jueves, 8 de octubre de 2026

EL ASESINATO DEL CHE GUEVARA

 


 HACE 59 AÑOS:

 

 

 

                                                           Iván Ljubetic Vargas, historiador del

                                                            Centro de Extensión e Investigación

                                                            Luis Emilio Recabarren,  CEILER

 

                    


 

EL COMBATE DEL YURO

El  domingo 8 de octubre de 1967, a las 13 horas, en la estrecha quebrada del Yuro,  una numerosa tropa enemiga hizo contacto con el reducido grupo del Che. Éste dividió el grupo en dos. Envió a los enfermos adelante y se quedó con el resto a enfrentar las tropas del gobierno. Luego de tres horas de combate, el Che fue herido levemente en una pierna y fue capturado junto con otro combatiente, el ‘Willy’. Tres guerrilleros perdieron la vida. Otro, herido de gravedad murió al día siguiente. El 12 de octubre otros cuatro cayeron en el combate de Los Cajones. De los seis guerrilleros que el Che había enviado adelante, uno fue abatido. Los otros cinco lograron salir hacia Chile.


“¡SALUDEN A PAPÁ!” 

El Che y ‘Willy’ fueron conducidos a Higueras, seis kilómetros distantes de la quebrada donde fueron hechos prisioneros.

Pasaron la noche del domingo 8 al lunes 9, cada uno en una sala de clases de una escuelita de esa mísera aldea boliviana.

El Gobierno del general Barrientos,  al recibir la noticia de la captura del Che, decidió asesinarlo para evitar así el revuelo internacional de tenerlo prisionero, entregando la versión que había caído en combate. Dio la orden de asesinarlo en clave: ¡Saluden a Papá!

 

EL SARGENTO TERÁN

Poco antes del mediodía del lunes 9 de octubre, el sargento Reque Terán, metralleta en mano y con algunos tragos en el cuerpo para darse valor,  irrumpió en la sala donde estaba el Che.

Éste ya sabía el objeto de tal visita. Antes había escuchado el tabletear de la metralleta en el aula  vecina en que se encontraba ‘Willy’

- Usted ha venido a matarme, le dijo.

Terán recordaba posteriormente: “Yo me sentí cohibido y bajé la cabeza sin responder. No me atrevía a disparar. En ese momento vi al Che grande, muy grande. Cuando me miró fijamente me dio un mareo.

 

“USTED VA A MATAR A UN HOMBRE”

 

- Póngase sereno, usted va a matar a un hombre- exclamó el Che.

 

“Entonces di un paso atrás, hacia el umbral de la puerta, cerré los ojos y disparé la primera ráfaga. El Che cayó al suelo con las piernas destrozadas, se contorsionó y comenzó a regar muchísima sangre. Yo recobré el ánimo y disparé la segunda ráfaga, que lo alcanzó en un hombro, en un brazo y en el corazón.”

 

      

La  fotografía que estremeció a la inmensa humanidad

 

 

“MUERTE EN COMBATE”

Eran las 11 de la mañana del lunes 9 de octubre de 1967.

Ese mismo día, los cables entregaban la noticia: “El Presidente René Barrientos anunció hoy la muerte en combate del líder revolucionario castrista Ernesto Che’ Guevara, acaecida en Higueras”.

La noticia de la muerte del Che estremeció al mundo. Al dolor se sumó el repudio al dictador Barrientos cuando se conoció la noticia de su asesinato.

El Siglo, publicó en primera plana el miércoles 11 de octubre: “Sensacional denuncia. Guevara asesinado”.

 

VENCIÓ SOBRE SUS ASESINOS

Sus asesinos creyeron que matándole destruirían al Che. Se equivocaron. Porque  la vida, pensamiento y obras de Ernesto Guevara de la Serna, nacido en Rosario, Argentina, el 14 de junio de 1928, entraron a la inmortalidad. Es que fue un heroico guerrillero. Pero fue mucho, muchísimo, más que eso. Fue un revolucionario consecuente, un comunista.

 

SU EJEMPLO ES INMORTAL

 

                    

  Allende y el Che, dos héroes de nuestra época

El 13 de diciembre de 1972, el compañero Presidente Salvador Allende en un discurso pronunciado en la Plaza de la revolución ‘José Martí’ de La Habana, dijo: “Creo que tengo derecho que me honra de decir que fui amigo del comandante Ernesto Che Guevara. Guardo un ejemplar de su libro ‘Guerra de Guerrillas’, que me dedicara fraternalmente. Con su espíritu amplio, me decía allí con su letra dibujada por la fraternidad ¡A Salvador Allende, que por otros medios busca lo mismo. Afectuosamente, Che!’.”

