martes, 28 de septiembre de 2021

Mercedes Marín del Solar (1804-1866)

 





Mercedes Marín del Solar (1804-1866), “La historia, la tierra, las bellas artes os ofrecen sus inmensos tesoros: a todo puede elevarse vuestra inteligencia que no cede en viveza y penetración a la del hombre”.

  

La población (Mermasol), Mercedes Marín del Solar, un lugar donde el tiempo se detuvo 

“Como una postal del pasado, a un costado del Puente Fiscal de la ciudad de La Serena se oculta tímidamente la población Mercedes Marín del Solar. En la actualidad, el lugar, donde habitan mayoritariamente personas de la tercera edad.   

En la “Mermasol”, Mercedes Marín del Solar existe una villa de 70 pequeñas casas que datan de los años ’50. Se trata del barrio del cual se habla poco o nada y pareciera ser que nadie fuera de él conoce los secretos que guarda este misterioso lugar. La Mermasol está como oculta. Casi a la altura de calle Almagro, se cruza la línea férrea en dónde La Serena se fragmenta. En el sector del viaducto bajo el puente fiscal se encubre la población Mercedes Marín del Solar. 

Al entrar, da la impresión de que el tiempo se hubiese detenido. El barrio está totalmente aislado del ámbito urbano, estando tan cerca del centro histórico de La Serena. Sin duda, es un lugar diferente. Rápidamente el sonido del viento se hace audible y alterna con la irrupción estrepitosa del paso de tren metalero del Romeral o algún vehículo pesado que atraviesa el puente, hace que el piso retumbe, justo encima de las casas¸ Los temblores casi no los sienten; porque no se sabe si es temblor o el tren. 

Más del 80% de quienes la habitan corresponde a gente de la tercera edad. Podemos encontrar a una mujer que recoge su ropa en un tendedero de uso común situado en plena vía pública. Una imagen imposible de ver en otro lugar de la ciudad. Los lugareños caminan acompañados de sus perros y algunos cruzan de casa en casa. Y es que en la Mermasol pareciera que todos se conocen. Desde hace décadas que los pobladores se sienten en el olvido”.

 

¿Y por qué el nombre de la “Mermasol”, Mercedes Marín del Solar? 

Mercedes Marín del Solar (1804-1866), es considerada una de las primeras exponentes del romanticismo, la primera poeta, y una de las precursoras de la literatura femenina en Chile. Ciertamente fue una mujer excepcional para su época, que no se conformó con dedicarse a la vida doméstica o religiosa, sino que optó desde muy joven por instruirse y ampliar su cultura. En este sentido, fue fundamental el apoyo de su madre adoptiva, Mercedes Guerra, quien durante su infancia se esmeró por ofrecerle una buena educación y guiarla en sus primeras lecturas. Si bien siempre mostró especial predilección por la literatura, también se interesó por las artes en general: a los doce años, bajo la dirección de su padre, Gaspar Marín, y de don Agustín Vial, estudió francés e italiano y, por otra parte, aprendió canto, piano, vihuela y clavel. 

Dueña de un talento innato, demostró a los catorce años su precocidad literaria al escribir su primer poema, inspirado en los sucesos de la Independencia de Chile. Su predilección por la poesía, como diría su hijo Enrique del Solar, se debió a las lecturas de su juventud y a las conversaciones que mantuvo con importantes intelectuales de la época: su hermano Ventura Marín, Andrés Bello y el poeta Ventura Blanco Encalada, con quienes solía leer y comentar a los románticos franceses y a los poetas españoles de la escuela neoclásica. Sin duda, la lectura de aquellos autores extranjeros motivó los temas de su poesía, en la que abundan las alusiones patrióticas, la descripción de la naturaleza, el ensalzamiento de los valores familiares y los temas religiosos. 

Su nombre comenzó a ser conocido en la escena cultural santiaguina gracias a las tertulias literarias que ofreció en su hogar junto con su marido, José María del Solar, y por sus dos primeras publicaciones: "Inscripción grabada en la muralla del jardín de una casa de campo" y "Letrillas". Sin embargo, fue su "Canto fúnebre a la memoria de don Diego Portales", inspirado en el asesinato de Portales, el escrito que la consagró en las letras chilenas. Esta elegía causó gran impresión entre los lectores, quienes quisieron conocer al autor escondido tras el seudónimo de "Por una Señora Chilena". 

Su dedicación a la escritura no fue constante; mujer de su época, en definitiva, debió privilegiar muchas veces sus deberes de madre y esposa. La falta de espacio en Chile para una mujer escritora la fue desalentando, hasta que dejó de publicar y sus versos se convirtieron, tal como ella misma confesó, en un lujo de su vida privada: "una mujer literata en estos países era una clase de fenómeno extraño, y que un cultivo esmerado de la inteligencia exigía de mí hasta cierto punto, el sacrificio de mi felicidad personal". 

Mercedes Marín luchó activamente por la educación de la mujer y no sólo colaboró con la Sociedad de Instrucción Primaria, sino que también redactó un pionero plan de estudios. Además de poesía, cultivó otros géneros, tales como la leyenda, la biografía y el ensayo; algunos de ellos fueron recogidos en el libro publicado por su hijo en 1874, Poesías de la señora Doña Mercedes Marín de Solar

 

LA HERMOSURA


¿Qué eres, dulce hermosura, ante los ojos 

del mortal que seduces con tu encanto? 

Objeto destinado a verter llanto, 

juguete de sus pérfidos antojos.

  

Raro será el que rinda por despojos 

a la pura beldad un amor santo; 

el hombre engaña, ríe, y entre tanto 

siembra bajo su planta mis abrojos.

  

Tal es tu vida. La mujer hermosa 

cual delicada flor, busqué abrigo 

de la excelsa virtud, y cautelosa 

el prudente temor lleve consigo 

y guarde el amor la pura rosa 

al esposo feliz, al digno amigo.


LA EXISTENCIA DE DIOS.


«El Universo es Dios» dice el impío 

que otro tiempo dijera: «Dios no existe.» 

¡de humana corrupción gemido triste! 

¡de la frágil razón hondo extravío!

 

La luz, la tierra, el sol, el monte, el río, 

el prado que de flores se reviste, 

el aire, el ancho mar, tú los hiciste, 

¡Oh, Señor, ¡con tu inmenso poderío!


Pero, toda esta gran naturaleza 

a sí misma se ignora, y al potente 

autor de sus arcanos y belleza. 

Sólo al hombre, ser libre, inteligente, 

Dios reveló su nombre y su grandeza, 

¡y el necio huye de Dios ciego y demente!

