sábado, 15 de agosto de 2026

A 77 AÑOS DE “LA HUELGA” O “LA REVOLUCIÓN DE LA CHAUCHA”

 

Mañana se cumplen 77 años de “La Huelga de la Chaucha”. “El Gobierno de González Videla  descarga alza tras alza sobre las espaldas de los chilenos. La gente va acumulando rabia. Lo que colma la paciencia popular es el alza de las tarifas de la movilización colectiva”, Así inicia el presente artículo del recordado historiador Iván Ljubetic Vargas, que nos lleva a rememorar los hechos acaecidos esos años. Invitamos a nuestr@s lectores y lectoras hacerlo a través de estas páginas del Boletín Rojo. 



Se inició el martes 16 de agosto de 1949:

 


 

                                                       Iván Ljubetic Vargas, historiador del

                                                        Centro de Extensión e Investigación

                                                         Luis Emilio Recabarren, CEILER

 

 

 


El Gobierno de González Videla  descarga alza tras alza sobre las espaldas de los chilenos. La gente va acumulando rabia. Lo que colma la paciencia popular es el alza de las tarifas de la movilización colectiva. De un peso cuarenta a un peso sesenta. O sea, sube en una ‘chaucha’, nombre que entonces se daba a la moneda de veinte centavos.

 

LOS ESTUDIANTES A LA CABEZA

Los estudiantes universitarios son los primeros en reaccionar. Salen a la calle. El martes 16 de agosto de 1949 se inician vigorosas y masivas acciones.

 

Fernando Ortiz cuenta su experiencia en la ‘huelga de la chaucha’: “Tiempo antes de agosto del 49, los comunistas habíamos logrado sacar un voto de repudio en la FECH a toda posibilidad de alza. Tan pronto se dictó el decreto que autorizaba el alza de los micros en año 49, inmediatamente los comunistas salimos a la calle. Tengo muy vivo en mi memoria las primeras salidas callejeras; éramos no más de cincuenta jóvenes comunistas, uno de ellos, que no he olvidado, porque fue vanguardista, preguntó: ‘Bueno, compañeros: ¿salimos, si somos tan pocos? La respuesta fue que debíamos salir, porque pensábamos que el pueblo iba a acompañarnos; había en esos momentos condiciones reales para desencadenar un gran movimiento de masas, de repudio a la dictadura. Así lo hicimos. Y, efectivamente, no habíamos recorrido una cuadra, cuando el desfile de 50 personas se transformó en una gran manifestación... En aquel instante las Juventudes Comunistas, pasando, incluso, por encima de la FECH, en que dominaban los socialcristianos, llamó a una huelga en la Universidad y la Universidad nos acompañó” (Fernando Ortiz: “La Universidad, foco de resistencia en la represión”. Charla dictada el 9 de octubre de 1964, con motivo del 32 aniversario de las JJ CC, en “Diálogo con la Juventud”, editado por la Juventudes Comunista de Chile, página 42)

 

INFORMA “EL MERCURIO”

El miércoles 17 de agosto de 1949, ‘El Mercurio’ escribe:

”Bochornosos incidentes se registraron ayer en diversos sectores de la capital... Desde mediodía estudiantes ayudados por otros grupos iniciaron una enérgica acción contra los autobuses.  Por la tarde, elementos comunistas cometieron violentos desmanes... Grupos universitarios organizaron ayer diversos actos de protesta por el alza de las tarifas de los servicios de autobuses y buses destinados a la locomoción colectiva. Los manifestantes iniciaron un desfile al mediodía, avanzando hasta la Plaza de Armas y luego se repartieron por las calles Catedral, compañía, Bandera, Morandé, Teatinos, San Antonio, Huérfanos, Agustinas, Ahumada y Moneda. Los estudiantes iniciaron el desfile pidiendo la derogación de la medida que autorizó el alza de las tarifas, pero luego algunos elementos exaltados empezaron a atacar a los microbuses, lanzando piedras al paso de dichos vehículos por el centro de la ciudad. Esta iniciativa se generalizó y extendió rápidamente a otros puntos...” (‘El Mercurio’, miércoles 17 de agosto de 1949, página 23).

 

Los establecimientos educacionales no funcionan o lo hacen a media. El Ministerio de Educación amenaza con cancelar la matrícula a los alumnos que no concurran a sus colegios. Ese mismo miércoles 17, alrededor de las 10 y 4º minutos, unas 800 personas avanzan desde la Alameda por calle Morandé. Llegan hasta La Moneda y lanzan piedras contra sus ventanas.

Participan estudiantes universitarios y secundarios, trabajadores y gran cantidad de transeúntes, que se suman espontáneamente a la protesta. La represión, primero realizada por carabineros y luego por soldados del Ejército, dejó a lo menos cuatro muertos y numerosos heridos.

 

CLAMOR GENERALIZADO POR EL ALZA 

El lunes 15 de agosto de 1949, “El Mercurio” trae en su página 43 una información titulada “Unánime protesta por el alza de tarifas que agrava el problema de la locomoción”, donde señala:  “Estudiantes, gremios de obreros y de empleados expresan su desacuerdo ante la medida que adoptó la Dirección del Tránsito.  –Burla de los choferes de microbuses.

– Personal de la Beneficencia expone delicada situación.  – Reunión de los universitarios”

 

Reproduce en esa crónica una Protesta de los Consejos directivos nacionales y provinciales de la Confederación de Sindicatos de Beneficencia, que en una de sus partes dice:

 

“4.-  Que dado lo inconsecuente y lo arbitrario que significa para toda la clase trabajadora el alza sorpresiva que se ha autorizado y que despedaza los escasos presupuestos de los trabajadores se adhiere a la protesta de la Confederación de Trabajadores de Chile y se pone a sus órdenes con todos sus efectivos para efectuar un movimiento de protesta pública...” (“El Mercurio”, 15 de agosto de 1949, página 43)

 

El gobierno, a través de la Dirección del Tránsito ha elevado las tarifas nocturnas a $3 (tres pesos) y las diurnas en veinte centavos.

El martes 16, se inician vigorosas y masivas acciones callejeras, bautizadas como la “huelga de la chaucha”, (chaucha se llama a la moneda de veinte centavos).  Son las más grandes y combativas contra el gobierno de González Videla.

