Iván Ljubetic Vargas, historiador del
Centro de Extensión e Investigación
Luis Emilio
Recabarren, CEILER
1.- LOS ORIGENES
El Valle de Lonquimay, ubicado en
el Alto Bio-Bio, pasó a formar parte del territorio nacional, en virtud del
Tratado de Límites con Argentina, suscrito el 28 de julio de 1881. Fue
incorporado a la comuna de Lonquimay, departamento de Victoria, provincia de Malleco.
El entonces ministro de Guerra del Presidente Aníbal Pinto, Francisco Puelma
López, era propietario del fundo San Ignacio de Pemehue, ubicado en el
nacimiento del río Renaico y que –antes del Tratado de 1881- limitaba con
Argentina- reclamó para sí el nuevo territorio. Lo ocupó como propio.
Este Tratado de 1881 estableció la
repatriación de los ciudadanos de ambos países, que así lo desearan. Según el
cálculo del cónsul chileno en Neuquén, 25 mil compatriotas vivían en esa región
argentina. De éstos, fueron repatriados entre 8 mil y 10 mil. Los establecieron
en el Valle de Lonquimay, al sur de los fundos Rahue y Chipalco, territorio que
el gobierno obligó a devolver a
Francisco Puelma. Eran 4 mil hectáreas de tierra fiscal. Allí ubicaron, además de los llegados desde
Neuquén, a antiguos colonos y pobladores del valle.
Durante la dictadura de Carlos
Ibáñez del Campo, gran parte de las tierras apropiadas por Francisco Puelma (
Y éste fue el origen de los
sangrientos sucesos ocurridos en Ranquil.
EL SINDICATO AGRÍCOLA DE LONQUIMAY
Al conocerse la noticia del
decreto firmado por Ibáñez que había entregado a la Sucesión Puelma Castillo
Una delegación del sindicato viajó
a Santiago. Después de numerosas
entrevistas, logró que se anulara el Decreto 3871 y que se dictara uno nuevo,
el N.º 265, de 27 de marzo de 1931. Éste dispuso que a las
El sindicato era muy especial.
Agrupaba una heterogénea composición social: indígenas, inquilinos, colonos
pobres, colonos acomodados, obreros del Túnel Las Raíces y de los lavaderos de
oro, dueños y empleados de pulperías, pretendientes de tierras. Era un
sindicato de hecho.
¿QUIEN ERA JUAN SEGUNDO LEIVA TAPIA?
Elías Lafertte Gaviño, en su libro
“Vida de un Comunista” escribió
refiriéndose a la participación de Leiva Tapia en un Congreso de la FOCH,
realizado en Santiago a comienzos de 1933:
“Vinieron delegados de las zonas
mineras, campesinas y fabriles más importantes, y entre todos ellos se levantó
con relieves impresionantes la figura de Juan Segundo Leiva Tapia, que
representaba a una cooperativa de colonos agrícolas de Lonquimay. Aunque vestía
como sus compañeros de trabajo, botas de montar, chaqueta corta y manta de
castilla, era un hombre muy cultivado, que argumentaba admirablemente y
hablaba con lógica y al mismo tiempo con
pasión. Había estudiado en el Instituto Pedagógico y según entiendo se había
recibido de profesor de castellano y francés. Conmovido por la miseria de los
campesinos, había dedicado a ellos su vida, a organizarlos, a levantarlos, y
para esta tarea hizo lo que debe hacer un luchador: se identificó plenamente
con los campesinos pobres, pasó a ser uno más de ellos”.
LA CRISIS DEL 29 TAMBIÉN GOLPEA AL SUR DE CHILE
La crisis del sistema capitalista,
iniciada en Estados Unidos en 1929, repercutió fuertemente en Chile en los años
1930 y 1931. Fue especialmente afectada las faenas salitreras del Norte Grande.
Las oficinas apagaron sus fuegos. Miles de trabajadores lanzados a la cesantía.
Deambulaban por el territorio nacional. Muchos volvieron a los lugares de donde
habían salido. Algunos se establecieron en el Alto Bio-Bio. El gobierno reabrió
lavaderos de oro. También inició la
construcción del Túnel de Las Raíces. En esas obras las condiciones de trabajo
eran inhumanas y las remuneraciones miserables. Entonces, muchos obreros
optaron por un terreno donde establecerse y asegurar así el futuro para sus
familias.
