miércoles, 5 de diciembre de 2012

NUESTRO TRABAJO PARLAMENTARIO. Elias Lafertte









XII   CONGRESO  NACIONAL DEL
PARTIDO COMUNISTA DE CHILE


NUESTRO TRABAJO PARLAMENTARIO

Por ELIAS LAFERTTE

(EXTRACTO DE SU INTERVENCIÓN)


Las experiencias y conocimientos que nos han dado el Informe de nuestro compañero Secretario General Carlos Contreras Labarca, y el informe del Secretario de Organización, compañero Humberto Abarca, son muy importantes y trascendentales.

Esta intervención mía es la continuación de mi informe presentado al IX Pleno. Quiero llamar la atención sobre algunos problemas fundamentales que se relacionan con nuestro trabajo parlamentario.

¿Que fué y qué significó, camaradas, la jornada del 2 de marzo de 1941, á este respecto, citaré dos casos graves; en primer término, yo apremié a los compañeros en el Pleno de enero de 1941, para que dijeran sobre sus candidatos ya designados, sus posibilidades de triunfo en la elección. Algunos aseguraron que irían a un triunfo, que sin lugar a dudas llegarían a ser diputados. Pero ¿qué ocurrió? Hubo demasiada confianza, demasiada ilusión, y de tanta confianza e ilusión que albergaron, se perdieron. Así ocurrió en Curicó y Valdivia. Esto es muy grave, este hecho es de suma gravedad e impone mucha responsabllidad a aquellos que se dejaron llevar por la excesiva confianza en el triunfo y no hicieron todos los esfuerzos, para triunfar efectivamente. En Santiago, tuvimos un parlamentario presuntivamente elegido y se perdió. Nosotros, miembros y dirigentes de Santiago, frente al Congreso del Partido, tenemos una gran responsabilidad por lo que no fuimos capaces de dar tres diputados por la provincia de Santiago.

Resultado de la elección fué que obtuvimos 19 bancas: quince diputados y cuatro senadores. ¡Pero nada significa tener esta magnífica bancada si al mismo tiempo no se asumen las grandes responsabilidades que significa tener esta bancada!

En el trabajo municipal hemos conseguido aumentar nuestra representación de regidores, porque de 42 regidores que teníamos, hoy tenemos 128 regidores. Este número de regidores nos obliga en el plano nacional a una mayor  responsabilidad frente al Partido y a la clase obrera.

Debo ahora referirme a la experiencia del trabajo parlamentario y municipal. Sobre este particular debo decir que el trabajo ha sido menos que regular. Dije en mi informe pasado que se necesitaba una mayor fuerza de voluntad en el trabajo, una mayor preocupación. Pero esto no se ha cumplido, porque la selección, a pesar que trabajamos muchos días en ella, no está bien de todo. Las dificultades son bastantes grandes: hay poca iniciativa personal en el trabajo y los parlamentarios no se dedican con esfuerzo y empeño a sus tareas. En el trabajo parlamentario hay una evidente desarticulación. Algunos se dedican casi exclusivamente al trabajo parlamentario y otros lo abandonan para entregarse de lleno al trabajo extraparlamentario. Hay qué ligar ambas formas de trabajo, hay que relacionarlos estrechamente. ¿Qué nos falta experiencia parlamentaria? Debemos superarla rápidamente porque hay que comprender que los parlamentarios ya no son dirigentes regionales, sino que deben tener 1a preparación suficíente para encarar los problemas nacionales, agudizar su inteligencia, aprender cada día más para obtener éxito en las labores parlamentarias.

Es cierto que hay mucho recargo en el trabajo, tanto parlamentario como extraparlamentario.

Hay recargo porque como podéis ver muchos de los parlamentarios ocupan puestos dentro de nuestro Partido, puestos de gran responsabilidad: nuestro compañero Contreras es el Secretario General; Humberto Abarca es Secretario de Organización: Fonseca es Director del Diario; Andrés Escobar es Secretario del Comité Regional de Santiago y varios que están en otras actividades específicas.

