domingo, 28 de junio de 2020

INICIOS, EJEMPLO Y DERROCAMIENTO DEL GOBIERNO DE JACOBO ARBENZ





A 66 años de su  derrocamiento:





                                                       Iván Ljubetic Vargas, historiador del
                                                       Centro de Extensión e Investigación
                                                       Luis Emilio Recabarren,  CEILER




El 27 de junio de 1954 fue derrocado el presidente de Guatemala Jacobo  Árbenz por un golpe de estado,  fruto de una operación encubierta de la CIA, la que orquestó y financió ese  asalto contra un gobierno democráticamente elegido.

Jacobo Árbenz Guzmán había nacido en Quezaltenango Guatemala, el 14 de septiembre 1913. A la edad de 19 años ingresó a la Escuela Politécnica para realizar estudios militares. Allí se convertiría en uno de los alumnos más distinguidos y alcanzaría el grado de oficial. Viajó al extranjero con la finalidad de adquirir nuevos conocimientos y así formarse una idea más amplia de los problemas nacionales e internacionales. Impartió la cátedra de Historia Militar de Centroamérica y tuvo a su cargo la de Historia Universal. Llegó a desempeñar el cargo de ministro de la Defensa Nacional.

La carrera política de  Jacobo Árbenz  tomó relevancia a partir del 20 de octubre de 1944, por su participación en los movimientos de la Revolución de ese mismo año. Integró la Junta Revolucionaria que derrocó al gobierno, junto al mayor Francisco Javier Arana y al civil Jorge Toriello Garrido. Jacobo Árbenz fue propuesto como candidato electoral para la presidencia de la República por los partidos Integración Nacional de Quetzaltenango, Renovación Nacional y Acción Revolucionaria.

ASUME LA PRESIDENCIA DE LA REPÚBLICA

                             


En diciembre de 1950 ganó por un amplio margen las elecciones presidenciales guatemaltecas, apoyado por obreros, campesinos, estudiantes, maestros e intelectuales del país. El 15 de marzo de 1951 recibió el cargo de presidente de la República en el Congreso Nacional de manos del doctor Juan José Arévalo. Su gobierno se mantuvo dentro de los lineamientos de la Revolución de 1944, cuyos principales objetivos fueron la revisión a la Ley de Reforma Agraria, la defensa de las instituciones democráticas y la defensa de la soberanía de Guatemala.

DERROCADO POR EL IMPERIALISMO

El 27 de junio de 1954 fue derrocado el presidente de Guatemala Jacobo  Árbenz por un golpe de estado  fruto de una operación encubierta de la CIA, la que orquestó y financió ese  asalto contra un gobierno democráticamente elegido.

Aunque el presidente  Jacobo Árbenz nunca habló de pasar al socialismo ni adoptó alguna medida socialista, sus enemigos lo tildaron de comunista y de seguir las órdenes  de Moscú, lo cual constituía un mal ejemplo para los demás países latinoamericanos.

LA UNITED FRUIT COMPANY  Y LA CIA

¿Por qué derrocaron a Árbenz?  La causa fue que el Gobierno de Arbenz había iniciado la única reforma agraria que ha tenido Guatemala en su historia. Para ello nacionalizó 390 mil hectáreas de la United Fruit Company. En esta empresa tenían intereses personales el secretario de Estado del gobierno estadunidense, John Foster Dulles, y su hermano Allen, entonces director de la  CIA.  Estos maniobraron  para proteger sus intereses en Guatemala. A lo anterior se debe agregar la preocupación de los imperialistas debido a la participación de  miembros del pequeño partido comunista de Guatemala —el Partido Guatemalteco del Trabajo-— en las decisiones más importantes del gobierno de Arbenz.

Allen Dulles, seguramente pensando en sus intereses en la  United Fruit Company, advirtió  que Guatemala era “una cabeza de playa soviética en América”.

Eran los tiempos de la Guerra Fría. Gobernaba en Estados Unidos el general Eisenhower y en ese país imperaba la era anticomunista del macartismo. La CIA montó la “Operación Éxito”.

