sábado, 6 de febrero de 2021

VIOLETA PARRA, SU COMPROMISO POLÍTICO

 


A 54 años de su partida física:


 

                                               Iván Ljubetic Vargas, historiador del

                                               Centro de Extensión e Investigación

                                               Luis Emilio Recabarren, CEILER

 

 

 


 

La excelente biografía de Violeta Parra escrita por Víctor Herrero tiene, entre muchas otras virtudes, el tratar un tema que otros autores ignoran, subestiman, silencian o tergiversan: el compromiso político de la roja flor de Chile. 

Efectivamente, Víctor Herrero, en su libro “Después de vivir un siglo. Una biografía de Violeta Parra”, relata:

“Exactamente al día siguiente de su cumpleaños, Luis Cereceda contrajo matrimonio con violeta Parra. Fue el viernes 2 de septiembre de 1938” (página 70)

“…Las primeras semanas de la pareja estuvieron marcadas por una de las campañas presidenciales más arduas en la historia política chilena. Luis Cereceda era militante del Partido Comunista que se había fundado en 1922 (1). Como miembro activo de ese conglomerado, el esposo de Violeta participó en la campaña presidencial del Partido Radical en las elecciones de 1938.  Aguirre Cerda encabezaba el recién formado Frente Popular, que incluía a socialistas, comunistas y otros partidos e izquierda…

“Luis y sus compañeros comunistas del sindicato ferroviario repartían volantines y llamaban a votar por Aguirre. Y Violeta, en su papel de ama de casa , también se involucró: estaba a cargo de administrar un ‘comité popular’   en el barrio Matucana, donde se entregaba a las familias carne, pescado, mantequilla y cereales a precios asequibles. El fin apuntaba a ‘evitar las especulaciones de los grandes buitres que eran los comerciantes mayoristas’, según lo expresara Alfonso Alcalde, quien también militaba en el PC. “La Violeta -recordaría su hermano Roberto- tenía un Comité en su casa. El Partido Comunista le daba el aceite, el azúcar, el arroz, y ella lo vendía al pueblo a precio de costo.” (Página 72)

“Aun cuando Violeta se sentía asfixiada por su marido en materia artística, éste le entregaba algo que ella no dejaba de valorar: conciencia política. ‘Mi padre y sus compromisos entusiasman a mi madre’, escribió Ángel.

“Cereceda no sólo leía regularmente El Siglo, diario de tiraje nacional que había fundado el PC en agosto de 1940, sino que también  llevaba a casa folletos, volantines y libros que el partido le suministraba, según el recuerdo de su hija Isabel. El marido de Violeta celebraba reuniones partidistas en su casa y su fervor político era tal, que instaló un busto de yeso de Joseph Stalin bajo el parrón de la parcela. ‘Este el padre  de los obreros del mundo –les decía a sus hijos Isabel y Ángel en referencia al máximo líder de la Unión Soviética-. Es como tu abuelito’.”  (Página 76)

“El único pegamento que al parecer mantenía unidos a Violeta y Luis era la política.

A mediados de 1946 ambos participaron en la campaña presidencial de Gabriel González Videla… La candidatura  de González Videla contaba con el respaldo del Partido Comunista, por lo que Violeta y Luis apoyaron esa campaña. La cantante formó en su barrio un Comité de Dueñas de Casa Comunista a favor del candidato. Violeta intervino además como artista en algunos actos de proselitismo. En una fotografía se la ve sobre una tarima de unos dos metros de altura y al lado de un micrófono, frente a miles de hombres y algunas mujeres expectantes. Aunque por entonces no tenía más de tres años, Ángel haría memoria de esos momentos. ‘Guardo el recuerdo de mi madre al frente de una manifestación de fervor popular. Va llevando una enorme bandera chilena la siguen cientos de mujeres morenas, con vestidos floreados’. (Páginas 85 – 86)

La izquierda estaba ilusionada con González Videla. ‘¡El país hierve de entusiasmo!’, tituló a mediados de 1946el diario comunista  El Siglo. ‘El pueblo organiza en todos los barrios comités  para impulsar la victoria. Los actos se cuentan por miles’ se afirmaba en ese artículo. Y era cierto. La propia Violeta era parte de ello.

