miércoles, 4 de junio de 2025

LA MASACRE DE LA CORUÑA

 

El día 5 de junio de 1925 se perpetró bajo el gobierno de Arturo Alessandri Palma, la Masacre de la Coruña. Al cumplirse 100 años, de una de las matanzas más grandes   de trabajadores que junto a sus familias, han sido asesinados en Chile por exigir sus derechos.

Entregamos a nuestras lectoras y lectores del Boletín Rojo un escrito del recordado Historiador Iván Ljubetic Vargas.



Hace 100 años:  

 

                                                                         

                                                        Iván Ljubetic Vargas, historiador del

                                                         Centro de Extensión e Investigación

                                                         Luis Emilio Recabarren,  CEILER

 

 

 


 

                      “…Tras  una serie de provocaciones patronales,  policiales y

                          autoridades locales,  tuvo lugar la horrenda   masacre de

                          La Coruña en la que con cobardía y ferocidad inigualadas,

                          fuerzas de artillería bombardearon la oficina, mientras las

                          de infantería acribillaban trabajadores”. (Hernán Ramírez

                          Necochea:     “Origen y Formación del Partido Comunista

                                          de Chile”)

                                     

El poder del Presidente Arturo Alessandri, que había retornado a La Moneda en marzo de 1925, era  relativo. Quien  en verdad mandaba en el gobierno, era su Ministro de Guerra, el coronel Carlos Ibáñez. Pero, ambos coincidían en una política abiertamente antiobrera. Ella cuadraba perfectamente con los intereses de las empresas imperialistas británicas y norteamericanas.

Los trabajadores del norte minero avanzaban en organización y combates. Las autoridades asediaban y provocaban a los obreros. Simultáneamente reforzaron las tropas estacionadas en la pampa. En abril fueron enviados 500 soldados. A mediados de mayo comenzaron a llegar tropas regulares a las provincias de Tarapacá y Antofagasta.

 

LAS MANOS DE EE UU

Harry Campbell, Cónsul estadounidense en Iquique, se entrevistó con el comandante de la zona, Florentino La Guerra, agradeciéndole “a nombre de los intereses norteamericanos la pronta y efectiva protección ofrecida por el ejército”. El general chileno le recalcó que “la situación no está suficientemente clara en la pampa y todavía parece haber allí algunos agitadores profesionales que predican doctrinas comunistas por lo cual será necesaria una constante vigilancia durante algún tiempo para prevenir estallidos de grupos ostensiblemente influenciados por los agitadores”.

Otro tanto hizo el embajador estadounidense William Collier, dirigiéndose a los más altos niveles del gobierno de Chile.

 

LOS TRABAJADORES LUCHAN

Pero las amenazas y presiones no  impidieron las luchas obreras. El 29 de abril se declaró una huelga en el mineral de Chuquicamata. El 1º de mayo paralizó la pampa salitrera en conmemoración del Día Internacional de los Trabajadores y en solidaridad con los mineros del cobre. El 7 de mayo los portuarios de Antofagasta se negaron a descargar barcos en apoyo a la huelga. Trabajadores marítimos y ferroviarios declararon boicot a las mercancías, barcos y pasajeros estadounidenses.

 

REPRESIÓN DE PATRONES 

Los patrones respondieron con el despido selectivo de dirigentes y activistas en toda la pampa. En protesta contra estas arbitrarias medidas, declararon huelgas los operarios de las oficinas salitreras Santiago, Huara y San Pablo.

Continuó la ola represiva, treinta y cuatro portuarios fueron suspendidos en Caleta Buena.

En mayo de 1925, el Gobierno de Alessandri, de acuerdo con los militares, convocó a una Asamblea Constituyente a la que debían concurrir representantes de todos los partidos. Con ello se violó una promesa realizada por los oficiales que encabezaron el golpe de enero de 1925, en el sentido de reemplazar la Constituyente de 1833 por otra de corte progresista. Con la maniobra de hacer participar a todos los partidos, se entregaba la hegemonía de la Constituyente a los partidos burgueses.

