martes, 16 de noviembre de 2021

A 70 AÑOS DE LA FUNDACIÓN DEL FRENTE DEL PUEBLO

 





                                                      Iván Ljubetic Vargas, historiador del

                                                      Centro de Extensión e Investigación

                                                       Luis Emilio Recabarren,  CEILER

 

 


Desde inicios de 1951, sectores ibañistas -intentando aprovechar el repudio contra el régimen corrupto de González Videla- levantan la candidatura del exdictador. Carlos Ibáñez del Campo tiene por entonces 74 años. Sus partidarios lo presentan como el hombre enérgico, capaz de barrer todo lo malo del gobierno que termina en 1952. 

El PC y el Partido Socialista Popular sostienen conversaciones en que se concluye

que el movimiento popular no puede apoyar a Ibáñez y contraen el compromiso de consultarse mutuamente antes de adoptar cualquier resolución.

Sin embargo, posteriormente, Raúl Ampuero y la mayoría del Comité Central del PSP, cambian de opinión. Sin previa conversación con el PC, deciden entregar su respaldo a la candidatura de Ibáñez. Al dar ese paso, aseguran estar en condiciones de imprimir a la campaña una orientación impersonal y francamente antiimperialista y anti feudal. 

De esta forma, los socialistas populares pasan a ser parte de una heterogénea coalición, en que ellos -marxistas- actuarán junto a fascistas, como lo son algunos elementos agrario-laboristas.

  

NACE EL FRENTE DEL PUEBLO

La constitución de este bloque ibañista provoca un reajuste en el campo político chileno. La actitud de la mayoría de los dirigentes del PSP conduce a la división de esa colectividad. Salvador Allende, José Tohá y otros militantes se oponen enérgicamente al paso dado. Son expulsados. Retornan al Partido Socialista de Chile, del cual han sido previamente marginados Bernardo Ibáñez y otros anticomunistas. 

Ello crea las condiciones para que los esfuerzos comunistas por alcanzar una alianza con los socialistas se concreten. El Partido Comunista  y el Partido Socialista  de Chile firman un pacto político que da nacimiento al Frente del Pueblo, el 13 de noviembre de 1951. 

Así surge el primer eslabón de la unidad de la izquierda chilena, de una coalición en que la hegemonía ya no está en manos de la burguesía, como ocurrió con el Frente Popular y la Alianza Democrática. Desde ese instante se marcha a la constitución de un conglomerado liderado por la clase obrera.

El Frente del Pueblo es el núcleo inicial del Frente de Liberación Nacional (FLN) planteado por el Partido Comunista, que propiciaba un programa de cuatro puntos fundamentales: la lucha por el pan, por la paz, por la democracia y por la independencia nacional. 

El PC define por entonces el FLN como un amplio movimiento de liberación nacional y social... que abarque la mayoría de los chilenos y se consolide y desarrolle al calor de las luchas reivindicativas de los obreros, de los empleados, de los campesinos, de los profesionales, intelectuales, estudiantes, jóvenes, mujeres, pequeños comerciantes e industriales, en una palabra, todas las capas sociales y populares y progresistas del país."

 

ALLENDE CANDIDATO 

El Frente del Pueblo designa como su candidato presidencial a Salvador Allende Gossens, que a la fecha tiene 43 años,  pues había nacido en Valparaíso el 26 de junio de 1908.  Es médico, habiendo iniciado sus estudios de medicina en 1926. Cuando en mayo de 1927 se implanta la dictadura de Ibáñez, el joven Allende participa activamente en las luchas contra ella. Es dirigente estudiantil. Participa en el Grupo Avance. 

Posteriormente en 1932, es detenido y procesado. Está en prisión cuando fallece su padre. Es autorizado para asistir a sus funerales. Ante la tumba paterna promete dedicar su existencia a la lucha social.

En 1933 se recibe de médico, participa en la fundación del Partido Socialista y encabeza esa organización en Valparaíso. En 1936, es uno de los creadores del Frente Popular en el puerto. En 1937 es elegido diputado socialista por la circunscripción de Valparaíso y Quillota.

 

En 1938 dirige, siempre en el puerto, la campaña presidencial de Pedro Aguirre Cerda. Es designado Subsecretario General del PS. El 28 de septiembre de 1939 asume como ministro de Salubridad del gobierno del Frente Popular. En 1940, publica el libro, "La realidad Médico-Social de Chile".

En 1942 renuncia como ministro. En 1943 es elegido secretario general del PS. En 1945 triunfa como candidato a senador por la circunscripción de Valdivia, Llanquihue, Chiloé, Aisén y Magallanes.

En 1942 es designado Presidente del Colegio Médico de Chile.

En 1951 participa en la fundación del Frente del Pueblo e inicia su primera campaña presidencial.

Salvador Allende escribirá posteriormente:

"El Frente del Pueblo es un movimiento profundamente patriótico que lucha por la liberación política y económica de nuestro país. No se trata de la unión temporal, transitoria de las fuerzas populares. Se trata de una organización permanente en la que cada partido, conservando su independencia, ha contraído un solemne compromiso ante el pueblo chileno."

 

LA CAMPAÑA PRESIDENCIAL DE 1952

Volodia Teitelboim, uno de los Secretarios Generales del Frente del Pueblo, relata:

"Recuerdo bien esta campaña electoral. Éramos un pequeño grupo. Salvador Allende sabía que no triunfaría en aquellas elecciones, que incluso lograría pocos votos. Pero aquello era sembrar para el futuro. Entonces se manifestó con particular claridad un importantísimo rasgo de su carácter: la tenacidad en la lucha contra las dificultades, que en su vida abundaron más que las victorias."

La candidatura del Frente del Pueblo enfrenta la contienda presidencial con un Programa que plantea medidas concretas para eliminar las causas del atraso de Chile y los problemas de los chilenos: la nacionalización de las riquezas fundamentales: cobre, salitre, hierro; una profunda reforma agraria, que entregue la tierra al que la trabaja; la industrialización del país. En lo relacionado con la política internacional, señala el establecimiento de relaciones con todos los países, incluida la Unión Soviética, China Popular y las Democracias Populares de Europa del Este.

Subraya la necesidad de democratizar la vida del país, derogando la Ley de Defensa Permanente de la Democracia y otras leyes represivas, legalizando al Partido Comunista, etc.   

La candidatura de Ibáñez, por su parte, se lleva adelante en base a una propaganda efectista y demagógica. Al abanderado lo llaman el "General de la Esperanza". Levantan como símbolo una escoba, para barrer la politiquería y lo malo del gobierno de González Videla. Los socialistas populares difunden consignas como: "Que paguen los poderosos", "El cobre para Chile", "Reforma Agraria", etc.

 

NO AL SECTARISMO 

En la revista “Principios” correspondiente a los meses de abril y mayo de 1952, aparece un artículo de Galo González,  Secretario General del PC, en que señala su preocupación por el hecho que el Frente del Pueblo todavía no ha logrado ampliar sus filas. Afirma:

“El sectarismo que reina en algunos dirigentes y militantes tanto comunistas como socialistas, no permite ampliar el movimiento a otras capas de la población. Por consiguiente, es necesario barrer con el sectarismo y hacer comprender a cada militante del Frente del Pueblo que éste debe tener una amplitud muy grande, haciendo que participen en él los más vastos sectores de la población cualquiera que sea su ideología política y su credo religioso, desde los obreros hasta los grupos patrióticos de la burguesía nacional”.

