viernes, 5 de junio de 2026

LA MASACRE DE LA OFICINA SALITRERA MAROUSSIA

 



El día 5 de junio de 1925 se perpetró bajo el gobierno de Arturo Alessandri Palma, la Masacre de la Oficina Salitrera Maroussia. Al cumplirse 101 años, de otra de las matanzas más grandes de trabajadores que junto a sus familias han sido asesinados en Chile por exigir sus derechos.

Entregamos a nuestras lectoras y lectores del Boletín Rojo un escrito del recordado Historiador Iván Ljubetic Vargas.

 

 

 

Hace 101 años:

 

 

                                                        Iván Ljubetic Vargas, historiador del

                                                         Centro de Extensión e Investigación

                                                         Luis Emilio Recabarren,  CEILER

 

 

 

 


La masacre de Maroussia no es sólo una matanza olvidada. Además, sobre ella hay versiones encontradas. Hay quienes, dando una serie de argumentos y señalando diversas fuentes, niegan rotundamente su existencia. Otros sostienen que en ella se libró una enconada batalla entre los pampinos y sus mujeres contra las fuerzas represivas (Siguiendo esta versión, Patricio Manns escribió la excelente novela “Actas de Marusia” en 1974; al año siguiente, el cineasta Miguel Littin basado en esa obra rodó el film del mismo nombre).

 

NOSOTROS NOS QUEDAMOS CON DOS TESTIMONIOS

El poeta y escritor antofagastino, Andrés Sabella, en su libro “Norte Grande” editado el año 1945 señala sobre Maroussia: “Y en su derredor el lápiz de la muerte dibujaba las circulares de la venganza : En la oficina Maroussia morían los obreros protegiendo las puertas del local de la Federación Obrera de Chile. Mirad hacía el Cementerio de Huara. Los federados aguardan en filas con los torsos morenos desnudos y las pupilas como granos de hombría. Mientras unos cavan sus fosas , otros a las orillas de las suyas, ya terminada son baleados y caen, como barcas, trágicamente, silenciosas…”

 

Existe además el valioso testimonio de un pampino, el obrero Miguel López Rojas, uno de los sobrevivientes  de la masacre de Maroussia, que conocemos gracias a la entrevista realizada por la periodista de “El Siglo”, Adriana Searle,  publicada por ese periódico en 1965.

 

La masacre de Maroussia existió y fue perpetrada en forma paralela a la de La Coruña, el 5 de junio de 1925.

 

VIDA DE UN PAMPINO

Miguel López Rojas nació en San Clemente de Talca. A los 14 años llegó a la pampa salitrera. Corría el año 1915. Su primer trabajo fue lavar platos en la fonda de la Oficina Araucana del Cantón Pampa Unión, en Antofagasta. Al poco tiempo, comenzó a  laborar en una chancadora. A los 17 años, fue “carretero” en la Oficina Santa Anita. Luego trabajó como “particular” en la Oficina Ausonia. Por entonces conoció a Recabarren.

Estuvo en la Oficina Constanza donde fue “arrenquín”. Después se trasladó a la Oficina Maroussia.

 

HUELGA EN LA OFICINA MAROUSSIA

Relata el pampino Miguel López: “La situación era insostenible en 1925. Los abusos de los empresarios y administraciones se pasaban de la raya. Los obreros del salitre querían, a cambio de su trabajo, ‘dinero constante’ y no vulgares fichas de bronce, que los obligaba a comprar en las pulperías de las Oficinas, donde el empresario aumentaba más sus ganancias... Ante la irreductibilidad de los obreros cuyas huelgas se extendían como reguero de pólvora, fue declarado el estado de sitio para la zona norte bajo el mando del jefe militar, Ascanio Rodríguez. Se suspendieron  todos los derechos, hasta el de reunión, con clausura de diarios, allanamientos y relegaciones sin sumarios. Los obreros respondieron  con la huelga total del salitre. Los trabajadores de Maroussia se reunieron para estudiar la situación.

 

LA MASACRE

“Era el 5 de junio de 1925. Habíamos sido citados  los delegados de la Oficina ante el Consejo de Huara. Estábamos en el local de la FOCH, que se encontraba lleno. No habíamos comenzado a discutir la cuenta, cuando a las 8 de la noche sentimos fuertes golpes en la puerta, que habíamos cerrado. Eran carabineros. El secretario dio orden de no abrir. No volvieron a golpear sino que emplazaron una ametralladora y, antes que nos diéramos cuenta de lo que pasaba, lanzaron una descarga cerrada contra el local. Cayeron heridos y muertos en una algarabía horrible. La descarga fue hecha a la altura del pecho y fueron segados todos los trabajadores que estaban de pie. Yo alcancé a atender a Lorenzo Vargas, encargado de finanzas de la FOCH, y lo arrastré hasta una pieza donde lo dejé escondido. Volví al local a reunirme con los míos, cuando sentí que alguien gritaba ‘¡tenderse!’, no sé quien sería, pero me tiré de bruces bajo una banca. En ese momento se produjo una segunda descarga. Ahora más baja, a la altura del estómago...