 

“EL MERCURIO” CAMBIA DE DIRECCIÓN

Ante el estallido del movimiento de protesta, “El Mercurio” cambió de posición.  El miércoles 17 tituló:  “Bochornosos incidentes se registraron ayer en diversos sectores de la capital”.  Agrega:  “Desde mediodía, estudiantes ayudados por otros grupos iniciaron una enérgica acción contra los microbuses.-  Por la tarde, elementos comunistas cometieron violentos desmanes”.

Detalla:  “Grupos universitarios organizaron ayer diversos actos de protesta por el alza de las tarifas de los servicios de autobuses y micros destinados a la locomoción colectiva.  Los manifestantes iniciaron un desfile al mediodía, avanzando hasta la Plaza de Armas y luego se repartieron por las calles Catedral, Compañía, Bandera, Morandé, Teatinos, San Antonio, Huérfanos, Agustinas, Ahumada y Moneda.  Los estudiantes iniciaron el desfile pidiendo la derogación de la medida que autorizó el alza de tarifas, pero luego algunos elementos exaltados empezaron a atacar a los microbuses, lanzando pedradas al paso de dichos vehículos por el centro de la ciudad.  Esta iniciativa se generalizó y extendió rápidamente a otros puntos, hasta el extremo de que centenares de personas se vieron obligadas a abandonar esos servicios de locomoción para regresar a pie, en automóvil o por otros medios a sus hogares.

“Más tarde, cuando la reacción de los grupos adquirió caracteres de gravedad, con el volcamiento de algunos microbuses y otros atentados, los dirigentes de ese gremio optaron por paralizar el servicio en las líneas principales, quedando en movimiento solamente los tranvías y trolebuses”.

 

PARTE POLICIAL

Luego, el diario de los Edwards entrega el parte policial que informa sobre micros apedreadas, detenidos, heridos, etc.  Por ejemplo, anota:  “Por la noche, un grupo de aproximadamente 500 personas apedreó el edificio del Sindicato de Dueños de Autobuses, ubicado en Avenida Bernardo O’Higgins 1948 y quebró los vidrios de sus puertas y ventanas.  Como se hicieron algunos disparos, Carabineros se vieron obligados a hacer uso de sus armas.  Desde el interior del local, dispararon también hacia los manifestantes”. (“El Mercurio”, 17 de agosto de 1949, página 23)

 

 

 


En esa misma edición se informa:  “Fuerza pública resguardará la circulación de microbuses”.  Bajo ese título se reproduce una declaración del Ministerio del Interior, que manifiesta: 

“El Gobierno hace saber al país que el Partido Comunista, unido a elementos que son sus aliados y cómplices, intentan producir, como ya se había previsto, la subversión del orden público, atacando a personas y a la propiedad privada y agrediendo también a la fuerza pública.

 

“Se trata –agrega la Declaración– de una agitación que se provoca por el comunismo, valiéndose, además, de los estudiantes que pertenecen a esos sectores, todo lo que corresponde a un plan sedicioso de que el Gobierno está impuesto en todos sus detalles...  Se trata del cumplimiento servil de las consignas mundiales que el Partido Comunista ha impartido a sus secuaces y de las cuales se tienen informaciones concluyentes.  El pretexto ha servido a los elementos comunistas para alentar y explotar la actual agitación, es el alza de $0.20 para la locomoción colectiva”. (“El Mercurio”, 17 de agosto de 1949, página 23)

  

PARA VARIAR, “EL MERCURIO” MIENTE

Miente el Gobierno.  Miente “El Mercurio”.  No hay tal plan subversivo.  Menos, consignas mundiales.  Esas acciones, por lo demás, se contraponen a la orientación de la Kominform.  El alza de las tarifas en una chaucha es la gota que colma la paciencia de estudiantes, trabajadores y pobladores, que sufren dos años una política antipopular de alzas y represión.  La violencia es desata por los carabineros.  El jueves 18, “El Mercurio” entrega la nómina de los heridos hospitalizados en la Posta Central de la Asistencia Pública.  Son 19. Diez en estado grave.  Nueve de mediana gravedad.  Todos jóvenes; varios menores de 20 años.  Todos heridos a bala.  Además, informa que en ese centro asistencial se atendieron otros heridos de menor gravedad.  También entrega antecedentes sobre tres muertos:  dos jóvenes de 17 y 20 años, asesinados por la policía en la esquina de Diez de Julio con Portugal;  la tercera víctima es un cadete de la Escuela de Aviación, alcanzado por una bala de carabineros cuando se encontraba en el Café “Don Bosco” de la Alameda.

 

En esa misma edición, “El Mercurio” publica la amenaza de la cancelación de matrícula a los alumnos que no concurran a sus establecimientos.  Explica que “según informaciones proporcionadas por fuentes allegadas al Ministerio de Educación, los colegios de esta capital funcionaron ayer (miércoles 17) con un 40% del profesorado y del alumnado y muchos directores autorizaron a sus alumnos a volverse a sus casas a fin de evitar cualquier accidente en los disturbios de las calles céntricas”. (“El Mercurio”, 18 de agosto de 1949, página 21)

 

Ello da una pauta del enorme ausentismo de maestros y estudiantes.  De ahí, la amenaza de la cancelación de matrícula a los que continúen protestando.

 

FACULTADES EXTRAORDINARIAS

El día 17, el gobierno solicita la dictación de Facultades Extraordinarias al Congreso.  Son otorgadas por la mayoría del Parlamento.  Al mismo tiempo, González Videla se ve obligado a derogar el alza de las tarifas nocturnas, aunque mantiene el aumento de veinte centavos de la diurna.

 

Ese mismo miércoles 17, el general Santiago Danús Peña asume el mando de la Plaza de la capital.  A los carabineros se unen fuerzas del Ejército en la represión de la protesta popular.  Ello no aminora las acciones.  Fracasan los esfuerzos de las autoridades por normalizar, el servicio de  micros, resguardados por militares y carabineros.  Sólo circulan unos pocos.  Ello –según “El Mercurio”– por “la actitud hostil de los manifestantes, apostados en puntos estratégicos de la ciudad para atacar los microbuses de las diversas líneas”.  No hay clases en la mayor parte de los establecimientos primarios y secundarios.  A la vez, se resienten sensiblemente las actividades comerciales y de las oficinas públicas.

