Se cumplieron 93 años del nacimiento de Enrique París Roa, miembro del
Comité Central del Partido Comunista de Chile, asesinado por la drictadura
fascista de Pinochet. Lo recordamos con
este artículo del Historiador del CEILER, Iván Ljubetic Vargas.
RECORDANDO A ENRIQUE PARÍS ROA EN SU 93 NATALICIO
Iván
Ljubetic Vargas, historiador del
Centro
de Extensión e Investigación
Luis
Emilio Recabarren, CEILER
Conocí a Enrique París en el III
Congreso de las Juventudes Comunistas de Chile, realizado entre el 30 de enero
y el 2 de febrero de 1958 en un lugar de Santiago, cumpliendo las normas de la
más estricta clandestinidad, pues estaba en plena vigencia la “ley maldita”. Éramos
con Enrique dos de los 85 asistentes a ese evento y ambos fuimos elegidos miembros del Comité Central de las JJ CC de
Chile.
Enrique era tres años menor que yo. Había nacido el 5 de marzo de 1933. Comenzó sus estudios secundarios en el Instituto Nacional. Allí nacieron sus inquietudes políticas. Un año antes terminar la secundaria fue expulsado del colegio. Ello, debido a que con su compañero Raúl Hasbún, organizó una huelga. Terminó sus estudios en el Liceo Barros Borgoño.
ESTUDIANTE UNIVERSITARIO
Entró a estudiar medicina en la
Universidad de Chile. En 1954 fue elegido vicepresidente del Centro de Alumnos.
En ese año se llevó a cabo una de las
primeras reformas en la Facultad de Medicina, bajo la presión de una
manifestación estudiantil.
En 1957 durante el segundo gobierno de Ibáñez, siendo Secretario General de la Federación de Estudiantes de Chile, FECH, jugó un destacado papel en la llamada Batalla de Santiago, el 2 de abril de 1957. Fue detenido y estuvo encarcelado por cerca de 15 días. Salió por un tiempo a Argentina. Retornó luego para continuar sus estudios. Vivía clandestinamente. Pero estudiaba y actuaba públicamente en la Universidad de Chile, debido a que ella, gracias a la lucha de los estudiantes comunistas, se había convertido en una isla democrática en medio del peligroso mar regido por la “Ley Maldita”.
SU FAMILIA
Desde 1958, antes de recibirse
como médico, comenzó a trabajar de «interno voluntario», en la cátedra de
psiquiatría, dirigida por el doctor Agustín Téllez.
Siendo estudiante universitario,
conoció Enrique a María Eugenia Horvitz,
con quien contrajo matrimonio antes de graduarse. En 1960 nació Enrique, su
primer hijo, y más tarde Sebastián y María Eugenia. Poco después se titula de
médico cirujano, psiquiatra.
En 1963, pasó a ser docente de y,
posteriormente, jefe de Clínica de la
cátedra de Psiquiatría de la Escuela de Psicología de la Universidad de Chile.
En 1964 fue nombrado titular de la cátedra de Técnicas de Rehabilitación
Psicológica de esa misma escuela.
TIERNAMENTE FRATERNO
Aunque yo residía en la provincia
de Cautín, participé en varias actividades con él. Era fraternal, estudioso, entusiasta lector de poesías y la historia; inquieto y deportista. Muy preocupado de sus
compañeros. Recuerdo que en una ocasión íbamos en una gran marcha juvenil por
las calles de Santiago. Notó que no me sentía bien. Me llevó bajo un poste de
la luz y allí me examinó la garganta. Me recetó unas pastillas, que las compré al pasar por una botica.
En los meses de junio- julio de
1960 realizó un viaje a China.
NUESTRO PASE AL PARTIDO
En julio de 1963 tuvo lugar en la
sede del Comité Central de las Juventudes Comunistas de Chile, ubicada en
Santiago, en avenida Matta con San Francisco, un pleno de ese Comité Central.
Concurrimos todos los miembros de éste. En la parte final de esa reunión hubo
una solemne ceremonia. Fue el paso de algunos dirigentes de las JJ CC a las filas del Partido Comunista.
Entre los dirigentes que fuimos promovidos con hermosas palabras del Secretario General de las Juventudes
Comunistas, compañero Mario Zamorano, estábamos Enrique París y yo.