 

LOS PACOS ENTRARON POR  UN PROSTÍBULO

“Todos los trabajadores se dispersaron hacia el interior del local. Yo, con dos obreros, nos escondimos en un water, donde echamos todos los papeles de propaganda. En ese momento, por el lado  Este, por un prostíbulo, le dieron entrada a los carabineros y los obreros comprendimos que no teníamos escapatoria. Estábamos rodeados. Llegaron carabineros y nos sacaron y nos juntaron con otros detenidos. El cuadro en aquel momento era horroroso, como para no olvidarlo jamás. A la vista nuestra, muertos y heridos eran lanzados a un camión, todos revueltos, camión que partió hacia un rumbo desconocido y del cual nunca más supimos. De pronto, estábamos todos alineados, unos gemidos nos hicieron ver al compañero Hidalgo que era sacado a la rastra, desangrándose. Y se lo llevaron. Hasta el día de hoy no se ha vuelto a saber más de él…

 

NOS AMARRARON CON ALAMBRES

“Acto seguido, todos fuimos amarrados con cordeles, las manos atrás. Cuando faltó el cordel fuimos amarrados con alambre sacados de los fardos de pasto. Cuando yo era sacado,  tropecé y caí al suelo. Un carabinero me lanzó un puntapié que me partió el cráneo y me hizo perder la visión de un ojo. Otro me pegó un culatazo que me quebró la clavícula, y un tercero, otro puntapié que provocó un tumor en la ingle.

“Atropellados, vejados y flagelados, nos trasladaron al cuartel de Carabineros de Huara, donde fuimos lanzados al patio de las caballadas y después a los calabozos...

 

ÉRAMOS CIENTOS LOS PRISIONEROS

“En estos calabozos nos encontrábamos cientos de trabajadores  de diferentes Oficinas que habían sido concentrados juntos con los de la Oficina Constanza... Noche a noche eran sacados uno o dos de nuestros compañeros. Nosotros los seguíamos con el oído alerta. A los pocos momentos sentíamos los disparos. Y todos prorrumpíamos en insultos contra los carajos que habían llevado a nuestros compañeros al cementerio de Huara, a la entrada a mano izquierda, frente a una fosa cavada especialmente, eran fusilados... La tragedia que empezara el 5 de junio nos tuvo seis días presos en Huara. Al cabo de ese tiempo, llegó la orden de traslado a Iquique, lo que hicieron en carros para animales de ferrocarriles. Fuimos echados sin consideración alguna, siempre amarrados con las manos atrás, como los peores delincuentes.

 

CANTANDO LA INTERNACIONAL

“En Iquique fuimos llevados al Velódromo, donde la única comida que recibimos fueron porotos. Después, sesenta de nosotros fuimos llevados a la cárcel pública... Y sólo el 18 de septiembre de 1925 salimos en libertad, custodiados por los cuatro costados para que no tuviéramos contacto con nadie y trasladados directamente al muelle, al lanchón que nos esperaba. En estos momentos un obrero gritó:

-Ya que no han permitido a nadie que se acerque a nosotros, hablemos nosotros en nuestro idioma: cantemos ‘La Internacional’. Y todos lo hicimos  llorando, a pulmón lleno. Un marino comentó:

-Si después de tantos sufrimientos lo rebelde no se les quita, es que no hay nada que hacer. No hay remedio...”

(Testimonio recogido por la periodista Adriana Searle y publicado en “El Siglo”, el viernes 30 de abril de 1965, páginas 20 y 21)

 

HOMENAJE A LAS VÍCTIMAS DE MAROUSSIA

Con la señalización de la fosa en el Cementerio de Huara donde estarían sepultados los mártires de la Masacre de la Oficina Maroussia , las organizaciones  comunales  culturales  de este pueblo iniciaron el programa “Los Cien Años de Maroussia”.

La ceremonia se realizó este 1 de Noviembre de 2021 a las 12 horas, en el lugar donde los antiguos residentes reconocieron el lugar donde está la fosa de los mártires. Las organizaciones pretenden con ello rescatar la memoria histórica de los hechos, ocurridos en la ex oficina  Maroussia  y agradecen  el apoyo del Departamento de Aseo y ornato de la Municipalidad de Huara.

