martes, 30 de junio de 2026

SALVADOR ALLENDE, UN CONSECUENTE INTERNACIONALISTA

 


Para Salvador Allende,  patriota  e internacionalista,  no hubo causa progresista en el mundo, especialmente revolucionaria, con la cual no haya solidarizado.

(Palabras del recordado historiador del CEILER,

Iván Ljubetic Vargas)

 

 

En su 118 natalicio:

 

 

 

                                               Iván Ljubetic Vargas, historiador del

                                               Centro de Extensión e Investigación

                                                Luis Emilio Recabarren,  CEILER

 

 

               

 


 

                                   “Salvador Allende fue un consecuente luchador

                                   antiimperialista e internacionalista. En esta

                                    posición se mantuvo durante su Gobierno  y

                                    hasta el fin de sus días”

                                    (Luis Corvalán: “El Gobierno de Salvador  

                                     Allende”)

 

Para Salvador Allende,  patriota  e internacionalista,  no hubo causa progresista en el mundo, especialmente revolucionaria, con la cual no haya solidarizado.

En 1954, cuando tenía 46 años y  era Senador representando a las provincias de Tarapacá y Antofagasta, visitó la Unión Soviética y China Popular.

Eran los tiempos  de la guerra fría, en que el imperialismo  tendía una cortina de hielo a los países socialistas. El líder chileno con ese paso desafió al Imperio.

 

SOLIDARIDAD CON LA REVOLUCIÓN CUBANA

El 1º de enero de 1959 el mundo, y sobre todo América Latina,  fueron  estremecidos con  el triunfo de la Revolución cubana.  Allende, a la fecha Vicepresidente del Senado, viajó de inmediato a entregar su apoyo a los revolucionarios de la Isla.

 

Llegó a La Habana el 20 de enero. Y le ocurrió un hecho poco conocido. Apenas se había instalado en el hotel, cuando le llamó la atención el bullicio que  venía de afuera. Se asomó. Vio un sorprende espectáculo: al son de una briosa música desfilaban doscientos policías estadounidenses, encabezados por el Alcalde de Miami. Indignado, al creer que ello evidenciaba la influencia de Estados Unidos sobre los líderes cubanos, decidió tomar el avión y regresar a Chile.

Por casualidad se encontró con su viejo amigo, Carlos Rafael Rodríguez, dirigente comunista, que había combatido al mando de Fidel en Sierra Maestra.

- Salvador, ¿qué estás haciendo tú acá?

-Vine a ver esta revolución. Pero no hay tal revolución y me voy.  ¿Qué revolución va a ser ésta cuando la festejan los policías yanquis?

-  Cometes  un error, Salvador. En esto no tienen que ver nada los líderes  de la Revolución. Conversa con ellos.

Esa misma tarde recibió una invitación del Che. Acudió a conversar con él. Lo puso en contacto con Raúl Castro. Luego se entrevistó con Fidel.  Quedó todo claro. En ese momento nació una hermosa amistad entre ellos.

 

DESPUÉS DE  PLAYA  GIRON

Apenas conocida la noticia del ataque de los mercenarios a Cuba, Allende voló inmediatamente a la Isla. No quiso estar ausente en  momentos en que el pueblo cubano había asestado la primera gran derrota al imperialismo estadounidense en América.

 

Como se sabe,  el 17 de abril de 1961, 1.400 contrarrevolucionarios preparados, financiados y dirigidos por el Imperio, habían desembarcado en Playa Girón, ubicada en Bahía Cochinos, provincia de Matanzas. Llegaron con fuerte apoyo de mar y aire, pero fueron derrotados en 68 horas. Fracasó el Plan Pluto elaborado por la CIA: crear una cabeza de playa, hacia donde se trasladaría un gobierno gusano, que sería reconocido por Washington, y que solicitaría la intervención militar de Estados Unidos. La aventura les costó a los invasores 200 muertos y  1197  prisioneros, además de muchos dólares al Imperio.

 

FIDEL SOBRE ALLENDE

El 13 de diciembre de 1972, el comandante Fidel Castro, en un mitin de solidaridad con el pueblo de Chile y con el Presidente Allende, efectuado en la Plaza de la Revolución ‘José Martí’ de La Habana,  dijo:

 

“Este acto tiene para nosotros un especial significado. Al triunfo de la Revolución en 1959, una de las personalidades que primero que llegó a Cuba fue Salvador Allende, que  ya ocupaba un lugar destacado en la política de su país...

Por eso hemos recibido en estos días –y saludamos en el día de hoy en este magnífico y multitudinario acto- al amigo que supo durante estos años duros permanecer firme y fiel a la causa revolucionaria de nuestro pueblo; al combatiente internacionalista que desde todas las trincheras denunciaba la agresión y el bloqueo contra nuestro país y que uno de sus primeros pasos al asumir la Presidencia de la República fue el establecimiento de las relaciones diplomáticas con nuestro pueblo...”

