Comentario radial y escrito
Retrocedo 65 calendarios.
Por esos tiempos, la palabra
inmigrante, me llevaba al sur de mi paisito.
Por ahí por Valdivia, por
Frutillar, Puerto Varas, Chiloé, Punta Arenas.
Me llevaba también, pero no tanto,
“para mi norte que me pario”; Iquique, Tocopilla, Antofagasta, Copiapó, Pueblo
Hundido, María Elena, Chacabuco, Chañaral.
Hoy, es totalmente diferente; el
saber de los inmigrantes me ahoga de cadáveres, de angustias, de incertidumbre,
de vulnerabilidad.
Hoy, me trae genocidios,
esclavitud añeja, pero presente, me tira al voleo injusticias de “tomo y lomo”.
Se amarran en nudo ciego, la hipocresía, la mentira.
Me trae mostradores, me trae un
“trata, de todo”.
Me deja resentido.
Pero, también me trae un asomo
tímido de humanismo maravilloso, se asoman derechos, solidaridad, búsqueda de
justicia social, dan una pincelada de coraje.
Los viejos, muchos años atrás, en
otra geografía y circunstancias, me dieron la tarea de ir relatando las
vivencias de nuestro exilio.
El exilio; una emigración, una
inmigración, en un amarre brutal, ajeno, de querencias.
Viajando en el metro, Estocolmo
/Suecia, las propagandas políticas se insinuaban en su interior.
El 13 de septiembre habrá
elecciones generales. Hay que apoderarse de 349 cupos parlamentarios.
Los parlamentarios elegidos,
elegirán, al primer ministro.
Ese mismo día, hay elecciones
municipales y regionales.
Quiera el dios de los coloraos,
que esta vez, los que se dicen de izquierda, de progresistas, se pongan de
acuerdo y puedan formar gobierno.
El bagayo, lo arreglan por dentro.
Como no soy “de a pie”, soy de
auto, el viajar en un bus, en el metro o tren, es una buena enseñanza.
Es un coscorrón de clase, una
enseñanza que te sacude, que te corchetea los principios y verdades.
Me llamo la atención un afiche en
el vagón: Versaba un texto y dos imágenes.
El Texto decía: Tú decides que
camino tomar.
La primera imagen era un Gaza,
habitada de escombros, y, digo un Gaza, porque hay cientos, miles de Gaza.
¡Todos los días, la bestialidad
destruye un Gaza!
La otra imagen, era el rostro de
Nelson Mandela.
Eso era todo.
La idea era influir “en los de a
pie”; allí, anidaba la mayoría electoral.
Mandela fue y será un símbolo de
lucha, de justicia social.
Aquí, y en cualquier parte.
Que habría pasado, si la imagen de
Nelson Mandela fuera acompañada por un texto que denotara su convicción;
quizás, algún decir de él; por ejemplo, “Sudáfrica derroto al Aparteid, gracias
a la intervención del pueblo cubano y de su comandante, Fidel castro”.
O quizás, “su cuestionamiento al
Ejército norteamericano, por las atrocidades cometidas en sus invasiones. Sin
importarle los seres humanos y buscando petróleo”.
¿Qué habría pasado?
No habría pasado nada.
Ese afiche, no pasaría jamás por
una imprenta.
En el día de hoy, viernes 7 de
agosto, los noticiarios hablaban de una “metida de pata descomunal”, de dos
representantes del “partido de Izquierda” (Vänster) en el parlamento sueco.
El delito era, el haber enviado
una carta de aliento, de solidaridad a un palestino preso, en una cárcel de
Israel, acusado de terrorismo.
La misiva era añeja, pero los
tambores de guerra enmudecían las conciencias, cambiaban las geografías de un
genocidio colectivo.
¡Qué infierno tendrá ese palestino
preso!
¡Que infierno tendrán sus
cohabitantes de celdas y de oscuros!
Que sentirá, que dirá, la
población sueca, ante tan falta de tino y criterio.
El solo hecho, que esta noticia la
haya publicado primariamente el diario “Expressen”, diario liberal e
independiente, que “no da punta sin hilo”, ya viene chueca.
