferencia y en la Organización de las Naciones Unidas,
llegando al país convencido de que había actuado bien con sólo haber criticado
a Fernández en el interior de la Comisión, dentro de cuatro paredes teniendo
condiciones y facilidades para hacerlo públicamente”.
CLAUSURA DEL XIII CONGRESO
El sábado 15, tuvo lugar la sesión
plenaria de clausura. En nombre de la
Comisión de Resolución, el diputado Humberto Abarca sometió a consideración del
Congreso el Proyecto de conclusiones.
Fue aprobado por unanimidad.
Según informó ‘El Siglo’ en su
edición del domingo 16 de diciembre de 1945, en un aplaudido discurso, Carlos
Contreras Labarca se refirió a las conclusiones. Destacó “la necesidad de constituir un
partido de masas, capaz de desempeñar con éxito su papel de vanguardia del
movimiento obrero, de llevar adelante victoriosamente la política de unión
nacional, desterrando las vacilaciones y debilidades”. Llamó “la atención hacia la necesidad de
luchar por la reforma agraria y la industrialización del país y la Asamblea
Constituyente, a fin de resolver los importantes problemas que plantea la
revolución democrático – burguesa”.
En esa misma sesión se aprobaron
los nuevos Estatutos del Partido Comunista y se eligió el nuevo Comité Central.
Constituido éste, reeligió como Secretario General a Carlos Contreras Labarca.
MINISTRO DE ESTADO
En las elecciones presidenciales del 4 de septiembre de 1946 triunfó Gabriel
González Videla. Al asumir el gobierno el 3 de noviembre, el PC por primera vez
en su historia participa con tres ministros de Estado.
El
Comité Central estimó que era necesario participar en el gobierno con
mucha fuerza política, por lo cual decidió que uno de los tres ministros debía
ser Carlos Contreras Labarca, quien ocuparía la cartera de Vías y Obras; Víctor
Contreras Tapia, la de Tierra y Colonización, y Miguel Concha, la de
Agricultura.
DEJA DE SER SECRETARIO GENERAL
Se consideró inconveniente que
Contreras Labarca ocupara dos cargos simultáneamente y se resuelve relevarle de
sus funciones de Secretario General. En
su reemplazo fue designado, el 31 de octubre de 1946, el profesor normalista
Ricardo Fonseca Aguayo.
Pero la verdadera razón de la
salida de Contreras Labarca del cargo de Secretario General era otra. Ella viene de más atrás, del año anterior.
LA VERDADERA RAZÓN
Como lo expresó Volodia
Teitelboim, en una conversación con el autor,
realizada el 13 de enero de 1994,
“la remoción de Carlos Contreras Labarca fue una resolución en donde el factor
internacional tuvo mucha importancia. Y se refirió concretamente al derecho a
veto en las Naciones Unidas que favorecía a la URSS. Estados Unidos y los otros países
occidentales no querían veto. En la
Conferencia de San Francisco la delegación chilena votó contra el derecho a
veto. En esta delegación figuraban
senadores de todos los partidos. Por el
PC iba su Secretario General, senador Carlos Contreras Labarca. Este, dentro de la delegación chilena expuso
de inmediato su posición a favor del veto, pero no lo hizo en la Asamblea
General de la ONU, donde el único con derecho a voz – por parte – era el
Canciller, que presidía la representación.
“Esto desató en Chile – agregó
Volodia Teitelboim – una tormenta muy avivada por aquellos que creyeron que se
había cometido un atentado contra la línea del Partido, que se ponía en duda
una posición de la Unión Soviética, la del veto”
“A Contreras, claro, le dolió muchísimo. Pero siempre adoptó una actitud muy digna,
muy militante”.
Refiriéndose a la remoción misma
del cargo de Secretario General, Volodia Teitelboim afirmó:
“Fue un cambio conveniente. Lo que a mí no me pareció fue el método, pero
yo creo que el reemplazo por Ricardo Fonseca significó también una especie de
sangre nueva en la Dirección del Partido”.
CORVALÁN: ACTUÓ COMO UN COMUNISTA
Luis Corvalán en su libro ‘Ricardo
Fonseca, combatiente ejemplar’, escribió
sobre la actitud de Contreras Labarca luego de su remoción:
“Cuando fue reemplazado en la
Secretaria General del Partido, rechazó invariablemente las insinuaciones y
requerimientos de aquellos elementos oportunistas que soñaban arrastrarlo a
posiciones anti-partido y con aprovecharse así de su prestigio. El camarada
Carlos Contreras Labarca siempre se mantuvo y se ha mantenido en las posiciones
del Partido como un disciplinado y activo luchador comunista. Esta actitud suya
le ha valido el respeto y el aprecio de todo el Partido. En razón de ello y de
su capacidad política, ha sido reelegido miembro del Comité Central en todos
los Congresos celebrados en los últimos cuarenta años”.
EMBAJADOR EN LA RDA
En octubre de 1947 inició González
Videla la represión contra el PC. Contreras Labarca pasó a trabajar en la
clandestinidad. Volvió al Senado en 1961 representando esta vez a la Novena
Agrupación Provincial de Valdivia, Osorno, Llanquihue, Chiloé, Aysén y Magallanes.
Durante el Gobierno de Salvador
Allende fue designado Embajador en la República Democrática Alemana. Allí lo
sorprendió el golpe fascista. Encabezó
el trabajo de la solidaridad con los que en
Chile luchaban contra la dictadura.
Luis Corvalán escribe en sus
Memorias: “Cuando el Comité Central tomó
la decisión de promover el retorno de los compañeros que tuvieran su pasaporte
sin la letra ‘L’ (letra indicativa de los que estaban en la lista de los que no
podían volver), se habló en primer término con Carlos Contreras Labarca. Éste
había sido embajador de Chile en Berlín, designado por el Presiente Allende con
la aprobación del Senado de la República, como se estilaba en esos tiempos.
Producido el golpe del 11 de septiembre, Carlos se quedó, obviamente, en la
capital de la RDA, donde presidió durante años el Comité Antifascista de
Solidaridad con el Pueblo Chileno. Se le dijo que se estimaba muy importante su
regreso legal al país, pues ayudaría a marcar abiertamente la presencia del
Partido en la actividad pública que rebrotaba con fuerzas esos días.
-Agradezco profundamente al
Partido que haya encomendado esta misión- dijo Carlos Contreras cuando se le
habló del asunto.
A todos y a mí, personalmente, que
había sido su secretario y compartido con él y otros compañeros la
representación del Partido en el Senado, sus palabras nos llegaron al alma”.
(Corvalán, Luis: “De lo vivido y lo peleado. Memorias”, páginas 216 y 217)
No obstante, sus debilitadas
capacidades físicas, asumió la tarea de
enfrentar al fascismo y regresó a Chile en 1979. Su sola presencia en las
calles fue un enorme estímulo para quienes luchaban heroicamente en la
clandestinidad por derrotar la dictadura cívico-militar que encabezaba
Pinochet.
Falleció en Santiago el 2 de
agosto de 1982. Una larga y penosa enfermedad le afectaba el corazón. La
arterioesclerosis lo minó implacablemente.
Era el más antiguo miembro del
Comité Central del Partido Comunista de Chile, en el cual militó por sesenta
años, no finalizó su vida en el exilio. Murió en su patria, pero sin alcanzar a ver el fin del fascismo.
Fue sepultado en el Cementerio
General, en medio del dolor contenido de sus camaradas, del respeto de sus
amigos, de la admiración de multitud de sus compatriotas.
Carlos Contreras
Labarca con Elías Lafertte