lunes, 10 de septiembre de 2018

11 DE SEPTIEMBRE DE 1973. EL GOLPE FASCISTA EN CHILE







Ocurrió  el 11 de septiembre de 1973. El imperialismo y la reacción criolla emplearon  la forma más violenta y cruel de golpe de estado, un golpe fascista. El violento asalto del gobierno; la destrucción de toda forma  de democracia, el exterminio físico de los revolucionarios, comenzando por el heroico compañero Presidente. Esto  con el objetivo de paralizar por  el terror al pueblo. Un ejemplo concreto de ello, fue el bombardeo de La Moneda. Inútil desde un punto de vista militar, pero efectivo para infundir el miedo a la población.

El golpe fue la respuesta de la burguesía más reaccionaria a los avances logrados por el movimiento obrero. No fue sólo la “inspiración” de un grupo de milicos antipatriotas y traidores. Fue la respuesta a los avances alcanzados por un poderoso movimiento obrero, creado por Luis Emilio Recabarren en la segunda década del siglo XX, cuya conquista más importante hasta ahora, ha sido el Gobierno Popular. Respuesta contrarrevolucionaria llevada a cabo  por parte de la burguesía  chilena,  de sus partidos, como el Partido Nacional (los actuales UDI), la Democracia Cristiana y otros grupúsculos. Pero, lo determinante fue la acción  de la burguesía más poderosa y reaccionaria del mundo, el imperialismo estadounidense. Ella encabezó la conjura contra el Gobierno de Allende. Fue su reacción ante la fuerza que el ejemplo chileno ejercía en los pueblos del mundo y en especial de América Latina.

Por eso se unieron en una “santa alianza” Nixon, Kissinger, la ITT, la Pepsicola, la Anaconda, la Kennecott, Frei Montalva, Patricio Aylwin, Onofre Jarpa, Sergio Diez, Francisco Bulnes. Pedro Ibáñez, Jaime Guzmán, El Mercurio, La Tercera y otros medios de comunicación. Todos representantes de los intereses del imperialismo, los latifundistas y la burguesía monopolista criolla.

El golpe del  11 de septiembre de 1973 fue un golpe fascista.

Fascista por la violencia física y sicológica que se empleó, y porque su objetivo no era reemplazar a un gobierno por otro, sino cambiar de raíz el proyecto revolucionario y popular impulsado por la Unidad Popular, por otro contrarrevolucionario, que impuso a sangre y fuego el neoloberalismo, el capitalismo más salvaje. Para lograrlo emplearon el terrorismo de estado, perpetrando el genocidio del pueblo chileno. Primero empleó  la represión masiva, después creó organismos para detener, torturar, hacer desaparecer y asesinar  en forma selectiva. Entre estos estaban la DINA, CNI, el Comando Conjunto, etc. Fueron miles las víctimas de la violencia fascista.

La base teórica de esos crímenes fue la Doctrina de la Seguridad Nacional: la de guerra de exterminio contra el enemigo interno.
Su objetivo era cambiar a Chile en todos sus aspectos. Y, desgraciadamente, en 17 años lo lograron.

EL GOLPE FASCISTA EN DESARROLLO

Recuerda Carlos Toro: “Alrededor de las 5,30 horas sonó el teléfono. Atendí. Me llamaban los compañeros ferroviarios de Valparaíso para informara que: ‘la escuadra había regresado en la madrugada a Valparaíso y que en ese momento la marinería se estaba tomando las instalaciones ferroviarias del puerto’. Con esta nueva noticia, llamé inmediatamente a Tomás Moro. Me atendió Joan Garcés. Mira, le dije, se está dando un conato subversivo de la marina en Valparaíso.

Tengo la impresión que fue la primera alerta que él llevó al Presidente. Aunque no estoy seguro de ello. También pudo recibirla por otros conductos.

En seguida llamé a Mario Zamorano y le relaté los hechos y me respondió: ‘yo me voy a encargar de avisarle a los  miembros de la Comisión Política, para que se dirijan de inmediato al local del Partido en calle Vergara. Nos vemos allá’.” (Calos Toro: Memorias…” página 81)

A las 6,20 de la mañana del 11 de septiembre de 1973, el presidente Allende recibió un llamado telefónico en su residencia de Tomás Moro. Se trasladó a La Moneda. A las 8,30 las tropas golpistas se apoderaron de las calles de la capital.

“Poco después de las nueve de la mañana –relata Carlos Toro-, Mario Zamorano recibió una llamada telefónica del compañero Oscar Ramos, Intendente de Llanquihue. Lo único que alcanzó a decir fue: ‘en estos momentos oficiales de la Fuerza Aérea están ingresando a mi despacho. Me van a detener’. La comunicación se interrumpió bruscamente”. (Carlos Toro: Memorias…”, página 84)

Los fascistas instaron a rendirse al Presidente.  Les respondió: “Como generales traidores que son no conocen a los hombres de honor”.

