viernes, 3 de julio de 2026

LA MASACRE DE RANQUIL

 


      

    

                                                       Iván Ljubetic Vargas, historiador del

                                                        Centro de Extensión e Investigación

                                                         Luis Emilio Recabarren,  CEILER

 

 

 


 

 

1.- LOS ORIGENES

El Valle de Lonquimay, ubicado en el Alto Bio-Bio, pasó a formar parte del territorio nacional, en virtud del Tratado de Límites con Argentina, suscrito el 28 de julio de 1881. Fue incorporado a la comuna de Lonquimay, departamento de Victoria, provincia de Malleco. El entonces ministro de Guerra del Presidente Aníbal Pinto, Francisco Puelma López, era propietario del fundo San Ignacio de Pemehue, ubicado en el nacimiento del río Renaico y que –antes del Tratado de 1881- limitaba con Argentina- reclamó para sí el nuevo territorio. Lo ocupó como propio.

Este Tratado de 1881 estableció la repatriación de los ciudadanos de ambos países, que así lo desearan. Según el cálculo del cónsul chileno en Neuquén, 25 mil compatriotas vivían en esa región argentina. De éstos, fueron repatriados entre 8 mil y 10 mil. Los establecieron en el Valle de Lonquimay, al sur de los fundos Rahue y Chipalco, territorio que el gobierno obligó a devolver  a Francisco Puelma. Eran 4 mil hectáreas de tierra fiscal.  Allí ubicaron, además de los llegados desde Neuquén, a antiguos colonos y pobladores del valle.

Durante la dictadura de Carlos Ibáñez del Campo, gran parte de las tierras apropiadas por Francisco Puelma (139.362 hectáreas) fueron entregadas a sus herederos, la Sucesión Puelma Castillo, a través del Decreto N.º 3871, del 14 de agosto de 1929. Esta injusta medida del dictador tuvo el agravante que dentro de las tierras cedidas, se encontraban las 4 mil hectáreas fiscales entregadas a los colonos.

Y éste fue el origen de los sangrientos sucesos ocurridos en Ranquil.

 

EL SINDICATO AGRÍCOLA DE LONQUIMAY

Al conocerse la noticia del decreto firmado por Ibáñez que había entregado a la Sucesión Puelma Castillo 139.362 hectáreas, incluyendo 4 mil de terrenos fiscales, que habían sido entregados a colonos, los perjudicados se movilizaron.  Papel importante en esas acciones lo jugó el Sindicato Agrícola de Lonquimay, fundado por el profesor comunista Juan Segundo Leiva Tapia, que era su presidente, y un minero de Lota de apellido Alarcón.

Una delegación del sindicato viajó a Santiago.  Después de numerosas entrevistas, logró que se anulara el Decreto 3871 y que se dictara uno nuevo, el N.º 265, de 27 de marzo de 1931. Éste dispuso que a las 139.362 hectáreas, entregadas a la Familia Puelma Castillo, se le restauran 30.000, en las cuales se radicarán definitivamente los colonos, dejando -además- una reserva fiscal como excedente.

El sindicato era muy especial. Agrupaba una heterogénea composición social: indígenas, inquilinos, colonos pobres, colonos acomodados, obreros del Túnel Las Raíces y de los lavaderos de oro, dueños y empleados de pulperías, pretendientes de tierras. Era un sindicato de hecho.

 

¿QUIEN ERA JUAN SEGUNDO LEIVA TAPIA?

Elías Lafertte Gaviño, en su libro “Vida  de un Comunista” escribió refiriéndose a la participación de Leiva Tapia en un Congreso de la FOCH, realizado en Santiago a comienzos de 1933:

“Vinieron delegados de las zonas mineras, campesinas y fabriles más importantes, y entre todos ellos se levantó con relieves impresionantes la figura de Juan Segundo Leiva Tapia, que representaba a una cooperativa de colonos agrícolas de Lonquimay. Aunque vestía como sus compañeros de trabajo, botas de montar, chaqueta corta y manta de castilla, era un hombre muy cultivado, que argumentaba admirablemente y hablaba  con lógica y al mismo tiempo con pasión. Había estudiado en el Instituto Pedagógico y según entiendo se había recibido de profesor de castellano y francés. Conmovido por la miseria de los campesinos, había dedicado a ellos su vida, a organizarlos, a levantarlos, y para esta tarea hizo lo que debe hacer un luchador: se identificó plenamente con los campesinos pobres, pasó a ser uno más de ellos”.

