martes, 21 de julio de 2026

RECORDANDO A DON LUCHO A 16 AÑOS DE SU PARTIDA FÍSICA

 

Recordar a Don Lucho Corvalán, no es tarea fácil, comunista de la mayor parte de su vida, cumplió las más grandes responsabilidades en el Partido Comunista de Chile. Para un revolucionario leer sus escritos, son enormemente enriquecedores, un grande aporte a la Teoría de la Revolución, a la teoría  y práctica revolucionaria ( sobre todo hoy día que no se habla mucho de Revolución, de Marxismo, de Leninismo,...), generalmente sólo de progresismo y de centroizquierda. 

Dejamos a las y los lectores del Boletín Rojo un escrito del historiador Iván Ljubetic Vargas.     

 

 

                                                        Iván Ljubetic Vargas, historiador del

                                                        Centro de Extensión e Investigación

                                                        Luis Emilio Recabarren,  CEILER

 

 




“Fue el conductor de la política que condujo a la alianza de los comunistas chilenos, con otras importantes fuerzas populares para gestar el Gobierno de Salvador Allende. Sus méritos son muy grandes. Nunca se infatuó. Escuchaba atentamente a los demás; como secretario general de nuestro Partido estimuló una dirección colectiva, se caracterizó por el respeto  escrupuloso a cada compañero y tuvo seguridad sobre el proceso en desarrollo aportando iniciativas creadoras con extraordinaria lucidez. En el libro titulado “Camino de Victoria” se registra un resumen impresionante de su labor política y teórica de los años en que se fue trazando el avance a nuestra alborada democrática”

(Orlando Millas: “Memorias. 1957 – 1991. Una digresión”)

 

SUS PRIMEROS PASOS

Luis Corvalán Lépez nació el 14 de septiembre de 1916, en Pelluco,  Puerto Montt. En 1921 su familia se trasladó a Tomé. Allí ingresó al Partido Comunista.  Por entonces tenía 16 años y estudiaba en la Escuela Normal de Chillán.

Su primera designación como profesor fue para la Escuela Santa María de Iquique, la misma en donde se produjo la masacre del 21 de diciembre de 1907.

Al año de haber iniciado su labor como maestro sufrió la exoneración, en agosto de 1936.  Gobernaba, por segunda vez, Arturo Alessandri Palma.

 

DEDICADO AL PARTIDO

Abandonó Iquique y se dirigió a Concepción, donde vivía su familia. Se dedicó de lleno al trabajo partidario. A los pocos meses fue citado a la capital, donde participó en un pleno del Comité Central de la Federación Juvenil Comunista. Regresó a Concepción. Luego volvió a viajar a Santiago a fines de 1937 para trabajar como secretario de Carlos Contreras Labarca, Secretario General del Partido, y desempeñarse en el Comité Central de la Federación de Juventudes Comunistas.

El 25 de octubre de 1938 triunfó Pedro Aguirre Cerda, candidato del Frente Popular.                     

Trabajó en varios periódicos obreros. Enviado por el Partido a Iquique, se hizo cargo de la dirección de “El Despertar de los Trabajadores”. Más tarde laboró   en “El Siglo”, del cual fue designado director en 1946.

 

SU MATRIMONIO

El 14 de diciembre de ese año contrajo matrimonio con la compañera Lily Castillo. Tuvieron cuatro hijos: María Victoria, Viviana, Lily y Luis Alberto.

En 1948 pasó a la clandestinidad,  adoptando el nombre de Luis Correa. Encabezó la Comisión de Propaganda. Eran los momentos más duros de la represión de González Videla.

En 1950 Luis Corvalán fue designado miembro del Comité Central.

 

CUANDO Y CÓMO LO CONOCÍ

El 4 de septiembre de 1952 el exdictador Carlos Ibáñez ganó, por un impresionante margen, las elecciones presidenciales. Salvador Allende, que postuló por primera vez a la Presidencia de la República, llegó cuarto y último. Obtuvo 51.984 votos, el 5,43% del total de sufragios válidamente emitidos.

Ese año fui designado miembro del Comité Regional Santiago de las Juventudes Comunistas, del cual era Secretario Político Mario Zamorano. Me encomendaron la tarea de ser responsable de la revista ‘Principios’. En esa calidad fui citado a una reunión clandestina del Frente de Propaganda del Partido.  No recuerdo el lugar donde sesionamos. Pero sí del compañero que hizo un extenso, interesante y didáctico informe. Era bajo de estatura, muy flaco, de nariz pronunciada, con un bigotito debajo de ésta,  de mucho fumar y de convincente hablar.

Se llamaba Luis Correa. Tiempo después supe que se trataba de don Lucho. Así lo conocí, en una reunión de Propaganda, eludiendo la represión del gobierno del “paco” Ibáñez.

En el XIV Congreso del Partido, efectuado clandestinamente en Cartagena, en la Casa de Veraneo de la Escuela Faustino Sarmiento, en el mes de abril de 1956, fue nombrado miembro de la Comisión Política y del Secretariado del Comité Central.

 

SECRETARIO GENERAL

El 8 de marzo de 1958. falleció el Secretario General del PC, el obrero Galo González. Luis Corvalán fue elegido nuevo Secretario General.

Le correspondió hablar en los funerales del compañero Galo.

El 2 de agosto de 1958,  el Presidente Ibáñez promulgó la ley que derogaba la Ley Maldita (engendro liberticida que había utilizado en gran parte de su segundo gobierno). El Partido Comunista recobró su legalidad.

La conquista de la legalidad determinó, entonces, una importante transformación al interior de la vida del Partido Comunista.

En marzo de 1961 fue elegido Senador por la Séptima Agrupación Provincial (Ñuble, Concepción y Arauco).

El marzo de 1969 resultó electo Senador por la Tercera Agrupación Provincial (Aconcagua y Valparaíso)

 

CON UNA CERTERA POLÍTICA DE ALIANZAS

Durante los 31 años que Luis Corvalán fue el Secretario General del Partido, éste tuvo una amplia política de alianzas y fue un factor decisivo en la unidad de las fuerzas democráticas y populares.

El 9 de octubre de 1969 se fundó la Unidad Popular. La constituyeron partidos marxistas: el Comunista y el Socialista; colectividades socialdemócratas: el Partido Radical, Socialdemócrata, la Acción Popular Independiente y un partido de raíz cristiana, el MAPU.

Don Lucho jugó un importante rol en la constitución de la Unidad Popular.

En el Coordinador de la Unidad Popular se aprobó el Programa Básico del Gobierno Popular, se firmó las colectividades el Pacto de Gobierno. En él se establecieron las pautas por las cuales se regiría la administración de la Unidad Popular. También se aprobó un documento sobre el Estilo de la Campaña presidencial.