Son siete kilómetros los que unen Huara y la ex oficina Maroussia.  

                

      


Huara hacia 1925

 

 


Cementerio de Huara,  señalizando fosa de los mártires de Maroussia

 

 

 


LA MASACRE DE LA CORUÑA

 


El día 5 de junio de 1925 se perpetró bajo el gobierno de Arturo Alessandri Palma, la Masacre de la Coruña. Al cumplirse 101 años, de una de las matanzas más grandes   de trabajadores que junto a sus familias han sido asesinados en Chile por exigir sus derechos.

Entregamos a nuestras lectoras y lectores del Boletín Rojo un escrito del recordado Historiador Iván Ljubetic Vargas.

 

 

Hace 101 años:  

 

 

                                                                         

                                                         Iván Ljubetic Vargas, historiador del

                                                         Centro de Extensión e Investigación

                                                         Luis Emilio Recabarren,  CEILER

 

 

 


 

                                       “…Tras  una serie de provocaciones patronales, policiales y

                                                                    autoridades locales,  tuvo lugar la horrenda   masacre de

                                                                    La Coruña en la que con cobardía y ferocidad inigualadas,

                                                                    fuerzas de artillería bombardearon la oficina, mientras las

                                                                    de infantería acribillaban trabajadores”. (Hernán Ramírez

                                                                    Necochea:     “Origen y Formación del Partido Comunista

                                                                    de Chile”)

                                     

 

El poder del Presidente Arturo Alessandri, que había retornado a La Moneda en marzo de 1925, era  relativo. Quien  en verdad mandaba en el gobierno, era su Ministro de Guerra, el coronel Carlos Ibáñez. Pero, ambos coincidían en una política abiertamente antiobrera. Ella cuadraba perfectamente con los intereses de las empresas imperialistas británicas y norteamericanas.

Los trabajadores del norte minero avanzaban en organización y combates. Las autoridades asediaban y provocaban a los obreros. Simultáneamente reforzaron las tropas estacionadas en la pampa. En abril fueron enviados 500 soldados. A mediados de mayo comenzaron a llegar tropas regulares a las provincias de Tarapacá y Antofagasta.

 

LAS MANOS DE EE UU

Harry Campbell, Cónsul estadounidense en Iquique, se entrevistó con el comandante de la zona, Florentino La Guerra, agradeciéndole “a nombre de los intereses norteamericanos la pronta y efectiva protección ofrecida por el ejército”. El general chileno le recalcó que “la situación no está suficientemente clara en la pampa y todavía parece haber allí algunos agitadores profesionales que predican doctrinas comunistas por lo cual será necesaria una constante vigilancia durante algún tiempo para prevenir estallidos de grupos ostensiblemente influenciados por los agitadores”.

Otro tanto hizo el embajador estadounidense William Collier, dirigiéndose a los más altos niveles del gobierno de Chile.

 

LOS TRABAJADORES LUCHAN

Pero las amenazas y presiones no  impidieron las luchas obreras. El 29 de abril se declaró una huelga en el mineral de Chuquicamata. El 1º de mayo paralizó la pampa salitrera en conmemoración del Día Internacional de los Trabajadores y en solidaridad con los mineros del cobre. El 7 de mayo los portuarios de Antofagasta se negaron a descargar barcos en apoyo a la huelga. Trabajadores marítimos y ferroviarios declararon boicot a las mercancías, barcos y pasajeros estadounidenses.

 

REPRESIÓN DE PATRONES 

Los patrones respondieron con el despido selectivo de dirigentes y activistas en toda la pampa. En protesta contra estas arbitrarias medidas, declararon huelgas los operarios de las oficinas salitreras Santiago, Huara y San Pablo.

Continuó la ola represiva, treinta y cuatro portuarios fueron suspendidos en Caleta Buena.

En mayo de 1925, el Gobierno de Alessandri, de acuerdo con los militares, convocó a una Asamblea Constituyente a la que debían concurrir representantes de todos los partidos. Con ello se violó una promesa realizada por los oficiales que encabezaron el golpe de enero de 1925, en el sentido de reemplazar la Constituyente de 1833 por otra de corte progresista. Con la maniobra de hacer participar a todos los partidos, se entregaba la hegemonía de la Constituyente a los partidos burgueses.