Cuando el 4 de septiembre González  Videla ganó los comicios, Violeta, su marido y millares de chilenos pusieron felices “Hubo fiestas, alegría y celebraciones en las calles, en todas partes”, recordó Roberto Parra. “Nosotros estuvimos también en una celebración y allí ella cantó y recitó un poema muy largo, dirigido al Presidente, donde le decía que al pueblo no se le puede engañar”. (Página 86)

“En los siguientes años Neruda y Parra (Nicanor) mantuvieron contacto y fue así como el 12 de julio de 1953 Neruda invitó a Nicanor su cumpleaños número 49. La celebración se realizó en una de las viviendas que el autor de ‘Crepusculario’ tenía en Santiago, una residencia llamada ‘Michoacán’…

Nicanor convidó a su hermana al evento. Y violeta que no conocía a nadie en esa fiesta, fue con su guitarra. Todos los invitados estaban en el jardín, ya que era un domingo inusualmente caluroso para ser invierno. Violeta Parra se sentó en una silla de cocina al pie de un enorme castaño. Al cabo de un rato comenzó a cantar. Interpretó viejas canciones campesinas que había recopilado recientemente uy también sus propias composiciones. Nada del repertorio habitual  del dúo con Hilda.  Los comensales, entre ellos intelectuales, poetas. periodistas y dirigentes del Partido Comunista estaban impresionados con la presencia y música de esta mujer.” (Página 129)

“A partir de ese momento se abrieron para Violeta las puertas grandes del Partido Comunista, que inclusive proscrito gozaba de excelente salud en el frente cultural e intelectual”. (Página 131)

“El cumpleaños (el cincuentenario de Neruda, 1954) se extendió por  más de una semana…En el acto de clausura, que se realizó en el  Teatro Caupolicán, participaron Margot Loyola y Violeta Parra. Con ello, Violeta entraba oficialmente a la nomenclatura cultural del Partido Comunista, que rápidamente se convertía en el conglomerado favorito de los intelectuales y artistas del país”. (Página 165)

“Violeta, claramente comulgaba con las ideas del comunismo. Y algo similar ocurría con Ro9berto y Lalo, así como con Isabel y Ángel, que acabarían ingresando a las filas de las Juventudes Comunistas”. (Página 166)

“En mayo junio de 1955, Violeta fue invitada a ser parte de la delegación chilena que iría al Quinto Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes, a realizarse en Varsovia”. (Página 178)

“Respecto a  (Julio) Escámez y Violeta, Ángel afirmó que ‘ellos tenían una relación intelectual muy fuerte, muy cabezona’. El hijo, que en Concepción comenzó a militar en las Juventudes Comunistas, agregaría: ‘Conversaban mucho y discutían mucho porque Escámez era maoísta, entonces eso a mi mamá no le cabía en la cabeza, ya que nosotros nos sentíamos bajo las órdenes de Moscú”. (Página 254).

“En el verano de 1960 Pablo Neruda la invitó (a Violeta) a la Chascona… En esa residencia Violeta recitó por primera vez sus décimas. Para la ocasión, Neruda convocó a los integrantes de la comisión cultural del Partido Comunista, conglomerado que desde agosto de 1958 había vuelto a la legalidad después de derogarse la llamada Ley Maldita. Entre los presentes estaban Volodia Teitelboim, que pronto sería diputado y después senador; el profesor de filosofía y redactor de la revista ideológica del PC Principios, Jorge Palacios Calmann; y Yerko Moretic, crítico literario de El Siglo: Todos escucharon con tención la lectura de Violeta y quedaron impresionados” (Página 296).

Buenos Aires, 1962. “Violeta le presentó una por una a la mayoría de las personas que estaban viviendo ahí, actores, cineastas, pintores. ‘Eran todos profesionales y afiliados al Partido Comunista -escribió el suizo-. Violeta era del partido y creo que hasta tenía su carnet…” (Página 359)

“Aún en Buenos Aires, a fines de mayo recibió (Violeta) un telegrama del Partido Comunista de Chile. En este le pedían participar en el Festival de la Juventud que se iba a celebrar en Helsinki, Finlandia”. (Página 366)

En el viaje surcando el Atlántico hacia el Festival, “la Viola era implacable, teníamos que hacer una presentación de un número folklórico y todos teníamos que participar -recordó la joven militante y miembro del comité central de las Juventudes Comunistas, Gladys Marín, quien a futuro sería diputada y una conocida  dirigente de su partido-. Todos teníamos que aprender a bailar cueca y Violeta nos ponía en la cubierta y nos gritaba: ‘¡Tontos! ¡Lesos! ¡Parecen elefantes!’. Era muy fuerte y castigadora, no dejaba fumar a Ángel y era comunista del Partido”. (Página 369).