 

ALLENDE CONDECORADO

En esa ocasión, Salvador Allende señaló en parte de su discurso:

“Levanto mi voz con profunda emoción en esta Plaza donde tradicionalmente se reúne el pueblo para escuchar la palabra de Fidel y de los dirigentes de la Revolución, frente a la estatua de Martí, que cobra vida y presencia con el calor del pueblo.

Lo hago con el sentimiento agradecido, porque hace unos pocos minutos el Gobierno Revolucionario de Cuba ha honrado a Chile en mi persona, al otorgarme la más alta distinción que pudiera recibir en mi vida de revolucionario: la Medalla de José Martí. Ella pertenece al pueblo chileno, que siempre estuvo y estará junto al pueblo de Cuba y a su proceso revolucionario...”


AMIGO DEL CHE GUEVARA

 

 

 

Más adelante Allende relató:

 “Creo que tengo derecho que me honra de decir que fui amigo del Comandante Ernesto Che Guevara. Guardo un ejemplar de su libro Guerra de Guerrillas, que dedicara fraternalmente. Con su espíritu amplio, me decía allí con su letra dibujada por la fraternidad ‘A Salvador Allende, que por otros medios busca lo mismo. Afectuosamente. Che’.”

El líder chileno había conocido al Che en su primer viaje a la Isla después del triunfo de la Revolución en 1959.

 

Estuvo con él en la Quinta Sesión Plenaria del Consejo Interamericano Económico y Social de la Organización de Estados Americanos, OEA, que se prolongó del  5 al 17 de 1961. Allende había viajado a Uruguay para expresar públicamente la solidaridad del pueblo chileno con Cuba revolucionaria y, junto con el Che,   denunciar el verdadero carácter de la Alianza para el Progreso del gobierno de John Kennedy: un nuevo caballo de Troya mediante el cual el Imperio pretendía frenar el proceso revolucionario  en América Latina.

 

SOLIDARIDAD LATINOAMERICANA

En julio de 1967, Allende viajó a La Habana, encabezando una delegación compuesta por representantes socialistas, comunistas y de otros partidos de izquierda, para participar en la Conferencia Tricontinental de Solidaridad,  que condenó las acciones agresivas del Imperio. En esa conferencia, Allende presentó la propuesta de crear la Organización Latinoamericana de Solidaridad, OLAS. La iniciativa fue aprobada y en agosto de ese año nació en La Habana este organismo.

 

APOYO A LOS GUERRILLEROS DEL CHE

El 8 de octubre de 1967 en el combate de la Quebrada del Yuro,  Ernesto Che Guevara fue herido y tomado prisionero. Al día siguiente, asesinado en La Higuera.

La muerte del comandante estremeció a los sectores progresistas. Allende le  tributó un combativo homenaje en el Senado chileno. 

Soldados bolivianos, asesorados por agentes estadounidenses, iniciaron una implacable cacería contra los guerrilleros que habían sobrevivido. Estos logran eludir hábilmente la persecución en el difícil territorio boliviano. Los primeros en ofrecer ayuda concreta fueron Allende y los comunistas chilenos. 

El 17 de febrero de 1968 cinco guerrilleros, tres cubanos y dos bolivianos, lograron ingresar a Chile. Fueron detenidos por carabineros y enviados a la cárcel de Iquique. Salvador Allende, entonces Presidente del Senado, se dirigió a ese puerto nortino.

El 22 de febrero los guerrilleros pidieron asilo político.

Allende junto con otros dirigentes de izquierda, se entrevistaron con Edmundo Pérez Zujovic, ministro del Interior de Eduardo Frei Montalva. Finalmente el Gobierno decidió expulsarlos del país, facilitando así el viaje a Cuba. Pero surgieron dificultades: ningún país de América del Sur ni de Europa Occidental les concedió visas de tránsito. El vuelo debió hacerse vía Tahití y Nueva Zelandia. Allende  acompañó  a los guerrilleros del Che.

Dijo, por entonces: Esto es lo menos que puedo hacer en memoria de Guevara.

 

SOLIDARIZANDO CON VIETNAM

La gesta vietnamita la sintió como suya. Tuvo especial aprecio y admiración por Ho- Chi-Minh.

En 1968 estuvo en Vietnam durante más de un mes. Poco después, concurrió a la Conferencia de Solidaridad con Vietnam realizada en Canadá.

Cuatro años más tarde, el 4 de mayo de 1972, siendo Presidente de la República, Salvador Allende les  habló a los estudiantes de la Universidad de Concepción de su encuentro con Ho-Chi-Minh: 

“¡Nunca  me olvidaré de su figura, nunca dejaré de recordar la transparencia de su mirada y la bondad de sus palabras! Al saludarnos (yo iba con el compañero Eduardo Paredes), nos dijo: ¡Gracias por venir de tan lejos con tanto sacrificio, a traernos el apoyo moral de su pueblo!”.

El Presidente Allende se extendió, explicando a los estudiantes sobre la vida y la lucha del pueblo vietnamita.