 

MANIFIESTO DEL PC

Ante esta traición a la palabra dada, el Partido Comunista reaccionó publicando un Manifiesto en que señalaba que la clase obrera debía recuperar su total independencia y “constituir un Frente Único, olvidando ligeras diferencias ideológicas”. Al dar este paso, los comunistas  superaban las  desviaciones, tanto reformistas como de infantilismo revolucionario, en que habían caído al producirse el golpe militar del 23 de enero de 1925.

También en mayo de 1925 recrudecieron las protestas de los trabajadores en la provincia de Tarapacá.

 

         

 


PROVOCACIONES DEL GOBIERNO

A fines de ese mes, el gobierno, presionado por el Cónsul estadounidense en Iquique, autorizó al Gobernador del Departamento de Pisagua y al Intendente de Tarapacá a adoptar medidas contra dirigentes sindicales. El 31 de mayo, treinta y tres de ellos fueron detenidos en Pisagua y embarcados rumbo al sur. El 3 de junio,  clausuraron dos periódicos comunistas, entre ellos “El Despertar de los Trabajadores” de Iquique, cuyo editor fue  encarcelado; siendo  ambas imprentas requisadas.

 

LOS TRABAJADORES RESPONDEN

Ese mismo día, tuvo lugar una masiva concentración en el Alto de San Antonio, organizada por el Consejo Industrial de la FOCH, que agrupaba a numerosas oficinas de la zona. Se produjo un enfrentamiento entre los pampinos y policías, en que cayeron muertos dos de estos últimos.

Como respuesta a esa provocación montada por las autoridades, la FOCH llamó a una huelga general en el Cantón. El paro se extendió rápidamente a toda la provincia de Tarapacá.

El 4 de junio el puerto de Iquique amaneció paralizado. Estaban en huelga los obreros marítimos, ferroviarios y conductores de carretas.

 

PREPARANDO LA MASACRE

Tras  los sucesos ocurridos en el Alto de San Antonio, que forman parte de un plan de provocación y aniquilamiento del movimiento sindical por parte del gobierno, los trabajadores y sus familiares de esa área –aprovechando que los administradores han  viajado a Iquique-  se apoderan de las oficinas Galicia y La Coruña, con el fin de distribuir entre los habitantes los víveres que allí existían.

 

Entonces, el comandante general de armas y jefe de la guarnición de Iquique, Recaredo Amengual, comunicó al ministro de guerra, coronel Carlos Ibáñez que, “en la pampa había estallado la revolución soviética”.

Éste, convertido ya en hombre fuerte del gobierno, le ordenó que mandara tropas a la pampa y sometiera por la fuerza a los obreros.

 

LA CORUÑA, UNA OFICINA SALITRERA

En la oficina salitrera  La Coruña se habían reunido miles de trabajadores y sus familiares. Se cobijaron allí, buscando un lugar seguro ante las noticias de que los soldados, premunidos de ametralladoras, tenían orden de aniquilar a quienes, abandonando las oficinas, marcharan por la pampa.

La Coruña era, para las autoridades, la gran ocasión de culminar la campaña anti obrera. Y la aprovecharon bien.

El general Florentino La Guarda fue comisionado por el ministro de Guerra para llevar adelante la masacre.

 

 

Oficina salitrera La Coruña

 

 

CON ARTILLERÍA

El 5 de junio de 1925 el ejército, con ferocidad, bombardeó la oficina de La Coruña con artillería y utilizó ametralladoras contra los trabajadores. Los resultados fueron sangrientos. Pero era sólo el comienzo. Durante 60 días y sus noches prosiguieron las matanzas. Miles de pampinos fueron encerrados en el Velódromo de Cavancha y  en el crucero O’Higgins, surto en la bahía. En las noches eran sacados hacia los cerros, obligados a cavar su propia tumba y muertos con tiro de fusil o a culatazos.

 

EL “PALOMEO DE ROTOS”

“Los que habían escapado a la redada –escribe Luis Corvalán, en su libro ‘Ricardo Fonseca, combatiente ejemplar’-, vivían en los hoyos de las calicheras. Pero hasta allí llegaba la persecución. Al ir en las noches de uno a otro hoyo de las calicheras, los pampinos, con sus ‘cotas’ blancas, eran avistados por los piquetes del ejército, que disparaban contra ellos.  Los masacradores llamaban a este crimen ‘el deporte del palomeo de rotos’, porque al ser alcanzados por las balas, los pampinos caían –según ellos- como palomas  cazadas en vuelo”.

 

LAS MATANZAS SUMAN Y SIGUEN

Pero la crueldad de los militares no terminó con esto.