Numerosos ministros, hombres de gobierno, dirigentes de la UP, sus hijas Beatriz e Isabel, llegaron a reunirse con Allende. Éste  ordenó salir a las mujeres y a los hombres que no tienen armas: “Vivos serán más muy útiles para la lucha revolucionaria”.

A las 9,15 se inició el ataque contra La Moneda, defendida apenas por menos de 40 combatientes. Los asaltantes del poder embistieron con infantería, blindados, artillería. A las 12 horas, aviones rasantes bombardearon el Palacio de Gobierno.

Allende se dirigió al pueblo en cuatro oportunidades por radio. En su último discurso transmitido por Radio Magallanes del Partido Comunista, dijo: “…  La historia no se detiene ni con represión ni con el crimen.  Esta es una etapa que será superada, éste es un momento duro y difícil.”

“Ante estos hechos sólo me cabe decirle a los trabajadores: ¡Yo no voy a renunciar! Colocado en un tránsito histórico pagaré con mi vida la lealtad del pueblo. Y les digo que tengo la certeza que la semilla que entregáramos a la conciencia digna de miles y miles de chilenos no podrá ser cegada definitivamente. Tienen la fuerza, podrán avasallarnos, pero no se detienen los procesos sociales ni con el crimen, ni con la fuerza. La historia es nuestra y la hacen los pueblos”.

“¡Trabajadores de mi patria! Tengo fe en Chile y en su destino. Superarán otros hombres este momento gris y amargo, donde la traición pretende imponerse.

Sigan ustedes sabiendo que, mucho más temprano que tarde, abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre, para construir una sociedad mejor.

¡Viva Chile, viva el pueblo, vivan los trabajadores!

Estas son mis últimas palabras, teniendo la certeza que mi sacrificio no será en vano.

Tengo la certeza que por lo menos, habrá una sanción moral que castigará la felonía, la cobardía y la traición.

Seguramente Radio Magallanes será acallada y el metal tranquilo de mi voz no llegará a ustedes. No importa. Me seguirán oyendo. Siempre estaré junto a ustedes, por lo menos mi recuerdo será el de un hombre digno que fue leal con la patria…”

UNA HEROICA MUCHACHA COMUNISTA

Durante el Gobierno Popular se entregó  a Marta Silva Aravena, dirigente de las Juventudes Comunistas, la tarea de trabajar con el compañero Daniel Vergara, Subsecretario del Interior. El día del golpe de Estado permaneció en La Moneda con el equipo del Presidente Salvador Allende, hasta que éste hizo abandonar el Palacio de Gobierno quienes permanecían en él. Herida, fue llevada por los militares a la Posta Central. Desde ahí la sacó un compañero trabajador. Pasó a la clandestinidad hasta que pudo salir al exilio. (Ver: “El Siglo”, 28 de julio de 2017, página 18)

COMUNISTAS PASAN A LA CLANDESTINIDAD

Mientras los fascistas se tomaban Santiago y el resto del país, los comunistas pasaban a la clandestinidad.
David Canales Úbeda, entonces con 29 años de edad, era uno de los principales miembros de la Seguridad del Partido, relató en una entrevista para el libro “Operación Extermino” que cerca de las tres de la madrugada del martes 11 de septiembre lo pasó a buscar Carlos Toro. Ya se conocía la noticia que la marina se había alzado y ocupaba Valparaíso y otros puertos. Se dirigieron a la sede de Teatinos 416, donde sacaron o quemaron todos los documentos. Ese local fue cerrado definitivamente. Después fueron al local del Comité Regional Capital, ubicado en calle Vergara. Allí se reunió la Comisión Política con todos los miembros del CR Capital, cuyo secretario político era Jorge Muñoz Pontays. Se traspasó el mando del Partido a la dirección clandestina.

En ese mismo local tuvo lugar un encuentro de los secretarios políticos de los comités regionales de Santiago y algunos de provincias que, por distintas razones, se encontraban en la capital.

David Canales relató: “Se  pusieron de acuerdo en ciertos detalles y salieron a cumplir lo que había que hacer. La mayoría de ellos eran viejos dirigentes del Partido, que habían trabajado en el aparato interno durante muchos años. Me refiero a Víctor Díaz, Oscar Riquelme, Mario Zamorano, Rafael Cortez y Américo Zorrilla, entre otros. Eran reconocidos líderes del Partido y conocedores de la antigua clandestinidad. Luego venía un grupo más joven pero muy capaz. Ahí estaban Jorge Muñoz, José Weibel y Mario Navarro, el mejor y más joven de los que dirigían el área sindical” (David Canales Úbeda: Entrevista efectuada en 2015, en “Operación Exterminio” de Carmen Hertz, Apolonia Ramírez y Manuel Salazar, página 47)

En esa reunión intervino Luis Corvalán. Dijo entre otros conceptos:

“Nosotros no estamos más que cumpliendo las instrucciones que nos dio la Comisión Política. Vamos a tratar de salvar a esta parte de la Dirección dejándole fuera del equipo clandestino… No somos capaces de resistir a las Fuerzas Armadas unificadas y en plan de guerra. Debemos desplegarnos  ordenadamente para salvar a la organización de la pérdida y de todas las acciones.