Más adelante agrega:

“Cada militante y dirigente debe tener plena claridad y comprensión del profundo significado del movimiento del Frente del Pueblo, que no sólo es una continuación de los movimientos de 1938, 1942 y 1946, sino, al mismo tiempo, una superación de ellos. Esos movimientos fueron dirigidos por la burguesía y la pequeña burguesía, que son vacilantes, y que en momentos difíciles retroceden, acobardan y se entregan al enemigo. Ahora, en el movimiento popular antiimperialista y anti oligárquico, el peso específico está y debe estar cada vez más en manos de la clase obrera, que es y debe ser la fuerza matriz en la movilización de todas las fuerzas patrióticas por la liberación nacional y social”

 

LUCHA ANTIIMPERIALISTA 

Cuando faltan siete meses para finalizar su administración, González Videla da otro golpe contra la soberanía nacional. El 9 de abril de 1952 firma un pacto militar bilateral con Estados Unidos, que -en una de sus cláusulas- impide a Chile vender "materiales estratégicos" a las naciones calificadas por el imperialismo como "enemigas de la democracia". Entran en este rubro de "materiales estratégicos" el cobre, el hierro y el salitre. Es decir, coloca el comercio exterior de nuestras principales riquezas bajo el control extranjero.

En junio de 1952, toman cuerpo las protestas contra el pacto militar suscrito por González Videla. Tienen lugar grandes desfiles, donde se unen los sectores más avanzados del ibañismo con los militantes del Frente del Pueblo. Son atacados, al toque de clarín, por fuerzas de Carabineros; disueltos, se vuelven a reorganizar a la hora y lugar señalados. Los jóvenes comunistas están en una primera línea. Su Secretario General juega un activo rol dirigente. Es Fernando Ortiz, que precisamente que el día de esas audaces acciones alcanzan su momento culminante – el 24 de junio – está de cumpleaños. Ha nacido el 24 de junio de 1922, en Talca. Tiene 30 años. Siendo estudiante de Historia y Geografía en el Instituto Pedagógico de la Facultad de Filosofía y Educación de la Universidad de Chile, es elegido dirigente de la FECH. Es el  General de las Juventudes Comunistas.

 

EL RETORNO DEL POETA 

El 12 de agosto de 1952 regresa del exilio Pablo Neruda. Volodia Teitelboim relata:

“Aquel martes bajó del avión acompañado por Adolfo Tapia, Carlos Vicuña Fuentes y Sergio Insunza, que habían ido a esperarlo a Montevideo...

“Cuando la gente lo vio, comenzó a cantar la Canción Nacional. Según la legalidad del sistema, Neruda podía haber sido detenido en los Cerrillos porque estaba declarado reo en rebeldía. No pasó nada...

 “Al día siguiente hubo un mitin en la Plaza Bulnes, de bienvenida a Neruda. En su discurso llamó a los chilenos, separados ante la proximidad de las elecciones a trabajar por la paz del mundo y por la felicidad de la patria”.

Aquella gigantesca concentración tiene lugar frente a La Moneda, donde aun permanece el “pinganilla” como lo ha bautizado el poeta.

Neruda se incorpora de inmediato a la primera campaña presidencial de Allende. Forma parte de la comitiva que está recorriendo el país, sembrando la roja semilla en la conciencia del pueblo.

 

LA NOVENA CONFERENCIA DEL PC 

En los últimos días de agosto de 1952 se efectúa en Santiago la IX Conferencia Nacional del Partido Comunista. Se realiza en momentos de grandes batallas reivindicativas de las masas y en vísperas de las elecciones presidenciales.

El Informe del Comité Central es rendido por Galo González, secretario general del Partido. En él dice:

"La primera palabra del Partido Comunista es un llamado al combate, a la organización y a la unidad de los trabajadores y de todas las capas laboriosas. ¡Que ningún patriota esté al margen de la organización que le corresponde, de su sindicato, su asociación, su comité de lucha! Hay que fortalecer estas organizaciones y crearlas allí donde no existan..."

Agrega: "El Partido Comunista considera que el país se halla ante el imperativo histórico de producir cambios fundamentales en su estructura económica, nacionalizando las riquezas en manos de monopolios imperialistas, ampliando nuestras relaciones comerciales a todos los países y realizando una profunda reforma agraria".

Más adelante, señala:

"El Frente del Pueblo que es, por así decirlo, el núcleo inicial de este amplio movimiento de liberación nacional va a las elecciones con la decidida voluntad de librar una batalla por el pan de los chilenos, por la libertad, por la independencia nacional y por la paz. 

En otra de sus partes, el Informe a la IX Conferencia subraya:

"El Partido Comunista considera indispensable la vuelta al régimen democrático. Repudia cualquier maniobra y tentativa, de cualquier lado que provenga, que tenga como fin crear una situación poselectoral de golpes y contragolpes de Estado. Nuestro Partido es enemigo de los golpes de Estado. Somos partidarios de la unión de todos los chilenos democráticos, y de que las masas, y no los cuartelazos, determinen los rumbos políticos del país. Somos el Partido de la revolución democrática, de una revolución nacional liberadora que será obra de la organización, la unidad y la lucha de la inmensa mayoría ciudadana.

"Declaramos de la forma más categórica posible - añade el Informe - que estamos decididos a llevar adelante esta revolución, el movimiento nacional antiimperialista y anti feudal que organiza e impulsa el Frente del Pueblo. A este movimiento, antes y después de las elecciones pueden y deben sumarse nuevas fuerzas sociales y políticas".

 

Galo González concluye en su Informe:

"Existe, pues, la necesidad de que el proletariado conquiste la hegemonía en el movimiento antiimperialista, anti feudal y pro-paz y que, con tal fin, alcance cuanto antes a sellar su unidad en una sola central de obreros y empleados".

En un comunicado emitido por el Comité Central, en septiembre de 1952, se señala que en la IX Conferencia queda de manifiesto la necesidad de "agrandar más al Partido, reclutar nuevos militantes, fortalecer las direcciones y prestar una mayor atención a la actividad de las células, que deben jugar un papel dirigente en la lucha de masas".

El Comunicado del Comité Central informa que: "La Conferencia valorizó ampliamente el hecho de que nuestro Partido tenga como aliado al Partido Socialista y de que, en diversos movimientos y organismos de masas, se trabaje a través de la unidad de acción en las luchas reivindicativas con elementos de otros sectores políticos y de otras capas sociales progresistas. Consideró necesario cuidar este trabajo, mejorar nuestro trato con los aliados y esforzarnos por conquistar más y más aliados".

El mayor mérito de la IX Conferencia Nacional del PC es haber trazado de manera integral la política del Frente de Liberación Nacional. Esta es sostenida por el PC desde antes de 1950, está contenida en el llamado "Plan de Emergencia" de comienzos de ese año, pero es - en el curso de este evento - cuando se desarrolla en mejor forma.

Este proyecto tiene notables diferencias con el del Frente Popular. En el del FLN se agrega a la revolución antiimperialista y anti feudal de aquel, la necesidad de liquidar los monopolios nacionales.

Otro cambio decisivo es la incorporación en el proyecto del Frente de Liberación Nacional de una perspectiva mucho más clara y precisa del socialismo.

 

TRIUNFA EL EXDICTADOR 

Durante la campaña electoral, los partidarios del Frente del Pueblo corean la consigna "Con Allende y con Neruda, la victoria está segura". De correcto ritmo y rima, pero sin asidero alguno en la realidad. Esto lo demuestra el recuento de los votos de los comicios del 4 de septiembre de 1952.