James Petras afirma que “quizás más espantosos todavía fueron los informes de que cientos de los arrestados en el norte habían sido ‘fondeados’ en el mar”. Entrega antecedentes de una carta cifrada, escrita por el Cónsul estadounidense en Arica con fecha 27 de junio de 1925, donde señala: “Se dice que cien huelguistas embarcados en el O’Higgins en Iquique fueron declarados desaparecidos al día siguiente y también se han usado ametralladoras contra los huelguistas de la pampa matando a mil de ellos“.

 

LA PAMPA CONVERTIDA EN CEMENTERIO

El historiador Hernán Ramírez sostiene, en  su obra ‘Origen y Formación del Partido Comunista de Chile’,  que en La Coruña, “en una acción comparable a la de la escuela Santa María de Iquique, fueron asesinados alrededor de tres mil obreros, mujeres y hasta niños”. 

 

                          


Según un informe presentado al Séptimo Congreso Nacional del Partido Comunista, realizado en Santiago en diciembre de 1925, por la delegación de Iquique, se denuncia que el general La Guarda “emprendió en la pampa Salitrera una campaña de fusilamientos y matanzas colectivas en las que cayeron los dirigentes que más se habían distinguido en los sindicatos legales constituidos en conformidad a la ley respectiva, dejando la pampa transformada en un vasto y macabro cementerio”.

 

AGRADECIMIENTOS POR LA MASACRE

El historiador Ricardo Donoso en su obra ‘Alessandri, agitador y demoledor’, sostiene que el Presidente Arturo Alessandri agradeció a las fuerzas armadas “los dolorosos esfuerzos y sacrificios patrióticamente gastados para restaurar el orden público y para defender la propiedad y la vida injustamente atacadas por instigadores de espíritus extraviados o perversos”. Otro tanto hizo el Coronel Ibáñez.

El general La Guarda sabedor a quienes benefició con la masacre, tuvo el descaro de sugerir al “vicecónsul de su Majestad que los servicios que había prestado a los intereses británicos podrían ser adecuadamente reconocidos con el otorgamiento de una condecoración inglesa”.

 

A PEDIDO DE LOS IMPERIALISTAS

Según James Petras “una reciente investigación en los archivos nacionales de Estados Unidos proporciona evidencia documental de los estrechos vínculos y la colaboración existente entre el gobierno de Arturo Alessandri Palma y los intereses mineros británicos y norteamericanos. Los archivos revelan que Arturo Alessandri provocó y ordenó –deliberadamente- la masacre de trabajadores salitreros en la pampa en  junio de 1925, para satisfacer las demandas de los hombres de negocios y los diplomáticos ingleses y estadounidenses”.

 

ALESSANDRI RECONOCE HABER PROVOCADO LA MASACRE

El embajador británico Hohler relató que, en una converación sostenida con Alessandri  a comienzos de junio de 1925, éste se vanaglorió de haber provocado la masacre, pues le dijo muy claramente que él mismo había provocado la crisis... que sus agentes se habían estado ocupando durante un par de meses de investigar el sentimiento popular, las actividades de los comunistas y el estado de ánimo de los soldados. Conociendo estos tres elementos, Alessandri se había decidido actuar considerando que la mejor defensa era el ataque. La acción a la cual se refirió fue el cierre de la prensa comunista en el norte, lo que precipitó los ataques en las oficinas.

 

 

 


PRETENDIERON  DESTRUIR EL MOVIMIENTO OBRERO

Ante la intensificación del conflicto de clase entre los trabajadores chilenos y el capital foráneo, Alessandri y el alto mando militar, pretendieron destruir el movimiento obrero en el centro mismo de su poder, para consolidar sus lazos con el capital extranjero.

 

Elías Lafertte, enviado por la directiva nacional de la FOCH a investigar la masacre de La Coruña, fue detenido en el norte y permaneció largo tiempo en la cárcel.

 



Un recordar de nacencias.

 



 

4 de junio 1912.

4 de junio 2013

 

 




El existir, el hacer, el desarrollo y evolución de nuestro cerebro, es un misterio maravilloso, y, en sus incógnitas neuronas, se arrinconan no sé qué cosas.

Hoy, por ejemplo, jueves 4 de junio, mi hogar político y social, mi razón de ser, esta de aniversario.

Son 114 años de vida política.

Y como si fuera poco, la Radio Víctor Jara, Estocolmo Suecia, en la que me siento en casa, cumple,13 años comprometida con la lucha inalienable de los derechos humanos, y de todo lo que bulle en el planeta.

¡Chemimare que bonito!