  

OBREROS EN LA PELEA

Según parte de la policía, a las 10:10 horas del miércoles 17, “un grupo numeroso de obreros, impiden la entrada del resto de los trabajadores a la Hilandería Nacional, ubicada en calle San Nicolás esquina de Gran Avenida”.  Nótese la hora:  10:10.  O sea, no es en el momento de la entrada a las labores.

Otro informe policial:  Alrededor de las 10:40 a.m., cerca de 800 personas armadas de palos y piedras avanzaron desde la Alameda Bernardo O’Higgins, por Morandé, y luego lanzaron pedradas a las ventanas del Palacio de Gobierno.  Las acciones se desarrollan hasta en la propia Moneda.  Los manifestantes sobrepasan a las fuerzas represivas.

Nuevo ejemplo de la combatividad de las masas la entrega un parte policial:  Alrededor de la una de la tarde, en Rosas esquina Morandé, varias personas liberan a un detenido conducido por carabineros.

Las propias informaciones oficiales hablan de heridos graves de los disparos de miembros del Ejército.

 

NO SÓLO EN SANTIAGO FUE UN COMBATIVO AGOSTO 

Aún no logra el gobierno aplastar totalmente la rebelión popular en la capital, cuando el sábado 20 de agosto estalla la protesta contra las alzas y la represión en la zona del carbón.

En la mañana de ese día, 1.100 mineros – que componen el primer turno – se apoderan del Pique Grande de Lota, donde se atrincheran.  A mediodía, otro turno – formado por 1.200 obreros – se pliega al movimiento.

En Lirquén, los trabajadores del primer turno, se toman la maestranza y la mina.  De inmediato, parte en dirección de ese mineral el Regimiento de Artillería Silva Renard.

Otro tanto hace el Regimiento Chacabuco, que se dirige hacia Lota.

 

No conforme con esas movilizaciones, el gobierno ordena a la Escuadra  que se dirija a toda máquina a la zona del carbón, para colaborar en la tarea de reprimir a los mineros.

 

Según “El Mercurio”, “las informaciones llegadas de la zona del carbón han permitido establecer que la rapidez con que obró el gobierno permitió aislar totalmente la zona del carbón”.  Agrega que “el general Vásquez, jefe de la zona de Concepción, aseguró esta noche (sábado 20) que la situación está controlada y que los antecedentes que ha recogido en la zona del carbón le han permitido estableces que este paro revolucionario estaba sincronizado desde Santiago por la JUNECH, la cual se ha puesto al servicio de la causa revolucionaria de los comunistas”. (“El Mercurio”, 21 de agosto de 1949, página 25)

 

Miente el general.  Mejor dicho, se ciñe al esquema de González Videla:  dar carácter “revolucionario” a un movimiento contra las alzas; responsabilizar a los comunistas de esas acciones, cuando en verdad no participan en ellas sólo comunistas.

 

“El Mercurio” insiste:  “De las informaciones llegadas desde Lota se desprende que, dirigentes comunistas que estuvieron relegados en Pisagua, fueron los que en Lota prepararon el movimiento”.  No hay dudas que allí el PC dirige la huelga.  Pero no de la manera que dice el diario de los Edwards.  Al referirse a los mineros que se toman el Pique Grande de Lota, afirma que “la mayoría de ellos, por los antecedentes recogidos, fueron obligados por el terror a atrincherarse en la mina”. (“El Mercurio”, 21 de agosto de 1949, página 25)

 

Pero la rebelión no se limita sólo a la capital y la zona del carbón. 

“El Mercurio” informa:  “Sincronizado con este movimiento revolucionario en el carbón, los comunistas hicieron estallar hoy (sábado 20) un movimiento en la Oficina Salitrera Prosperidad del Cantón de El Toco.  800 obreros declararon que estaban dispuestos a resistir a la fuerza pública, aún a costa de derramamiento de sangre, para impedir que se adoptase cualquiera medida contra los dirigentes obreros”. (“El Mercurio”, 21 de agosto de 1949, página 25)

  

GOBIERNO HABLA DE UN “PLAN REVOLUCIONARIO”

“El Mercurio” es incansable.  Repite una vez más:  “El gobierno  tiene ya en su poder los hilos completos del plan revolucionario y está en conocimiento de los agentes que están actuando en las zonas del salitre”.  Agrega:  “El Presidente de la República impartió telefónicamente instrucciones al general Andrés Poblete a Antofagasta para que ordene detener a todos los dirigentes comunistas sindicales que han promovido esta situación revolucionaria en el salitre y en el cobre, a los cuales se les aplicará las facultades extraordinarias”. (“El Mercurio”, 21 de agosto de 1949, página 25)

 

La labor de la prensa de derecha es clara:  Justificar con el fantasma de una subversión comunista la represión brutal, con mano militar, de las protestas contra la carestía y los abusos de la autoridad.

Para facilitar la acción represiva, el gobierno dicta, el sábado 20, decretos declarando zona de emergencia a las provincias de Arauco, Concepción, O’Higgins, Atacama, Antofagasta y Tarapacá.  Ello, según “El Mercurio”, “para afrontar los conflictos obreros estimulados por los comunistas en centros vitales de la nación”.

Lo anterior da una idea de la extensión del movimiento de protesta.

  

LA IGLESIA CATÓLICA JUSTIFICA REPRESIÓN

La Iglesia Católica respalda al gobierno y la represión por él desatada.  A lo menos lo hace el Cardenal Arzobispo de Santiago, José María Caro Rodríguez.  En Carta Pastoral, de fecha 20 de agosto de 1949, señala:

“En cumplimiento de los deberes de nuestro cargo pastoral, nos dirigimos a nuestros amados fieles, con motivo de los graves acontecimientos que han amenazado y amenazan la paz pública y la estabilidad de nuestras instituciones democráticas.

“Sin desconocer la angustia económica, que tantos sacrificios impone a todos los ciudadanos y particularmente a los más menesterosos, por cuya suerte nos hemos preocupado constantemente, es necesario que veamos con toda claridad un mal mucho mayor, que se cierne sobre todo el país, sobre el bienestar de sus ciudadanos, sobre la mantención de sus libertades, sobre la existencia misma del Estado y sobre la misión sagrada de la Iglesia, cual es el asalto de las fuerzas comunistas.

