martes, 11 de agosto de 2026

Los inmigrantes.

 


Comentario radial y escrito

 




 

 

Retrocedo 65 calendarios.

Por esos tiempos, la palabra inmigrante, me llevaba al sur de mi paisito.

Por ahí por Valdivia, por Frutillar, Puerto Varas, Chiloé, Punta Arenas.

Me llevaba también, pero no tanto, “para mi norte que me pario”; Iquique, Tocopilla, Antofagasta, Copiapó, Pueblo Hundido, María Elena, Chacabuco, Chañaral.

Hoy, es totalmente diferente; el saber de los inmigrantes me ahoga de cadáveres, de angustias, de incertidumbre, de vulnerabilidad.

Hoy, me trae genocidios, esclavitud añeja, pero presente, me tira al voleo injusticias de “tomo y lomo”. Se amarran en nudo ciego, la hipocresía, la mentira.

Me trae mostradores, me trae un “trata, de todo”.

Me deja resentido.

Pero, también me trae un asomo tímido de humanismo maravilloso, se asoman derechos, solidaridad, búsqueda de justicia social, dan una pincelada de coraje.

Los viejos, muchos años atrás, en otra geografía y circunstancias, me dieron la tarea de ir relatando las vivencias de nuestro exilio.

El exilio; una emigración, una inmigración, en un amarre brutal, ajeno, de querencias.

Viajando en el metro, Estocolmo /Suecia, las propagandas políticas se insinuaban en su interior.

El 13 de septiembre habrá elecciones generales. Hay que apoderarse de 349 cupos parlamentarios.

Los parlamentarios elegidos, elegirán, al primer ministro.

Ese mismo día, hay elecciones municipales y regionales.

Quiera el dios de los coloraos, que esta vez, los que se dicen de izquierda, de progresistas, se pongan de acuerdo y puedan formar gobierno.

El bagayo, lo arreglan por dentro.

Como no soy “de a pie”, soy de auto, el viajar en un bus, en el metro o tren, es una buena enseñanza.

Es un coscorrón de clase, una enseñanza que te sacude, que te corchetea los principios y verdades.

Me llamo la atención un afiche en el vagón: Versaba un texto y dos imágenes.

El Texto decía: Tú decides que camino tomar.

La primera imagen era un Gaza, habitada de escombros, y, digo un Gaza, porque hay cientos, miles de Gaza.

¡Todos los días, la bestialidad destruye un Gaza!

La otra imagen, era el rostro de Nelson Mandela.

Eso era todo.

La idea era influir “en los de a pie”; allí, anidaba la mayoría electoral.

Mandela fue y será un símbolo de lucha, de justicia social.

Aquí, y en cualquier parte.

Que habría pasado, si la imagen de Nelson Mandela fuera acompañada por un texto que denotara su convicción; quizás, algún decir de él; por ejemplo, “Sudáfrica derroto al Aparteid, gracias a la intervención del pueblo cubano y de su comandante, Fidel castro”.

O quizás, “su cuestionamiento al Ejército norteamericano, por las atrocidades cometidas en sus invasiones. Sin importarle los seres humanos y buscando petróleo”.

¿Qué habría pasado?

No habría pasado nada.

Ese afiche, no pasaría jamás por una imprenta.

En el día de hoy, viernes 7 de agosto, los noticiarios hablaban de una “metida de pata descomunal”, de dos representantes del “partido de Izquierda” (Vänster) en el parlamento sueco.

El delito era, el haber enviado una carta de aliento, de solidaridad a un palestino preso, en una cárcel de Israel, acusado de terrorismo.

La misiva era añeja, pero los tambores de guerra enmudecían las conciencias, cambiaban las geografías de un genocidio colectivo.

¡Qué infierno tendrá ese palestino preso!

¡Que infierno tendrán sus cohabitantes de celdas y de oscuros!

Que sentirá, que dirá, la población sueca, ante tan falta de tino y criterio.

El solo hecho, que esta noticia la haya publicado primariamente el diario “Expressen”, diario liberal e independiente, que “no da punta sin hilo”, ya viene chueca.

La misiva es real, y creo también que, necesaria.