 

LA MEDALLA “JULIOT CURIE”

El 4 de octubre de 1972 se efectuó en Santiago un  solemne acto en que una delegación del Movimiento Mundial de Partidarios  por la Paz, encabezada por su secretario general Romesh Chandra, le entregó a Salvador Allende  la Medalla “Juliot Curie”, que le había otorgado ese organismo por su contribución a la paz mundial y a la solidaridad con los pueblos.

En su discurso de saludo, el Presidente de Chile señaló:

“Como mejor homenaje y como agradecimiento personal, por la alta distinción que al pueblo de Chile se le ha conferido en mi persona, a todos aquellos que han luchado y luchan por la paz, rindo homenaje al pueblo de Vietnam. Pienso que  interpreto el sentimiento de ustedes cuando rindo este homenaje... Mi admiración pues, mi respeto y cariño al pueblo vietnamita, que al luchar por su independencia y dignidad, lucha también por la independencia y dignidad de todos los pueblos del mundo... Al hablar de Vietnam –porque estuve allí y conviví con su pueblo –sé mejor que muchos-  de su sacrificio heroico y sencillo de todos los días. Tuve además el honor de ser uno de los políticos  latinoamericanos que pudiera hablar Ho-Chi-Minh, el sencillo estadista, el soldado, el guerrero, el poeta, el luchador incansable por la independencia de su patria. Fue toda su vida un ejemplo”.

 

EXITOSA  POLÍTICA  INTERNACIONAL

Una de las primeras medidas adoptadas por el compañero Presidente  fue ampliar las relaciones diplomáticas a todos los países del mundo. El Gobierno Popular tuvo  una activa participación en el Pacto Andino y un exitoso manejo de las relaciones internacionales. Allende  visitó a países como Argentina, Ecuador,  Perú, Colombia, México, Cuba,  Unión Soviética, Argelia.

El 4 de diciembre de 1972 pronunció  un histórico discurso en  las Naciones Unidas, donde los delegados a la Asamblea General ovacionaron de pie al Presidente de Chile.

 

En parte de su alocución señaló: “Por eso resulta tanto más doloroso tener que venir a esta tribuna a denunciar que mi país es víctima de una grave agresión. Habíamos previsto dificultades y resistencia externas para llevar a cabo nuestro proceso de cambios, sobre todo frente a la nacionalización de nuestros recursos naturales. El imperialismo y su crueldad tienen un largo y ominoso historial en América Latina, y está muy cerca la dramática y heroica experiencia de Cuba. También está la del Perú, que ha debido sufrir las consecuencias de su decisión de disponer soberanamente de su petróleo... somos víctima de una nueva manifestación del imperialismo. Más sutil, más artera, y terriblemente eficaz, para impedir el ejercicio de nuestros derechos de Estado soberano.”

Agregó: “Una vez más, la actuación solidaria internacional de los trabajadores deberá enfrentar a un adversario común: el Imperialismo”.

Denunció “El asedio y la persecución contra Cuba; la explotación colonial; la ignominia del racismo y del apartheid”.

Dijo: “No hay paz para Indochina, pero tendrá que haberla. Llegará la paz para Vietnam”.

Finalizó: “Es nuestra confianza en nosotros lo que incrementa nuestra fe en los grandes valores de la humanidad, en la certeza de que esos valores tendrán que prevalecer. ¡No podrán ser destruidos!” 

 

                          ************

 

¿Pueden posar de allendistas, quienes en vez de solidarizar, como lo hizo Allende, con los pueblos que luchan por su liberación, se unen a los planes agresivos del imperialismo? 

Allende solidarizó con Cuba y Vietnam. Hoy estaría también con Venezuela, Nicaragua e Irán.



 

 

 


LAS RELACIONES ENTRE ALLENDE Y LOS COMUNISTAS

 

Salvador Allende Gossens, un patriota revolucionario, internacionalista consecuente, gran compañero Presidente, un hombre leal al pueblo hasta su muerte.

Una de sus cualidades fue la lealtad con su aliados. Fueron ejemplares las relaciones que mantuvo siempre con el Partido Comunista. 

(Palabras del recordado historiador del CEILER,

Iván Ljubetic Vargas).



A  118 años de su nacimiento:

 

 

 

                                                   Iván Ljubetic Vargas, historiador del

                                                    Centro de Extensión e Investigación

                                                    Luis Emilio Recabarren,  CEILER

 

                        

 


 

                              “A través de tantos años de lucha por los intereses

                               de los  trabajadores se estableció entre Allende y 

                               el Partido Comunista una sólida amistad”.

                                (Luis Corvalán: “El Gobierno de Salvador Allende”)

 

 

ALLENDE CONTRA LA “LEY MALDITA”

Corría junio de 1948. En el Senado se discutía el proyecto de   Ley de Defensa Permanente de la Democracia, enviado por  Gabriel González Videla.  El 18 de ese mes, levantó  Salvador Allende su voz en la sala y denunció el carácter antidemocrático de la ley en discusión. Defendió el derecho del partido de los comunistas a la vida legal, tanto como las demás colectividades políticas.

