Recordar a Don Lucho Corvalán, no es tarea fácil, comunista de la mayor parte de su vida, cumplió las más grandes responsabilidades en el Partido Comunista de Chile. Para un revolucionario leer sus escritos, son enormemente enriquecedores, un grande aporte a la Teoría de la Revolución, a la teoría y práctica revolucionaria ( sobre todo hoy día que no se habla mucho de Revolución, de Marxismo, de Leninismo,...), generalmente sólo de progresismo y de centroizquierda.
Dejamos a las y los lectores del Boletín Rojo un escrito del historiador
Iván Ljubetic Vargas.
Iván Ljubetic Vargas,
historiador del
Centro de Extensión e Investigación
Luis Emilio Recabarren, CEILER
Luis Corvalán Lépez nació cuando la primavera ya se anunciaba, un 14 de
septiembre de 1916, en Pelluco, Puerto
Montt. En 1921 su familia se trasladó a Tomé. Allí ingresó al Partido
Comunista.
En sus Memorias ‘De lo vivido y lo peleado’ relata: “Hice migas con un
zapatero remendón, el maestro Palmita, que era miembro del Partido... Cierta
vez, Palmita me invitó a una reunión comunista que se llevó a cabo en una casa
del Cerro Estanque. En tal ocasión di el
paso más importante de mi vida: ingresé al Partido. Fue en 1932, creo que en el
mes de febrero”. Por entonces tenía 16
años y estudiaba en la Escuela Normal de Chillán.
EN LA
ESCUELA SANTA MARÍA DE IQUIQUE
Su primera designación como
profesor fue para la Escuela Santa María
de Iquique, la misma en donde se produjo la masacre del 21 de diciembre de
1907.
Al año de haber iniciado su labor como maestro sufrió la exoneración, en
agosto de 1936. Gobernaba, por segunda
vez, Arturo Alessandri Palma.
Abandonó Iquique y se dirigió a Concepción, donde vivía su familia. Se
dedicó de lleno al trabajo partidario. A los pocos meses después fue citado a
la capital, donde participó en un pleno del Comité Central de la Federación
Juvenil Comunista, a cuya cabeza estaba
Luis Hernández Parker, que poco después fue reemplazado por Ricardo
Fonseca. Regresó a Concepción. Luego volvió a viajar a Santiago.
Así lo explica en sus Memorias: “A
fines de año (1937) fui llamado a la capital para trabajar como secretario de
Carlos Contreras Labarca, Secretario General del Partido, y desempeñar, al
mismo tiempo, algunas tareas en el Comité Central de la Federación de
Juventudes Comunistas”.
El 25 de octubre de 1938 triunfó Pedro Aguirre Cerda. Trabajó en varios
periódicos obreros. Enviado por el Partido a Iquique, se hizo cargo de la
dirección de “El Despertar de los Trabajadores”, que Recabarren había fundado en 1912. Más
tarde laboró en El Siglo, del cual fue designado director en 1946.
SE CASA
CON LILY CASTILLO, SU FIEL COMPAÑERA
El 14 de diciembre de 1946 contrajo matrimonio con la compañera Lily
Castillo. Escribe Luis Corvalán: “En Lily hallé un tipo de mujer que no había
conocido. Además de buena moza y simpática, encontré que su afiliación a la
causa comunista le salía de adentro”.
Tuvieron cuatro hijos: María Victoria, Viviana, Lily y Luis Alberto.
ENCARGADO
DE PROPAGANDA
En 1948 pasó a la clandestinidad,
adoptando el nombre de Luis Correa. Encabezó la Comisión de Propaganda
que estaba formada por Carlos Rosales, Eugenio Vallejos y el doctor Hernán
Sanhueza. Eran los momentos más duros de la represión de González Videla.
Ocupaba el cargo de Secretario General del Partido el obrero Galo González, que
asumió esa responsabilidad a la muerte
de Ricardo Fonseca, el 21 de julio de 1949.
En 1950 Luis Corvalán fue designado miembro del Comité Central.
Narra don Lucho: “Con Galo me veía dos
veces a la semana. Juntos trabajamos en informes y artículos. Editamos
clandestinamente la revista del Comité Central ‘Principios’.”