REUNIÓN IMPORTANTE

Oscar Riquelme  era a la fecha el Encargado Militar y de Seguridad del Partido. En su hogar, ubicado en calle Santiaguillo, muy cerca de avenida Matta, tuvo lugar una importante reunión. Participaron en ella, Víctor Díaz, Mario Zamorano, Rafael Cortez, Jorge Muñoz, Mario Navarro, Américo Zorrilla José Weibel y David Canales. Habló Víctor Díaz: “…De aquí en adelante la vida va a cambiar. Tenemos que aprender a adaptarnos a las nuevas condiciones. Tenemos que ser muy rigurosos en el cuidado colectivo y ceñirnos a las reglas que hemos pensado y repensado. Vamos a vivir de manera sencilla para pasar desapercibidos”:
David Canales relata: “Tras abrazarse, estrecharse las manos y algunos palmazos en las espaldas, comenzaron a salir. Yo me paré en el pasillo y los fui revisando uno por uno. Les saqué todo: fotografías, carnets,  billeteras, libras, papeles sueltos y toda identificación o referencia personal. Fue poco agradable. Me miraron hoscos. Uno quería llevarse el carnet del partió como recuerdo, otro quería una foto de su familia. Fui implacable, pero nadie protestó, sólo me miraron feo. Junté todo, lo quemé y lo tiré por el desagüe. Abracé los últimos con la garganta apretada. Nos marchamos a pie cada uno por una ruta distinta. Sólo don Víctor y don Américo se retiraron en auto. Yo mismo me aseguré de  que los vehículos que usamos para llegar fuesen dejados por lejos del lugar”. (Ídem. Página 49)

(Del libro por publicarse “Mario Zamorano, un héroe de nuestra época”, de Iván Ljubetic Vargas y Tito Murillo Zamorano))






¡A 45 años del golpe de Estado, Allende vive en Chile y el mundo!








Hablar de Salvador Allende es hablar de una particularidad de la historia. Es hablar de un líder carismático, de esos que la historia nos ofrece solo cada cierto tiempo.

Él encarnó el ideal de un proyecto emancipador y transformador de la sociedad chilena; y en tan solo 1000 días, hizo más que todos los presidentes de la historia republicana chilena juntos: aceleración de la reforma agraria, nacionalización del cobre y de las áreas claves de la economía; las que permitirían emprender profundas reformas para terminar la injusticia social y romper con el subdesarrollo, el neocolonialismo y el feudalismo en Chile.

Se trató de un proyecto respetuoso de las condiciones históricas, sociopolíticas y culturales de Chile cuya mayor particularidad, consistía en respetar las reglas del juego democrático y exigía a sus adversarios y enemigos hacer lo mismo. Se trata de una experiencia inédita en la historia política de la humanidad pues hasta ese momento, no existía ningún presidente socialista que hubiese accedido al gobierno por la vía electoral; ni tampoco existía un modelo histórico que indicara el camino de una transición pacífica, institucional y democrática hacia el socialismo.

Ciertamente, la gran estatura política de Salvador Allende trasciende su época: no solo por su titánica obra sino también, por su anhelo de conjugar democracia y socialismo; y sobre todo, por su ejemplo digno y valeroso de morir defendiendo sus ideales.

Ya han pasado 45 años del "sueño truncado" de Allende y mucho se ha teorizado sobre cuales habrían sido los caminos pertinentes y las condiciones necesarias para hacer posible la "vía chilena al socialismo". Lo cierto es que cualquiera que sea la vía elegida (democrática o insurreccional), los poderosos y el imperialismo no perdonan: la guerra económica, el sabotaje, el bloqueo, la sedición, la incitación a la ruptura del pacto cívico-militar, la provocación del odio y la violencia; han sido, son y serán los ingredientes de la contrarevolución popular y muchas lecciones se pueden sacar de los 1000 días de la Unidad Popular.

Fue así como la dictadura económica, cultural e ideológica del neoliberalismo nos fue impuesta - a "sangre y fuego" - por los mismos que hoy, pretenden consagrar la impunidad en nuestro país y otorgan la libertad a reos inculpados de violaciones a los derechos humanos durante la larga noche fascista. Mientras los detenidos-desaparecidos, los ejecutados, los torturados, los perseguidos, los exiliados aún esperan verdad y justicia de parte de un Estado inoperante y vulnerador de los derechos fundamentales de sus ciudadanos.