Dijo: “Lucharemos como socialistas, como siempre lo hemos hecho, con honradez y cariño, con emoción chilena, por el engrandecimiento y el progreso de nuestra patria. Lucharemos dentro de los cauces democráticos y combatiremos tenazmente esta ley que, tarde o temprano, tendrá que derogarse, para que vuelva la democracia a imperar en nuestra querida patria.”

 

Como lo señaló Luis Corvalán, esta actitud consecuentemente democrática nunca ha sido olvidada por los comunistas.

Diez días después de la intervención de Allende, el 28 de junio de 1948, fue aprobado el proyecto. Votaron a favor: liberales, radicales, conservadores, radicales democráticos, agrarios laboristas y el militante socialista Domínguez.

 

En contra lo hicieron los comunistas  Carlos Contreras Labarca, Elías  Lafertte y Guillermo Guevara; el conservador Eduardo Cruz-Coke; los socialistas  Salvador Allende,  Marmaduque Grove y Carlos A. Martínez y el radical-democrático Alfredo Duhalde. Se abstuvieron, los radicales Rudecindo Ortega y Gustavo Jirón.

  

EL FRENTE DEL PUEBLO

La traición de González Videla, elegido Presidente  por una alianza de izquierda, liderada por la burguesía, hizo comprender a muchos trabajadores que no se podía seguir confiando sus destinos a personeros burgueses. Salvador Allende, y también  los comunistas,  asumieron  a plenitud esta experiencia. Comprendieron la necesidad de forjar un movimiento dirigido a conquistar el poder, generar un gobierno distinto, dentro del cual la clase obrera, los trabajadores, debían ser los actores principales.

 

Allende se propuso encabezar un nuevo movimiento social y político con ese objetivo.

Fue así, como el 13 de noviembre de 1951 el ilegal Partido Comunista y el pequeño Partido Socialista de Chile  liderado por Allende, suscribieron un pacto político que dio vida al Frente del Pueblo.

Este es uno de los hitos más importantes en la historia de la Izquierda chilena.

En 1954, Allende escribió un artículo titulado “La lucha del pueblo de Chile por la Independencia Nacional”, publicado en el periódico soviético Pravda. En él afirmó:

 

“El Frente del Pueblo es un movimiento profundamente patriótico que lucha por la liberación política y económica de nuestro país. No se trata de una unión temporal, transitoria de las fuerzas populares. Se trata de una organización permanente en la que cada partido, conservando su independencia, ha contraído un solemne compromiso ante el pueblo chileno.”

 

SEMBRANDO PARA EL FUTURO

Consultado por un periodista años después, de por qué  entró en alianzas con los comunistas en 1951, Allende respondió:

 

“Considero que la revolución antiimperialista y  antioligárquica debe basarse principalmente en la unidad de la clase obrera que en Chile está representada por el Partido Comunista y el Socialista... La alianza con los comunistas en 1951 no perseguía la victoria electoral por cuanto el Partido Comunista se hallaba entonces en la clandestinidad; pero yo perseguía un objetivo más importante: la creación de un verdadero instrumento de liberación de la clase obrera y de Chile”. (J. Lavretski: “Salvador Allende”. Editorial Progreso. Moscú, 1978, páginas 64 y 65).

 

Allende fue proclamado candidato a la Presidencia de la República por el Frente del Pueblo. Volodia Teitelboim  relató en una conversación con el historiador Lavretski:

“Recuerdo bien esta campaña electoral. Éramos un pequeño grupo. Salvador Allende sabía que no triunfaría en aquellas elecciones, que incluso lograría pocos votos. Pero aquello era sembrar para el futuro. Entonces se manifestó con particular claridad un importantísimo rasgo de su carácter: la tenacidad en la lucha contra las dificultades,

que en su vida abundaron más que las victorias”. (Ibidem. Página  66)

 

UNIDAD DE LOS TRABAJADORES

Allende perdió, como era de esperarse, en los comicios  del 4 de septiembre de 1952. Pero ni él ni los partidos que lo apoyaban dejaron de luchar. Continuaron en sus esfuerzos por crear la más importante central nacional de los asalariados chilenos. No fue en vano. El 12 de febrero de 1953, sólo a cinco meses de las elecciones presidenciales, surgió la Central Única de Trabajadores de Chile, CUT.

Al Congreso Constituyente de la CUT, efectuado en el Teatro Coliseo de Santiago, entre el 12 y el 16 de febrero de 1953, concurrieron todas las corrientes ideológicas existentes entonces en el movimiento sindical.

 Para designar su Consejo Directivo Nacional postularon cinco listas. Fue elegido Clotario Blest como Presidente; de  los 24 dirigentes restantes, cinco eran comunistas, 4 socialistas populares, 3 socialistas de Chile, 3 socialistas disidentes, 3 anarcosindicalistas, 2 falangistas, 2 radicales y 2 independientes.