Debo decir que los parlamentarios, ahora que tenemos un número mayor, tienen mayores responsabilidades y obligación como la de asistir a las Comisiones de la Cámara y estudiar los proyectos que discutan. Cierto que en esto hay también recargo, porque hay parlamentarios que están en diversas Comisiones, que asisten hasta tres veces a la semana a sus sesiones, aparte de las sesiones de la Cámara. Hay que estudiar más las leyes que se discuten en las Cámaras, como también preocuparse de estudiar y presentar más proyectos de leyes, sin caer en la abundancia de lo que hacen otros partidos que presentan muchos proyectos, pero que tienen poca posibilidad de ser aprobados. Tengo aquí un dato proporcionado por el compañero Secretario de la Fracción Parlamentaria que dice: "El Trabajo parlamentario de mayo a diciembre, ha sido activo. Se han hecho mas o menos cincuenta discursos en las horas de los incidentes sobre diversos problemas, se han presentado treinta proyectos de acuerdo, con buenos resultados, se han presentado catorce proyectos de leyes y numerosas peticiones de oficio". No podemos estar conformes con tal trabajo, puesto que en él deben participar quince diputados y cuatro senadores los que, dedicándose al estudio de los diversos problemas, deben desarrollar un mayor volumen de trabajo.

Ahora debo referirme a un hecho que tiene cierta gravedad y que complica la labor parlamentaria. Parece que existieran dos grupos de diputados; uno con fuero y otro sin fuero. Estos últimos son las numerosas delegaciones de provincias, de los sindicatos y otras delegaciones, que vienen a Santiago a resolver algunos problemas y a los que los parlamentarios deben atender y conducirlos a las oficinas de los Ministerios para buscar la solución a sus problemas. Esto debe terminar, no hay necesidad de seguir gastando los medios de los sindicatos en trámites que son costosos y de poco resultado. Los trámites de estas delegaciones hacen perder muchas energías en su estadía en Santiago y que después no tienen ni un centavo para regresar a sus provincias, viéndose obligados a pedir la ayuda económica del propio Gobierno para poder regresar.

El trabajo cxtraparlamentario y en especial en las Jiras, los parlamentarios tienen un papel muy importante que cumplir: deben ser consecuentes y sencillos, no ser simples agitadores, sino verdaderos organizadores del partido para dar a conocer cómo se cumplen las tareas del partido, sus planes de trabajo, su linea política y dar a conocer las nuevas perspectivas.

Frente al problema del candidato nacional a la Presidencia de la República y al momento político actual agravado por la agresión del nazifascismo, los parlamentarios tienen grandes responsabilidades, pues han de ser los que divulguen a través del país la solución que este problema ha de tener. La defensa nacional debe hacerse con la cooperación de otros países en forma compensada y ello debe ser una preocupación de estudio para los parlamentarios. Estos deben mantener mas estrecho contacto can la Asociación de Amigos de la URSS y ampliar mucho más la campaña de ayuda a la Unión Soviética, puesto que pueden hacer jiras con menos gastos por la franquicia de que disponen y la mayor responsabilidad de dirigentes muy importante al cual los parlamentarios deben de prestar la mayor atención. Se trata de los trabajos en provincias. Los pedidos de parlamentarios son numerosos. Pero se han dado casos en que el diputado ha ido a concentraciones que ni siquiera han estado preparadas y no han podido realizarse. El diputado, de esta manera, ha perdido su tiempo.

Este trabajo extraparlamentario, para los obreros es tan importante como la mejor intervención en el Parlamento, pero demanda un esfuerzo grande de voluntad y de sacrificio. Si queremos ser buenos comunistas, tenemos que amoldar nuestra vida a las tareas del Partido y no tratar de amoldar el Partido a nuestra vida. Los parlamentarios deben tener muy presente esta insinuación que personalmente les hago.

Quiero referirme, frente a la enorme responsabilidad que ello encierra al hecho de que nuestros parlamentarios sufren de cierto sectarismo, retraso e insensibilidad política. Ellos deben preocuparse por dar al Partido el mayor rendimiento en las tareas,  ligarse murho más con otros para obtener mayores y mejores relaciones.

Por ultimo, los parlamentarios deben preocuparse de todos los problemas, sean grandes o pequeños.

Las tareas más inmediatas, y de mayor trascendencia son:

1. — Luchar por el triunfo del candidato único nacional antifascista:
2. — Luchar por el cumplimiento de las reivindicaciones inmediatas del pueblo, y
3. — Por la ayuda ilimitada a la Uníón Soviética y demás países democráticos, que hoy está siendo conducida a la victoría por el valor indómito de los soldados rojos y por la inteligencia clara y revolucionaria del querido cámarada Stalín.

PUBLICADO EN:

"PRINCIPIOS" N° 8 - 9  FEBRERO - MARZO 1942 - PÁGINAS 15 A 17
- SEGUNDA EPOCA

DIRECTOR: GALO GONZALEZ

REVISTA MENSUAL TEORICA Y POLITICA

EDITADA POR COMITE CENTRAL

PARTIDO COMUNISTA DE CHILE