“La experiencia de lo acontecido en otros países y las fidedignas informaciones de lo que se prepara en el nuestro, nos mueven a declarar que nos encontramos ante un grave peligro, por lo cual todos los católicos, posponiendo cualesquiera asuntos de otra índole, ahora como deber supremo, la defensa de nuestras instituciones fundamentales y del orden constituido.

 

“A ningún católico le es lícito en estas circunstancias, adoptar una actitud pasiva, ni menos, por cierto, ahora ni nunca, cualquiera cooperación o ayuda al comunismo ateo, repetidas veces condenado por los Sumos Pontífices y últimamente con redoblada energía por S.S. Pío XII, ante la extensión de su poderío tiránico y la persecución desencadenada contra la Iglesia en numerosas naciones..." (“El Mercurio”, 21 de agosto de 1949, página 25)

 

La Carta Pastoral hace merecedor al Cardenal Caro de una visita de González Videla.  Tiene lugar el mismo sábado 20 de agosto, a las 21:30 horas.  Acompañado de su edecán militar, coronel Santiago Robles Videla, el Presidente le agradece a Monseñor Caro su “enérgica condena al movimiento sedicioso comunista”.

  

SOLIDARIDAD INTERNACIONAL

Se hace presente la solidaridad internacional.  Desde Argentina llega un cable que dice:

“Buenos Aires, 20 de agosto.-  Señor Presidente de Chile don Gabriel González Videla, Santiago:  Le hacemos llegar nuestra protesta por la sangrienta represión del movimiento obrero democrático que lucha por la paz, la libertad  y la justicia social.  Repudiamos la concesión de facultades extraordinarias que anula los derechos humanos, garantizados por la Declaración de las Naciones Unidas y ofenden la conciencia democrática americana, por la Liga Argentina de los Derechos del Hombre, Emilio Troise, presidente, Francisco Pitta, secretario”. (“El Mercurio”, 21 de agosto de 1949, página 25)

  

EL PARTIDO COMUNISTA IMPULSÓ LA PROTESTA

Estas acciones de agosto de 1949 son impulsadas por el Partido Comunista.  Al respecto Volodia Teitelboim afirma:

“Eso fue una cosa muy nuestra.  Yo era miembro de la Comisión Política.  Era lo que andábamos buscando nosotros:  la movilización de masas como respuesta, las huelgas y las protestas.  No teníamos una posición de inercia.  Había que derrotar a González Videla, y su política feroz.  Y, por lo tanto, llevar a la gente a la acción.  Y eso fue justamente.  Y en eso estuvo el Partido.  Nosotros oponíamos una resistencia de masas, pero éramos contrarios a las acciones individuales desesperadas.

 

“Hubo mucha participación obrera y mucha participación estudiantil.  Fue una rebelión popular que cambió las cosas.  Que determinó la crisis de una fórmula política del gobierno de González Videla.  Y se impuso el ‘Gobierno de la Sensibilidad Social. Y se limitó la represión.  No hubo un cambio de 180 grados, pero hubo un cambio”. (Volodia Teitelboim: Conversación con el autor. Santiago, 13 de enero de 1994)

 

LOS EMPLEADOS VAN A LA LUCHA

La marea social continua en aumento.  Las organizaciones obreras han salido duramente golpeadas por la represión.  Por eso, son los empleados, encabezados por la Junta Nacional de Empleados de Chile, JUNECH, que están en mejores condiciones para dar lucha por sus reivindicaciones.

 

El 23 de enero de 1950, varios gremios declaran una huelga exigiendo el pago de una gratificación anual.  Son los empleados telefónicos y de la Empresa Chilena de Electricidad, ambas en manos de monopolios estadounidenses, y de la Empresa Nacional de Transportes.  Los huelguistas reciben el apoyo de la Confederación de Empleados Particulares de Chile, CEPCH.  Durante doce días se efectúan disciplinados paros escalonados.  Uno tras otro,  van paralizando sus actividades laborales los sindicatos afiliados a la CEPCH.  Se llevan a cabo, además, paros solidarios en las provincias de Santiago, Valparaíso y Concepción.  El movimiento abarca el 40% de los trabajadores del país.

La unidad, combatividad y acertada táctica de los empleados , obligan al gobierno a acceder a sus demandas.  Los huelguistas alcanzan el triunfo el 4 de febrero de 1950.

 

Pero esas luchas laborales logran otra victoria aun más significativa.  Derriban el Gabinete de “Concentración Nacional”, - formado por radicales, conservadores, liberales y socialistas -, con que gobernaba González Videla desde la salida de los comunistas.  Es reemplazado por el Gabinete de “Sensibilidad Social”, incorporándose a él ministros de la Falange Nacional.




EN EL 124 NATALICIO DE JOSÉ VEGA DÍAZ

 


Hoy 15 de agosto, recordamos al luchador comunista José Vega Díaz, quién fuera en vida, dirigente sindicalista, diputado del Partido Comunista de Chile. Lo hacemos a través de un escrito del historiador Iván Ljubetic Vargas




 

 

                                              Iván Ljubetic Vargas, historiador del

                                             Centro de Extensión e Investigación

                                             Luis Emilio Recabarren, CEILER

 

 

 



Conocí al compañero José Vega Díaz en 1991 cuando, acompañado por el camarada Américo Zorrilla, llegamos a su modesto hogar. Andábamos buscando antecedentes sobre Luis Emilio Recabarren para el libro que aparecería en 1992 con el nombre de “Don Reca”. El compañero Vega Díaz nos proporcionó importantes antecedentes. Conversé con él en varias oportunidades.

 

¿QUIÉN ES JOSÉ VEGA DÍAZ? 

Un obrero que había nacido en Sotaquí, Ovalle, el 15 de agosto de 1902. Sus padres fueron Crispín Vega y Cruz Díaz.

Estudió en una escuela primaria desde los 6 a los 12 años. A esa edad entró a trabajar en las salitreras como minero, y en ferrocarriles en el puesto de ayudante de calderero.

A los 17 años fue elegido dirigente sindical en las salitreras. También de la Federación Obrera de Chile, FOCH, al constituirse ésta en 1919.

 

Ingresó a las filas del Partido Comunista. Ocupó el puesto de máximo dirigente de esta colectividad en Tocopilla. En esa ciudad, en 1924, cuando tenía 22 años de edad, comenzó a laborar como tipógrafo. Colaboró en la revista ‘Vanguardia’ y en los periódicos ‘El Despertar de Tocopilla’, ‘Defensa Obrera’, de Iquique. Fue publicista, regente de taller, redactor y director de ‘El Socialista’, de Antofagasta, que después se pasó a llamar ‘El Comunista’.

