domingo, 12 de abril de 2026

YURI GAGARIN: EL PRIMER SER HUMANO QUE SURCÓ EL ESPACIO EXTERIOR

 

Un día como hoy 12 de abril, hace 65 años se realizó la gran hazaña de la humanidad. Por primera vez el ser humano surca el espacio exterior. Esta heroica hazaña fue realizada por el Cosmonauta soviético Yuri Gagarin.  Entregamos a nuestras lectoras y lectores del Boletín Rojo un escrito del recordado Historiador Iván Ljubetic Vargas.



En el 65º aniversario de la gran hazaña:

 

 

 

 

                                                        Iván Ljubetic Vargas, historiador del

                                                        Centro de Extensión e Investigación

                                                        Luis Emilio Recabarren,  CEILER

 

 

  

                   “Tras volar alrededor de la Tierra, vi lo hermosa que es.

                     Conservemos y aumentemos esta belleza,

                     no la destruyamos”.    Yuri Gagarin

                    

“La primera nave espacial del mundo con un hombre a bordo, la Vostok, se puso en órbita desde la Unión Soviética el 12 de abril de 1961. El navegante espacial que pilota la nave Vostok es un ciudadano de la URSS, el Mayor Yuri Gagarin."

 

Este anuncio transmitido por Radio Moscú, mientras Gagarin aún estaba en el  espacio, estremeció al mundo. Este histórico vuelo de 108 minutos, una única órbita alrededor de la Tierra convirtió a Gagarin en el primer ser humano en el espacio y en un héroe internacional.

 

¿QUIÉN ERA YURI GAGARIN?

Nació en el seno de una modesta familia de campesinos, en el  pequeño pueblo de Klúshino, en la provincia de  Smolensk, el 9 de marzo de 1934. Sus padres trabajaban en una granja colectiva. La madre se destacaba  por ser una gran lectora; el padre, un talentoso carpintero. Gagarin fue el tercero de cuatro hermanos y su hermana mayor fue la encargada de cuidarle mientras sus padres trabajaban.

 

Museo y casa natal de Gagarin, Klúshino. (2008)


Durante la Segunda Guerra Mundial el pueblo donde residía la familia de Gagarin fue ocupado por las tropas alemanas y su casa fue requisada por los nazis para que sirviera de vivienda a un oficial alemán.

La familia de Gagarin construyó una pequeña choza de barro donde se ocultaron un año y nueve meses hasta el final de la ocupación germana.  Los dos hermanos mayores fueron deportados en 1943  a Alemania, donde fueron sometidos a pesados trabajos forzados. No regresaron hasta después de la guerra.

Yuri trabajó como obrero en una industria  metalúrgica hasta 1954. En ese año ingresó al  aeroclub de la ciudad de Saratov. Aprendió a pilotar un avión ligero, una afición que cada vez se hizo más intensa.

En  1955 ingresó a  la Escuela Militar de Pilotos de  Oremburgo. En ella  conoció a Valentina Goriácheva, con la que se casó en 1957, luego de graduarse de piloto.

En ese año el Gobierno soviético obtuvo  grandes logros en la exploración espacial: el primer Sputnik (1-4 de octubre), el Sputnik con la perrita Laika, el primer ser vivo enviado al espacio (3 de noviembre).

En 1959, Yuri Gagarin se presentó como candidato al arriesgado programa espacial del Gobierno soviético.

En 1960, el Programa espacial soviético abrió un proceso de selección. Se presentaron 3.500 voluntarios. Todos pilotos de caza. Fueron seleccionados veinte, quienes recibieron una formación inicial y después se escogió a un grupo de seis hombres. Finalmente, Gagarin resultó elegido como el primer  cosmonauta. Se le sometió a una serie de experimentos y pruebas para determinar su resistencia física y psicológica durante el vuelo.

 

 

Módulo habitable de Vostok 1

 

Gagarin compitió en esta selección con  German Titov y Grigori Nelyubov.

Titov en el primer vuelo al espacio  quedó como reserva por si fallaba Gagarin, a quien acompañó, también vestido con el traje de cosmonauta, hasta el cohete. Tres meses después, Titov se convirtió en el segundo piloto soviético en volar al espacio, después del estadounidense  Alan Shepard.

Minutos antes de embarcar en su nave Yuri Gagarin  dejó grabado el siguiente  mensaje:

“Queridos amigos, conocidos y desconocidos, mis queridos compatriotas y a toda la gente del mundo.

En los próximos minutos una poderosa nave espacial me llevará a los distantes espacios del universo.

¿Qué puedo decirles durante estos últimos minutos antes de empezar? Toda mi vida me parece ahora un único y hermoso momento.

Todo lo que he hecho y he vivido ha sido hecho y vivido para este momento”.

 

LA HAZAÑA QUE CONMOVIÓ A LA HUMANIDAD

En 1961 fue elegido para el cuerpo de cosmonautas de la URSS. El  12 de abril de ese mismo año fue lanzado a bordo de la nave espacial Vostok I, que le llevó a distancias comprendidas entre los 180 y los 327 kilómetros de la superficie terrestre.