 

LA CRISIS DEL 29 TAMBIÉN GOLPEA AL SUR DE CHILE

La crisis del sistema capitalista, iniciada en Estados Unidos en 1929, repercutió fuertemente en Chile en los años 1930 y 1931. Fue especialmente afectada las faenas salitreras del Norte Grande. Las oficinas apagaron sus fuegos. Miles de trabajadores lanzados a la cesantía. Deambulaban por el territorio nacional. Muchos volvieron a los lugares de donde habían salido. Algunos se establecieron en el Alto Bio-Bio. El gobierno reabrió lavaderos de oro. También  inició la construcción del Túnel de Las Raíces. En esas obras las condiciones de trabajo eran inhumanas y las remuneraciones miserables. Entonces, muchos obreros optaron por un terreno donde establecerse y asegurar así el futuro para sus familias.

 

 

Túnel de las Raíces

 

UNA VEZ  MÁS,  ALESSANDRI  CONTRA EL PUEBLO

La situación cambió radicalmente con la llegada de Arturo Alessandri. Por segunda vez  a la Presidencia de la República.  Fue, como su primer gobierno, un régimen abiertamente reaccionario.  Los hacendados Puelma Castillo lograron que se derogaran los decretos que favorecían a los colonos y que les entregaran las 30.000 hectáreas de terrenos fiscales.

 

 

 

                                                Arturo Alessandri Palma


En los dos  gobiernos de Arturo Alessandri Palma se persiguió y masacró a los trabajadores, La masacre de Ranquil fue una de las 12 que se perpetraron durante sus mandatos.   

Este  despojo "legal" sirvió de base para el desalojo masivo y definitivo de colonos pobres, de inquilinos que también tienen derecho a esas tierras, de mapuches que aún seguían en sus reducciones, cada vez más pequeñas.

  

2.- LOS DESALOJOS

En abril de 1934 se inició en el Valle de Lonquimay, Alto Bío-Bío, el desalojo de colonos que habían trabajado por años  tierras fiscales.

El sargento primero Germán Troncoso González, de la dotación de la Quinta Comisaría de Carabineros de Curacautín1 Prefectura de MaÍleco,  afirmó que del "Intendente de la Provincia de Cautín, emanó una orden de desalojo contra los colonos del Alto Bio-Bio.  El cumplimiento de la orden estaría a cargo de la Cuarta Comisaría. de Victoria".

                               

 

 

 


 

TESTIMONIO DE UNA VÍCTIMA

Clementina Sagredo, detenida en los sucesos de Ranquil, al quedar en libre plática declaró a  "El Diario Austral" de Temuco:

“En abril fuimos lanzados junto con 63 familias desde Nitrito donde vivíamos tranquilamente cultivando nuestras tierras, pero el señor Vial consiguió lanzarnos con la fuerza pública, y nos dejó sin un palmo de terreno en medio de los riscos de la cordillera.  Lo mismo que nosotros, esas 63 familias se encuentran abandonadas y no sé cómo tienen que comer. Ninguna tiene nada de terreno y no hay esperanzas de que se les dé algo".

 

UN DIPUTADO DE DERECHA ADVIERTE

Cuando recién comenzaba la operación de expulsión de sus tierras y la quema de  viviendas de campesinos en el valle de Lonquimay, el diputado gobiernista, Arturo Huenchullán, parlamentario por Victoria, envió un telegrama al Presidente Alessandri:

"Temuco, 3 de abril de 1934.  Presidente República. Moneda - Santiago

"La orden de lanzamiento de colonos del Alto Bio-Bio que cumplen 30 carabineros, está causando alarma en la región entera.