MIEMBRO DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO
En el XVII Congreso Nacional del
Partido Comunista de Chile, realizado en Santiago del 10 al 17 de octubre de
1965 fue elegido miembro del Comité Central, cargo que desempeñó hasta su muerte. En el Informe rendido por el
Secretario General del Partido compañero Luis Corvalán, al Pleno de Agosto de
1977, se dice: “La dictadura fascista asesinó a seis (miembros del Comité
Central), a los queridos e inolvidables compañeros Isidoro Carrillo, Enrique
París, David Miranda, Alberto Molina, Juan López y Marte Ugarte…”
En la edición N.º 109,
correspondiente a los meses de septiembre y octubre de 1965 de la revista
‘Principios’, se publicó -por primera vez- la nómina de los responsables de esa
publicación. Estos eran: Redactor-jefe, Jorge Montes; miembros del Consejo de Redacción: Luis Corvalán, Volodia
Teitelboim, Mario Zamorano, Luis Figueroa, Enrique París, Fernando Ortiz y
Rodrigo Rojas.
EN LA REFORMA UNIVERSITARIA
Hacia 1967, el movimiento
estudiantil dio el impulso inicial a la reforma universitaria. Primero en
Valparaíso, luego en la Universidad Católica de Chile en Santiago, con la toma
de la Casa Central y el famoso letrero en el frontis: ‘El Mercurio miente’.
Enseguida fueron los estudiantes
de la Facultad de Filosofía y Educación de la Universidad de Chile, donde
encontraron rápido eco en numerosos académicos, entre ellos Hernán Ramírez,
Fernando Ortiz, Enrique París.
En 1968 se puso en marcha la
reforma en la Universidad de Chile y en ese proceso jugó un rol especialmente
importante la Comisión Nacional Universitaria del Partido Comunista, donde
actuaban Fernando Ortiz y Enrique París.
PRESIDIENDO LA CONVENCIÓN DE LA REFORMA
El 14 de septiembre de 1968 se
inició en el Salón de Honor de la Universidad de Chile la Convención de Reforma, en la que
participaron cerca de 600 delegados de todo el país. Fue elegido presidente
Enrique París; Vicepresidentes Clodomiro Almeyda, Jorge Navarrete (Presidente
de la FECH) y Raúl Bitrán (con apoyo de delegados de Centros Regionales);
secretarios: René Vásquez y Otto Eichen
-ambos del PC- y Hernán Vergara, del PDC.
Durante cuatro días funcionaron
seis comisiones de trabajo. El 24 y el 26 de septiembre tuvieron lugar dos agitadas sesiones plenarias.
Posteriormente y hasta 1973,
Enrique París fue miembro del Consejo Superior de la Universidad de Chile.
APORTES PIONEROS A LA MEDICINA
A raíz de las investigaciones y
estudios que realizó Enrique París en
torno a la rehabilitación e inserción de los enfermos mentales en su núcleo
familiar, ejerció como asesor del programa de Rehabilitación Profesional de la
Organización Internacional del Trabajo, O.I.T. También realizó trabajos en este
aspecto en el Instituto Nacional de Capacitación Profesional y en otros departamentos dependientes del Servicio
Nacional de Salud, entre los que se contaba
el Centro de Rehabilitación de Alcohólicos de Ferrocarriles del Estado y
el Centro de Terapia Ocupacional del Hospital Psiquiátrico.
DURANTE EL GOBIERNO POPULAR
En
1972 puso en práctica uno de los proyectos que consideraba fundamental
para cambiar el tratamiento de los enfermos mentales, lo que fue el hospital
diurno. Este plan tenía como propósito central integrar al enfermo a su grupo
familiar y a la sociedad. Todas ideas pioneras del doctor Enrique París.
Desde 1972 se desempeñó como
asesor del Presidente Salvador Allende para los asuntos de Educación, Ciencia y
Tecnología. En esa misma época fue elegido miembro del Consejo Regional del
Colegio Médico de Chile.
NUESTRO ÚLTIMO ENCUENTRO
En los tumultuosos días del paro
de octubre de 1972 viajé a Santiago,
pues en la Universidad de Chile sede Temuco, la comisión de concursos, declaró
desierto un concurso al que había
postulado cumpliendo todos los requisitos exigidos y obteniendo lejos
más puntaje que el resto de los oponentes. Antes de salir de Temuco hablé
telefónicamente con Enrique París y Fernando Ortiz, a quienes les expuse mi
caso. Quedamos de reunirnos en la sede
del Comité Central del Partido Comunista de Teatinos 416. Fernando y Enrique
llegaron puntualmente. Escucharon mi relato, tomaron los documentos que
traía Ý se comprometieron a presentar el
caso ante el Consejo Superior Universitario, del cual ambos eran miembros. La
máxima instancia de la Universidad de Chile reparó la arbitrariedad cometida en
Temuco.
Ese encuentro de octubre de 1972
fue la última vez que vi a mis dos queridos amigos y compañeros. Ambos fueron
asesinados por la dictadura fascista.