 

La pequeña cápsula esférica, de poco más de dos metros de diámetro, entró en órbita alrededor del planeta a una velocidad de 28.000 km por hora, durante casi hora y media, tiempo en el cual el vehículo llegó a dar dos vueltas a la Tierra y convirtió a Gagarin en el primer hombre que alcanzaba el espacio exterior. Durante la maniobra de aterrizaje decidió permanecer en el interior de la cápsula, sin activar el asiento eyectable que le habría evitado el impacto final de la toma de tierra. Culminó su misión con éxito, y aterrizó indemne en el lugar previsto y en territorio soviético.  Por entonces tenía 27 años.

 

EMBAJADOR DE LA PAZ

Dos días después del retorno de la Vostok 1 Gagarin regresó a Moscú, donde apareció en el balcón del Kremlin con el primer ministro Nikita Jruschov.

Realizó una gira mundial en la que los vítores de las multitudes le acompañaron dondequiera que iba. Las visitas internacionales de Gagarin fueron extraordinarias porque se produjeron en plena Guerra Fría. He aquí que había alguien que podía viajar, no sólo entre la Tierra y el espacio, sino también entre los mundos cerrado y abierto del Este y el Oeste. Las diferencias ideológicas se olvidaron temporalmente pues aquel hombre fue aclamado como un héroe en todo el mundo.

 

LA CARRERA ESPACIAL

Con esta gesta, la URSS volvía a adelantarse a sus rivales estadounidenses en la competida carrera espacial y lograba un importante éxito propagandístico. El protagonista de los acontecimientos, Gagarin, fue condecorado con las más altas distinciones de su país y ascendió al grado de coronel. Se convirtió en un héroe nacional de la URRS y en una leyenda de la astronáutica mundial.

 

                           

 




SU TRÁGICA MUERTE

Gagarin nunca volvió al espacio. Después de la gira, regresó a su casa en la Ciudad de las Estrellas para continuar su trabajo en el programa espacial soviético.

Se estaba preparando para el primer vuelo de la nueva nave Soyuz en 1967, pero los altos directivos del espacio lo dejaron en tierra, porque  no querían arriesgar la vida de un héroe de la Unión Soviética en otra misión peligrosa.

Lo más trágico fue que Gagarin perdió la vida durante un vuelo rutinario de entrenamiento el 27 de marzo de 1968, cuando su avión se estrelló y tanto él como su instructor fallecieron.

Sus cenizas se depositaron en la muralla del Kremlin y, en su honor, un cráter lunar y el asteroide 1772 Gagarin, recibieron su nombre. Además, a título póstumo se dio su nombre a su localidad natal.

 


   Vostok 1



viernes, 10 de abril de 2026

EMILIANO ZAPATA

 


Ayer se cumplieron 107 años del asesinato de Emiliano Zapata, el grande revolucionario mexicano. Lo recordamos en el Boletín Rojo, a tráves  de un escrito del Historiador del CEILER, Iván Ljubetic Vargas.



En el 107 aniversario de su asesinato:

 

 

 

                                                  Iván Ljubetic Vargas, historiador del

                                                  Centro de Extensión e Investigación

                                                   Luis Emilio Recabarren, CEILER

 

                              


 

                                              «Es mejor morir de pie, que vivir

                                                toda una vida arrodillado».

                                                (Emiliano Zapata)

 

El general Jesús Guajardo, con el consentimiento del presidente Venustiano Carranza y el general  Pablo González, ofreció  a Emiliano Zapata armamento y  municiones para continuar la lucha. Acordaron reunirse en la Hacienda de  Chinameca, Morelos, el 10 de abril de 1919. 

Zapata  acampó con sus fuerzas a las afueras de la hacienda. Se acercó  a ella acompañado por una escolta de 100 hombres. Al cruzar la entrada, se escuchó un toque de clarín como una  llamada a honores.

Era la señal. Los  tiradores, escondidos en las azoteas, abrieron fuego contra Zapata. Éste alcanzó a sacar su pistola, pero cayó acribillado

 

¿QUIÉN ERA EL ASESINADO?

Emiliano Zapata Salazar había nacido en Anenecuilco, Morelos, el 8 de agosto de 1879, en el seno de una familia campesina. Fue hijo de Gabriel Zapata y Cleofas Salazar. Tuvo seis hermanas y tres hermanos.  Su infancia se desarrolló en un agro dominado por el latifundio.

Tenía  nueve años de edad cuando presenció el despojo de tierras a campesinos ocasionadas por hacendados de la zona.  Ante una pregunta suya, el padre que le respondió  que nada podía hacerse. Entonces el niño Emiliano le dijo: “¿No se puede? Pues cuando yo sea grande, haré que las devuelvan”.

Cumplía 16 años cuando murió su madre. Once 11 meses después perdió a su padre. Trabajó como labrador.

El 15 de junio de 1897 fue detenido por las fuerzas rurales de Cuernavaca, durante la fiesta del pueblo de Anenecuilco. Su hermano Eufemio lo liberó, pistola en mano. Entonces, los hermanos Zapata  debieron abandonar el estado. Emiliano trabajó un año en la hacienda de Jaltepec en Puebla.

En 1906 asistió a una junta de campesinos en Cuautla para discutir la forma de defender sus tierras y las del pueblo frente a los hacendados colindantes. 

