En el día de ayer 5 de agosto, se cumplieron 131 años de la desaparición
física de Federico Engels, grande revolucionario que conjuntamente con Carlos
Marx, dotaron del Manifiesto Comunista al proletariado mundial. Como nos
recuerda en este artículo el historiador Iván Ljubetic Vargas, que: “Este pequeño libro – al decir de
Lenin- vale por tomos enteros: su
espíritu viene dando vida y movimiento hasta hoy a todo el proletariado
organizado y combatiente del mundo civilizado”.
Boletín Rojo
A 131 AÑOS DE
SU PARTIDA FÍSICA:
Iván
Ljubetic Vargas, historiador del
Centro de Extensión e Investigación
Luis Emilio Recabarren, CEILER
“¡Memoria eterna a Federico
Engels,
gran luchador y maestro del
proletariado!”
(V.I. Lenin)
Federico Engels nació el 28 de noviembre de 1820 en
Barmen, actualmente incorporado a
Wuppertall, ciudad de la región de la Renania del Norte-Westfalia, Alemania.
A la edad de 18
años, motivos familiares le obligaron a abandonar sus estudios y entrar a
trabajar como dependiente en una casa de comercio en Bremen. Ello no fue
obstáculo para que continuara capacitándose tanto en las ciencias sociales como
en la política. Desde muy joven, aun siendo estudiante del liceo, sentía
un enorme odio hacia la
autocracia y la arbitrariedad.
SUS
PRIMEROS CONTACTOS CON EL PROLETARIADO
En 1842 se
trasladó a Manchester, centro industrial de Inglaterra, como
empleado de una casa comercial de la que
su padre era socio. Allí tomó contacto con el proletariado. Se dedicó a
recorrer las barriadas obreras y conocer sus
miserables condiciones de vida. No se conformó con sus propias
observaciones. Leyó cuanto se había escrito hasta entonces sobre la clase
obrera inglesa. Fruto de sus observaciones y lecturas fue su libro “La
situación de la clase obrera en Inglaterra”, publicado en 1845. Otros ya habían
escrito sobre este tema, pero Engels fue el primero en afirmar que el
proletariado no sólo es una clase que sufre, sino que precisamente la terrible
situación económica en que vive lo impulsa
a luchar por su emancipación definitiva y que la lucha política de la clase
obrera llevará a los trabajadores a comprender que su única salida es el socialismo.
Este primer libro de Engels constituyó una terrible
acusación contra el capitalismo y la burguesía y produjo una enorme impresión.
A partir de ese momento, el libro de Engels comenzó a ser citado como el cuadro
que mejor representaba la situación del proletariado contemporáneo.
Estando en Inglaterra Federico Engels se hizo
socialista. En la ciudad de Manchester tomó contacto con los dirigentes del
movimiento obrero inglés y comenzó a colaborar con las publicaciones
socialistas.
SE CONOCEN
PERSONALMENTE CON MARX
En 1844, al pasar por París de regreso a Alemania,
conoció personalmente a Carlos Marx, con quien mantenía correspondencia. En la
capital francesa, Marx se había hecho también socialista, bajo la influencia de
los revolucionarios de ese país.
Los dos amigos escribieron allí, en colaboración, la
obra “La sagrada familia, o crítica de la crítica crítica”. Este libro
aparecido en 1844 contiene las bases del socialismo materialista
revolucionario. ‘La sagrada familia’ era un sobrenombre burlesco dado a los
hermanos Bauer y a los adeptos a su filosofía, quienes desdeñaban al
proletariado viendo en él una masa carente de todo sentido crítico. Marx y
Engels se alzaron con energía contra esta tendencia absurda y nociva.
Federico Engels vivió en Bruselas y en París desde
1845 hasta 1847. alternando los estudios científicos con la práctica
revolucionaria entre los obreros alemanes residentes en ambas ciudades.
EL MANIFIESTO
En la capital francesa Marx y Engels se relacionaron
con una asociación clandestina alemana, la Liga de los Comunistas, la cual les
encargó que expusieran los principios fundamentales del socialismo elaborado
por ellos. Así surgió el “Manifiesto del Partido Comunista” de Marx y Engels,
publicado en Londres el 24 de febrero de 1848.
“Este pequeño libro – al decir de Lenin- vale por tomos enteros: su espíritu viene dando vida y
movimiento hasta hoy a todo el proletariado organizado y combatiente del mundo
civilizado”.
Después de la revolución de 1848 ambos pudieron
regresar a su patria. En Prusia renana, asumieron la dirección de la ‘Nueva
Gazeta del Rin’, periódico democrático
que se publicaba en la ciudad de Colonia. Se impusieron las fuerzas
reaccionarias. ‘La Nueva Gazeta del Rin’ fue suspendida. Marx fue expulsado del
país; Engels participó en la insurrección armada del pueblo. Derrotados los
insurgentes, Engels debió huir a Londres. Marx también se estableció allí.