La a historia, la tierra, las bellas artes, 

Os ofrecen sus inmensos tesoros: 

A todo puede elevarse vuestra inteligencia 

Que no cede en viveza y penetración a la del hombre”

 

Poesías:

 

Canto Fúnebre a la Muerte de Don Diego Portales (1837, poemas firmados como "por una Dama Chilena") 

A la Muerte del Ilustre Sabio (dedicado a Andrés Bello) 

Canto a la Patria (1857)

Al Retrato de mi Marido 

A mi Hija Carolina 

A mi Hija Luisa

 

(Fuentes Diario el Dia y biblioteca nacional, archivos)

 

Para leer,  ver y revisar más artículos, haga click aquí: 

https://www.facebook.com/EscritorLuisAguilera 

https://www.facebook.com/Escritor-Luis-Aguilera-Concejal-LaSerena-222503351477003/

 

Luis E. Aguilera

Secretario General

Sociedad de Escritores de Chile (SECH),

Filial Región de Gabriela Mistral-Coquimbo




PARTIDO COMUNISTA REPUDIA ACCIONES RACISTAS Y XENÓFOBAS

 




Despedimos Al Artista Comprometido Con Su Pueblo. Patricio Manns Vivirá Por Siempre En Nuestra Memoria Emotiva

 







El Comité Central del Partido Comunista de Chile lamenta profundamente la partida de nuestro compañero Patricio Manns, una de las figuras más destacadas y relevantes en la historia cultural, política y social de nuestro país. Patricio Manns nos honró con su presencia en las filas de nuestro Partido, donde tuvo una militancia activa y una destacada labor desde su hacer cultural y su tremendo compromiso con las causas populares. 

Patricio Manns nació en Nacimiento el 3 de agosto de 1937. A la edad de 14 años publica sus primeros poemas en el diario El Colono de Traiguén, dando inicio a su carrera de escritor que se mantendría durante toda su vida. El año 1963 publica su primera novela Parias en el Vedado, la cual reescribiría años posteriores con el nombre de La noche sobre el rastro, con esta novela obtiene el premio Alerce otorgado por la Sociedad de escritores de Chile, el año 1967. Su oficio de escritor siempre estuvo acompañado con su labor de compositor, dándose a conocer con temas tan significativos para la memoria musical chilena, tales como: Bandido, Arriba en la cordillera, El cautivo de TilTil”, entre otros, que lo instalan como una de las figuras más sobresalientes del neofolclor. En 1965 se incorpora como artista a la Peña de Los Parra, compartiendo con figuras de la envergadura de: Víctor Jara, Rolando Alarcón, la familia Parra. Junto a ellos fueron construyendo un discurso político cultural que los hizo comprometerse profundamente con el gobierno de la Unidad Popular. Durante los años del golpe de estado tuvo que emigrar hacia el exterior, viviendo su exilio en Francia donde junto al grupo Inti Illimani, grabó importantes canciones como: “Palimsesto”, “Vuelvo”, entre otras. En esos años su labor literaria nunca fue interrumpida, escribiendo las novelas: Buenas noches los pastores y Actas de Marusia, entre otras. A finales de los 80 regresa a Chile. Su tremendo compromiso social y con las causas populares lo llevó a asumir la labor de vocero del Frente Patriótico Manuel Rodríguez; entendiendo que el pueblo debía defenderse de las fuerzas golpistas que estaban masacrándolo. 

Patricio Manns ha sido, sin duda una de las figuras más prominentes de la cultura en nuestro país. Su vasta obra literaria y musical ha calado hondo en la memoria emotiva de muchos compatriotas que ven en él un artista comprometido con su pueblo y su historia. 

Es indudable que en su escritura descansa la memoria de los pueblos. Manns nos decía: “El que olvida prepara su futura derrota/ hay que aprender a recordar”, y es así como nos sumerge en un viaje por los territorios de nuestra América en donde cohabitan las montañas, los ríos, las trincheras, haciendo que el paisaje habite la palabra y ésta se escenifique conformando redes de significados. 

Hoy nos embarga un profundo pesar, sin embargo con su ejemplo seguiremos luchando por construir una sociedad más justa y democrática. Gracias compañero por tu inmenso legado que continuaremos difundiendo como un caudal donde florecen las nuevas ideas y donde transitan los seres que aman la libertad, la esperanza y la dignidad de los pueblos. 

Expresamos nuestras condolencias a sus familiares, amigos y compañeros de Partido. 

Hoy lo despedimos con un fragmento de sus versos de Cantiga de la memoria rota.

 

“La puerta me golpea en busca de alguien 

La lágrima me enjuga en dos pañuelos 

Un espejo se mira en mis ultrajes 

Y hay un libro que lee en mi desvelo 

Un celaje contempla mi caída 

El maleante comenta mi mal paso 

Un país me ha buscado sobre el mapa 

Y no ha encontrado nunca el menor trazo 

Y esta herida me venda la amargura 

Y la muerte se duerme entre mis brazos”. 

HONOR Y GLORIA SIEMPRE 

MIL VECES VENCEREMOS 

Partido Comunista de Chile 

Santiago, Septiembre 25 de 2021




QUE HAGO AHORA, PATRICIO MANNS.!!!

 


Liselotte Johanna Manns

 

 

 



QUE HAGO AHORA, PATRICIO MANNS.!!!

PAPITO DE MI CORAZON, QUÉ HAGO AHORA CON…

• SILVIO RODRÍGUEZ, JOAN MANUEL SERRAT, VÍCTOR HEREDIA Y PABLO MILANÉS,

• CON TUS BOLEROS DE LOS 3 CABALLEROS, LOS PANCHOS, LOS CUATRO ASES,

• CON TU VALENTÍA AL ACEPTAR SER EL VOCERO DEL FPMR EN EUROPA

QUÉ HAGO AHORA

• CON EL SOL QUE TE ACARICIABA CADA MAÑANA, DE VERANO, INVIERNO, OTOÑO Y PRIMAVERA,

• CON LA LLUVIA, EL VIENTO, EL AMANECER, EL ATARDECER Y EL OCASO,

• CON SARTRE, JORGE LUIS BORGES Y LAS MÁS BELLAS POESÍAS,

QUÉ HAGO AHORA,

• CON TUS MANTAS QUE ABRIGABAN TUS FRÍOS, TUS BOINAS Y BUFANDAS,

• CON TU PAN BAGUETTE, TU QUESO, TUS UVAS Y MANZANAS,

• CON ALLENDE Y TUS VIVENCIAS, TUS ANÉCDOTAS Y CON EL CHE,

QUÉ HAGO AHORA,

• CON VIOLETA PARRA, PABLO NERUDA, ROLANDO ALARCÓN Y VÍCTOR JARA,

• QUÉ HAGO CON EL FÚTBOL, CON TU EQUIPO DE LA U. DE CHILE, EL BOX Y LA SAGA DE BATMAN,

• CON TUS ESCRITOS, PARTITURAS Y TUS MEMORIAS SIN CENSURAS.