En 1908, Zapata fue incorporado al 9° Regimiento de Caballería, bajo el mando del coronel Alfonso Pradillo.

 

DIRIGENTE AGRARIO

El 12 de septiembre de 1909, Emiliano Zapata fue elegido calpuleque (palabra náhuatl, que significa jefe, líder o presidente) de la Junta de Defensa de las tierras de Anenecuilco. Entonces  empezó a analizar documentos que se originaron en el virreinato que acreditaban los derechos de propiedad de los pueblos sobre sus tierras, los cuales habían sido negados por las  Leyes de Reforma. Sobre todo la Ley Lerdo, que obligó a las corporaciones civiles a vender o ser expropiadas las tierras improductivas. Estas leyes además fueron aprovechadas por varias personas para acrecentar sus tierras de manera ilegal al solicitar la propiedad de zonas comunales que los pueblos no trabajaban.

Emiliano Zapata  se convirtió en dirigente agrario de Morelos, su estado natal. Su primera acción política ajena al mundo campesino fue en las elecciones para gobernador de  Morelos en 1909, cuando apoyó al candidato e de la oposición, Patricio Leyva  en contra de los latifundistas. 

 

RECUPERA Y REPARTE TIERRA

En mayo de 1910 recuperó por la fuerza las tierras de la Hacienda del Hospital,  que dejó en posesión de los campesinos del lugar. Por este hecho fue declarado bandolero y tuvo que escapar varias veces.

Algunos meses después, participó en la reunión que se celebró en Villa de Ayala, con objeto de discutir lo que después se convertiría en el Plan de Ayala. Reunió a los vecinos de tres pueblos: Anenecuilco, Villa de Ayala y Moyotepec. Con ellos inició un nuevo reparto de tierras derribando las cercas.

 

LA REVOLUCIÓN DE 1910

Se inició al  proclamarse el Plan de San Luis. Zapata leyó un ejemplar; llamándole la atención especialmente el Artículo Tercero, que ofrecía la restitución de las tierras a sus legítimos propietarios. Emiliano Zapata sostuvo conversaciones con dirigentes agrarios.

En  ellas  se acordó la realización de una entrevista del maestro rural  Pablo Torres Burgos con el Jefe de la Revolución Francisco Madero, en  San Antonio, Texas.

El resultado de esta entrevista fue la decisión de tomar las armas por Pablo Torres Burgos, Emiliano Zapata, Rafael Merino y cerca de 60 campesinos.  Esto ocurrió el 10 de marzo de 1911 al proclamar el Plan de San Luis. Se libraron numerosos combates.

A la muerte de Pablo Torres Buros, el 29 de marzo de   1911 Emiliano Zapata fue elegido por la junta revolucionaria del sur, nuevo jefe revolucionario maderista del sur.

Emiliano Zapata estableció su cuartel general en Cuautlixco, pueblo cercano a Cuautla. Desde ahí dirigió el ataque al Ejército porfirista, defendido por el 5° Regimiento, al mando del coronel Eutiquio Munguía; además de un Cuerpo Rural, a las órdenes del comandante Gil Villegas. Zapata logra tomar la ciudad el 13 de mayo de 1911.

 

DESPUÉS DEL TRIUNFO DE MADERO

Cuando triunfaron las fuerzas de Madero, Zapata no aceptó licenciar  sus tropas sin que a cada uno se le otorgara tierra para sembrar, a cambio de sus fusiles. Para  Zapata, la guerra no terminaba con el derrocamiento del porfirismo, sino con la cristalización del objetivo del pueblo campesino: la devolución de las tierras robadas por los hacendados millonarios.

Ante esta actitud el presidente interno Francisco León de la Barra lo declaró rebelde  y mandó fuerzas para someterlo. 

 

                            

Francisco Ignacio Madero


En agosto de 1911 Francisco Madero acordó entrevistarse con Emiliano Zapata en  Yautepec para buscar una solución pacífica en el conflicto en el sur y con el fin de convencerlo de que licenciara sus tropas. Entretanto, Zapata era fuertemente criticado por la prensa conservadora del país. En la entrevista no se logró ningún acuerdo, pues Madero no concebía la reforma agraria como lo hacía Zapata. Madero creía que primero había que hacer una reforma política profunda, mientras que para Zapata era prioritaria la devolución de las tierras robadas por las grandes haciendas. A decir de Zapata, Madero había traicionado la revolución.

El gobierno federal reiteró su decisión de imponer el orden por la violencia, y Zapata se desplegó con sus tropas a los límites entre Guerrero y Puebla. Se escondió del gobierno y realizó emboscadas a pequeños contingentes federales. En este periodo, Zapata se casó con  Josefa Espejo.  Padrino de la boda fue el propio Madero.

 

PRESIDENCIA DE MADERO

Con Madero como presidente de la República, las diferencias no disminuyeron. Zapata se entrevistó con Madero en el  Palacio Nacional. Sostuvieron fuerte discusión. Madero ofreció a Zapata una hacienda en el estado de Morelos "como pago a sus servicios a la Revolución". Esto enfureció  a Zapata, que le contestó:

“No, señor Madero. Yo no me levanté en armas para conquistar tierras y haciendas. Yo me levanté en armas para que al pueblo de Morelos le sea devuelto lo que le fue robado”.