“Aún afligida por el fusilamiento (de Julián Grimau), Violeta animó a sus amigos a participar con ganas en la marcha del 1º de mayo. Tito Guisado recordó que Violeta iba por el centro de Ginebra, con el puño izquierdo en alto, entonando a viva voz ‘Arriba los pobres del mundo’, una parte del himno conocido como la Internacional Comunista… (Página 395)

“A mediados de septiembre de 1963, Violeta y sus hijos recibieron una invitación para participar en la tradicional ‘Fiesta de la Humanidad’, que el periódico comunista francés L’Humanité venía realizando de manera anual desde 1930…

“La cantautora quedó tan impresionada con este acto cultural, que le escribió una extensa carta a Luis Corvalán, senador y secretario general del Partido Comunista. Le relató ahí su experiencia y le propuso que los comunistas chilenos hicieran algo similar. ‘Recogimos su sugerencia y de ahí nacieron los encuentros festivos de la familia comunista que realizamos durante años hasta el golpe militar ´de 1973’, relató el dirigente en su autobiografía”. (Página 402)

Cuando Ángel  retorna a la Chile, Violeta “junto con desearle buen viaje, le pasó unas cintas magnéticas con varias de las canciones políticas que había grabado desde que se fuera del país en diciembre de 1961.

-Pásale esta cinta al partido. Le puede servir para la campaña. Al llegar a Chile en abril , el hijo de veinte años se contactó con Américo Zorrilla, un viejo sindicalista que el jefe de finanzas del Partido Comunista, para entregarle el valioso material”, (Páginas 413- 414)

“Unos días después de la derrota (de Salvador Allende en 1964), Violeta asistió a una reunión del Comité Central del PC”. (Página 417)

“Un evento importante de este mes (octubre de 1965) fue el acto de clausura del (XVII) congreso comunista. En un repleto Teatro Caupolicán, Violeta fue una de las artistas encargadas del cierre. También actuaron Isabel, Ángel. Margot Loyola y el conjunto folklórico Millaray. El encargado de dirigir el acto, que culminó con un discurso del senador Luis Corvalán, fue Víctor Jara.” (Página 449) 

Los párrafos citados de la excelente biografía de Violeta Parra, que lleva como título “Después de vivir un siglo”,  escrita por Víctor Herrero,  me hicieron recordar un hecho que me impactó hace ya 60 años.

Ejercía como profesor  en el Liceo de Nueva Imperial. Un día de abril de 1961 Gladys, una de las tres hermanas Jiménez que tenía por alumnas, me dijo:

-Don Iván, mi papá desea invitarlo a comer pasado mañana jueves, ¿puede usted?  

Me sorprendió mucho la invitación, pues  el padre de mis alumnas era un sargento de carabineros, que vivía frente a donde estaba mi pensión. Acepté.

La comida estuvo muy buena,  pero mejor estuvo la sobremesa. La dueña de casa fue a buscar una guitarra y con una  hermosa voz cantó una composición que no conocía:

 

                   “Cuando llegan las noches de invierno

                     los palacios de luces se llenan

                     y los pobres se mueren de pena

                     en sus casas sin lumbre ni pan .

                     Y la cruel burguesía se ensaña

                     Contra todos los trabajadores,

                     pero llegan ya tiempos mejores

                     y su crimen tendrán que pagar.

 

                     Es muy triste vivir

                     es terrible habitar

                     en la tierra de crueles burgueses

                     donde sólo se sabe explotar.

 

                     Si la plebe reclama derechos

                     los burgueses se niegan a dar

                     y los llevan con grillos a la cárcel

                     los echan al fondo del mar.

                     Yo quisiera mirar toda roja

                     una sola bandera en la tierra

                     y q’el hombre no fuera a la guerra

                     y q’el hombre no muera en prisión.

 

                     Es muy lindo vivir

                     es muy lindo habitar

                     en un lindo país socialista

                     donde saben los hombres amar”.

 

Quedé emocionado. Me pareció increíble escuchar esa canción en casa del sargento. La señora me dijo:

-Don Iván, le dedico a usted esta canción. Me la enseñó mi padre, que era obrero del salitre y,  que ,según él, la cantaba un dirigente llamado  Recabarren. 

Pasó el tiempo. No olvidé esa emocionante comida en casa del sargento, pero no recordaba bien el texto de la canción. Estando en el exilio hacia 1980 llegó a mis manos un libro titulado “Violeta Parra: Violeta del Pueblo”, editado por Visor en Madrid, en 1976. Allí encontré esa canción, “un vals popular con letra de Francisco Pegoa”, una de las canciones que cantaba Luis Emilio Recabarren en sus viajes por los pueblos mineros del norte de Chile. (Páginas 14 y 15) 

Violeta Parra, flor roja del pueblo, recogió en forma consciente la tradición de los revolucionarios de comienzos del siglo XX que, con Luis Emilio Recabarren a la cabeza, utilizaron la canción como un arma contra los explotadores y como un medio de educar políticamente a los trabajadores.

Los viejos mineros del norte contaban que, cuando Recabarren llegaba con su palabra convincente, con sus libros y folletos, con su mensaje de lucha por cambiar el mundo de fase, él mismo interpretaba  canciones. 