LA CIA ACTÚA

El 19 de febrero de 1954, la CIA comenzó la Operación WASHTUB, un plan para plantar armas soviéticas falsas en Nicaragua que demostrarían los nexos de Guatemala a Moscú.

En mayo  de 1954 la CIA introdujo  armas checoslovacas a Guatemala a bordo del barco sueco Alfhem. Los checoslovacos suministraron un arsenal de armas nazis de la Segunda Guerra Mundial, por un pago en efectivo hecho por la CIA.

Estas armas fueron una “prueba irrefutable” de los nexos de Arbenz con los soviéticos.
El presidente estadounidense Eisenhower, citando la posibilidad del comunismo, se lanzó contra Árbenz. Éste denunció el complot internacional para quitarlo del poder. Decretó entonces la suspensión de las garantías constitucionales.

              


EL CHE EN GUATEMALA

Ernesto Che Guevara estuvo poco más de nueve meses en Guatemala. Su vida en el país centroamericano fue difícil y compleja. Llegó a principios de 1954, cuando ya la situación política del país era crítica. Durante ese tiempo intentó reiteradamente trabajar como médico del Estado pero las diversas gestiones nunca se concretaron y sus problemas económicos eran muy serios.

En aquellos días Guatemala era un hervidero de grupos de exiliados y militantes progresistas e izquierdistas, fundamentalmente latinoamericanos. Al poco de llegar conoció a  Hilda Gadea. Ella colaboraba con el gobierno de Árbenz  y que más adelante se convertiría en su primera esposa. También contactó  a la familia del exiliado  nicaragüense Edelberto Torres, y a un grupo de exiliados cubanos que habían participados en la toma del Cuartel Moncada. Entre ellos que  estaba  Ñico López, y con quien Guevara estableció una sólida amistad.

Las ideas de Guevara habían evolucionado. Eran mucho más comprometidas políticamente, con una clara simpatía por el  comunismo. Pese a ello, se mantenía apartado de cualquier organización política.

En Guatemala comenzó a escribir un libro titulado “La función del médico en América Latina” en el que consideraba que la «medicina social preventiva» y el médico constituían un eje central para una transformación revolucionaria orientada a establecer una sociedad socialista.

A fines de mayo de 1954, Guevara salió de Guatemala hacia El Salvador para renovar el visado. Al regresar a Guatemala la situación del gobierno era ya desesperada y el ataque inminente.

LA INVASIÓN

A las 20 horas del 18 de junio de 1954, las fuerzas del coronel golpista guatemalteco Castillo Armas, con apoyo de Estados Unidos,  cruzaron la frontera. Eran  cuatro grupos  de unos 480 soldados, que  entraron a través de cinco puntos a lo largo de la frontera hondureña y salvadoreña. Además de estas tropas regulares, diez  saboteadores entrenados en Estados Unidos fueron delante explotando los puentes claves y cortando las líneas de telégrafo. La invasión fue respaldada por cuatro aviones norteamericanos que ganaron la guerra psicológicamente.

El desarrollo entero de la invasión fue expresamente diseñado para sembrar el pánico y dar la impresión de probabilidades insuperables, para atraer la población y a los militares a su lado, antes que derrotarlos. Durante la invasión, la propaganda radiofónica transmitía falsos informes de enormes fuerzas que se unían a la población local en una revolución popular.

En los primeros combates fueron derrotados los invasores. Entonces  el presidente Arbenz mandó a su comandante militar que permitiese a los rebeldes adentrarse en el país. Arbenz y su comandante principal no temían el ejército rebelde pero estaban preocupados de que si eran aplastados darían un pretexto para una intervención abierta militar estadounidense.

DERROCADO JACOBO ARBENZ

El  25 de junio de 1954, EE UU envió un ultimátum a Arbenz para que  renunciara. El pueblo, en lugar de atemorizarse, le pidió armas y el presidente ordenó entregarlas a las organizaciones populares. Pero el jefe de las Fuerzas Armadas ya lo había traicionado. Ardían en llamas poblaciones al oriente del país y eran atacados barrios céntricos de la capital. En Puerto Barrios fueron fusilados 12 dirigentes sindicales.  La embajada de  EE UU planteó un segundo ultimátum a Arbenz.
 