 

SUS RESTOS MORTALES DESCANSAN EN CUBA

Después de múltiples esfuerzos, el 28 de junio de 1997 un grupo de expertos cubanos y argentinos descubrió una fosa común en Vallegrande con los restos del Che y de otros seis guerrilleros.

 

Tumba y Memorial a Che Guevara en Santa Clara (Cuba)

 

Los restos del Che fueron recibidos en el aeropuerto de San Antonio de los Baños por su familia y compañeros. Ahora descansan  en el mausoleo de la Plaza Ernesto Che Guevara en la ciudad de Santa Clara.

Pudieron asesinar al heroico combatiente comunista por un mañana mejor, pero su ejemplo, su obra,  sus enseñanzas no morirán jamás. Así venció  el Che sobre sus verdugos.

 

                         

 


¡Honor y gloria al comunista que el 9 de octubre de 1967 entró a la eternidad!




LA REPÚBLICA DEMOCRÁTICA ALEMANA

 


HACE 77 AÑOS:

 

                                               

                                                        Iván Ljubetic Vargas, historiador del

                                                        Centro de Extensión e Investigación

                                                        Luis Emilio Recabarren, CEILER

 

 

 


 

La República Democrática Alemana (RDA o DDR, del alemán Deutsche Demokratische Republik), también conocida como Alemania Oriental o Alemania del Este fue una democracia popular y república socialista fundada el 7 de octubre de 1949 y que existió en Europa Central entre 1949 y 1990.

 

ANTECEDENTES

El 7 de mayo de 1945,  las tropas  hitlerianas alemanas se rindieron al Ejército Soviético, luego que éste las derrotara y conquistara  Berlín.

Alemania quedó ocupada por un Consejo de control Aliado formado por Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia y la Unión Soviética.

El país y su capital, Berlín, se dividieron en cuatro administraciones aliadas según lo acordado en Yalta y Potsdam, sometidas a la autoridad militar por cada una de ellas.

El control soviético recayó en el sector oriental, la zona más afectada por la guerra, que según algunos especialistas sobre la materia fue intencionadamente, pues desde 1944 se sabía que Alemania perdería la guerra. Además el sector soviético-alemán era el menos poblado y el más débil económicamente.

En abril de 1946 el Partido Socialista (dirigido por Otto Grotewohl) y el Comunista (por Wilhelm Pieck) se fusionaron en la Alemania oriental. Nació así el  Partido Socialista Unificado (SED). Éste salió victorioso en las elecciones de ese año,  obteniendo el 70% de los votos.

Simultáneamente comenzaron las expropiaciones contra el capital monopolista que había apoyado a Hitler. Las propiedades de más de 100 hectáreas fueron confiscadas y divididas en lotes de cuatro y ocho hectáreas. En este proceso socializante se realizaban plebiscitos que dieron como resultado que el 72% de la población estaba por  convertir en propiedad común las industrias claves.

En 1947 los Estados Unidos crearon una red de financiación, el Plan Marshall. El Congreso de EE UU aprobó una ayuda de 13 mil millones de dólares, con objetivo de fomentar el mercado europeo para los Estados Unidos y evitar que el continente evolucionara bajo la influencia de partidos de izquierda, que habían ganado mucho prestigio durante la guerra.

Buena parte de estos ingresos fueron  al presupuesto militar, rearmando a la zona oeste de Alemania, incumpliendo los acuerdos de Postdam.

Ante esta estrategia de Estados Unidos, la Unión Soviética decidió  crear el CAME (Consejo de Ayuda Mutua Económica) en 1949.

En febrero de 1948, el Partido Comunista llegó al poder en Checoslovaquia. Ante este hecho,  los Aliados unificaron sus áreas y en junio de ese mismo año adoptan una reforma monetaria quebrantando una vez más los acuerdos de Postdam, dividiendo a Alemania.

 Esto provocó que la Unión Soviética adoptara una grave decisión: el bloqueo terrestre de Berlín occidental con Alemania occidental. Durante todo un año será abastecido por aire por las potencias capitalistas.

El 8 de mayo de 1949 se erige la República Federal (RFA), incumpliendo como siempre los acuerdos.

 

NACE  LA REPÚBLICA DEMOCRÁTICA ALEMANA




Como respuesta, el  7 de octubre de 1949  entró en vigor una constitución. Así nació  oficialmente  la República Democrática Alemana (RDA) con una extensión de 108.178 Km2.