Los medios de comunicación, el 90% de ellos, las plataformas cibernéticas, están en manos de ese 1% poderoso, que lo ve y controla el mundo.

El resto, existe nadando en contra o a favor del tiempo.

“En las cárceles israelíes, los prisioneros palestinos, más de 10.000, sean estos niños o mujeres, varones, son sometidos a una violencia cotidiana brutal, sistemática”, obligados y en bajativo, a una hambruna y sed que los va aniquilando por dentro.

Le roban su identidad humana.

Y, más aún, esa humanidad infantil, su libertad, es chantajeada a la delación.

En más de un año de ocupación sionista en Gaza, van más de 75.000 palestinos muertos.

El 56% de esos sin vida ni razón, son mujeres y niños.

Los olvidados, deben ser cientos de miles.

¡Ay, dios mío de los coloraos!

Que hago con ese afiche que adornaba mi vagón.

¿Qué dirá Nelson Mandela?

¿Qué dirán esos escombros de cualquier ciudad bombardeada?

¿Qué dirán?

Esa carta, de la parlamentaria de izquierda, encierra solamente un grito, un aullido de desesperanza:

¡Para que nunca más!

Creo, que la izquierda sueca, debería rescatar ese “Para que nunca más,” que, confronta de cuajo, con las políticas de partidos de derecha, liberales y cristianos, encuadernados estos, como alfil en casillero blanco, por el fascismo que habita, en el partido “Demócratas de Suecia”.

El estar a favor o en contra, tú, yo, que llevamos incrustado el caminar del fascismo, que sabemos del infierno que se vive en otras realidades del mundo; como en Palestina, en El Líbano, en Cisjordania, en Siria, en Yemen, en Rusia o en Ucrania, en Teherán o en Nueva York, en la Habana, en nuestro sur, el estar en contra o en favor, es una cuestión de conciencia cívica, de clase, de origen.

Y esa opinión, ahora, en este 13 de septiembre, en Suecia, esa opinión, ese sentir, puede ser transformado, fraguado en una instancia de poder político, esa instancia, es, tu sufragio.

Hoy por hoy, esa instancia de poder político puede transformar la vida en él planeta.

Nosotros, los chilenos, los colombianos, los peruanos, los ecuatorianos, los argentinos, los bolivianos, los salvadoreños, no hemos sabido votar.

Y puta que da vergüenza.

Yo, quería hablar, relatar sobre la inmigración y me fui por otra melga.

Sin embargo, todos los países, unos más, otros menos, con toda su cromática población adentro, existimos solamente, gracias a la inmigración.

Los chilenos, por ejemplo; somos todos mestizos.

El mestizaje, gracias al genocidio más grande de la humanidad, tiene una identidad mayoritariamente española, también hay alemana, itálica, árabe, palestina, judía…por ahí va la hebra para sacudir la alfombra.

Se me asoma la frasecita: “Estoy trabajando como un chino”.

En mi paisito flaco y largo, las salitreras, las vías férreas, las guerras parricidas, tienen sudor de los habitantes de China.

No fueron, ni son propietarios de inmensas riquezas.

Para el sur de Chile, la cuestión se complica.

Hubo un tiempo, que los aventureros de ultramar, dueños de la oveja, pagaban a otros aventureros, que les había ido mal en la cuestión del oro, por cada cuero cabelludo o seno, de algún aborigen de la Patagonia.

Para que voy a contar que, en, 1861, el gobierno de Chile, ocupo militarmente la tierra de los mapuches. Desde el río Biobío, hasta el Toltén fue la matanza.

Las tierras usurpadas a nuestros ancestros, se las fueron entregando de acuerdo con la demanda, y con ayuda estatal, a los inmigrantes europeos.

Colonia Dignidad, tiene nombre y apellido.

Alejandro Fischer Alquinta.

Estocolmo 20260809




A 81 AÑOS DE LOS CRÍMENES ATÓMICOS DEL IMPERIALISMO

 

Se cumplieron 81 años de uno de los crímenes más atroces de la historia de la humanidad. El ataque atómico de parte de los Estados Unidos contra dos ciudades japonesas: Hiroshima el 6 de agosto y Nagasaki el 9 de agosto de 1945.