Toda esta operación llegó a su fin cuando la noche del  27 de junio de 1954, el presidente  Arbenz fue obligado a renunciar y a exiliarse.

EL CHE COMBATIÓ

Al producirse el golpe contra el Gobierno de Árbenz, el Che se incorporó a la brigada juvenil comunista Augusto César Sandino para enfrentar a las tropas de Castillo Armas.



Después de heroica resistencia las fuerzas leales fueron derrotadas el 3 de julio de 1954. Ernesto se refugió en la Embajada Argentina, donde fue incluido entre los refugiados comunistas.

Así como en Pablo Neruda su experiencia en la Guerra Civil Española fue decisiva para adoptar los ideales comunistas, lo mismo le ocurrió a Ernesto Guevara en Guatemala.

LA PRIMERA INTERVENCIÓN DIRECTA DE CIA EN AMÉRICA LATINA

El embajador estadounidense tuvo a Guatemala en sus manos. Estableció una junta de gobierno a la que entregó una lista larga de "comunistas" para matar. Como la junta se negó, la depuso e instituyó otra. Pronto Carlos Castillo Armas fue declarado presidente de la república consumándose el golpe de estado.

Fue ésta  la primera intervención directa de la  CIA en América Latina. El golpe de estado contra Árbenz y el pueblo trabajador guatemalteco, además de permitir mantener intactos los intereses del imperialismo y de la oligarquía, inauguró un prologado periodo de décadas de terror sangriento contra trabajadores, campesinos pobres, estudiantes, etcétera, que dejó un saldo de cuando menos 200 mil asesinatos y desaparecidos políticos. El imperialismo  no solo impuso el nuevo gobierno militar, y lo armó, sino que además le señaló una lista de personas que debían ser eliminadas de inmediato.

Jacobo Árbenz  murió en tierras mexicanas el 27 de enero de 1971 de un paro cardiaco producto de un “extraño accidente” en que su radio cayó dentro de la tina en que se estaba bañando.


“Gloriosa victoria”, mural de Diego Rivera. Al centro, el secretario de Estado de los EE UU, John Foster Dulles, le da la mano a Castillo Armas.






ÁNGEL PARRA: UN COMUNISTA DE TODA LA VIDA





En su 77º natalicio:



        


Luis Ángel Cereceda Parra nació en Valparaíso el 27 de junio de 1943. Hijo de Violeta Parra y de Luis Cereceda Arenas, maquinista del ferrocarril.

En 1948, cuando tenía cinco años de edad,  luego de la separación de sus padres, comenzó a cantar en los circos el repertorio de célebres intérpretes, como  Leo Marini.
En 1953 conoce  al maestro Isaías Angulo, quien le enseña a tocar el guitarrón chileno. Tenía por entonces  los diez años.

En 1958, a los 15 años, publicó su primer EP, junto al grupo Los Norteños. Lo tituló  “Cuatro Villancicos chilenos. Incluyó dos villancicos folclóricos y dos de su propia creación.


                 Violeta y Ángel

TAMBIÉN EN LA TELEVISIÓN

En 1960 Ángel Parra comenzó  a trabajar en los inicios de la televisión chilena. Cumplió diversas labores, desde tramoya hasta artista y asistente de dirección. Repitió la experiencia en Uruguay, donde llegó a ser director.

GIRA POR EUROPA

En 1961 recorrió Europa junto a su madre Violeta Parra y su hermana Isabel.  Formaron   el famoso dúo Isabel y Ángel Parra.

En 1965 retornaron a Chile y  formaron la Peña de los Parra. Allí actuaron con otras figuras como Víctor Jara, Rolando Alarcón, Patricio Manns.

COMO SOLISTA

Ese mismo año,  Ángel Parra  lanzó su primer disco como  solista. Se tituló “Ángel  Parra y su guitarra”. Fue el inicio  de  una constante y prolífera producción musical. Muy luego produjo  su segundo álbum titulado  “Oratorio para el pueblo”,  conformado en su gran mayoría por temas propios. Poco después, ayudó a la formación del naciente grupo Quilapayún.  Poco después realizó lo mismo con el conjunto Los Curacas.