La dificultad estuvo en designar el candidato único.

 

“SALIÓ HUMO BLANCO”

Ante la demora por la designación del abanderado, el PC dio un ultimátum a sus aliados. Convocó a una concentración pública en Santiago para el 22 de enero de 1970 y advirtió: si para el inicio de ese acto no hay acuerdo, el Partido Comunista proclamará definitivamente a Pablo Neruda.

Y ocurrió lo tan esperado. Poco antes del plazo señalado, el Comité Coordinador de la Unidad Popular llegó a un acuerdo. Fue así como al comenzar la concentración, Luis Corvalán pudo decir:

“Salió humo blanco. Ya hay candidato único. Es Salvador Allende.”

El 22 de enero de 1970, faltando sólo 225 días para las elecciones presidenciales, la Unidad Popular – por fin – tuvo candidato. Era la cuarta vez que Salvador Allende postulaba como abanderado popular a la Presidencia de la República.

 

LOS COMUNISTAS Y EL GOBIERNO DE ALLENDE

Con Luis Corvalán a la cabeza,  los comunistas entregamos una contribución fundamental para alcanzar la victoria popular del 4 de septiembre de 1970   y fuimos gran aporte durante el gobierno presidido por Salvador Allende.

En el Gobierno de Salvador Allende, los comunistas participaron en el Gabinete con tres ministros y estuvimos a la cabeza de la batalla por la producción.

El 4 de abril habían tenido lugar las elecciones municipales en que la Unidad Popular logró el 50,86% de los votos.

El 11 de julio, se nacionalizaron las empresas que explotaban la gran minería del cobre.

En agosto apareció el libro de Corvalán ‘Camino de Victoria’.

El 2 de enero de 1972, presidió el gran acto de masas que el Partido realizó en el Estadio Nacional.

En las elecciones parlamentarias del 4 de marzo de 1973 la Unidad Popular obtuvo el 44% de los votos, impidiendo con ello que se impusiera el llamado Golpe Blanco.

 

PRISIONERO POLÍTICO

El 11 de septiembre de 1973 los fascistas asaltaron el poder. Bombardearon y atacaron La Moneda, en donde murió el compañero Presidente.

Después del golpe fascista, Luis Corvalán fue detenido el 27 de septiembre de 1973. Estuvo como prisionero político en la Escuela Militar, en la Escuela de Infantería de San Bernardo, en Isla Dawson, Ritoque y Tres Álamos. Mientras estuvo en manos de la dictadura, envió mensajes plenos de fuerza y optimismo.

Fue liberado por la solidaridad internacional, en especial de la Unión Soviética, el 17 de diciembre de 1976. Realizó una gran actividad en el exilio.

 

ENCUENTRO CON DON LUCHO EN BONN

El 11 de mayo de 1978 viajé a Bonn a un Encuentro organizado por el Comité de Solidaridad Antiimperialista de la RFA (ASK) de las organizaciones de la solidaridad con Chile, los chilenos exiliados con el camarada Luis Corvalán que realizaba una gira por diversos países, luego de haber sido arrancado de las garras fascistas por la solidaridad internacional el 17 de diciembre de 1976. Allí tuve la oportunidad de abrazar al querido compañero Luis Corvalán Lépez, a quien considero el más grande dirigente comunista chileno después de Luis Emilio Recabarren.

Una foto aparecida en la contraportada de la edición N.º 7-8 de 1978, de la revista “Boletín Antiimperialista de Información” (AIB), ha dejado plasmado ese abrazo,  con la lectura: “Alegre reencuentro: Iván Ljubetic y Luis Corvalán en el evento organizado por el ASK el 11 de mayo de 1978”.

El 3 de septiembre de 1980 proclamó en un acto en Moscú la Política de Rebelión Popular de Masas.

El 20 de agosto de 1983 ingresó clandestinamente a Chile. Tomó parte en el XIX Congreso clandestino del PC, realizado en mayo de 1989.

 

EN EL “XV” CONGRESO CLANDESTINO

Era mayo de 1989. Hacía casi un mes que yo había llegado a Santiago. Concurrí al local de “Chile, ríe y canta”, donde habíamos sido citados.  Nos reunimos gran cantidad de compañeros. Algunos viejos conocidos con los que no nos veíamos 16 o 30 años. Otros nuevos. Escuchamos el Informe del Comité Central al Congreso.

Después los delegados del exterior fuimos concentrados en un punto de Santiago, en donde nos entregaron copias del Informe para que lo estudiáramos durante un día.

A la mañana siguiente, en una esquina del centro, nos pasó a buscar una camioneta en la que partimos rumbo a la costa. Llegamos a una gran casa cerca del Pacífico, en San Sebastián.

Desde el comienzo yo estaba admirado de la eficaz manera en que todo funcionaba y las adecuadas medidas de seguridad.

Allí nos encontramos con muchos otros camaradas. Conversábamos alegremos. Trataba de reconocer a viejos amigos. De pronto se me acercó alguien que no ubicaba.

Me dijo:  “¿No me saluda, compañero Iván?”.  Por su voz supe que era don Lucho.

En ese evento dejó el cargo de Secretario General.  Para el que fue elegido el compañero Volodia Teitelboim, pero siguió como miembro del Comité Central.

Finalizada la dictadura, Luis Corvalán regresó “legalmente” a Chile.

Residió en San Bernardo, luego en Ñuñoa. Participó tanto en las actividades de su célula, de la Comuna y del Comité Central.

Escribió muchos artículos, informes, comentarios. Todos plenos de riqueza ideológica-política.

 

DESPUÉS DE MI RETORNO

Regresé a Chile el 23 de octubre de 1990. Me quedé a vivir en Ñuñoa. Visité varias veces al compañero Corvalán en San Bernardo. Siempre me recibió muy fraternalmente, como lo hacía con todos los compañeros. Me ayudó mucho cuando escribía ‘Don Reca’ y otros libros. Me entregaba informaciones y opiniones. Me prestó y regaló folletos y libros suyos. Uno de estos fue ‘Camino de Victoria’, que me lo dedicó con hermosas palabras: “A mi viejo y querido compañero Iván Ljubetic Vargas dejo en sus manos, ¡en buenas manos! este ejemplar de un libro que recoge la posición y la experiencia del Partido en un buen trecho de su vida. Luis Corvalán. San Bernardo, 11 de noviembre de 1998”

Después se trasladó a Ñuñoa. Seguí visitándolo. Cuando no lo hacía me invitaba a hacerlo. Estuvimos juntos en muchos actos y reuniones. Siempre era de gran interés escucharlo. Fue uno de esos dirigentes, como quedan pocos, dedicados a transmitir sus experiencias y conocimientos. Aprendí mucho de él. Fue un gran maestro.