UNA VEZ MÁS, ALESSANDRI
CONTRA EL PUEBLO
La situación cambió radicalmente
con la llegada de Arturo Alessandri. Por segunda vez a la Presidencia de la República. Fue, como su primer gobierno, un régimen
abiertamente reaccionario. Los
hacendados Puelma Castillo lograron que se derogaran los decretos que
favorecían a los colonos y que les entregaran las
En los dos gobiernos de Arturo Alessandri Palma se
persiguió y masacró a los trabajadores, La masacre de Ranquil fue una de las 12
que se perpetraron durante sus mandatos.
Este despojo "legal" sirvió de base para
el desalojo masivo y definitivo de colonos pobres, de inquilinos que también
tienen derecho a esas tierras, de mapuches que aún seguían en sus reducciones,
cada vez más pequeñas.
2.- LOS DESALOJOS
En abril de 1934 se inició en el
Valle de Lonquimay, Alto Bío-Bío, el desalojo de colonos que habían trabajado
por años tierras fiscales.
El sargento primero Germán
Troncoso González, de la dotación de la Quinta Comisaría de Carabineros de
Curacautín1 Prefectura de MaÍleco,
afirmó que del "Intendente de la Provincia de Cautín, emanó una
orden de desalojo contra los colonos del Alto Bio-Bio. El cumplimiento de la orden estaría a cargo
de la Cuarta Comisaría. de Victoria".
TESTIMONIO DE UNA VÍCTIMA
Clementina Sagredo, detenida en
los sucesos de Ranquil, al quedar en libre plática declaró a "El Diario Austral" de Temuco:
“En abril fuimos lanzados junto
con 63 familias desde Nitrito donde vivíamos tranquilamente cultivando nuestras
tierras, pero el señor Vial consiguió lanzarnos con la fuerza pública, y nos
dejó sin un palmo de terreno en medio de los riscos de la cordillera. Lo mismo que nosotros, esas 63 familias se
encuentran abandonadas y no sé cómo tienen que comer. Ninguna tiene nada de
terreno y no hay esperanzas de que se les dé algo".
UN DIPUTADO DE DERECHA ADVIERTE
Cuando recién comenzaba la
operación de expulsión de sus tierras y la quema de viviendas de campesinos en el valle de
Lonquimay, el diputado gobiernista, Arturo Huenchullán, parlamentario por
Victoria, envió un telegrama al Presidente Alessandri:
"Temuco, 3 de abril de
1934. Presidente República. Moneda -
Santiago
"La orden de lanzamiento de
colonos del Alto Bio-Bio que cumplen 30 carabineros, está causando alarma en la
región entera.
"Los colonos pueden, pagar el
fundo Guayalí con intervención de la Caja. De Colonización. Ésta circunstancia
indicarme a rogarle suspender el lanzamiento y solucionar el conflicto
comprando el fundo.
PUEDE REPETIRSE LO DE SAN GREGORIO
Agregaba el diputado:
"Cincuenta y más familias quedarán en la calle pública frente al penoso
invierno de esa región cordillerana.
Lamento que las peticiones de los dueños de fundos hayan podido tanto.
"Es probable que ocurran
muertes como en San Gregorio, tal hecho constituirá fuente inagotable para los
contrarios a vuestro Gobierno.
"Cumpliendo mi deber de
diputado de esta región, ruego excusarme por hacer presente lo que V. R. puede
derogar en cualquier momento.
Respetuosamente. Diputado Huenchullán".
A PESAR DE LAS MENTIRAS
El Gobierno de Alessandri intentó
negar la existencia de los desalojos, causa de los sucesos de Ranquil. Pero, como afirmó "El Diario el
Austral" de Temuco, “a pesar de las declaraciones terminantes del Ministerio, el hecho es que
los lanzamientos a que se refería el diputado Huenchullán se efectuaron según
comunicaciones recibidas de esa región. . ."
3.- LA RESISTENCIA
Los lanzamientos de abril de 1934 coincidieron con una huelga de los
obreros que construían el Túnel Las Raíces, en contra de los despidos que –de
cien en cien- realizaba la empresa a cargo de la obra. Muchos de estos
trabajadores se unieron a los que luchaban
por sus tierras. Otro tanto hicieron obreros de los lavaderos de oro.
Poco a poco fue creciendo la
resistencia al despojo. Era difícil para
las víctimas aceptar dejar tierras y pertenencias, que quemaran lo que tanto
les había costado construir, ser lanzados a los caminos o llevados a inhóspitos
lugares en la Cordillera. Y el crudo
invierno, ya se acercaba. Entonces se fue forjando un movimiento por la defensa
de la tierra en el valle de Lonquimay. Participaban colonos pobres, campesinos,
gente de los lavaderos de oro, obreros del Túnel Las Raíces; mapuches de Ralco, encabezados por el
cacique comunista Ignacio Maripe.
