EN EL 248 NATALICIO DE:
Iván Ljubetic
Vargas, historiador del
Centro
de Extensión e Investigación
Luis
Emilio Recabarren, CEILER
Bernardo
O’Higgins nació en Chillán Viejo el 20 de agosto de 1778. Su padre fue Ambrosio O’Higgins, un irlandés al servicio
del monarca español; su madre, Isabel Riquelme, una bella joven chillaneja de
22 años. No pudieron casarse. Las leyes españolas prohibían a los funcionarios del rey contraer
matrimonio. La llegada del niño debió
ser ocultada. Fue arrebatado a su
madre.
ATA SU CORAZÓN A LA LUCHA LIBERTARIA
Bernardo tenía 16 años cuando llegó a Inglaterra en 1795 para estudiar comercio en
la Academia de Richmond, cerca de Londres. Fue un buen alumno. Pronto dominó el
idioma inglés. También la literatura francesa y el dibujo. Lo apasionaban la
historia y la geografía. Leía mucho. Su libro predilecto era “La Araucana” de Alonso de Ercilla. Le dolía no haber
vivido la época de Lautaro para luchar
junto a los mapuches por la libertad de
su tierra.
Su
profesor de matemáticas comprendió muy bien los sentimientos del joven
Bernardo. Era Francisco Miranda, un patriota venezolano, desterrado en Europa
que, para poder subsistir, daba clases en
la Academia de Richmond.
Un
día, en medio de gran secreto, Miranda habló con su alumno. Le reveló que formaba parte de una
sociedad secreta cuyo objetivo era
emancipar las colonias españolas en América. Lo invitó a formar parte de
ella. Bernardo, emocionado, abrazó a su maestro y le dijo: “Mirad en mí, señor,
tristes restos de mi compaisano Lautaro, arde en mi pecho ese mismo espíritu
que libertó Arauco, mi Patria, de sus opresores”.
Corría
1798. El nuevo miembro de la Logia secreta tenía 20 años de edad. Poco después,
en 1799, debió abandonar Inglaterra.
Se
dirigió a España, a Cádiz concretamente.
Allí
tomó contacto con dos curas revolucionarios: el chileno José Cortés Madariaga y
el argentino Juan Pablo Fretes. Le informaron sobre la situación en Chile.
Participó en una rama de la sociedad secreta “Lautaro”, que luchaba por la
emancipación de las colonias españolas de América.
En 1801 se embarcó rumbo a la patria. Desembarcó en
Valparaíso en septiembre de 1802, con el nombre de Bernardo O’Higgins Riquelme
y convertido en dueño de la gran
hacienda de San José de Las Canteras y
de una casa en Santiago. Lo primero que hizo fue llevar a su madre y a su
hermana Rosita a la hacienda.
LUCHADOR CLANDESTINO
Era ahora un latifundista, pero sus ideales se
mantenían inamovibles. Se dedicó a organizar círculos clandestinos para luchar
por la Independencia. Con toda razón pudo escribir en 1842: “Mis intereses
personales son los menos que he cuidado en toda mi vida, particularmente cuando
los de mi patria estaban de por medio”.
El 18 de septiembre de
1810 se creó en Santiago la Primera Junta de Gobierno, para mantener al país bajo la dominación del rey
de España.
Bernardo
O’Higgins agudo observador concluyó que la lucha por independizarse del sistema
colonial español iba ser largo y se definiría finalmente por las armas. Y
comenzó a prepararse para ello.
DIPUTADO
PATRIOTA
El 4
de julio de 1811 se inauguró el Primer Congreso Nacional. O’Higgins formó parte de este parlamento, habiendo sido
elegido diputado por Isla de La Laja. De los 42 congresistas, 24 eran los que
la historia oficial llama “moderados”,
contrarios a romper los lazos con España. En toda votación se unieron a
ellos los cuatro “realistas”, partidarios
del monarca Fernando VII. Catorce
diputados constituían la minoría patriota. A su cabeza estaba O’Higgins.