Cuando tuve problemas con algunos dirigentes del Partido, él siempre me aconsejó sabiamente. Fue muy solidario conmigo. Me pedía que tuviera calma. Que lo principal era la unidad del Partido. Comunista.

 

NOS JUNTARÍAMOS EL 22 DE JULIO

En julio de 2010, pocos días antes su fallecimiento, fue la última vez que estuve con él.

Nos reunimos en su casa de calle Francisco Villagra, Ñuñoa, junto con David Mc Conell, para intercambiar opiniones sobre un libro que deseaba escribir. Tenía ya 94 años y estaba muy interesado en el Partido y su historia. Lo noté muy cansado, con dificultades para concentrarse. Concurrimos dos veces. Y acordamos juntarnos nuevamente el jueves 22 de julio.

Entonces no nos imaginamos siquiera que no habría tercera vez. Fue, con un profundo dolor que recibimos la triste noticia: el miércoles 21 de julio de 2010, a las 8 horas, su valiente corazón de comunista había dejado de latir.

Luis Corvalán combatió toda su vida. Fue uno de los imprescindibles.

  



RECORDANDO A RICARDO FONSECA, UN COMBATIENTE EJEMPLAR

 


Al cumplirse 77 años de su partida física, recordamos en el Boletín Rojo, a Ricardo Fonseca Aguayo, un grande militante comunista, educador y combativo luchador. Fué dirigente del Magisterio, Secretario General de las Juventudes Comunistas (JJCC), Senador por la Provincia de Tarapacá y posteriormente, Secretario General del Partido Comunista de Chile. Le rendimos homenaje en estas páginas a través de un escrito del Historiador Iván Ljubetic Vargas.

 

 

  

                                                       Iván Ljubetic Vargas, historiador del

                                                        Centro de Extensión  e Investigación

                                                        Luis Emilio Recabarren,  CEILER

 

 

                                   

 

                                               “Veníamos los dos de las desamparadas

                                                 regiones de la Frontera,

                                                 y entre una racha y otra del tiempo tempestuoso

                                                  nos encontramos bajo el mismo techo

                                                  junto al fuego que el hombre ha levantado

                                                  sacándoselo del pecho”

                                                  (Pablo Neruda)

 

El 21 de julio de 1949 dejó de latir el corazón de Ricardo Fonseca Aguayo, educador y Secretario General del Partido Comunista de Chile. Tenía 43 años de edad. Había nacido en  el sur, en la Frontera, en una modesta casa de la calle 18 de Septiembre de Puerto Saavedra, el 17 de enero de 1906, pueblo donde pasó su niñez.

Sus padres, Santiago Fonseca y Clorinda Aguayo, eran campesinos pobres de un lugar llamado Pichico (“Poca agua”). Además de Ricardo, tenían otros cuatro hijos: Santiago, Elcira, Lisardo y Abraham.

Ricardo no había cumplido los seis años, cuando falleció su padre. La madre mostrando valor y mucho espíritu de sacrificio, apechugó con sus cinco hijos.

Ayudada por el mayor de ellos, llamado Santiago (quien sería el primer comunista de la familia), la madre daba pensión en la casa donde vivía.    Por  ello, pudo Ricardo estudiar en la Escuela Primaria de Puerto Saavedra.                                                                                                                                                                                                                                                                                             

ESTUDIANTE RESPONSABLE

Estudió con responsabilidad, llegando a ser el mejor alumno de su curso. Tenía gran amor por la lectura. Fue el lector más asiduo de la biblioteca de Puerto Saavedra. 

El maestro de Ricardo de la Escuela le aconsejó a su madre (que era analfabeta) que lo matriculara en la Escuela Normal de Victoria. Tenía 12 años y hubo que aumentarle la edad para que pudiera ser admitido.

En esa escuela se destacó por ser un estudiante aplicado, por su firme personalidad, su espíritu de fraternidad  y de camaradería hacia todos sus compañeros. 

Cuando Ricardo se fue a estudiar a la Normal y  su hermano Santiago, a Valdivia a trabajar como obrero, la madre se fue a vivir al campo,  a Pichico, distante 4 kilómetros de Puerto Saavedra.

 

CONOCE A RECABARREN

Finalizó sus estudios en Victoria cuando tenía 17 años de edad. Viajó a Santiago. Allí se encontró, por casualidad, con un mitin obrero en la antigua Plaza Argentina. Le llamó la atención un orador. Era Luis Emilio Recabarren. 

Comenzó a trabajar como profesor en la Escuela Nº 3 de Valdivia. Por las  noches iba a los locales sindicales donde hacía clases de alfabetización y de cultura general. Allí tomó contacto con dirigentes obreros.

En 1922 se fundó la Asociación General de Profesores de Chile, que se  puso a la cabeza de las luchas del Magisterio. Ricardo se  incorporó a ella y participó activamente en sus campañas.

En Valdivia escuchó por segunda vez a Recabarren en una charla sobre “Rusia Obrera y Campesina”.

 

EN LA LUCHA CLANDESTINA

El 4 de junio de 1925, durante el gobierno de  Arturo Alessandri Palma, se perpetró la masacre de La Coruña. Dos años después se inició la dictadura del general Carlos Ibáñez del Campo, que reprimió al PC y a la FOCH. Decenas de dirigentes fueron detenidos y deportados a Isla de Pascua, de Juan Fernández y otros lugares inhóspitos. 

Ricardo tomó parte en grupos clandestinos para luchar contra la dictadura, formados por los profesores  más consecuentes.

 

DIRIGENTE DEL MAGISTERIO

En 1928 Ricardo Fonseca trabajó por unos meses en la ciudad de Molina, para trasladarse luego a Santiago, donde ejerció como profesor en la Escuela Nº 63 de Recoleta. Pronto fue elegido dirigente de la Sección Santiago de la Asociación General de Profesores.

Junto a otros maestros, con los cuales venía luchando, fundó el Grupo ITE, adherido a la Internacional de los Trabajadores de la Enseñanza.

La ITE, de la cual rápidamente se constituyeron filiales en Antofagasta, Valparaíso, Talca, Chillán, Concepción y otras ciudades, enarbolaba la bandera de la lucha contra la dictadura, por las reivindicaciones de los maestros y por el desarrollo de la educación.