 

MANIFIESTO DEL PC

Ante esta traición a la palabra dada, el Partido Comunista reaccionó publicando un Manifiesto en que señalaba que la clase obrera debía recuperar su total independencia y “constituir un Frente Único, olvidando ligeras diferencias ideológicas”. Al dar este paso, los comunistas  superaban las  desviaciones, tanto reformistas como de infantilismo revolucionario, en que habían caído al producirse el golpe militar del 23 de enero de 1925.

También en mayo de 1925 recrudecieron las protestas de los trabajadores en la provincia de Tarapacá.

 

         

 


PROVOCACIONES DEL GOBIERNO

A fines de ese mes, el gobierno, presionado por el Cónsul estadounidense en Iquique, autorizó al Gobernador del Departamento de Pisagua y al Intendente de Tarapacá a adoptar medidas contra dirigentes sindicales. El 31 de mayo, treinta y tres de ellos fueron detenidos en Pisagua y embarcados rumbo al sur. El 3 de junio,  clausuraron dos periódicos comunistas, entre ellos “El Despertar de los Trabajadores” de Iquique, cuyo editor fue  encarcelado; siendo  ambas imprentas requisadas.

 

LOS TRABAJADORES RESPONDEN

Ese mismo día, tuvo lugar una masiva concentración en el Alto de San Antonio, organizada por el Consejo Industrial de la FOCH, que agrupaba a numerosas oficinas de la zona. Se produjo un enfrentamiento entre los pampinos y policías, en que cayeron muertos dos de estos últimos.

Como respuesta a esa provocación montada por las autoridades, la FOCH llamó a una huelga general en el Cantón. El paro se extendió rápidamente a toda la provincia de Tarapacá.

El 4 de junio el puerto de Iquique amaneció paralizado. Estaban en huelga los obreros marítimos, ferroviarios y conductores de carretas.

 

PREPARANDO LA MASACRE

Tras  los sucesos ocurridos en el Alto de San Antonio, que forman parte de un plan de provocación y aniquilamiento del movimiento sindical por parte del gobierno, los trabajadores y sus familiares de esa área –aprovechando que los administradores han  viajado a Iquique-  se apoderan de las oficinas Galicia y La Coruña, con el fin de distribuir entre los habitantes los víveres que allí existían.

 

Entonces, el comandante general de armas y jefe de la guarnición de Iquique, Recaredo Amengual, comunicó al ministro de guerra, coronel Carlos Ibáñez que, “en la pampa había estallado la revolución soviética”.

Éste, convertido ya en hombre fuerte del gobierno, le ordenó que mandara tropas a la pampa y sometiera por la fuerza a los obreros.

 

LA CORUÑA, UNA OFICINA SALITRERA

En la oficina salitrera  La Coruña se habían reunido miles de trabajadores y sus familiares. Se cobijaron allí, buscando un lugar seguro ante las noticias de que los soldados, premunidos de ametralladoras, tenían orden de aniquilar a quienes, abandonando las oficinas, marcharan por la pampa.

La Coruña era, para las autoridades, la gran ocasión de culminar la campaña anti obrera. Y la aprovecharon bien.

El general Florentino La Guarda fue comisionado por el ministro de Guerra para llevar adelante la masacre.

 

 

Oficina salitrera La Coruña

 

 

CON ARTILLERÍA

El 5 de junio de 1925 el ejército, con ferocidad, bombardeó la oficina de La Coruña con artillería y utilizó ametralladoras contra los trabajadores. Los resultados fueron sangrientos. Pero era sólo el comienzo. Durante 60 días y sus noches prosiguieron las matanzas. Miles de pampinos fueron encerrados en el Velódromo de Cavancha y  en el crucero O’Higgins, surto en la bahía. En las noches eran sacados hacia los cerros, obligados a cavar su propia tumba y muertos con tiro de fusil o a culatazos.

 

EL “PALOMEO DE ROTOS”

“Los que habían escapado a la redada –escribe Luis Corvalán, en su libro ‘Ricardo Fonseca, combatiente ejemplar’-, vivían en los hoyos de las calicheras. Pero hasta allí llegaba la persecución. Al ir en las noches de uno a otro hoyo de las calicheras, los pampinos, con sus ‘cotas’ blancas, eran avistados por los piquetes del ejército, que disparaban contra ellos.  Los masacradores llamaban a este crimen ‘el deporte del palomeo de rotos’, porque al ser alcanzados por las balas, los pampinos caían –según ellos- como palomas  cazadas en vuelo”.