Y despierte hoy, rebelde, quiero caminar, marchar, gritar; unas ansias de cantar me dejan mudo, y un recuerdo, proveniente de algún minúsculo neuronal me atropella el entendimiento.

Me veo clarito:

Quinta de recreo “Los Paltos” Copiapó.1966/67.

Guitarra en mano, cantando:

“Hoy que ha pasado tanto tiempo, ya lo vez, estoy de nuevo aquí; vine a encontrarme con tus ojos, que solo son despojos de un sufrir…Sabes tú que dura fue la guerra”

¡La guerra me hace mal!

Son más de 60 años atrás.

¡No fue la internacional, menos el venceremos! tampoco fue, Cuando voy al trabajo, de Víctor, los que se asomaron

Fue Sandro, El Gitano, el de Mendoza, el de barrio Guaymállen.

Barrio popular y obrero, que protegió el adiós, a mi paisito.

Que vientos corrían por esos tiempos que me dejaron tan ensillados.

Ya no era La Chimba, ni el barrio Borgoño, mi escuela de cuadro.

Los tiempos de Gaspar, se habían ido a otros corraleros de maíz y mar.

Eduardo Frei Montalva, era el presidente de la nación.

Tenía engrupida a medio mundo con la Revolución en Libertad, con la Reforma Agraria, con ponerle espuelas y sombrero, al cobre nuestro.

Le quedaba poco, había sido electo en 1964; en 1970, tendría que abandonar la piocha.

Fueron tiempos de tira y afloja. Más de tira que de afloja.

Los viejos tenían 52 años de vida.

52 años con un hervidero social que traían al riquerio mandamás, caminando de a puntilla.

Sabían de Luis Corvalán Lepez y se persignaban.

El esfuerzo inmenso de poder del “riquerio y cuiquerio”, traía a Jesús y a otros de piedra, muy bien secuestrados.

La Juventud Comunista, la JOTA, liudaba en los centros juveniles de los barrios populares, un combate de clase con la Juventud Democratacristiana.

Los de amaranto traían de los años 30, un bagayo de experiencias en esta complicada lucha de clases.

Sabían de Ramona.

Parte de la táctica y observancia por esos tiempos, tenía que ver en los papeles y muros por ahí y por allá, con 16 años fuera de la ley.

Si sumamos los 17 calendarios de la bestialidad fascista, juntamos 33 años más vivos que nunca.

Digo esto así, por ese anticomunismo cerval, poderoso, que quiere adueñarse a través de todos los medios, habidos y por haber, del sentido común, del pensamiento crítico, que evoluciona, a pesar de todo y con José Kast en vergüenza ajena, en Chile, mi paisito.

Hoy, a los 114 años de vida, tenemos en la mesa familiar, con el Centralismo Democrático, de cuchara tenedor y cuchillo, 44.658 comensales.

Hoy, es mi día de gratitud a los viejos, viejas y cabros.

Es mi día de gratitud, felicitación y compromiso, con Radio Víctor Jara de Estocolmo, Suecia.

Y esto, no ocurre todos los días.

Alejandro Fischer Alquinta.

Estocolmo 4 junio 2026

 


jueves, 4 de junio de 2026

EN EL 114º ANIVERSARIO DE LA FUNDACIÓN DEL PARTIDO COMUNISTA DE CHILE

 

Hoy es el 114° Aniversario de la Fundación del Partido Comunista de Chile, recordamos este gran acontecimiento para nuestro país y lo hacemos a través de las palabras escritas del también recordado historiador del CEILER, Iván Ljubetic Vargas.

 

 

                                        Iván Ljubetic Vargas, historiador del

                                        Centro de Extensión e Investigación 

                                         Luis Emilio Recabarren, CEILER

 


 

 


 

El Partido Comunista de Chile fue uno de los primeros partidos revolucionarios surgidos en el mundo.  En Chile, es el segundo más antiguo. Sólo el Partido Radical se fundó antes. 

Fue necesario que se conjugaran dos factores para que naciera el partido revolucionario de la clase trabajadora.

 

Uno objetivo: la existencia de una combativa clase obrera. Otro subjetivo: las ideas revolucionarias del marxismo. 

Ambos factores,   maduraron en un período que el historiador Hernán  Ramírez  Necochea   denominó “Una especie de Prehistoria del Partido Comunista de Chile”.

 

EL FACTOR OBJETIVO

Esta Prehistoria se inició  en los años 20 del siglo XIX, con el surgimiento de los primeros destacamentos obreros. Estos nacieron en la Región de Atacama, al aparecer  formas capitalistas de producción en las faenas mineras y otras actividades,  como obras públicas, fundiciones, fábricas, transporte.