 

INGRESA AL  PARTIDO COMUNISTA

Hacia fines de 1929 ingresó a las filas comunistas. En una carta enviada a compañeros y amigos, en febrero de  1930,  explicó las razones del trascendental paso dado: “La tarea del profesor es noble, y enseñar es una de las cosas más grandes que existen. Pero la acción de la escuela es restringida y los frutos que obtiene un maestro  en su vida son demasiados pequeños. Es preciso servir a una escuela más grande, cuya acción englobe a miles de alumnos. Esta escuela es el Partido Comunista y este alumnado innumerable es el pueblo”.

(Citada por Luis Corvalán en “Ricardo Fonseca Combatiente Ejemplar”, página 66). Paso que había dado años antes su hermano Santiago, cuando llegó a laborar como obrero en Valdivia.

Ricardo Fonseca militó en la Sexta Comuna de la capital.

 

LA ASOCIACIÓN GENERAL DE PROFESORES 

El 26 de julio de 1931 un poderoso movimiento democrático derribó la dictadura de Ibáñez- Ese día, Ricardo pronunció su primer discurso público en un mitin en la Casa Central de la Universidad de Chile.

El 25 de agosto se constituyó la Asociación General de Profesores, eligiendo una Junta Directiva  de la cual formaba parte Fonseca.

Había asumido el gobierno, en calidad de Vicepresidente,  el reaccionario Juan Esteban Montero, pero pronto entregó el mando a su ministro del Interior Manuel Trucco, quien también gobernó como Vicepresidente. Durante su breve mandato estalló, el 1 de septiembre de 1931, la sublevación de la marinería de la flota de guerra, aplastada el 5 de ese mes.

En las elecciones de octubre  triunfó Juan Esteban Montero, quien asumió la Presidencia de la República el 3 de diciembre de 1931.

 

SU PREOCUPACIÓN POR LA EDUCACIÓN IDEOLÓGICA

El 11 de enero de 1932 los portuarios de San Antonio iniciaron un paro nacional.

En la Sexta Convención Nacional  de la Asociación General de Profesores,  realizada en Chillán en enero de 1932, chocaron dos corrientes: una revolucionaria y otra reformista, entre las cuales las contradicciones eran insalvables. Entonces,  el 20 de ese mes, Fonseca y otros profesores revolucionarios fundaron la Federación de Maestros, una combativa entidad del Magisterio, que luchó por la democracia, el mejoramiento de las condiciones de los profesores y planteó por primera vez una educación con bases científicas. 

El 4 de junio un golpe cívico-militar derrocó el gobierno de Montero e instauró la “República Socialista”, que no adoptó ninguna medida socialista, pero fue un gobierno democrático, que llevó adelante algunas reformas destinadas a mejorar las condiciones de vida de los trabajadores. Duró sólo doce días. Fue  aplastada por un golpe de Estado  reaccionario, que dio paso a la dictadura de  Carlos Dávila, que reprimió al pueblo durante cien días. En diciembre de 1932 se inició la segunda administración de Arturo Alessandri Palma.

 

EN EL COMITÉ REGIONAL SANTIAGO DEL PARTIDO COMUNISTA

El abril de 1933, Ricardo Fonseca fue promovido al Comité Regional Santiago del Partido Comunista. Desde ese organismo se dedicó con mucha fuerza a elevar el nivel ideológico de la militancia. Fue un activo promotor de la educación partidaria. 

En una Conferencia contra la Guerra, realizada en la Universidad de Chile, conoció a Elena Pedraza, delegada de los estudiantes de educación física,  con quien formó pronto un modelo de hogar comunista y  sería su compañera de toda la vida.

 

RELEGADO EN AYSÉN

En enero de 1934 el gobierno de Alessandri lo relegó  a Aysén. Estando allí recibió un regalo de Elena Pedraza: el Capital de  Karl Marx.   Dedicó su tiempo como relegado  a hacer algunas clases particulares  para  mantenerse,  conversar con  los trabajadores del pueblo y, sobre todo,  a estudiar la obra de Marx.

A su regreso a la capital, fue elegido Secretario General de la Federación de Maestros. Eran tiempos de dura represión. Se produjo la masacre  de Ranquil contra los campesinos, en el Alto Bio-Bío.

 

HUELGA DE HAMBRE EN LA CÁRCEL

La policía irrumpió en un Congreso de la Federación Obrera de Chile, que se efectuaba en Santiago, detuvo a  Ricardo y otros delegados. Conducidos a la cárcel, llevaron a cabo una huelga de hambre, que  a través de la cual, después de 17 días, conquistaron la libertad.

El 23 de febrero de 1936 se inició una huelga de los obreros ferroviarios que fue violentamente reprimida por el gobierno de Alessandri. Dirigentes políticos y sindicales fueron  detenidos.  Uno de ellos, Ricardo Fonseca.

 

RELEGADO A MAULLÍN

Por entonces,  trabajaba como vendedor de bencina en una bomba de Copec.  Se dirigía al Hospital San Borja a ver a su compañera Elena, que recién había dado a luz a su hijo Leonardo, cuando fue detenido por la policía y relegado a Maullín, una pequeña aldea, situada a varios kilómetros de Puerto Montt  No pudo ver a su esposa ni  conocer a su hijo.

El movimiento de solidaridad  con los ferroviarios produjo un acercamiento entre los partidos de izquierda. Ello creó las condiciones para que el 26 de marzo de 1936 naciera el Frente Popular. Lo constituyeron los partidos Radical, Socialista, Democrático y Comunista.


LA REVISTA PEDAGÓGICA

Estando relegado en Maullín concibió la idea de  editar una revista pedagógica que barriera, en el campo de la educación, con el reformismo y el idealismo, y echara las bases de una pedagogía avanzada y de un plan orgánico destinado a terminar con el 42% de analfabetos, a elevar el nivel cultural del pueblo y a preparar a la juventud para la nueva época de transformaciones económicas, sociales y políticas por las cuales venía luchando el Frente Popular.

De regreso a Santiago, junto Rodolfo Guzmán, Crisólogo Gatica y otros destacados maestros comunistas, editó la Revista Pedagógica. En septiembre de 1936 participó en la asamblea pedagógica organizada por la Unión de Profesores de Chile, donde planteó sus ideas sobre una educación orientada a la formación de una conciencia democrática.

 

SECRETARIO GENERAL DE LA JUVENTUD COMUNISTA

El Partido decidió que Ricardo pasara a las filas de las Juventudes Comunistas, en las cuales fue elegido su secretario general en 1937. Esta designación marcó un hito en la vida de la Jota. Gracias al aporte de Fonseca, experimentó un gran desarrollo, comenzó a utilizar métodos audaces, atractivos; adquirió personalidad, mayor combatividad y dinamismo.

En enero de 1937, a iniciativa de Ricardo, se realizó un Pleno clandestino del Comité Central de las Juventudes Comunistas en las faldas de la Cordillera de los Andes. En esa reunión se trazó el objetivo de constituir un amplio frente juvenil patriótico y antifascista.