Violeta Parra, con su voz de artista excepcional, también hizo de la  canción  un medio para llegar a los explotados, a los oprimidos  y entregar, en forma sencilla, un mensaje político. 

Y están, entre otras, composiciones como “Según el favor del viento”, “Arriba quemando el sol”, “Me falta un guerrillero”, “Mira como sonríen”, “Porque los pobres no tienen”, “Yo canto la diferencia”, “Arauco tiene una pena”, “La Carta”.

Violeta Parra,  en base a su inteligencia y gracias a tener sus raíces fundidas en el alma del pueblo y  mediante  su capacidad de crear,  pudo dar  un salto cualitativo  y convertirse en una artista popular y universal. 

Por eso pudo, con pleno derecho,  proclamar:

“Yo canto a la chillaneja

si tengo que decir algo,

y no tomo la guitarra

por conseguir un aplauso

yo canto a la diferencia

que hay de lo cierto a lo falso

de lo contrario, no canto”.

 

 

 

 

 


jueves, 4 de febrero de 2021

EN EL CENTENARIO DE LA MASACRE DE SAN GREGORIO

 


            

                                                        Iván Ljubetic Vargas, historiador del

                                                         Centro de Extensión e Investigación

                                                         Luis Emilio Recabarren, CEILER

 


                                                                                                                          

                                                                   “Yo pido que se propague

                                                                   Por toda la población

                                                                   Que el león es un sanguinario

                                                                   En toda la generación, si”

                                                                 (Violeta Parra: “La Carta”)                                        

 

El 3 de febrero de 1921 tropas del Ejército y policías perpetraron la masacre de San Gregorio. 

En enero de 1921, apenas transcurridos cuarenta días de asumir la Presidencia de la República, el “León de Tarapacá”, como habían bautizado a Arturo Alessandri Palma, mostró sus garras.  Y las usó contra los pampinos. 

1921 se inició en medio de graves amenazadas de paralización de numerosas salitreras.  La primera oficina en apagar sus fuegos fue la de San Gregorio, perteneciente a la empresa británica Casa Gibbs y ubicada en la zona de Antofagasta. Sus obreros fueron lanzados a la cesantía.

Por no existir ley que protegiera a los trabajadores en caso de cesantía,  éstos quedaban en total indefensión.  A fines de enero, los operarios de San Gregorio confeccionaron un petitorio en que demandaban el pago de un desahucio y la cancelación de los pasajes hasta el lugar desde donde habían venido.  Lo presentaron al administrador inglés, míster Daniel Johnson, el que se manifestó de acuerdo con esas demandas y envió el pliego de peticiones a Antofagasta, desde donde sería remitido a Inglaterra.  Explicó que él esperaba una respuesta de un momento a otro.  Los pampinos resolvieron no abandonar la Oficina hasta obtener contestación a sus reivindicaciones. 

El administrador, el inglés Daniel Jones, que tenía buenas relaciones con los operarios, les dijo que la compañía (la Casa Gibbs), les deseaba cancelar quince días de salario, con la  condición  que los trabajadores  abandonaran la oficina en un tren que los llevaría a Antofagasta. Hubo acuerdo. 

Sin embargo, el  1 de febrero de 1921, cuando los obreros comenzaron a subir al tren, se  empezó a pagar cinco pesos a los solteros y diez a los casados, en vez de los 15 días de salario acordado.

Ante este hecho, los trabajadores no se embarcaron en el tren. Se mantuvieron en la oficina Aseguraron  que no  la abandonarían hasta que no se cumpliera con lo prometido.

Míster Jones les manifestó  entonces que él no podía hacer nada  sin recibir órdenes de Antofagasta

 

PROVOCACIÓN CONTRA LOS PAMPINOS

Las autoridades regionales, siguiendo instrucciones del Gobierno, decidieron apresurar la salida de San Gregorio de los trabajadores.  Con este fin, enviaron- el miércoles 2 de febrero- veinte soldados del Regimiento Esmeralda de Antofagasta, el “famoso”  Séptimo de Línea, al mando del teniente Argandoña y un destacamento de 8 carabineros,

Al conocerse la noticia de la acción que pretendían realizar las fuerzas del Gobierno, marcharon hacia San Gregorio operarios de otras oficinas cercanas.  Fue así, como a mediodía del jueves 3, habían concentrados allí 1.300 pampinos, dispuestos a impedir el desalojo.

 

DIRIGENTES DE LA FOCH

Tratando de evitar algún hecho de violencia, los dirigentes de la FOCH de San Gregorio se dirigieron a conversar con mister Daniel Johnson, para inquirirle si había recibido respuesta.