Para recordar a Hiroshima y Nagasaki, lo haremos con un escrito del inolvidable historiador Iván Ljubetic Vargas. 


 

                                               Iván Ljubetic Vargas, historiador del

                                               Centro de Extensión e Investigación

                                               Luis Emilio Recabarren, CEILER

 

 


 

 

                            NADA MÁS QUE UNA SOMBRA EN EL MURO

                                 (HIROSHIMA – 6 DE AGOSTO DE 1945)

                                 

 



Tengo ante mí una fotografía en blanco y negro. Apareció en la página 9 de la revista ‘El Correo’ de la UNESCO  del mes de noviembre de 1964. El tema: una solitaria escalera de mano afirmada sobre un muro ennegrecido.

A primera vista nada extraordinario se aprecia en ella. Pero al fijarnos un poco mejor, descubrimos que la escalera proyecta una rara sombra en la pared. Qué curioso: en la sombra aparece claramente un hombre bajando por la escalera.

Pensamos que se trata de un buen truco fotográfico, pero al leer la nota adjunta, un escalofrío nos recorre la espalda: “Al explotar la bomba atómica en Hiroshima, el 6 de agosto de 1945, no dejó de un hombre que bajaba  por una escalera de mano nada más que esta sombra sobre la pared. El cuerpo de ese hombre absorbió las radiaciones y sirvió de pantalla a la ola calorífica intensa que golpeó ese muro situado detrás suyo. El hombre quedó pulverizado y la escalera de mano siguió en pie, tal como la había colocado él”.

 

FUE UNA DE LAS 300 MIL VÍCTIMAS

Y ese hombre, del que no quedó nada sino su sombra sobre un muro ennegrecido fue una de las 300 mil víctimas que sucumbieron la horrible mañana del 6 de agosto de 1945, en que los imperialistas norteamericanos lanzaron una bomba atómica sobre la pacífica ciudad japonesa de Hiroshima.

De este crimen bárbaro, inhumano y sin justificación alguna se han cumplido 75 años.

 

 


 

ERA UN DÍA COMO CUALQUIERA

Ese día 6 de agosto de 1945 la vida se deslizaba apaciblemente en Hiroshima, a pesar de la guerra. La gente iba a comprar, trabajaba, conversaba. De  pronto el lejano ruido de un avión volando a gran altura. Luego, y sin aviso previo, una horrenda explosión. Una luz que enceguecía, un calor que abrasaba. El fatídico hongo alzándose encima de  la ciudad. Y abajo, destrucción, muerte terror, quemaduras horribles...

 

¿POR QUÉ HIROSHIMA Y NAGASAKI?

Era agosto de 1945. Terminaba la Segunda Guerra Mundial. Alemania  e Italia se habían rendido. Sólo Japón quedaba del Eje. Todo indicaba que pronto se entregaría. Fue en ese momento cuando, ante una humanidad atónita, los imperialistas perpetraron el crimen atómico.

¿Por qué eligieron a Hiroshima y tres días después a Nagasaki?

Ello estuvo explicado en un Informe Oficial de la Dirección de la aviación estratégica de bombardeo de los Estados Unidos. Allí se dice: “Hiroshima y Nagasaki fueron escogidos como objetivos del bombardeo a causa de la concentración  y de las actividades de su población”.

Fue elegido blanco para lanzar la bomba un puente de hormigón, ubicado en el centro de Hiroshima, y a cuyos lados había dos residencias para niños evacuados de otras ciudades.

 

ORGULLOSOS DEL CRIMEN

Contrariamente a lo que  se pudiera pensar, no hubo el arrepentimiento de los responsables directos de ese crimen. El Presidente Harry Truman escribió en sus Memorias:  “Era yo quien debía decidir, en definitiva, dónde y cuándo emplear la bomba atómica... Yo decidí... Fue éste el mayor acto de la historia”. Cuánta jactancia, soberbia e insensibilidad  encierran estas palabras del más alto representante del imperialismo estadounidense de entonces.