Tenía como promedio unos 450 kilómetros de norte a sur, en el centro de este a oeste la distancia era de aproximadamente 250 kilómetros.

El 13 de noviembre de 1949, el  Mariscal Georgi Konstantinovich Zhúkov, en representación de Stalin y en virtud de su cargo como jefe de las fuerzas de ocupación, traspasó sus poderes al gobierno del Frente Nacional de Otto Grotewohl, en la que estaba como presidente Whilhelm Pieck y vicepresidente Walter Ulbricht que un año después sería primer secretario del SED.

La RDA nació  bajo la consigna antifascista en medio de una nación derrotada, en la que gran parte de la población se había educado bajo el credo del nazismo.

Durante  cuarenta años la RDA fue centro del enfrentamiento de la Guerra Fría. Aliada de la Unión Soviética formó parte del Pacto de Varsovia y el CAME.

En la frontera con las zonas de ocupación franco - británico - norteamericanas de Berlín (Berlín Occidental) se construyó el llamado Muro de Berlín, que se convirtió en uno de los símbolos del enfrentamiento Este - Oeste.

Gobernada desde su fundación por el Partido Socialista Unificado (SED), surgido  de la fusión de socialistas y comunistas luego de la Segunda Guerra Mundial, la RDA alcanzó un gran desarrollo económico y elevados índices de bienestar social durante las décadas de 1970 y 1980.

 

CHILENOS EN LA RDA


Erich  Honecker, presidente de la RDA, con su esposa Margot Honecker, dos grandes amigos de Chile. Ambos fallecieron en nuestro país.


Producido el golpe fascista en Chile, la RDA abrió sus puertas solidariamente a unos dos mil  exiliados chilenos.

Según archivos de la RDA, hacia septiembre de 1975, un 56,56% de los chilenos refugiados militaba en el Partido Comunista; un 33,94% en el Partido Socialista y el resto en grupos que formaban parte de la Unidad Popular, la coalición que apoyó y llevó a la presidencia a Salvador Allende. Entre estos, estaban Jorge Insunza, Michelle Bachelet, Jorge Arrate, Carlos Altamirano, Leonardo Fonseca, Oriana Zorrilla.

Esta última,  llegó a la RDA en septiembre de 1975. Viajó con sus dos hijos y su marido de entonces. Recuerda que una vez estando en Berlín le asombró el aspecto del aeropuerto de Schönefeld: “Era muy antiguo. Parecía de la guerra. Se notaba la diferencia entre Berlín Occidental y Oriental. Era muy lindo, pero no tenía la luminaria, lo del mundo capitalista”.

Durante los 7 meses que vivió en la RDA, Oriana Zorrilla trabajó en la academia de una fábrica de cervezas, donde tomó clases de alemán e incluso creó un diario mural que contenía noticias acerca de lo que pasaba en Chile.

En la Alemania Oriental, la comunidad chilena preparó una fiesta de bienvenida para Oriana y su familia. “Nos sentimos muy acogidos y estuvimos en una especie de hogar en Grünheide durante 3 meses, luego mis hijos enfermaron de hepatitis y pasaron 40 días hospitalizados en la frontera con Polonia”, relata la periodista.

Si bien la experiencia fue distinta para cada chileno refugiado en la RDA, de acuerdo con la investigación del historiador Sebastián Koch, “una gran mayoría de los exiliados con los que hablé se mostró agradecido con el régimen, especialmente por haber sido admitidos y por la educación que allí recibieron”, asegura.

 

 

Dirigente y militantes comunistas de Ñuñoa visitan a Luis Corvalán para saludarlo en su 90 natalicio el 14 de septiembre 2006. Entre Lily Corvalán y  Patricio Guzmán (barba negra) está Margot  Honecker.

 

EL FIN DE LA RDA

La desaparición del régimen político de la República Democrática Alemana (RDA), ocurrió entre el verano de 1989 y octubre de 1990.

Diversos factores tanto internacionales como internos la determinaron.

Por un lado, las acciones de la CIA, la potente ofensiva política del gobierno democristiano de la República Federal Alemana (RFA) encabezado por Helmut Kohl.  

Además la crisis  del Socialismo en Europa del Este y la traición a los principios internacionalistas de Mijail Gorbachov.

Errores cometidos por la dirección del SED, los efectos de la crisis económica.

Estos y otros factores  desembocaron en la desaparición del Estado y su absorción por parte de la República Federal Alemana entre 1989 y 1990.