 

EL PLAN  DE AYALA

El 25 de noviembre de 1911, Zapata lanzó el Plan de Ayala. Este documento  se convirtió en su estandarte y en el fiel ejemplo de la ideología de los campesinos de Morelos. En él se exigía la redención de los indígenas y la repartición de los latifundios creados durante el porfiriato. Se desconocía a  Madero como presidente y se reconocía a  Pascual Orozco como jefe legítimo de la Revolución Mexicana. Proclamaba, además, la lucha armada como el único medio para obtener justicia.

Durante 1912, Emiliano Zapata combatió al  Ejército Federal que buscaba la pacificación en los estados del sur. Los zapatistas buscaron defenderse y ocasionaron serias derrotas a los federales. Ello a pesar que en ese entonces el movimiento zapatista era muy débil, tanto en el ámbito político como en la rama militar.

 

LA LUCHA EN EL SUR A LA MUERTE DE MADERO

Después del asesinato de Madero y la llegada al poder de Victoriano Huerta, la lucha armada se agudizó.  Zapata se convirtió en  uno de los jefes revolucionarios más importantes, al tiempo que introdujo importantes reformas en Morelos.

A comienzos de 1914,  Emiliano Zapata  tomó Jonacatepec y Chilpancingo. Ese año su ejército constaba ya de 27,000 hombres. Para abril ya había controlado por completo el estado de Morelos y parte de los estados de México, de Guerrero, de Puebla y de Tlaxcala. Entonces  se negó a pactar con aquellos a quienes él llamó “asesinos de Madero”.  A  Pascual Orozco  lo retiró el cargo de Jefe de la Revolución. Zapata quedó entonces como único jefe del Ejército Libertador del Sur.

 

  

General Emiliano Zapata    Villa y Zapata en Ciudad de México


Siempre en abril de 1914 Zapata, desde su cuartel general de  Cuernavaca, promulgó la entrega de tierras a los pueblos.

 

ALIANZA DE ZAPATA Y  VILLA

Emilio Zapata se unió con Francisco Villa. Ambos desconocieron al gobierno de Venustiano Carranza y reconocieron a Eulalio Gutiérrez como presidente provisional de México. Esto provocó la continuación de la guerra civil. A finales de noviembre de 1914, la poderosa  División del Norte y el Ejército Libertador del Sur entraron en la Ciudad de México.

 

.En su estancia en la capital, las tropas tuvieron una actitud  pacífica. Obtuvieron recursos mediante limosnas y evitaron los robos y asaltos de algunos bandidos que se hacían  llamar zapatistas.

 El  4 de diciembre de 1914  Villa y Zapata tuvieron la entrevista de Xochimilco  donde se acordó  una alianza militar entre ambos ejércitos. Villa aceptó el  Plan de Ayala  y se comprometió a dar armas a Zapata.

 


 Entrada de los generales Villa y Zapata a la ciudad de México, 1914

 


OFENSIVA DE  CARRANZA CONTRA ZAPATA

Concretados estos acuerdos, Emiliano Zapata partió rumbo a Amecameca y tomó Puebla el  17 de diciembre de 1914, aunque en los primeros días de enero la plaza le fue arrebatada por las fuerzas del general  Álvaro Obregón.

Durante 1915 Morelos fue gobernado por los campesinos levantados en armas.

En 1916, una vez que Venustiano Carranza  se instaló en la Ciudad de México y que Francisco Villa sufrió serias derrotas, Carranza dispuso la ofensiva contra el zapatismo. Con apoyo incluso de la aviación. Cuernavaca fue ocupada por los constitucionalistas en mayo de 1916. Ante la carencia de armas y ya sin el apoyo  de Villa, en muy poco tiempo casi todas las poblaciones del estado  de Morelos quedaron en poder de los constitucionalistas.

 

1918: EL OCASO DEL GUERRILLERO ZAPATA

En 1917 Zapata, lanzó una contraofensiva. Reconquistó  seis  ciudades y continuó la guerrilla en zonas periféricas y de frontera. Sin embargo, en octubre del mismo año, el estado de Morelos cayó en mano de las tropas de Carranza.

Hacia 1918 Emiliano Zapata era un guerrillero con poco futuro, pues ante las constantes batallas y lo escaso de las municiones, la muerte de los cabecillas y la ley agraria de Carranza, que apaciguó la causa agraria de sur. Su movimiento, indudable manifestación del descontento campesino, no llegó a consolidarse como una verdadera organización político-militar. Siendo una rebelión de masas campesinas, se limitó a realizar su guerra de guerrillas a partir de 1918.

 

EL ASESINATO DE ZAPATA

El general Jesús Guajardo, con el consentimiento del presidente Venustiano Carranza y el general  Pablo González, ofreció  a Emiliano Zapata armamento y municiones para continuar la lucha. Acordaron reunirse en la Hacienda de  Chinameca, Morelos, el 10 de abril de 1919.  Emiliano Zapata acampó con sus fuerzas a las afueras de la hacienda. Se acercó  a ella acompañado por una escolta de 100 hombres. Al cruzar la entrada, un ordenanza tocó con su clarín la llamada a honores. Fue la señal. Los  tiradores, escondidos en las azoteas, abrieron fuego contra Zapata. Éste alcanzó a sacar su pistola, pero cayó acribillado.