 

PRETENDEN JUSTIFICAR EL HOLOCAUSTO

Algunos pretenden justificar el crimen atómico señalando que fue necesario para poner fin a la guerra. Pero el reaccionario Primer Ministro británico Winston Churchill, con franqueza, escribió: “Sería erróneo suponer que el destino del Japón fue decidido por la bomba atómica”. Por su parte el político estadounidense Leahy declaró: “En mi opinión, el uso de esa bárbara arma en Hiroshima y Nagasaki, no constituyó ninguna ayuda esencial en nuestra guerra contra Japón”

          



 

¿CUÁL FUE LA VERDADERA RAZÓN?

¿Por qué entonces el bombardeo atómico?  Finletter, secretario de aviación de Estados Unidos escribió: “El empleo de las bombas atómicas perseguía el objetivo de poner nocaut al Japón antes de que Rusia entrara en la guerra o, por lo menos, antes de que Rusia pudiera demostrar su participación en la guerra”. En otras palabras, el bombardeo atómico tuvo por objeto de que Japón se rindiera sólo a Estados Unidos. No fue el último acto de la Segunda Guerra Mundial, sino el primer acto de la guerra fría contra Rusia”

 

CON LA MARCA DE LAS BESTIAS

El periódico estadounidense The New York Times, señaló en 1945: “El uso de la bomba atómica nos costó caro: estamos señalados ahora con la marca de las bestias”.

Y en este 75 aniversario de aquel terrible crimen contra la humanidad, podemos hoy agregar que,  una vez más, quedó en claro quiénes son los verdaderos terroristas.

 

 

 


 

EL CRIMEN ATÓMICO CONTRA NAGASAKI

A Estados Unidos no les bastó el crimen de Hiroshima. Había que presionar a cualquier precio al gobierno japonés para que no firmara la paz con la Unión Soviética.

Tres días después de Hiroshima, a las 6 de la mañana del 9 de agosto de 1945 despegaba dos aviones de la Isla Tinian, en las Islas Marianas. Eran el  B-29 “Bockscar” y el The Grear Artiste. El primero llevaba la bomba atómica Fat Man; el segundo,  equipado por los instrumentos de medición. Poco después despegaba el “Big Stink”, con las cámaras fotográficas.

El primer objetivo de asesinato masivo era la ciudad de Kokura. Comenzaba  la jornada laboral en Japón, cuando fue alcanzada por el B-29 “Bockscar” sin incidentes. Los trabajadores y estudiantes se dirigían hacia sus empleos o escuelas. Surgió un problema para los aviadores de la muerte. Había una visibilidad nula. Las nubes tapaban por completo la ciudad. En esas condiciones  acertar en el blanco iba a ser imposible. Entonces Swenney, el capitán, cambió al segundo objetivo, tal y como estaba previsto en caso de que fallase el primero. Por esa razón puso rumbo a Nagasaki en Kyûshû. Aquellas nubes salvaron a miles de vidas en Kokura, pero condenaron a otras tantas en Nagasaki.

Era media mañana, cuando  los dos B-29 (“Bockscar” y “Great Artiste”) llegaron sobre Nagasaki. Pero, como había ocurrido en Kokura, la ciudad estaba completamente cubierta por las nubes y no era visible. Durante un rato estuvieron dando vueltas con la esperanza de que el cielo quedase despejado, aunque no fue posible. A las 11 horas se dio orden de regresar al avión. En ese momento, justo cuando el “Bockscar” se disponía a irse, el bombardero Kermit Beahan que observaba por la mirilla vio  un pequeño hueco entre las nubes por donde se distinguían algunos edificios de Nagasaki. Sin dudarlo, el “Bockscar” hizo una rápida maniobra de aproximación. A las 11,01  lanzó la bomba atómica “Fat Mat”, la cual cayó velozmente en picado.

   


Impresionante fotografía a vista del suelo. La bola de fuego dejada por la explosión avanza arrasando todo a su paso por Nagasaki.


A las 11,02 de la fatídica mañana del 9 de Agosto de 1945, a 560 metros del suelo, estalló la bomba atómica “Fat Man”. Un destello inicial diez veces superior al del Sol  cegó a todos los habitantes.