En estas elecciones postulan, además de Allende e Ibáñez, Arturo Matte, por la derecha. Y Pedro Enrique Alfonso, por el Partido Radical. Los resultados son los siguientes:

 

Carlos Ibáñez                     446.000 votos

Arturo Matte                              265.000

Pedro E. Alfonso                 190.000 y

Salvador Allende                  51.000

 

Vence el General de la escoba, que lo único que barre son las promesas electorales y la esperanza puesta en él por casi medio millón de electores.

 

PC LLAMA A LA UNIDAD 

Con fecha  8 de septiembre de 1952, la Comisión Política  del Partido Comunista emite un Manifiesto en que plantea su opinión sobre los resultados de las elecciones presidenciales. En algunas de sus partes señala:

"La ciudadanía ha expresado su profundo y justificado repudio al régimen del señor González Videla... El señor Carlos Ibáñez del Campo triunfó en la elección del 4 de septiembre, porque la mayoría del electorado creyó que al votar por él votaba contra el régimen imperante y contra su política al servicio del imperialismo yanqui y de la oligarquía... El Partido Comunista considera que, al elegir al señor Ibáñez, la mayoría de los electores siguió un camino equivocado. El tiempo nos dará la razón..."

"Pasadas ya las elecciones, deben superarse divisiones transitorias. En la lucha por el pan de los chilenos, por la paz, la democracia y la independencia nacional, debemos unirnos todos los hombres, mujeres y jóvenes patriotas, constituyendo un amplio frente democrático de liberación nacional, del cual deben formar parte de los comunistas, los socialistas, los socialistas populares, los agrariolaboristas, los democráticos del pueblo, todas las fuerzas y corrientes progresistas de la nación. En este frente también tienen cabida las bases radicales...

“Es necesario intensificar la unidad de acción de todos los trabajadores en las luchas por sus reivindicaciones inmediatas y constituir, cuanto antes, una sola central de obreros y empleados...”

A pocos días de haber sido elegido Ibáñez, relata Julieta Campusano, "el Partido hizo un documento -en realidad gran parte de ese documento fue obra de Corvalán-, en que decía que nosotros debíamos vivir junto a las masas ibañistas su experiencia. Era en el sentido de atraerlas hacia el frente antiimperialista. Ellas habían ido equivocadamente tras Ibáñez. Entonces se trataba de que ellas no vivieran solas su experiencia, sino que nosotros ayudáramos a que fuera más rápida la experiencia de esas masas que habían estado al lado de Ibáñez".




TERESA CARVAJAL, EJEMPLAR DIRIGENTE SINDICAL

 



En su 115 natalicio:

 


 

                                                      Iván Ljubetic Vargas, historiador del

                                                       Centro de Extensión e Investigación

                                                       Luis Emilio Recabarren,  CEILER

 

 

 


Teresa Carvajal Muñoz nació en Santiago, el 13 de noviembre de 1906. Era la mayor de siete hermanos: cinco mujeres y dos varones.

A los once años, ingresó al Liceo Nº 5, ubicado entonces en Arturo Prat con Alonso Ovalle.

Dificultades económicas la obligaron a abandonar los estudios a los trece años. Comenzó a trabajar en un taller textil, laborando en una gran máquina de tejer.

En diciembre de 1925 se casó con un ciudadano checoslovaco, José Ferenica. Tuvieron tres hijos, de los que sobrevivieron dos, Emilia y Rodolfo. Cuando llegaron a Chile los efectos de la crisis económica del año 30, durante la dictadura de Carlos Ibáñez, su esposo emigró a Buenos Aires en busca de trabajo. Falleció allá en 1931.

  

SE INCORPORA A LA LUCHA SOCIAL 

Teresa debió trabajar sin descanso. Sin embargo, se daba tiempo para leer. Llegaron a sus manos libros de Lenin que la impactaron profundamente. Conoció a un ciudadano español que, en largas conversaciones, la fue educando políticamente.

En 1934 se incorporó al Socorro Rojo Internacional, con el fin de ayudar a los presos políticos. Un año después ingresó a las Juventudes Comunistas.

 

EN LA FEDERACIÓN TEXTIL 

En 1936 se hizo socia del Sindicato Profesional de Tejedores de Punto. Pronto fue elegida presidenta de éste. Participaba en la Federación Textil. En 1937 pasó a militar en el Partido Comunista.

Un año más tarde fue designada subsecretaria de la Federación Provincial Textil. Comenzó a participar activamente en la Confederación de Trabajadores de Chile (CTCH). En 1943 tuvo destacada actuación en la gran huelga textil de Artificio, en La Calera.

En febrero de 1953 fue delegada al Congreso Constituyente de la Central Única de Trabajadores de Chile (CUT). Formó parte de la Comisión Femenina de la Central. Pronto pasó a ser miembro del Consejo Provincial Santiago de la CUT. 

 

1º DE MAYO EN PRAGA 

En 1961, el Consejo Directivo Nacional de la Central Única la designó para formar parte de la delegación chilena que concurrió a las actividades del 1º de Mayo en Praga. Permaneció un tiempo en Checoslovaquia, luego en Polonia. Retornó en agosto de ese año.


EN LA ASOCIACIÓN DE PENSIONADOS 

En 1966, a la edad de 60 años, se acogió a una pensión del Servicio de Seguro Social. A pesar de haber dejado de ser dirigente textil, continuó desarrollando diversas actividades sindicales en la Séptima Comuna hasta el golpe del 73. Entonces, se incorporó a la Asociación de Pensionados de la Caja Matadero del SSS.

 

DURANTE LA DICTADURA FASCISTA 

Participó en la reorganización de la Asociación. En esos momentos, de más de  120 asociaciones existentes hacia septiembre de 1973, apenas unas 20 tenían una mediana representatividad. Ella se planteó la tarea de recuperar las conquistas  arrebatadas por la dictadura.

Teresa Carvajal recordada: “El golpe fue algo muy duro, algo había que hacer. En 1974 me embarqué en la Asociación de Pensionados. Empecé dedicando unas horitas.

 

A LA CABEZA DE LOS PENSIONADOS 

A fines de 1975 se hizo un Congreso Extraordinario (otras versiones hablan de un Ampliado Nacional, Nota del autor). Yo les dije que no estaba dispuesta a dirigir una organización para visitar enfermos o enterrar muertos, que quería una organización viva, para luchar por el pan de todos los días. ¿Están de acuerdo ustedes?, pregunté, y todos dijeron sí”.

Entonces Teresa dijo: “Sólo pido salud, vida y energía para luchar” (Revista “Análisis” Nº 201, 16 a 22 de noviembre de 1987, página 30)

Fue así como Teresa Carvajal asumió la presidencia de la Asociación de Pensionados de Chile.

 

PERSEGUIDOS POR LA TIRANÍA 

El 25 de marzo de 1977, 122 organizaciones nacionales, provinciales y de base solicitaron autorización para celebrar un acto con motivo del 1º de Mayo. Una de ellas fue la Asociación de Pensionados de la Ley 10,383. La represión contra ella no se hizo esperar.

