Comentario radial y escrito.
Tengo que salir a caminar todos
los días, dicen que, para mí, es oro.
A un costado de mi vecindad, hay
un parque lindo y grande.
Blåsutparken se llama.
Bonito el nombre.
¡Soplar pá fuera!
Desde allí, puedo ver el “Globen”.
Un auditórium enorme.
Allí, vi a Tina Turner dar un
concierto.
Me la quería llevar al “Gallo
Colorao”.
Puedo ver también, el metro de la
línea verde. Su ir y su venir.
Verlo, cómo se encarama para
llegar a Skarpnäck o seguir hasta Farsta strand, o, para el otro lado también,
hasta Hässelby Strand.
Allí, en el parque, nos juntamos
de todo.
Hay de todo.
Viejos, viejas, papas y mamas con
sus retoños en coche o a lapa.
Los perros tienen su propio
jardín. Lo disfrutan, mejor que nadie.
Lo pasan chancho.
Se juntan además alumnos, alumnas
de secundaria y de un Liceo de arte; además, la población de un Jardin
infantil.
De lunes a viernes, 30/ 50/ niños,
niñas.
El griterío es bonito, me
recuerda, me arropa.
El lunes 31 de agosto, vi a una
chorrera de niños llegar al parque; se metieron a un bosquecito que, a la
primera vista, no se ven.
Hay unos peñascos enormes que
tienen unas hendiduras que las hacen ver como cavernas en un paisaje primitivo.
Para la imaginación de un niño de 4/5 años, serán quizás, el hogar de
dinosaurios o el rincón de la reina del hielo.
Hay manzanos y ciruelos que
incitan a jugar, a no sé qué cosas.
Para su hermosa fantasía, es un
lugar pan.
Ese lunes 31, último día de
agosto, los niños venían mal.
Algunos amurrados se abrazaban
ellos mismos, sus bracitos iban de izquierda a derecha, de derecha a izquierda;
como queriendo defender sus opiniones, era su forma de protestar, de exigir sus
derechos.
La mayoría venia ya llorando.
El llanterío era grande.
Anda a saber tú, el fin de semana
que tuvieron.
El día estaba bonito, una brisa
fría advertía del otoño, de allí, al invierno y a la nieve, era un parpadeo.
Entiendo de infancia, de sus
necesidades, se de sus derechos.
Tengo tres hijas que les debo de
todo.
He sido lavador de plato, aseador
de servicios públicos, experto en escoba y trapero, albañil y recolector de
aceitunas, de ajo y uva, soy contador de historias, cantaba, soy, profesor
normalista.
Entiendo, me estremece el mirar
curioso de un niño, o la sonrisa que me ofrenda y me desarma.
Tengo la cualidad, que, a la
primera pasada y mirada, me vean como a un amigo.
Por más de 28 años, he sido el
apoyo de sus primeros pasos, un muro para pararse, se de sus saltos y
encaramados, he sido su interprete, a través de sus 9 años primeros de vida.
El llanterío que traían era una
pandemia, contagiaba a otros niños que llegaban al parque.
Comenzó a dolerme el llanto.
¡Cuestionó mi responsabilidad
cívica!
Me dolió brutal el mundo que le
estábamos dejando.
¡Si es que le dejamos algún
planeta!
Me dolió ignorante, la ausencia de
mis propias hijas.
No tuve el aguante necesario, y me
puse a llorar también.
¡Puta el llanto que duele!
Que crimen más grande.
¡La hipocresía me quería vestir!
Pienso en las instituciones que se
han creado en tantas civilizaciones, en las que he ayudado a permanecer, pienso
en tantas migraciones que fueron mi sustento, del tuyo y el del otro; pienso en
las tantas que seguirán viniendo, pienso, siento, me arrugan las instituciones,
en los países construidas.
Yo pienso en la ideología de la
política, en su hacer, en sus objetivos deseados.
En los planes y planos de esas
instituciones.
El hacer de la política para mí ha
sido siempre, el arte, la herramienta para construir el bienestar de todo un
pueblo.
Ese bienestar deseado, conquistado,
es protegido por el hacer de la democracia, por la soberanía, por los derechos,
por el trabajo, por el sentido común practicado.
Y, si no es así, para que sirve
entonces lo cognitivo.
Tendrá que ser el instinto, la
pura “cachativa” y arrancar, la única herramienta para existir.
En mi paisito de archipiélagos y
agua, en 8 días más, hay elecciones generales.
¡Chemimare!
Las campañas electorales desbordan
las necesidades y se ponen a inventar presagios. Los organismos políticos
prometen el cielo y la tierra. Las cuentan no me salen, por donde sacaran la
subvención para tanta abnegada pretensión.
Veo a Donald Trump con sus
aranceles.
Se escapa de mi receptor radial,
la melodía de Bella Ciao, una voz con presencia y convicción invita a votar
socialdemócrata.