  

LA ALIANZA LIBERTADORA DE LA JUVENTUD

Esto se logró en septiembre de ese año, al nacer la Alianza Libertadora de la Juventud, constituida por jóvenes comunistas, socialistas, radicales, democráticos, evangélicos, deportistas de clubes de barrio. Una especie de versión juvenil, pero ampliada, del Frente Popular. Sus actividades eran deportivas, culturales, artísticas, de acuerdo a las características propias de los jóvenes.

La Alianza Libertadora de la Juventud se transformó en una de las barreras más firmes para enfrentar el fascismo, en especial al Movimiento Nacional Socialista, dirigido por González von Marees. En uno de los encuentros,  entre  comunistas y nazistas, fue asesinada en Valparaíso la joven comunista  Eliana Miranda.

La política de las JJ CC era de  gran amplitud. En el Informe a la Segunda Conferencia Nacional, celebrado en abril de 1938, Ricardo Fonseca señaló: “Nosotros queremos trabajar unidos con los elementos democráticos de la Falange Nacional, enemigos de Ross y del fascismo, en la realización de las tareas que el momento actual plantea a  nuestra generación.”

En las elecciones presidenciales del 25 de octubre de 1938 triunfó Pedro Aguirre Cerda, candidato del Frente Popular, que inició  su gobierno el 24 de diciembre de ese año.

La Alianza Libertadora de la Juventud jugó un importante rol en la solidaridad con el pueblo español que luchaba contra las fuerzas fascistas de Franco, que habían desencadenado la cruel guerra civil  el 18 de julio de 1936.

Durante el Gobierno de Pedro Aguirre Cerda, Ricardo Fonseca volvió al Magisterio por algunos meses, pero renunció para dedicar todos sus esfuerzos al trabajo partidario.

 

DIRECTOR DE “EL SIGLO”

En septiembre de 1940 tuvo lugar el Segundo Congreso Nacional de las Juventudes Comunistas. En este torneo Ricardo dejó el frente juvenil. Retornó al Partido y fue incorporado a la Comisión Política del Comité Central. Asumió la dirección de El Siglo, fundado poco antes, el 31 de agosto de 1940. En él  formó periodistas obreros, les enseñó a escribir en un lenguaje sencillo, comprensible para las masas. Transformó al diario en  una verdadera escuela de cuadros.

Evoca su hijo Leo Fonseca: “•En los años 41-42, él era Director de “El Siglo”, es decir llegaba a casa muy tarde debido al cierre del diario, además era diputado por la Provincia de Tarapacá, lugar muy lejano en esos tiempos aunque se viajara en avión. Entre Santiago e Iquique se demoraba unas 9 horas en unos aviones pequeños anteriores a los DC3.  En tren eran tres días y tres noches entre Santiago e Iquique y en barco unos 5 a 6 días desde Valparaíso. Recuerdo que permanecía un mes o más en su distrito en el trabajo político”.

  

SENADOR

En las elecciones parlamentarias de marzo de 1941 el PC eligió 3 senadores y 15 diputados.

Uno de estos fue Fonseca, por la provincia de Tarapacá.

Al Gobierno de Pedro Aguirre Cerda le sucedió el de Juan Antonio Ríos. A éste, gravemente enfermo, lo reemplazó -en calidad de Vicepresidente- el radical derechista Alfredo Duhalde. Apenas llegado a La Moneda se lanzó contra los trabajadores del salitre y el 28 de enero de 1946 perpetró la masacre de la Plaza Bulnes, donde carabineros asesinaron a seis obreros, entre ellos la joven comunista  Ramona Parra.

En 1946, Ricardo Fonseca fue promovido al secretariado del Comité Central y Encargado de Educación, Prensa y Propaganda. Su primera medida  consistió en montar una escuela  central de cuadros y varias escuelas regionales. Fue un consecuente heredero de Recabarren.

  

GONZÁLEZ VIDELA: LOS PRIMEROS MINISTROS

El 12 de enero de 1946, el PC proclamó la candidatura presidencial de Elías Lafertte. En una Convención Nacional de la Izquierda, presidida por Fonseca, se aprobó un Programa de Gobierno y  designó como abanderado al radical  Gabriel González Videla. Ganó en las elecciones del 4 de septiembre de 1946 e inició su mandato el 3 de noviembre de ese año. En su primer Gabinete hubo tres ministros comunistas. Uno de ellos era Carlos Contreras Labarca, que ocupaba por entonces el cargo de Secretario Genera del Partido. El Comité Central consideró inconveniente que desempeñara simultáneamente ambas responsabilidades. Se decidió reemplazarlo en sus funciones de Secretario General. En ese momento surgió el nombre de Ricardo Fonseca, que se venía destacando por su aporte en la Dirección del Partido. Luis Corvalán escribió:

“A partir de 1945, la figura de Ricardo adquiere relieves de gigante. Da un aporte extraordinario en la lucha por la línea del Partido, por la independencia política del proletariado y de su partido, por la formación de un Partido Comunista de tipo bolchevique”. (Luis Corvalán: “Ricardo Fonseca. Combatiente ejemplar”. Editora Austral, Santiago, 1971, página 160)

 

SECRETARIO GENERAL DEL PARTIDO COMUNISTA

Asumió el cargo de Secretario General del PC el 31 de octubre de 1946.

Cuando fue promovido a Secretario General del Partido –recuerda su hijo  Leo Fonseca-  sus tareas fueron más complejas aunque siempre destinó tiempo y atención a su familia y al hogar. Por ello, sin haber sido un padre permanentemente presente como en la mayoría de las familias tampoco puede calificarse como uno ausente.

Mi madre, Elena Pedraza, también era activa trabajadora al ser la sostenedora principal del hogar, además de militante y dirigente sindical. Ricardo ganaba como los diputados y senadores comunistas es decir un sueldo de obrero especializado pagado por el Partido, la “dieta” de todos los parlamentarios las cobraba Finanzas y se destinaba al  funcionamiento de la organización.

En casa él debió atender diferentes tareas domésticas como comprarme zapatos y ropa, matricularme en la escuela todos los años, en 1942  se dio tiempo para enseñarme a leer y escribir y las operaciones de suma y resta reactivando sus conocimientos de profesor primario. Por lo tanto ingresé a segundo año, en 1943, estando bien preparado para el curso al cual llegaba.

  

GRAN AVANCE ELECTORAL COMUNISTA

En las elecciones municipales de abril de 1947, el PC elevó su votación de 32.219 sufragios, obtenidos en 1944, a 91.282, convirtiéndose en el partido más fuerte  del país.