Al nacer la CUT, en Chile había 284.418 trabajadores organizados, lo que correspondía al 12,5% del total de asalariados.

 

COINCIDENCIA EN LO FUNDAMENTAL

Orlando Millas escribió sobre las relaciones entre Allende y los comunistas:

 “Lo conocimos y nos conoció. Nuestras relaciones fueron de gran intimidad política, amistosa y de mutuo respeto. Nos unió no sólo el antiimperialismo y la lucha por las libertades y las reivindicaciones y los derechos de la clase obrera y del pueblo, sino además la aspiración del socialismo para Chile. Naturalmente, siendo un hombre de otra formación ideológica y de otro partido, aunque prevalecieron abrumadoramente las concordancias con él, también hubo desacuerdos, no siempre pensábamos lo mismo ante determinados acontecimientos. Y, en tales casos, no transigimos él ni nosotros, mantuvimos nuestros respectivos puntos de vista; pero con la necesaria deferencia y poniendo el acento en el inmenso margen de nuestros criterios coincidentes sobre asuntos fundamentales”. (Orlando Millas: “De O’Higgins a Allende”. Ediciones Michay. Madrid, 1988, p. 366).

 

ELEGIDO SENADOR CON VOTOS DEL PC

A partir de 1951 la amistad entre Allende y los comunistas se fortaleció día a día.   En 1953, Elías Lafertte no podía ir a la reelección como senador por la Circunscripción de Tarapacá y Antofagasta, pues se lo impedía la Ley Maldita. El PC  pudo   designar candidato a un militante no conocido como comunista.  Pero desistió de esa idea y, viendo que era probable que Allende no  fuera reelecto sólo con el apoyo de su partido,  le  propuso  que postulara como candidato por el Norte Grande.  Esto, porque consideraba de vital importancia que el líder del Frente del Pueblo siguiera en el primer plano de la política nacional.

Salvador Allende fue elegido Senador por una importante mayoría en marzo de 1953.

  

LÍDER DEL FRENTE DE ACCIÓN POPULAR

Los esfuerzos unitarios de Allende y los comunistas por ampliar el Frente del Pueblo culminaron exitosamente.  El 29 de febrero de 1956 se fundó el Frente de Acción Popular, FRAP. Lo constituyeron los partidos Comunista, Socialista de Chile, Socialista Popular, del Trabajo, del Pueblo, Radical Doctrinario, de Intransigencia Radical Antiimperialista, la Alianza Nacional del Trabajo y la Vanguardia Nacional del Pueblo.

A comienzos de julio de 1957 tuvo lugar el Congreso Unitario del Partido Socialista, que en su conjunto aprobó la línea de Allende en cuanto a la alianza con el PC.

El FRAP levantó en dos ocasiones la candidatura de Salvador Allende a la Presidencia de la República: en 1958, cuando se impuso el abanderado de la derecha Jorge Alessandri, y en 1964, donde triunfó Eduardo Frei Montalva de la Democracia Cristiana.

 

LA DURA DERROTA DE 1964

Se tenía la ilusión de que “la tercera era la vencida”. La derrota tuvo el efecto de un v sismo en sectores de populares. Adonis Sepúlveda, dirigente del PS, escribió:

“La derrota de la campaña presidencial de 1964 provocó en cada partido popular un recio balance autocrítico... Los socialistas pensamos que no había otro camino que organizar una estrategia de poder que debía culminar en el derrocamiento de la burguesía y el ascenso al poder de la clase obrera y sus aliados”. (Adonis Sepúlveda: “Partido Socialista: vanguardia del pueblo chileno”)

 

En el XXI Congreso del PS, efectuado en Linares del 26 al 29 de junio de 1965, se acordó la Tesis sobre la lucha armada. Esta señalaba: “Nuestra estrategia descarta de hecho la vía electoral como método para alcanzar nuestro objetivo de toma del poder”. (Julio César Jobet: “El Partido Socialista de Chile”)

 

En su XXII Congreso, realizado en Chillán del 24 al 26 de noviembre de 1967, el PS  resolvió que: “Las formas pacíficas o legales de lucha (reivindicativas, ideológicas, electorales, etc) no conducen por sí mismas al poder. El Partido Socialista las considera como instrumentos  limitados de acción, incorporados al proceso político que nos lleva a la lucha armada”. (Alain Labrousse: “La experiencia chilena”. Gijalbo. Madrid,1973)

En ese mismo evento se acordó la Tesis del Frente de Trabajadores, que en la práctica descartaba todo entendimiento con el Partido Radical.

 

LA VÍA ELECTORAL SIGUE VIGENTE

Para Allende y los comunistas, la vía electoral para llegar a La Moneda seguía vigente. Además, estaban convencidos que para triunfar era necesario ampliar el FRAP con  radicales y otras fuerzas que no estaban incorporadas en el Frente de Acción Popular.