 


Erich Honecker y Fidel Castro en la RDA

 

 


lunes, 5 de octubre de 2026

GRACIAS A VIOLETA PARRA QUE NOS HA DADO TANTO

 


En su 109 natalicio:

 


  

                                                   Iván Ljubetic Vargas, historiador del

                                                    Centro de Extensión e Investigación

                                                    Luis Emilio Recabarren,  CEILER

 

 

 


Violeta del Carmen Parra Sandoval,  nació en San Carlos de Itihue, en la calle Montaña, frente a la Plaza de Armas, el  jueves 4 de octubre de 1917. Su padre, Nicanor Parra, era profesor primario. La madre, Clarisa Sandoval Navarrete, costurera, que tejía y cosía ropas para la gente del pueblo,  apenas sabía leer y escribir.

La estada de la familia Parra Sandoval en San Carlos fue breve. Sólo habían llegado ahí con motivo del nacimiento de su hijo. Pronto regresaron a San Fabián, en la cordillera.

 

UNA DIFÍCIL NIÑEZ

Cuando Violeta tenía tres años la familia se trasladó  a Santiago. Poco después, al ser nombrado el padre profesor en el Regimiento Andino Número 4, viajaron nuevamente al sur. Esta vez a Lautaro. Durante el trayecto en tren la niña Violeta se enfermó gravemente. No supieron de qué se trataba.  Tuvo fiebre y se hinchó.  Por suerte llevaban frazadas. La envolvieron. Nadie se dio cuenta.  Era viruela, que le dejó el rostro marcado.

Vinieron los años de la dictadura de Carlos Ibáñez (1927-1931) y la represión también alcanzó la casa de los Parra. El padre, como muchos otros profesores, fue exonerado de su puesto de trabajo. Aplastado por  la cesantía, se dedicó a beber y abandonó la familia. Entonces, la madre debió cargar con toda la responsabilidad del hogar. La situación era muy mala.

 

SUS PRIMEROS CONTACTOS CON EL FOLCLORE

En los veranos, Hilda y Violeta, cuando tenían unos cinco o seis años de edad, recuerda: viajaban al campo de Malloa,  donde unas  primas  de apellido  Aguilera, que tenían buena posición. Lo pasaban muy bien. Pero lo más importante de esos viajes, fue que allá  Violeta aprendió sus primeras canciones folclóricas auténticas con esa familia.

 







Hilda Parra


 

En una entrevista realizada en 1958, relató  Violeta: “Mi padre, aunque profesor primario, era el mejor folclorista de la región y lo invitaban mucho a todas las fiestas. Mi madre cantaba las hermosas canciones campesinas mientras trabajaba frente a la máquina de coser.

Aunque mi padre no quería que sus hijos cantaran –cuando salía de la casa escondía la guitarra bajo llave-  yo descubrí que era en el cajón de la máquina de mi madre donde la guardaba y se la robé. Tenía siete años. Me había fijado cómo él hacía las posturas y aunque la guitarra era demasiado grande para mí y tenía que apoyarla en el suelo, comencé a cantar despacito las canciones que escuchaba a los grandes. Un día mi madre me oyó, no podía creer que fuera yo”.

 

GANÁNDOSE LA VIDA CON EL CANTO

Al morir el padre, la madre tuvo que jugar ambos papeles. Debió criar y alimentar a su numerosa prole. Clarisa  se amanecía cosiendo, despertaba y seguía cosiendo para poder alimentar  a tanta boca y educar a Nicanor, por lo menos para educar uno bien.

Hilda y Violeta intentaban ayudar con lo que tenían: la garganta y las manos. Conseguían una guitarra prestada por ahí y salían a cantar. Una de las primeras que salió a tocar la guitarra fue la Violeta. Después iban las dos de pueblo en pueblo, cantando de calle en calle, en los trenes, en dónde fuera.   Volvían a casa felices.

Roberto Parra (el “tío Roberto”), hermano de Violeta, folclorista, maestro de construcción y compositor de cuecas, recuerda: “Violeta salía con su guitarra y con un canasto. El canasto lo traía  lleno... Venía de todo: chancho, toronjil, frutas, qué sé yo.”

 

 








Roberto Parra (el “tío Roberto”)

 



EN SANTIAGO

Violeta tenía doce años cuando compuso sus primeras canciones, acompañándose de la guitarra. Unos dos años después se fue a Santiago.

Poco después toda la familia se trasladó a Santiago. Allí,  otra vez junto a su hermana Hilda, Violeta cantaba para poder vivir.

