Hoy se cumplen 83 años del asesinato del antifascista Julius Fucik, periodista y escritor checo.
Recordamos a este gran comunista con un escrito del historiador Iván Ljubetic Vargas,
que lo escribió al cumplirse los 77 años
de su asesinato.
Iván Ljubetic Vargas, historiador del
Centro de Extensión e Investigación
Luis
Emilio Recabarren, CEILER
“Y
lo repito una vez más: he vivido por la
alegría.
Por la alegría he ido al combate
y
por la alegría muero. Que la tristeza no
sea
nunca unida a mi nombre”.
(Julius
Fucik: “Reportaje al pie de la horca”)
Recuerdo que yo tenía un programa
en Radio La Frontera de Temuco. Tenía por título “El profesor Ljubetic cuenta
la Firme de la Historia”. Se transmitía dos veces por jornada: a mediodía y en
la noche. Era bastante conocido.
En el mes de septiembre de 1973
dediqué una serie de programas a la heroica conducta de un comunista checo que
-prisionero de los nazis, maltratado y torturado- se las ingenió para escribir
en pequeñas hojas de papel un libro extraordinario. Es un bello relato que,
redactado en medio de la muerte y los tormentos, es un canto a la vida, a la
lucha, a la esperanza y en la seguridad en la victoria final. Lo conocí y leí
con el título de “Reportaje al pie del patíbulo”.
Al producirse el golpe fascista
del 11 de septiembre de 1973, estaban en pleno desarrollo mis programas. Debido
al escaso tiempo con que contaba (por mis actividades como profesor en la sede
Temuco de la Universidad de Chile y como miembro del Comité Regional del
Partido Comunista) los grababa en cantidades. Nunca supe la suerte que
corrieron los programas que aún no se habían transmitido.
El heroico comunista checo
prisionero de los nazis se llama Julius Fusik. Ahora, también en septiembre,
escribo sobre él al cumplirse 77 años de su asesinato.
Sus inicios
Julius Fucik, periodista y
escritor checo, nació en Praga el 23 de febrero de 1903, en el seno de una
familia obrera. Estudió filosofía en la Universidad de Pilsen.
En 1921 ingresó al Partido
Comunista y por esa misma fecha se inició como crítico literario y teatral. Luego
fue redactor de las publicaciones comunistas “Rude Pravo” y “Tvorba”, en las
que insertó reportajes sobre temas sociales y culturales.
A comienzos de los años treinta
realizó varios viajes a la Unión Soviética. Fruto de esos viajes es su obra
documental “En la tierra donde el mañana ya es ayer”.
Cuando el ejército hitleriano
ocupó Checoslovaquia continuó publicando con seudónimo, recuperando las figuras
claves de la cultura progresista checoslovaca.
En febrero de 1941 pasó a ser
miembro del Comité Central del Partido Comunista en la clandestinidad,
encargándose de las publicaciones ilegales. Fue uno de los héroes que lucharon
en la clandestinamente contra los nazis.
En abril del 1942 Julius Fucik fue
arrestado y torturado por la Gestapo. En la cárcel de Panktac, escribió
“Reportaje al pie de la horca”.
En el verano del 1943 fue enviado
a Alemania y asesinado en la cárcel Plötzensee de Berlín, el 8 de septiembre de
ese año, cuando cumplía 40 años de edad.
“Reportaje al pie de la horca”,
sacado hoja por hoja de la cárcel, se publicó por primera vez en 1945, al
terminar la Segunda Guerra Mundial, y más tarde fue traducido a 70 idiomas de
todo el mundo.
Es el testimonio de que ni las
torturas, ni los chantajes de los nazis consiguieron doblegar a Julius Fucik y
a otros héroes del comunismo. Su valentía, su heroísmo, sentir fuertemente que
cumplía su deber, tener ideas claras y fe en la victoria, era la fuerza que
levantó a los pueblos en la lucha contra el fascismo y logró la libertad.
Fucik murió físicamente, pero su
espíritu está vivo. Su valor y su patriotismo nos tienen que servir a los
demás, a los pueblos que luchan por la libertad, por la paz de sus familias,
sus seres queridos, su tierra, por el amor a la vida. Por este libro Fucik fue
galardonado en
Julius Fucik finaliza su libro
así:
“Las respuestas coincidían. Honza
se negó rotundamente a declarar. Su vieja herida le ahorró largas torturas.
Enseguida perdió el conocimiento. Antes de que los nazis decidieran
interrogarlo de nuevo, fue informado minuciosamente y obró en consecuencia.
No sacaron nada de él. Lo tuvieron
largo tiempo en la cárcel. Mucho esperaron, pensando que algún nuevo testimonio
lo haría hablar. Se equivocaron. La cárcel no lo cambió en absoluto. Fogoso,
alegre, valiente, ofrecía a los demás las perspectivas de la vida cuando ante
sí sólo tenía la perspectiva de la muerte. De pronto, a final de abril de 1943,
se lo llevaron de Pankrác. No sé a dónde. Aquí una desaparición súbita es
siempre de mal agüero. Uno puede equivocarse, pero no creo que nos volvamos a
ver.
Siempre hemos contado con la
muerte. Lo sabíamos: caer en manos de la Gestapo quiere decir el fin. Y aquí
hemos hecho lo que hemos hecho de acuerdo con esa convicción.
También mi juego se aproxima a su
fin. No puedo describirlo. No lo conozco. Ya no es un juego. Es la vida. Y en
la vida no hay espectadores.
El telón se levanta. Hombres: os
he amado. ¡Estad alerta!
Julius Fucik. 9-VI-
Un poema de Pablo Neruda
Pablo Neruda escribió un poema titulado “A Julius Fucik”, dice:
Por las calles de Praga en invierno, cada día
Pasé junto a los muros de la casa de piedra
En que fue torturado Julius Fucík.
La casa no dice nada: piedra color de invierno,
Barras de hierro, ventanas sordas.
Pero cada día que pasé por allí
Miré, toqué los muros, busqué el eco,
La palabra, la voz, la huella pura
Del héroe.
Y así salió su frente
Una vez, y sus manos otra tarde,
Y luego todo el hombre
Fue acompañándome
A través de la Plaza Venceslao,
como un buen amigo;
Por el viejo mercado de Havelská,
Por el jardín de Strahov desde donde
Praga se eleva como una cosa gris.
Pablo Neruda en Praga