QUÉ HAGO AHORA

• CON JACQUES BREL Y SU “NE ME QUITE PA”`,

• CON CHARLES AZNAVOUR Y SU “MOURIR D`AMOUR”,

• CON GILBERT BECAUD Y SU “NATALIE”,

QUÉ HAGO AHORA,

• CON EL LIBRO “REENCARNACIÓN” EN FRANCES, CON EL BUDISMO Y CON TU ATEÍSMO,

• CON TU DEBILIDAD POR LAS MUJERES Y TUS CUENTOS ERÓTICOS,

• CON ZORBA EL GRIEGO,

QUÉ HAGO AHORA,

• CON TU MIEDO A LA VIDA Y TU VALOR FRENTE A LA MUERTE,

• CON “ARRIBA EN LA CORDILLERA”, “BANDIDO”, “EN LOTA LA NOCHE ES BRAVA”, “CANTO ESCLAVO”, “YA NO CANTO TU NOMBRE”,” CUANDO ME

ACUERDO DE MI PAÍS”,

• CON “LA MUERTE NO VA CONMIGO”, “ELEGIA PARA UNA MUCHACHA ROJA”, CON LA “BALADA DE LOS AMANTES DEL CAMINO DE TABERNAY”,

CON “EL PACTO ROTO”, AMERICA NOVIA MIA

QUÉ HAGO AHORA,

• CON “VALDIVIA EN LA NIEBLA”, “PALIMPSESTO”, “EL CAUTIVO DE TIL TIL” Y TU...” VUELVO HERMOSO VUELVO TIERNO”,

• CON EL MAR, FUENTE DE TU INSPIRACIÓN PARA TU MENTE CREATIVA

• CON TU FELICIDAD Y ALEGRÍA Y TAMBIÉN CON TUS DOLORES DE LOS QUE NUNCA TE QUEJASTE.

QUE HAGO AHORA,

• CON EL 18 DE OCTUBRE, AL QUE LE DEDICASTE LA CANCIÓNLA CALLE,”

• CON TU EMOCIÓN DE VIVIR, INTILLIMANNS, PATRICIO MANNS EN VIVO,

• CON TU CIUDAD NATAL NACIMIENTO, LA PLAZA QUE LLEVARA TU NOMBRE Y EL MURAL PINTADO ALLÍ POR EL MOVIMIENTO RAMONA PARRA,

• CON TUS HISTORIAS DE LA DICTADURA,

QUÉ HAGO AHORA

• CON TU CUBA, LINDO CUBA, CON PARÌS, CON TUS VIAJES E HISTORIAS POR EL MUNDO,

• CON TU AY, AY, AY, SÍ, SI, SI, QUÉ COSAS TIENE LA VIDA,

• QUÉ HAGO CON TU COPA Y TU VINO,

QUÉ HAGO AHORA,

• CON TU BÚSQUEDA PERPETUA, TU INSPIRACIÓN, TU MÚSICA, TUS LIBROS, TUS POESÍAS, CUENTOS Y ENSAYOS,

• CON LA LIBERTAD, CON LA DEMOCRACIA Y BORIC,

• CON TU FRANCÉS, TU ITALIANO Y TU “NO INGLÈS”, PORQUE NUNCA TE ENAMORASTE DE UNA INGLESA,

QUÉ HAGO AHORA,

• CON TU MAPA DEL MUNDO EN TU DORMITORIO QUE TE HIZO VOLVER A VIAJAR, TU ESCRITORIO Y TU COMPUTADOR,

• CON TUS GUITARRAS QUE LLORAN TU AUSENCIA, TUS CD”S Y VINILOS,

• QUÉ HAGO CONMIGO Y TUS ABRAZOS MATUTINOS, TUS BESOS, TU MIRADA TIERNA Y HUMEDECIDA.

QUÉ HAGO AHORA,

• CON TUS LARGOS SILENCIOS,

• CON TUS ENTRETENIDAS HISTORIAS Y NUESTRAS LARGAS CONVERSACIONES DE LA VIDA,

• CON ESTE ENCUENTRO MONSTRUOSAMENTE BELLO, COMO REPETÌAS, ENTRE TÚ Y YO,

QUÉ HAGO AHORA,

• CON LA JUSTICIA, LA MENTIRA Y LA VERDAD,

• CON TU DIARIO MATUTINO CON EL QUE QUEDABAS COMPLETAMENTE DESINFORMADO, AL REFERIRTE AL “MERCURIO”,

• CON TUS MIRADAS PROFUNDAS Y AZULES, TUS LÁGRIMAS Y TUS... TE AMO,

QUÉ HAGO AHORA,

• CON LA VIDA QUE ME DISTE Y EL TIEMPO QUE ME REGALASTE,

• CON SIEMPRE UN DIA MÁS, MI CHICOCA, MI VIKINGA, MI CHAMACA, MI CAPITANA, MI VALQUIRIA, MI GUACHITA, MI AMOR,

• CON TUS SUSURROS EN MI OÍDO, QUE SON SECRETOS IMBORRABLES DE MI CORAZÓN Y MI MEMORIA,

QUÉ HAGO AHORA,

• CON EL ACONCAGUA, LA CALETA DE PESCADORES, CONCÓN Y TUS GANAS DE NAVEGAR,

• CON TU GAVIOTA DE VIÑA DEL MAR QUE GANASTE MERECIDAMENTE CON “PASCUA LAMA”,

• CON TUS AMIGAS LAS GAVIOTAS, CLEO Y ROMEO,

QUÉ HAGO AHORA,

• CON TUS PREMIOS Y DIPLOMAS, CON TUS DECRETOS ALCALDICIOS DE HIJO Y CIUDADANO ILUSTRE,

• CON TU PREMIO NACIONAL DE MÚSICA Y LITERATURA QUE NUNCA TE DIO EL ESTADO DE CHILE,

• CON TU BIBLIOTECA INTERMINABLE, TU BOTERO Y TU GUAYASAMÍN,

QUÉ HAGO AHORA,

• CON TU HUMILDAD, TU SENCILLEZ Y DESAPEGO DE LO MATERIAL,

• CON TU PUEBLO QUE TE AMA Y TE SACA DEL PANTANO CADA VEZ QUE TIENES PROBLEMAS,

• CON EL “ROBLE” Y EL “MAESTRO”, COMO TE LLAMAN TUS AMIGOS,

QUÉ HAGO AHORA,

• CON TU PASIÓN, TU ARTE CULINARIO, TU HELADO Y TUS CHOCOLATES,

• CON TU LLANTO DESOLADO AL TERMINA EL DIA,

• CON TUS LECTURAS ETERNAS, PUES NUNCA DEJASTE UN LIBRO SIN TERMINAR,

QUÉ HAGO AHORA,

• CON AMADO NERVO Y SU “VIDA, NADA TE DEBO, VIDA, ESTAMOS EN PAZ”,

• CON TUS LENTES, TU LUPA Y TUS BINOCULARES QUEMADOS POR EL SOL.

• CON TU ALMOHADA QUE COBIJÒ TUS PENAS Y ALEGRÍAS, TAMBIÉN TUS ILUSIONES Y TUS SUEÑOS, QUE ANIDÓ TU CABEZA CREATIVA,

COMPAÑERA DE LÀGRIMAS, Y PESADILLAS QUE TERMINABAN CUANDO TE RENDÍAS AL SUEÑO PROFUNDO EN LOS BRAZOS DE MORFEO.

QUÉ HAGO AHORA

• CON TU VIDA QUE LLENÓ LA MÍA, AGARRADO DE MI MANO Y TU MIRADA AZUL Y HUMEDECIDA,

QUE HAGO AHORA CON TU MUERTE Y TU LEJANIA

• QUÉ HAGO AHORA CON TODO ESTO, MI AMADO PADRE PATRICIO MANNS DE FOLLIOT.