En junio, González Videla pidió la renuncia a los ministros comunistas. El 21 de  octubre, inició la represión. Detuvo a dirigentes comunistas, los envió al campo de concentración de Pisagua, exoneró a profesores, ferroviarios y funcionarios de las reparticiones públicas por ser militantes comunistas o sospechosos de serlos.  

 

NUEVAMENTE EN LA LUCHA CLANDESTINA

Ricardo Fonseca supo hacer pasar al Partido a la ilegalidad. Fue una retirada peleando. Solidarizando con los obreros del carbón y protestando por las medidas represivas del gobierno, efectuando combativos en las principales industrias del país. En el parlamento, en la prensa, utilizando cualquier tribuna pública, se denunciaban los planes del traidor.

Se montó un Secretariado ilegal, relacionando y combinando la lucha legal con la ilegal.

Se preocupó de la protección de los compañeros más amenazados por la policía.

Pablo Neruda, uno de los perseguidos por González Videla, escribió: “El secretario general de mi Partido había sido hasta entonces Ricardo Fonseca. Era un hombre muy firme y sonriente, sureño como yo, de los climas fríos de Carahue. Fonseca había cuidado de mi vida ilegal, mis escondites, mis incursiones clandestinas, la edición de mis folletos, pero, sobre todo, había cuidado celosamente el secreto de mis domicilios. El único que verdaderamente sabía, durante un año y medio de mis escondites, dónde iba a comer y dormir cada noche, era mi joven y resplandeciente jefe y secretario general, Ricardo Fonseca”. (Pablo Neruda: “Confieso que he vivido. Memorias. Seis Barral, Barcelona, 1974, página 248).

 

CONTRA LA LEY MALDITA

En 1948 el ejecutivo envió al Parlamento el proyecto de  Ley de Defensa de la Democracia, bautizada por el pueblo como “Ley Maldita”. Durante su discusión en la Cámara de Diputados, Ricardo Fonseca pronunció un discurso en donde dijo refiriéndose al  Partido Comunista: “Lo fundaron obreros chilenos y siempre han militado en él los mejores hijos de la clase obrera... Hoy se trata de fusilar la idea del marxismo, como prólogo al descuartizamiento de todas las ideas de justicia y progreso social, de libertad y de democracia. Pero se equivocan. El marxismo, en este año, ha cumplido un siglo. Ha conocido todas las persecuciones, todo el rigor de las ilegalidades, de los pelotones de ejecución y, sin embargo, ha emergido de la cárcel, más fuerte, más joven y luminoso que nunca.... es el comunismo una idea que no puede ser destruida, y hay que recordar que Hitler comenzó muy alegremente con las fanfarrias de Munich y el nazismo terminó muy lúgubremente en las horcas de Nuremberg... así pasará... El Partido de Recabarren, que nació de la entraña misma de la auténtica chilenidad, permanecerá invariablemente fiel a sus orígenes, a su pasado de lucha, a la causa de la libertad humana y de los valores de la civilización. Sabe que el pueblo lo acompaña y que nadie podrá legítimamente poner fuera de la ley al pueblo chileno”. (Citado por Luis Corvalán: obra citada, páginas 212-213-214)

 

COMBATIENDO A PESAR DE SU PRECARIA SALUD

En septiembre de 1948 fue aprobada la Ley Maldita. El Partido Comunista fue ilegalizado y perseguido con fiereza. Fueron borrados 40 mil ciudadanos de los Registros Electorales.

A fines de diciembre de 1948, Ricardo Fonseca comenzó a enflaquecer y a tener fuerte dolores intestinales.

Fue sometido a una intervención quirúrgica. Sufría de cáncer terminal.

En el verano de 1949 planteó al Comité Central la necesidad de designara a un nuevo Secretario General. El mismo propuso al obrero Galo González.

El mal avanzaba, pero Ricardo deseaba seguir en la lucha.

  

“LA ABSTENCIÓN NO ES POLÍTICA DE LOS COMUNISTAS”

En  marzo de 1949 tuvieron lugar elecciones parlamentarias, en que todo estaba dado para un gran fraude. Ricardo  planteó aprovechar la coyuntura electoral para denunciar tanto a la dictadura del traidor como la mascarada electoral Frente a este tema tuvo una violenta discusión con  Luis Reinoso, entonces Sectario de Organización del Comité Central., quien planteaba la abstención del Partido en las elecciones. Ricardo, y la Dirección del Partido, sostuvo que  “la abstención no es política de los comunistas”. Este fue otro de los grandes aportes de Fonseca.

Enfermo como estaba pidió a la Dirección que se le permitiera realizar algún trabajo. Grabó un discurso que fue transmitido por radio. Fue su última actuación pública.

Continuaba estudiando, seguía con atención los acontecimientos. Dirigentes del Partido llegaban hasta su casa y les conversaba y entregaba su experiencia.

 

DESPEDIDAS

A pesar de que sus compañeros le habían ocultado la gravedad de su enfermedad, pocos días antes de su muerte  Ricardo se dio cuenta de que se le escapaba la vida. No se desesperó. Decidió realizar sus últimas recomendaciones al Partido. Llamó uno por uno a los cuadros la Dirección, que llegaron a conversar con él.

A su compañera le dijo: “Nena, hemos llegado a la etapa final de mi enfermedad. Los esfuerzos del Partido, tuyos y míos ya son inútiles. Me voy a morir. Tú no vas a quedar sola. Hay una gran familia, el Partido, que te ayudará a ti y a mis hijos, siempre y cuando sean dignos de él, como creo que serán. Has sido una compañera admirable...”

Llamó a su hija Mireya, que vivía en Temuco, para darle sus últimos consejos.

Llamó a su hijo Leo de 13 años de edad, y con su actitud cariñosa y su entereza de siempre, le habló así: “He seguido el camino del comunismo, porque esta doctrina  es la causa justa, noble y honrada… Hay que ser fuertes y no temer al enemigo. No vacilar jamás. Tu tienes una gran responsabilidad hacia tu madre y tus hermanas,  Margarita y Eugenia...”

 

“VOY A MORIR. COMPAÑPEROS, PERO ME VOY CONTENTO”

Estando muy enfermo, Ricardo Fonseca pidió hablar con la Dirección del Partido. El Secretariado, burlando la vigilancia policial llegó hasta su hogar. Era el viernes 15 de julio de 1949. A Ricardo le costaba ya hablar. Pero mantenía, como siempre el pensamiento lúcido. Habló con calma, con imperturbable serenidad, deteniéndose a veces sólo por la fatiga o por la emoción. Dijo:

 

“Voy a morir, compañeros. Pero me voy contento, porque el Partido es grande y está unido. Nada ha podido el terror. Y esto es lo principal, porque el Partido es la columna vertebral de la clase obrera y del pueblo y es indispensable su existencia para la liberación de Chile. Me voy contento porque el Partido ha cumplido con su deber. El camino de la traición y la entrega era fácil y cómodo. Pero el Partido prefirió el camino del combate, que era el de mayor sacrificio, antes de volver las espaldas al pueblo, porque es parte de él, es su corazón combatiente, su cabeza directiva. El Partido no negó al pueblo y el pueblo no negó al Partido.