La misiva es real, y creo también
que, necesaria.
Los medios de comunicación, el 90%
de ellos, las plataformas cibernéticas, están en manos de ese 1% poderoso, que
lo ve y controla el mundo.
El resto, existe nadando en contra
o a favor del tiempo.
“En las cárceles israelíes, los
prisioneros palestinos, más de 10.000, sean estos niños o mujeres, varones, son
sometidos a una violencia cotidiana brutal, sistemática”, obligados y en
bajativo, a una hambruna y sed que los va aniquilando por dentro.
Le roban su identidad humana.
Y, más aún, esa humanidad
infantil, su libertad, es chantajeada a la delación.
En más de un año de ocupación
sionista en Gaza, van más de 75.000 palestinos muertos.
El 56% de esos sin vida ni razón,
son mujeres y niños.
Los olvidados, deben ser cientos
de miles.
¡Ay, dios mío de los coloraos!
Que hago con ese afiche que
adornaba mi vagón.
¿Qué dirá Nelson Mandela?
¿Qué dirán esos escombros de
cualquier ciudad bombardeada?
¿Qué dirán?
Esa carta, de la parlamentaria de
izquierda, encierra solamente un grito, un aullido de desesperanza:
¡Para que nunca más!
Creo, que la izquierda sueca,
debería rescatar ese “Para que nunca más,” que, confronta de cuajo, con las
políticas de partidos de derecha, liberales y cristianos, encuadernados estos,
como alfil en casillero blanco, por el fascismo que habita, en el partido
“Demócratas de Suecia”.
El estar a favor o en contra, tú,
yo, que llevamos incrustado el caminar del fascismo, que sabemos del infierno
que se vive en otras realidades del mundo; como en Palestina, en El Líbano, en
Cisjordania, en Siria, en Yemen, en Rusia o en Ucrania, en Teherán o en Nueva
York, en la Habana, en nuestro sur, el estar en contra o en favor, es una
cuestión de conciencia cívica, de clase, de origen.
Y esa opinión, ahora, en este 13
de septiembre, en Suecia, esa opinión, ese sentir, puede ser transformado,
fraguado en una instancia de poder político, esa instancia, es, tu sufragio.
Hoy por hoy, esa instancia de
poder político puede transformar la vida en él planeta.
Nosotros, los chilenos, los
colombianos, los peruanos, los ecuatorianos, los argentinos, los bolivianos,
los salvadoreños, no hemos sabido votar.
Y puta que da vergüenza.
Yo, quería hablar, relatar sobre
la inmigración y me fui por otra melga.
Sin embargo, todos los países,
unos más, otros menos, con toda su cromática población adentro, existimos
solamente, gracias a la inmigración.
Los chilenos, por ejemplo; somos
todos mestizos.
El mestizaje, gracias al genocidio
más grande de la humanidad, tiene una identidad mayoritariamente española,
también hay alemana, itálica, árabe, palestina, judía…por ahí va la hebra para
sacudir la alfombra.
Se me asoma la frasecita: “Estoy
trabajando como un chino”.
En mi paisito flaco y largo, las
salitreras, las vías férreas, las guerras parricidas, tienen sudor de los
habitantes de China.
No fueron, ni son propietarios de
inmensas riquezas.
Para el sur de Chile, la cuestión
se complica.
Hubo un tiempo, que los
aventureros de ultramar, dueños de la oveja, pagaban a otros aventureros, que
les había ido mal en la cuestión del oro, por cada cuero cabelludo o seno, de
algún aborigen de la Patagonia.
Para que voy a contar que, en,
1861, el gobierno de Chile, ocupo militarmente la tierra de los mapuches. Desde
el río Biobío, hasta el Toltén fue la matanza.
Las tierras usurpadas a nuestros
ancestros, se las fueron entregando de acuerdo con la demanda, y con ayuda
estatal, a los inmigrantes europeos.
Colonia Dignidad, tiene nombre y
apellido.
Alejandro Fischer Alquinta.
Estocolmo 20260809
.png)