• TU HIJA, LISELOTTE MANNS DE FOLLIOT (ASÍ ME REBAUTIZASTE).

QUE HAGO AHORA MI AMADO PADRE !!

 

 


PATRICIO MANNS

 

 



Por El Siglo / 25/09/2021

  

La cultura chilena está de luto. El pueblo está triste. El fallecimiento de un notable escritor y compositor, con una obra vinculada a la historia, la tierra y el pueblo de Chile. También ejerció como periodista y fue un destacado militante comunista. “Chile le debe -al menos- una de las más grandes distinciones: el Premio Nacional de Literatura o el Premio Nacional de Música”.

 

Santiago. 25/09/2021.

 

Chile de luto

 

El país está de luto. La cultura chilena está de luto. El pueblo está triste. Este sábado 25 de septiembre falleció un ícono de la cultura popular, autor de bellezas literarias y musicales que dan cuenta de la historia y de la vida del país.

A los 84 años murió Patricio Manns de Folliot, luego de prolongados problemas de salud agravados los dos últimos años. Marcel Dupin, representante de Manns, explicó que el escritor y compositor falleció durante la mañana, acompañado de su hija Liselotte Johanna Manns. “Había estado con una descompensación y estaba con un diagnóstico reservado”, indicó. Su hija expresó a la prensa que “él estuvo consciente hasta el final, se fue en paz, a las 09.20 de la mañana, tranquilo y sabía lo que le estaba pasando. El consuelo que me queda es que se fue muy tranquilo, tomado de mi mano y rodeado de su familia”. 

Patricio Manns nació en Nacimiento el 3 de agosto de 1937. De padre suizo-alemán y madre francesa, a los 14 años publicó por primera vez poemas en el diario El Colono de Traiguén. En Memoria Chilena se informa que “en 1963 escribió su primera novela, Parias en el Vedado, que reescribió años después con el título La noche sobre el rastro, ganando con ella el premio Alerce, de la Sociedad de Escritores de Chile, en 1967”. Manns se dedicó al periodismo y trabajó en el diario La Patria, de Concepción, en la radio de la salitrera en María Elena y en Radio Balmaceda y a lo largo de su vida colaboró e diversos medios populares. Desde joven escribió y compuso. Entre sus obras musicales están Arriba en la Cordillera, El cautivo de Til Til, Valdivia en la Niebla, No cierres los ojos, Palimpsesto, Vuelvo, Sambalandó. Y entre sus libros: Buenas noches los pastores, Violeta Parra: La guitarra indócil, Currículum Mortae, La Revolución de la Escuadra, Actas del Alto del Biobío, y Actas de Marusia. 

Patricio Manns trabajó en muchos proyectos y actividades junto a Víctor Jara, Inti Illimani, Rolando Alarcón, los Parra, René Largo Farías, Karaxú, Luis Advis, fue un fiel creador y representante del Nuevo Canto chileno. Apoyó todas las iniciativas culturales durante el Gobierno de Salvador Allende, continúo su obra y su lucha en el exilio peleando contra la dictadura y siempre estuvo vinculado a las batallas culturales, sociales y populares. 

Fue un destacado militante del Partido Comunista y vocero en el exterior del Frente Patriótico Manuel Rodríguez. Fue autor del himno del FPMR. En los sesenta tuvo simpatías con el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) y le dio clases de historia a Miguel Enríquez.

  

 

Deudas pendientes con Pato

 

José Luis Córdova. Periodista.

  

Chile tiene una deuda más desde este sábado 25 de septiembre con la partida de Patricio Manns. 

Escritor, compositor, cantante y guitarrista, este artista es y será mucho más que todo eso. Fue un patriota “rodriguista”, entendido aquello como un chileno revolucionario en el arte y la política, adversario de la tiranía pinochetista y crítico de la interminable transición a la democracia. 

Chile le debe -al menos- una de las más grandes distinciones: el Premio Nacional de Literatura o el Premio Nacional de Música. Merecimientos para ellos tiene de sobra y es reconocido mundialmente por sus obras escritas o interpretadas por sus congéneres, autores o admiradores desde una generación que vivió los mil días de la Unidad Popular con el Gobierno de Salvador Allende. 

Si me permiten, quiero recordar al Pato que conocí en los años 60 en la sede de Los hijos de Chiloé, donde concurría con su amigo Vásquez, compositor y guitarrista que partió a Francia antes que todos los que posteriormente fuimos arrastrados al exilio. 

Junto a Silvia Urbina vivió una juventud tumultuosa, bohemia, pero creativa con mucho compromiso con el amor y con las convicciones. Se convirtió -como se sabe- en un referente de la Nueva Canción Chilena, junto a Violeta y Víctor y sus inolvidables temas musicales como “Arriba en la cordillera”, “El cautivo de Til Til”, íconos actuales de nuestra nacionalidad. 

Tras el brutal golpe de estado de 1973, volví a verlo en Buenos Aires, donde conoció y enamoró a Alejandra, su compañera de las últimas décadas y con la cual compartieron alegrías y dolores, triunfos y derrotas. Nos encontramos más tarde en la aldea de Annecy, en la frontera franco-suiza donde vivía y me hizo conocer la poderosa voz de Leo Ferré, el cantante anarquista francés y me interpretó su himno al Frente Patriótico Manuel Rodríguez y los primeros esbozos de su canción “Vuelvo”. 

Quedó pendiente un viaje a Punta Arenas y debo reconocer que tampoco lo visité en Concón, aunque le hice ver nuestro pesar por la partida de Alejandra que, de alguna manera, nos alertó a todos sobre la posibilidad de un final que, afortunadamente, no fue en solitario gracias a la angelical cercanía de su querida hija, que lo acompañó hasta este doloroso final. 

La cultura chilena ha perdido a otro grande y septiembre vuelve a marcar con luto el devenir del arte en Chile desde el golpe: la muerte de Neruda y, hace 10 años, la de José Miguel Varas y ahora la de nuestro Pato a quien despedimos con especial dolor porque merecía sentir el cariño que hoy todos estamos más que dispuestos a brindarle. Pero él hubiera querido ser reconocido en vida, como debió ser.

 

Arriba en la Cordillera

 

Eduardo Contreras. Abogado.

  

Recuerdo el Paso de Atacalco, provincia de Ñuble, capital de Chillán de donde provengo. Un paso que había sido famoso en aquellos años por el ingreso ilegal desde Argentina de ganado vacuno, además de otros bienes muebles. Y era también el nombre de uno de los hermosos temas conocidos que en los años sesenta del pasado siglo XX nos regalaba la bella voz de un joven artista revolucionario, Patricio Manns. 

Entonces estuvo en todas, no se perdía ni una. Cuantas veces nos regaló su arte, solo o acompañado, allá en el escenario que levantábamos para las campañas políticas, en las escaleras del edificio municipal frente a la plaza de armas chillaneja. Pero no era sólo en nuestra zona, era en todas partes, por todo Chile, con generosidad ilimitada. Eran también los años de Víctor Jara, de Inti Illimani, de Quilapayun, y también de otros más tarde como Illapu. 

Un tiempo inolvidable para el pueblo chileno. 