"Los colonos pueden, pagar el fundo Guayalí con intervención de la Caja. De Colonización. Ésta circunstancia indicarme a rogarle suspender el lanzamiento y solucionar el conflicto comprando el fundo.

 

PUEDE REPETIRSE LO DE SAN GREGORIO

Agregaba el diputado: "Cincuenta y más familias quedarán en la calle pública frente al penoso invierno de esa región cordillerana.  Lamento que las peticiones de los dueños de fundos hayan podido tanto.

"Es probable que ocurran muertes como en San Gregorio, tal hecho constituirá fuente inagotable para los contrarios a vuestro Gobierno.

"Cumpliendo mi deber de diputado de esta región, ruego excusarme por hacer presente lo que V. R. puede derogar en cualquier momento.  Respetuosamente.  Diputado Huenchullán".

 

A PESAR DE LAS MENTIRAS

El Gobierno de Alessandri intentó negar la existencia de los desalojos, causa de los sucesos de Ranquil.  Pero, como afirmó "El Diario el Austral" de Temuco, “a pesar de las declaraciones  terminantes del Ministerio, el hecho es que los lanzamientos a que se refería el diputado Huenchullán se efectuaron según comunicaciones recibidas de esa región. . ."

 

3.- LA RESISTENCIA

Los lanzamientos de abril de  1934 coincidieron con una huelga de los obreros que construían el Túnel Las Raíces, en contra de los despidos que –de cien en cien- realizaba la empresa a cargo de la obra. Muchos de estos trabajadores se unieron a los que luchaban  por sus tierras. Otro tanto hicieron obreros de los lavaderos de oro.

 

 

 


Poco a poco fue creciendo la resistencia al despojo.  Era difícil para las víctimas aceptar dejar tierras y pertenencias, que quemaran lo que tanto les había costado construir, ser lanzados a los caminos o llevados a inhóspitos lugares en la Cordillera.  Y el crudo invierno, ya se acercaba. Entonces se fue forjando un movimiento por la defensa de la tierra en el valle de Lonquimay. Participaban colonos pobres, campesinos, gente de los lavaderos de oro, obreros del Túnel Las  Raíces; mapuches de Ralco, encabezados por el cacique comunista Ignacio Maripe.

El frío comenzaba a castigar a los que no tenían casa, y el hambre los atenazaba.  Desesperadas, algunas familias despojadas asaltaron las pulperías en busca de víveres.  Hubo choque con los dueños y empleados.  Cayeron algunas víctimas.

 

LA PRENSA DERECHISTA MIENTE

Esto ocurrió especialmente en los fundos Nitrito y Ranquil.  La prensa oficialista hablaba de "hechos delictuosos" y calificaba a los autores de "salteadores", "ladrones”, "gente sin Ley". Carabineros recibieron  la orden de perseguirlos y detenerlos.

Pero, hacia fines de mayo, se produjo un cambio en el tratamiento de los sucesos del Valle de Lonquimay.  Ahora, lo que allí existía era una "insurrección armada", una "resistencia armada".  Los colonos y campesinos pasaron a ser "sediciosos", "rebeldes".

 

DEFENDIENDO SU TIERRA   



      

Hubo grupos de desposeídos dispuestos a defender, con las pocas armas que poseían, la tierra y sus vidas.  Por ejemplo, el parte N.º 544, de la Primera Comisaría de Bio-Bio, se refería a un grupo "de 70 hombres más o menos, de estos 10 armados de carabinas, revólveres, escopetas, montados, y el resto a pie, armados con garrotes”.

A los defensores de sus tierras se les calificaba como un ejército revolucionario, que cumplían directivas de Moscú.  Se les inventaron terribles crímenes, que luego eran desmentidos por la  realidad.