Me voy contento porque el Partido cuenta con una dirección política firme, de  raíz proletaria, intransigente en los principios y flexible en su aplicación, forjada en la dura escuela del comunismo. Me voy contento porque entreveo el amanecer de un nuevo día, en que el pueblo reconquistará con sus propias manos su libertad y sus derechos arrebatados...” (Luis Corvalán:”‘Ricardo Fonseca, combatiente ejemplar’” página 222 y siguientes)

 

Seis  días después, el 21 de julio de 1949,  fallecía  Fonseca Aguayo.

 

 

                              


 


lunes, 20 de julio de 2026

El Colonialismo Financiero.

 


Comentario radial y escrito.

 

 


 


Ya decía yo, que mi andar, hace rato que dejo los ramales.

He vivido reharto.

A veces, se

vienen sin llamarlos, recuerdos, haceres míos que me avergüenzan; y no me creo haber sido yo, capaz, de tanta canallada.

Trato de sacármela con eso de que, había que sobrevivir.

No me la creo ni yo mismo.

Y me flagelo.

Regreso encaramado a calendarios, quiero sacarme este sentir mío “de baja ralea”.

No se puede.

¡Ni perdón se puede pedir!

Se me asoma Atahualpa: “Tú que puedes vuélvete, me dijo el rio llorando”.

No le entiendo al rio su llanto.

He viajado harto, no me gusta viajar, las estaciones de trenes de mi niñez tenían un encanto especial; las de ahora, son iguales a los aeródromos; un ir y venir seleccionado y reservado para 30 días, quizás 60, financiado con 270 días y más.

Que vidas, que risas que llantos, percances, sueños, envolverán ese ir y venir.

Mi tiempo de viajar, era al “cara o sello”.

Este haraquiri mío, tiene su causal por un revoltijo de cosas que no puedo masticar, menos digerir. Siento que un puzle enorme, de 60 años trabajados, buscando ladrillos que calcen y, de improviso, te encuentras que las piezas que te quedan y que están de acuerdo con el resto y termino de tu caminar, un granuja, les cercenó las puntas y destruyo las cinturas de guitarra.

La historia de nuestra humanidad se asemeja a estas cosas que digo.

No hemos podido proteger y conducir la vida.

A esta dama tan hermosa, en su primer grito, ya viene “cachua”.

Ella, no sabe su destino, no tiene aún la capacidad de saber de ramales. Tiene que subirse al tren del comportamiento, de la sumisión y del pan.

A un tiempo no muy lejano, ella, en una esquina acorralada, espera ansiosa que la dignidad del universo, el sentido común, la desate de las garras del Megalómano.

Cada uno es su propio albañil.

El gobierno de Donald Trump, con su perro, soga al cuello, Marco Rubio, organizan un encuentro mundial, para tirar líneas para enfrentar una guerra global contra las organizaciones de izquierda o de extrema izquierda que amenazan la paz y el bienestar en el mundo.

Eso de izquierda, engulle a los gobiernos progresistas, como el de España, México, Venezuela, Irlanda y hartos más.

Irónicamente, le llega también a los leñadores de Neruda.

De Chile, no tengo idea quien será el bendecido que nos representará en tan digno encuentro.

La Secretaría de la Casa Blanca la anuncia como un gran encuentro Ministerial.

Como dijera el comandante Hugo Chavez, el olor a azufre será intolerable.

Me obligo a pensar y cachureo en la historia, me invento lo que podría sentir un Siberiano, al saber que tiene parientes en los Estados Unidos.

De que están hechos esos habitantes tan de la tierra y sentido, tan de neolítico y, que hoy, siendo de una misma estirpe a los de Groenlandia; ojos siniestros, bellacos, calculan los suelos que pisan los Inuit.

El colonialismo fue tan salvaje y cruel, inhumano, como lo es hoy, el colonialismo financiero.

El mundial de fútbol lo dice todo.

Habría sido maravilloso que todos “los colonizados y exportados” fueran como “hacha pá la pelota”.

Vean ustedes mi paisito; conocí a algunas celebridades que añoraban el haber podido vivir, en los tiempos de la colonia.

Coleccionaban cuadros, vestiduras y herraduras de la época.

Carlos Marx decía en su Capital: “Perseo para cazar monstruos usaba una capa que lo hacía invisible, Nosotros, nos tapamos los ojos y los oídos con esta capa para ignorar la existencia de las monstruosidades”

Y pensar que, a nuestro paisito, le falto un poquitito para dejarnos hablando francés.

¡Veo a mí querido Gato hablando parisien!

Solo por tincá, creo yo, que ese fue el motivo medular de apurar el martillo de Toro y Zambrano.

En esos tiempos de Manueles, de Carreras, y de Bernardos, lo que daba poder y abolengos, era la tenencia de la tierra.

Los grandes terratenientes, los privilegiados por encomienda, tenían las riendas de nuestro querido flaco, nuestro país.

La explotación de la minería vendría un poco más tarde, con los mismos dueños de la tierra; paulatinamente y luego a chorro, por las grandes potencias extranjeras del momento.

Ellos ponían los recursos primarios y la tecnología avanzada del momento.

Eso, de lo nacional en la explotación de la minería, me encuentro con Juan Godoy, un cuidador de cabra y juntador de leña.

El desierto pasaba su tiempo por los años 1830/40.

Cansado el Juan, se sentó a la sombra de una roca, de puro aburrido se puso a jugar a la payaya, agarro un montón de piedrecitas y las tiraba al aire. Se dio cuenta que algunas piedras no llegaban a su mano con la misma velocidad de las otras, además eran más bonitas.

Al darse cuenta del fortuito e inimaginable descubrimiento, corrió a Copiapó. Fue a la casa de Miguel Gallo Vergara, un empresario del lugar; les mostro las piedras encontradas y juntos fueron a inscribir el inmenso hallazgo.

Con el solo decir, que Copiapó era el lugar primero de cualquier “premier”.  Es como decir, Nirvana, Sting, John Lenon, Mon Laferte, Los Jaivas, en Copiapó.

Juan Godoy vivió poco.

La familia Gallo, comenzó a tener cartas en la salud política del país.