 

NACE LA LEYENDA

Una vez muerto, Emilio Zapata se convirtió en el apóstol de la revolución y  en el símbolo de los campesinos desposeídos.

Entre la gente común del estado de Morelos, que se negaba a dar crédito a la muerte de Zapata, circulaba la creencia de que no era su caudillo el que había sido asesinado por Guajardo. Se decía que le hacía falta un lunar, que si Zapata era más alto o más moreno. Se decía que no era posible que, si Zapata había escapado a tantas emboscadas y siempre había tenido tan buen olfato para los engaños, hubiera caído de esta manera. Se decía que Zapata había mandado en su lugar a uno de sus compadres, con quien compartía un gran parecido. Desgraciadamente la identificación del cadáver de Zapata por parte de antiguos compañeros de armas y gente cercana fue contundente: el cadáver correspondía al caudillo del sur.

 

                     


El cadáver de Zapata exhibido en Cuautla,
Morelos, el 10 de abril de 1919



EL ASESINATO DE JORGE ELIECER GAITÁN

 

Ayer se cumplieron 78 años del asesinato de Jorge Eliecer Gaitán, “TRIBUNO DEL PUEBLO”.

Lo recordamos en el Boletín Rojo, a tráves  de un escrito del Historiador del CEILER, Iván Ljubetic Vargas.



A 78 AÑOS DEL “BOGOTAZO”

 

 

 

                                              Iván Ljubetic Vargas, historiador del

                                               Centro de Extensión e Investigación

                                               Luis Emilio Recabarren,  CEILER

 

 


 

En 1906 se construyó el ferrocarril de la costa colombiana, conectando Santa Marta y Ciénaga (Magdalena). Por entonces, se estableció en el país la compañía estadounidense United Fruit Company  para la explotación bananera.

Colombia tuvo gobiernos conservadores, hasta  el triunfo de los liberales en las elecciones presidenciales de 1930.

 

JORGE ELIÉCER GAITÁN, “TRIBUNO DEL PUEBLO”

Nació en Cucunubá  (Cundinamarca, Colombia), el 23 de enero de 1898, hijo de una educadora y de un librero.

En 1920 comenzó sus estudios de Leyes en la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas de la Universidad de Colombia. Obtuvo su título de abogado en 1924 con su tesis “Las ideas socialistas en Colombia”. Viajó a Italia donde se incorporó a la Real Universidad de Roma.

 

                              

Jorge Eliecer Gaitán

 

Regresó a la patria en 1928. Fue elegido representante en la Cámara. Desde allí denunció la masacre de los trabajadores de las bananeras del Magdalena en la estación de Ciénaga.

La valiente denuncia de ese crimen, cuidadosamente ocultado por los medios de comunicación de entonces, le valió a Gaitán el título de “tribuno del pueblo”.

 

LA MASACRE DE CIÉNAGA

El 12 de noviembre de 1928, los 10 mil  trabajadores de la United Fruit Company iniciaron una huelga, debido al trato inhumano que recibían de sus explotadores. No era  el primer movimiento reivindicativo de esos obreros. Ya habían paralizado sus labores en 1918 y 1924.  Siempre recibieron el desprecio y el desconocimiento tanto de la  empresa extranjera,  como de los gobernantes conservadores.

Ahora,  en la tarde del 6 de diciembre de 1928, después de casi un mes de huelga, corrió el rumor que el gobernador de Magdalena se reuniría con ellos en la estación ferroviaria de Ciénaga. Los obreros, con sus familias,  acudieron en masa a la esperada entrevista con el primer funcionario del gobierno conservador de Miguel Abadía Méndez (1926 – 1930) que se disponía a hablar con ellos. El tren con el gobernador no llegó, pero sí las balas asesinas, que dejaron más mil muertos, miles de heridos y cientos de detenidos.

 

LA HUELGA Y LA MATANZA EN “CIEN AÑOS DE SOLEDAD”

El notable escritor colombiano Gabriel García Márquez, Premio Nobel de Literatura 1982,  en su  famosa obra “Cien Años de Soledad” relata:

                   

Gabriel García Márquez


“LA HUELGA GRANDE ESTALLÓ. Los cultivos quedaron a medias, la fruta se pasó en las cepas y los trenes de ciento veinte vagones se pararon en los ramales...

José Arcadio Segundo...“entonces se asomó a la calle, y los vio. Eran tres regimientos cuya marcha pautada por tambor de galeones hacía trepidar la tierra. Su resuello de dragón multicéfalo impregnó de un vapor pestilente la claridad del mediodía. Eran pequeños, macizos, brutos. Sudaban con sudor de caballo, y tenían un olor de carnaza macerada por el sol, y la impavidez taciturna e impenetrable de los hombres del páramo...

“La situación amenazaba con evolucionar hacia una guerra civil desigual y sangrienta, cuando las autoridades hicieron un llamado a los trabajadores para que se concentraran en Macondo. El llamado anunciaba que el Jefe Civil y Militar de la provincia llegaría el viernes siguiente, dispuesto a interceder en el conflicto...