LA CANCIÓN NUEVA CHILENA

El  aporte  de Ángel Parra resultó  fundamental para el movimiento de la Nueva Canción Chilena. Sus composiciones abarcan temas de la canción protesta, el folclore chileno y del latinoamericano. En ocasiones canta con su hermana Isabel. Fue, junto a Víctor Jara, uno de los primeros cantautores que se abrió a otros estilos musicales. Por ejemplo, el rock, lo que hizo colaborando con Los Blops, un grupo de rock chileno.

DETENIDO POR LOS FASCISTAS











Ángel Parra en 1973



En el año 2005, Ángel Parra publicó uno de sus libros. Lo tituló “Manos en la nuca”. Esa posición tan común en tiempos de la dictadura de Pinochet cuando era detenido un patriota. En él narra sus experiencias como detenido político en 1973, a través de un personaje ficticio. Pero el gesto también marcó un antes y un después en la carrera del músico, que incluso privado de libertad o imposibilitado de volver a su país, se las arregló para tener una prolífica etapa creativa.

El cantautor nacional, como miles de militantes y simpatizantes de izquierda o vinculados al gobierno de Salvador Allende, fue obligado a adoptar esa posición cuando fue detenido luego del Golpe fascista cívico-militar de 1973. Fue trasladado al Estadio Nacional, para luego recalar en el campo de concentración Chacabuco, en pleno  desierto de Atacama.

EN EL CAMPO DE CONCENTRACIÓN DE CHACABUCO

Allí, en medio de las difíciles condiciones de vida en el lugar, Ángel  Parra organizó, junto a un grupo de presos políticos, la resistencia en torno a la cultura. Formaron el grupo “Los de Chacabuco” para interpretar temas del cancionero popular latinoamericano y obras religiosas. Fue en estos meses de detención donde compuso y montó por primera vez el “Oratorio de Navidad” y “La Pasión según San Juan”. Antes de ser liberado, Parra participó en un acto donde le cantó al resto de sus compañeros, presentación que fue grabada por Luis Alberto Corvalán y  editada en 1975 en un álbum titulado “Chacabuco”.

Ángel Parra salió del campo de prisioneros de Chacabuco en febrero de 1974.

EN EL EXILIO

Vivió el destierro en México y Francia. Se dedicó a denunciar por el mundo los crímenes de la dictadura  cívico-militar de Pinochet, las violaciones de los derechos humanos.

Paralelamente continuó con su producción discográfica, destacando de ese período el LP de guitarra popular chilena. 

RETORNA A LA PATRIA

Volvió  a Chile en  1989 para realizar una gira. Después efectuó  constantes venidas al país, residiendo en Francia.

En la década de 1990 su producción es aún más abundante, incluyendo un disco sobre los 500 años del descubrimiento de América (con letras de Ramón Chao), el 50º aniversario de la muerte de Gabriela Mistral, cuecas choras, homenajes a Violeta Parra y otros

Además, reeditó en compacto,  parte de su producción de los años ‘60.  A fines de 2004 recibió, junto a su hermana Isabel, la distinción de «Figuras fundamentales de la música chilena».

ENTREVISTA EN  REVISTA “CARA”: “HAY PARRA PA’RATO”

En una entrevista aparecida en revista “Cara” en el año 2013, Ángel Parra realizó importantes declaraciones. Hemos seleccionado dos de ellas:

“—Hace poco Miguel Bosé dijo que no volvería a dar su apoyo a ningún político a no ser que fuera de una raza nueva. ¿Qué opinión le merecen sus palabras?

—Qué pena que haya hecho esa declaración porque él es todo un símbolo. Entonces si le dice eso a un cabro joven qué ganas le van a quedar de participar en política. Es muy malo que un artista tan popular y querido como él haga ese tipo de comentarios. Naturalmente como dice Nicanor, la libertad es libre ¡Viva el dieciocho! En lo personal estoy profundamente comprometido con la política. Milité en el Partido Comunista toda la vida y mi corazón está ahí…”

“—Los escritores dicen que uno siempre está escribiendo de sí mismo.