Además escribió varios libros. Por ejemplo,  “Años de Lucha. Epopeyas y héroes del pueblo”. Editado en 1919. 

En julio de 1930, José Vega junto con su camarada Manuel González Vilches,  llevaron a cabo una audaz e increíble acción.

Tuve la suerte de encontrar un manuscrito inédito, escrito por el comunista austriaco Federico Glaubauf, dirigente de la Internacional Comunista. Lo tituló “Primer encuentro con Chile”. Lo traduje del alemán. Allí relata:

 

"Fue en julio o agosto de 1930. Una tarde estaba en una reunión con algunos compañeros en la sede del Partido Comunista argentino, la 'Casa del Proletariado', en calle Independencia (Buenos Aires), cuando repentinamente llegó Ítala Codovilla –esposa de Vittorio Codovilla- muy nerviosa. Buscaba a su esposo, el conocido dirigente comunista argentino. Al no encontrarlo en el local, me pidió que la acompañara a su hogar, que estaba cerca.

"Ahí, en el umbral de la puerta de la casa, donde vivían también otros militantes del Partido, estaban sentados dos hombres. Sus ropas deterioradas. Se veía que habían hecho un largo viaje. No tenían equipaje, salvo unos trastos, que cada uno de ellos había unido en un atado, a la usanza campesina.

 

"En la habitación de los Codovilla, que era al mismo tiempo sala de estar, pieza de trabajo y dormitorio, uno de los hombres -alto y con un tupido bigote- se sacó el viejo sombrero y de él extrajo un muy bien doblado papel, que legitimaba a ambos como representantes del entonces ilegal Partido Comunista de Chile”.

"El compañero alto era el "huaso" González; el otro era conocido en el Partido como 'El Negro' (se trataba de los compañeros Manuel González Vilches y de José Vega Díaz). 

Habían viajado más de un mes. Primero intentaron llegar a Argentina pasando por Bolivia. Varias veces fracasaron en sus intenciones de cruzar esa frontera. Finalmente se arriesgaron a traspasar la alta cordillera en pleno invierno y sin contar con la ropa adecuada. Así llegaron a Mendoza. Allí algunos compañeros les proporcionaron el dinero para viajar hasta Buenos Aires.

 

"¿Qué los había motivado para hacer ese viaje?

"El senador Hidalgo, que hasta la ilegalización del Partido, estuvo en su dirección, había afirmado a su regreso de un viaje a Europa, que la Internacional Comunista recomendó la disolución del Partido Comunista de Chile. Los compañeros, que enviaron a los dos delegados, querían una clara respuesta del parte del Secretariado Sudamericano de la Komintern sobre el problema planteado. Por eso venían donde Codovilla, pues sabían que pertenecía al Secretariado Sudamericano. Requerían una respuesta inmediata. De no ser así, estaban dispuestos a llegar hasta Moscú para lograr la clarificación.

 

"Para mí – explica Federico Glaubauf – no fue fácil seguir la exposición de los compañeros. Mis aún precarios conocimientos del castellano me permitían entenderlo en Buenos Aires, pero yo desconocía las particularidades del lenguaje chileno y, sobre todo, no podía comprender la forma poco clara de hablar del 'huaso'.

"Vittorio Codovilla llegó luego. Conocía personalmente a los delegados.

Les aclaró que el senador Hidalgo había traicionado y que estaba fuera de toda discusión la disolución del Partido Comunista de Chile".


Ese mismo año de 1930, Vega Díaz viajó a Rusia Soviética,  en representación del Partido Comunista y la FOCH,  para participar  en Moscú en una reunión del Buró Político de la Internacional Comunista y en el V Congreso de Internacional Sindical.

En marzo de 1933 fue elegido diputado por la Segunda Agrupación Departamental de Tocopilla, El Loa, Antofagasta y Taltal.

 

El 7 de abril de 1933, en su sección Documentos Parlamentarios, "El Mercurio" se refería a dos discursos. Uno del senador derechista Romualdo Silva, que en una de sus partes sostuvo que el objetivo del Congreso comunista era "procurar la ejecución de un movimiento sindical revolucionario, de actos subversivos contra las autoridades constitucionales; de buscar aliados entres los estudiantes, los obreros urbanos de la industria fabril y los campesinos que trabajan en la agricultura; Y de una propaganda de penetración en los buques de la Armada, en los cuarteles del Ejército y en las Comisarías de la Policía, para incitar a la rebelión, con impulsos de revuelta a fin de llegar en el futuro, por medio de una Dictadura de Proletariado, al cambio total del régimen político, social y económico, del presente...".

 

El otro discurso era el  pronunciado por el diputado democrático Juan Pradenas Muñoz. Sobre éste escribía:

"El señor Pradenas, dice que nadie podrá dudar de que él apoya al actual gobierno y a S.E. el Presidente de la República, señor Alessandri, de quien es su ardiente partidario, pero ello no obsta para protestar cuando se toman medidas que vulneran las más elementales garantías constitucionales y se apresa arbitrariamente a un parlamentario. 

"No cree que el peligro de que se perturbe el orden social y político pueda estar en los comunistas, sino que más bien en otros elementos que están vinculados al ejército. Pero su único objeto al usar de la palabra es protestar del atropello al fuero parlamentario que significa la prisión arbitraria de un miembro del parlamento como el diputado señor Vega".

 

Efectivamente el 30 de marzo de 1933 el diputado José Vega Díaz  fue enviado a la cárcel de Santiago. ¿Por qué se tomó esa medida contra un diputado?

Porque había sido uno de los 82 delegados al IX Congreso del Partido Comunista. Y a ese Congreso se refería el senador derechista Romualdo Silva.

Curiosa historia la del Noveno Congreso Nacional de los comunistas chilenos. Desconocido oficialmente por el Partido. Ignorado por los historiadores burgueses. Recordado por algunos compañeros.

Logré encontrar la confirmación de su realización, aunque parezca increíble, en “El Mercurio”.

Lo que a este periódico le interesó, como veremos a  continuación, fue la represión que el segundo gobierno de Arturo Alessandri llevó adelante contra este partido,  que por entonces era legal.

