Hoy 30 de marzo, se cumplen 41 años del asesinato de tres profesionales
y militantes comunistas, fueron
degollados por pensar.
Recordamos estos hechos con un escrito del compañero historiador Iván
Ljubetic Vargas.
Boletín Rojo
Hace 41 años:
DEGOLLADOS POR PENSAR
Iván Ljubetic Vargas, historiador del
Centro de Extensión e Investigación
Luis
Emilio Recabarren, CEILER
Fue el domingo 31 de marzo de 1985. Estábamos en
Moscú. Ya había terminado el Encuentro de dirigentes comunistas chilenos en
Europa, en el cual participé en mi calidad de secretario del Coordinador en la
entonces República Federal Alemana. La mayoría de los compañeros ya habían
salido de regreso para sus respectivos países. Sólo quedábamos en la capital de
la URSS, aquellos cuyos pasajes de retorno tenían fecha posterior.
De pronto fuimos llamados de manera urgente al local que el Partido tenía en Moscú.
Allí nos esperaba el compañero Volodia Teitelboim, encargado de la Dirección Exterior del Partido: Estaba desencajado. Camaradas –nos dijo- hemos recibido una terrible noticia. Han sido asesinados nuestros compañeros Parada, Nattino y Guerrero. Es urgente emitir un comunicado.
Compañero Iván, señaló
dirigiéndose a mí e intentando romper la dolorosa atmósfera que reinaba en la
sala, como ya no tiene que trabajar en Don Reca, ¿podría redactar una breve
reseña sobre Manuel Guerrero? Luego entregó a otros compañeros las reseñas
sobre José Manuel Parada y Santiago Nattino, haciéndose cargo él de la
redacción final del comunicado de la Dirección Exterior del Comité Central del
Partido Comunista de Chile, denunciando el nuevo y atroz crimen perpetrado por
la dictadura fascista.
Después nos fuimos imponiendo de
los detalles del degollamiento de nuestros compañeros.
LAS DETENCIONES
El 28 de marzo de 1985, Santiago
Nattino, publicista, fue secuestrado en
plena vía pública en el sector alto de la capital.
El 29 de marzo, a tempranas horas de la mañana, fue detenido, en momentos en que llevaba su hija al Colegio Latinoamericano de Integración, José Manuel Parada Maluenda, quien se desempeñaba como Jefe del Departamento de Análisis de la Vicaría de la Solidaridad. En esa misma oportunidad fue secuestrado Manuel Leonidas Guerrero Ceballos, profesor e inspector del mismo colegio y dirigente de la AGECH (Asociación Gremial de Educadores de Chile)
Familiares y compañeros de los
detenidos se movilizaron. Interpusieron un recurso de amparo. Incluso indicaron el lugar en que podrían estar
detenidos: el cuartel de la Dirección de
Comunicaciones de Carabineros, DICOMCAR, ubicada en calle Dieciocho (donde se
comprobó posteriormente habían estado).
¡La justicia nada hizo!
EL HORROROSO CRIMEN
Los autos con los tres detenidos
se trasladaron hasta una zona de Quilicura cercana al aeropuerto. Se estacionaron
en la berma, en las cercanías del fundo El Retiro. "El Fanta", Zamora
y González Betancourt se quedaron en su vehículo.
Guerrero fue el primero en ser
bajado. De rodillas, esposado y vendado en una especia de hondonada junto al
camino, el sargento Fuentes le tomó la cabeza por atrás y le cortó el cuello
con un corvo. El vehículo se movió unos
A los tres cuerpos les retiraron
las vendas y esposas. Consumados los crímenes, el grupo se trasladó hasta su
cuartel, en la calle 18.
LOS ENCONTRARON DEGOLLADOS
Pasado el mediodía del sábado 30
de marzo de 1985, en el camino que une Quilicura con el Aeropuerto de
Pudahuel, dos hermanos campesinos
encontraron los tres cadáveres. Estaban
horriblemente degollados. Siete horas más tarde, fueron trasladados al Instituto Médico
Legal, donde familiares y amigos de
Parada, Guerrero y Nattino, esperaban conocer la identidad de los cuerpos.
Pinochet, militares y civiles
participantes en la dictadura negaron su
participación en ese monstruoso crimen.
El Informe Rettig señaló: “De los
antecedentes narrados y los reunidos en
la investigación judicial, la Comisión ha llegado a la convicción de que Manuel
Guerrero, José Parada y Santiago Nattino fueron ejecutados por agentes
estatales en razón de su militancia y las actividades que realizaban, en
violación de sus derechos humanos”.
¿Por qué se les asesinó en forma
tan bárbara? Por la razón (o la sinrazón) de pensar en forma distinta al
dictador. Por entonces, mucha gente en todo el mundo, al conocer el terrible
crimen perpetrado a fines de marzo de 1985 en Chile por los agentes de la
tiranía, unieron sus voces “para que nunca más”.
EL VALOR DE UN PADRE COMUNISTA
El sábado 30 de marzo de 1985, la compañía de teatro ICTUS presentaba “Primavera con una Esquina Rota”, adaptación colectiva de la novela homónima de Mario Benedetti que cuenta la historia de un padre exiliado que tenía un hijo preso por razones políticas en medio de la dictadura uruguaya.
Llevaban nueve meses de funciones,
cuando los miembros de la compañía ICTUS
fueron sacudidos por el secuestro y posterior asesinato por degollamiento de
tres militantes comunistas a manos de un grupo de carabineros, conocido como el
“caso Degollados”.
Una de las víctimas era el joven
sociólogo José Manuel Parada, de 36 años, hijo del veterano actor Roberto
Parada, uno de los protagonistas de pieza teatral del ICTUS.
Roberto Parada se entera de la muerte de su hijo
durante el intermedio de la obra, y pese a ello y a la insistencia de sus
compañeros actores, que intentaron convencerlo de suspender la función, Roberto
decidió salir a escena y, como relatan sus colegas, actuó magníficamente.
Pese al dolor, Parada decidió
seguir adelante con la función y ofreció un estremecedor acto donde, de forma
casi inverosímil, las líneas calzaban de forma exacta con lo que él mismo vivía
en ese momento.
La sala del ICTUS estaba llena,
pero conforme fue avanzando la obra, la sala se fue atiborrando de gente;
amigos y cercanos que, tras correrse la voz de la muerte de José Manuel,
decidieron salir de sus casas e ir a acompañar a Roberto.
Una situación única e irrepetible,
donde ficción y realidad se cruzaron de manera sorprendente.
Un hito emocionante que entrega un
testimonio de coraje y compromiso de un actor con su arte y describe claramente
un momento trágico de nuestra historia.
ASÍ INFORMÓ LA PRENSA FASCISTA
Cínicamente “La Tercera”, que
durante la dictadura fue el órgano oficial de los verdugos de Pinochet, informó
así el domingo 31 de marzo de 1985:
NO PODEMOS OLVIDARLOS
Recordemos las palabras de Pablo Neruda:
“No renunciéis al día que os entregan
los muertos que lucharon. Cada espiga
nace de un grano entregado a la tierra,
y como el trigo, el pueblo innumerable
junta raíces acumula espigas,
y en la tormenta desencadenada
sube a la claridad del universo”
( Pablo Neruda “Canto General.
Bruguera. Barcelona, 1980, p. 151)