 

Dentro del PC no había mayores problemas. Pero Allende los tenía en su partido. La mayoría de los delegados al XXII Congreso se habían pronunciado por la vía armada y en contra de aceptar al PR en el bloque de las fuerzas de izquierda.

 

“Pero Allende seguía sin desanimarse por la incomprensión de la mayoría  de los dirigentes, de la mayoría de sus cuadros jóvenes, de sus dirigentes intermedios, seguía discutiendo con cada uno, convenciendo, recorriendo el país, los regionales de su partido, explicando sus concepciones ante las bases y así fue ganando al Partido para la política que él planteaba” (Rolando Calderón: “Discurso en el 68 aniversario del nacimiento de Salvador Allende, Berlín, RDA, 22 de junio de 1976)

 

ALLENDE Y LA CAMPAÑA DE 1970

En las tres ocasiones anteriores, la candidatura de Allende fue considerada desde el comienzo como indiscutible. En 1969 no ocurrió así. En su partido, la mayoría del Comité Central estaba por postular a Aniceto Rodríguez. Además las otras colectividades de izquierda tenían sus propios candidatos: Rafael Tarud,  del API y el PSD; Jacques Chonchol, del MAPU; Alberto Baltra, del PR, y Pablo Neruda del PC.

El 29 de agosto, un Pleno del Comité Central del PS acordó presentar la postulación de Salvador Allende.

 

Personeros de los diversos partidos de izquierda hacían críticas a éste. Decían que estaba muy repetido, que había perdido en alguna medida su antiguo encanto, que podía parecer como “fracasado”.

El PC no podía menospreciar los aspectos negativos del candidato socialista. Una comisión del Comité Central conversó francamente con él. Allende comprendió.

 

Luis Corvalán recordando ese tiempo dijo: “pensábamos que de los precandidatos no comunistas, Salvador Allende era el mejor por muchas razones... En un momento decisivo, retiramos la candidatura de Neruda y dimos una opinión categórica a favor de Allende”.

 

Salvador Allende fue proclamado abanderado de la Unidad Popular en un acto convocado por el PC el 22 de enero de 1970. Resultó un excelente candidato. Tomó en cuenta las opiniones críticas formuladas por los dirigentes comunistas.

 

La campaña electoral fue breve pero a la ofensiva. Se constituyeron 14.800 comités bases de la UP, de los cuales –según el historiador estadounidense Mark Falcoff-  el 80% estaban dirigidos por comunistas. (Mark Falcoff: “Modern Chile 1970-1989. A Critical history. New Jersey, 2000).

 

El PC fue la única colectividad que apoyó a Allende en las cuatro campañas presidenciales.

 

EN LOS MIL DIAS

En su informe al Pleno del Comité Central del PC, efectuado el 27 de noviembre de 1970, Luis Corvalán sostuvo: “Nada hay más revolucionario que luchar por el éxito del Gobierno Popular”.

 

Durante la administración Allende, las relaciones entre él y los comunistas continuaron siendo de mutua franqueza y comprensión. Según Corvalán,

“Existió una gran coincidencia en la línea gruesa, especialmente en cuanto al carácter de la revolución, a sus etapas, a la política de alianzas, a la combinación de la presión de masas desde abajo con la actividad del Gobierno desde arriba para llevar a la práctica el programa que teníamos el deber de cumplir” (Luis Corvalán: “El Gobierno de Salvador Allende”, páginas 150 y 151).

 

El compañero  Presidente y el PC estuvieron siempre por no salirse el programa de Gobierno de la UP y rechazaron las actitudes provocadoras de algunos sectores de la coalición de izquierda.

 

EL PC SIEMPRE LEAL A SALVADOR ALLENDE 

En enero de 1972, en un acto de masas del PC realizado en el Estadio Nacional, Allende afirmó:

“Hoy el Partido Comunista comparte responsabilidades de Gobierno, y sus personeros más destacados cumplen a cabalidad y con plausible eficiencia las tareas que el pueblo y el Presidente de Chile les han encomendado... Sé que en la lucha en que estamos empeñados seguiré contando con la lealtad del partido de Recabarren...”

 

En septiembre de 1973 el PC fue una de las cuatro colectividades de la UP, junto con el PR, MAPU Obrero-Campesino y el API, apoyaron la iniciativa de Allende de llamar a un plebiscito. Se opusieron el PS, la IC y el MAPU.

Durante todo el Gobierno Popular hubo tres ministros comunistas.

 

La lealtad del Partido Comunista con Allende se ha prolongado más allá de su heroica muerte. Es un partido que se mantiene fiel a la herencia,  pensamiento y  obra del querido compañero Presidente.

 

                   

 




lunes, 29 de junio de 2026

¡Cuidado Guaira!

 

 

 




Los purgantes se toman de un solo viaje.

 

Dicen y digo que, mi padre fue un Titiritero.

Oficio y pega muy complicada, además, de mucho viajar.