—Claro, de donde más vas a sacar las historias. Yo no tengo formación, no fui al colegio, menos a la universidad pero lo aprendí todo en la casa. He vivido mucho y tengo tantos recuerdos, situaciones difíciles, la cárcel, la detención en el campo de presos políticos de Chacabuco cuando comenzaba la dictadura, el regreso, la violencia, la alegría del primer hijo. Todo eso lo vas armando con pasiones, locura, desencuentros y en eso estoy. Completamente fascinado”.

“VENCEREMOS”
También en el año 2013, Ángel Parra lanzó su disco “Venceremos”, en homenaje al Compañero Presidente Salvador Allende, con motivo del 30º aniversario del golpe cívico-militar del 11 de septiembre de 1973.

FALLECIMIENTO

Ángel Parra falleció  en París el 11 de marzo de  2017 a los 73 años, tras padecer un  cáncer de pulmón.

Según lo informado por su familia, Ángel Parra falleció a las 08:15 horas en el Hospital D´Antony de Paris, donde vivía desde el exilio, hace más de cuarenta años junto a su mujer Ruth Valentini.

El artista permanecía internado en Francia en estado de coma inducido y conectado a un respirador artificial, tras sufrir una fuerte recaída a causa de la enfermedad que se había extendido a su hígado.

DISCOGRAFÍA

Ángel Parra tiene una fructífera discografía, que incluye más de 50 discos sólo como solista.

ESCRITOR

Escribió varios libros, entre ellos “Violeta se fue a los cielos” (en que se basó una película dirigida por Andrés Wood), “Mi Nueva Canción Chilena”. “Al Pueblo lo que es del Pueblo”,  “Al Mundo Niño Le Canto”. “Con las manos en la nuca” (novela)
CINE

Estrenó también el mediometraje “Violeta Más Viva Que Nunca”, documental que registra profundas conversaciones sobre Violeta Parra con Gastón Soublette, Jodoroswsky  y Gonzalo Rojas entre otros grandes amigos.

                                






sábado, 27 de junio de 2020

HACE 112 AÑOS NACIÓ UN REVOLUCIONARIO LLAMADO SALVADOR ALLENDE GOSSENS







                                          Iván Ljubetic Vargas, historiador del
                                          Centro de Extensión e Investigación
                                          Luis Emilio Recabarren, CEILER






Salvador Allende Gossens nació en Valparaíso el 26 de junio de 1908. Por entonces, Chile tenía una población de tres millones de habitantes. La clase obrera cumplía 80 años de combativa existencia y  sumaba  250 mil trabajadores. De su seno había surgido Luis Emilio Recabarren, quien desde hacía 15 años participaba en la lucha social.

Al nacer Allende, habían transcurrido  seis meses de la masacre de la Escuela Santa María de Iquique.

UNA PROMESA ANTE LA TUMBA DE SU PADRE

El joven Salvador tenía 18 años cuando ingresó, en 1926, a la Escuela de Medicina de la Universidad de Chile. Un año más tarde se inició la dictadura del  general  Ibáñez.
Los sectores más consecuentes se opusieron a la tiranía. Entre ellos, los estudiantes universitarios. En primera fila estuvo Allende.  El 26 de julio de 1931 un amplio movimiento democrático hizo caer al dictador.

Chile vivió impactantes acontecimientos. A comienzos de septiembre de 1931 se sublevó la marinería de la flota de guerra.

En junio de 1932 un golpe cívico-militar dio nacimiento a la República Socialista, que duró  doce días,  siendo  derrocada el 16 de junio de 1932.  Ese mismo día, Allende fue detenido y encarcelado. Estando en prisión, falleció su padre. Le autorizaron para asistir  una hora a los funerales. Ante la tumba de su progenitor  hizo  solemne promesa: “Desde este momento consagraré mi vida a la lucha social”. Era el 8 de noviembre de 1932. Cumplió con ese compromiso hasta el fin de su existencia.