Vendría luego el brutal genocidio desatado por las distintas organizaciones de la derecha política y económica con el respaldo de fuerzas armadas cobardes y antipatrióticas que no dudaron en disparar contra un pueblo indefenso. 

Y entonces el largo exilio de muchos años. Durante el que Patricio no dejaba de cantar y de crear. Y de apoyar abiertamente la justa causa antifascista del pueblo chileno, llegando a ser vocero del Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR). 

Finalmente el retorno a la patria herida, a luchar, a cantar. 

Se nos ha ido Patricio Manns, pero ahí está y seguirá estando: arriba, muy arriba, en la Cordillera.

 



sábado, 25 de septiembre de 2021

FUNERAL DE PABLO NERUDA PRIMERA EXPRESIÓN ANTIFASCISTA


 

                                      

                                    Iván Ljubetic Vargas, historiador del

                                    Centro de Extensión e Investigación

                                    Luis Emilio Recabarren,  CEILER

 

                      

 


El 23 de septiembre de 1973 fallece (¿asesinado?) Pablo Neruda. El 25, sus funerales son la primera manifestación pública antifascista. 

El escritor colombiano Plinio Apuleyo Mendoza, narra  en su artículo “Aquel Adiós a Pablo Neruda”, publicado por “El Tiempo”, el 7 de abril de 2013:

“Nunca he olvidado el choque que recibimos Fina y yo cuando, al decirle a la recepcionista de la clínica que teníamos una cita con el poeta, ella nos replicó sorprendida: “El maestro Neruda murió a las tres de la mañana”.

Fue tal nuestra congoja y desconcierto que la mujer, apiadada, decidió darnos la dirección de la casa a donde habían llevado el cuerpo del poeta. Aquella dirección me quedó grabada para siempre en la memoria: calle Marqués de la Plata.

Como lo tengo escrito en un texto titulado Aquel adiós a Neruda, hacía frío y todavía flotaba en el aire una neblina matinal cuando llegamos a aquel lugar. La calle pequeña, olvidada, refugio ideal para un poeta, se desprende de otra, igualmente pintoresca, llena de árboles de un intenso color rojizo, que en plena primavera austral dan una impresión de otoño. Cuando, atendiendo los golpes que dábamos a la puerta, apareció una mujer a quien le hicimos una pregunta absurda:

–¿Don Pablo?

–Está arriba –respondió de la manera más natural.

Una casa saqueada.

El patio de entrada se veía inundado. Las piezas de la primera planta, también, por un agua que fluía de alguna parte. Al otro lado del patio, en un nivel más alto, había un jardín húmedo, lleno de escombros: papeles, libros quemados, vidrios, muchos vidrios: crujían bajo la suela del zapato. Dos mujeres removían cautelosamente los escombros. Una de ellas se volvió hacia nosotros.

–La destruyeron –dijo simplemente.

Nos inclinamos para recoger una foto sucia de barro. Era muy antigua: tres hombres y una mujer, vestidos a la moda de los años 30, sentados en medio de la nieve. Parecían reír felices ante el fotógrafo.

–Eran fotos y cartas de don Pablo –dijo la mujer–. No esperaron siquiera a que muriera.

–¿Dónde lo tienen? –pregunté.

–Allí –dijo ella señalando una casa pequeña, semejante a un palomar, que se alzaba en lo alto del jardín.

Subimos por una empinada escalera. Al abrir la puerta, nos encontramos delante del féretro, en un cuarto helado y sin luces, donde solo había media docena de mujeres.

Aquel féretro gris, sin pompa, sin cirios, sin coronas, colocado en un extremo de la pieza y adornado solo con dos rosas blancas que parecían cortadas de prisa, daba una sensación de soledad. Bajo el cristal, descansando sobre un raso, la cara de Neruda parecía reducida, irreal. Lo humano en aquel momento no era su cara, sino la camisa de cuadros que llevaba abierta en el cuello y el saco de tweed: una indumentaria deportiva que hacía pensar en plácidos domingos en Isla Negra.

La esposa de Neruda estaba sentada junto al féretro, sola. A Matilde Urrutia la había yo conocido incidentalmente dos años atrás en Barcelona, en la casa de García Márquez. Nada en aquel verano hacía temer por la vida del poeta. Ni por Chile. La mujer rubia que entonces hablaba con animación mientras se enfriaban en la nevera las botellas de vino blanco esperando la llegada de Neruda permanecía ahora inmóvil y sin llorar, al pie del ataúd, en un cuarto sembrado de escombros. La casa había sido requisada y saqueada. Al ser desviadas las aguas de un canal, la planta baja se había inundado. No había luz eléctrica. Las ventanas estaban rotas. Rotas también las lámparas, rotas en añicos las cerámicas, quemados los libros y desaparecidos los cuadros, una colección de primitivos que Neruda había reunido a lo largo de su vida.

El segundo forastero que llegó, después de nosotros, era un escritor alto, jovial, de cabellos blancos que yo había conocido en un viaje anterior a Chile. No recuerdo hoy su nombre. Pertenecía al partido comunista. Cuando charlábamos en voz baja junto al féretro, Matilde se dirigió a él para solicitarle que se hiciera cargo de los trámites con la funeraria. Buscaba un auto. Yo le ofrecí mi taxi, que esperaba en la puerta. Así quedé también yo comprometido en esas diligencias que abarcaron el resto del día.

Recuerdo que al salir recogí en el jardín un buen número de fotos y cartas regadas por el suelo. Las tuve conmigo seis meses, hasta que se las devolví a Matilde en Caracas, cuando nos encontramos de nuevo en casa de Miguel Otero Silva. Aquella mañana, antes de salir con mi amigo el escritor, la vi en el jardín con la frente apoyada en el tronco de un sauce, llorando en silencio.

Mientras avanzábamos hacia el centro de la ciudad por calles grises, llenas de frío, mi amigo nos contaba a Fina y a mí cómo se había descartado la idea, propuesta por algunos, de llevar el cadáver de Neruda a México. Matilde no estuvo de acuerdo porque podría ser algo malinterpretado por el pueblo chileno. Mi amigo abrió su mano y nos enseñó una llave. “Es para la tumba de Pablo”, nos dijo.

El mausoleo donde sería sepultado el cuerpo del poeta pertenecía a los familiares de un famoso dirigente de fútbol chileno, Carlos Dittborn. Sepultura provisional: más tarde sus restos serían llevados a Isla Negra, para respetar una voluntad expresada por Neruda.

El empleado que nos atendió en la funeraria llenó las planillas con una minuciosa aplicación burocrática. “¿Nombre del fallecido?” “Neftalí Reyes Basoalto”. “¿Padres?” “José del Carmen Reyes y Rosa Basoalto”. Etcétera.

Al cabo de un detallado registro, no todo estaba en regla. Faltaba la cédula del poeta y el registro de defunción (lo obtendríamos más tarde: Neruda había fallecido a consecuencia de un cáncer en la próstata y no de un infarto, como se dijo).

Finalmente, una última pregunta: “¿Cuántas carrozas?” Nuestro amigo no sabía: “En condiciones normales deberían ser más: siete o diez carrozas, qué sé yo –dijo–. Pero me temo que en las actuales circunstancias baste una sola”.