El frío comenzaba a castigar a los
que no tenían casa, y el hambre los atenazaba.
Desesperadas, algunas familias despojadas asaltaron las pulperías en
busca de víveres. Hubo choque con los
dueños y empleados. Cayeron algunas víctimas.
LA PRENSA DERECHISTA MIENTE
Esto ocurrió especialmente en los
fundos Nitrito y Ranquil. La prensa
oficialista hablaba de "hechos delictuosos" y calificaba a los
autores de "salteadores", "ladrones”, "gente sin Ley".
Carabineros recibieron la orden de
perseguirlos y detenerlos.
Pero, hacia fines de mayo, se
produjo un cambio en el tratamiento de los sucesos del Valle de Lonquimay. Ahora, lo que allí existía era una
"insurrección armada", una "resistencia armada". Los colonos y campesinos pasaron a ser
"sediciosos", "rebeldes".
DEFENDIENDO SU TIERRA
Hubo grupos de desposeídos
dispuestos a defender, con las pocas armas que poseían, la tierra y sus
vidas. Por ejemplo, el parte N.º 544, de
la Primera Comisaría de Bio-Bio, se refería a un grupo "de 70 hombres más
o menos, de estos 10 armados de carabinas, revólveres, escopetas, montados, y
el resto a pie, armados con garrotes”.
A los defensores de sus tierras se
les calificaba como un ejército revolucionario, que cumplían directivas de Moscú. Se les inventaron terribles crímenes, que
luego eran desmentidos por la realidad.
CIVILES MOMIOS EN LA REPRESIÓN
En la zona había 200 carabineros
con pertrechos de guerra. Los apoyaban
civiles reaccionarios movilizados
en la zona. Se creó la Guardia Civil de
la ciudad de Lonquimay, que agrupaba a unas cien personas; se envió al lugar
del conflicto a una compañía de la Milicia Republicana, con armamentos e
instrucción de infantería, en Temuco se organizaron Milicias Republicanas. También actuaba la Guardia Blanca, bajo el
mando de un subdelegado.
SOLIDARIDAD COMUNISTA
Los sectores democráticos del
país, entre ellos en forma especial los comunistas, se esforzaban por dar a
conocer la verdad de lo que ocurría en el Alto Bio-Bio y, junto con esto,
organizar la solidaridad con los desposeídos.
Cuando cumplía esta noble tarea en la región del Laja fue asesinado el
dirigente del Partido Comunista, José Ricardo Bascuñán Zurita, quien desde los
días de la dictadura de Ibáñez se había distinguido por su trabajo entre los
campesinos y que en 1930 fue elegido miembro del Comité Central, en el cual
ocupó la responsabilidad de Encargado Agrario.
Bascuñán Zurita fue detenido y
ultimado por agentes del gobierno de Alessandri. Hicieron desaparecer su cadáver, que jamás
fue encontrado.
4.- LA BREVE RESISTENCIA ARMADA
El 26 de junio de 1934 se inició
la resistencia armada. Carabineros y los
destacamentos civiles ya mencionados, procedieron a reducir a los
campesinos. Estos, sin conocimientos
militares, fueron atrapados entre dos fuegos por las fuerzas al mando del
comandante Délano, que avanzaron simultáneamente por ambas riberas del
Bio-Bio. Tuvieron lugar algunos
encuentros menores, como el de Nitrito.
El más importante se produjo en el Puente Ranquil. En ese lugar, el 2 de
julio de 1934, unos 200 campesinos, se hicieron fuerte para impedir el paso de
las fuerzas represivas. Fueron
derrotados.
MÁS TROPAS DESDE SANTIAGO
Ese mismo día 2 de Julio, el
Presidente de la República Arturo Alessandri Palma, ordenó al Director General
de Carabineros, Humberto Arriagada Valdivieso, trasladarse con policías de la
capital a Mulchén, "con el fin de impedir el avance sobre dicha ciudad de
los bandoleros".
A las 3,15 del 3 de julio, partió
desde Santiago un tren especial llevando oficiales y cien hombres de
tropa. Llegó al pueblo de Santa Fe, a
las 17 horas del mismo día.
Con esos refuerzos, las fuerzas de
Carabineros sumaban unos 300 efectivos, armados y equipados, con la tarea de
"cercar a los facciosos del Alto Bio-Bio". "El Diario Austral" de Temuco, de
fecha 3 de julio informaba que cuatro aviones de bombardeo "vienen a
combatir a los rebeldes de Lonquimay".