En ese sentido, la organización de una Asamblea Constituyente sigue siendo un objetivo fundamental para cambiar la matriz económica e ideológica que rige en Chile y que es fuente de injusticias sociales abismantes entre los chilenos. Sin embargo, nos regocijamos de ver que hoy en día, el pensamiento de Salvador Allende y las lecciones de su gobierno inspiran otros proyectos de cambio social en nuestro continente. Proyectos que enfrentan la misma agresividad que experimentó el gobierno de la Unidad Popular. Por ello, exigimos respeto a los países bolivarianos y las decisiones soberanas de los pueblos que han decidido transitar por fuera de la hegemonía neoliberal tras haber experimentado - en carne propia - sus nefastas consecuencias.

En ese sentido, Salvador Allende fue también un clarividente de la proyección histórica y ya en 1972, ante la Asamblea de Naciones Unidas afirmaba: "estamos ante un verdadero conflicto frontal entre las grandes corporaciones transnacionales y los Estados. Estos aparecen interferidos en sus decisiones fundamentales - políticas, económicas y militares - por organizaciones globales que no dependen de ningún Estado y que en la suma de sus actividades no responden ni están fiscalizadas por ningún Parlamento, por ninguna institución representativa del interés colectivo. En una palabra, es toda la estructura política del mundo la que está siendo socavada. [...] Pero, las grandes empresas transnacionales no sólo atentan contra los intereses genuinos de los países en desarrollo, sino que su acción avasalladora e incontrolada se da también en los países industrializados, donde se asientan. [...] Es nuestra confianza en nosotros lo que incrementa nuestra fe en los grandes valores de la humanidad, en la certeza de que esos valores tendrán que prevalecer. ¡No podrán ser destruidos!"

Y no han sido destruidos.

Su pensamiento y ejemplo, ¡Viven en la lucha de los pueblos del mundo, viven en la organización popular, viven en las asociaciones que conforman esta Red y viven en cada uno de nosotros!.

¡Un abrazo allendista a cada uno de ustedes, queridos compañeros!

Comité Coordinador: Simón Ortega (Bélgica), Karina Francis (Suecia), Patricia León (Bélgica), Inés Pemjeam (Francia), Orlando Mardones (Alemania), Víctor Sáez (Alemania), Fernando Llagaría (España)

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Red Europea de Asociaciones Chilenas por los Derechos Cívicos y Políticos
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Invitación: II Ceremonia Titulaciones Póstumas y simbólicas estudiantes Universidad de Chile











INVITACIÓN CEILER AL ACTO "LOS 102 AÑOS DE DON LUCHO"



















SEPTIEMBRE 2018











Septiembre sigue siendo para mí, mes de fiestas, de victorias, de traiciones, de crímenes, de héroes, de sacrificio, de esperanzas, de historia y memoria viva; que en todo sus contenidos, aciertos y errores, enrumban necesariamente a compromisos para un futuro mejor.

Resalta  sobremanera  en   este  mes   la figura  de nuestro presidente Salvador Allende que un 4 de septiembre y por cuarta vez asumía la responsabilidad de ser el candidato a elegir para la presidencia de la republica con una coalición unitaria   de   partidos   y   organizaciones   políticas,   llamada   Unidad   Popular. Continuidad, si se quiere, de otras instancias y con el mismo protagonista, del Frente   del   Pueblo   y   del   Frente   de   Acción  Popular.   En   cada   uno   de   estos momentos históricos la candidatura de Salvador Allende era respaldada por un programa popular, antimperialista y antioligárquico, donde primaban medidas y acciones de justicia social, de bienestar y prosperidad para la mayoría de los chilenos, fundamentalmente para la clase trabajadora. Un programa que era la base de la unidad, resumen colectivo de años de lucha del movimiento social y popular del pueblo chileno.

Así resulta entonces que el 4 de septiembre de 1970, hace 48 años, el doctor Salvador  Allende   triunfaba  en   las  urnas   por  un   estrecho   margen,   contra   el candidato derechista Jorge Alessandri y Radomiro Tomic del partido demócrata cristiano.

Debemos   subrayar   que   el   triunfo     de   1970   y   el   proceso   revolucionario encabezado por Salvador Allende no hubieran sido posibles sin el desarrollo previo   de   un   poderoso   movimiento   popular,   fue   el   resultado   de   años   de empeños para construir una unidad de las fuerzas políticas de izquierda, de movimientos   sociales   y   organizaciones   progresistas,   pero   en   el   que   fue determinante la unidad comunista-socialista, fuerzas que representaban lo más aguerrido y consciente de la clase obrera chilena; y por supuesto la tenaz y consecuente presencia de Salvador Allende. Nosotros, los comunistas chilenos somos allendistas y hacemos nuestro el legado y mandato de su obra. Allende durante esos últimos 20 años ejerció un claro liderazgo, con una indoblegable consecuencia, siempre fiel a sus ideas, que lo llevó en más de una ocasión a discrepancias   en   su   partido.   Fue   un   constructor   de   movimientos   sociales. Siempre reiteraba que el cambio revolucionario es una necesidad para llevar adelante las demandas del movimiento social, del pueblo de Chile, y para ello era esencial una alianza política amplia.

