miércoles, 14 de octubre de 2020

GABRIELA PIZARRO, UNA COMUNISTA ARTISTA

 


En su 88 natalicio:

 

                                               Iván Ljubetic  Vargas, historiador del

                                               Centro de Extensión e Investigación

                                               Luis Emilio Recabarren,  CEILER

 

 

                         


 

Hacia 1995 yo era miembro de la directiva  de la Junta N.º 26 de Villa Los Presidentes de Ñuñoa. Ese año, el Departamento de Cultura programó la conmemoración del Día Internacional de la Mujer en la Villa. Me pidieron que invitara a la folclorista Gabriela Pizarro, a quien  había conocido ya en un evento del Partido Comunista, del cual ella activa  militante.  Le hice la invitación, que aceptó feliz. Fue así, como el 8 de marzo de 1995, las mujeres de la Villa Los Presidentes tuvieron el privilegio de escuchar bellas canciones y emocionantes relatos de esa artista extraordinaria.

  

SUS INICIOS

Gabriela Eliana Pizarro Soto nació en Lebu el 14 de octubre de 1932. Hija de José Abraham Pizarro y Blanca Hortensia Soto Figueroa. Sus primeros acercamientos al folclor los vivió al acompañar a su padre a cobrar arriendo a los inquilinos que vivían en su propiedad. Fue en estas visitas en las que conoció el velorio del angelito, la cama redonda, el oficio de los hierbateros y otras costumbres típicas. Notable influencia en sus inclinaciones artísticas tuvo su madre, con estudios musicales en el Conservatorio y gran organizadora del quehacer musical en Lebu  y su nana Elba González.

  

EN SANTIAGO 

En 1939 su familia  se trasladó  a Santiago. En 1945, a los catorce años de edad, se inscribió en la Escuela Normal N.º 2 de Santiago, participando en el grupo musical del colegio y tomando clases de guitarra con la profesora Isabel Soro. En 1952 debió interrumpir los estudios debido a su precaria visión, una precoz miopía, que sufrió durante toda su vida. 

Gracias a su profesora Isabel Soro, pudo conocer en 1954 a Margot Loyola y participar, en sus cursos de la Escuela de Temporada de la Universidad de Chile. Allí sus compañeros fueron los entonces jóvenes Rolando Alarcón, Víctor Jara y Silvia Urbina. Ello la motivó en su labor de investigadora, educadora e intérprete del folclor chileno.

 

SU ENCUENTRO CON VIOLETA

Con Violeta Parra su encuentro se produjo en 195, cuando debió reemplazarla  en un programa  en Radio Chilena, por un viaje que realizaba.  Relata Gabriela Pizarro: “Necesitaban a una persona para cubrir un espacio de folclore en una radio. Ahí cantaba la Violeta. Yo la admiraba. Era igual a todas las señoras que había conocido en el campo”, rememoraría con posterioridad. Tras tres meses, conocí a la Violeta a su llegada. Cuando le entregué la audición yo había preparado un ponche de culén y unos alfajores negros para festejarla. Ella me hizo cantar (la tonada) ‘La jardinera’, me acogió muy bien, se interesó. Después tenía fiestas y a veces me llamaba para que le colaborara”.  Algunas de esas invitaciones fueron a la ramada de Violeta Parra en el Parque Cousiño (1958) y a su carpa en La Reina (1965).

 

FUNDA EL MILLARAY

En 1958  fundó el grupo Millaray bajo el alero de la Casa de la Cultura de Ñuñoa.  En 1960 se presentó con este conjunto en el Teatro Municipal de Santiago. En esa oportunidad  dio a conocer un extenso trabajo de investigación en Chiloé, donde habían recopilado  bailes como el pavo, el cielito, la trastasera, la pericona  y muchos otros. Fue en el grupo  Millaray donde conoció a  Héctor Pavez,  también folclorista, con quien luego contrajo  matrimonio.

 

FRUCTIFERA ACTIVIDAD 

Grabadora en mano, vuelve a Lebu, investiga, registra y aprende cuecas, mazurcas, tonadas y canciones religiosas, y también bailes como el chapecao y el chincolito, los que incorpora a su conjunto Millaray. 