 

LAS MATANZAS SUMAN Y SIGUEN

Pero la crueldad de los militares no terminó con esto.

James Petras afirma que “quizás más espantosos todavía fueron los informes de que cientos de los arrestados en el norte habían sido ‘fondeados’ en el mar”. Entrega antecedentes de una carta cifrada, escrita por el Cónsul estadounidense en Arica con fecha 27 de junio de 1925, donde señala: “Se dice que cien huelguistas embarcados en el O’Higgins en Iquique fueron declarados desaparecidos al día siguiente y también se han usado ametralladoras contra los huelguistas de la pampa matando a mil de ellos“.

 

LA PAMPA CONVERTIDA EN CEMENTERIO

El historiador Hernán Ramírez sostiene, en  su obra ‘Origen y Formación del Partido Comunista de Chile’,  que en La Coruña, “en una acción comparable a la de la escuela Santa María de Iquique, fueron asesinados alrededor de tres mil obreros, mujeres y hasta niños”. 

 



                          

Según un informe presentado al Séptimo Congreso Nacional del Partido Comunista, realizado en Santiago en diciembre de 1925, por la delegación de Iquique, se denuncia que el general La Guarda “emprendió en la pampa Salitrera una campaña de fusilamientos y matanzas colectivas en las que cayeron los dirigentes que más se habían distinguido en los sindicatos legales constituidos en conformidad a la ley respectiva, dejando la pampa transformada en un vasto y macabro cementerio”.

 

AGRADECIMIENTOS POR LA MASACRE

El historiador Ricardo Donoso en su obra ‘Alessandri, agitador y demoledor’, sostiene que el Presidente Arturo Alessandri agradeció a las fuerzas armadas “los dolorosos esfuerzos y sacrificios patrióticamente gastados para restaurar el orden público y para defender la propiedad y la vida injustamente atacadas por instigadores de espíritus extraviados o perversos”. Otro tanto hizo el Coronel Ibáñez.

El general La Guarda sabedor a quienes benefició con la masacre, tuvo el descaro de sugerir al “vicecónsul de su Majestad que los servicios que había prestado a los intereses británicos podrían ser adecuadamente reconocidos con el otorgamiento de una condecoración inglesa”.

 

A PEDIDO DE LOS IMPERIALISTAS

Según James Petras “una reciente investigación en los archivos nacionales de Estados Unidos proporciona evidencia documental de los estrechos vínculos y la colaboración existente entre el gobierno de Arturo Alessandri Palma y los intereses mineros británicos y norteamericanos. Los archivos revelan que Arturo Alessandri provocó y ordenó –deliberadamente- la masacre de trabajadores salitreros en la pampa en  junio de 1925, para satisfacer las demandas de los hombres de negocios y los diplomáticos ingleses y estadounidenses”.

 

ALESSANDRI RECONOCE HABER PROVOCADO LA MASACRE

El embajador británico Hohler relató que, en una conversación sostenida con Alessandri  a comienzos de junio de 1925, éste se vanaglorió de haber provocado la masacre, pues le dijo muy claramente que él mismo había provocado la crisis... que sus agentes se habían estado ocupando durante un par de meses de investigar el sentimiento popular, las actividades de los comunistas y el estado de ánimo de los soldados. Conociendo estos tres elementos, Alessandri se había decidido actuar considerando que la mejor defensa era el ataque. La acción a la cual se refirió fue el cierre de la prensa comunista en el norte, lo que precipitó los ataques en las oficinas.

 

 

 


PRETENDIERON  DESTRUIR EL MOVIMIENTO OBRERO

Ante la intensificación del conflicto de clase entre los trabajadores chilenos y el capital foráneo, Alessandri y el alto mando militar, pretendieron destruir el movimiento obrero en el centro mismo de su poder, para consolidar sus lazos con el capital extranjero.

 

Elías Lafertte, enviado por la directiva nacional de la FOCH a investigar la masacre de La Coruña, fue detenido en el norte y permaneció largo tiempo en la cárcel.

