martes, 10 de marzo de 2026

Mujer

 


Comentario radial y escrito.

 





 

“A pesar de que no estamos a salvo y no tenemos refugios, no sentimos miedo, y creemos en que Dios nos salvará y que todo estará bien"

Esto decía un trabajador palestino en la Jerusalén ocupada.

Es complicado entender este razonar, y eso que, 65 años atrás, antes de meterme al mar, o el pasar frente a una iglesia, era infaltable mi persignar: “En nombre del padre, del hijo y del espíritu santo”.

Digo esto, para no enredar.

Los principios, el desarrollo cognitivo, la capacidad crítica, la ciencia, el desarrollo disparejo de la humanidad entera, la injusticia social, los medios de difusión, la lucha de clases y la búsqueda perenne del cuesco a la breva, todo junto, van al mismo morral.

Ha pasado harta agua por el río; el agua de hoy corre por Irán, también por Israel, más turbia que la de un matadero.

Ucrania, La Gaza que duele, Groenlandia, Venezuela, se escriben por otros lados. Siendo más presente que nunca, se van olvidando por algún rincón.

Con tantos zafarranchos de muerte, uno más, “pasa colao”.

Sin embargo, tengo las mechas más encumbradas que las torres de La Sagrada Familia.

Miren ustedes, mi capacidad de entendimiento no puede procesar la presencia de un alto representante del Departamento de Energía, de los Estados Unidos, en Caracas, recibidos con una amabilidad que irradiaba una amistad franca, honesta, de siglos mantenida; para entrar en acuerdos en lo que respecta la explotación del petróleo.

Como que ahí, no ha pasado nada.

Que Nicolás Maduro y Cilia Flores, su compañera, andan de vacaciones, por los guaipes de una soberanía.

¡Me cuesta tragar!

Me duele ese saber.

Pero, también lo entiendo y me lo invento.

Mi intención de hoy, 7 de marzo, era saludar a la mujer trabajadora por su existencia.

Humildemente, agradecerle su contribución revolucionaria para construir un mundo nuevo.

No un mundo mejor, sino, otro mundo, con otra interacción social y política.

Y, me violenta, tener que asomarlas en momentos que el hacer de algunos gobiernos, niegan, en la práctica de la política, su hacer y existencia, sus gritos de ser, de construir, de combatir, romper con estereotipos.

Ellas, este domingo, se toman las calles del mundo.

Si esto fuera, año completo, a lo “Dolores Ibárruri Gómez”, en el planeta, otro gallo cantaría.

La cuestión del machismo de género hace mucho daño.

Tengo que creer, que ese machismo cobarde que vestimos, que se basa en la fuerza y en la violencia, es sencillamente, el miedo del hombre de ser desplazado por la razón. Y, que la razón, nos lleve por caminos de siembra y cosecha, nunca transitados.

No faltará quien asome a Margaret Tatcher, a Ursula Von Der Leyen, a Georgia Meloni, Angela Merkel, Ana Botin, para filtrar y agendar una cuestión de poder, manejadas desde las sombras, por la testosterona.

Por eso, se hace necesario, urgente, asomar y mantener en toda su magnitud a una Frida Kahlo, a una Teresa Flores, a una Marie  Gouges, a una Gladys Marín, a las Tamaras y Martas que andan de ajenos o en lo propio, a las  Milja Marín, a las Saras Donoso Palacios,  a una Marie Curir, a una Simone de Beauvoir, a una Elena Lidia, a una Clara Campoamor, una Violeta Parra, a una Patricia de la Chimba en Antofagasta y una Juana en Copiapó, a la Claudia de Coquimbo, a una Mónica poeta en Valparaíso, a la María de Compañía baja, a la Natti de Villa Francia, a la Marcela y a la Julia, a la Guacolda de la Araucanía; a Elena Caffarena, a las Ana y a las Anitas, y a todas ellas que andan viviendo por el mundo.

Sobre todo, hoy por hoy, un saludo a Claudia Sheinbaum, presidenta de Mexico.

Me traigo a estas mujeres, porque ellas, y millones más lucharon y luchan por melgas de otro tipo, son de género, son hermosas, y, han roto y romperán, de alguna manera, la supremacía inventada y cobarde del varón dictatorial.

El poder fáctico, empujo a un gustoso Donald Trump, a meterse en un lio, que no lo salva ni la CIA, ni la fiscal nacional.