El 14 de abril de 1977, con las firmas de Augusto Pinochet y de su Ministro de Justicia, Renato Damilano Bonfante, se emitió un documento que señalaba:

“DECRETO:

1.- Cancélase la personalidad jurídica a la corporación denominada ‘Asociación de Pensionados de Invalidez y Vejez de la Caja de Seguro Obligatorio’, con  domicilio en Santiago, Región Metropolitana, concedida por Decreto de  Justicia   Nº 2.342, de 18 de junio de 1941”.

Este decreto, tramitado el 9 de marzo de 1977, es una prueba del cinismo de los fascistas.

Fue así, como la  heroica Asociación Nacional de Pensionados del SSS, no escapó a la represión que la tiranía desató desde sus inicios contra el movimiento obrero chileno.

 

PENSIONADOS SUSCRIBEN EL “PLIEGO DE CHILE” 

No se detuvo la lucha de la Asociación. Fue una de las once organizaciones nacionales, de un total de 126 entidades sindicales, que suscribieron el “Pliego de Chile” que, con fecha 29 de abril de 1977, fue enviado a la Junta Militar.

Teresa Carvajal, junto a otros 851 dirigentes, suscribió, con fecha 30 de agosto el documento “Un pronto retorno a la democracia”, donde se exigía que “los organismos sindicales deberán ser reconocidas como cuerpos intermedios entre los trabajadores y el Estado,,,” (“Solidaridad” Nº 10, septiembre de 1977. Separata).

 

EN EL DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER 

El 8, tuvo lugar un combativo acto en conmemoración del Día Internacional de la Mujer en el Teatro Caupolicán de la capital. La Asociación Nacional de Pensionados fue una de las organizaciones convocantes. Asistieron más de 6 mil mujeres, entre ellas muchas pensionadas y montepíadas, encabezadas por su presidenta Teresa Carvajal.

  

EN EL 1º DE MAYO DE 1978 

A mediados de abril de 1978, Teresa Carvajal suscribió, en nombre de la Asociación Nacional de Pensionados, junto a los presidentes de otras 37 organizaciones sindicales, una solicitud a las autoridades pidiendo permiso para realizar el acto del 1º de Mayo en la Plaza Pedro Aguirre Cerda, continuación de la Plaza Almagro.

La autorización fue negada. De todas formas se intentó efectuar la concentración. Hubo violenta represión de carabineros. Quedaron heridos y cerca de mil detenidos, entre ellos 19 delegados fraternales y periodistas extranjeros.

 

POR LOS DERECHOS HUMANOS 

Ese mismo día 1º de Mayo de 1978 se publicó el documento “Pilares de la Democracia  con la firma de 23 presidentes de organizaciones sindicales de nivel nacional. Uno de ellos fue Teresa Carvajal.

En agosto de 1979, Teresa Carvajal, en nombre de la Asociación de Pensionados, más los presidentes la Federación Minera, de la Construcción, de la Textil y de la Metalúrgica, suscribieron una carta al Ministro del Interior, Sergio Fernández, en que le solicitaban “la derogación del decreto ley de amnistía, una respuesta definitiva y valedera a los familiares de detenidos desaparecidos sobre el destino de sus seres queridos y la entrega de los cadáveres de Lonquén”.

 

REPRESIÓN CONTRA CINCO SINDICALISTAS 

El Ministro Fernández reaccionó iniciando un proceso judicial contra los cinco dirigentes, acusándolos “de atribuirse una representación que no tienen”, debido a que la carta comenzaba diciendo “los abajo firmantes, en representación de nuestros asociados...” y las cinco organizaciones mencionadas habían sido disueltas por la dictadura en octubre de 1978.

Hacia fines de octubre de 1979, el ministro sumariante del caso contra los cinco dirigentes, Alberto Chaigneaux, después de más de un mes de interrogatorios, resolvió que “por ahora no se acredita la existencia de delito”, cerrando el proceso temporalmente.

(“Solidaridad” Nº 81, Primera Quincena de noviembre de 1979, página 17)
Sin embargo, el ministro Fernández insistió en la  demanda. Fueron nuevamente detenidos tres de los cinco dirigentes: el presidente de la Federación Minera, de la Textil y Teresa Carvajal de los Pensionados. Fueron liberados cuatro días después.


TERESA  CARVAJAL HOMENAJEADA POR LA CUT 

A comienzos de 1981, invitada por los sindicatos soviéticos, Teresa Carvajal viajó a Moscú, ciudad a la que llegó el 6 de enero. Luego la Federación Sindical Mundial la llevó a Praga y ahí a París. Regresó a Chile en abril de 1981.

El 12 de febrero de 1982 tuvo lugar en el Caupolicán un acto de homenaje al 29 aniversario de la fundación de la CUT. Allí, en medio de la ovación de miles de asistentes, Teresa Carvajal – igual de otros dirigentes sindicales- recibió un galvano como reconocimiento a su labor.

 

DICTADURA ROBA EL 10% DE PENSIONES 

Con fecha 9 de mayo de 1985 se conoció la promulgación por parte de la dictadura de la Ley 18,413 que reajustó las pensiones en apenas un 2,54% y las  congeló hasta el 31 de diciembre de 1985. 

El 22 de enero de 1987, la Corte Suprema de Justicia, permanente cómplice de los crímenes de la dictadura resolvió –con el sólo voto en contra de su presidente Rafael Retamal-  que no se devolverá el 10,6% arrebatado en 1985 por Pinochet a los pensionados.


TERESA CARVAJAL UNA IMPRESCINDIBLE 

El 1º de septiembre de 1987, las mujeres rindieron un  merecido homenaje a Teresa Carvajal. Como en otras ocasiones, se realizó en la sede de la Federación del Cuero y Calzado. 

Teresa Carvajal falleció el 28 de diciembre de 1987, a las 16,45 horas.

La Voz de los Pensionados”, periódico del cual fue su directora escribió en su primera plana: “Con Teresa Carvajal  desaparecen más de 50 años al servicio de los trabajadores”... “Cientos de condolencias de organismos sindicales, sociales y gremiales”... “Fue fundadora de la CUT y de la UNAP”... (“La Voz...” Nº 48, febrero 1988, página 1) 

Sus funerales fueron una masiva demostración de cariño, respeto y admiración hacia la heroica dirigente. Una de las imprescindibles a las que cantó el poeta y dramaturgo alemán Bertolt Brecht.

 

 

Teresa Carvajal junto a un retrato de Luis Emilio Recabarren

 

 


viernes, 12 de noviembre de 2021

LA MASACRE DE MY LAI EN VIETNAM

 

 

                                               Iván Ljubetic Vargas, historiador del

                                               Centro de Extensión e Investigación

                                               Luis Emilio Recabarren, CEILER

 

 

 

Las chozas fueron quemadas con personas en el interior. | Foto: RT


El 13 de noviembre de 1969, un año y 8 meses después que ocurrió,  el mundo conoció la masacre perpetrada por los soldados de EE UU. Fue cuando el periodista estadounidense Seymour M. Hersh lo hizo público. 

La aldea de My Lai está ubicada en la provincia de Quang Nai, en el centro de Vietnam. Las tropas estadounidenses habían invadido el país y eran tiempos de genocidio y bombardeos. Pero en esa aldea la  vida se desarrollaba tranquila.

Pero todo cambió el 16 de marzo de 1968, cuando a las 8 de la mañana aparecieron soldados estadounidenses de la Compañía Charlie.

Llegaron en busca   de integrantes del Frente Nacional de Liberación de Vietnam. Pero  sólo encontraron civiles sin armas y aun así, continuaron con el operativo. 