11 DE SEPTIEMBRE DE 1973
El día del golpe, Enrique París
llegó temprano a La Moneda. Alrededor de las 10,30 horas llamó por teléfono a
su hogar y a su madre. Les dijo que la situación era muy grave, pero que se
quedaría para acompañar al Presidente Allende. Era el único miembro de la
Dirección del Partido Comunista que estaba en La Moneda.
El doctor Luis Weinstein, amigo de
Enrique París lo evoca: “Enrique nos dejó la lección, el ejemplo de ser vital,
abierto a la vida, de una enseñanza diaria, que ayuda a trascender todo
escepticismo, de confianza en el ser humano...Por eso, el 11 de septiembre
estuvo en La Moneda y entonaba una canción, “En Pos de la Vida”, mientras caían
las bombas y crecían las llamas; ese día se incorporaba a la memoria de los
momentos más nobles en la historia de la lucha del ser humano por su dignidad”.
ALLENDE ORDENA ABANDONAR LA MONEDA
Cerca de las dos de la tarde, el
Presidente Allende decidió retirarse de la Casa de Gobierno, puesto que si
habían soportado el mortal bombardeo, podría no ocurrir lo mismo frente a la
fuerza del Regimiento Blindado, al mando del general Javier Palacios, que los
rodeaba a esa hora. El Presidente pidió a sus asesores, guardia personal y
detectives que lo acompañaban, que abandonaran La Moneda por la puerta de calle
Morando 80, llevando una bandera blanca. El Presidente los conminó a hacerlo,
manifestando que su objetivo principal era salvar la vida de todos ellos.
En la puerta de Morandé 80, fueron
detenidas, junto al doctor Enrique París, alrededor de 60 personas. Entre ellos
estaban los médicos Eduardo Paredes, Oscar Soto, Alejandro Cuevas. Arturo
Jirón, Danilo Bartulín, Patricio Arroyo y Jorge Klein, además del Intendente de
Palacio, Enrique Huerta, la secretaria del Presidente, Miria Contreras, el
periodista Carlos Jorquera, el sociólogo Claudio Jimeno, el vicepresidente del
Banco Central, Jaime Barrios, 17 detectives a cargo del inspector Juan Seoane y
una veintena de miembros de la guardia personal.
DE LA MONEDA AL TACNA
El 12 de septiembre de 1973, el
entonces rector de la Universidad de Chile, Edgardo Boeninger visitó el
Regimiento Tacna y comprobó que el doctor París, Consejero Superior de esa
Universidad, se encontraba en ese campo de reclusión. Boeninger pidió que, bajo
su custodia personal y protección de la Universidad, le entregaran al
prisionero. Tal solicitud fue acogida y luego denegada por órdenes de la
Jefatura en tiempo de guerra de la zona de Santiago.
Le aseguraron al rector Boeninger
que Enrique París sería trasladado a la Escuela Militar el día 15 de
septiembre, donde podría visitarlo acompañado de sus familiares. Numerosos
testigos que permanecieron detenidos, entre ellos, el diputado Vicente Sotta y
el detective Juan Seoane declararon que el doctor París fue víctima de torturas
en el patio central del Regimiento. Estos mismos testigos aseguran que fue
sacado de la caballeriza en que permanecía detenido, a las 7 horas del día 13
de septiembre, con destino al campo militar de Peldehue, desde donde se pierde
su rastro.
Versiones en poder de la Vicaría,
que en algunos casos corresponden a personal militar que pidió no ser
identificado, indican que Enrique París y otros prisioneros fueron masacrados
en Peldehue con armas de fuego.
EN EL TACNA HASTA EL 13 DE SEPTIEMBRE DE 1973
María Eugenia Horvitz relata que
ella, los familiares, los amigos y los
colegas de la Universidad de Enrique
París recorrieron todos los rincones, los hospitales, los campos de prisioneros
y la Morgue. En octubre de 1973, el abogado Eugenio Velasco hizo una investigación acuciosa a nombre de la
Universidad y concluyó, lo que luego
otros testimonios han confirmado y cuyos antecedentes reúne el Informe de la
Comisión Verdad y Reconciliación: el doctor Enrique París fue fusilado en muy
mal estado físico, en el campo militar de Peldehue, el mismo día en que fue
trasladado hasta dicho lugar. Habría dejado de existir el día 13 de septiembre
de 1973.
A fines de 1973, María Eugenia,
junto a sus tres hijos, de 11, 10 y 9 años de edad, partieron al exilio, a
Francia. La permanencia en este país se prolongó por once años.