Esta guerra imperialista contra Irán, en realidad, tan de imperialista o hegemónica no es.

Es una cuestión de sobrevivencia.

Es una guerra provocada y obligada por los estertores de un sistema que se está yendo a la chuña.

Suponen, que el dominar el callejón de la seda, les puede dar la varita mágica, y con un movimiento de muñeca, hacer desaparecer a China y a Rusia.

¡Miren ustedes que son astutos!

Este espectáculo no tiene vuelta, no hay espacios, ni petróleos, que puedan sanar la salud económica y moral de los Estados Unidos de Norte América.

Desgraciadamente Europa se amarra a este derrumbe, sin embargo, tiene la oportunidad de cortar el cordón umbilical.

La actitud de Pedro Sánchez, presidente de España, ante algunas negativas a las pretensiones del “ente naranja” me tiene, por ser él, Socialdemócrata, maravillosamente asombrado.

Trump habla de riquezas, del buen vivir de su población país, sin embargo, su deuda externa e interna es muy re grande que, en sí, es impagable.

Lo único que podría servir en algo su derrumbe de país, es robar recursos ajenos, a través de guerras selectivas.

Lo que hizo y hace en Venezuela, lo que hace hoy en Irán, es un botón de luto.

Y esto no queda ahí, sus apetitos con México, Canada son las de un poseído hitleriano.

Hipotéticamente, si en esta guerra, salen vencedores, no les servirá de nada.

Miren ustedes, el objetivo final es apoderarse del petróleo para ahorcar a China y a Rusia

¿Creen ustedes que los habitantes vestidos de azul, y en bicicleta, los hijos de Mao?

¿lo van a permitir?

Por eso, esta guerra maldita es la esencia desbocada del que no sabe, que la explotación del hombre por el hombre, su base de existencia está feneciendo, y el funeral está arrastrando, maldita sea, a los más vulnerable del planeta.

En verdad lo digo, los musulmanes no están tan perdidos, al denominar Satanás a los gobiernos de las 52 estrellas.

Los habitantes de Irán, su nomenclatura como pueblo, tienen más de occidente que de oriente, es decir, son más de España, más de Italia, de Grecia.

No son árabes.

Al ser invadidos y derrotados por un Imperio musulmán, los persas, se fueron en la “bola” y se convirtieron al islam.

Para dejar algo muy claro, tengo que gritar:

Cualquier poder político, sea religioso o lo que fuera, que obligue a la mujer vestir a la pinta de jerarcas o creencias, tienen mi repudio y escupe.

Pero, se hace necesario aclarar algunas cosas, para entender.

Las mujeres, de acuerdo con el islam, tienen que vestir de una manera para testificar su humildad, su devoción al creador, su pureza de espíritu.

Ahora, que algunos jerarcas religiosos y criminales sean misóginos y obliguen a las mujeres a ponerse en su cabeza un “confesionario”, es un insulto a la humanidad toda. 

Lo del velo, habría que preguntarle a María, la madre de Jesús, que también lo usaba.

El mundo cristiano, apostólico romano, todavía tiene monjas; que, al igual que las mujeres iranies, se cubren el cuero cabelludo, algo de la cara, porque así lo profesan y lo practican.

Más menos, 42 años atrás, logramos como organización, juntar en un local, de una comuna de Estocolmo, a toda una población de inmigrantes y nacionales a celebrar juntos, un primero de mayo.

Que cuestión más re linda, kurdos, sirios, griegos, turcos, iraquíes, finlandeses, yugoslavos, nicaragüenses, salvadoreños, ecuatorianos, haitianos, peruanos, suecos, bolivianos, chilenos, iranies.

Nuestra Organización, fue la encargada de la cocina y receptora de menudencias, dios mío que menudencias más sabrosas.

Estando en la cocina, siempre me tiran a la cocina, un timbre de voz, me obligo a ir al aula, un poema en persa llenaba el silencio. Me dejo, como agarrando una mata de ortiga.

Que idioma más bonito, no “cache ni una”, pero, me achico el alma, mi espíritu se fue volando, que sentido tan de ternura.

Un saludo al pueblo iraní, quiera el dios de los coloraos, que puedan aguantar y responder a la bestia.

Y Ustedes, mujeres un abrazo lacre y gracias por existir.

Alejandro Fischer Alquinta.

Estocolmo20250307