 

CIVILES  MOMIOS EN LA REPRESIÓN

En la zona había 200 carabineros con pertrechos de guerra. Los apoyaban  civiles reaccionarios  movilizados en la zona.  Se creó la Guardia Civil de la ciudad de Lonquimay, que agrupaba a unas cien personas; se envió al lugar del conflicto a una compañía de la Milicia Republicana, con armamentos e instrucción de infantería, en Temuco se organizaron Milicias Republicanas.  También actuaba la Guardia Blanca, bajo el mando de un subdelegado.

 

SOLIDARIDAD COMUNISTA

Los sectores democráticos del país, entre ellos en forma especial los comunistas, se esforzaban por dar a conocer la verdad de lo que ocurría en el Alto Bio-Bio y, junto con esto, organizar la solidaridad con los desposeídos.  Cuando cumplía esta noble tarea en la región del Laja fue asesinado el dirigente del Partido Comunista, José Ricardo Bascuñán Zurita, quien desde los días de la dictadura de Ibáñez se había distinguido por su trabajo entre los campesinos y que en 1930 fue elegido miembro del Comité Central, en el cual ocupó la responsabilidad de Encargado Agrario.

Bascuñán Zurita fue detenido y ultimado por agentes del gobierno de Alessandri.  Hicieron desaparecer su cadáver, que jamás fue encontrado.

 

4.- LA BREVE RESISTENCIA ARMADA 

El 26 de junio de 1934 se inició la resistencia armada.  Carabineros y los destacamentos civiles ya mencionados, procedieron a reducir a los campesinos.  Estos, sin conocimientos militares, fueron atrapados entre dos fuegos por las fuerzas al mando del comandante Délano, que avanzaron simultáneamente por ambas riberas del Bio-Bio.  Tuvieron lugar algunos encuentros menores, como el de Nitrito.  El más importante se produjo en el Puente Ranquil. En ese lugar, el 2 de julio de 1934, unos 200 campesinos, se hicieron fuerte para impedir el paso de las fuerzas represivas.  Fueron derrotados.

 

MÁS TROPAS DESDE SANTIAGO

Ese mismo día 2 de Julio, el Presidente de la República Arturo Alessandri Palma, ordenó al Director General de Carabineros, Humberto Arriagada Valdivieso, trasladarse con policías de la capital a Mulchén, "con el fin de impedir el avance sobre dicha ciudad de los bandoleros".

A las 3,15 del 3 de julio, partió desde Santiago un tren especial llevando oficiales y cien hombres de tropa.  Llegó al pueblo de Santa Fe, a las 17 horas del mismo día.

Con esos refuerzos, las fuerzas de Carabineros sumaban unos 300 efectivos, armados y equipados, con la tarea de "cercar a los facciosos del Alto Bio-Bio".  "El Diario Austral" de Temuco, de fecha 3 de julio informaba que cuatro aviones de bombardeo "vienen a combatir a los rebeldes de Lonquimay".

 

5.- PERSECUSIÓN  Y MASACRE

Después de  la batalla del Puente Ranquil,  lo que vino fue el aniquilamiento de los defensores de sus tierras.

Clementina Sagredo relata: “Después vinieron una persecución, una cacería que no terminaba nunca.  Murieron ocho hombres de mi familia.  A José Rosario, mi hermano mayor, le cortaron las orejas, la nariz, lo castraron.  Y a cientos de nosotros nos llevaron amarrados hasta Temuco, a pie por la nieve.  Éramos una larga y fantasmal procesión oscura y cruel".

Según el diputado Huenchullán, esta cacería produjo más de 60 muertos entre colonos y mineros de los lavaderos de oro.

Clementina Sagredo afirmó que asesinaron a más de cien. Fue  una de las masacres más bárbaras de la historia de Chile. Pero la matanza no terminó ahí.  La persecución en el valle de Lonquimay arrojó unos 500 detenidos.  Sólo en el fundo Lolco las tropas del comandante Délano capturaron  a unos cuatrocientos o más.