 

El IX Congreso Nacional del Partido Comunista de Chile se inició  en la casa quinta de la calle Santa Elisa N.º 84 de Lo Ovalle, Santiago,  y que fueron detenidos el 30 de marzo de 1933 y enviados a  la cárcel de Santiago.

 

José Vega Díaz me relató:  “La noche del 30 de marzo acompañé al sitio de reunión a la delegación de Tocopilla, encabezada por Raúl Barra Silva, pero cuando me estaba acomodando debajo de una mesa para dormir, se hizo presente la policía y procedió a cargar cuatro camiones con los 82 delegados...

Al pasar por la Plaza de Armas, rompimos el silencio de la noche con las notas de La Internacional. La Cárcel se llenó de gritos contra el gobierno... Yo asistí a esa reunión, por derecho propio, por ser uno de los dos diputados que tenía el Partido. El otro, Andrés Escobar, no asistió, no sé por qué. Y se libró".

 

"El Mercurio" del sábado 1 de abril de 1933, informaba:

"Aproximadamente a las 1.30 de la madrugada un grupo de agentes de investigaciones y fuerza de carabineros rodearon la casa en cuestión, procediéndose, acto seguido, a escalar los muros para introducirse al interior del edificio. Una vez dentro de la casa, los detectives se encontraron en una de las habitaciones en que estaba reunido un grupo numeroso de elementos comunistas, entre los cuales se hallaba el diputado comunista señor José Vega Díaz, el  Secretario General del Partido Comunista, señor Carlos Contreras Labarca, y setenta y ocho personas más, entre ellas tres mujeres".

 

Agregaba que la Corte de Apelaciones, en pleno, designó al Ministro Miguel Aylwin para que resolviera sobre la detención del diputado José Vega.

 

El domingo 2 de abril, "El Mercurio" en su página 23 tituló: "Por unanimidad acordó la Corte desafuero al diputado Sr. Vega Díaz."

En esa misma página, otro artículo tenía un largo encabezamiento: "Más de quince horas de abrumadora labor significó el interrogatorio a los comunistas".

En él se expresaba: "Cerca de las 12,30 PM, se puso término a todos los interrogatorios, siendo ingresados

los hombres a la Cárcel Pública y a dos de las mujeres, Edelmira Farías y Ana Gutiérrez Sandoval, a la Casa Correccional, en tanto Inés Aravena Villalón era conducida a la casa de Menores, a disposición del Juez de Menores".

 

Más adelante se informaba que “el Ministro Miguel Aylwin ordenó en la tarde del sábado 1 abril de 1933, la libertad incondicional del diputado José Vega, el que abandonó la Cárcel alrededor de las 17 horas”.

 

Lo que "El Mercurio" no supo fue  que el Noveno Congreso prosiguió en la Cárcel. Sobre ello escribió el entonces Secretario General del Partido Comunista, Carlos Contreras Labarca:

"Al llegar a la cárcel, se intentó distribuirnos en las  galerías de reos comunes, pero comenzamos a pelear desde el primer momento. Protestamos y exigimos que se nos colocara a todos juntos en la galería 5, recién terminada en ese entonces. Ante nuestra actitud resuelta, el Alcaide cedió. La galería 5 tenía dos pisos y en ella establecimos nosotros nuestro propio régimen. Pusimos guardia a la entrada y establecimos que nadie podía entrar sin nuestro permiso. El resto de la población carcelaria, al saber estos hechos, solidarizó con nosotros, lo que acrecentó nuestras posibilidades de presionar.

 

"La noticia de nuestro encarcelamiento -continúa Contreras  Labarca-  produjo enorme efervescencia. Y el Partido no se mantuvo inactivo. Todas las tardes, grupos de mujeres acudían a gritar y a cantar a la calle Amunátegui, a espaldas de la galería donde estábamos.

Recibimos nutridas visitas y paquetes con alimentos, cigarrillos, etc.

"Al conquistar el control de la galería, decidimos continuar allí los trabajos de nuestro Congreso. Así lo hicimos. Hubo lectura del informe, discusión y adopción de resoluciones.

 

"El sentido del Congreso era la reconstrucción del Partido, el restablecimiento y la consolidación de sus vínculos con los diversos sectores de la clase obrera, el salitre, el carbón, etc.

"La dictadura de Ibáñez -afirma Contreras Labarca-  no logró cortar del todo esos vínculos y así, a su caída, los compañeros reconstruyeron el Partido en un proceso casi espontáneo. Ahora se trataba de encauzar y ampliar ese proceso y de llegar a otros sectores".

 

Por su parte,  José Vega Díaz en su obra “El Aprendiz de Comunista”, recordaba: "En la galería 5 se reiniciaron las sesiones del Congreso, allí aparecieron antiguas posiciones sectarias, enemigas de la unidad popular y que hablaban de 'Frente Único Proletario'..."  

Y agregaba que "el día 4 de mayo, la justicia ordinaria dejó en libertad a todos los detenidos en Lo Ovalle".

 

Resulta de enorme interés lo relatado por José Vega Díaz con relación a que aparecieron antiguas posiciones sectarias del Frente Único Proletario. Esta era la línea de la Internacional Comunista, inaplicable para Chile en ese tiempo, porque planteaba como objetivo inmediato la Revolución Socialista y, además, planteaba una política de alianzas  sectaria: unidad sólo con obreros y campesinos.


Llamamos la atención a que el IX Congreso del Partido Comunista de Chile  se realizó en marzo-abril de 1933.

Y la Internacional Comunista sólo en su VII Congreso, efectuado en 1935, dejó de lado la política del Frente Único Proletario y acordó la política de los frentes populares.

Partido Comunista de Chile se adelantó en dos años a la Internacional.

 

En 1937 José Vega Díaz fue reelegido diputado por la Segunda Agrupación Departamental.

Sufrió detenciones, relegaciones y fue desaforado en dos ocasiones. Nada lo amedrentó.

Siguió luchando por la causa del pueblo hasta su muerte, ocurrida en Santiago el 18 de abril de 1994.

Fue un imprescindible al decir de Bertolt Brecht:

 

“Hay hombres que luchan un día y son buenos.

 Hay otros que luchan un año y son mejores.

 Hay quienes luchan muchos años, y son muy buenos.       