“Hacia las doce, esperando un tren que no llegaba, más de tres mil personas, entre trabajadores, mujeres y niños, habían desbordado el espacio descubierto frente a la estación y se apretujaban en las calles adyacentes que el ejército cerró con filas de ametralladoras...

“Un poco antes de las tres corrió el rumor de que el tren oficial no llegaría hasta el día siguiente. La muchedumbre cansada exhaló un suspiro de desaliento. Un teniente del ejército se subió entonces en el techo de la estación, donde había cuatro nidos de ametralladoras enfiladas hacia la multitud, y se dio un toque de silencio”. (Leyó un Decreto que)  “declaraba a los huelguistas cuadrilla de malhechores y facultaba al ejército para matarlos a bala. Leído el decreto, en medio de una ensordecedora rechifla de protesta,  un capitán sustituyó al teniente en el techo de la estación, y con la bocina de gramófono hizo señas de que quería hablar. La muchedumbre volvió a guardar silencio.

-Señoras y señores -dijo el capitán con una voz baja, lenta, un poco cansada-, tienen cinco minutos para retirarse.

La rechifla y los gritos redoblados ahogaron el toque del clarín que anunció el principio del plazo. Nadie se movió.

-Han pasado cinco minutos –dijo el capitán en el mismo tono-. Un minuto más y se hará fuego...

El capitán dio la orden de fuego y catorce nidos de ametralladoras les respondieron en el acto... Una fuerza sísmica, un aliento volcánico, un rugido de cataclismo estallaron en el centro de la muchedumbre con una descomunal fuerza expansiva... (Gabriel García Márquez: “Cien Años de Soledad”. La Habana, 1969, páginas 360 a 366)

Los datos sobre la masacre de 1928 en Colombia hacen recordar lo ocurrido en Chile en la Escuela Santa María de Iquique en 1907.

 

LÍDER DE LOS LIBERALES

En 1930 los liberales ganaron las elecciones presidenciales. En 1931, Gaitán fue elegido presidente de la Cámara de Representantes. Paralelamente ejerció como docente de la cátedra de Derecho Penal de la Universidad Libre, de la cual fue nombrado su Rector.

Su  tenaz oposición al monopolio de la tierra, le ganó el amplio apoyo del campesinado.

En 1933 fundó la Unión Nacional Izquierdista Revolucionaria (UNIR), que  disolvió para vincularse al Partido Liberal, donde planteó la necesidad de una reforma agraria.

Fue nombrado Alcalde de Bogotá, llevando a cabo importantes reformas sociales. Otro tanto hizo, al ser designado Ministro de Educación en 1940. Entre sus obras estuvo una gran campaña de alfabetización.

En junio de 1945, en una Convención del Partido Liberal,  Gaitán fue propuesto como candidato a la Presidencia de la República. Pero los dirigentes  de derecha del Partido impusieron  a Gabriel Turnay.

Gaitán no aceptó esa resolución. Y lanzó su candidatura para los comicios del 5 de mayo de 1946. La división de los liberales permitió el triunfo del abanderado conservador Mariano Ospina Pérez. Después de 16 años de gobiernos liberales, los conservadores volvían al poder.

Gracias al enorme esfuerzo desplegado por Gaitán, en las elecciones parlamentarias del 16 de marzo de 1947 vencieron los liberales. En el Senado 73 liberales y 58 conservadores; en la Cámara de Representantes: 34 liberales y  29 conservadores.

El 24 de octubre de 1947 Jorge Eliécer Gaitán fue proclamado jefe único del Partido Liberal  y designado candidato para las elecciones presidenciales de 1950.

Gaitán inició de inmediato su campaña electoral trabajando junto a las masas populares, ganándose el cariño, respeto y apoyo de ellas.

 

Eduardo Galeano,

 

 

“Gaitán – escribe Eduardo Galeano, escritor y periodista uruguayo- es jefe el Partido Liberal, pero es también su oveja negra. Lo adoran los pobres de todas las banderas... La voz de Gaitán desata al pueblo que por su boca grita. Este hombre pone al miedo de espaldas. De todas partes acuden a escucharlo, a escucharse, los andrajosos, echando remo a través de la selva y metiendo espuela a los caballos por los caminos. Dicen que cuando Gaitán habla se rompe la niebla en Bogotá; y que hasta el mismo san Pedro para la oreja y no permite que caiga la lluvia sobre las gigantescas concentraciones reunidas a la luz de las antorchas.

El altivo caudillo, enjuto rostro de estatua, denuncia sin pelos en la  lengua a la oligarquía y al ventrílocuo imperialista que la tiene sentada en sus rodillas, oligarquía sin vida propia ni palabra propia, y anuncia la reforma agraria y otras verdaderas que podrán fin a la larga mentira...”

 

EN LA VÍSPERA

Eduardo Galeano relata: “En la plácida Bogotá, morada de frailes y juristas, el general Marshall se reúne con los cancilleres de los países latinoamericanos...

El general Marshall resiste impasible, con los audífonos pegados a las sienes, el discurserío que arrecia. Sin mover ni los párpados, aguanta las larguísimas profesiones de fe democrática de muchos delegados latinoamericanos ansiosos por venderse a precio de gallo muerto, mientras John McCloy, gerente del Banco Mundial, advierte:

- Lo lamento señores, pero no he traído mi libreta de cheques en la maleta...