MINISTRO DE PEDRO AGUIRRE CERDA

Allende fue uno de los fundadores del Partido Socialista de Chile, surgido el 19 de abril de 1933.
El 6 de mayo de 1936 se constituyó el Frente Popular, primera coalición de izquierda de nuestra historia.
En los comicios presidenciales del 25 de octubre de 1938 triunfó el abanderado del Frente Popular, el  maestro radical Pedro Aguirre Cerda. El 28 de septiembre de 1939, cuando tenía 31 años, Allende asumió como Ministro de Salubridad. Ese mismo año, contrajo matrimonio con Hortensia Bussi.

FORJANDO LA UNIDAD SOCIALISTA-COMUNISTA

En 1951 surgió el Frente del Pueblo, formado por el ilegal Partido Comunista y el  pequeño Partido Socialista de Chile.
El Frente del Pueblo proclamó a Salvador Allende  candidato a la Presidencia de la República.




EN EL PUERTO ROJO
Recuerdo con emoción la primera vez que vi y escuché a Salvador Allende.
Fue una tarde de verano de febrero de 1952. Nos juntábamos en el puente Arévalo, en San Antonio. Allí donde termina la avenida  Centenario  y comienza el camino a Santiago. Se veían  lienzos, banderas rojas y chilenas.   Estudiantes universitarios que veraneaban en la zona, se  unieron  a nosotros,  jotosos de San Antonio,  y formamos un alegre destacamento juvenil, que lanzaba  consignas  y cantaba canciones revolucionarias.
De pronto alguien gritó:
-          ¡Ahí viene el candidato!
-          ¡Y también el camarada Lafertte!, agregó  otro.






















                                             Elías Lafertte


Comenzamos a  marchar por Centenario. Llegamos a la Plaza de San Antonio, muy cerca del puerto. Escuchábamos sirenas de remolcadores y de algún barco. La brisa  traía el salobre sabor a mar.
Se inició el acto. Lo abrió el presidente del Comando Allendista de San Antonio. Fue anunciado Elías Lafertte. Aplausos y La Internacional, cantada por la mayoría de los asistentes que levantamos nuestro puño derecho.

Gobernaba el traidor. Los comunistas estábamos fuera de ley y éramos perseguidos. Por ello, la plaza se pobló de gritos: -¡Y que fue... y que fue... Aquí estamos otra vez!

EDUCADOR DE MASAS

Con enorme entusiasmo y el Himno Nacional recibimos a Salvador Allende. Fue la primera vez que  lo vi y escuché. Era un  educador del pueblo. Su discurso fue claro y emotivo.
Se refirió a los problemas de Chile y a sus soluciones.
Esa noche, bajo un cielo estrellado y teniendo como música de fondo el  ronronear  del océano,  Allende planteó las medidas para terminar con el atraso del país y la miseria de la gente: romper las ataduras con el imperialismo,  hacer de Chile el cobre chileno,  realizar una profunda reforma agraria...
Nos llamó a  luchar sin claudicar y jamás sentirnos derrotados.
El futuro es nuestro, enfatizó el candidato del Frente del Pueblo.
Aquella  noche de febrero de 1952 quedé convencido que triunfaríamos el 4 de septiembre de ese año.

ALLENDE CONTINUÓ LUCHANDO

No fue así.  Se impuso el exdictador Carlos Ibáñez del Campo, apoyado por una amplia coalición, en que había  desde marxistas hasta fascistas.
Allende perdió. Sacó algo más de 50 mil votos (el 5,43% de los sufragios válidamente emitidos). Pero no fue derrotado.  Siguió luchando.




En febrero de 1956  nació el Frente de Acción Popular, FRAP. Lo formaron los partidos comunistas, Socialista de Chile, Socialista Popular, el Partido del Trabajo y otras colectividades.

El FRAP proclamó la segunda candidatura de Salvador Allende a la Presidencia de la República.  Fue vencido el 4 de septiembre de 1958.  Quedó segundo, detrás del derechista Jorge Alessandri Rodríguez. Pero, el avance de las fuerzas populares fue enorme. Los 51 mil votos de 1952 se habían convertido en 356 mil (el 28,51% de los votos válidamente emitidos).

 El imperialismo tomó nota de ello. A partir de ese momento, adoptó una  enconada posición antiallendista.  Esto quedó comprobado en la campaña presidencial que debía culminar el 4 de septiembre de 1964.

