 


EN EL 113º ANIVERSARIO DE LA FUNDACIÓN DEL PARTIDO COMUNISTA DE CHILE

 


 

                                                          Iván Ljubetic Vargas, historiador del

                                                        Centro de Extensión e Investigación  

                                                        Luis Emilio Recabarren, CEILER

 

 

 


El Partido Comunista de Chile fue uno de los primeros partidos revolucionarios surgidos en el mundo.  En Chile, es el segundo más antiguo. Sólo el Partido Radical se fundó antes.

Fue necesario que se conjugaran dos factores para que naciera el partido revolucionario de la clase trabajadora

Uno objetivo: la existencia de una combativa clase obrera. Otro subjetivo: las ideas revolucionarias del marxismo. 

Ambos factores,   maduraron en un período que el historiador Hernán  Ramírez  Necochea   denominó “Una especie de Prehistoria del Partido Comunista de Chile”. 

 

EL FACTOR OBJETIVO

Esta Prehistoria se inició  en los años 20 del siglo XIX, con el surgimiento de los primeros destacamentos obreros. Estos nacieron en la Región de Atacama, al aparecer las primeras formas capitalistas de producción en las faenas mineras y otras actividades,  como obras públicas, fundiciones, fábricas, transporte.

 

La clase trabajadora nació combatiendo. Ya en el año 1834 estalló la primera huelga obrera de la historia de Chile, en el mineral de plata de Chañarcillo, ubicado cerca de Copiapó, en la provincia de Atacama.

En el siglo XIX contabilizamos 110 huelgas obreras en Chile.

 

En 1883 finalizó la Guerra del Salitre, que Recabarren, con toda razón, llamó guerra  de conquista de 1879, en que la clase gobernante de Chile se anexó  la región salitrera”

A partir de ese momento fueron incorporadas al territorio nacional las provincias de Tarapacá y Antofagasta, pasando a formar parte del proletariado chileno los trabajadores que laboraban en ellas.

En 1890, asalariados de la provincia de Tarapacá fundaron la primera organización obrera, llamada  “La Unión es Fuerza”.

 

EL FACTOR SUBJETIVO

En 1882 llegaron a Chile las ideas revolucionarias del “Manifiesto del Partido Comunista”, escrito por Carlos Marx y Federico Engels en 1848.

 

En 1894, Luis Emilio Recabarren, el más grande líder de los trabajadores y la más importante personalidad de la historia de Chile, se inició en la lucha social. Por entonces tenía 18 años y se incorporó al Partido Demócrata.

Recabarren había nacido en Valparaíso, el 6 de julio 1876.

Sólo pudo estudiar tres años en una escuela de ese puerto. En 1890, su familia se trasladó a Santiago, donde el joven Luis Emilio  comenzó a trabajar, a la edad de 14 años, como obrero tipógrafo en una Imprenta.

A pesar de ser duramente explotado, tuvo el valor de leer, de estudiar por su cuenta. Fue un autodidacta. Y lo más importante, es que puso sus conocimientos al servicio de sus hermanos de clase.

 









Luis Emilio Recabarren Serrano

 

 

SURGEN LAS SECCIONES SOCIALISTAS

En la edición del 21 de mayo de 1912 de ‘El Despertar de los Trabajadores’, de Iquique, escribió Recabarren un artículo titulado “Vamos al Socialismo”, donde señala:   

“Desde que se inició la reorganización del Partido Demócrata en esta provincia, se inició  también una tendencia bien marcada para que nuestra organización fuera envuelta en la idea socialista y tomando su propio nombre.

Tan es así que un buen número de las nuevas agrupaciones de la pampa, tomaron el nombre de socialistas, manifestando con ello querer avanzar en las ideas y en la acción”.

Recabarren finalizaba su artículo diciendo: “Alcemos bien nuestra frente y sin vacilaciones fundemos aquí el formidable pedestal del Partido Socialista de Chile”.

 

TAMBIÉN EN MAGALLANES

‘El Despertar de los Trabajadores’ publicó el 27 de agosto de 1912 una carta enviada por el Partido Socialista chileno de Punta Arenas,  de fecha 11 de julio de 1912, donde se  decía:

 

“Señores

Miembros del Partido Socialista Obrero.

Iquique.

Apreciados compañeros:

Por el importante órgano del proletariado de esa ciudad, ‘El Despertar’, hemos podido informarnos de que con fecha 23 de mayo del año en curso se ha formado en esa el Partido Socialista.