Al llegar a una edad, se cuestionó la vida.

No podía seguir siendo “un hijito de su mama”

Se enrolo en una escuela para Preceptores.

Al terminar sus estudios, profesor primario, en los minerales de Potrerillos se encumbro.

A la Andes Copper Mining Compani.

Un feudo del Gran Capital.

Muy a menudo, me traigo su presencia y sus decires.

Sus decires han sido, quizás, su única forma de ser padre y madre.

Mucho más antes que asomara la película de James Cameron, el Titanic, algo yo sabía, del cahuín a bordo.

Mi padre lo canto a lo canción de cuna.

Algo sabia del pecio del falucho.

Cahuín, que fue más tarde fuera interpretado por Leonardo de Caprio y Kate Winsler.

Jack Dawson y Rose DeWitt Bukater.

Mi padre no vistió un Jack a lo Cameron. pá ná.

El Jack de mí padre, era un semi esclavo del Congo, que lo tenían a bordo para pelar papa.

Tulunga se llamaba.

Rosa, se fijó en el negrito. Se fijo varios días.

De tanto fijarse, Tulunga se dio cuenta de su existencia y también la miro.

Las miradas se amarraron y más tarde construyeron un mundo para ellos solos.

Cuando el Titanic se partía en dos y se vestía de agua, Tulunga se desabrocho del abrazo de la muchacha, le dio un beso, y la empujó al mar hambriento, una balsa de salvamento la recibió.

Eran historias que me tenían despierto noches enteras.

Recuerdo un relato y una réplica que va conmigo, seguro, 70 años.

Mis padres, decía, me enviaron a Potosí, Bolivia.

Habían comprado por allí un terrenito.

Quizás, viviendo en Copiapó, teniendo Cerro Blanco, pensaron en otro Chañarcillo.

Bonito Potosí, decía, sobre todo el Salar de Uyuni.

Uyuni es el Salar más grande del mundo.

Por esos tiempos, el Litio no era lo que es hoy.

Bolivia con su salar, es parte de las principales reservas de Litio en el mundo.

Allí, me entrevere con una “compañía teatral chilena”.

Siempre me ha gustado el teatro.

La compañía, decía, sobrevivían haciendo giras por donde fuera lugar.

Una función tenía en un teatro de Potosí.

En esos tiempos, los años diecinueve, los veinte, los años que venían, el teatro, los diarios, las imprentas, el baile, los obreros, los sindicatos y los estudiantes, eran un almacigo, una avalancha de clase y sentido común imparable.

Yo era un cabro muy joven, esponja pá todo.

Me ofrecieron un papel en el drama. Y a la chuña Potosí.

Tenía que representar a un transeúnte que, a la vuelta de una esquina, se tropezaba con un cadáver.

Tenía que exclamar horrorizado:

 ¡Oh, un cadáver!

Ensayaba frente a un espejo, congestionaba mi rostro, modulaba.

¡Oh, un cadáver!

Decenas de veces. ¡Oh, un cadáver!

El día de la función, el teatro de la localidad estaba repleto.

De tanto ensayar en solitario, no supe ni me preocupe de la escenografía, menos del mono que sería el cadáver en el cual me tropezaría.

Al entrar al escenario y al doblar la esquina me tropiezo con el mono.

El cuerpo era tan real, tan macabro, tan salvaje y sangriento, tan sin piedad, que me olvide de todo y grite:

¡Chucha un muerto!

Ese improperio lo hice mío, es el insulto más genuino que aúllo.

¡Chucha!

Malditos sean.

Chucha sean los que golpean en los suelos a los más vulnerables del mundo entero.

Chucha a los medios de comunicación que se disfrazan solidarios, comprometidos, siendo en realidad la falsedad, la mentira, la manipulación encubierta del imperio.

El día de ayer, jueves, las noticias en Europa destacaban la solidaridad de los soldados gringos llegando a Caracas al rescate de los damnificados.

Caracas, capital de Venezuela, esa ciudad que fue invadida por el mismo Ejercito, raptando a su presidente, elegido democráticamente por su pueblo, Nicolas Maduro Moro, deteniendo vil, a todas las mujeres progresistas de Venezuela y del mundo entero, en la persona de Cilia Flores.

Violento las violaciones a la cordura.

Es mi vivir y el de toda la humanidad de hoy.

¿Quién corrompe las instituciones, quien se esconde en las togas de Salomón?

Me volvió la calma, al saber que Delcy Rodríguez, mandamás del pueblo Bolivariano, digo mandamás porque no comulgo, con eso de encargada, a no ser que se explique el término.

¡Encargada, hasta que llegue el presidente electo por el pueblo!

Ella mandato la militarización de La Guaira, por el Ejercito Bolivariano.

Eso es bueno.

Que los militares, en general, tengan más capacidad de movimientos, es un cierto, pero más cierto es, saber por dónde vienen los socorros.