5.- PERSECUSIÓN Y MASACRE
Después de la batalla del Puente Ranquil, lo que vino fue el aniquilamiento de los
defensores de sus tierras.
Clementina Sagredo relata:
“Después vinieron una persecución, una cacería que no terminaba nunca. Murieron ocho hombres de mi familia. A José Rosario, mi hermano mayor, le cortaron
las orejas, la nariz, lo castraron. Y a
cientos de nosotros nos llevaron amarrados hasta Temuco, a pie por la
nieve. Éramos una larga y fantasmal
procesión oscura y cruel".
Según el diputado Huenchullán,
esta cacería produjo más de 60 muertos entre colonos y mineros de los lavaderos
de oro.
Clementina Sagredo afirmó que
asesinaron a más de cien. Fue una de las
masacres más bárbaras de la historia de Chile. Pero la matanza no terminó
ahí. La persecución en el valle de
Lonquimay arrojó unos 500 detenidos.
Sólo en el fundo Lolco las tropas del comandante Délano capturaron a unos cuatrocientos o más.
LA MARCHA DE LA MUERTE
Fueron conducidos a Temuco, a pie,
amarrados, por la nieve. A esa ciudad
sólo llegaron 55, según una lista aparecida en el "Diario Austral"
del 14 de julio de 1934, y puestos a disposición del Ministro en Visita. Sólo 55 de 500. ¿Qué sucedió
con el resto?
Clementina Sagredo narra: “A
muchos los sacaban de la columna de presos y partían con los pacos. Se despedían de nosotros con una mirada
triste. A la hora, los pacos volvían
solos. Después de asesinarlos fríamente,
los echaban al Bio-Bio"
DENUNCIAS DE UN SENADOR
El senador del Partido
Democrático, Juan Pradenas Muñoz, dijo en la sesión del 24 de agosto de 1934 de
la Cámara Alta:
“De estas 500 personas prisioneras
tomadas por las fuerzas del comandante Délano Soruco, llegaron 32 detenidos a
Temuco.
¿Dónde están los demás señor
Presidente?
Si estas 500 personas estaban
prisioneras, no pudieron huir. Pues
bien, señor Presidente, tengo algunos antecedentes para creer que la mayor
parte de estos hombres fueron asesinados cobardemente, sin juicio previo, sin
establecerse responsabilidades..."
600 ASESINADOS
La matanza de los campesinos del
valle de Lonquimay se inició al finalizar la resistencia de éstos, el 2 de
Julio, coincidiendo con la llegada a la zona del Director General de
Carabineros Humberto Arriagada Valdivieso y sus 110 hombres. No menos de 600 personas fueron fríamente
asesinadas en la cacería y en la columna hacia Temuco.
Los carabineros y civiles que les
secundaban se ensañaron contra los que se habían levantado para defender la
tierra, en especial con sus líderes. Uno
de ellos fue el cacique mapuche de Ralco, Ignacio Maripe, militante comunista,
asesinado en medio de horribles torturas: le sacaron los ojos, le cortaron la
lengua y las orejas, hasta dejarlo exánime.
Otro fue Juan Leiva Tapia, líder
de los colonos y militante comunista.
6.- LA PRENSA DE DERECHA MIENTE
"El Diario Austral” de
Temuco, publicó en su edición del 10 de
Julio de 1934 una crónica titulada
"Como murió Juan Leiva Tapia", en donde sostiene que fue
muerto en una casa en donde se había refugiado.
Pero, al día siguiente, entregaba
otra versión: “capturado Leiva Tapia y dispuesto a denunciar a sus compañeros,
encabeza una columna de carabineros como guía, la que es emboscada al llegar a
un puente denominado Angostura. Allí los
‘amotinados’ dan muerte a Leiva Tapia.
El combate dura en el fondo del río Ranquil descansa ahora el ejecutor
del levantamiento de Lonquimay".
Esta segunda versión era
evidentemente falsa, un burdo intento de ocultar la verdad.
El periódico "Defensa",
también de Temuco, en su edición del 2 de diciembre de 1935, en un artículo
titulado "La represión de los campesinos de Lonquimay", afirma que a
"Juan Leiva Tapia lo encontraron en su propia casa, durmiendo; lo
flagelaron bárbaramente, en seguida lo ataron de un brazo al pigual de un
caballo llevándolo al trote, atravesando el río Ranquil, llegando con él hasta
la orilla del Llanquén, donde fue asesinado bárbaramente, torturándolo hasta
que exhaló el último suspiro".