Pero, a unos veinte metros de la Administración, el teniente Argandoña, al parecer en estado de ebriedad, les cerró el paso.  Los obreros le explicaron las razones de la visita.  El militar, provocadoramente, les dijo que él era la única autoridad ahí en ese momento y que con él debían hablar.  Los dirigentes se negaron a hacerlo y declararon su decisión de ir a hablar con el administrador.

 

LOS OBREROS SE DEFIENDEN

Entonces Argandoña sacó su pistola.  Se escuchó un balazo.  Eran las 17,30 horas del jueves 3 de febrero de 1921.  De inmediato, los militares y carabineros comenzaron a disparar contra los pampinos allí reunidos.  Cayeron muertos y heridos.  Ello no intimidó a los atacados.  Por el contrario, avanzaron contra las fuerzas represivas, armados de herramientas, dinamita y algunas pistolas.  Se produjo un encuentro que duró alrededor de dos horas.  Llegaron refuerzos de tropas.  Los obreros, fueron derrotados.  Los soldados remataban a los heridos, incluso a los que se encontraban en el hospital. 

 

BRUTAL REPRESIÓN

Al día siguiente llegaron más soldados desde Antofagasta. Irrumpieron en la enfermería de la oficina salitrera, donde hirieron y asesinaron a los trabajadores que estaban allí. Después se dedicaron a dar caza a los obreros, matándolos en distintos lugares de la oficina San Gregorio. Los caídos fueron el doble que en el día anterior. En total los ultimados en esos dos trágicos días alcanzaron a unas cien bajas. Muchos otros operarios fueron hechos prisioneros y cruelmente torturados por oficiales del Ejército.

También cayeron el teniente Argandoña y, desgraciadamente, míster Daniel Johnson, el administrador británico, que se había entendido con los operarios de la Oficina.

 

SOLIDARIDAD DE CLASE

Algunos heridos pudieron salvarse. Fueron aquellos que sus compañeros, en un viaje pleno de esfuerzo y heroísmo, lograron llevar hasta Antofagasta.  Allí los ocultaron en un altillo existente en el local obrero de calle Covadonga Nueva, donde fueron atendidos por médicos, que llegaron secretamente.

Los comunistas colaboraron en el auxilio de las víctimas, tanto de los heridos como de los prisioneros.  Repudiaron la cruel masacre realizada por el “León de Tarapacá”. 

El dirigente obrero Salvador Ocampo, en su trabajo “En tiempos de Recabarren”- relata que el fundador del movimiento obrero  “no era partidario de la violencia a ese extremo, de ninguna manera.  Y cuando él supo que había sucedido esta masacre lo sintió mucho, lo lamentó bastante.  Pero al conversar con nosotros, los jóvenes especialmente, él dijo que todavía podría haber habido un entendimiento con la administración.  Pero si en realidad Argandoña sacó la pistola y disparó impunemente contra los trabajadores, los trabajadores no tenían más que responder como podían, con lo que podían”. 

 

ALESSANDRI  RESPONSABLE

Ricardo Donoso, en el tomo Segundo de su obra “Alessandri agitador y demoledor”, afirma que el Presidente Arturo Alessandri “dejó que los militares hicieran la subida a la pampa por su cuenta, sin el control de una autoridad civil y que el Ejército fue a San Gregorio no a cumplir la función pública de restablecer y resguardar el orden, sino a ejercer una innoble venganza, doblemente ciega, porque ni sabía el verdadero motivo de la muerte de Argandoña, ni se curó de comprobar la relación mentirosas del teniente Gainza”.  


LOS OBREROS TENÍAN LA RAZÓN

En 1921, cien mil trabajadores de la pampa fueron lanzados a la cesantía, sin pagarles desahucio ni ninguna otra compensación, por Lock Out patronal.  Cuánta razón tuvieron los obreros de San Gregorio al exigir garantías para los despedidos por el cierre de las faenas salitreras.

De esta forma, las ilusiones que se habían forjado miles y miles de proletarios con Arturo Alessandri Palma  desaparecieron como pompas de jabón ya en el primer año de su gestión.  En vez del prometido “cielito lindo”, se encontraron con más cesantía y masacres.

Los comunistas estuvieron en lo justo, cuando en 1920 no se dejaron embriagar con la demagogia del “León de Tarapacá” y levantaron la candidatura de Luis Emilio Recabarren a la Presidencia de la República.

 

                     


 




miércoles, 3 de febrero de 2021

EL DESAFUERO DEL SENADOR PABLO NERUDA

 

 

                                               Iván Ljubetic Vargas, historiador del

                                               Centro de Extensión e Investigación

                                               Luis Emilio Recabarren, CEILER

 

 


 

El 3 de febrero de 1948 la Corte Suprema acordó el desafuero del senador Pablo Neruda.