Pedro León Gallo Goyenechea, uno de los hijos del Empresario, lidero la guerra civil en contra del gobierno de Manuel Montt.

Era partidario de una descentralización del país y de un cambio a la Constitución. Fue derrotado por las fuerzas del gobierno y se asilo en Argentina.

Fue unos de los fundadores del Partido Radical.

¡Hasta donde puede llegar la vida, si se juega a la payaya!

Como si fuera brujería, en Europa, el jardín de Europa como dijera un ex alto comisionado en la política exterior y seguridad de la Union Europea Josep Borrel, era un continente retozando en nitroglicerina.

Todos hablaban de paz, igualito que ahora, sin embargo, entre los pliegues del cortinaje, cada país, se escondía con rencores añejos y se armaba hasta los dientes. 

Los imperios de la época necesitaban tierras y recursos.

El nacionalismo hacia nata, el patriotismo, no vivía en la patria.

Los gobernantes, sus ideas miraban y ansiaban lo ajeno; importándole un pucho la dignidad y necesidades de sus pueblos.

Los pueblos, como en los tiempos antiguos, y en los de ahora también, son, eran, carne de cañón en trincheras hacinados, defendiendo aperrados, los privilegios de monarquías o de burguesías empresariales.

Un Archiduque, con vías a ser rey del imperio Austrohúngaro es asesinado por un nacionalista patriótico serbo.

Austria, él país natal de Adolfo Hitler, y Hungría, le declaran la guerra a Serbia, y con una rapidez de mosca en vuelo, Europa comenzó a morir.

Ese morir de Europa, la revolución industrial y el salitre, para matar sin bayoneta, permitió, que las salitreras al norte de nuestro paisito, Chile, fuera para la clase obrera del sur de América, un mendrugo de charqui, y, unas ganancias siderales, en este caso, para el Imperio Ingles, y también un maná para los terratenientes y empresarios nacionales.

La Masacre en la Escuela Santa María de Iquique, es una de las tantas consecuencias de las ansias incontrolables del riquerio de amasar el poder a su antojo.

Recuperarse de esa guerra infernal, fue un sacrificio a lo Sisifo

Alemania y sus aliados fueron vencidos y tuvieron que pagar los estragos producidos.

Si pagaron o no pagaron, no lo sé, pero si se, que esta guerra parricida trajo agresiva con tanta esperanza junta, el triunfo de los Bolcheviques en la guerra civil rusa.

Ay, dios mío de los coloraos, no puedo expresarme de otra manera del saber que Lenin había estudiado a Marx y a Engels, estudiado en Tolstoi, en Pushkin.

 En esos tiempos de post guerra, una Europa comenzaba a creer en la paz, en los Estados unidos de Norte America, no tenía soldados que extrañar, vivía en una placida, permanente y venturosa vida.

Este bienestar un tanto generalizado, es decir, de clase, le dio a cierto mundo y medio, un creer que todo es posible.

La Industria florecía, levantabas una piedra y salían bancos en vez de chanchitos de tierra.

Todo se hacía fácil, los créditos bancarios eran una ganga, el comercio entre continentes era una maravilla.

La guerra había sido solamente una pesadilla mal habida. Alemania, para pagar su culpa de guerra, era financiada en parte, por almas caritativas de los Estados Unidos de Norte America

El tener un automóvil no era solamente para los ricos, los del medio, incluso los de a pie podían tener un Ford.

 

Si algo no funcionaba según lo planeado, estaban los créditos bancarios.

Si no había plata para tener un refrigerador nuevo, solicitar un préstamo a uno de los seis bancos que había en la región; solícitos te lo aprobaban.

Comprar acciones de una empresa que prometía o de una industria, no eran solamente para los de plata. Todos tus ahorros eran atraídos por la bolsa, por la especulación.

Un empleado cualquiera podía comprar acciones, si tenías ahorros, más garantía tenías para la especulación.

Cuando un crédito era destinado para pagar cuotas de otro crédito y este a otro crédito, te obligaba a vender tus ahorros. Al ocaso, los valores ya no eran lo que eran.

Tanta fue la especulación, que las fábricas, de todo, fueron obligadas a cerrar sus puertas. Miles de miles quedaron sin trabajo.

Los bancos, con tantos empréstitos no cancelados, se fueron a la quiebra.

La cesantía, el hambre, la corrupción vivía y se tomaba las calles de Nueva York.

El suicidio, fue una forma de los que especulaban en la bolsa, de escapar de la matanza del oro.

Alemania, que ya se mantenía políticamente, socialmente en la cuerda floja, al dejar de recibir los préstamos del riquerio estadunidenses, el precipicio tenía las compuertas abiertas.

Social, políticamente, la vida en Alemania incubaba una tragedia inmensa.

Unos les echaban la culpa a los comunistas, otros a la monarquía, y, otros a los judíos. Al igual que hoy, Donald Trump, culpa a China, a Persia, y a Europa de su propio descalabro.

La epidemia de calendarios del capitalismo repercutió en Alemania dejando al nazismo hitleriano, hacer la canallada más grande que la humanidad a sufrido y contemplado estupefacta; como estupefacto mira lo que acontece en Irán, en Gaza, en el Líbano, en Ucrania y, sobre todo, el crimen inaudito y animal del acoso del yanqui a una Isla valiente, rebelde, digna, la Cuba de Fidel.

Esa crisis del capitalismo expresada en la bestial depresión financiera hace 97 años atrás, fue un infierno imparable.

¿Como fue posible salir de ese infierno bursátil?

De salir, todavía no ha salido, es una endemia, sin embargo, fue posible impedir una catástrofe peor.

El antídoto, fue, poner en práctica la idea central del Socialismo.

Es decir, que sea el Estado, quien controle lo que entra, lo que queda, o salga del país.

La Banca fue intervenida.

El Estado tenía el patrón oro; con eso pagaron la hecatombe.

Hoy, pretende poseer el patrón petróleo.

Le llamaron el “Nuevo Trato”.

New Deal.

Presidia el Gobierno Franklin D. Rosevell.

¡Que cuestión más curiosa!

Aquí me quedo, gateando todavía para poder encontrar la hebra que permite la Gran Reforma Financiera del Fascismo en mi paisito.

Por eso gritaba la Gran Crisis Financiera del capitalismo ocurrida hace 97 años atrás.

Todo empezó como un milagro y se convirtió en un odio parido hacia todo aquellos que contradecía su opinión, su credo.

Fueron más de 80 millones de muertos.

Las consecuencias en la vida diaria siguen todavía.

Sientan Gaza, Beirut, sientan La Habana.

Alejandro Fischer Alquinta.

Estocolmo 20260719