La prensa gobiernista y en general
de toda la derecha, intentaron ocultar la verdad sobre los sucesos de
Lonquimay, en que los campesinos de la región fueron diezmados por las balas de
los carabineros.
Responsabilizaron de estos hechos
a los comunistas. Se fabricó un supuesto
plan revolucionario, cuyo inicio era el alzamiento en Ranquil. Por ejemplo, "El Diario Austral",
de Temuco, afirmó: “Las fuerzas del orden se han impuesto contra directivas de
Moscú” y "Revolución social estaban
planeando los dirigentes de extrema izquierda".
Refiriéndose a la acción de esa prensa, el senador Juan Pradenas Muñoz denunció en la sesión del 22 de agosto de 1934 de la Cámara Alta, que la opinión pública... "no había podido formarse un juicio exacto sobre los hechos ocurridos en el sur, debido a las informaciones tendenciosas de la prensa, que se empeñó en tender sobre los acontecimientos una verdadera cortina de humo para ocultar la verdad y exagerando notablemente algunos hechos. Todos los días aparecían en la prensa noticias de crímenes salvajes cometidos contra determinadas personas, y al día siguiente se sabía que esas personas estaban vivas y gozando de buena salud".
7.- EL REAL ROL DE LOS COMUNISTAS
Aunque militantes comunistas
participaron en la defensa de las tierras usurpadas, el Partido Comunista, como
tal, no tuvo responsabilidad en la preparación y desarrollo de las acciones.
Menos existieron las mentadas ‘directivas de Moscú’.
Como afirmó Elías Lafertte,
"el levantamiento de Ranquil fue en realidad una rebelión espontánea, no
preparada, un estallido de cólera de campesinos esquilmados durante siglos y a
quienes se les estaba terminando de quitar sus pobres y escasas tierras. La
represión desencadenada por el gobierno de Alessandri fue simplemente salvaje:
un eslabón más de la larga cadena de masacres que han ensangrentado la tierra
chilena..."
Los comunistas estuvieron
presentes en la solidaridad con las
víctimas: huérfanos, viudas, heridos, prisioneros. Tanto en Santiago como en
Temuco funcionaba el Socorro Rojo Internacional, que desarrolló amplia acción
de ayuda. En esta última ciudad, los comunistas encabezados por el dirigente de
la CTCH y de los Pensionados, el zapatero remendón Luis Alberto Núñez, entregaron diariamente
ayuda a los sobrevivientes de la cruel masacre de Ranquil, durante los seis
meses que estuvieron prisioneros en la Cárcel de Temuco.
8.- ALESSANDRI SE LAVA LAS MANOS, PERO…
Alessandri intentó eludir toda
responsabilidad en el crimen. Aseguró que en abril de 1934 no había producido
lanzamiento alguno de campesinos. Pero el propio “El Diario Austral” de Temuco
lo refutó. El 31 de julio de 1934 escribió: “A pesar de las declaraciones terminantes
del Ministerio, el hecho es que los lanzamientos a que se refería el diputado
Huenchullán se efectuaron, según informaciones recibidas de esa región”.
Por otra parte, los hechos de
Ranquil marcaron el inicio de una
ofensiva represiva llevada a delante por el gobierno de Arturo Alessandri Palma
contra las fuerzas democráticas, especialmente contra el movimiento obrero, a
través de todo el país.
9.- UN HISTÓRICO TESTIMONIO
La revista Zig-Zag entregó en 1980
un interesante material gráfico donde aparece el puente de Ranquil, donde se
libró el único combate de importancia y
algunos personajes ligados a la masacre de 1934.
Histórico material gráfico
(publicado por Zig-Zag en 1980) sobre la Masacre de Ranquil.
1)Arriba aparece el Puente de Ranquil, donde se libró el principal y último combate de los colonos contra fuerzas de carabineros.
2) A la izquierda arriba aparece Clementina Sagredo, de 29 años, uno de los pocos sobrevivientes, que entregó valiosos testimonios de esa criminal acción de los carabineros.
3) A la derecha arriba, su hermano mayor, José Rosario Sagredo, asesinado a puñaladas por los policías, luego de cortarle las orejas, la nariz y castrarlo.
4) Más abajo: José M. Figueroa, uno de los dirigentes de los colonos;
5) Margarita Astroza, acompañó a los combatientes, con su canto y guitarra;
6) Manuel Astroza, otro de los dirigentes.
7) Sofía Cisterna, también
acompañaba a los colonos en sus combates cantando.