Si revisamos la historia del Partido Comunista de Chile, se puede constatar la vocación  unitaria   de   nuestra   organización. La historia de nuestro  partido  es historia de grandes alianzas populares, amplias, para conseguir avanzar en la construcción de una sociedad profundamente democrática y justa para todo, dan fe de ello el Frente Popular, la Alianza Democrática, el Frente del Pueblo, el Frente de Acción Popular y la Unidad Popular, posteriormente después del 11 de septiembre se mantiene esa política, con el Frente Antifascista y otras instancias en la que participamos en tiempo de dictadura y en los gobiernos concertacionistas.

En ese andar, acompañamos a Salvador Allende, desde 1952, aun estábamos en la ilegalidad. Un Allende que no tenía el total apoyo de su partido, que en ese momento de dividió y una  parte   “populista” apoyó  a   Carlos  Ibáñez   del Campo que fue el electo. Allende alcanzó solo un cuarto lugar y último con unos 52 mil votos. Fue una campaña intensa y agotadora, recorrió todo el país, acompañado de nuestro camarada Elías Lafferte con el lema “El pueblo a la victoria con Allende”.   No   se   logró  la victoria, no era  probable ello,  pero  se sembró la semilla con las consignas de: Por el pan y la libertad, Por el trabajo y la salud, Por la paz y la cultura contra el imperialismo, Por la reforma agraria y la   industrialización   del   país,   Por   la   democracia,   contra   la   oligarquía   y   las dictaduras”   que   reflejaban   cuatro   pilares   fundamentales   en   su   programa: independencia   económica   y   comercio   exterior,   desarrollo   de   la   economía interna, una profunda reforma agraria y mejora de las condiciones de vida de las clases populares.

Esa semilla rindió fruto después de 4 septiembres y dio paso a la posibilidad más   real   de   llevar   adelante   ese   cambio   revolucionario   en   beneficio   de   la mayoría del pueblo chileno. La tarea no se vislumbraba fácil a la luz de los hechos que se fueron dando antes y después de ese 4 de septiembre. Asímismo decía nuestro presidente Allende en esa madrugada victoriosa  “si la victoria no era fácil, difícil será consolidar nuestro triunfo y construir la nueva sociedad, la nueva convivencia social, la nueva moral y la nueva patria”.

Realmente el gobierno  de Salvador Allende, que duró aproximadamente mil días, fue el periodo histórico más democrático de Chile, se llevaron adelante importantes transformaciones, como la nacionalización del cobre, una reforma agraria entre muchas otras cosas más. Todo esto naturalmente provocó desde sus   inicios   una   reacción   de   los   imperialistas,   de   transnacionales,   de   los intereses de las fuerzas oligárquicas nacionales, de los sectores de la derecha incluido algunos sectores de la democracia cristiana.

El triunfo, y sus perspectivas, llamó la atención a nivel internacional; tanto en el campo socialista y países progresistas como en el capitalista, Fue un hecho único, por primera vez ocurría que un socialista-marxista llegara al gobierno, no vamos a decir poder, por una vía electoral y se planteaba la construcción del socialismo   por   una   vía   no   armada,   tampoco  vamos   a   decir   violenta.  De   la primera parte concitó simpatía y solidaridad y la necesidad de estudiar y estar al tanto de tal proceso. De la segunda parte, por el contrario, percibieron un peligro; era peligroso tal proyecto que se iniciaba. Mucho antes de ese 4 de septiembre  Allende estaba en la  mira de  los  “vigilantes” del imperialismo, y comenzaron   a   llevar   a   la   práctica   con   mayor   descaro   los   planes   para obstaculizar   el   camino   del   gobierno   de   la   Unidad   Popular.   Es   conocido   el  desabastecimiento,   el   boicot   bancario   y   fuga   de   dinero.   Los   atentados   y sabotajes terroristas,  la  guerra   mediática y   psicológica y  la  violencia  fueron provocados por las organizaciones de derecha financiadas por multinacionales norteamericanas, además del propio gobierno de los EEUU de Norteamérica, con sus instituciones, la CIA, FBI, Pentágono y otras que también propiciaron la creación de comandos paramilitares, como el Patria y Libertad y el Comando Rolando Matus. Todo esto con el fin de justificar una intervención de la Fuerzas Armadas. Resaltan entre las manifestaciones reaccionarias, la marcha de las cacerolas en diciembre de 1971, una marcha violenta y agresiva, el paro de los camioneros en octubre de 1972, huelga de los mineros de El Teniente por demandas   salariales.   Asesinatos   del   Gral.   Schneider,   del   exministro   Perez Zujovic,   del   Edecán   Naval   de   Allende   el   Comandante   Arturo   Araya, acusaciones al presidente Allende y algunos ministros por parte de la cámara de Diputados por conducta permanente de violación constitucional, el Tancaso y muchas otras más.