Su tono era ligeramente amargo. El amigo de Neruda no sabía en aquel momento si debía o no esconderse, si sería o no detenido. Aquella madrugada había recibido por teléfono la noticia de la muerte del poeta cuando se hallaba en su apartamento, entregado a una faena dispendiosa: estaba quemando su biblioteca, llena de libros marxistas, en previsión de una requisa. Los libros habían terminado de arder en la chimenea del salón cuando empezaba a amanecer.

Al día siguiente, contra lo que temíamos, había más gente de lo previsto en la puerta de la casa: unas 300 personas, contando periodistas y fotógrafos europeos. El sol apenas calentaba. Había en el aire algo que sugería aún el olor, el color del invierno austral. Cubierto con la bandera chilena, el féretro fue transportado a través del jardín lleno de agua hasta la carroza funeraria que aguardaba en la puerta. Cuando el cortejo iba a iniciar su marcha, en un ambiente donde llegaba a percibirse el miedo de aquellos días, estalló en la calle un grito anónimo:

–¡Camarada Pablo Neruda!

–¡Presente! –contestó la multitud.”

 

                                     *************

El periodista  chileno  Sergio Villegas en su obra  “Funeral Vigilado” publicada en Berlín, RDA, en 1984, recoge el testimonio de algunos participantes en el funeral de Pablo Neruda del 25 de septiembre de 1973:

 

“Bello: Atravesamos la Avenida Perú. Al enfilar Santos Dumont, los que habían llegado en auto comenzaron a bajar para seguir a pie.

Nunca vi mayor expresión de duelo en una multitud. En esas fisonomías se unían la desolación causada por la muerte de Pablo y la vigilia tensa que imponían por el terror los militares facciosos.

‘¡Viva Pablo Neruda!’

‘¡Viva el Partido Comunista!’

 

Cada cierto trecho, desde el centro del desfile alguien leía en voz alta. Llevaba un libro de Neruda abierto en las manos.

 

‘Chacales que el chacal rechazaría

 piedras que el cardo seco mordería escupiendo

 víboras que las víboras odiarían!

 

‘Compañero Pablo Neruda...

‘¡Presente!’

Este grito se repetía tres veces. Nadie se ocultaba. Nadie tenía miedo. Muchos respondían ‘presente’ con el rostro mojado por el llanto.

 

   


                     

Luis Alberto: Era ‘España en el corazón’. El presidente del Sindicato Quimantú sacó el libro y empezó a leer con voz fuerte. Poco después aparecieron otros recitadores. Había mucha gente que se sabía esos versos de memoria...

Los periodistas extranjeros, que andaban por todas partes, se acercaban a preguntar y nosotros les contestábamos apenas, temiendo que se tratara de policías...

 

Aída: Cuando entramos al cementerio, íbamos ya cantando abiertamente y en realidad sollozando La Internacional. Había mucha gente esperando. Se empezaron a vocear nombres de nuevo. El de Pablo. Se me acercó Irma de Almeyda y me dijo: ‘No hemos nombrado a Allende’ Íbamos atravesando la cúpula de la entrada en ese momento. Y hacia arriba, hacia la cúpula, grité con todas las fuerzas que me quedaban: ‘¡Salvador Allende!’... Y vino el coro entonces: ‘¡Presente!’ Había un abogado del sur por ahí cerca y escuché que decía: ‘Estos comunistas no van a aprender nunca’. Vi a Alones muy afectado, y a Fernando Castillo, el rector de la universidad Católica, que sollozaba. Empezó a oírse la voz de Chela Álvarez muy fuerte...

 

       


 

Loyola: Yo había quedado rezagado y cuando me reincorporé al cortejo, en Avenida La Paz, confieso que quedé helado de pavor, pues ya en un tono crecientemente alto la gente iba cantando La Internacional, puño en alto, todos sin distinción: Gente que jamás pensó ser comunista, simplemente escritores o amigos de Pablo, sintieron tal vez que no había mejor modo de expresar lo que llevaban adentro que alzar el puño y cantar ese himno.

 

        

 


Los soldados rodeaban la plaza que queda frente al cementerio. Estaban a la vista. Yo creí que era cosa de segundos la descarga de metralleta cuando alguien de gran vozarrón empezó a gritar: ‘¡Compañero Pablo Neruda’ y todos contestamos ‘¡Presente!’ Se repitió el grito dos o tres veces y las respuestas crecían en fuerza, pero de pronto el grito fue: ‘¡Compañero Víctor Jara!’ y a todos se nos quebró la voz porque era la primera vez que se nombraba a Víctor en público denunciando su asesinato. ‘¡Presente!’ contestamos todos lo mejor que pudimos. 

Pero entonces se produjo un silencio y enseguida, como tomando aliento, la voz gritó con  todas sus fuerzas: ‘¡Compañero Salvador Allende!’, pronunciando el ‘Allende’ en forma muy marcada.

Y allí la respuesta fue una especie de aullido ronco, quebrado, distorsionado por la emoción y por el terror y por las ganas de gritar de modo que se oyera en todo el mundo: ‘¡Presente!’ Yo creo que ahí se nos pasó el miedo a todos, porque ahí no había ya nada que hacer. Más valía morir con el puño en alto y cantando La Internacional, y así cantando a voz en cuello, todos llorando, entramos al Cementerio General. Tal vez la presencia de muchos periodistas extranjeros nos salvó”.




viernes, 24 de septiembre de 2021

LA MUERTE ¿ASESINATO? DEL POETA

 

 

                                     Iván Ljubetic Vargas, historiador del

                                     Centro de Extensión e Investigación

                                     Luis Emilio Recabarren, CEILER

 

 

 


El conocer la verdad sobre la muerte ¿asesinato?  de Pablo Neruda en la Clínica Santa María el 23 de septiembre de 1973 tiene no sólo para los chilenos enorme importancia. Ello traspasa nuestras fronteras.

En este trabajo intentamos sólo mostrar algunas informaciones que hemos logrado reunir.

 

EL TESTIMONIO DE MANUEL ARAYA

El martes 21 de noviembre de 1972, Pablo Neruda  retornó a  la patria desde Francia, después de haber cumplido su misión como Embajador ante el Gobierno de ese país y ser galardonado con el Premio Nobel de Literatura 1972.

Poco después un joven de 26 años, llamado Manuel Araya, pasó a ser  su guardaespaldas, su secretario y su chófer.

Araya recuerda: “Con él viví en la casa de Isla Negra. Neruda tenía flebitis en la pierna derecha y cojeaba a veces. Estaba en tratamiento de cáncer de próstata pero no estaba agónico. Era un hombre de más de cien kilos, robusto, de buena mesa y fiestas, y muy cordial y bueno con la gente”.