COMBATIENTE
LIBERTARIO
En
1813 se iniciaron las guerras de la Independencia. O’Higgins puso su espada al servicio de José Miguel
Carrera designado comandante en jefe del Ejército patriota por la Junta de
Gobierno de 1813. Hacia fines de ese
año, O’Higgins reemplazo a Carrera al mando del ejército patriota
Los días 1º y 2 de octubre de 1814 tuvo lugar la
batalla de Rancagua. Durante dos días, atrincherados en la Plaza de esa ciudad,
resistieron los patriotas al mando de O’Higgins, los ataques de las fuerzas
realistas muy superiores en número. Cuando al segundo día, la defensa de la
plaza se hizo imposible, O’Higgins ordenó a los sobrevivientes montar a caballo
y
se lanzaron en un audaz asalto por
sobre las trincheras enemigas. De los
600 soldados que iniciaron esa intrépida carga, sólo 300 pasaron las defensas
realistas. Con estos soldados, más otras unidades que encontró en el camino, el
héroe se dirigió a Mendoza, provincia de Cuyo, para preparar la
revancha. El Desastre de Rancagua marcó
el fin de la Patria Vieja, período iniciado el 18 de septiembre de 1810, y el
comienzo de la Reconquista realista.
En
Mendoza, con la inmensa solidaridad del general José de San Martín, gobernador
de Cuyo, se organizó el Ejército Libertador. Este ejército, según el
general argentino, debía luchar contra los realistas con tres objetivos
concretos: afianzar la independencia de las Provincias Unidas del Río de la
Plata, contribuir a la emancipación de Chile y derrotar al Virreinato del Perú, último bastión de
dominación española en América del Sur.
Luego de realizar la proeza del cruce de la
cordillera de los Andes, el ejército libertador, el 12 de febrero de 1817, derrotó a las tropas del rey en la batalla de
Chacabuco.
GOBERNANTE
PATRIOTA Y PROGRESISTA
El
16 de febrero de 1817, O’Higgins fue
designado Director Supremo de Chile por un Cabildo Abierto en Santiago.
Entre
sus obras tenemos:
Consolidación de la Independencia. A comienzos de 1818,
una nueva expedición realista invadió el país. O’Higgins convocó en ese momento de peligro a los
ciudadanos a suscribir el 12 de febrero de 1818, el Acta de Proclamación de la Independencia de
Chile.
En
ella se hacía “saber a la confederación del género humano, que el territorio
continental de Chile y sus islas adyacentes, forman, de hecho y por derecho, un
Estado libre, independiente y soberano, y quedan para siempre separados de la
Monarquía de España y de otra cualquiera dominación, con plena aptitud de
adoptar la forma de Gobierno que más convenga a sus intereses”.
El 5 de abril de 1818,
en la batalla de Maipú fueron derrotadas las tropas realistas. Constituye esa fecha la culminación del
proceso de siete años de la Independencia de Chile del sistema colonial
español. Los patriotas perdieron un 35% de sus fuerzas entre muertos y heridos.
Los realistas sufrieron más de 1.500 muertos y 2.000 prisioneros.
Las luchas finales por la Independencia de Chile fueron
demostraciones del consecuente
internacionalismo de los patriotas latinoamericanos del siglo XIX, que luchaban
por liberar a sus países del colonialismo español. Junto a José de San Martín y
Bernardo O’Higgins, están, entre otros, José Martí, Simón Bolívar, Antonio José de Sucre.
Otro ejemplo de ese
internacionalismo fue la Expedición Libertadora del Perú, que zarpó
de Valparaíso el 20 de agosto de 1820. San Martín venció a las tropas
españolas. El 15 de julio de 1821, se firmó el Acta de la Declaración de
Independencia del Perú y el 28 de julio de ese mismo año, se proclamó la
Independencia en la Plaza Mayor de Lima.
Medidas contra la oligarquía. En 1812 había
escrito: “Detesto por naturaleza la aristocracia y la adorada igualdad es mi
ídolo”. Siendo Director Supremo fue consecuente con esas palabras. El 28 de
noviembre suprimió los títulos de nobleza y prohibió el uso de los escudos de
armas.