Desde 1966  realizó docencia en la Facultad de Ciencias y Artes Musicales y Escénicas de la Universidad de Chile se desempeñó como profesora de guitarra folclórica en la carrera de Instructor de Folclore de la Escuela Musical Vespertina, impartió desde  1968 la misma asignatura en la carrera de Pedagogía Musical y desde 1971  impartió danza folclórica en la carrera de Pedagogía en Danza. 

Con el grupo Millaray grabó cinco  discos de larga duración, cuya labor conjunta se prolongó hasta el  golpe  fascista de 1973, cuando muchos de sus integrantes, incluyendo a Gabriela Pizarro, fueron perseguidos políticos.

 

BAJO LA BOTA FASCISTA 

Durante la dictadura, y luego de la muerte en el exilio de Héctor Pavez,  la situación económica  de Gabriela se hizo insostenible. Entonces  se vio  obligada a transformarse en cantora popular callejera.    Debía alimentar a sus niños y pagar cuentas. Se fue  a la Vega Central, a cantar y pasar el sombrero,  cantaba en peñas folclóricas que surgieron en esa  época.  Pero también se subía a los escenarios clandestinos de la lucha contra la dictadura. Compuso canciones a partir de las consignas gritadas en la calle. Entre ellas ”A puro pan, a puro té, así nos tiene Pinochet” y “Lucia escucha, la olla está vacía”-. 

La miopía que la acompaña desde su juventud  aumentó con los años, pero no fue un impedimento para su compromiso de  denuncia contra el régimen.

 

VIAJES ABOGANDO POR LA SOLIDARIDAD CON CHILE

Posteriormente  recibió invitaciones de chilenos exiliados en países de Europa. Fue así,  como  visitó  Francia e Inglaterra en 1978, donde fue nombrada miembro del Instituto de Canto y Danza Británica. 

En ese mismo año, grabó para el sello Alerce los casetes "El folclor en mi escuela" y "Danzas tradicionales", y montó el espectáculo "Nuestro Canto", junto a Ricardo García en el teatro Cariola. 

En 1985 realizó una gira por Holanda, España, Finlandia,  y en Canadá, en 1987. En todos esos viajes al extranjero agitó la solidaridad con Chile.

  

RETOMA LABOR COMO INVESTIGADORA 

También en 1987 retomó su labor como investigadora en especial sobre el romance.  Bajo el alero de la Universidad de Chile, grabó el casete "Romances Cantados". En 1988 publicó "Cuadernos de terreno", donde plasmó gran parte de su labor investigativa.

 

DESPUES DE LA TIRANÍA

Finalizada la dictadura, vuelve a grabar y a abrir espacios para la música. Su compromiso político se mantuvo  intacto y junto a Gladys Marín bautizaron como “Chingana de los Abrazos”, la fonda que el Partido Comunista realiza cada mes de septiembre en el Parque O’Higgins. 

Editó su libro "Veinte tonadas religiosas", y fue presidente de la Asociación Nacional del Folclor de Chile, ANFOLCHI.

 

ADIOS A LA ARTISTA COMPROMETIDA 

Gabriela Pizarro Soto, una “imprescindible” de la música chilena, falleció el 29 de diciembre de 1999, a los 67 años de edad. Sus restos descansan en Lebu, esperando que Chile y su pueblo paguen la deuda de olvido que tienen con su trascendente labor en beneficio de nuestra cultura e identidad.

  

DISCOGRAFÍA DE GABRIELA PIZARRO

        Canciones campesinas (1982 - Alerce)

        Romances de allá y de acá  (1986 - Edición extranjera)

        Cuaderno de terreno - Apuntes sobre el romance en Chile (1987 - Edición  independiente)

        Cantos de Rosa Esther (1989 - Autoedición)

        Romances cantados (1991 - Edición independiente)

        Veinte tonadas religiosas (1993 - Fondart)

        Las estaciones del canto (1999 - Fondart)

        20 cuecas recogidas por Violeta Parra (2000 - Fondart)

 

COMPILACIONES

        Gabriela Pizarro y conjunto (1999 - Alerce)

        Gabriela Pizarro y conjunto (1999 - Alerce)

 

COLABORACIONES

        La gran noche del folklore (1977 - Alerce)

        Folklore en mi escuela (1978 - Alerce)

        La gran noche del folklore (19? - Alerce)