CUANDO
LO CONOCÍ
El 4 de septiembre de 1952 el ex dictador Carlos Ibáñez ganó, por un
impresionante margen, las elecciones presidenciales. Ese año fui designado miembro
del Comité Regional Santiago de las Juventudes Comunistas, del cual era Secretario Político Mario Zamorano. Me
encomendaron la tarea de ser responsable de la revista ‘Principios’. En esa
calidad fui citado a una reunión clandestina del Frente de Propaganda del
Partido. No recuerdo el lugar donde
sesionamos. Pero sí del compañero que hizo un extenso, interesante y didáctico
informe. Era bajo de estatura, muy flaco, de nariz pronunciada, con un bigotito
debajo de ésta, de mucho fumar y de
convincente hablar. Se llamaba Luis Correa. Tiempo después supe que se trataba
de don Lucho. Así lo conocí, en una reunión de Propaganda, eludiendo la
represión del gobierno del “paco” Ibáñez.
CUANDO
LO ESCUCHÉ POR SEGUNDA VEZ
El 8 de marzo de 1958 recibimos en Temuco la triste noticia del
fallecimiento del camarada Galo González, Secretario General del Partido.
Reunido el Comité Regional Cautín, se acordó designar una delegación de
cuatro dirigentes que viajara esa misma noche a Santiago para participar en los
funerales del compañero Galo. Uno de los que formó esa delegación fui yo, en mi
calidad de Secretario del Comité Regional Cautín de las Juventudes Comunistas
de Chile. Viajamos en tren toda la noche. Llegamos a Santiago a las 7 de la
mañana del 9 de marzo. Nos dirigimos al Sindicato Sicchel, ubicado en Catedral
2789, esquina de Sotomayor. Allí estaba la capilla ardiente. Hicimos, como
otros cientos, una guardia de honor junto a la urna donde estaban los restos
mortales del compañero Galo.
En la tarde del 10 de marzo fueron los funerales. Los cuatro de Cautín formamos parte del río de banderas
rojas, puños y gritos.
“¡Compañero Galo González... Presente... Ahora y Siempre!” “Y que fue... y que fue... Aquí estamos otra
vez!”
En la Plazoleta del Cementerio General, un mitin de despedida. Allí habló
el nuevo Secretario General del Partido. En su discurso sostuvo desafiante:
"¡Y notifiquemos desde esta tribuna, con toda la
firmeza que caracterizó a Galo González, que hoy la ilegalidad del Partido
Comunista ha terminado de hecho y para siempre!"
Allí escuché por segunda vez al
compañero Luis Corvalán.
SECRETARIO GENERAL
En el XIV Congreso del Partido,
efectuado clandestinamente en Cartagena,
en la Casa de Veraneo de la Escuela Faustino Sarmiento, en el mes de abril de
1956, había sido nombrado miembro de la Comisión Política y del Secretariado
del Comité Central.
El 8 de marzo de 1958, al fallecer
Galo González, “el Comité Central –escribe Luis Corvalán en “De lo vivido y lo peleado”- me eligió
como su secretario general. Galo
González, en su lecho de muerte, había alcanzado a decir a José González que, en su opinión, yo
debería sucederlo. Julieta Campusano fue la primera en expresar su acuerdo:
-Corvalán –dijo- es un revolucionario formado por el
Partido. Y se explayó en otras consideraciones y palabras elogiosas que no
puedo repetir.”
Al
respecto, Julieta Campusano expresó hacia 1975: “Corvalán recuerda siempre que
fui la que lo propuse para secretario general del Partido, y se reía porque
dije que lo proponía porque lo consideraba el más equilibrado de todos. Según
mi concepto él aparecía indiscutiblemente como el compañero que debía suceder
al compañero Galo...”
CONQUISTADA
LA LEGALIDAD
A comienzos de 1958, se constituyó un amplio Bloque de Saneamiento
Democrático que tenía dos objetivos: derogar la Ley de Defensa de la Democracia
y modificar la ley electoral para impedir el descarado cohecho, la compra del
voto, que realizaba la derecha.
El 2 de agosto de 1958, el
Presidente Ibáñez promulgó la ley que
derogaba la Ley Maldita (engendro liberticida que había utilizado en gran parte
de su segundo gobierno).
El Partido Comunista recobró su legalidad.
SU
INFLUENCIA EN EL PARTIDO
La conquista de la legalidad determinó, entonces, una importante
transformación al interior de la vida del
Partido Comunista.
Como sostuvo el escritor y periodista José Miguel Varas en 1975, "el
cambio de 'clima' dentro del Partido fue muy notable, y se debió a la
legalidad, pero no sólo a ello. Hubo algo muy personal en Corvalán que influyó
a crear una sensación de gran confianza en la posibilidad de criticar, de que
cada cual pudiera dar su opinión sobre cualquier materia, unido todo ello a la
idea de que el Partido no era un club de debates, de que de todas maneras había
que ser muy firme en las cosas fundamentales...”