 

El poeta había sido  el Encargado de Propaganda de la candidatura presidencial del radical González Videla, quien triunfó en las elecciones del 4 de septiembre de 1946 y asumió la Presidencia el 3 de noviembre de 1946.

En su primer Gabinete participaron tres ministros comunistas. Traicionó el Programa que había jurado cumplir. El 21 de octubre de 1947 comenzó la represión contra los comunistas. Fueron detenidos cientos de dirigentes y militantes. Los enviaron al campo de concentración de Pisagua y a otros lugares del país.

González Videla en septiembre de 1948 promulgó la “Ley Maldita”.

Pablo Neruda – entonces senador de la República – jugó en esos tiempos de persecución el rol de vocero, la voz irreductible  de los comunistas.

 

Neruda escribió un mensaje denunciando  la traición del Presidente Gabriel González Videla. Ante la imposibilidad de publicarlo en Chile – el único diario que se atrevería a hacerlo, ‘El Siglo’, está sometido a censura – lo envía a Venezuela con el título de “Carta íntima para ser leída por millones de hombres”.

El 27 de noviembre de 1947 aparece en “El Nacional”, de Caracas, causando enorme expectación mundial. 

 

González Videla inició un juicio político contra el poeta. Este respondió pronunciando,  el 6 de enero de 1948 un valiente  discurso en el Senado, publicado con el título “Yo acuso”.

En esa intervención señaló Neruda:

“Al acusarme de haber herido el prestigio de mi patria por haber publicado en el extranjero la verdad que en mi patria un régimen de facultades extraordinarias y de censura no me permite hacer saber, no me infiere una injuria a mí mismo sino a los más grandes hombres de la humanidad y a los padres de la patria”.

 

Neruda como Senador de la República.  Respondió: “A mí no me desafuera nadie, sino el pueblo”. El 3 de febrero de 1948, la Corte Suprema acordó  el desafuero de Neruda.

 

Al día siguiente los tribunales ordenaron su detención.  El poeta pasó a la clandestinidad.  La tarea principal que le entregó el Partido fue dar término a su “Canto General”.  Escribió oculto en distintas casas solidarias.

 

Lo acompañó Delia, su fiel compañera. Pasaron a ser el tío Pedro y la tía Sara. Debieron cambiar continuamente de morada. Estuvieron en 11 casas distintas. En una ocasión fueron sacados a las tres de la madrugada para trasladarlos a una parcela de Santa Ana de Chena. Fue allí donde terminó el poeta su ‘Canto General’, en el cual estuvo trabajando todos los días de clandestinidad. Y Delia, La Hormiga, llevando a cabo las correcciones de los originales con tinta verde.

El 5 de febrero, en la primera página del diario “El Imparcial”, con letras excepcionalmente grandes se anunciaba: “Se busca a Neruda en todo el país”.

El 24 de febrero de 1949 Neruda abandonó Chile cruzando la cordillera por la  región austral. Y en los momentos en que la policía del traidor aseguraba  tenerlo rodeado y pronto a ser detenido, apareció en París, el 25 de abril de 1949, en el Primer Congreso Mundial de los Partidarios de la Paz.

 

 


martes, 2 de febrero de 2021

UNA VEZ MÁS EL “IZQUIERDISMO” GANCHO DE LA BURGUESÍA

 

 


Iván Ljubetic Vargas, historiador del

Centro de Extensión e Investigación

Luis Emilio Recabarren, CEILER

 



No nos sorprende que Manuel Cabieses Donoso, lance ataques contra el Partido Comunista de Chile y que ello sea reproducido por Telesur. Cabieses es anticomunista. Telesur no lo hace nada de mal. 

Cabieses en un artículo titulado “Izquierda que se duerme se la lleva la corriente”, sostiene:

La inexistencia de una Izquierda de horizonte socialista y anticapitalista, ha dejado un espacio que rellena sectores socialdemócratas”. 

Cabieses es el mismo que desde Punto Final disparó contra la Nueva Mayoría.

Es el mismo que ha publicado en el periódico virtual de un  partido que según él no existe. 

Es una especie de aprendiz de mago que, con una varillita mágicamente “izquierdista”,  pretende hacer desaparecer a un partido que va a cumplir en junio 109 años de combativa historia, que en su  XXVI Congreso, recientemente realizado, reafirmó su condición de partido marxista-leninista y ratificó que su objetivo final era acabar  con  el sistema capitalista y construir una sociedad socialista, al plantear que la contradicción principal  era entre capital y trabajo.

Pero que, con una acertada interpretación de las condiciones de este período histórico, partiendo del hecho  que la contradicción principal del período es entre neoliberalismo y democracia, ratificó la estrategia acordada en su XX Congreso de agosto de1994 de la revolución democrática, cuyo objetivo estratégico era conquistar un Chile verdaderamente democrático.

