Comentario radial y escrito.
“Yo
tengo tantos hermanos que no los puedo contar” …
Este
canto de Atahualpa es, como un país sin fronteras, es un recuerdo a los García
Lorca.
A mí,
se me asomó un amigo y camarada antiguo. Un viejo, a quien admiro, quiero y
respeto harto.
Él,
es siempre un recuerdo grato; esta vez, me pego un coscorrón bien puesto.
No
queda otra; tendré que enhebrar mejor la aguja.
La
vida militante de un viejo como yo, que es la misma de miles y miles, y, más
miles, que, durante 114 años, generación tras generación, van cargando un
bagayo en ristre lleno de cosas, en el que se perfila, entre otras menudencias,
la hoz y el martillo.
Y no
es ningún eufemismo, decir que este llevar me asusta, me ufana, me violenta, me
agranda, me atora, me abriga.
La
hoz y el martillo, es para nosotros, una herramienta esencial para entrar de
cabeza a una lucha de clases implacable, hasta materializar el derecho a una
vida digna, linda.
Es
una cuestión dialéctica.
Y por
ahí, tiene sentido y razón el coscorrón de mi hermano.
No me
sacudo la flojera, pero, el tiempo va más rápido que el volar y quite de una
mosca.
Los
que se aperchan en la lucha de clases, con echona y martillo, tienen un solo
ir, un siempre ir.
No
hay borrón y cuenta nueva, los entuertos se arreglan en los caminos.
Organizar
un ir, proveer y prever los contratiempos, adelantarse a la reacción de la
natura, y, del habitante; el buscar una constante, es una pega inmensa.
Los
antagonismos entre los que tienen de todo, esos, que tan solo con levantar la
mano, se apoderan de lo ajeno, que, tan solo invadiendo pueden satisfacen sus
propias necesidades, sino también, engullen las necesidades y sueños de los que
tienen poco o no tienen nada.
La
realidad que cuento es un “Guernica”, una bestialidad sin fin.
Este
conflicto de clases es de una crueldad proscrita, bellaca, mentida, manipulada,
condenada, pretendida a no decir, ni hacer nada.
Una
cuestión como la violencia de género, machista; por el qué dirán, mejor
callarse.
Los
que viven desembalando la hoz y el martillo, transitan con la esperanza en
mano, creyendo en la humanidad, en su intelecto, que por algún lado tiene que
estar escondido.
Ese
intelecto, su conectividad con el sentido común, critico, tiene de algún modo,
enrostrar ante el mundo, las atrocidades políticas institucionalizadas, que se
vienen en boga.
Como
no traer Gaza, a su pueblo que es nuestro pueblo, no podemos dejarlo fuera de
nuestro morral, están en él, cada terrón de los muros de su ciudad, cada grito
de espanto, de dolor, cada lagrima vertida, en ellos abran morrales, por donde
saldrán esos olivos que fueron olivos.
Y los
de Theran, los persas que tienen un idioma que embellece los sonidos, los que
levanta muros, dátiles.
¿Estarán
condenados por tener petróleo, y, no querer una ideología como el sionismo
fortificado en Israel?
Antes
de seguir con este rosario de desdichas provocadas por los proxenetas de la
política, mi moral y ética encuadernada en hartos caminos recorridos, me obliga
a gritar, a prevenir del avance brutal de las tecnologías, de los medios de
comunicación masiva, de las redes sociales.
El
matar a 4 personas da lo mismo, que esperar un incendio nuclear en todo un
continente; es una cuestión de minutos, puede ser Europa, Eurasia, Asia,
América, Oceanía.
Hasta
la luna está en peligro.
Y,
sabiendo esto, te quedas tan tranquilo, tan prisco, viendo en la pantalla,
propaganda que te incitan a ponerse tal u otra prenda, para andar a la pinta, o
que cuestión comer para bajar la ponchera, esperando soñador, la continuación
del concurso de baile, que jamás viste, ni en pintura, en los malones del
barrio, en tu población.
Y
todo, por el solo hecho, que las comunidades del mundo, sus pueblos, permitan,
a través de una democracia manoseada, ultrajada, de mentira, otorgarles un
poder ilimitado a personajes en sospecha, de genocidios, de pedofilia o de
padecer, el Síndrome de Hubris.
40
años atrás, más menos, el hacer político nuestro en el exilio, contra la
dictadura fascista, civil y militar de mi paisito, se enredaban contra otras
injusticias sociales, con otros crimines de guerra de lesa humanidad, que,
además de encontrarnos con hermanos de lucha, con otros vocabularios, nos daban
conocimientos, realidades que hoy por hoy, siguen vigentes con otros estamentos
y población, que en lo personal me dejan como a Condorito:
¡Exijo
una explicación!