La explosión tuvo una potencia de 20.000 toneladas de TNT, una fuerza inigualable en el mundo. El epicentro de la explosión atómica, un kilómetro cuadrado en torno al distrito industrial del norte fue desintegrado totalmente debido a los 3.000 grados de temperatura, incluyendo una iglesia católica que resultó derretida casi hasta sus cimientos.

Dos kilómetros más adentro, la destrucción de viviendas y edificios también fue completa, como por ejemplo el Templo Sofukuji y la fábrica de armas de Mitsubishi. Después  se levantó un viento de 1.500 kilómetros por hora, que arrancó las casas del suelo, llevándose consigo árboles, almacenes y personas hasta a cuatro kilómetros de distancia. Por último, coincidiendo con una lluvia negra radiactiva, se levantó un hongo en el cielo, que ascendió hasta los 18,5 kilómetros de altura.

A causa de la bomba atómica murieron en Nagasaki 70.000 personas al instante. Con el paso del tiempo aumentarían  a 170.000 por culpa de las quemaduras o enfermedades radioactivas. También hubo 60.000 heridos y el 70% de los edificios quedaron destruidos. 

 

 

Restos de la ciudad de Nagasaki. Estatuas 
sagradas de un templo entre los escombros.

 

Cinco días después de lo sucedido en Nagasaki, el 15 de Agosto de 1945, Japón se rindió a los Aliados. El 2 de Septiembre se firmó la paz en la Bahía de Tokyo y terminó la Segunda Guerra Mundial.

El precio de ello fue terrible. Mostró al grado de  crueldad  a que pueden llegar algunos seres que es imposible de calificar como seres humanos.

 

 

jueves, 6 de agosto de 2026

FEDERICO ENGELS

 

En el día de ayer 5 de agosto, se cumplieron 131 años de la desaparición física de Federico Engels, grande revolucionario que conjuntamente con Carlos Marx, dotaron del Manifiesto Comunista al proletariado mundial. Como nos recuerda en este artículo el historiador Iván Ljubetic Vargas, que:  “Este pequeño libro – al decir de Lenin- vale por  tomos enteros: su espíritu viene dando vida y movimiento hasta hoy a todo el proletariado organizado y combatiente del mundo civilizado”.

Boletín Rojo



A 131 AÑOS DE SU PARTIDA FÍSICA:

 

 


 

                                           Iván Ljubetic Vargas, historiador del

                                           Centro de Extensión e Investigación

                                           Luis Emilio Recabarren, CEILER

 

 

                                 

 

                                 “¡Memoria eterna a Federico Engels,

                                  gran luchador y maestro del proletariado!”

                                                                      (V.I. Lenin)  

 

Federico Engels nació el 28 de noviembre de 1820 en Barmen, actualmente incorporado a  Wuppertall, ciudad de la región de la Renania del  Norte-Westfalia, Alemania.

 

A  la edad de 18 años, motivos familiares le obligaron a abandonar sus estudios y entrar a trabajar como dependiente en una casa de comercio en Bremen. Ello no fue obstáculo para que continuara capacitándose tanto en las ciencias sociales como en la política. Desde muy joven, aun siendo estudiante del liceo,  sentía  un enorme  odio hacia la autocracia y la arbitrariedad.

 

SUS PRIMEROS  CONTACTOS  CON EL PROLETARIADO

En 1842 se  trasladó a  Manchester,  centro industrial de Inglaterra, como empleado de una casa comercial  de la que su padre era socio. Allí tomó contacto con el proletariado. Se dedicó a recorrer las barriadas obreras y conocer sus  miserables condiciones de vida. No se conformó con sus propias observaciones. Leyó cuanto se había escrito hasta entonces sobre la clase obrera inglesa. Fruto de sus observaciones y lecturas fue su libro “La situación de la clase obrera en Inglaterra”, publicado en 1845. Otros ya habían escrito sobre este tema, pero Engels fue el primero en afirmar que el proletariado no sólo es una clase que sufre, sino que precisamente la terrible situación  económica en que vive lo impulsa a luchar por su emancipación definitiva y que la lucha política de la clase obrera llevará a los trabajadores a comprender que su  única salida es el socialismo.