Naturalmente esto no es de fácil comprensión para un “izquierdista”.

Lenin, definió muy bien el “izquierdismo”, escribió en 1920: 

“…el revolucionarismo pequeñoburgués, parecido al anarquismo o que ha tomado algo de él y que se aparta en todo lo esencial de las condiciones y exigencias de una consecuente lucha de clase del proletariado”

“El pequeño burgués ‘enfurecido’ por los horrores del capitalismo es, como el anarquismo, un fenómeno social propio de todos los países capitalistas. Son del dominio público la inconstancia de estas veleidades revolucionarias, su esterilidad y la facilidad con que se transforman rápidamente en sumisión, en apatía, en fantasías, incluso en un entusiasmo ‘furioso’ por  tal o cual corriente burguesa ‘de moda’.” (Lenin: “La enfermedad infantil del ‘izquierdismo’ en el comunismo”, en Lenin Obras Escogidas en tres tomos. Tomo 1, página 360) 

El Partido Comunista de Chile es, como lo proclamó Pablo Neruda al recibir el Premio Nobel de Literatura 1971: 

“…un considerable ejército que a trechos puede equivocarse, pero que camina sin descanso y avanza cada día enfrentándose tanto a los anacrónicos recalcitrantes como a los infatuados impacientes”.

 

Manuel Cabieses tiene imaginación. Escribe: “Bajo la superficie existe, sin embargo, una Izquierda latente. Un vasto sector anhela una democracia participativa que respete la dignidad de las personas. Esa Izquierda en latencia requiere orientación de lucha y organización. Hay que retomar el espíritu combativo y amplio de octubre-noviembre del 2019. Eso permitiría ponerse de pie a la Izquierda socialista, latinoamericanista, feminista y ecologista de estos tiempos”.

 

¿Esa “Izquierda latente” es algo parecido al Movimiento de Izquierda Revolucionario, MIR?

¿Ese MIR que estuvo contra la candidatura presidencial de Salvador Allende en los años 1969-1970?  Que en el documento   “¡No a las elecciones! Único camino: lucha armada”. Mimeo. Enero 1969, p. 10 disparó contra la Unidad Popular diciendo:

 

"La posibilidad de la futura constitución de un frente de colaboración de clases en Chile no es indiferente a la izquierda revolucionaria...

"La constitución de semejante frente llevaría a un retroceso para la izquierda en general de incalculable envergadura...

"Es evidente que una tal alianza del Partido Comunista sólo la conseguirá detrás de la candidatura de un respetable burgués progresista y con un programa abiertamente democrático burgués." 

Que en mayo de 1970, ya iniciada la campaña del "burgués progresista" de Salvador Allende, el MIR  proclamó públicamente:

"El Movimiento de Izquierda Revolucionario no desarrollará ninguna actividad electoral."   (MIR: “¡No a las elecciones! Único camino: lucha armada”. Mimeo.  Enero 1969, p. 10)

 

Y levantó consignas como "Fusil sí; votos, no" y "No al circo electoral".

Pocos días antes de los comicios del 4 de septiembre, el MIR emitió una Declaración Pública, donde planteaba la pregunta: ¿Qué puede ocurrir en septiembre?  Respondiendo:

“Que los allendistas pueden obtener una mayoría electoral lo que no significa la conquista del poder por los trabajadores. Porque la llamada Unidad Popular es reformista y apaciguadora. Asegura la pasividad de los trabajadores. Los adormece con el opio electoralista y parlamentarista. Buscará el entendimiento con los patrones.

“¿Entonces? El MIR llama a prepararse para acciones realmente revolucionarias. Un paro nacional. Ocupación de fábricas. Si existen mercaderías en las bodegas... a repartirlas. Planear el levantamiento de barricadas. Preparar cócteles molotov.”  (Ercilla” N. 1837, 2 al 8 septiembre 1970, p. 10)


¿Qué pretende Cabieses al dar por desaparecido al Partido Comunista? ¿A quienes ayuda con esta afiebrada afirmación?

¿Acaso no va con la misma intención que  tuvo el MIR en 1969-1970? 

EL “izquierdismo” ha sido, es y será siempre, consciente o inconscientemente, como  diría Luis Emilio Recabarren, un gancho de la burguesía.

 



FARABUNDO MARTÍ

 

A 89 años de su partida física:


                                   Iván Ljubetic Vargas, historiador del

                                     Centro de Extensión e Investigación

                                      Luis Emilio Recabarren,  CEILER

 

                          


 

El 1 de febrero de 1932 fue fusilado Farabundo Martí. Había nacido en Teotepeque, departamento de La Libertad (El Salvador), el 5 de mayo de 1893. Su padre, Pedro Martí; fue alcalde en Teotepeque, y su madre, Socorro Rodríguez, dueña de casa.  Fue el sexto de catorce hermanos; cinco de ellos murieron en la infancia.