El
desarrollo integral de la humanidad es una constancia que exige la organización
de los que hacen las cosas.
Llegará
el momento, en que la historia del mundo podrá distinguir, vestir, homenajear,
a los que están detrás, de los que erradicaran los Alzheimer, el cáncer, el
hambre, el odio parío, y, sobre todo, el emparejar, de acuerdo con las
capacidades y necesidades de cada cual, la inmensidad criminal de la
desigualdad social.
Y
saldrán a las alamedas los pueblos del mundo; bien cacharpiados.
¡Ese
es el porqué de la lucha de clases!
Por
ahí, no hay regresos.
Con
toda seguridad, dentro de un “concepto de clase”, muchos estarán sin el bagayo
con echonas y martillos en las grandes alamedas del mundo.
Y,
ojalá que esto ocurra; los seres humanos, no nos fabricamos en serie, sino para
que el “dios de los coloraos”, la dialéctica, lo pragmático, la vigilancia
revolucionaria, el derecho del pueblo a defenderse, a ser rebelde.
Somos
seres humanos, hemos ido evolucionando, podemos discernir, fuimos construidos
en forma única, cada uno, con su cada cual.
Somos,
más menos 8.200 millones de seres humanos, en una sola horma y por dentro, un
vendaval que no deja pulga hambrienta.
Me
urge creer, que el riquerio seguirá existiendo, pero no como lo es hoy, y el
pobrerío, el pobrerío no existirá.
Volviendo
a la alameda y a este caminar, no es mi intención magnificar a los que van con
la echona y el martillo en el morral. ¡Para nada!
El
morral nuestro, que llevan los morrales nuestros, nada es parejo, hay de todo.
Desde
los “lenocinios de la política”, pasando por oportunistas, intransigentes,
tercos, vanidosos, cobardes, traidores, asesinos, corruptos…Un de todo hay,
pero, hay también y son mucho, mucho más, gente buena, con conciencia de clase,
conciencia, que los hace diferentes.
Ellos
saben que los caminos serán mucho más que accidentados, y, se tiene la
convicción, que no podrán ver, ni disfrutar en toda su plenitud, de las cosas
que sembraron.
Pero
sientes que estas en lo cierto, que la vida se hace para vivirla linda, que el
pais, la geografía en la que has caminado tiene los recursos necesarios, y de
sobra, para vivir lo maravilloso de la vida.
Eso
es todo.
Ahora,
a estas alturas del partido, se sabe, que no es solo el riquerio tu enemigo;
¡hagan fila!
Puede
que sea el más cercano, puede estar a tu lado, incluso ayudándote a subir un
escollo, o abrigado en la misma trinchera protegido.
Hay
reflexiones mágicas, como el preguntar “pa que”.
¡O
estas con dios o con el diablo!
Actualmente,
en todo el mundo, se embrutece este ramal.
Es un
meollo muy hediondo.
No se
puede estar en contra de la guerra, de las invasiones, del uso de la fuerza, y
vendiendo al mismo tiempo proyectiles y aviones de combate.
No se
puede fortalecer, insinuar sindicatos, y al mismo tiempo, prohibir el derecho a
huelga; no puedes hablar de soberanía, si, al mismo tiempo, le entregas a
empresas extranjeras, los medios de producción estratégicos.
Hoy
más que nunca, podemos ver, como la política del bienestar social se escabullen
por laberintos muy difusos.
El
asesinato 40 años atrás de un primer ministro como Olof Palme, la bomba
explotada en Buenos Aires, Argentina, en el auto de General en retiro de las
fuerzas Armadas de Chile, Carlos Prats; los 44 agujeros de par en par abiertos
en el cuerpo de Víctor Jara, el océano en el interior de Marta Ugarte, una
escuela bombardeada, destrozando a más de 167 niñas iranies, por un misil
norteamericano. Y, en Suecia, ayer viernes 21 de agosto, un muchacho
enloquecido quizás, entro a una escuela, con una espada samurái en mano,
asesinando a una joven y dejando a otros heridos.
En mi
paisito de mar y cerros, en Valparaíso el agua no tiene ríos, el agua esta
desbocada, en Tocopilla, más del 60% de las viviendas han sido dañadas, el agua
y el barro han transformado la vida, en una tragedia maldita.
Vivimos
tiempos cruciales. Si no supimos votar en Chile, los que pueden votar en lo
ajeno, este 13 de septiembre, tiene una pega enorme de conciencia.
Alejandro Fischer Alquinta
Estocolmo 20160823