Hubo una terrible masacre. Pero la prensa la ignoró  hasta que el editor Seymour Hersh (en una pequeña editorial llamada Dispatch News Service) finalmente emitió la noticia el 13 de noviembre de 1969.

Los efectivos descargaron su odio contra la población. La orden del teniente Willian Calley, que comandaba la misión, fue que no quedase ni un sólo vietnamita vivo. Las mujeres  y niñas de la aldea fueron violadas.

Después de dispararles los tiraron a unos pozos y les lanzaron granadas. Estrategia que también usaron en las chozas, a donde metieron a la fuerza a los lugareños, para después convertirlas en ceniza.

 

 

 


Desde el cielo la ofensiva arreciaba y frenaba la intención de quienes buscaban escapar del horror. Los helicópteros lanzaron lluvias de balas sin discriminación. 

En total  murieron 504 personas, entre ellas 182 mujeres, 17 de ellas embarazadas, y 173 niños. 

Hubo un momento en el que los soldados reunieron a un centenar de mujeres, ancianos, niños y bebés en un canal y los fueron matando uno a uno, para ahorrar municiones. 

Ese canal todavía se conserva en el Museo de May Lai que se mantiene abierto desde 2003 en honor a las víctimas y del cual es director Phan Thanh Cong, quien tenía 11 años cuando ocurrió el suceso. 

Él recuerda que los militares llegaron al sitio en el que se había refugiado con su familia, les ordenaron salir, pero después los empujaron hacia adentro, les lanzaron una granada y les dispararon con sus M-16, reseñó EFE. 

Logró sobrevivir porque fue dado por muerto. Igual que Phan Thi Tuan, de 77 años, que tenía 30 años en aquel entonces.

Ella detalló que fueron cuatro horas de horror en las que los soldados dispararon a todo el mundo y el humo y los estruendos de los disparos sembraron el pánico en la población. 

Relató a EFE que la empujaron a un canal para dispararle junto a sus hijos de tres y cinco años pero pudo sobrevivir. Su padre falleció porque le dispararon en la cabeza y el estómago. 

Por la masacre sólo hubo un condenado: el ex teniente William 'Rusty' Calley, quien en 2009 pidió disculpas y expresó su remordimiento por los hechos. No cumplió su cadena perpetua porque estuvo bajo arresto domiciliario tres años y después el presidente Richard Nixon lo  indultó. 

El proceso judicial estuvo lleno de incidencias y el ejército de Estados Unidos fue acusado de encubrir los hechos.

El militar estadounidense retirado Larry Colburn, quien a los 18 años de edad se enfrentó con sus compañeros de armas para intentar impedir la masacre de My Lai durante la guerra de Vietnam, falleció el 17 de diciembre de 2016 a los 67 años de edad como consecuencia de un cáncer de hígado, según informó su esposa, Lisa, al diario estadounidense 'The New York Times'.

Colburn era el último superviviente de la tripulación de un helicóptero que se interpuso entre los residentes y los soldados estadounidenses que estuvieron en My Lai.

Su acto de heroísmo fue recompensado con la Estrella de Bronce, un reconocimiento que paradójicamente se reserva a soldados que han demostrado su valor ante fuego enemigo. 

La guerra de Vietnam, o también llamada Segunda Guerra de Indochina, tuvo lugar entre 1964 y 1975 y en ella se enfrentaron las fuerzas del gobierno de Ho Chi Minh contra Vietnam del Sur, apoyado por Estados Unidos. Esta guerra acabo el 30 de abril de 1975 con la caída de Saigón, hecho que dio paso a la reunificación territorial y a la creación de la República Socialista de Vietnam.

 

FUENTE: Telesur

 




Desafiando al Imperio: Contribuciones de Cuba a la lucha contra el racismo y la supremacía blanca

 





 Franklin Frederick

 11/11/2021

 

 




“El caníbal capitalista blanco siempre se ha alimentado de los pueblos negros del mundo. La sociedad imperialista capitalista blanca es profunda e inequívocamente racista” - Walter Rodney                                                                            

 

La supremacía blanca y el racismo no pueden disociarse del capitalismo. Fueron el racismo y la supremacía blanca los que proporcionaron las justificaciones culturales para la esclavitud y la concomitante trata de esclavos, para la expansión colonial europea y el imperialismo, sin los cuales el capitalismo no se habría desarrollado. El racismo y la supremacía blanca también impregnan las diversas jerarquías impuestas por el sistema capitalista y que son fundamentales para su mantenimiento. Este vínculo intrínseco entre capitalismo y racismo se hace más explícito en el colonialismo. Walter Rodney, el importante historiador y activista político caribeño, escribió en su libro ‘De cómo Europa subdesarrolló África’: 

‘Fue la economía la que determinó que Europa debía invertir en África y controlar las materias primas y la mano de obra del continente. Fue el racismo el que confirmó la decisión de que la forma de control debía ser el dominio colonial directo.’ 

Lo que organiza e instrumentaliza el racismo como proyecto de poder político es la supremacía blanca. El único país del mundo que, desde sus orígenes, ha sido concebido como un proyecto de poder supremacista blanco es Estados Unidos de América. 

El historiador afroamericano Gerald Horne sostiene en su libro ‘The Counter- Revolution of 1776: Slave Resistance and the origins of the United States of America’ que el movimiento independentista de Estados Unidos nació, por un lado, del temor de las clases acomodadas de la colonia a un creciente movimiento abolicionista en la metrópoli, Inglaterra, que amenazaba con acabar con la base de su riqueza: el trabajo esclavo. Por otro lado, Inglaterra también impidió que los colonos avanzaran hacia el oeste, que debía seguir siendo territorio indio. Para Horne, la guerra por la independencia de EE.UU. fue en parte una ‘contrarrevolución’ dirigida por los llamados ‘padres fundadores’ con el objetivo de preservar su derecho a esclavizar a otros pueblos, especialmente a los africanos, así como para seguir expandiendo la joven nación hacia el oeste robando más tierras a los pueblos indígenas en las que desplegar más mano de obra esclava. 

En su otro libro, ‘The Apocalypse of Settler Colonialism: The Roots of Slavery, White Supremacy and Capitalism in 17th Century North America and the Caribbean’, Horne resume este proceso: 

‘Luego, finalmente, en 1776, dieron el golpe definitivo y exhibieron su novedosa muestra de patriotismo expulsando a Londres por completo de las colonias continentales al sur de Canadá, al tiempo que convencían a los ilusos e ingenuos (hasta el día de hoy) de que este desnudo acaparamiento de tierras, esclavos y beneficios era, de alguna manera, un gran avance para la humanidad.’ 

En este contexto nacieron y se desarrollaron las fuerzas armadas de los Estados Unidos. El origen del ejército estadounidense fue la guerra por la independencia contra los británicos, es decir, en defensa de la supremacía blanca y su proyecto de esclavitud y conquista de tierras. Así, poco después de la independencia, el recién creado ejército estadounidense emprendió su nueva tarea: la guerra genocida contra los pueblos indígenas para asegurar la expansión territorial de la nueva república.