 

La clase trabajadora nació combatiendo. Ya en el año 1834 estalló la primera huelga obrera de la historia de Chile, en el mineral de plata de Chañarcillo, ubicado cerca de Copiapó, en la provincia de Atacama.

 

En el siglo XIX contabilizamos 110 huelgas obreras en Chile. 

En 1883 finalizó la Guerra del Salitre, que Recabarren, con toda razón, llamó “guerra  de conquista de 1879, en que la clase gobernante de Chile se anexó  la región salitrera”.

 

A partir de ese momento fueron incorporadas al territorio nacional las provincias de Tarapacá y Antofagasta, pasando a formar parte del proletariado chileno los trabajadores que laboraban en ellas.

En 1890, asalariados de la provincia de Tarapacá fundaron la primera organización obrera, llamada  “La Unión es Fuerza”.

 

EL FACTOR SUBJETIVO

En 1982 llegaron a Chile las ideas revolucionarias del “Manifiesto del Partido Comunista”, escrito por Carlos Marx y Federico Engels en 1848.

 

En 1894, Luis Emilio Recabarren, el más grande líder de los trabajadores y la más importante personalidad de la historia de Chile, se inició en la lucha social. Por entonces tenía 18 años y se incorporó al Partido Demócrata.

 

Recabarren había nacido en Valparaíso, el 6 de julio 1876.

 

Sólo pudo estudiar tres años en una escuela de ese puerto. En 1890, su familia se trasladó a Santiago, donde  comenzó a trabajar, a la edad de 14 años, como obrero tipógrafo en una Imprenta.

 

A pesar de ser duramente explotado, tuvo el valor de leer, de estudiar por su cuenta. Fue un autodidacta. Y lo más importante, es que puso sus conocimientos al servicio de sus hermanos de clase.

 

 

    










Luis Emilio Recabarren Serrano

 

 

SURGEN LAS SECCIONES SOCIALISTAS

En la edición del 21 de mayo de 1912 de ‘El Despertar de los Trabajadores’, de Iquique, escribió Recabarren un artículo titulado “Vamos al Socialismo”, donde relata:  “Desde que se inició la reorganización del Partido Demócrata en esta provincia, se inició  también una tendencia bien marcada para que nuestra organización fuera envuelta en la idea socialista y tomando su propio nombre.

 

Tan es así que un buen número de las nuevas agrupaciones de la pampa, tomaron el nombre de socialistas, manifestando con ello querer avanzar en las ideas y en la acción”.

 

Recabarren finalizaba su artículo diciendo: “Alcemos bien nuestra frente y sin vacilaciones fundemos aquí el formidable pedestal del Partido Socialista de Chile”.

 

TAMBIÉN EN MAGALLANES

‘El Despertar de los Trabajadores’ publicó el 27 de agosto de 1912 una carta enviada por el Partido Socialista chileno de Punta Arenas,  de fecha 11 de julio de 1912, donde se  decía:

 

“Señores

Miembros del Partido Socialista Obrero.

Iquique.

Apreciados compañeros:

Por el importante órgano del proletariado de esa ciudad, ‘El Despertar’, hemos podido informarnos de que con fecha 23 de mayo del año en curso se ha formado en esa el Partido Socialista.

 

El 21 de ese mismo mes quedaba organizado en este otro extremo de la República ese mismo gran partido que esperamos y deseamos eche hondas raíces en nuestra nación y sea el salvador de nuestra patria.

Cúmplenos, pues, ofrecerles nuestra más franca adhesión...

Por los compañeros,              Luis E. Mart.”

 

En el extremo sur del país había surgido la clase obrera en las faenas de la ganadería e industrias derivadas de ella, en  los años 80 del siglo XIX. En 1896 se fundó la primera organización obrera y el 17 de abril de 1897 estalló la primera huelga de trabajadores.

 

LA FUNDACIÓN OFICIAL

Así se fueron creando las condiciones para la fundación del Partido Comunista de Chile.

 

Era la época de oro del salitre. Funcionaban 170 oficinas salitreras, en las que laboraban cerca de 50 mil pampinos.  La provincia de Tarapacá bullía en actividad.

 

En Iquique, corazón palpitante de esa región, treinta revolucionarios, encabezados por Recabarren, se reunieron el 4 de junio de 1912, en una casona ubicada en calle Barros Arana Nº 9 de ese puerto.