A todo esto, lamentablemente, se suman los problemas de la unidad dentro de la   Unidad  Popular.   Todo   marchó   bien  hasta   que   empezaron   las   críticas   al programa,  la  dispersión   de  las  fuerzas   políticas,  sectarismo,  intenciones  de acelerar el proceso, tomas de   fundos,   pequeñas  empresas que no estaban previsto en el programa, hecho que hizo distanciar importantes sectores de la clase   media.   Equivocada   identificación   o   comprensión   de   donde   estaba   el enemigo principal.

Mucho   más   significativo   fue   que   realmente   el   pueblo,   los   trabajadores,  los campesinos   y   otros   sectores   que   heroicamente   se   empeñaban   en   llevar adelante el Programa Popular, llenos en la solución de los graves problemas, no vislumbró una forma real y concreta de defender el Gobierno, de defender las   conquistas.   Allende  tenía   mucha   confianza   en   el  papel   constitucional  y democrático de las Fuerzas Armadas y es una conclusión valedera decir que independientemente  de  todas   las   acciones  de   los   detractores   del  Gobierno Popular y de Salvador Allende, nacionales e internacionales, los partidos y el movimiento popular chileno no se prepararon para defender sus conquistas. Claro que hubo algo; pero no determinante, no significativo, recursos mínimos que   hubiesen   terminado   en   una   brutal,   sangrienta   e   innecesaria   mattanza cuando efectivamente   se  dió  el  Golpe  de  Estado, cívico  y  militar,  el 11   de septiembre de 1973, con sus nefastas consecuencias bien conocidas. Hace 45 años.

Todo   esto,   a   la   luz   de   las   experiencias   más   actuales   dentro   de   nuestro continente latinoamericano hacen más comprensible los hechos ocurridos en Chile, durante el gobierno popular, el 11 de septiembre y durante la dictadura y nos  hace valorar   altamente   el  ejemplo y   el   mandato  de   nuestro  presidente Salvador  Allende.  Un  sólido  mandato  ético,  de  consecuencia  y  lealtad  a   la palabra empeñada al pueblo chileno, y también un mandato de unidad que siempre   esgrimió   como   esencial   para   llevar   adelante   los   cambios revolucionarios.   Hoy   más   que   nunca   su   ejemplo,   su   pensamiento,   las experiencias  de   su   gobierno,  incluido  sus  deficiencias   y  errores,   es  valioso instrumento para enfrentar la compleja situación en que se haya nuestra región, para enfrentar al “gigante de las siete leguas” que nos está ganando la batalla con renovadas y recicladas maniobras intervencionistas, mediaticas, con golpes judiciales, con golpes parlamentarios y con amenazas guerreristas.

Haciendo   nuestra   las   reflexiones   y   conclusiones   del   último   encuentro   de partidos y organizaciones políticas de izquierda, el Foro de Sao Paulo, se hace necesariamente   imperativa   la   unidad   ante   la   ofensiva   de   la   derecha   en   la región. Unidad de acción de nuestros pueblos, unidad de acción en nuestras propias realidades.

En lo particular, en Chile, tenemos nuevamente un gobierno de empresarios, de   derecha  que  naturalmente  se   ordena   en  la   política   del  gobierno   de   los Estados Unidos de Norteamérica y eso fue resultado de una izquierda dividida. Por todo ello y con la memoria viva de nuestro Presidente Allende tenemos fe en   que   se   superen   las   divergencias,   las   incomprensiones   entre   nuestras fuerzas   de   izquierdas,   partidos   políticos,   movimientos   sociales   y   todas   la organizaciones   democráticas   y   antineoliberales   y   logremos   una   unidad opositora   al   gobierno   derechista   para   defender   los   logros   alcanzados,   en educación,  en   derechos  humanos, en seguridad  social,  en  derechos  de   las mujeres,   en   el   proceso   de   una   nueva   constitución,   en   fin   para   detener   su arremetida neoliberal.

La   heroica  batalla  que   libró   nuestro  presidente   Allende  en  la  Moneda,   nos conmina inevitablemente a continuar lo que inició. Su gobierno, el desarrollo y cumplimiento de su programa, sus ideas, no se acabaron, se interrumpieron y es inexcusable hacerlo, pero hacerlo mejor. Con inteligencia, con una cultura nueva,   surgirán   nuevos   héroes,   hombres   nuevos,   que   como   aquellos   que trabajaron junto a él, que se sintieron protagonistas de su propia historia, que se   sintieron  dignos   de   su   condición obrera,   campesina  o   intelectual,  y   que estaban convencidos que estaban haciendo historia y futuro, serán capaces de romper los candados que impiden seguir por esas grandes alamedas que les ofrendó el Compañero Presidente.