Este primer libro de Engels constituyó una terrible acusación contra el capitalismo y la burguesía y produjo una enorme impresión. A partir de ese momento, el libro de Engels comenzó a ser citado como el cuadro que mejor representaba la situación del proletariado contemporáneo.

Estando en Inglaterra Federico Engels se hizo socialista. En la ciudad de Manchester tomó contacto con los dirigentes del movimiento obrero inglés y comenzó a colaborar con las publicaciones socialistas.

 

SE CONOCEN PERSONALMENTE CON MARX

En 1844, al pasar por París de regreso a Alemania, conoció personalmente a Carlos Marx, con quien mantenía correspondencia. En la capital francesa, Marx se había hecho también socialista, bajo la influencia de los revolucionarios de ese país.

 

                          


Los dos amigos escribieron allí, en colaboración, la obra “La sagrada familia, o crítica de la crítica crítica”. Este libro aparecido en 1844 contiene las bases del socialismo materialista revolucionario. ‘La sagrada familia’ era un sobrenombre burlesco dado a los hermanos Bauer y a los adeptos a su filosofía, quienes desdeñaban al proletariado viendo en él una masa carente de todo sentido crítico. Marx y Engels se alzaron con energía contra esta tendencia absurda y nociva.

 

Federico Engels vivió en Bruselas y en París desde 1845 hasta 1847. alternando los estudios científicos con la práctica revolucionaria entre los obreros alemanes residentes en ambas ciudades.

 

EL MANIFIESTO

En la capital francesa Marx y Engels se relacionaron con una asociación clandestina alemana, la Liga de los Comunistas, la cual les encargó que expusieran los principios fundamentales del socialismo elaborado por ellos. Así surgió el “Manifiesto del Partido Comunista” de Marx y Engels, publicado en Londres el 24 de febrero de 1848.

 

                               

 


“Este pequeño libro – al decir de Lenin- vale por  tomos enteros: su espíritu viene dando vida y movimiento hasta hoy a todo el proletariado organizado y combatiente del mundo civilizado”.

Después de la revolución de 1848 ambos pudieron regresar a su patria. En Prusia renana, asumieron la dirección de la ‘Nueva Gazeta del  Rin’, periódico democrático que se publicaba en la ciudad de Colonia. Se impusieron las fuerzas reaccionarias. ‘La Nueva Gazeta del Rin’ fue suspendida. Marx fue expulsado del país; Engels participó en la insurrección armada del pueblo. Derrotados los insurgentes, Engels debió huir a Londres. Marx también se estableció allí. Engels no tardó en colocarse en la misma casa de Manchester en que había trabajado en los años 40. Vivió en esa ciudad hasta 1870, mientras que su amigo y compañero, lo hizo en la capital inglesa. Tenían correspondencia casi a diario. En esa correspondencia ambos intercambiaron ideas y conocimientos, elaborando en común la doctrina del socialismo científico. En 1870 Engels se trasladó a Londres y hasta la muerte de Marx prosiguieron su vida intelectual conjunta, plena de intenso trabajo.

 

PRINCIPALES OBRAS DE ENGELS

 

 

 



Entre las obras de Federico Engels están: el ‘Anti  Dühring’, ‘El origen de la familia, la propiedad y el Estado’, ‘Ludwig Feuerbach y el fin de la filosofía clásica alemana’, ‘El papel del trabajo en la transformación del mono en hombre’, ‘Del socialismo utópico al socialismo científico’. “Dialéctica de la Naturaleza”

 


DESPIDIENDO A SU CAMARADA Y AMIGO

El 17  de marzo de 1883, en el cementerio de Highgate de Londres, Federico Engels al despedir a su amigo y camarada Carlos Marx, expuso ante su tumba, de manera genial, el enorme aporte realizado a la humanidad por quien llamó “el más grande pensador de nuestros días”:

 

                        


Tumba de Marx


“Así como Darwin descubrió la ley del desarrollo de la naturaleza  orgánica, Marx descubrió le ley del desarrollo de la historia humana: el hecho, tan sencillo, pero oculto  hasta él bajo la maleza ideológica, de que el hombre necesita, en primer lugar, comer, beber, tener un techo y vestirse  antes de poder hacer política, ciencia, arte, religión, etc.; que, por tanto la producción de los medios de vida inmediatos, materiales, y por consiguiente, la correspondiente fase económica de desarrollo de un pueblo o de una época es la base a partir de la cual se han desarrollado las instituciones políticas, la concepciones jurídicas, las ideas artísticas e incluso las ideas religiosas de los hombres y con arreglo a la cual deben, por tanto, explicarse, y no al revés, como hasta entonces se venía  haciendo.