 Pero los hay quienes luchan toda la vida: esos son los imprescindibles”.


¡Y José Vega Díaz es uno de ellos!

 

 

 

 





jueves, 13 de agosto de 2026

RECORDANDO AL COMANDANTE FIDEL CASTRO RUZ

 

Hoy 13 de agosto el mundo está de fiesta, se cumplen 100 años del nacimiento del  Comandante Fidel Castro Ruz. 

Lo recordamos en el Boletín Rojo a través de las palabras escritas del Historiador Iván Ljubetic Vargas.



En su 100 natalicio:

 


 

                                               Iván Ljubetic Vargas, historiador del

                                               Centro de Extensión e Investigación

                                               Luis Emilio Recabarren, CEILER

 

 

 


 

Fidel Alejandro Castro Ruz nació el 13 de agosto de 1926 en Birán, antigua provincia cubana de Oriente. Su padre, Ángel Castro Argiz, hijo de campesinos pobres de Galicia, era terrateniente y colono cañero. Su madre, Lina Ruz González, provenía de una familia campesina de la provincia de Pinar del Río. 

Aprendió a leer y escribir en la escuela pública rural de Birán y continuó la enseñanza primaria en los colegios católicos privados de La Salle y Dolores, en la ciudad de Santiago de Cuba. Inició los estudios de Bachillerato en el propio Colegio de Dolores y los concluyó en el Colegio de Belén, de la Compañía de Jesús, en La Habana, donde se graduó como Bachiller en Letras en junio de 1945.

En septiembre de 1945 matriculó en las carreras de Derecho y de Ciencias Sociales y Derecho Diplomático en la Universidad de La Habana.  Allí se vinculó de inmediato a las luchas políticas en el seno del estudiantado universitario y ocupó diferentes cargos en la Federación Estudiantil Universitaria. Fue miembro destacado de diversas organizaciones estudiantiles progresistas y antimperialistas como el Comité Pro-Independencia de Puerto Rico, el Comité 30 de Septiembre-del que fue fundador- y el Comité Pro-Democracia Dominicana, en el que ocupó la presidencia.

 

Organizó y participó en innumerables actos de protesta y denuncia contra la situación política y social en el país. Más de una vez fue golpeado o encarcelado por las fuerzas represivas.

Entró en contacto con las ideas marxistas cuando era ya estudiante universitario. 

Simpatizante del Partido del Pueblo Cubano (Ortodoxo)), de tendencia progresista, participó de manera activa a partir de 1948 en las campañas políticas de ese Partido y, en particular, de su principal dirigente, Eduardo R. Chibás. Dentro de su organización política trabajó por cultivar entre la militancia joven las posiciones más radicales y combativas. Tras la muerte de Chibás, redoblo sus esfuerzos para desenmascarar la corrupción del gobierno de Carlos Prío.

 

Después de su participación en la expedición contra Trujillo, viajó en 1948 a Venezuela, Panamá y Colombia como dirigente estudiantil, con el objetivo de organizar un Congreso Latinoamericano de Estudiantes, que debía efectuarse en ese último país. Se encontraba en Bogotá cuando se produjo la rebelión popular provocada por el asesinato del líder colombiano Jorge Eliécer Gaitán, en abril de ese año. Se incorpora resueltamente a esa lucha. 

Se graduó como Doctor en Derecho Civil y Licenciado en Derecho Diplomático en 1950. Desde su bufete, se dedicó fundamentalmente a la defensa de personas y sectores humildes.

 

Al ocurrir el golpe de Estado de Fulgencio Batista, el 10 de marzo de 1952, fue de los primeros en denunciar el carácter reaccionario e ilegítimo del régimen de facto y llamar a su derrocamiento.

 

Organizó y entrenó a un numeroso contingente de más de mil jóvenes obreros, empleados y estudiantes, que provenían fundamentalmente de las filas ortodoxas. Con 160 de ellos, el 26 de julio de 1953 comandó el asalto al cuartel Moncada en Santiago de Cuba y al cuartel de Bayamo, en una acción concebida como detonante de la lucha armada contra el régimen de Batista.

 

Al fallar el factor sorpresa, no pudieron alcanzar el objetivo. Fue hecho prisionero por las fuerzas represivas de la tiranía pocos días después del revés militar y se le mantuvo incomunicado durante 76 días. Fue sometido posteriormente a juicio y condenado a 15 años de prisión. En un ambiente reservado y vigilado, asumió su autodefensa ante el tribunal que lo juzgó, y pronuncio el alegato conocido como La Historia me absolverá, en el que esbozaba el programa de la futura Revolución en Cuba. 

Desde la cárcel prosiguió su labor de denuncia del régimen opresor, al tiempo que maduró sus planes revolucionarios y profundizó la preparación teórica e ideológica de sus compañeros.

 

Como resultado de una fuerte presión y campañas populares, fue liberado en mayo de 1955. En las semanas subsiguientes desplegó un intenso trabajo de agitación y denuncia, y fundó el Movimiento 26 de Julio para proseguir la lucha revolucionaria.

 

En julio de 1955, mostrada la imposibilidad de proseguir la lucha antibatistiana por medios legales, Fidel partió hacia México para organizar dese el exilio la insurrección armada. En condiciones económicas precarias y sometido a la estrecha vigilancia y persecución de los agentes batistianos, desplegó una esforzada labor organizativa y preparatoria, al tiempo que prosiguió una intensa campaña de difusión de las ideas y propósitos del movimiento insurreccional. Viajó a los Estados Unidos, donde creó junto a sus compatriotas exiliados “clubes patrióticos” con el fin de conseguir apoyo político y económico para la lucha revolucionaria. Estuvo en Filadelfia, Nueva York, Tampa, Union City, Bridgeport y Miami.

 

El 20 de junio de 1956, el jefe del Movimiento 26 de Julio, el Che y otros combatientes fueron detenidos, las “casas campamentos” quedaron descubiertas y parte importante de las armas fueron incautadas.

 

Tras la salida de los establecimientos de la policía mexicana se aceleró la conspiración revolucionaria. Compraron el yate Granma, en el que zarparon hacia Cuba en la madrugada del 25 de noviembre de 1956, desde el Río Tuxpan, con 82 combatientes a bordo, cuya edad promedio era de 27 años.