 

Otros participantes en esa sesión fueron Elías Lafertte; Teresa Flores, única mujer fundadora de un partido en Chile; el ecuatoriano David Barnes; el español, Nicolás Aguirre Bretón; Néstor Recabarren, Ruperto Gil, Enrique Salas, Salvador Barra Woll.

 

Allí se fundó el Partido Comunista de Chile. Nació con el nombre de Partido Obrero Socialista, porque en esa época todos los partidos revolucionarios de la tierra se llamaban socialista o socialdemócrata.

Durante casi tres años el Partido careció de una estructura nacional. Las diversas secciones del país tenían por centro de orientación e información a Recabarren.

 

CON ESTRUCTURA NACIONAL

Esta situación se  superó con la realización del Primer Congreso, el 1 y 2 de mayo de 1915.

Lo presidió Luis Emilio Recabarren, quien con fecha 26 de mayo de 1915, escribió en ‘El Despertar de los Trabajadores’ de Iquique:

“Con la realización del Congreso el naciente Partido Socialista, que sólo cuenta con 18 secciones desde Pisagua a Punta Arenas ha afirmado su unidad nacional, porque todas las secciones se han dado un programa y un reglamento general, por el cual se regirán en el desarrollo de su labor interna.

“El Congreso ha creado también el Comité Ejecutivo Nacional del Partido, que residirá en Valparaíso hasta septiembre de 1916”.

 

PADRE DEL MOVIMIENTO OBRERO CHILENO

Al adquirir conciencia de clase amplios sectores de trabajadores, al fundarse el Partido Comunista y surgir el sindicalismo clasista, nació el Movimiento Obrero chileno. Ello ocurrió en el segundo decenio del siglo XX y fue fruto, en parte decisiva, de la obra de Luis Emilio Recabarren.

 

El Movimiento Obrero jugará un rol cada vez más influyente en la Historia de Chile y su mayor conquista la constituirá el Gobierno de Salvador Allende.

 

 

EL PC DE CHILE Y LA CRISIS DE LA II INTERNACIONAL

Al estallar en julio de 1914 la Primera Guerra Mundial, los dirigentes de la Segunda Internacional traicionaron los principios del internacionalismo proletario, al llamar a los obreros de los países  involucrados en ese conflicto bélico, a defender sus patrias, es decir, a  matarse entre ellos, en aras de los intereses de sus patrones.

 

Se produjo lo que Lenin llamó la “bancarrota de la Segunda Internacional”.

 

Esta traición de los dirigentes de la Segunda Internacional produjo una profunda crisis en los partidos obreros. Estos se dividieron, surgiendo colectividades  revolucionarias, que fueron adoptando el nombre de comunistas.

 

En el mundo, sólo dos partidos obreros no sufrieron esa crisis y se mantuvieron como un todo con las posiciones revolucionarias. Fueron el Partido de Lenin en Rusia y el Partido de Recabarren en Chile.

 

El 7 de noviembre de 1917, los comunistas rusos llevaron a cabo la Revolución Socialista, uno de los acontecimientos más importantes de la historia de la humanidad.

 

Convocados por Lenin, se reunieron en Moscú representantes de numerosos partidos revolucionarios. De ese encuentro  surgió, el 6 de marzo de 1919, la Tercera Internacional, también llamada Internacional Comunista o Komintern.

 

LA ADHESIÓN DE LOS COMUNISTAS CHILENOS

Los días  25 y 26 de diciembre de 1920 se realizó en Valparaíso el Tercer Congreso Nacional del Partido Comunista  de Chile.

 

Este evento aprobó la proposición de Recabarren de adherirse a la Internacional Comunista, luego que todas las secciones del país aprobaran este importante paso. El debate en las secciones tuvo lugar en 1921. Todas estuvieron de   acuerdo con incorporarse a la Internacional.

 

El Cuarto Congreso Nacional, efectuado en Rancagua el 1 y 2 de enero de 1922, ratificó la adhesión a la Internacional Comunista. Y, cumpliendo con  una de las 21 condiciones para ingresarse a ella,  cambió el nombre por el de  Partido Comunista de Chile.

 

Cambió sólo el nombre, pues se mantuvieron los dos mil militantes, siguieron los mismos dirigentes, el Programa, los Estatutos y una estructura orgánica en base a secciones que funcionaban como asambleas y un débil Comité Ejecutivo Nacional.

 

Por tanto, en 1922 no hubo fundación ni refundación del Partido Comunista de Chile.

Al cumplir los comunistas chilenos 108 años de historia, renuevan sus ideales marxistas-leninistas y continúan, fieles a la herencia de Luis Emilio Recabarren y  otros fundadores, su inclaudicable lucha por un Chile mejor.