Estudió en el Colegio Salesiano Santa Cecilia de Santa Tecla y, luego, Derecho en la Facultad de Jurisprudencia y Ciencias Sociales de la Universidad de El Salvador.

EL PRIMER EXILIO

En los primeros meses de 1920, Martí fue detenido por participar en una manifestación durante el gobierno de Jorge Meléndez. Esta acción  fue organizada para protestar contra del gobierno guatemalteco del presidente Manuel Estrada Cabrera  y en apoyo a los exiliados guatemaltecos.

Lanzado al exilio, Farabundo Martí viajó a Guatemala, México, Cuba, Jamaica, Esta-dos Unidos y Nicaragua. Al estar Martí Estando exiliado en Guatemala, en 1925, participó en la fundación del Partido Comunista Centroamericano.

DELEGADO DE LA INTERNACIONAL

Ese mismo año regresó a El Salvador como delegado del Socorro Rojo Internacional y colaboró en la organización de la Federación Regional de Trabajadores Salvadoreños. Fue detenido y expulsado del país en varias ocasiones y, desde el exterior, continuó con su trabajo de organización y propaganda, como delegado de la Internacional Comunista.

 

SECRETARIO DE SANDINO

En 1928 viajó a Estados Unidos, donde entró en la Liga Antiimperialista de las Américas, agrupación que lo envió como representante a Nicaragua. Durante una temporada desempeñó las funciones de secretario del dirigente antiimperialista nicaragüense Augusto César Sandino.  El 4 de mayo de 1929 fue nombrado coronel efectivo del Ejército Defensor de la Soberanía Nacional de Nicaragua.

DIRIGENTE DEL PC SALVADOREÑO

Fue dirigente del Partido Comunista Salvadoreño (PCS), fundado en 1930. Conocido ya por sus actividades comunistas, fue exiliado por el presidente Pío Romero Bosque  antes de las elecciones presidenciales de fines de 1930.  En esos comicios electorales triunfó  Arturo Araujo. Entonces, Martí regresó a El Salvador clandestinamente. 

FARABUNDO  MARTÍ  ES  DETENIDO

El 2 de diciembre de 1931, fue derrocado el presidente Araujo. Tomó el poder el general Maximiliano Hernández Martínez. Ante el descarado fraude en las elecciones municipales y legislativas de enero de 1932, el Partido Comunista Salvadoreño decidió preparar un levantamiento popular contra el gobierno de Hernández Martínez.

Farabundo Martí fue detenido el 19 de enero de 1932 en una casa del barrio San Miguelito de San Salvador, junto a los estudiantes universitarios Alfonso Luna y Mario Zapata. 

LEVANTAMIENTO Y REPRESIÓN

El levantamiento se inició el 22 de enero de 1932, y se extendió por la zona occidental del país. Los campesinos lograron tomar algunos cuarteles pero estaban mal armados y carecían de un plan estructurado. La insurrección fue aplastada por el ejército del presidente Martínez. Siguió una salvaje represión. En pocas semanas, fueron asesinados entre 15 000 y 30 000 campesinos. Nunca se supo la cifra exacta de la matanza. 


FARABUNDO MARTÍ ES FUSILADO

Martí y sus compañeros Luna y Zapata fueron juzgados y condenados por un tribunal militar. Marti aceptó su responsabilidad de máximo líder del levantamiento, como representante del Socorro Rojo Internacional. Asimismo, defendió a los estudiantes Luna y Zapata, diciendo que ellos no habían estado involucrados en los hechos. Los tres fueron fusilados el 1 de febrero de 1932. También perecieron otros dirigentes del levantamiento, como Feliciano Ama  (líder indígena de Izalco) y Francisco Sánchez (que dirigió el levantamiento de Juayúa).

 

EL LEGADO DE FARABUNDO MARTÍ

Su figura fue tomada por los revolucionarios salvadoreños, en las décadas siguientes, como símbolo de resistencia frente a los gobiernos militares.

Entre 1980 y 1992 El Salvador vivió una guerra civil. Una serie de organizaciones guerrilleras combatieron contra la dictadura militar. La más poderosa llevaba el nombre de Fuerzas Populares de Liberación "Farabundo Martí"

De la unión de esas organizaciones guerrilleras  nació en 1980 el  Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN).

 


                 

    

Finalizada la guerra civil, el FMLN se transformó en partido político que triunfó en las elecciones presidenciales del 2009 y de 2014.