 

En ‘The First Way of War: American War Making on the frontier, 1607-1814’, otro historiador, John Grenier, sostiene que el ejército estadounidense se forjó en guerras genocidas contra los pueblos nativos americanos, en las que se permitían prácticamente todos los medios de destrucción, toda la brutalidad era posible y no había distinciones entre población civil y combatiente. Uno de los métodos utilizados por las fuerzas armadas estadounidenses contra los pueblos indígenas fue la destrucción de sus cultivos y reservas de alimentos, lo que les llevó a la derrota por inanición, un método ampliamente utilizado y perfeccionado décadas después en la guerra de Vietnam.  Una línea histórica ininterrumpida une las guerras contra los pueblos indígenas con la guerra de Vietnam y los embargos económicos más recientes contra Cuba y Venezuela, entre otros. Los embargos económicos no son más que una variante de este método, los objetivos siguen siendo los mismos: provocar la hambruna, castigar a las poblaciones civiles para someterlas o eliminarlas. El exterminio de los pueblos indígenas, justificado e impulsado por la supremacía blanca, era tan central en la política de la época que haber participado en las campañas militares contra los indígenas era prácticamente un requisito para ser candidato a la presidencia de la Nueva República. Ser propietario de esclavos parece haber sido otro requisito para la función de líder de la nación, ya que entre los ocho primeros presidentes había propietarios de esclavos.

 

Para garantizar un frente único entre los colonos blancos contra los pueblos indígenas, por un lado, y para asegurar la práctica de la esclavitud, por otro, los ingleses forjaron una ‘alianza’ ilusoria entre las clases sociales de los ‘blancos’ que legitimaba y permitía la explotación, el robo o el exterminio de todos los que no eran ‘blancos’. Según Gerald Horne, esta ‘política de identidad militarizada’ -la supremacía blanca- estaba en la base de las ocupaciones coloniales ya en 1676, lo que condujo a la creación de un país de ‘hombres blancos’, un primer Estado de apartheid, un ejemplo que seguiría Sudáfrica. La violencia contra los pueblos indígenas y la violencia inherente a la economía esclavista se han convertido en elementos comunes y ‘normales’ en la mentalidad blanca de los Estados Unidos hasta el día de hoy. 

El espíritu empresarial de la supremacía blanca no se limitó a la explotación de la mano de obra esclava en las plantaciones estadounidenses. El bloqueo naval y la presión de Inglaterra contra el comercio de esclavos hicieron que el precio de éstos en el mercado aumentara, convirtiéndose en una atracción irresistible para los capitalistas blancos estadounidenses ávidos de beneficios. El historiador y activista afroamericano W. E. B. Du Bois escribió lo siguiente sobre el comercio de esclavos en la primera mitad del siglo XIX: 

‘Como resultado, la trata de esclavos en América se llevó a cabo principalmente con capital estadounidense, en barcos de Estados Unidos, con ciudadanos estadounidenses y bajo la bandera de Estados Unidos.’ (1)

 

La vía cubana 

A una pregunta de Ignacio Ramonet sobre cuándo comenzó realmente la revolución cubana, Fidel Castro respondió: 

'(...)la revolución cubana comenzó con la primera guerra de independencia, que se inició en el oriente de Cuba el 10 de octubre de 1868'. 

Y luego Fidel menciona el siguiente episodio de la vida de Simón Bolívar, el Libertador: 

Después de emprender una expedición a Haití, (Bolívar) regresó a Venezuela y allí, el 6 de julio de 1816, emitió el "Manifiesto de Ocumare", del que cito:

"Nuestros hermanos que han gemido bajo las miserias de la esclavitud son ahora libres. La naturaleza, la justicia y la política exigen la emancipación de los esclavos; a partir de ahora sólo habrá una clase de hombres en Venezuela, los ciudadanos." 

Desde Isla Margarita, el Libertador bajó por el río Orinoco, desembarcando en Angostura, donde hoy se encuentra Ciudad Bolívar, y fue allí donde redactó las ideas de la Constitución de 1819 y decretó la abolición de la esclavitud. Fue entonces cuando José Antonio Páez, patriota y nuevo líder de los llaneros, decidió unirse a Bolívar. A partir de ese momento, la victoria estaba asegurada. Me he tomado la libertad de recordar este episodio para mostrar que, en la historia de América Latina, la abolición de la esclavitud y la independencia están íntimamente ligadas". (2) 

Mientras que la independencia de Estados Unidos se consolida con el objetivo de extender y ampliar la supremacía blanca heredada de Europa, en Cuba y América Latina las luchas por la independencia se producen contra la supremacía blanca europea. 

Esta distinción fue percibida por un profundo e influyente observador de la época: Alexander von Humboldt. 

Entre 1799 y 1804, Alexander von Humboldt, acompañado por el botánico francés Aimé Bonpland, recorrió las colonias españolas de América de la época, explorando regiones que hoy pertenecen a Venezuela, Ecuador, Colombia, Perú y Cuba. De vuelta a Europa, Humboldt comenzó a publicar varios libros que revelaban a un público europeo curioso y fascinado las riquezas naturales y culturales de Sudamérica. Al tiempo que escribía sobre las maravillas de la naturaleza tropical de América y la riqueza cultural de sus pueblos nativos, Humboldt denunciaba, como ningún otro antes, los horrores de la esclavitud, la opresión de los pueblos indígenas y la injusticia del sistema colonial. 

Humboldt presentó una visión de los pueblos indígenas sudamericanos y de los esclavos de origen africano completamente diferente a las concepciones dominantes de su época, rechazando el racismo endémico dominante y la supuesta ‘superioridad’ de la ‘raza blanca’, fundamento de la supremacía blanca. Humboldt declaró que la cultura de los pueblos indígenas era tan creativa y diversa como la europea, atacando con vehemencia a uno de los principales defensores del ‘racismo científico’ europeo de la época, el conde de Buffon, exponiendo lo ridículo de sus ideas. 

A su regreso de su gira por la América española en 1804, Humboldt pasó una breve temporada en Estados Unidos, donde conoció a Thomas Jefferson, entonces célebre presidente de ese país. Jefferson compartía los mismos intereses que Humboldt en las ciencias naturales y ambos conversaron largamente cuando Humboldt fue huésped de la Casa Blanca. Pero había una cuestión fundamental irreconciliable entre ambos: la esclavitud. Thomas Jefferson, uno de los "padres fundadores" de la nueva república que se anunciaba como la patria de la libertad y la igualdad, no sólo era propietario de esclavos, sino que reconocía la importancia de la esclavitud para el desarrollo económico de Estados Unidos. Humboldt denunció esta hipocresía y el horror subyacente a esa idea de "desarrollo económico". Jefferson también estaba de acuerdo con las ideas de Buffon sobre la ‘inferioridad’ de la ‘raza negra’, que Humboldt consideraba una tontería. 

Poco después de su regreso a Europa, en París, Humboldt fue presentado a un joven noble recién llegado de las colonias españolas de América: Símon Bolívar, el futuro Libertador. Bolívar contó más tarde cómo su encuentro con Humboldt le abrió los ojos a las maravillas y el potencial de su propio país, la futura Venezuela. De hecho, fue Humboldt quien dio a conocer América al propio Bolívar, como éste menciona en su famosa ‘Carta de Jamaica’. Los dos se volvieron a encontrar meses después en Roma, y esta vez Bolívar ya hablaba de la necesidad de la independencia de la América española. Los consejos y la sabiduría de Humboldt fueron cruciales para la madurez política del joven Bolívar. Todavía en Roma, Bolívar juró liberar a América, y luego regresó a su país.

Años después, Humboldt escribió lo siguiente sobre las nuevas repúblicas de América Latina, fruto de las luchas de Simón Bolívar: 

‘No se puede elogiar lo bastante a la legislación de las nuevas repúblicas de la América española, que desde el principio han tenido una gran preocupación por poner fin a la esclavitud, En este sentido, esta vasta parte de la Tierra tiene una inmensa ventaja sobre el sur de los Estados Unidos (...)’ 