Septiembre, septiembre sigue siendo también el mes de Salvador Allende.

Dr. Alex Soza Orellana

Partido Comunista de Chile en Cuba

Miembro del Secretariado de la OSPAAAL

La Habana. 7 de septiembre del 2018





Amarras de la Memoria




Mi nombre es Adda Miranda, artista visual.  Soy una exonerada y exiliada política durante la dictadura militar en Chile. Una de mis muestras "Amarras de la Memoria" fue presentada en el Espacio Matta" de la Corporación Cultural de La Granja y  Espacio Quinta Bella, de la Corporación Cultural de Recoleta, Chile.


Como ya se acerca el 11 de septiembre, una fecha tan significativa y emotiva para la mayoría de los chilenos dentro y fuera de nuestro país, les envío el link del video audiovisual del registro de Amarras de la Memoria".  










Sufragar en ajeno.





Opinion.











Manifeste de "picao" y muy asustado de  la necesidad de juntarnos para hablar sobre las elecciones... no me inflo nadie...

Exijo una explicación, dijo Condorito.

Supongo que están insertados en esta sociedad y se sabe el galopar del caballo de Dalarna... Yo, estoy "anonadado".

En mi paisito, el habitante que no vota elige al jefe, son como el 60% de los registrados...además, se le agregan, por buen trabajo, los votos de sus adeptos.

En Septiembre de 1970 pudieron votar por primera vez, los mayores de 18 años y los analfabetos... Antes del horrendo crimen del 11 de sep. el mundo electoral fue más de 6. millones de votantes... Salvador Allende, 1970, obtuvo una mayoría relativa del 36,6 %, equivalente a 1.070.616 votos...

Cuando la vieja tuerta pestaño, el senado aprobó su victoria electoral.

En nuestro sur, las cosas siguen el curso, la fuerza, que les da la "lucha de clases"... Algunos se aferran en las rocas como lama, otros se esconden como chancho e tierra, el pueblo resiste de mil maneras, se niega a sentirse encadenado... pero el imperio tiene más recurso que el cocodrilo...

Con la informática en su poder escribe el quehacer diario de casi el planeta entero...

La pobreza y la ignorancia es una pandemia controlada por el neoliberalismo.

No nos damos cuenta cuando los despojos nos han dejado sin dignidad, sin derecho, arrinconados a no ser nosotros mismos... Somos lo que mandata "la moda"...

Chemimare, me niego a plancharme la camisa, salgo pa afuera y pasa un adonis con camisa  igualita a la mía, arruga, pero sin guata.

Nuestro país fue destrozado, desparramado, muerto...aun juntamos pedacitos por todos lados... No sé, cuanto fue y es, el costo del capital para tapar el crimen de lesa humnaidad ...

El  avión que bombardeo  la moneda, tiene que haber sido carísimo...

Aquí, en mi país de agua, mi segunda vida, el neoliberalismo,  tiene a mi pais igualito, como el de allá abajo...en otra escala, mas desarrollado  y  no le ha costado ni un carajo... El bienestar social se traduce en robarte el intelecto y en comprar, comprar, comprar...

Las conquistas de la clase trabajadora se las han robado, la han dejado empelota... y lo más cruel, no nos hemos dado cuenta... Hemos traicionado a Olof Palme...

Sin tirar un solo tiro, hemos entregado su dignidad pais, su lucha, su visión de vida.

Esa Suecia de puente y aguas, taciturna, de trigo hermoso, misterioso, suelta, inimaginable, solidaria inmensa, personal, colectiva, le pegan ahora  en el suelo, sin piedad.

"Entre gallos y medianoche"  vendieron todo, no usaron ni pilastras, ni subasta.

Y la moral, "el sentido de clase"  nos mandata  sufragar... no te van a buscar a la casa, no te compran el voto, que te "enoji y no votai na tampoco", no importa, no interesa... la traición esta consumada.

 Y nosotros que... el fascismo en Chile fue sangre y dolor, ausencia, soledad... hoy, aquí, la historia, le memoria, el sentido comun se fue con vaselina.

Pero tengo que votar y me da vergüenza... nos metimos en el bolsillo el Internacionalismo... no pudimos leer políticamente, nos pusimos anteojeras con el sur, al mismo tiempo que nos atornillábamos a las orillas del Mälare.

El voto es un granito que puede ser un alud... el granito hay que trabajarlo generación tras generación...

Es necesario empezar ...  votaré Comunista.

 SKP será mi grano.

Alejandro Fischer Alquinta.