Mientras cancilleres y doctores claman, proclaman y declaman, la realidad existe. En los campos colombianos se libra a tiros la guerra entre conservadores y liberales; los políticos ponen las palabras y  los campesinos ponen los muertos...”

 

ASESINATO DE GAITÁN Y EL “BOGOTAZO”

El líder liberal aparecía como seguro vencedor de las elecciones de 1950. Organizó en febrero de 1948  la Marcha  del Silencio  por el centro de Bogotá. Durante dos horas una multitud desfiló, sin emitir sonido, en defensa de la vida y en protesta  por los asesinatos de varios liberales perpetrados en diferentes puntos del país por Gobierno conservador.

El 9 de abril de 1948 Gaitán se reunió con un grupo de partidarios  en su despacho. Salieron a almorzar a las 13 horas. En ese momento se acercó un hombre  al líder liberal y le disparó tres balazos que lo dejaron gravemente herido. Sus amigos lo trasladaron a la Clínica Central. Allí el médico Pedro Eliseo Cruz procedió a efectuarle una transfusión de sangre. Estaba en ello cuando falleció Jorge Eliécer Gaitán.

Mientras tanto, las personas que habían presenciado el feroz atentado persiguieron al criminal, gritando “Asesinaron al doctor Gaitán, cojan al asesino”. Un policía intentó proteger al sicario de la multitud. Introdujo a Juan Roa Sierra, así se llamaba el asesino, a una droguería. Hasta allí llegó la gente que, furiosa, mató a golpes al sicario.

No hubo dudas que detrás de Roa Silva estaba la mano de la reacción. Estalló una insurrección popular en Bogotá, que luego se extendió a otras ciudades de Colombia, contra el gobierno del conservador  Mariano Ospina Pérez, a quien exigían la renuncia. Esta insurrección se conoce con el nombre de “bogotazo”

El saldo fue: varios cientos de muertos y heridos, la destrucción de parte central de la capital y el inició de una nueva etapa caracterizada por el recrudecimiento de la  violencia a nivel nacional...

 

LA INSURRECCIÓN SEGÚN  EDUARDO GALEANO

“El pobrerío, brotando de los suburbios y descolgado de los cerros, avanza en tromba hacia todos los lugares, huracán de dolor y de la ira que viene barriendo la ciudad, rompiendo vidrieras, volcando tranvías, incendiando edificios:

- ¡Lo mataron! ¡Lo mataron!

Invaden el centro de Bogotá las ruanas indias y las alpargatas obreras, manos curtidas por la tierra o por la cal, manos manchadas de aceite o de lustre de zapatos, y al torbellino acuden los changadores y los estudiantes y los camareros, las lavanderas del río y las vivanderas del mercado, las sieteamores y los sieteoficios, los buscavidas, los buscamuertes y los buscasuertes: del torbellino se desprende una mujer llevándose cuatro abrigos de piel, todos encima, torpe y feliz como una osa enamorada y como un conejo huye un hombre con varios collares de perlas en el pescuezo y como una tortuga camina otro con una nevera a la espalda... Bogotá es una inmensa fogata y el cielo una bóveda roja...

Tres tanques encabezan la embestida contra el palacio presidencial. Los tanques llevan gente encima, gente agitando banderas y gritando el nombre de Gaitán, y detrás arremete la multitud erizada de machetes, hachas y garrotes. No bien llegan al palacio, los tanques se detienen. Giran lentamente las torretas, apuntan hacia atrás y empiezan a matar pueblo a montones...

“Suenan los últimos tiros. La ciudad arrasada por el fuego recupera el orden. Al cabo de tres días de venganza y locura, el pueblo desarmado vuelve al humilladero de siempre a trabajar y tristear.

El general Marshall  no tiene dudas. El bogotazo ha sido obra de Moscú. El gobierno de Colombia suspende relaciones con la Unión Soviética”.

 

UN REPORTAJE DE GARCÍA MÁRQUEZ

El escritor colombiano  trabajó como  periodista entre finales de 1957 y comienzos de 1959. En ese período escribió muchos reportajes, los que fueron reunidos y publicados en 1975, en Barcelona, bajo el título de “Cuando era feliz e indocumentado”

En uno de ellos, titulado “Su primera experiencia: ‘El Bogotazo’”,  relata un hecho poco conocido:

“...Cuando el pueblo bogotano se lanzó a la calle en una demoledora explosión de cólera por el asesinato de su caudillo máximo, dos muchachos cubanos que se encontraban allí por casualidad participaron en la acción popular. ‘Eran dos muchachos entusiastas, espigados, vestidos con chaqueta de cuero’, recuerda un político colombiano que en esa ocasión los conoció de manera accidental. Movidos por el fervor democrático, ellos trataron de orientar la desenfrenada cólera de la muchedumbre hacia un objetivo preciso: el poder. Un grupo de políticos liberales que los encontró en la mañana del 10 de abril preparando a las brigadas callejeras para atacar un cuartel, los disuadió de su temeridad. ‘Ayer hubiera sido posible –les dijeron-, ahora no, la situación ha cambiado’.