Y agregaba: "Hasta la
llegada de Corvalán a la Secretaría General, el Partido era en mucho un Partido
de obreros endurecidos, golpeados, resistiendo al enemigo. Y Corvalán planteó
la perspectiva completamente distinta, aunque lógicamente ello no era sólo
cuestión de él, sino que correspondía también a un cambio en la situación: 'Son
ellos, los enemigos, los que tienen que estar a la defensiva. Ahora nosotros
nos abrimos, ahora nosotros vamos a ser los dueños de la iniciativa aquí'
".
SENADOR
En marzo de 1961, Luis Corvalán fue elegido Senador por la Séptima Agrupación Provincial (Ñuble, Concepción y Arauco).
Jugó un rol destacado en la
convergencia de las fuerzas de izquierda en la Unidad Popular.
En 1964 se publicó el folleto del
compañero Corvalán titulado ‘Nuestra Vía Revolucionaria’.
El marzo de 1969 resultó electo Senador por la Tercera Agrupación
Provincial (Aconcagua y Valparaíso)
Mi experiencia vivida en las cuatro campañas presidenciales con Allende,
me permite afirmar que, en la única vez en que dirigentes y la gente allendista estábamos
absolutamente seguros de que
ganaríamos, fue en la del 64. Incluso los adversarios no se la tenían segura.
Pero la tercera no fue la vencida.
UN GRAN
CONDUCTOR DEL PARTIDO
Durante los 31 años que Luis Corvalán fue el Secretario
General del Partido, éste tuvo una amplia política de alianzas y fue un factor decisivo en la unidad de las
fuerzas democráticas y populares.
Era mediado de 1969. La derecha ya había designado a su abanderado para
las elecciones presidenciales de 1970. Era Jorge Alessandri Rodríguez. Otro
tanto hizo la Democracia Cristiana,
nombrando a Radomiro Tomic.
Los
partidos de Izquierda comenzaron a
presentar sus candidatos. La Acción Popular Independiente, API, proclamó a
Rafael Tarud, que recibió el apoyo del Partido Socialdemócrata; el Partido
Radical postuló al senador Alberto Baltra Cortés; el MAPU presentó a Jacques
Chonchol.
En el Partido Socialista,
luego de una dramática sesión, en que la mayoría de sus miembros se abstuvo, el
Comité Central del PS proclamó a Salvador Allende.
Ante la carencia de
candidato único de la izquierda, el Partido Comunista decidió llevar como
abanderado a Pablo Neruda, el martes 30 de septiembre.
SURGE LA UNIDAD POPULAR
El 9 de octubre de 1969 fue un día histórico: se fundó la Unidad Popular.
La constituyeron partidos marxistas: el Comunista y el Socialista;
colectividades socialdemócratas: el Partido Radical, Socialdemócrata, la Acción
Popular Independiente y un partido de raíz cristiana, el MAPU.
Don Lucho jugó un importante rol en la constitución de la Unidad Popular.
En el Coordinador de la Unidad Popular se aprobó el Programa Básico del
Gobierno Popular, se firmó por las
colectividades el Pacto de Gobierno. En él se establecieron las pautas por las
cuales se regiría la administración de la Unidad Popular. También se aprobó un
documento sobre el Estilo de la Campaña presidencial.
BUSCANDO AL CANDIDATO ÚNICO
La creación del Comité Coordinador de la Unidad
Popular, la aprobación del Programa de Gobierno y de los otros documentos de la
coalición de Izquierda, hicieron pensar
que pronto habría acuerdo sobre el candidato. Pero no fue así.
Se inició 1970, el año de
los comicios electorales. Poco a poco se fue aclarando el panorama. Renunciaron
Jacques Chonchol, Alberto Baltra, Pablo Neruda. Pero aún quedaban dos: Rafael
Tarud y Salvador Allende. Ninguno con visas de ceder.
Ante la demora por la
designación del abanderado, el PC dio un ultimátum a sus aliados. Convocó a una
concentración pública en Santiago para el 22 de enero de 1970 y
advirtió: si para el inicio de ese acto no hay acuerdo, el Partido Comunista
proclamará definitivamente a Pablo Neruda.