LADRONES Y CÍNICOS
El departamento de los
París-Horvitz, situado en las Torres de San Borja, en Marcoleta 77, así como otros
bienes, fueron requisados por decretos emanados de la dictadura. Según diversos
testimonios, ese departamento habría sido usado por familiares de Pinochet.
Numerosas son las acciones legales
que se han interpuesto para esclarecer los hechos relacionados con la detención
y desaparecimiento del doctor Enrique Paris.
El Colegio Médico ofició al
Ministerio del Interior solicitando una explicación por la detención y
desaparecimiento de un miembro de la orden. La respuesta fue: «Esta cartera
ministerial informó que el doctor París había salido del país».
El 29 de septiembre de 1973 se
presentó ante la Corte de Apelaciones un recurso de amparo, rol 529-73-. Fue
rechazado en consideración a las informaciones vertidas por el general de
brigada, Herman Brady, del Ministerio de Defensa. Estas informaciones concluían
que el doctor París no había sido detenido por órdenes de los tribunales
militares ni tampoco por órdenes de la autoridad administrativa. Por su parte,
el Servicio de Investigaciones informó el 1 de octubre: «No se registra
detención de las personas mencionadas”
El 15 de noviembre de 1973 su
esposa presentó otra denuncia por presunta desgracia, esta vez en el Segundo
Juzgado del Crimen de Mayor Cuantía. Esta denuncia resultó sobreseída
nuevamente por el tribunal, en virtud de las informaciones negativas de los
organismos que se involucran en su detención.
A pesar de los antecedentes
presentados como evidencia de la detención, tanto los militares como los
servicios administrativos se negaron a reconocerla oficialmente. Por ejemplo,
el comandante del Regimiento Tacna en octubre de 1973, Luis Ramírez Pineda,
señaló al Tribunal: “Dada la cantidad de prisioneros que pasaron por ese
regimiento, no se tomó constancia de la identidad y no se recuerda ningún caso
concreto”. El caso ha pasado de una
oficina a otra.
SORPRESIVO VUELCO EN EL CASO DE ENRIQUE PARÍS ROA
El Servicio Médico Legal, con la
colaboración del Laboratorio de Genética de Innsbruck (Austria), logró
identificar en agosto de 1994, once restos rescatados del Patio 29 del
Cementerio General, que estaban bajo la denominación NN. Uno de ellos,
correspondía a Enrique París Roa.
Esto permitió reconstruir lo
ocurrido con Enrique que, hasta ese momento, era un detenido-desaparecido.
Enrique murió en el Hospital José Joaquín Aguirre el 13 de septiembre de
Soldados retiraron los restos desde el hospital. Días después
fueron encontrados en el río Mapocho a
la altura del Puente Bulnes. Desde donde llegaron al Servicio Médico Legal el
24 de septiembre de 1973. Al día siguiente se le realizó la primera autopsia
que constató fracturas costales múltiples, quemaduras por corriente eléctrica,
algunas muy profundas; al menos 9 impactos de bala en diferentes partes del
cuerpo; presentaba zona semi- carbonizadas en la cara, región lumbar, manos y
piernas. Por ello no pudo ser identificado. Los fascistas pensaron que nunca
podría ser reconocido pues destruyeron todo lo que habitualmente se usaba para
el reconocimiento en esos años. El 3 de octubre de 1973 los restos fueron
llevados al Patio 29.
El hallazgo de los restos de Enrique París Roa fue informado en una
conferencia de prensa efectuada en el Colegio Médico el 7 de septiembre de
1994.
EMOTIVA DESPEDIDA A SEIS HÉROES DE LA MONEDA
El sábado 25 de septiembre de
2010. Cuando se iniciaba la primavera,
una caravana detuvo su marcha ante la tumba del compañero Presidente
Salvador Allende. Eran seis urnas conteniendo los restos de seis héroes de La Moneda: los asesores de la presidencia,
Enrique París y Ricardo Pincheira; más cuatro miembros del GAP: Luis Rodríguez,
Oscar Avilés, Manuel Castro y Wilson Sotelo. Allí, en un emotivo acto, se
reencontraron siete combatientes por la libertad y la democracia que, ese
fatídico martes 11 de septiembre de 1973, estuvieron juntos defendiendo la
revolución chilena.
Después, la columna prosiguió
marcha hacia el Memorial de Detenidos Desaparecidos. Luego de un mitin de
despedida, en donde entre otros oradores estuvo Lorena Pizarro, presidenta de
la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos, los seis héroes pasaron
a formar parte de ese monumento a las víctimas de la dictadura fascista.
Restos de Enrique París Roa (PC) y
Ricardo Pincheira (PS), asesores del Presidente
Allende, ante el Memorial de Detenidos-Desaparecidos.


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