Los comienzos fueron muy difíciles. Violeta lo evoca en una de sus décimas:

       “Ayer, buscando trabajo,

         llamé a una puerta de fierro,

         como si yo fuera un perro

         me miran de arrib’abajo,

         con promesas de destajo

         me han hecho volver cien veces,

         como si gusto les diese

         al verme solicitar;

         muy caro me hacen pagar

          el pan que me pertenece”.

 

En Santiago, Violeta e Hilda, una vez más comenzaron a cantar para ganarse la vida. Donde podían, actuaban.  Y así llegaron al sector de Matucana. Cantaron  en La Popular, en El Tordo Azul, que era un negocito chico, y en varios boliches de por ahí alrededor.

  

SU PRIMER MATRIMONIO

Precisamente fue en uno de esos boliches donde Violeta conoció a Luis Cereceda, obrero ferroviario, su primer marido y padre de  Isabel y Ángel Parra.

Luis Cereceda, relata: “Si pensar que éramos bien niños... ella tenía 19 años y yo 18. Era por año 37 y ella cantaba con Hilda y el Lalo en negocios de Matucana, al llegar a Mapocho. Yo trabajaba al frente: ahí estaba la maestranza de ferrocarriles, donde yo era maquinista. Y entonces íbamos mucho ahí y por ahí nos empezamos a tratar... Al poco tiempo nos casamos... Primero estuvimos viviendo en Santiago como dos años. Ahí nació la Chabelita, por el año 38. Fue el mismo año en que subió a la Presidencia don Pedro Aguirre Cerda, con el Frente Popular”.

 

LA INFLUENCIA POLÍTICA DE LUIS CERECEDA

Víctor Herrero, en su libro “Después de vivir un siglo. Una biografía de Violeta Parra”, relata: “Aun cuando Violeta se sentía asfixiada por su marido en materia artística, éste le entregaba algo que ella no dejaba de valorar: conciencia política. ‘Mi padre y sus compromisos entusiasman a mi madre’, escribió Ángel. Cereceda no sólo leía regularmente El Siglo, diario de tiraje nacional que había fundado el PC en agosto de 1940, sino que también  llevaba a casa folletos, volantines y libros que el partido le suministraba, según el recuerdo de su hija Isabel. El marido de Violeta celebraba reuniones partidistas en su casa y su fervor político era tal, que instaló un busto de yeso de Joseph Stalin bajo el parrón de la parcela. ‘Este el padre  de los obreros del mundo –les decía a sus hijos Isabel y Ángel en referencia al máximo líder de la Unión Soviética-. Es como su abuelito’.

 

ACTIVIDAD POLÍTICA

El ejemplo de Luis Cereceda, unido al hambre y los sufrimientos vividos, dieron nacimiento a la conciencia política de Violeta. Se rebeló contra las injusticias, pero no se quedó en eso, participó en la lucha por terminar con ellas.

Ya durante el Gobierno de Pedro Aguirre Cerda  actuó junto al Partido Comunista. 

Luis Cereceda relata: “Al poco tiempo de estar en Santiago (vivieron algunos meses en Valparaíso), fue cuando ella comenzó a dedicarse más a la política.

Hacía tiempo que yo tenía un vecino en el Partido, y como ya  ellos  la conocían entonces la invitaron y ella comenzó a colaborar en los actos culturales. En 1946 nosotros trabajamos muchísimo para la candidatura de González Videla. Hasta pusimos una Secretaría de González Videla ahí en la casa y ella por su cuenta formó un Comité de Dueñas de Casa en la calle Andes. Claro que no nos imaginábamos la gran traición que iba a venir después”.

El Tío Roberto agrega: “Cuando triunfó Videla en las elecciones hubo fiestas, alegría y celebraciones en las calles, en todas partes, como con Allende. Nosotros estuvimos también en una celebración y allí ella cantó y recitó un poema muy largo, dirigido al Presidente, donde le decía que al pueblo no se le puede engañar. Total que ahí pintaba clarito lo que iba a pasar... Bueno, este compromiso de ella era también una forma más de allegarse al pueblo Después no supe yo que siguiera trabajando para el Partido, pero colaboraba con ellos. Esa fue su línea política siempre.”

 

UNA DOLOROSA SEPARACIÓN

En 1948 Violeta se separó de Luis Cereceda. Fue un golpe muy duro para ella. Sólo se repuso gracias al apoyo de sus familiares.