EL DÍA DEL GOLPE FASCISTA

“El 11 de septiembre de 1973, cuando Pinochet da el golpe de Estado, estábamos en Isla Negra. Ese día él iba a hacer una especie de inauguración de Cantalao, unos terrenos que había comprado, en El Quisco, donde quería construir una residencia para escritores de todo el mundo. Pero a las cuatro de la mañana oí la campanita con la que él me llamaba para decirme que acababa de escuchar en una radio argentina que se preparaba un golpe de Estado. Ese día entran en el palacio de La Moneda y asesinan a Allende. Yo había aflojado unos tubos del televisor para que él no viera lo que pasaba. Pero se entera, claro. Todo el país entra en toque de queda. Nos quedamos sin teléfono. Isla Negra se llena de carabineros. ‘Nos van a matar a todos’, decía don Pablo. Hablaba de la Guerra española, de lo que hizo Franco… Neruda se daba valor”.


MILITARES ALLANAN HOGAR DE NERUDA

“Al día siguiente, ponen frente a Isla Negra un buque de guerra con cañones. El embajador de México le ofrece asilo. El día 14 llegan los militares y allanan la casa. Nos asustamos. Neruda habla con su médico, el doctor Roberto Vargas Salazar, que le dice que el 19 de septiembre en la Clínica Santa María se iba a quedar vacía la pieza 406. Los militares no le querían dar el salvoconducto, así es que se tuvo que decir que estaba mal y debía salir para recibir tratamiento; la única forma de sacarlo era por razones humanitarias”.



 

EL LARGO VIAJE A LA CAPITAL

“El día 19 viajamos en el auto, de Isla Negra a Santiago. Tardamos como unas cinco horas, cuando lo normal eran dos. Fue un día horrible. Nos detuvieron varias veces. En Melipilla nos hicieron bajar y tirar al suelo. Nos hicieron pasar miedo. El hostigamiento fue terrible. Llegamos como a las seis de la tarde. No dejamos solo a Neruda nunca. Todos los días me quedé a dormir por las noches, sentado en una silla, y Matilde en una salita de la entrada principal de la pieza”.

“El día  sábado 22 le entregan el salvoconducto y acuerda con el embajador mexicano, Gonzalo Martínez Corbalá, viajar el lunes 24.  Ese mismo 22 lo visita en la Clínica Radomiro Tomic y le cuenta que Víctor Jara fue asesinado. Neruda se desespera».

Manuel Araya tenía 27 años aquel sábado 22 de septiembre de 1973, víspera de un viaje de Neruda a México.

 

DOMINGO 23 DE SEPTIEMBRE DE 1973

«Al día siguiente, domingo 23, me dice que vaya a Isla negra con La patoja, como le decía a Matilde, a traer el equipaje. Nos vamos y él se queda con su hermanastra Laurita. Cuando estamos casi de vuelta, a las cuatro de la tarde, él llama a la Hostería Santa Helena y pide que le digan a Matilde que se vaya como un tiro para la clínica. Cuando llegamos veo a Neruda con la cara roja. ‘¡Qué pasa don Pablo!’, le pregunto. ‘Me pusieron una inyección en el estómago y me estoy quemando por dentro’, me contestó. Fui al baño, cogí una toalla, la mojé y se la puse en el estómago. Cuando estoy en eso entra un médico y me dice: ‘Como chófer debe ir a comprar Urogotán’, yo no sabía qué era, solo después supe que era para la gota”.

Eran cerca de las seis y media de la tarde, cuando Manuel Araya  salió corriendo de la Clínica Santa María, de Santiago de Chile, cogió el Fiat 125 blanco y se fue a comprar el medicamento. Cuatro militares con metralletas lo detuvieron.

Araya les explicó quién era:

-“Soy el secretario, el chófer y la persona que cuida de don Pablo Neruda, el Nobel de Literatura, y voy a comprarle un medicamento urgentemente”.

Lo bajaron del auto, recibió insultos, golpes, un disparo en una pierna… Después  lo llevaron a una comisaría donde fue interrogado y torturado. Luego,  dejado en el campo de prisioneros del  Estadio Nacional.  Allí pasó la noche. Al día siguiente, el arzobispo Raúl Silva Henríquez lo reconoció. Tras la sorpresa inicial le dijo:

-“Manuel, fíjese que anoche murió Pablito, a las diez y media’. Araya exclamó:

-“¡Asesinos!”.

El arzobispo pidió a los militares que sacaran al chófer del Estadio. Sólo se logró 42 días después. Salió con ropas prestadas, una barba muy larga y 33 kilos de peso. Pero su calvario recién  acababa de empezar.


AÑOS DE PENURIAS

Desde la muerte de Pablo Neruda no se tuvo noticias de Manuel Araya. Aseguró después que  tal vez, se salvó una segunda vez de la muerte, cuando, el 22 de marzo de 1976, su hermano Patricio fue hecho desaparecer al ser confundido con él. También, que mataron a Homero Arce, secretario personal de Pablo Neruda, en 1977.

Dijo: “A todos los colaboradores de Neruda los hicieron desaparecer. Yo soy la parte principal que queda viva”.

“Un día volví a Santiago para no seguir exponiendo a mi familia. Vivía casi escondido en la casa de unos amigos. No tenía carné de identidad, ni de conducir. Nadie me daba trabajo, hasta que en 1977 empecé de taxista. La dictadura terminó en 1990. Dos años después, empecé a trabajar en Pullman bus, en la parte administrativa, hasta 2006, cuando me jubilé».

Su contacto con Matilde Urrutia, la tercera mujer de Neruda, que falleció en 1985, no continuó. Porque ella se negó a hablar del  asesinato. Quedaron enemistados.


QUERELLA DEL PARTIDO COMUNISTA

En el año 2011 un periodista de la revista mexicana ‘Proceso’ publicó su historia. En ella, Manuel Araya entregó su testimonio sobre la muerte del poeta.

El martes 31 de mayo de 2011, el  Presidente del Partido Comunista, Guillermo Teillier, junto a los abogados Eduardo Contreras y Julia Urquieta,  presentaron  una querella con el objetivo de aclarar la muerte de Pablo Neruda.

En la ocasión, Guillermo Teillier aseguró: “Esta querella ha sido presentada porque han surgido versiones que desmienten lo que hasta ahora considerábamos la versión oficial sobre la muerte de Pablo Neruda”

A su vez, explicó el abogado Eduardo Contreras: “El Partido Comunista de Chile presenta esta querella porque el conjunto de evidencia registrada en los últimos meses señala claramente que hay una duda legítima respecto de esta presunta muerte natural del poeta Pablo Neruda.

Al testimonio del compañero Manuel Araya, se suman declaraciones de varias personas, entre ella el ex Embajador de México en Chile, Gonzalo Martínez, que tuvieron con Pablo en día anterior a su muerte. En dicho testimonio, Martínez asegura que el poeta “podía conversar tranquilamente, caminó por la pieza, intercambiamos opiniones políticas, describió qué objetivos finales quería llevar en su viaje a México. Expresó dudas de irse del país, porque dijo que quería compartir la suerte de su pueblo”.

 

LA EXHUMACIÓN DEL CUERPO DEL POETA

En 2013 el juez Mario Carroza, que anteriormente había abierto una investigación para esclarecer las circunstancias de la muerte de Neruda, ordenó, después de 20 meses de interrogatorios y pericias, la exhumación del cuerpo del poeta.