 

LA MARCHA DE LA MUERTE

Fueron conducidos a Temuco, a pie, amarrados, por la nieve.  A esa ciudad sólo llegaron 55, según una lista aparecida en el "Diario Austral" del 14 de julio de 1934, y puestos a disposición del Ministro en Visita.  Sólo 55 de 500.  ¿Qué sucedió  con el resto?

Clementina Sagredo narra: “A muchos los sacaban de la columna de presos y partían con los pacos.  Se despedían de nosotros con una mirada triste.  A la hora, los pacos volvían solos.  Después de asesinarlos fríamente, los echaban al Bio-Bio"

 

DENUNCIAS  DE UN SENADOR

 

 

Senador Juan Pradenas Muñoz

 


El senador del Partido Democrático, Juan Pradenas Muñoz, dijo en la sesión del 24 de agosto de 1934 de la Cámara Alta:

“De estas 500 personas prisioneras tomadas por las fuerzas del comandante Délano Soruco, llegaron 32 detenidos a Temuco.

¿Dónde están los demás señor Presidente?

Si estas 500 personas estaban prisioneras, no pudieron huir.  Pues bien, señor Presidente, tengo algunos antecedentes para creer que la mayor parte de estos hombres fueron asesinados cobardemente, sin juicio previo, sin establecerse responsabilidades..."

 

600 ASESINADOS

La matanza de los campesinos del valle de Lonquimay se inició al finalizar la resistencia de éstos, el 2 de Julio, coincidiendo con la llegada a la zona del Director General de Carabineros Humberto Arriagada Valdivieso y sus 110 hombres.  No menos de 600 personas fueron fríamente asesinadas en la cacería y en la columna hacia Temuco.

Los carabineros y civiles que les secundaban se ensañaron contra los que se habían levantado para defender la tierra, en especial con sus líderes.  Uno de ellos fue el cacique mapuche de Ralco, Ignacio Maripe, militante comunista, asesinado en medio de horribles torturas: le sacaron los ojos, le cortaron la lengua y las orejas, hasta dejarlo exánime.  Otro fue Juan   Leiva Tapia, líder de los colonos y militante comunista.

 

6.- LA PRENSA DE DERECHA MIENTE

"El Diario Austral” de Temuco, publicó  en su edición del 10 de Julio de 1934 una crónica titulada  "Como murió Juan Leiva Tapia", en donde sostiene que fue muerto en una casa en donde se había refugiado.

Pero, al día siguiente, entregaba otra versión: “capturado Leiva Tapia y dispuesto a denunciar a sus compañeros, encabeza una columna de carabineros como guía, la que es emboscada al llegar a un puente denominado Angostura.  Allí los ‘amotinados’ dan muerte a Leiva Tapia.  El combate dura en el fondo del río Ranquil descansa ahora el ejecutor del levantamiento de Lonquimay".

 

Esta segunda versión era evidentemente falsa, un burdo intento de ocultar la verdad.

 

El periódico "Defensa", también de Temuco, en su edición del 2 de diciembre de 1935, en un artículo titulado "La represión de los campesinos de Lonquimay", afirma que a "Juan Leiva Tapia lo encontraron en su propia casa, durmiendo; lo flagelaron bárbaramente, en seguida lo ataron de un brazo al pigual de un caballo llevándolo al trote, atravesando el río Ranquil, llegando con él hasta la orilla del Llanquén, donde fue asesinado bárbaramente, torturándolo hasta que exhaló el último suspiro".

 

La prensa gobiernista y en general de toda la derecha, intentaron ocultar la verdad sobre los sucesos de Lonquimay, en que los campesinos de la región fueron diezmados por las balas de los carabineros.

Responsabilizaron de estos hechos a los comunistas.  Se fabricó un supuesto plan revolucionario, cuyo inicio era el alzamiento en Ranquil.  Por ejemplo, "El Diario Austral", de Temuco, afirmó: “Las fuerzas del orden se han impuesto contra directivas de Moscú”  y "Revolución social estaban planeando los dirigentes de extrema izquierda".