En España se dicen socialistas y
en Chile también.
¡Espejito espejito, quien tiene la
papa!
En los últimos treinta años, los
gobiernos establecidos en mi paisito de archipiélagos han privatizados casi
todos los servicios públicos, que anteriormente los costeaba en su totalidad el
Estado.
Esta operación anti-Estado, ha
permitido la concentración de la riqueza en muy pocas manos; permitiendo una
desigualdad social que todos tratamos de esconder.
Ese escondrijo, es cobarde y
cínico, invita a la población en general a tener desagrado ante la inmigración
y ante el inmigrante.
Esta extraña ecuación, permite
además concebir un enredo de enemigos que justifica la existencia de una mafia
de guerra como la OTAN.
No estoy en contra de la defensa
de las soberanías de país, pero aceptar la intromisión de la OTAN en cada
conflicto entre las naciones, para comprarle armas a los Estados Unidos de
Norte América, es un negocio macabro, redondo y hediondo.
En estas elecciones, como en todas
en las que he participado mi sentir se arrima al SKP, sin embargo, se viene una
disputa ideológica en un terreno muy complicado. Y, que ojalá, vaya madurando
un vocabulario propio, diferente, nuevo, que arome un junte de clase, que pueda
colocar al pueblo, muy cerca ante los medios de producción.
Y los medios de producción de este
poderoso país, están en manos privadas, en el capital factico.
Esa disputa ideológica, la trae
Lorena Delgado Varas, y su organización denominada “Framtidens Vänster”.
“La Izquierda del mañana”
Suena a algo maravilloso.
Tiene la esencia del Tusilago.
La pega que tienen es y será
enorme.
Tienen ellos, junto al SKP, mi
responsabilidad cívica en las urnas.
El gobierno del momento, hacen
urgentes, “por si las moscas” sus negocios y acuerdos, para apuntalar, amarrar,
desarrollar, decenios de la ideología neoliberal.
La cuestión estratégica de la
soberanía se traduce en acuerdos millonarios con Francia, así se aseguran el
quiebre del enemigo.
Al menos para hacer la choria.
Este sábado, representantes de
Donald Trump dialogan con representantes de Vladimir Putin. Y el odio que
expresa el hacer del nazismo, encuentra su guarida, en la propia Alemania.
¡Anda mundo y piérdete!
En esta disyuntiva entre paz y
guerra, están casi todos de acuerdo.
El sujeto amenazador viene por
Eurasia, viene por Asia.
Esta verdad inventada, para
proteger al capital, al riquerio factico, reagrupa en un solo aro a la derecha,
a la ultraderecha al neofascismo, al nazismo, al sionismo, cubriendo, salvo
algunas salvedades, toda América, Oriente, toda Europa.
Este 13 de septiembre el sentido
común, tiene una pega enorme.
Hay que saber que en Suecia
270.000 niños rasguñan el umbral de la pobreza infantil.
Saltando las diferencias lógicas,
de industrialización, de poder, mi paisito de mar y cordillera, de atacama y
Magallanes tiene algo de parecer con este pueblo, que tan liviano olvida a
Rudolf Meidner, a Tage Erlander, a Olof Palme, a nuestro Harald Edelstam, se
hacen, se amasan, liudan, cada uno a su manera y posibilidades, prisioneros del
riquerio.
Mire usted, para que se abrume de
espanto, un payaso, una inmoralidad que gobierna un país bueno, Argentina, se
atreve y sale subiéndose el pañal, justificar 1.160 desaparecidos.
Y lo hace de tal manera, de tal
infamia, elogiando a los que cortaron cuellos, a los que quemaron, a los que
violaron, a los que amenazan, a los que manipulan, mienten.
El mamarracho argentino tiene el
42,4% de los niños, amarrados con hambre, en el obelisco de la pobreza.
4 de cada 10 niños, no pueden
arrancar del mosquerío.
El Chile de hoy, tiene más de 1,1
millones de niños en la pobreza, tienen hambre.
Serán pasto tierno para el agresor
que produce y mandata el riquerio.
El 25% de la infancia, no comerá
esta tarde, mañana tampoco.
Y yo que creía que había vivido de
todo, que había visto los infiernos, me ahoga, me maltrata, me arrincona.
Pero sé, que me iré contento,
lleno de esperanza, confío en el que viene y en él joven que está.
Amo a mi pueblo libro, a mi pueblo
cuaderno y guitarra.
Se que los niños de Gaza, de Irán,
del Líbano, volverán a ser niños, serán habitantes, serán futuros.
Se del Chavo del 8, del Chapulín
Colorado. Se de Inés Fernández, la vitrolita, se de Jorge Guerra y de Valentin
Trujillo.
Se, que los niños saharauis
tendrán de lo bueno, todo.
Se que los niños de Cuba serán la
estrella, bordada en su bandera.
Alejandro Fischer Alquinta.
Estocolmo 20260906