Uno se entera de las infamias doctrinales de Donald Trump, de Netanyahu, infamias de derecho y hecho.

De las infamias domadas de Kast, de Milei…

Y, con una levantada de hombros, seguimos mirando el Mundial.

Deporte hermoso que no puede defenderse de la furia hambrienta del capital.

Veo el partido de Francia con Noruega, como tengo la “lucha de clases” en segunda piel, me voy “en viraje de mosca” a los calendarios de las invasiones europeas en el Continente Africano, por Eurasia.

El Chucha es grande y sangriento.

Las colonias europeas en esos territorios han permitido que podamos ver hoy, al equipo de Francia de color oscuro.

Sin el brutal Colonialismo Europeo, sin el esperpento de la esclavitud, sin las migraciones, no podríamos maravillarnos de un Ousmane Dembélé, de un Kylian Mbappé, de un Malo Gusto, de un Zinedine Zidane.

No, la historia de la humanidad seria otra.

Que habría sido del jazz.

Por donde iría Miles Davis, por donde Louis Armstrong.

¿Y las Murgas?

Que sería The Platers, de Tina Turner, de Mohamed Ali…

Que sería de Cuba, de Brasil, de Haití, del Caribe.

Habría existido Patricio Lumumba.

Habría nacido Nelson Mandela.

Francia versus Noruega.

La Francia de Macron. Ese que proclama civilización, progreso, igualdad, justicia social encaramado a un submarino dotado de armas nucleares.

Esa Francia Bohemia, que le declaro la guerra a la Alemania Nazi.

En menos de 6 semanas se le acabo la choría y se rinde ante el poderío nazi.

Paris, con su Torre y todo, fue ahorcada por la Cruz Gamada.

Cuatro años más tarde, las fuerzas aliadas desembarcaban en Normandia.

Soldados españoles, la compañía 9, conformada por republicanos exiliados, son los primeros en llegar a Paris y comenzar a destrozar las zarpas del nazismo alemán que infectaba todo.

No es malo recordar algunas “protuberancias.”

No era Hitler el único iluminado como Donald Trump, no, estaba Mussolini en Italia y Franco en España.

Si ustedes estudian algunas ideas de Hitler, son el reflejo vivo, de la visión del mundo de Donald Trump. Lo que ha dicho Trump de la civilización persa, lo decía Hitler con respecto a Rusia, a los eslavos.

Netanyahu, es otra cosa, aunque suene descabellado, contradictorio, es un Tristán Heydrich, es un Rudolf Hoess, el exterminador en Auschwitz.

La guerra Civil Española fue cruenta, inhumana, de lesa humanidad.

Y tan arraigada en los abolengos, en la ignorancia política, en la monarquía predestinada, en el poder factico, en la corrupción desenfrenada, en el crimen, en el racismo; que aún conservan espacios en el parlamento; en la gobernación de algunas Comunidades Autónomas como Madrid, Valencia, Galicia.

Una cuestión “calcada” ocurre en mi paisito flaco y largo.

Una cuestión calcada se agobia en mi paisito de agua.

En verdad, los exiliados republicanos vivían hacinados en Francia, se escondían de Guernica.

La invasión nazi penaba y tenía a una Francia amputada en dos.

Por ahí se asomó Pablo Neruda.

El poeta, y el barco Winnipeg, fletado por el gobierno de Chile, gobernando Pedro Aguirres Cerda. Embarcaron a más de 2.200 republicanos con destino Chile.

Algunos meses después, de ese rescate migratorio; Francia es invadida por la Alemania nazi.

Cuatro años de Guernica y de cavernas esclavizadas.

Ay, Francia, si no fuera por René Descartes, ese que olvido la humanidad de los desposeídos, en su sentencia: “Pienso, luego existo”.

Si no fuera por Jean Paul Sartre, por Simone de Beauvoir, por un hermano y gente que quiero y respeto me callo con la Marsellesa.

Me duele el canto no vivido.

“¡Marchemos, hijos de la patria, ha llegado el día de gloria!

Contra nosotros, ¡la tiranía alza su sangriento estandarte!”

Me duele el canto que no es vivido por el pudiente.

Y Noruega, Ay Noruega. No pudo ser neutral, su mar es como lo es Ormuz de hoy.

Una caleta estratégica.

Sin embargo, por Europa central, las fuerzas aliadas van liberando países.

El Ejército Rojo, detiene a los nazis a las puertas de Moscú.

Los persiguen por toda Europa, en Polonia, se encuentran con el infierno, el Campo de exterminio de Auschwitz. No hay explicación para tanta maldad. Continúan hasta llegar al edificio del gobierno nazi en Berlín.

En Oslo, los jerarcas nazis, sus colaboracionistas noruegos se suicidan.

La resistencia noruega detiene a los delatores y los fusilan por traición a la patria.

Dios mío de los coloraos.

Hasta donde se puede ir uno, por andar jugando una pichanga en la tele.

Alejandro Fischer Alquinta.

Estocolmo 20260627