La Fundación Neruda, que (“curiosamente”) en un principio se oponía a ello por considerarlo una profanación, finalmente lo aceptó declarando confiar en que "el examen tanatológico contribuya a aclarar las dudas que pudieran existir respecto de la muerte del poeta"

Los preparativos para la exhumación comenzaron en Isla Negra el 6 de abril de 2013 con la instalación de una carpa en el lugar de su sepultura  y el 8 se efectuó la diligencia, que duró una hora y dieciocho minutos.

Ese mismo día los restos de poeta llegaron al Servicio Médico Legal de Santiago, en vistas a análisis a realizar en laboratorios chilenos y extranjeros.

En noviembre de 2013, Patricio Bustos, director del Servicio Médico Legal de Chile, dio a conocer los resultados de los exámenes toxicológicos realizados en EE.UU. y España, que descartaron que Neruda hubiera sido envenenado y confirmaron que falleció producto de un avanzado cáncer de próstata.

 

APORTES DE BACHELET Y AMORÓS 

Sin embargo, Rodolfo Reyes, sobrino del poeta, insistió en que terceras personas están involucradas en la muerte de Neruda y anunció que pedirían nuevas diligencias.

En enero de 2015 la presidenta Michelle Bachelet designó a unos abogados para que investigaran el caso de la muerte del poeta en el Programa de Derechos Humanos del Ministerio del Interior. El 25 de marzo de ese año enviaron la conclusión de sus investigaciones al magistrado Mario Carroza Espinosa encargado del proceso de la muerte del poeta, quien lo incorporó en el secreto del sumario.

Este documento fue dado a  conocer públicamente por el historiador y escritor español Mario Amorós en su biografía de Pablo Neruda “El Príncipe de los Poetas”.

Este informe, basado en pruebas testimoniales y documentales y redactado por Francisco Ugás Tapia, Rodrigo Lledó Vásquez y Hugo Pavez Lazo —secretario ejecutivo, jefe del Área Jurídica y abogado, respectivamente, de dicho Programa—concluye  que "resulta claramente posible y altamente probable la intervención de terceros en la muerte" de Neruda.

Este aporte de Mario Amorós hizo que el caso saltara nuevamente a la palestra.

 

LAS DUDAS PERSISTEN

Las dudas sobre la causa de la muerte de Neruda persistían debido a que, según se informó en mayo de 2015, especialistas españoles habían encontrado en los restos del poeta el estafilococo dorado  una bacteria ajena a los tratamientos del cáncer y que, cuando es alterada, resulta altamente tóxica y puede acelerar la muerte de una persona. Dos laboratorios, uno en Canadá y otro en Dinamarca, iniciaron en febrero de 2016 una serie de peritajes para tratar de determinar si hubo o no alteración del estafilococo.

Un análisis científico reveló el viernes 20 de octubre de 2017 que el poeta chileno y Premio Nobel de Literatura, Pablo Neruda, no murió a causa de una caquexia cancerosa provocada por el cáncer de próstata que padecía, como aparece en su certificado de defunción.

Pese que aún se desconoce la causa específica del deceso del escritor, "la caquexia está descartada. Eso está claro", aseguró el juez especial Mario Carroza, en una conferencia de prensa realizada en Santiago de Chile.

Desde el martes 17 de octubre de 2017, 16 expertos y peritos de España, Estados Unidos, Dinamarca, Canadá, Francia y Chile compartieron sus estudios y análisis en la capital chilena.

La Fundación Neruda, a través de su director ejecutivo Fernando Sáez, declaró al respecto que "esta noticia no es ninguna noticia", que se trata de "una presunción de ellos" y que cualquier información fidedigna sobre el fallecimiento del poeta depende ahora de los resultados científicos.

El reentierro  de los restos de Neruda en su tumba en Isla Negra estuvo a cargo de funcionarios del SML y de la PDI y se realizó el 26 de abril de 2016. El día anterior se celebró un funeral popular en el ex Congreso Nacional.

 

           


 

El compañero Manuel Araya espera el veredicto. Su última misión con Pablo Neruda está cumplida. Lo han escuchado.

 

OTRO TESTIMONIO 

El periodista y documentalista brasileño Frederico Füllgraf, acreditado en Chile durante  el Gobierno de Salvador Allende,  publicó a finales del año 2013 el reportaje: “Crónica de un presunto asesinato” en el número 70 de la revista “Brasileiros”, emitida en Sao Paulo, en la cual narra su cobertura de la exhumación de Pablo Neruda en Isla Negra. 

Frederico Füllgraf descubrió fotografías de Pablo Neruda ya fallecido en la Clínica Santa María. Desde ese entonces se reconstruyen los hechos, y se produjo un vuelco total en la versión oficial entregada por la junta militar en los tiempos de la dictadura de Augusto Pinochet. 

Mientras Füllgraf realizaba su investigación,  señaló que las imágenes fueron capturadas el día 24 de septiembre de 1973 por el fotógrafo brasileño Evandro Teixeira, corresponsal en Chile del entonces periódico "Resumen", quién junto con el periodista Paulo César de Araújo, cubrieron el golpe militar de Pinochet a solo días del 11 de septiembre. 

Cuarenta  años después, Frederico logró ubicar al fotógrafo en Brasil y lo entrevistó.

Araújo entregó las fotos a la familia del poeta, y comenzaron a circular por distintos medios de comunicación en el mundo, incluso en un extenso reportaje en la revista “Proceso”, de México. 

Según señala dicha investigación, el supuesto médico a cargo, habría inyectado un veneno al poeta. Según el informe indica que el director de la Clínica Santa María, -recinto hospitalario donde murió Neruda-, asegura que el escritor falleció "víctima de una infección urológica [o urinaria] crónica y flebitis". 

Neruda no estaba tan desnutrido. En las imágenes el poeta aparece muerto con sus habituales kilos de más, lo que, según el autor del escrito presenta "una contradicción del informe médico. El certificado de defunción decía: "caquexia" –estado degenerativo y desnutrición extrema-, pero ese diagnóstico parece ser de otra persona, no de Pablo Neruda". 

En la investigación, el texto se alude también a una noticia publicada por el 'Jornal do Brasil' al día siguiente de la muerte del poeta. En el artículo, que lleva por título 'Neruda morre em Santiago' aparece un Boletín Médico que le dio el presunto "director" de Clínica Santa María al fotógrafo Evandro Teixeira, en el que se afirma que Neruda falleció como "víctima de infección urológica [o urinaria] crónica y flebitis, conforme diagnosticó en la tarde [del día 23] el médico Sergio Drapper" (24/09/1973). 

Cabe destacar, que en la misma clínica donde falleció Pablo Neruda en 1973, murió años más tarde, en 1982, el expresidente Eduardo Frei Montalva (1964-1970), cuyo deceso se atribuyó entonces a motivos de salud, hasta que en 2006 se probó que fue asesinado con gas mostaza y talio y finalmente a finales de enero del 2019, el ministro en visita Alejandro Madrid dictó sentencia contra seis involucrados en la muerte del expresidente Eduardo Frei Montalva, incluido su chofer.

La investigación confirmó que se trató de un homicidio coordinado por la dictadura. 

De estas investigaciones depende que el mundo sepa la verdad.