 

Después de 7 días de navegación, desembarcaron el 2 de diciembre en Las Coloradas, costa sur occidental de la antigua provincia de Oriente. Las fuerzas batistianas localizaron el desembarco y hostilizaron a los expedicionarios. El 5 de diciembre, el ejército de la tiranía sorprendió en Alegría de Pío a Fidel   y sus combatientes. Los revolucionarios fueron diezmados, varios caen detenidos durante la persecución y muchos son asesinados en el acto.

 

Con la valiosa colaboración de los campesinos, Fidel se encuentra con Raúl en Cinco Palmas y reagrupa a la fuerza revolucionaria. Parte entonces a la Sierra Maestra para continuar desde allí la lucha revolucionaria.

 

El 17 de enero de 1957, dirigió la primera acción armada contra el ejército de Batista en el cuartel de La Plata y obtuvo su primera victoria. El Ejército Rebelde comenzó a crecer y fortalecerse.

 

En su condición de  Comandante en Jefe, dirigió la acción militar y la lucha revolucionaria de las fuerzas rebeldes y del Movimiento 26 de Julio durante los 25 meses de guerra. Tuvo bajo su mando directo a la Columna Uno “José Martí” y participó personalmente en casi todas las operaciones, combates y batallas más importantes que tuvieron efecto durante la guerra en el territorio del Primer Frente Rebelde.

 

Tras contundente derrota de las tropas élites de la tiranía, estas, a través de sus principales jefes, decidieron reconocer la victoria rebelde en el propio teatro de operaciones de la provincia de Oriente, el 28 de diciembre. Al amanecer del 1ro. de enero de 1959, Fidel enfrentó, con una huelga general revolucionaria, acatada por todos los trabajadores, el golpe de Estado en la capital de la República, promovido por el gobierno de EE.UU. Entró victorioso ese mismo día en Santiago de Cuba, Arribó a La Habana el 8 de enero de 1959.

 

Al concluir la lucha insurreccional, mantuvo sus funciones como Comandante en Jefe. El 13 de febrero de 1959 fue nombrado Primer Ministro del Gobierno Revolucionario.

 

Dirigió y participó en todas las acciones emprendidas en defensa del país y de la Revolución en los casos de agresiones militares procedentes del exterior o actividades de bandas contrarrevolucionarias dentro del país, en especial la derrota de la invasión organizada por la Agencia Central de Inteligencia de los Estados Unidos, llevada a cabo por Playa Girón en abril de 1961.

 

En nombre del poder revolucionario, proclamó el 16 de abril de 1961 el carácter socialista de la Revolución Cubana.

Condujo al pueblo cubano en los días de la dramática Crisis de Octubre de 1962.

 

Ocupó el cargo de Secretario General de las Organizaciones Revolucionarias Integradas, y más adelante el de Secretario General del Partido Unido de la Revolución Socialista de Cuba. A partir de la Constitución del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, en octubre de 1965, su cargo fue el de Primer Secretario y Miembro del Buró Político, en el que ha sido ratificado por los cinco Congresos del Partido efectuados desde entonces. 

Ha sido electo Diputado a la Asamblea Nacional del Poder Popular, en representación del municipio Santiago de Cuba, en sus sucesivos períodos de sesiones desde la creación de aquella en 1976, y desde entonces y hasta el 2008 ocupó los cargos de Presidente del Consejo de Estado y Presidente del Consejo de Ministros.

 

Ha presidido misiones oficiales cubanas en más de 50 países.. 

Ha recibido más de un centenar de altas extranjeras y cubanas, así como numerosas distinciones académicas honorarias de centros de enseñanza superior en Cuba, América Latina y Europa.

 

Dirigió estratégicamente la participación de cientos de miles de combatientes cubanos en misiones internacionalistas en Argelia, Siria, Angola, Etiopía y otros países, y ha impulsado y organizado el aporte de decenas de miles de médicos, maestros y técnicos cubanos que han prestado servicios en más de 40 países del Tercer Mundo, así como la realización de estudios en Cuba por parte de decenas de miles de estudiantes de esos países. Más recientemente, ha impulsado los programas integrales de asistencia y colaboración cubana en materia de salud en numerosos países de África, América Latina y el Caribe, y la creación en Cuba de escuelas internacionales de Ciencias Médicas, Deporte, y Educación Física y otras disciplinas para estudiantes del Tercer Mundo.

 

Ha promovido a escala mundial la batalla del Tercer Mundo contra el orden económico internacional vigente, en particular contra la deuda externa, el despilfarro de recursos como consecuencia de los gastos militares y la globalización neoliberal, así como los esfuerzos por la unidad y la integración de América Latina y el Caribe.

 

Ha encabezado la acción decidida del pueblo cubano para enfrentar los efectos del  bloqueo económico impuesto a Cuba por los Estados Unidos desde hace más de cuarenta años y las consecuencias en el plano económico del derrumbe de la comunidad socialista europea, y ha promovido el esfuerzo tenaz de los cubanos para superar las graves dificultades resultantes de estos factores, su resistencia durante el llamado Período Especial y el reinicio del crecimiento y desarrollo económico del país.

 

A lo largo de los años de la Revolución ha impulsado y dirigido la lucha del pueblo cubano por la consolidación del proceso revolucionario, su avance hacia el socialismo, la unidad de las fuerzas revolucionarias y de todo el pueblo, las transformaciones económicas y sociales del país, el desarrollo de la educación, la salud, el deporte, la cultura y la ciencia, la defensa, el enfrentamiento de las agresiones externas, la conducción de una activa política exterior de principios, las acciones de solidaridad con los pueblos que luchan por la independencia y el progreso, y la profundización de la conciencia revolucionaria, internacionalista y comunista del pueblo.

 

El 31 de julio de 2006  renunció a cargos oficiales por problemas de salud. Escribió numerosas reflexiones y artículos durante toda su etapa de convalecencia. Dedicó ingentes esfuerzos en sus últimos años a proyectos relacionados con la agricultura y la alimentación humana y animal.  Por su autoridad moral, influye en importantes y estratégicas decisiones de la Revolución.

 

Falleció el 25 de noviembre de 2016, en La Habana, Cuba a las 10:29 horas de la noche, a la edad de 90 años. En cumplimiento a su voluntad, sus restos fueron cremados. Sus cenizas fueron depositadas en el Cementerio de Santa Ifigenia en solemne ceremonia el 4 de diciembre de 2016.