John Kennedy


LA SANTA ALIANZA CONTRA ALLENDE

Ya en 1962 el Presidente John Kennedy señaló “que era de interés de la seguridad nacional norteamericana que resultase elegido en 1964 el candidato Eduardo Frei Montalva”.
Esta  insolente intervención en nuestros asuntos internos fue respaldada por decenas de  millones de dólares, según  afirmó Edward Korry,   ex  Embajador estadounidense en Santiago.

Por su parte,  la jerarquía de la Iglesia Católica chilena emitió, con fecha 18 de septiembre de 1962, un documento donde se sostenía que “de una victoria del comunismo en Chile,  la Iglesia y todos sus hijos no pueden esperar otra cosa sino persecuciones, lágrimas y sangre”.




Triunfó Frei  en 1964, con el apoyo del imperialismo y de la derecha criolla.  Pero las fuerzas democráticas continuaban creciendo. Ahora Allende, candidato del FRAP,  obtuvo 997.902 votos (el 38,64% de los sufragios válidamente emitidos).


CON LAS BANDERAS DE LA UP

El 9 de octubre de 1969 se constituyó la Unidad Popular. La formaron dos partidos marxistas: el Partido Comunista y el Partido Socialista; tres colectividades socialdemócratas: el Partido Radical, el Partido Socialdemócrata y y  la Acción Popular Independiente, API; más un  movimiento de origen cristiano,  el MAPU.

El 17 de diciembre de 1969 se aprobó el Programa Básico del Gobierno Popular. Pero no fue fácil designar el candidato único. Renunciaron en aras de la unidad  Pablo Neruda, del Partido Comunista; Jacques Chonchol, del MAPU; Alberto Baltra, del Partido Radical. Pero se mantenían  Salvador Allende, del Partido Socialista, y Rafael Tarud, del Partido Socialdemócrata y de la Acción Popular Independiente. Pasaban los días y no se definía el abanderado de la Unidad Popular. Los otros: Jorge Alessandri, de la derecha,  y Radomiro Tomic, demócrata cristiano, estaban hacía meses en campaña.

SALIÓ HUMO BLANCO

El  Partido Comunista convocó a una concentración en la Plaza Bulnes para el 22 de enero de 1970. Y comunicó a sus aliados que, si a esa fecha no había candidato único,  proclamaba definitivamente a Pablo Neruda. 




Poco antes de las 19, hora fijada para el inicio del acto, se logró el difícil parto. Luis Corvalán, secretario general del Partido Comunista, pudo decir en esa tarde de verano: “Salió humo blanco... Tenemos candidato único... Es Salvador Allende”.
Estalló la alegría en la plaza. Miles de  gargantas enronquecieron gritando: “Allende... Allende... Allende”...  “El pueblo unido… jamás será vencido”.  Y el  eco recorrió  la patria entera.

Se inició la campaña presidencial más breve de la Izquierda.
Breve, pero a la ofensiva, con movilizaciones de masas, con la constitución de miles de comités de base, con acciones audaces que derrotaron la campaña del terror, con  heroicas brigadas, entre ellas las Ramona Parra, que pintaron hasta el cielo.

EL COMPAÑERO PRESIDENTE

Y la cuarta fue la vencida. El 4 de septiembre de 1970 triunfó Allende. Obtuvo el 36,22% de los votos válidamente emitidos.
 Cuando amanecía el día 5, dijo en  emotiva improvisación pronunciada desde los balcones de la Federación d Estudiantes:

”Esto que hoy germina es una larga jornada. Yo sólo tomo en mis manos la antorcha que encendieron los que antes que nosotros lucharon junto al pueblo y por el pueblo...

“A la lealtad de ustedes, responderé con la lealtad de un gobernante del pueblo; con la lealtad  del Compañero Presidente...

“Le debo este triunfo al pueblo de Chile, que entrará conmigo a La Moneda”. Y así fue. Después de 60 días al rojo, en que el Imperio y todos los enemigos del pueblo recurrieron hasta al crimen para impedir la llegada de Allende a La Moneda,  el  3 de noviembre de 1970 se inició el Gobierno Popular, el período más brillante de la historia de Chile.