Obligó
a los oligarcas que colaboraron con los realistas durante la Colonia a pagar
fuertes contribuciones para cancelar los gastos del Ejército Libertador de los
Andes y a entregar caballos y dinero
para la Expedición Libertadora del Perú.
Con
fecha 5 de junio de 1818, firmó un decreto aboliendo los mayorazgos,
institución del derecho español que consistía que el hijo mayor heredaba todos
los bienes, con ello se impedía la división de los grandes latifundios. Esta medida no pudo ser aplicada porque el
Senado, con mayoría reaccionaria, la
aplazó indefinidamente.
Obras de progreso: inició la educación
estatal: fundó escuelas primarias y el Liceo de La Serena; además reabrió el
Instituto Nacional y la Biblioteca Nacional.
En
1819 ordenó la construcción del Cementerio General, medida muy resistida por la
Iglesia. Creó el mercado de abasto, el paseo de La Alameda y terminó el Canal
del Maipo. Inauguró el Teatro o Casa de
Comedias; permitió el desarrollo de la prensa, hubo 15 periódicos. Fundó las
ciudades de La Unión, Vicuña y San Bernardo. Aplicó la vacuna.
Estableció
el servicio de diligencias y correos diarios entre Santiago y Valparaíso.
Gobernante constitucionalista. Con fecha 23 de
octubre de 1818, el Director Supremo Bernardo O’Higgins promulgó la Constitución Provisoria para el
Estado de Chile que dejó de regir el 30 de octubre de 1822.
Esta
Constitución consagra el principio de soberanía popular que otorga a la Nación
la facultad de instalar su gobierno y dictar las leyes que lo han de regir.
Reconoce así mismo la separación de poderes.
Cuatro
años después, siempre durante el gobierno de O´Higgins se redactó la
Constitución de 1922. Fue obra de su
ministro José Antonio Rodríguez Aldea.
Bernardo O’Higgins fue un consecuente
internacionalista. Además de la Expedición al Perú, planteó la
unidad de los países americanos, desde México hasta Tierra del Fuego. Escribió:
“Se podía ser chileno, peruano o
venezolano y al mismo tiempo sentirse americano y compatriota en cualquier país
de Hispanoamérica”.
El 6
de mayo de 1818, publicó un Manifiesto en que proclamaba “instituir una Gran Federación de Pueblos
Americanos”.
DERROCAMIENTO Y DESTIERRO
La oligarquía y la Iglesia se unieron y
utilizaron a militares para derrocar a
O’Higgins el 28 de enero de 1823. Fue
detenido por el general Ramón Freire el 6 de febrero de 1823.
El 17 de julio de ese mismo
año se embarcó hacia El Callao en la fragata inglesa Fly. Iban con él su madre
Isabel Riquelme, su hermanastra Rosita, dos indígenas mapuches adoptadas y
Pedro Demetrio, su hijo, un niño de poco más de 4 años.
Arribó a El Callao el 28 de julio de 1823.
Al banquete que Bolívar
ofreció en celebración de la victoria de
Ayacucho, en 1824, O’Higgins concurrió de civil. Extrañado, Bolívar le
preguntó el porqué de su indumentaria paisana. Le respondió: “Señor, la América
está libre. Desde hoy el general O’Higgins ya no existe; soy sólo el ciudadano
particular Bernardo O’Higgins. Después de Ayacucho mi misión americana está
concluida”.
MURIÓ
EN EL DESTIERRO
Bernardo
O’Higgins Riquelme falleció el 24 de
octubre de 1842. Sus restos fueron sepultados en suelo peruano gracias a la
caridad de sus vecinos.
En Perú, vivió
él y su familia con grandes privaciones. Solicitó en varias oportunidades autorización para regresar a
Chile. Se la negaron. Ni siquiera muerto
sus enemigos le perdonaron su conducta progresista y patriota. Sólo 27 años después de su fallecimiento sus
restos pudieron descansar en la Patria a
la que tanto amó y por la que tanto
hizo.
Retornó a su
tierra 46 años después de su salida al exilio.
Sólo
el 11 de enero de 1870 llegaron a Santiago los restos mortales del
revolucionario llamado Bernardo O’Higgins Riquelme.