Refiriéndose a la acción de esa prensa, el senador Juan Pradenas Muñoz denunció en la sesión del 22 de agosto de 1934 de la Cámara Alta, que la opinión pública... "no había podido formarse un juicio exacto sobre los hechos ocurridos en el sur, debido a las informaciones tendenciosas de la prensa, que se empeñó en tender sobre los acontecimientos una verdadera cortina de humo para ocultar la verdad y exagerando notablemente algunos hechos. Todos los días aparecían en la prensa noticias de crímenes salvajes cometidos contra determinadas personas, y al día siguiente se sabía que esas personas estaban vivas y gozando de buena salud".

 

7.- EL REAL ROL DE LOS COMUNISTAS

Aunque militantes comunistas participaron en la defensa de las tierras usurpadas, el Partido Comunista, como tal, no tuvo responsabilidad en la preparación y desarrollo de las acciones. Menos existieron las mentadas ‘directivas de Moscú’.

Como afirmó Elías Lafertte, "el levantamiento de Ranquil fue en realidad una rebelión espontánea, no preparada, un estallido de cólera de campesinos esquilmados durante siglos y a quienes se les estaba terminando de quitar sus pobres y escasas tierras. La represión desencadenada por el gobierno de Alessandri fue simplemente salvaje: un eslabón más de la larga cadena de masacres que han ensangrentado la tierra chilena..."

 

Los comunistas estuvieron presentes  en la solidaridad con las víctimas: huérfanos, viudas, heridos, prisioneros. Tanto en Santiago como en Temuco funcionaba el Socorro Rojo Internacional, que desarrolló amplia acción de ayuda. En esta última ciudad, los comunistas encabezados por el dirigente de la CTCH y de los Pensionados, el zapatero remendón  Luis Alberto Núñez, entregaron diariamente ayuda a los sobrevivientes de la cruel masacre de Ranquil, durante los seis meses que estuvieron prisioneros en la Cárcel de Temuco.

 

8.- ALESSANDRI SE LAVA LAS MANOS, PERO…

Alessandri intentó eludir toda responsabilidad en el crimen. Aseguró que en abril de 1934 no había producido lanzamiento alguno de campesinos. Pero el propio “El Diario Austral” de Temuco lo refutó. El 31 de julio de 1934 escribió: “A pesar de las declaraciones terminantes del Ministerio, el hecho es que los lanzamientos a que se refería el diputado Huenchullán se efectuaron, según informaciones recibidas de esa región”.

 

Por otra parte, los hechos de Ranquil  marcaron el inicio de una ofensiva represiva llevada a delante por el gobierno de Arturo Alessandri Palma contra las fuerzas democráticas, especialmente contra el movimiento obrero, a través de todo el país.

 

9.- UN HISTÓRICO TESTIMONIO

La revista Zig-Zag entregó en 1980 un interesante material gráfico donde aparece el puente de Ranquil, donde se libró el único combate de importancia y  algunos personajes ligados a la masacre de 1934.

 

 


Histórico material gráfico (publicado por Zig-Zag en 1980) sobre la Masacre de Ranquil.

 

1)Arriba aparece el Puente de Ranquil, donde se libró el principal y último combate de los colonos contra fuerzas de carabineros.

2) A la izquierda  arriba aparece Clementina Sagredo, de 29 años, uno de los pocos sobrevivientes,  que entregó valiosos testimonios de esa criminal acción de los carabineros.

3) A la derecha arriba, su hermano mayor, José Rosario Sagredo, asesinado a puñaladas por los policías, luego de cortarle las orejas, la nariz y castrarlo.

4) Más abajo: José M. Figueroa, uno de los dirigentes de los colonos;

5) Margarita Astroza, acompañó a los combatientes, con su canto y guitarra;

6) Manuel Astroza, otro de los dirigentes.

7) Sofía Cisterna, también acompañaba a los colonos en sus combates cantando.