Según relata Víctor Herrero, “todos los meses Luis Cereceda le entregaba a su exmujer una suma de dinero, algo poco común en  esos años. Pero separada y sin ingresos estables, ya que sus actuaciones en las compañías de variedades no eran constantes, la situación de Violeta se deterioró. De nuevo saldría al rescate su madre, quien le dio plata para poner un almacén de abarrotes en el barrio. Este experimento comercial, sin embargo, fracasó rápidamente.”

      

     

Violeta y su hijo Ángel


Violeta volvió a cantar. Y lo hizo nuevamente junto con Hilda, quien recuerda esos tiempos así: “Recorríamos todo. Comenzábamos con el boliche más chico y terminábamos con el más grande. Siempre cantando lo que estaba más de moda en esos años. Todavía no éramos profesionales, cantábamos de todo. Éramos muy bien recibidas, fuimos formando nombre, después de andar mucho tiempo juntas acordamos formar un dúo. De ahí nacieron las hermanas Parra... Después comenzamos a grabar en RCA Víctor.”

Lautaro Parra, el menor de los hermanos de Violeta, dirigente y fundador del Sindicato Circense, evoca esos años: “Había un programa en Radio Corporación, ‘Fiesta Linda’ o algo así, y ahí iban ellas a cantar de vez en cuando. Esas fueron sus primeras actuaciones en radio. Tenían un dúo pero la Violeta también actuaba como solista”.

 

SU SEGUNDO MATRIMONIO

En 1949, Violeta  se casó por segunda vez. Su  nuevo esposo, Luis Arce, era mueblista y tenor de ópera. Tuvieron dos hijas Carmen Luisa y Rosita Clara, ésta falleció de pulmonía al poco tiempo.

Luis Arce recuerda: “Por ahí por el año 1952, formamos una Compañía. Se llamaba ’Estampas de América’. La Violeta era la directora, o sea la persona fuerte que tenía el dinero. Ella mismo hizo los telones, porque había que tener telón de fondo, telón de boca, todo eso. Con esa Compañía salimos de gira y recorrimos todo el  Norte”

 

CONQUISTANDO LA MERECIDA FAMA

Violeta, incansable, recorrió el país, trabajando con Isabel y Ángel en circos y teatros, y recopilando la música campesina chilena. En 1953 terminó el dúo de las hermanas Parra. Fue también en ese año,  cuando empezó a reconocerse el verdadero valor de Violeta. Gran importancia tuvo para ello un recital dado en casa de Pablo Neruda. Después de él, Radio Chilena le contrató una serie de programas que la lanzaron a la primera línea del arte folclórico del país. Se dedicó al difícil y valioso trabajo de recopilación de antiguas creaciones.

 En 1954  obtuvo el Premio Caupolicán, otorgado a la folclorista del año.

Viajó a Europa, donde participó como invitada, en el  V Festival de la Juventud y los Estudiantes por la Paz y la Amistad, efectuado en Varsovia, capital de Polonia, en   julio-agosto de 1955, al cual concurrieron 31 mil jóvenes procedentes de 114 países. Después visitó la Unión Soviética. Durante dos años residió en París, donde grabó sus primeros discos.

Regresó a Chile en 1956. Un año después se trasladó a Concepción, donde fundó y dirigió el Museo de Arte  Popular. Grabó en esa ciudad nuevos discos y continuó con su labor de recopilación del folclore.

 

INICIA SUS CANCIONES COMPROMETIDAS

En 1958 llegó de nuevo a Santiago. Y fue ese año cuando comenzó a pintar y  hacer tapices. Además, dio recitales por todo el país y creó hermosas canciones con contenido social. Una de ellas fue el trote “Arriba quemando el sol”, donde denuncia  la explotación de los mineros del norte chileno:

         “Cuando fui para la pampa

          llevaba mi corazón

          contento como un chirigüe,

          pero allá se me murió...”

 

        “Enterraron la justicia,

          enterraron la razón”.

 

CONOCE A GILBERT FAVRE

En 1960, una larga enfermedad obligó a Violeta a permanecer varios meses en cama. Fue entonces cuando se inició como arpillerista, inventando materiales y técnica para ello. Ese mismo año conoció al músico suizo Gilbert Favre, estudioso del folclore sudamericano, del cual Violeta se enamoró.

Fue también en 1960 cuando compuso bellas canciones con contenido político. Una de ella es “Yo canto la diferencia”. En ella, Violeta expuso su posición de artista comprometida con el  pueblo y la justicia:

        “Yo canto a la chillaneja

         si tengo que decir algo

         y no tomo la guitarra

         por conseguir un aplauso.