SALIÓ HUMO BLANCO
Y ocurrió lo tan
esperado. Poco antes del plazo señalado, el Comité Coordinador de la Unidad
Popular llegó a un acuerdo. Fue así como al comenzar la concentración,
Luis Corvalán pudo decir:
“Salió humo blanco. Ya hay candidato único. Es Salvador Allende.”
Estalló la alegría. La
emoción pobló los corazones. La multitud llenó la Plaza Bulnes y sus
alrededores con aplausos y gritos. La consigna enronqueció gargantas y
cosquilleó las espaldas: “El pueblo, unido... jamás será vencido... El pueblo
unido... “
Fue así, como desde el 22 de
enero de 1970, faltando sólo 225 días para las elecciones presidenciales, la
Unidad Popular – por fin – tuvo candidato. Era la cuarta vez que Salvador
Allende postulaba como abanderado popular a la Presidencia de la República.
Con Luis Corvalán a la
cabeza, los comunistas entregamos una contribución fundamental para
alcanzar la victoria popular del 4 de septiembre de 1970 y fuimos gran aporte durante el gobierno presidido por Salvador Allende.
EN EL GOBIERNO POPULAR
En el Gobierno de Salvador Allende, los comunistas participamos en el
Gabinete con tres ministros y estuvimos a la cabeza de la batalla por la
producción.
El 4 de abril habían tenido lugar las elecciones municipales en que la
Unidad Popular logró el 50,86% de los votos.
El 11 de julio, se nacionalizaron las empresas que explotaban la gran
minería del cobre.
En agosto apareció el libro de Corvalán ‘Camino de Victoria’.
El 2 de enero de 1972, presidió el gran acto de masas que el Partido
realizó en el Estadio Nacional.
PRISIONERO POLÍTICO
El 11 de septiembre de 1973 los fascistas asaltaron el poder.
Bombardearon y atacaron La Moneda, en donde murió el compañero Presidente.
Después del golpe fascista, Luis Corvalán fue detenido el 27 de
septiembre de 1973. Estuvo como prisionero político en la Escuela Militar, en
la Escuela de Infantería de San Bernardo, en Isla Dawson, Ritoque y Tres
Álamos. Mientras estuvo en manos de la dictadura, envió mensajes plenos de
fuerza y optimismo. Proclamó: “No temo por mí. Amo la vida, pero no temo la
muerte si fuera necesario caer por mi causa”. Por su parte, la compañera Lily
se jugó por entero por su vida y su libertad.
Fue liberado por la solidaridad internacional, en
especial de la Unión Soviética, el 17 de diciembre de 1976. Realizó una gran
actividad en el exilio.
MI
ENCUENTRO CON DON LUCHO EN BONN
El 11 de mayo de 1978 viajé a Bonn a un Encuentro organizado por el
Comité de Solidaridad Antiimperialista de la RFA (ASK) de las organizaciones de
la solidaridad con Chile y los chilenos
exiliados con el camarada Luis Corvalán que realizaba una gira por diversos
países, luego de haber sido arrancado de las garras fascistas por la
solidaridad internacional. Allí tuve la oportunidad de abrazar al querido
compañero Luis Corvalán Lépez, a quien considero el más grande dirigente
comunista chileno después de Luis Emilio Recabarren. Una foto aparecida en la
contraportada de la edición Nº 7-8 de 1978, de la revista “Boletín
Antiimperialista de Información” (AIB), ha dejado plasmado ese
abrazo, con la lectura: “Alegre
reencuentro: Iván Ljubetic y Luis Corvalán en el evento organizado por el ASK
el 11 de mayo de
El 3 de septiembre de 1980 proclamó en un acto en Moscú
la Política de Rebelión Popular de Masas.
El 20 de agosto de 1983 ingresó clandestinamente a Chile.
Allí nos encontramos con muchos otros camaradas. Conversábamos alegremos.
Trataba de reconocer a viejos amigos.
De pronto se me acercó alguien a
quien no ubicaba. Me dijo: “¿No me saluda, compañero Iván?”. Por su voz supe que era don Lucho.
DE SU
INTERVENCIÓN
En ese Congreso, el compañero Corvalán hizo una buena intervención, en mi
opinión, la mejor.
Comenzó diciendo: “Esta es la primera reunión con más de diez personas en
que participo desde mi ingreso al suelo patrio. He sentido una inmensa alegría
al ver con mis propios ojos el gran Partido que tenemos.”