 

“Pero no es esto sólo. Marx descubrió también  la ley específica que mueve el actual modo de producción capitalista y la sociedad burguesa creada por él. El descubrimiento de la plusvalía iluminó de pronto estos problemas, mientras que todas las investigaciones anteriores, tanto de los economistas burgueses como las de los críticos socialistas, habían vagado en las tinieblas.

“Dos descubrimientos como éstos debían bastar para una vida... Pero no hubo un solo campo que Marx no sometiese a investigación...”

 

EL CAPITAL                                           

Carlos Marx murió sin haber  dado remate definitivo a su grandiosa obra sobre el capital. Este trabajo estaba finalizado en borrador. Engels, después  de haber fallecido su amigo emprendió la difícil tarea de redactar y editar los tomos segundo y tercero de ‘El Capital’. En 1885 publicó el segundo tomo y en 1894 el tercero. 

El socialdemócrata austriaco Víctor Adler señaló: “Con la edición de  los tomos segundo y tercero de ‘El Capital’, Engels erigió a su genial amigo un monumento majestuoso en el que, involuntariamente, grabó con trazos indelebles su propio nombre”. Y  tenía toda la razón: estos dos tomos de ‘El Capital’ son obras de ambos.

 

UNA AMISTAD EJEMPLAR

La clase obrera puede decir que su ciencia fue creada por dos sabios y luchadores, cuyas relaciones mutuas son emocionantes muestras de la   más sincera y fructífera amistad.

 

Engels siempre, y en general con toda justicia, se posponía a  Marx. En una ocasión escribió: “Al lado de Marx  me correspondió el papel de segundo violín”. 

Su cariño hacia su amigo fue muy grande. Lo ayudó siempre en las difíciles situaciones económicas por las que atravesó a menudo Marx y su familia. Y fue infinita la veneración a la memoria del amigo muerto. 

Como subraya Lenin: “Federico Engels, luchador inflexible y pensador severo, fue un hombre de una profunda ternura”.

  

PROSIGUE LA LABOR

Después de fallecer Marx, Engels, solo, siguió siendo el consejero y dirigente de los socialistas europeos. Acudían a él en busca de consejos y orientaciones socialistas alemanes, españoles, rumanos y rusos. Todos aprovechaban el riquísimo tesoro de conocimientos y experiencias del viejo Engels. 

Entre el 14 y el 19 de junio de 1889 tuvo lugar el congreso de fundación de la Segunda Internacional o Internacional Socialdemócrata.  Engels fue su fundador y uno de los principales dirigentes de ella.

 

Federico Engels falleció en Londres el 5 de agosto de  1895.








ROLANDO ALARCÓN

 


En el día de ayer 5 de agosto, se cumplieron 97 años del nacimiento del gran artista y revolucionario chileno, Rolando Alarcón.   

Hoy lo recordamos  a través de las palabras escritas del Historiador Iván Ljubetic Vargas. 

Boletín Rojo

 

                                                          Iván Ljubetic Vargas, historiador del

                                                          Centro de Extensión e Investigación

                                                           Luis Emilio Recabarren, CEILER

 


 


 

Rolando Alarcón Soto  nació  en Santiago el 5 de agosto  de 1929.

 

Siendo niño, su familia se trasladó desde Sewell  (ciudad minera de  la comuna de Machalí a 150 km al sur de Santiago y a 64 km de Rancagua) a  Chillán. 

En esa ciudad realizó gran parte de sus estudios, culminando ellos al  titularse de profesor  en la Escuela Normal de esa ciudad. Como era usual en esos años las escuelas normales daban importancia a la parte musical. Rolando se destacó como intérprete de piano.