         Yo canto la diferencia

         que hay de lo cierto a lo falso.

         De lo contrario no canto.

         “Si yo levanto mi grito

         no es tan sólo por gritar.

         Perdóneme el auditorio

         si ofende mi claridad”

 

Otra canción creada en 1960 fue “Porque los pobres no tienen”. En 1961 compuso la sirilla “Según el favor del viento”, donde pinta la dura vida del habitante de Chiloé:

       “No es vida la del chilote,

         no tiene letra ni pleito,

         tamango llevan sus pies,

         milcao y ají su cuerpo,

         pellín para calentarse,

         del frío de los gobiernos, llorando estoy,

         que le quebrantan los huesos, me voy, me voy.

 

         Despierte el hombre, despierte,

         despierte por un momento,

         despierte toda la patria

         antes que se abran los cielos

         y venga el trueno furioso

         con el clarín de San Pedro, llorando estoy,

         y barra los ministerios, me voy, me voy.”

 

SEGUNDO VIAJE A EUROPA

También en 1961 viajó a Buenos Aires y de allí a Europa, acompañada por Isabel y Ángel, sus hijos mayores. Participó en el  VIII Festival de la Juventud y los Estudiantes por la Paz y la Amistad, celebrado en Helsinki (Finlandia), entre el 28 de julio y el 6 de agosto. Al cual concurrieron 18 mil jóvenes provenientes de 137 países.

Finalizado ese evento, Violeta visitó la Unión Soviética, Alemania Federal, Italia y Francia.

Nuevamente  residió en París, esta vez por tres años. Allí trabajó incansablemente. Cantó en La Candelaria y L’Escala del Barrio Latino; grabó discos; expuso sus trabajos; realizó recitales de canto en la UNESCO y en el Teatro de la Naciones.

Año 1962. Violeta estaba en Europa. En Chile gobernaba Jorge Alessandri Rodríguez, que golpeaba  al pueblo con alzas y represión. Por entonces creó la artista su canción “La Carta”, en ella denuncia:

       “Me mandaron una carta

         por el correo temprano,

         en esa carta me dicen

         que cayó preso mi hermano,

         y sin lástima, con grillos,

         por la calle lo arrastraron, sí.

 

         La carta dice el motivo

         de haber prendido a Roberto

         haber apoyado el paro

         que ya se había resuelto.

         Si acaso esto es un motivo

         presa también voy, sargento, sí.

 

         Yo que encuentro tan lejos

         esperando una noticia,

         me viene a decir la carta

         que en mi patria no hay justicia,

         los hambrientos piden pan,

         plomo les da la milicia, sí.

 

         Por suerte tengo guitarra

         para llorar mi dolor,

         también tengo nueve hermanos

         fuera del que se m’engrilló,

         los nueve son comunistas

         con el favor de mi Dios, sí.”

 

Ese año compuso también “Me gustan los estudiantes” Allí exclama:

      “¡Qué vivan los estudiantes,

         jardín de las alegrías!

         Son aves que no se asustan

         de animal ni policía,

         y no le asustan las balas

         ni el ladrar de la jauría.

        Caramba y zamba la cosa,

         ¡que viva la astronomía!

 

         Me gustan los estudiantes

         que con muy clara elocuencia

         a la bolsa negra sacra

         le bajó las indulgencias.

         Porque, ¿hasta cuándo  nos dura,

         señores, la penitencia?

         Caramba y zamba la cosa

         ¡que viva toda la ciencia!”

 

Otra canción que compuso ese año fue “”Un río de sangre”, un homenaje a Federico García Lorca, Patricio Lumumba, Emiliano Zapata...

        

      “Dejando voy, peregrina,

         mi llanto de rosa en rosa

         por Vicente Peñalosa

         de la nación argentina.

.        Banderas de popelina

         pa recoger tanta sangre,

         que ningún viento desgarre

         porque han de seguir flameando.

         Pues Chile sigue llorando

         a Rodríguez y Recabarren,

         pues Chile sigue llorando

         a Rodríguez y Recabarren”.

 

También el pueblo mapuche está presente en la obra de Violeta. Le dedicó la canción “Arauco tiene una pena”, donde dice:

         “Arauco tiene una pena

         que no la puedo callar,

         son injusticias de siglos

         que todos ven aplicar,

         nadie le ha puesto remedio

         pudiéndolo remediar.

         Levántate, Huenchullán.”