‘En Norteamérica, los hombres blancos se han creado una República blanca con las leyes más vergonzosas de la esclavitud’. (3) 

Aunque en Cuba también había esclavos y racismo, la demarcación entre negros y blancos no seguía la misma lógica que la supremacía blanca dominante en Estados Unidos. España utilizó batallones de negros armados en Cuba, por ejemplo, lo que a ojos de los supremacistas blancos equivalía a un crimen de guerra. Las leyes españolas también permitían a los esclavos recursos que habrían sido impensables con la legislación vigente en el sur de Estados Unidos. Una prueba de la diferencia de trato a los negros en Cuba y en EE.UU. fue la huida masiva de afroamericanos de Florida a Cuba a partir de 1819, cuando fue adquirida a España por la República. Los afroamericanos que vivían en Florida sabían muy bien lo que les esperaba bajo el nuevo gobierno y la migración a Cuba era la mejor opción. Estos afroamericanos trajeron consigo un sentimiento anti-Washington que influiría en toda la isla. 

Fue la independencia de Cuba y su posterior caída bajo la dominación estadounidense lo que marcó definitivamente la actitud de la isla contra la supremacía blanca, generando una revuelta no sólo contra la dominación extranjera, sino contra una dominación profundamente racista que intentó imponer el mismo sistema "Jim Crow" en Cuba, tratando de transformar una sociedad con racismo en una sociedad racista según el modelo de la supremacía blanca. El sentimiento antiestadounidense, anti-Jim Crow y contra el proyecto de dominación de los blancos ya estaba presente en la isla mucho antes de la revolución. Como escribió Gerald Horne: 

‘Los negros estadounidenses habían empezado a mirar a una Cuba independiente como un refugio, lleno de oportunidades y alivio del racismo.’

 

Y Horne cita además el siguiente testimonio de un estadounidense de la época: 

‘(...) los cubanos de color ven a Cuba como su país en un sentido mucho más completo que los negros americanos ven a los Estados Unidos como su país.’ (4) 

La revolución cubana como desafío a la supremacía blanca 

La revolución cubana liberó a Cuba de la dictadura de Batista y de la dominación de Estados Unidos que se ejercía a través de esta dictadura. A los ojos del Imperio, la revolución era un desafío al proyecto de dominación de la supremacía blanca. Y este desafío se profundizó cuando algunas de las primeras medidas del gobierno revolucionario fueron para corregir las injusticias heredadas del período de esclavitud de la isla en un área clave: la salud.

 

Don Fitz, en su excelente libro 'Cuban Health Care' escribió: 

‘En la Cuba prerrevolucionaria, el racismo afectaba a todos los aspectos de la medicina: había menos hospitales en las zonas rurales y en el este de Cuba, donde predominan los negros; las clínicas mutualistas tenían muchas menos matrículas negras y era casi imposible que los negros entraran en la facultad de medicina.’ 

‘Es difícil exagerar la importancia de la revolución de 1959, que supuso los cambios más significativos en la vida de los negros cubanos desde la abolición de la esclavitud. Las convocatorias para servir en las zonas rurales y en las provincias orientales eran equivalentes a la lucha contra el racismo estructural.’ 

Ante estas actitudes del gobierno revolucionario de Cuba en comparación con la actitud que prevalece en los Estados Unidos en la misma época, Don Fitz hace el siguiente comentario: 

‘El envío de equipos médicos a las comunidades urbanas pobres, a las zonas rurales y a la parte oriental de la isla, con la coordinación del gobierno revolucionario, se produjo al mismo tiempo que los manifestantes por los derechos civiles en Estados Unidos eran golpeados por la policía y atacados por perros por exigir el derecho a sentarse en los mostradores de comida "sólo para blancos". Este contraste no pasó desapercibido para los cubanos ni para muchos en Estados Unidos.’

El gobierno revolucionario de Cuba también emprendió campañas de alfabetización para adultos y niños en todo el país, para corregir otra distorsión heredada de los tiempos de la esclavitud, ya que el analfabetismo afectaba principal y desproporcionadamente a la población pobre de origen africano. 

Con la sanidad y la educación, la revolución cubana hizo un gran esfuerzo por recuperar la dignidad de la población pobre, especialmente la afrodescendiente. Tales medidas eran intolerables para la supremacía blanca en los Estados Unidos, ya que, como se preguntaba el historiador Gerald Horne: 

‘¿Podrían los africanos de Estados Unidos ser explotados tan descaradamente si los africanos de Cuba estuvieran empoderados?’ (5) 

En vista de esto, no es de extrañar la intensa hostilidad de Estados Unidos hacia la revolución cubana desde sus inicios. Y esta hostilidad no hizo más que aumentar cuando Cuba empezó a internacionalizar su lucha contra la supremacía blanca. Esta internacionalización se produjo principalmente por dos vías, a través de la medicina e, inevitablemente, a través de un conflicto armado. 

La internacionalización de la medicina cubana 

Poco después de la revolución, enfrentándose a enormes dificultades, Cuba pudo enviar ayuda médica a Chile, que había sufrido un terremoto en 1960. También se enviaron brigadas médicas cubanas a Nicaragua en 1972 y a Honduras en 1974, cuando estos países también se vieron afectados por los terremotos. Pero es principalmente en África donde la ayuda médica cubana estuvo más comprometida. Con el apoyo de la entonces URSS, Cuba coordinó la primera campaña de vacunación masiva contra la polio en África, en el Congo, vacunando a más de 61.000 niños. De nuevo según Don Fitz: 

‘A finales de los años 80, la ayuda cubana había llegado a más de una docena de países africanos. Entre ellos, Benín, Burkina Faso, Camerún, Cabo Verde, Ghana, Guinea, Libia, Madagascar, Malí, Marruecos, Mauritania, Mozambique, Nigeria, Santo Tomé y Príncipe, Seychelles, Tanzania, Uganda, Sahara Occidental, Zambia y Zimbabue.’

De este modo, Cuba trató de reparar las distorsiones e injusticias causadas en África tras siglos de explotación colonial por parte de los supremacistas blancos. 

La otra contribución fundamental de Cuba en el ámbito de la salud es a través de su Escuela Latinoamericana de Salud, ELAM, donde estudiantes pobres de todo el mundo, principalmente de América Latina y África, sobre todo negros, pueden estudiar medicina, ampliando así la contribución de Cuba al mundo. Según Don Fitz, en 2020 la ELAM había formado a unos 30 000 médicos de más de 100 países.

 

En guerra contra la supremacía blanca – La Operación Carlota 

‘En Cuba bautizamos  la operación internacionalista con el nombre de 'Carlota', en homenaje a una excepcional mujer africana que en tierra cubana encabezó, siendo esclava, dos sublevaciones contra la opresión  colonial y que - como pretendían hacer con Angola en 1975 - fue descuartizada por los verdugos que lograran apresarla en su segunda intentona rebelde. ‘

                                                                                                                             Raúl Castro

 

La Operación Carlota es quizás la lucha más decisiva contra la supremacía blanca y su violencia en la historia del siglo XX. 