4 DE SEPTIEMBRE DE 1970, UN HITO ESTELAR DE LA HISTORIA DE CHILE



Querida compañera, querido compañero:

Lo ocurrido en nuestro país, hace 48 años, un día como hoy 4 de septiembre, es un hito de nuestra historia para celebrar, recordar y tomar de ello las enseñanzas correspondientes. Una de ellas, "el pueblo unido jamás será vencido".

Un abrazo allendista,


Iván Ljubetic Vargas














A PROPÓSITO DE UN “MUSEO DE LA DEMOCRACIA”





A PROPÓSITO DE UN  “MUSEO DE LA DEMOCRACIA” (I)


ASÍ COMENZARON LOS “TIEMPOS MEJORES”


                                                                     Iván Ljubetic Vargas, historiador del
                                                                     Centro de Extensión e Investigación
                                                                      Luis Emilio Recabarren, CEILER

Dicen que la derecha se preparó durante seis años para el  “retorno” al gobierno.  Sebastián Piñera ganó la primera y segunda vuelta en noviembre- diciembre de 2017 prometiendo “tiempos mejores”.

Piñera  ha cumplido  cinco meses en La Moneda y su gobierno hace agua por todos lados.

Ofreció rápido desarrollo económico: cierran importantes empresas y se producen despidos masivos en Maersk, Copesa, Latam, Telefónica, Diario La Hora y  en otras 15 empresas. Datos del Instituto Nacional de Estadísticas, de fecha 19 de agosto de 2018, señalan que la cesantía aumentó  por cuarto mes consecutivo, alcanzando el 7,2%. Crece la precarización laboral.

Durante seis  años  Piñera buscó a sus ministros  entre lo mejor que cuenta la derecha. Eligió a los que más coincidían con sus principios.   Flor de Ministros.
El ministro de Justicia, Hernán Larraín Fernández, de la UDI,  se lanzó contra el poder judicial señalando que”en Chile la mayoría de los jueces son de izquierda”.
El Ministro de Educación, Gerardo Varela se ufanó el 17 de julio de 2018 que sus hijos eran “unos campeones porque necesitan más de tres preservativos”. Se lanzó contra las marchas estudiantiles.
El 16 de mayo  ante la Comisión de Educación del Senado calificó de “”pequeñas  humillaciones” las dificultades que tienen que vivir las mujeres en el ámbito universitario. El 23 de julio, llamó a hacer “bingos” en los colegios para mejorar sus infraestructuras.
El Ministro de Salud, Emilio Santelices, cometió  garrafal error al entregar datos del VIH.
Se conoció  que dos ministros, el de Relaciones Exteriores, Roberto Ampuero, y el de Cultura, Mauricio Rojas, escribieron en 2015 el libro “Diálogo de conversos” donde este último señala: “El Museo de la Memoria es un montaje cuyo propósito es impactar al espectador,  dejarlo atónito, impedirle razonar, es una manipulación de la historia”.
Las declaraciones de los ministros levantaron olas de indignación y de repudio en diversos sectores: jueces, estudiantes, mujeres. Pero fue el conocimiento de lo escrito por el “converso” Mauricio Rojas lo  rebalsó el vaso. Las protestas se multiplican. Miles y miles de personas se reúnen el 15 de agosto en la explanada del Museo de la Memoria.

Y Piñera debió  sacar de su gabinete a dos de sus ministros de élite: Mauricio Rojas (que es el  director de contenidos y estrategia de la Presidencia). Duró
4 días como ministro (de ellos sólo dos hábiles). El otro que salió volando fue el ministro de los “bingos”, Gerardo Varela.
Por otro lado Piñera tiene  como subsecretario de Redes Asistenciales  al doctor Luis Castillo, quien participó en el encubrimiento del magnicidio del ex presidente, Eduardo Frei Montalva. Ello con el repudio de la Democracia Cristiana.
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Pero los problemas de Piñera no sólo han sido  sus ministros. Los tiene también dentro la coalición derechista. Roces, disputas, desacuerdos por pitutos, incluso por el tema de los derechos humanos.

En medio de este caos de la derecha, Piñera no pierde la brújula. Saca a Mauricio Rojas del Gabinete, pero  como piensa igual que él, propone crear el Museo de la Democracia, en un loco intento de justificar los crímenes de la dictadura. Una contrapartida al Museo de la Memoria. Una de los acostumbrados empates que tanto  gustan a los reaccionarios.

Si  respetaran  la verdad histórica,  el proyecto piñerista debería ser un  “Mausoleo de la Democracia”, donde estarían todos los crímenes perpetrados por la derecha contra el pueblo chileno: la explotación de cada día, las masacres, las mentiras de sus medios de comunicación, la falta de igualdad, los privilegios mal adquiridos, etc.    



A PROPÓSITO DE UN  “MUSEO DE LA DEMOCRACIA"   ARTICULO COMPLETO descargar en PDF