lunes, 19 de octubre de 2020

UN JOVEN COMUNISTA DE ÑUÑOA LLAMADO RODRIGO CABELLO VOLOSKI

 


En su 84 natalicio:

 


 

 

                

                                   Iván Ljubetic Vargas, historiador del

                                   Centro de Extensión e Investigación

                                    Luis Emilio Recabarren,  CEILER

                                                                  

 

Rodrigo Cabello Voloski nació en Santiago el 19 de octubre de 1936. Su madre, Linda Voloski, era profesora;  su padre, Julio Cabello, fue uno de los primeros médicos que ingresó al Partido Comunista de Chile.

 

Rodrigo estudió las Humanidades en el Liceo Manuel de Salas, siendo un excelente alumno y un buen compañero. Cuando cursaba el quinto año fue elegido presidente del  Centro de Alumnos del colegio.

 

 

INGRESA A LAS JUVENTUDES COMUNISTAS

  

 

                   


 

En 1952, antes de cumplir los 16 años, ingresó a las Juventudes Comunistas, militando en la base del Liceo Manuel de Salas. Pronto fue promovido al Comité Local Ñuñoa de Jota, cuya sede estaba ubicada entonces en la calle Chile-España.

 

Los jóvenes comunistas de Ñuñoa realizaban gran actividad. Organizaron la Juventud del Frente del Pueblo y, con ella, efectuaron importante aporte en la campaña presidencial de 1952. Crearon centros culturales, conjuntos artísticos. Trabajaban en las poblaciones más pobres, como Lo Encalada y San Eugenio, cerca del Estadio Nacional. Organizaban visitas al Cajón del Maipo y Farellones. En todas esas acciones participaba con entusiasmo y responsabilidad Rodrigo Cabello.

 

Una vez finalizada las humanidades, Rodrigo ingresó a la Universidad de Chile a estudiar economía. Fue un alumno distinguido. Recibió su título profesional en 1960.

 

EN CUBA

 

De inmediato viajó a Cuba, pues deseaba entregar sus conocimientos a la naciente Revolución. Trabajó como asesor económico de producción del Instituto Nacional de la Reforma Agraria. Tenía por entonces 24 años.

 

En 1961 ejerció como profesor de la Escuela de Planificación de La Habana.

 

Teniendo en cuenta su elevada calificación como economista y su probada firmeza revolucionaria, el Gobierno cubano lo designó en noviembre de 1962 como miembro de la delegación a la VII Conferencia de la FAO (Organización para la Alimentación y la Agricultura de las Naciones Unidas), que tuvo lugar en Río de Janeiro (Brasil).


En ella, Rodrigo Cabello  tuvo una destacada actuación.

 

 

 

UN ACCIDENTE FATAL

 

El vuelo 810 del avión de la compañía Varig en que regresaba a La Habana la  delegación cubana, salió del aeropuerto de Galeao de Río de Janeiro, con destino Lima. Luego de intentar un aterrizaje de emergencia,   se estrelló contra el cerro Las Cruces, cerca del aeropuerto internacional Jorge Chávez de Lima, el martes 27 de noviembre de 1962.  Murieron sus 97 ocupantes: 17 tripulantes y  80 pasajeros. Uno de estos últimos  era Rodrigo Cabello Voloski. Tenía 25 años y era  militante de las Juventudes Comunistas de Chile.


 

 

           Restos del Varig

 


 

SÍMBOLO DE LA AMISTAD CHILENO-CUBANA

 

Con motivo de este doloroso accidente, el gobierno de Cuba decretó tres días de duelo oficial. En el edificio del Instituto Nacional de Reforma Agraria, se efectuó una solemne ceremonia en homenaje a los compañeros caídos.

 

En esa oportunidad, Carlos Rafael Rodríguez, miembro del secretariado del Comité Central  del Partido Comunistas de Cuba, en parte de su discurso señaló:

 

“Si hay silencio en esta sala, es porque el militante revolucionario sabe que el ejemplo de Cabello Voloski, es el que tenemos que imitar los que quedamos atrás”.

 

Por su parte, Osvaldo Dorticós Torrado, Presidente de Cuba, afirmó:

 

“Rodrigo Cabello es y será el símbolo perdurable de la sincera amistad entre los pueblos hermanos de Chile y Cuba”