Cito aquí parte del texto de la introducción de una obra sobre este conflicto, el testimonio de uno de sus más importantes participantes, el general de brigada cubano Harry Villegas 'Pombo': 

‘Entre 1975 y 1991, unos 425 mil voluntarios cubanos, organizados por la dirección revolucionaria de Cuba, cumplieron misiones en Angola. Fueron ahí en respuesta a una solicitud de ayuda  del gobierno angolano. En 1975 el pueblo de ese país africano acababa de conquistar su libertad de Portugal después de casi cinco siglos de brutal explotación y dominio colonial. Ahora estaba siendo agredido por el régimen supremacista blanco en Sudáfrica y sus aliados africanos e internacionales.’ 

‘El propósito de la misión cubana, que se extendió 16 años, fue de ayudar a Angola a defenderse y repeler decisivamente esta agresión militar apoyada por Washington. La misión concluyó solo después de que se propinara una derrota contundente a las fuerzas armadas del régimen del apartheid en marzo de 1988, en la batalla de Cuito Cuanavale en el sur de Angola, al mismo tiempo que una formidable agrupación de combatientes cubanos, angolanos y namibios se desplazaba al sur, hacia las bases del régimen sudafricano en su colonia, Namibia.’(6) 

Stalingrado fue la batalla que inició la caída de la Alemania nazi en la Segunda Guerra Mundial, infligiendo una espectacular derrota a su ejército y a las pretensiones supremacistas blancas de los nazis de exterminar a los pueblos eslavos "infrahumanos". Cuito Cuanavale fue el Stalingrado de la supremacía blanca en África. Como declaró Nelson Mandela en su visita a Cuba en 1991, poco después de su liberación de la cárcel en Sudáfrica: 

‘Los internacionalistas cubanos han hecho una contribución a la independencia, la libertad y la justicia en África que no tiene paralelo, por los principios y el desinterés que la caracterizan.  Desde sus días iniciales, la Revolución Cubana ha sido una fuente de inspiración para todos los pueblos amantes de la libertad...’ 

‘Dónde está el país que haya solicitado la ayuda de Cuba y que le haya sido negada? ¿Cuántos países amenazados por el imperialismo o que luchan por su liberación nacional han podido contar con el apoyo de Cuba?...’ 

‘Nosotros en África estamos acostumbrados a ser víctimas de países que quieren desgajar nuestro territorio o subvertir nuestra soberanía. En la historia de África no existe otro caso de un pueblo que se haya alzado en defensa de uno de nosotros. ‘ (7) 

La victoria de Cuba sobre las fuerzas sudafricanas fue decisiva para la caída del régimen del apartheid en ese país, así como para dar la independencia a Namibia, que era una colonia sudafricana.

En 1988 Fidel Castro hizo la siguiente declaración sobre la participación de Cuba en la guerra de Angola: 

‘Es conocido que Estados Unidos perdió prácticamente  el sueño con esa osadía de que un pequeño país como Cuba fuera capaz de cumplir  una misión internacionalista de esta naturaleza (en Angola). El hecho de que un pequeño país del Caribe haya sido capaz de apoyar al hermano pueblo africano es algo que se sale de sus concepciones.’ 

‘Nosotros sabemos cómo piensan los pueblos africanos, y este es otro problema que pesa en la política de Estados Unidos. Los pueblos de África han visto en  Estados Unidos un aliado del apartheid, responsable de la supervivencia del apartheid.’ 

‘Cuba no tiene ningún interés económico  en Angola ni en África. Cuba está en Angola porque cumple con su deber de ayudar a los pueblos.’ 

‘Como hemos dicho otras veces, ser internacionalista es saldar nuestra propia deuda con la humanidad. Quien no sea capaz de luchar por otros no será nunca capaz de luchar por sí mismo’. (8)

 

Neoliberalismo, neocolonialismo y supremacía blanca en América Latina 

El neoliberalismo fue concebido desde el principio como un proyecto de reanudación del poder de la supremacía blanca y de restauración del capitalismo, una respuesta a la alternativa planteada por la Revolución Rusa de 1917 y a la enorme crisis de credibilidad del capitalismo tras la Primera Guerra Mundial. 

En el reciente avance neoliberal en América Latina fue la supremacía blanca la que movilizó e instrumentalizó el racismo más retrógrado aún presente en este continente para atacar a los gobiernos progresistas de países como Brasil, Bolivia y Venezuela, entre otros. No es casualidad que en todos los países donde ha triunfado la ofensiva neoliberal, una de las primeras medidas haya sido la expulsión de los médicos cubanos, como ocurrió en Honduras cuando se produjo el golpe de Estado contra el presidente Zelaya, en Brasil tras el golpe contra la presidenta Dilma Rousseff o en Bolivia en el golpe de Estado dirigido contra el presidente Evo Morales. El efímero gobierno de Jeanine Áñez en Bolivia hizo gala de todo su racismo al desatar una violencia asesina sin precedentes contra la población indígena, atacando incluso uno de los símbolos más importantes de los pueblos indígenas de los Andes, la bandera wiphala. Los golpistas de Bolivia pretendían reproducir en este país las guerras genocidas de EEUU en el siglo XIX contra las poblaciones indígenas, con el pleno apoyo de los supremacistas blancos de Washington. 

También en Brasil, el apoyo de los supremacistas blancos fue clave para la llegada al poder del presidente Jair Bolsonaro. El racismo, el feminicidio, la homofobia, así como los ataques a los pueblos indígenas y al medio ambiente, han aumentado exponencialmente bajo el mandato del presidente Bolsonaro, como era de esperar dado el alineamiento explícito de Bolsonaro con los supremacistas blancos de Washington y su servilismo a ellos.

El neoliberalismo en América Latina es ante todo un proyecto neocolonial. El neoliberalismo y el neocolonialismo son las dos expresiones del mismo proyecto de poder de la supremacía blanca basada en Washington. El brutal ataque neoliberal a las leyes laborales, a la educación y la sanidad públicas y al medio ambiente tiene el objetivo explícito de reducir a las naciones soberanas a la condición de colonias. El objetivo del neoliberalismo es establecer administraciones neocoloniales. Jeanine Áñez en Bolivia, Mauricio Macri en Argentina, Jair Bolsonaro en Brasil, Gullermo Lasso en Ecuador, entre otros, son todos ejemplos de administraciones neocoloniales cuya tarea es supervisar la transferencia de recursos naturales y bienes públicos de estos países a la metrópoli, impidiendo por todos los medios posibles, incluyendo la violencia y el terror, cualquier oposición a este proyecto. Exactamente lo que siempre ha hecho la supremacía blanca allí donde ha conseguido imponerse.

Cuba sigue siendo objeto de intensos ataques por parte del Imperio precisamente porque ningún otro país del mundo ha contribuido tanto y de tantas maneras a la lucha contra la supremacía blanca y lo que ésta representa. Frente a la creciente amenaza de la supremacía blanca que se reorganiza bajo el orden neoliberal y su proyecto neocolonial, Cuba es un ejemplo a seguir.


(1) W.E.B. Du Bois - The Suppression of the African Slave-Trade

(2)  Ignacio Ramonet - Fidel Castro: Biografia a dos voces 

(3) Andrea Wulf – La Invención de la Naturaleza

(4) Gerald Horne – Race to Revolution

(5) Gerald Horne – Race to Revolution

(6)Harry Villegas ‘Pombo’ – Cuba y Angola La Guerra por La Libertad 

(7) Harry Villegas ‘Pombo’ – Cuba y Angola La Guerra por La Libertad

(8) Harry Villegas ‘Pombo’ – Cuba y Angola La Guerra por La Libertad