Engels no tardó en colocarse en la misma casa de Manchester en que había
trabajado en los años 40. Vivió en esa ciudad hasta 1870, mientras que su amigo
y compañero, lo hizo en la capital inglesa. Tenían correspondencia casi a
diario. En esa correspondencia ambos intercambiaron ideas y conocimientos,
elaborando en común la doctrina del socialismo científico. En 1870 Engels se
trasladó a Londres y hasta la muerte de Marx prosiguieron su vida intelectual
conjunta, plena de intenso trabajo.
PRINCIPALES
OBRAS DE ENGELS
Entre las obras de Federico Engels están: el
‘Anti Dühring’, ‘El origen de la
familia, la propiedad y el Estado’, ‘Ludwig Feuerbach y el fin de la filosofía
clásica alemana’, ‘El papel del trabajo en la transformación del mono en
hombre’, ‘Del socialismo utópico al socialismo científico’. “Dialéctica de la
Naturaleza”
DESPIDIENDO A
SU CAMARADA Y AMIGO
El 17 de marzo
de 1883, en el cementerio de Highgate de Londres, Federico Engels al despedir a
su amigo y camarada Carlos Marx, expuso ante su tumba, de manera genial, el
enorme aporte realizado a la humanidad por quien llamó “el más grande pensador
de nuestros días”:
“Así como Darwin descubrió la ley del desarrollo de la
naturaleza orgánica, Marx descubrió le
ley del desarrollo de la historia humana: el hecho, tan sencillo, pero
oculto hasta él bajo la maleza
ideológica, de que el hombre necesita, en primer lugar, comer, beber, tener un
techo y vestirse antes de poder hacer
política, ciencia, arte, religión, etc.; que, por tanto la producción de los
medios de vida inmediatos, materiales, y por consiguiente, la correspondiente
fase económica de desarrollo de un pueblo o de una época es la base a partir de
la cual se han desarrollado las instituciones políticas, la concepciones
jurídicas, las ideas artísticas e incluso las ideas religiosas de los hombres y
con arreglo a la cual deben, por tanto, explicarse, y no al revés, como hasta
entonces se venía haciendo.
“Pero no es esto sólo. Marx descubrió también la ley específica que mueve el actual modo de
producción capitalista y la sociedad burguesa creada por él. El descubrimiento
de la plusvalía iluminó de pronto estos problemas, mientras que todas las
investigaciones anteriores, tanto de los economistas burgueses como las de los
críticos socialistas, habían vagado en las tinieblas.
“Dos descubrimientos como éstos debían bastar para una
vida... Pero no hubo un solo campo que Marx no sometiese a investigación...”
EL
CAPITAL
Carlos Marx murió sin haber dado remate definitivo a su grandiosa obra sobre el capital. Este trabajo estaba finalizado en borrador. Engels, después de haber fallecido su amigo emprendió la difícil tarea de redactar y editar los tomos segundo y tercero de ‘El Capital’. En 1885 publicó el segundo tomo y en 1894 el tercero.
El socialdemócrata austriaco Víctor Adler señaló: “Con
la edición de los tomos segundo y
tercero de ‘El Capital’, Engels erigió a su genial amigo un monumento
majestuoso en el que, involuntariamente, grabó con trazos indelebles su propio
nombre”. Y tenía toda la razón: estos
dos tomos de ‘El Capital’ son obras de ambos.
UNA AMISTAD
EJEMPLAR
La clase obrera puede decir que su ciencia fue creada
por dos sabios y luchadores, cuyas relaciones mutuas son emocionantes muestras
de la más sincera y fructífera amistad.
Engels siempre, y en general con toda justicia, se posponía a Marx. En una ocasión escribió: “Al lado de Marx me correspondió el papel de segundo violín”.
Su cariño hacia su amigo fue muy grande. Lo ayudó siempre en las difíciles situaciones económicas por las que atravesó a menudo Marx y su familia. Y fue infinita la veneración a la memoria del amigo muerto.
Como subraya Lenin: “Federico Engels, luchador inflexible
y pensador severo, fue un hombre de una profunda ternura”.
PROSIGUE LA
LABOR
Después de fallecer Marx, Engels, solo, siguió siendo el consejero y dirigente de los socialistas europeos. Acudían a él en busca de consejos y orientaciones socialistas alemanes, españoles, rumanos y rusos. Todos aprovechaban el riquísimo tesoro de conocimientos y experiencias del viejo Engels.
Entre el 14 y el 19 de junio de 1889 tuvo lugar el
congreso de fundación de la Segunda Internacional o Internacional Socialdemócrata. Engels fue su fundador y uno de los
principales dirigentes de ella.
Federico Engels falleció en Londres el 5 de agosto
de 1895.