Les hicieron ver el nido de ametralladoras emplazado en la azotea del cuartel:

-        Contra eso no resistirán veinte minutos.

El más alto de los dos,  cuyo rasgo predominante era la arqueada nariz ósea, pareció reflexionar y desistió de la temeraria acción.

Nunca más se supo de ellos. Pocos días después, los periódicos convirtieron a esos dos muchachos en una leyenda. Se habló de dos cubanos que, según se decía, habían comandado el ‘bogotazo’. Se llegó a decir que incluso en el hotel donde se hospedaban  el detectivismo decomisó un plan minucioso del asesinato de Gaitán. La verdad es que los dos muchachos cubanos, estudiantes, habían llegado a Bogotá a fines de marzo, con el propósito de asistir a un congreso estudiantil. Ante la explosión popular no habían podido contener su entusiasmo y se habían lanzado a la calle, como lo hicieron tantos demócratas extranjeros residentes en Bogotá: exiliados de Santo Domingo, estudiantes de Venezuela, mexicanos, perseguidos del peronismo.

Sólo ahora –concluye su reportaje Gabriel García Márquez- olvidada la leyenda de los dos cubanos que se mezclaron a la multitud bogotana el 9 de abril de 1948, se conoce la identidad de unos de ellos, el más espigado, sereno y decidido, era Fidel Castro.”

(Gabriel García Márquez: “Cuando era feliz e indocumentado”. Barcelona, 1975, páginas  120, 121 y 122)

 

 

LA ENTREVISTA QUE NO SE REALIZÓ

La ya mencionada  Novena Conferencia Panamericana  se inició el 30 de marzo de 1948. En ese evento, que se prolongó hasta el 2 de mayo, nació la OEA (Organización de Estados Americanos) y los países participantes se comprometieron a luchar contra el comunismo.

La delegación de Estados Unidos, encabezada por el general Marshall,  traía como principal propósito que se declarara al comunismo fuera de la ley. Y lo logró.

La OEA, fundada el 30 de abril de 1948, se transformó en un pilar de la guerra fría y de la campaña anticomunista a nivel continental, un fiel instrumento de la política del imperialismo estadounidense.

Paralelamente a  la Novena Conferencia, como réplica a ella y en protesta contra la intervención de Estados Unidos en varios países de América Latina, se realizó en Bogotá  un Congreso Latinoamericano de Estudiantes, en que participó Fidel Castro.

 

                            

   Fidel Castro, 1948

 

Al saber  éste, que el dirigente popular más importante de  Colombia  era  en ese momento  Jorge Eliécer Gaitán, le  solicitó una entrevista. Esta quedó acordada para las dos de la tarde del 9 de abril de 1949. Pero, a las 13,05 de ese día fue asesinado el líder colombiano.

 

DEL BOGOTAZO A LAS FARC

Con el asesinato de Gaitán, desapareció el único hombre que, en ese momento, interpretaba el descontento popular en Colombia.  Se abrió una etapa  de tierras arrasadas y de un brutal enfrentamiento entre el gobierno conservador y la oposición.

Contra esa política terrorista, que ya tenía años,  comenzó -de manera espontánea-   la resistencia popular. Especialmente  brutales fueron las acciones en Casanare y el Meta. Ello obligó a sus habitantes a armarse y a actuar en grupos.

Un sector de la dirección nacional del Partido Liberal resolvió promover acciones civiles y militares contra el gobierno. Se acordó  una insurrección para el 27 de noviembre de 1949, lo que fue informado a los oficiales comprometidos y a los dirigentes liberales. Hubo una contraorden. Esta no llegó al capitán Alfredo Silva, quien se tomó la guarnición de Villavicencio. Cuando conoció la nueva situación, no supo qué hacer. Les pidió a sus hombres que se desplazaran a Puerto López. Allí surgió un  improvisado jefe popular, Eliseo Velásquez, “Cheíto”, quien asumió la jefatura de esa guerrilla

 

Pronto se multiplicó la lucha por  los llanos orientales. Todos sus  habitantes  se alzaron en armas contra el gobierno conservador. Combatían guerrillas liberales y comunistas.

En junio de 1953 se produjo el golpe militar del general Rojas Pinilla. Se decretó una amnistía. Un total de 6.500 guerrilleros liberales se entregaron con sus armas. Previamente, la dirección del Partido Liberal había ordenado su desmovilización.

Las guerrillas comunistas no se entregaron. Contra ellas cayó la represión. Hubo un período de lucha por la supervivencia.  Después, surgieron las Fuerzas Revolucionarias en varias regiones, con un Comando General Guerrillero.

 

Años después, en 1964, ya extendidas por todo el país, se crearon las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), con un secretariado, encabezado por  su fundador, el líder campesino Manuel Marulanda Vélez. Su  verdadero nombre  era Pedro Antonio Marín y había nacido en Génova, Colombia, el 12 de mayo de 1930. Dirigió a las FARC durante 44 años, hasta su muerte ocurrida  el 26 de marzo de 2008.

 

            

Manuel Marulanda Vélez

 

En el año 2017, las FARC abandonaron la lucha guerrillera y se transformaron en partido político con el nombre de Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común.