 

También en 1962 escribió: “Santiago, penando estás”.  En 1963 compuso “Ayúdame Valentina”.

Ese mismo año creó “¿Qué dirá el Santo Padre?”, en homenaje a Julián Grimau, comunista español asesinado por la dictadura de Franco.  Allí cantó:

       “Mientras más injusticias, señor fiscal,

         más fuerzas tiene mi alma para cantar.

         Lindo segar el trigo sembrao,

         Regado con tu sangre.

        

         ¿Qué dirá el santo Padre

         que vive en Roma,

         que le están degollando

         a sus palomas?”

 

En 1964, expuso en El Louvre sus pinturas, óleos, arpilleras y esculturas de alambre. Fue la primera vez que una artista sudamericana realiza en ese museo una exposición personal.

 

REGRESA A LA PATRIA

Volvió a Chile en junio de 195. En la comuna de La Reina, en Santiago, instaló una gran carpa, donde tenía la idea de hacer un centro dedicado al folclore.

En 1966 viajó a Bolivia, donde cantó junto a Gilbert Favre. Regresó acompañado de él. Recorrieron el país, actuando en teatros.

 

                        

Gilbert Favré  y   Violeta Parra

 

Compuso sus últimas canciones. Algunas de ellas con contenido político, como “Al centro de la injusticia”. En ella dijo:

“Mientras gastan millones en un momento,

de hambre se muere gente que es un portento,

que    es un portento.

Muchos dineros en parques municipales

y la miseria es grande es los hospitales.

Al medio de  Alameda de Las Delicias.

Chile limita al centro de la injusticia, de la injusticia.”

 

También escribió “Muzúrquica modérnica”. En parte canta:

      “Me han preguntádico muchas persónicas

         si peligrósicas para las másicas

         son las cancióncicas agitadóricas

         ay que pregúntica más infantílica,

         sólo un piñúflico la formulárica

         pa mis adéntricos yo comentárica.

 

         Y he contestádico yo al preguntónico

         cuando la guática pide comídica

         pone al cristiánico firme guérrico

         por su poróticos y sus cebóllicas,

         no hay recogimiéntico que los deténguica

         si tienen hámbrica los populáricos”.

 

Una de sus últimas composiciones fue la refalosa “Cantores que reflexionan”. Compuso otras bellas canciones como “Volver a los 17” y “Run-Run se fue pa’l  Norte” y “Gracias a la Vida”. En ésta última canta:

 

       “Gracias a la vida que me ha dado tanto.

         Me ha dado la risa y me ha dado el llanto. 

Así yo distingo dicha de quebranto,

         los dos materiales que forman mi canto,

         y el canto de ustedes que es el mismo canto

         y el canto de todos, que es mi propio canto.”

 

PUSO FIN A SU VIDA

Eran las 6 de la tarde del 5 de febrero de 1967. Se escuchó un disparo en  la Carpa de La Reina de Violeta Parra. Una bala de 5,4 gramos se incrustó en la sien derecha de la atormentada artista. Cesó de latir su corazón. Pero su canto permanece, porque es nuestro mismo canto.

 

EL GRAN SIGNIFICADO DE VIOLETA PARRA 

Javier Martínez Reverte escribió en “Violeta Parra, Violeta del Pueblo”:

“El arte excepcional de Violeta Parra, finalmente, cumple otra función no menos importante: la de haber influido decisivamente en lo que se ha llamado ‘Canto Libre’ de América. Sin Violeta no existirían Daniel Vigliette, los Quilapayún, Mercedes Sosa, y tantos otros cantores-políticos de la sufriente América del Sur. Sin Violeta Parra, la Unidad Popular de Salvador Allende no hubiera tenido ese importante sostén folklórico que prestaron Víctor Jara, Inti-Illimani, los Quilapayún y sus propios hijos Ángel  e  Isabel Parra”

 

                                               

 



ROJA FLOR  DEL PUEBLO

Violeta Parra es la roja flor del pueblo chileno, porque por  sobre  todas sus otras gloriosas cualidades, fue capaz de recoger, mantener y difundir la tradición de los heroicos revolucionarios de comienzos del siglo XX.

Efectivamente. Violeta Parra, por  tener sus raíces firmemente fundidas con  la historia y el  alma del pueblo chileno, pudo transformarse en consecuente heredera de Luis Emilio Recabarren y sus compañeros, que emplearon la canción como arma contra los explotadores y un medio para llegar a los trabajadores con un mensaje político. Otro tanto hizo Violeta con sus bellas creaciones.