  

CUNCUMÉN

Su carrera artística comenzó siendo director del  Conjunto folclórico Cuncumén. Permaneció en él  hasta 1963,  dejando un enorme aporte en materia de arreglos instrumentales y vocales. Avances que la mayor parte de los conjuntos folclóricos  adoptaron posteriormente.

 

 

 


DÚO CON SILVIA URBINA 

Habiendo abandonado el Cuncumén, Rolando Alarcón formó un dúo con Silvia Urbina. Grabaron un sencillo con canciones rusas y un medio LP.

  

VIAJES 

Entre 1963 y 1964, Rolando Alarcón realizó dos importantes viajes. Uno, como parte del elenco musical “Imagen de Chile”. Otro,  formando parte del conjunto musical de la obra  “La pérgola de las flores” 

Entre 1964 y 1965  alcanzó un gran reconocimiento como compositor al entregarle obras al conjunto Los Cuatro Cuartos (“Doña Javiera Carrera” y “El negro cachimbo”) y a las Cuatro Brujas (“Adónde vas soldado” y “Mi abuela bailó sirilla”).

  

SOLISTA.  HACIA LA NUEVA CANCIÓN

Grabó su primer LP como solista en 1965. Incluyó  grandes éxitos como «Si somos americanos» y «Mocito que vas remando». Le siguió otro disco  larga duración de bastante éxito, tras lo cual tuvo un giro más decidido hacia la Nueva Canción. Ello  le costó la censura de dos de sus canciones («Se olvidaron de la patria» y «Escuche usted general»).

  

SELLO PROPIO 

En 1968  formó su propio sello. Lo llamó Tiempo y lo inició con su exitoso trabajo “Canciones de la Guerra Civil Española”. Prosiguió con numerosos trabajos hasta “El alma de mi pueblo”, su última producción de 1972. 

En 1970 ganó el género folclórico del  Festival de Viña del Mar, junto al dúo Los Emigrantes, formado por Enrique San Martín y Carlos Valladares, con la canción “El hombre”.

 

En 1971 participó en el Festival de Cosquín.

En 1972,  fue designado como Asesor Musical del  Ministerio de Educación.

  

FUE UN CONSECUENTE SIMPATIZANTE COMUNISTA 

Rolando Alarcón nunca ocultó sus ideales comunistas. Estos quedaron reflejados en sus canciones con el amor a su tierra; sus personajes gente sencilla, los temas progresistas. 

Por eso no extrañó, que aún después de su muerte, los fascistas lo persiguieran, prohibieran sus canciones, quemaran sus obras. 

Rolando Alarcón Soto, tras una extensa gira con el elenco de la peña folclórica Chile ríe y canta, falleció el 4 de febrero de 1973, producto de un paro cardíaco, durante una operación por una úlcera.

  

HOMENAJES 

Meses después de su muerte, el  Grupo Lonqui creó la «Canción para Rolando» en homenaje al cantautor. 

En 2000, su canción “Niña, sube a la lancha” participó en el Festival de Viña, siendo interpretada por el grupo folclórico Cantamérica. 

En 2005, el Canal 13 realizó  un capítulo de la canción nacional,  donde se habló de la Nueva Canción Chilena y de Rolando Alarcón. En 2010, con motivo del  Festival de Olmué, Rolando Alarcón estuvo representado por el grupo Las Cuatro Brujas.

En los medios de comunicación  su trabajo musical ha sido en parte olvidado, pero cada año en sectores populares de Chile se realizan actividades y conciertos sobre el cantor popular.

En 2009, el profesor y músico Carlos Valladares y el periodista Manuel Vilches publicaron  en la Editora Nacional Quimantú, el libro “Rolando Alarcón, la canción en la noche”, cuyo tema es  la vida y obra del cantautor.

 

El 4 de febrero de 2013, en conmemoración del aniversario número 40 de la partida del folclorista, se realizó un concierto en el restaurante Mesón Nerudiano, donde participaron los músicos Felo, Eduardo Peralta, Marcos Acevedo, Rafael Manríquez, entre otros. En dicha ocasión se anunció también el futuro lanzamiento de un álbum de versiones de distintos artistas con las canciones de Rolando Alarcón.