EL GOBIERNO POPULAR

Salvador Allende encabezó el Gobierno Popular,  que ha sido la hasta ahora más grande conquista del movimiento obrero chileno Fue el período de mayores avances económicos, sociales y políticos para el país y el pueblo.

Gracias a los cambios revolucionarios impulsados, Chile conquistó su independencia económica, con la nacionalización de las empresas trasnacionales que explotaban nuestras riquezas básicas, en primer lugar el cobre. Terminó con el freno que significaba el latifundio, al erradicarlo con una profunda reforma agraria. Acabó con el dominio que la oligarquía financiera ejercía sobre nuestra economía, al estatizar la banca y otras cien empresas que estaban en su poder.
De enorme importancia lo constituyó la creación del área social de la economía, propiedad de todos los chilenos, que llegó a controlar el 33% de la producción nacional.
Se llevó adelante una política exterior digna y soberana. Por ejemplo restableció relaciones con Cuba a diez días de llegado Allende a La Moneda.

Todos estos cambios se tradujeron en un mejoramiento de la vida de los trabajadores.
La cesantía disminuyó de un 6,3% a un 3%. Los salarios, pensiones y montepíos aumentaron su poder adquisitivo en un 66%. El salario mínimo tenía un poder de compra equivalente a 27,3 kilos de pan al día (actualmente, alcanza para unos 6 kilos de pan diarios).
Se entregó previsión social a 725 mil chilenos. Se crearon consultorios de salud en el campo y en los barrios. Hubo avances en la educación pública y los profesores recibieron beneficios por primera vez sin necesidad de protestas ni paros. Se establecieron  becas para hijos de obreros, campesinos y mapuches.
Se dio  medio litro de leche gratis diario a todos los niños hasta 15 años. Se publicaron libros de la literatura nacional y mundial a precios muy bajos. Hubo vacaciones populares.
Los trabajadores tuvieron participación efectiva en la marcha del país. Ha sido el único gobierno con ministros obreros.

ALLENDE CONSECUENTE HASTA LA MUERTE

2 de diciembre de 1971.  En el acto de despedida de Fidel Castro en el Estadio Nacional, un día después  que el fascismo  mostrara  sus garras en Santiago, el compañero







Presidente dijo:
“Yo no tengo pasta de apóstol ni tengo pasta de Mesías, no tengo condiciones de mártir, soy un luchador social que cumple una tarea, la tarea que el pueblo me ha dado...
 Que lo sepan, que lo oigan, que se les grabe profundamente: defenderé esta revolución chilena, y defenderé el Gobierno Popular porque es el mandato que el pueblo me ha entregado.


NO TENGO OTRA ALTERNATIVA

No tengo otra alternativa. Sólo acribillándome a balazos podrán impedir la voluntad que es hacer cumplir el Programa del pueblo”.




11 de septiembre de 1973.  Atacado por las tropas fascistas, Salvador Allende proclamó  a través de Radio Magallanes:
“Ante estos hechos sólo me cabe decirles a los trabajadores:
‘¡Yo no voy a renunciar! Colocado en este tránsito histórico pagaré con mi vida la lealtad del pueblo”.

Lo dijo y lo hizo. Fue leal  hasta el último minuto de su existencia. Lealtad se escribe con “L” de Allende.

Levantemos en alto su ejemplo, sus ideales y su obra. Completemos  la gran tarea que nos entregó cuando dijo:

“¡Sigan ustedes,  sabiendo,  que más temprano que tarde, de nuevo abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre digno para construir una sociedad mejor!”



SIEMPRE ESTARÉ JUNTO A USTEDES




" Seguramente Radio Magallanes será acallada y el metal tranquilo de mi voz ya no llegará a ustedes. No importa. La seguirán ollendo. Siempre estaré junto a ustedes".

Y ESTÁ SIEMPRE PRESENTE

En las masivas y combativas acciones de la rebelión popular, iniciada el 18 de octubre de 2019, Salvador Allende estuvo presente junto al himno “El Pueblo Unido”.

Su ejemplo de revolucionario impulsó y seguirá impulsando  los combates por abrir de nuevo las grandes alamedas.