Más adelante enfatizó: “Entre las concepciones obsoletas está la
exaltación de la llamada pureza de la
línea, en custodia de la cual más de algún compañero ha creído buenamente,
tener una misión predestinada. La línea del Partido está en constante
confrontación con la práctica y, por tanto, no es nunca pura ni exacta; está
sujeta a rectificaciones y perfecciones
de uno u otro volumen y, como se ha remarcado en el Congreso, el Partido es una
organización viva que tiene sus propias contradicciones y es campo de lucha
permanente entre lo nuevo y lo viejo.”
Agregó: “Yo estuve seis años y medio en el exilio. El mayor tiempo el
trabajo del Partido estuvo encabezado afuera por el compañero Volodia. Quiero
expresar que, a mi juicio, tanto él como los compañeros Américo Zorrilla,
Orlando Millas y otros hicieron un gran trabajo en varios aspectos, preocupados
de ayudar al Partido del interior.”
En ese Congreso clandestino de mayo de 1989, Don Lucho dejó la secretaría general del PC, siendo reemplazado por el compañero Volodia
Teitelboim, pero siguió como miembro del
Comité Central.
DESPUÉS
DEL RETORNO
Regresé a Chile el 23 de octubre de 1990. Me quedé a vivir en Ñuñoa.
Visité varias veces al compañero Corvalán en San Bernardo. Siempre me recibió
muy fraternalmente, como lo hacía con todos los compañeros. Me ayudó mucho
cuando escribía ‘Don Reca’ y otros libros. Me entregaba informaciones y opiniones. Me prestó y regaló
folletos y libros suyos. Uno de estos
fue ‘Camino de Victoria’, que me lo dedicó con hermosas palabras: “A mi viejo y
querido compañero Iván Ljubetic Vargas dejo en sus manos, ¡en buenas manos!
este ejemplar de un libro que recoge la posición y la experiencia del Partido
en un buen trecho de su vida. Luis Corvalán. San Bernardo, 11 de noviembre de
Después se trasladó a Ñuñoa. Seguí visitándolo. Cuando no lo hacía me
invitaba a hacerlo. Estuvimos juntos en muchos actos y reuniones. Siempre era de
gran interés escucharle. Era uno de esos dirigentes, como quedan pocos,
dedicados a transmitir sus experiencias y conocimientos. Aprendí mucho de él.
Fue un gran maestro.
Cuando tuve problemas con algunos dirigentes del Partido, él siempre me
aconsejó sabiamente. Fue muy solidario conmigo.
En julio de 2010, pocos días antes su fallecimiento, fue la última vez
que estuve con él.
Nos reunimos en su casa de calle Francisco Villagra junto con David Mc
Conell, para intercambiar opiniones sobre un libro que deseaba escribir sobre el Partido Comunista y
la democracia. Lo noté muy cansado, pero jamás pensé que sería la última
ocasión de estar juntos físicamente.
Su corazón de comunista dejó de latir el 21 de julio de 2010.
LA
HERENCIA TEÓRICA DE DON LUCHO
Escribió muchos artículos, informes, comentarios. Todos plenos de riqueza
ideológica.
Entre sus libros tenemos:
“Ricardo Fonseca, combatiente ejemplar” (1952),
“Camino de Victoria” (1971),
“Algo de mi vida” (1978),
“Chile: 1970 –
“La Rebelión Popular se abre camino en Chile” (1981),
“Tres Períodos de nuestra línea revolucionaria” (1982),
“Santiago-Moscú-Santiago” (1983),
“El derrumbe del poder
soviético” (1993)
“De lo vivido y lo peleado.
Memorias” (1997)
“El Gobierno de Salvador
Allende” (2003)
“Los comunistas y la
democracia” (2008).
UN COMUNISTA DE VERDAD
Nos embarga el sano orgullo y la
alegría de haberlo conocido, compartido
con él en múltiples ocasiones. Siempre estuvo presente en las reuniones de su célula y en todo acto que realizamos en
Ñuñoa; siempre feliz cuando en nuestras fiestas de confraternidad entregábamos
carné a nuevos camaradas.
Siempre insistiendo en la necesidad de crecer, de tener un Partido más
grande.
Don Lucho fue la sencillez y la fraternidad comunista hecha persona. Ocupó los más altos cargos en el Partido,
pero mantuvo siempre esa modestia que sólo los grandes seres humanos pueden
mostrar.
Don Lucho sigue junto a nosotros. No olvidamos su pensamiento, su
existencia y obras de un comunista de verdad.
En mi opinión, el más grande dirigente comunista chileno después de Luis
Emilio Recabarren.