El 21 de ese mismo mes quedaba organizado en este otro extremo de la República ese mismo gran partido que esperamos y deseamos eche hondas raíces en nuestra nación y sea el salvador de nuestra patria.

Cúmplenos, pues, ofrecerles nuestra más franca adhesión...

Por los compañeros,              Luis E. Mart.”

 

En el extremo sur del país había surgido la clase obrera en las faenas de la ganadería e industrias derivadas de ella, en  los años 80 del siglo XIX. En 1896 se fundó la primera organización obrera y el 17 de abril de 1897 estalló la primera huelga de trabajadores.

 

LA FUNDACIÓN OFICIAL

Así se fueron creando las condiciones para la fundación del Partido Comunista de Chile.

Era la época de oro del salitre. Funcionaban 170 oficinas salitreras, en las que laboraban cerca de 50 mil pampinos.  La provincia de Tarapacá bullía en actividad.

 

En Iquique, corazón palpitante de esa región, treinta revolucionarios, encabezados por Recabarren, se reunieron el 4 de junio de 1912, en una casona ubicada en calle Barros Arana Nº 9 de ese puerto.

Otros participantes en esa sesión fueron Elías Lafertte; Teresa Flores, única mujer fundadora de un partido en Chile; el ecuatoriano David Barnes; el español, Nicolás Aguirre Bretón; Néstor Recabarren, Ruperto Gil, Enrique Salas, Salvador Barra Woll.

 

Allí se fundó el Partido Comunista de Chile. Nació con el nombre de Partido Obrero Socialista, porque en esa época todos los partidos revolucionarios de la tierra se llamaban socialista o socialdemócrata.

Durante casi tres años el Partido careció de una estructura nacional. Las diversas secciones del país tenían por centro de orientación e información a Recabarren.

 

CON ESTRUCTURA NACIONAL

Esta situación se  superó con la realización del Primer Congreso, el 1 y 2 de mayo de 1915.

Lo presidió Luis Emilio Recabarren, quien con fecha 26 de mayo de 1915, escribió en ‘El Despertar de los Trabajadores’ de Iquique:

“Con la realización del Congreso el naciente Partido Socialista, que sólo cuenta con 18 secciones desde Pisagua a Punta Arenas ha afirmado su unidad nacional, porque todas las secciones se han dado un programa y un reglamento general, por el cual se regirán en el desarrollo de su labor interna.

“El Congreso ha creado también el Comité Ejecutivo Nacional del Partido, que residirá en Valparaíso hasta septiembre de 1916”.

 

PADRE DEL MOVIMIENTO OBRERO CHILENO

Al adquirir conciencia de clase amplios sectores de trabajadores, al fundarse el Partido Comunista y surgir el sindicalismo clasista, nació el Movimiento Obrero chileno. Ello ocurrió en el segundo decenio del siglo XX y fue fruto, en parte decisiva, de la obra de Luis Emilio Recabarren.

El Movimiento Obrero jugará un rol cada vez más influyente en la Historia de Chile y su mayor conquista la constituirá el Gobierno de Salvador Allende.

 

 

EL PC DE CHILE Y LA CRISIS DE LA II INTERNACIONAL

Al estallar en julio de 1914 la Primera Guerra Mundial, los dirigentes de la Segunda Internacional traicionaron los principios del internacionalismo proletario, al llamar a los obreros de los países  involucrados en ese conflicto bélico, a defender sus patrias, es decir, a  matarse entre ellos, en aras de los intereses de sus patrones, los capitalitas.

Se produjo lo que Lenin llamó la “bancarrota de la Segunda Internacional”.

 

Esta traición de los dirigentes de la Segunda Internacional produjo una profunda crisis en los partidos obreros. Estos se dividieron, surgiendo colectividades  revolucionarias, que fueron adoptando el nombre de comunistas.

 

En el mundo, sólo dos partidos obreros no sufrieron esa crisis y se mantuvieron como un todo con las posiciones revolucionarias. Fueron el Partido de Lenin en Rusia y el Partido de Recabarren en Chile.

 

El 7 de noviembre de 1917, los comunistas rusos llevaron a cabo la Revolución Socialista, uno de los acontecimientos más importantes de la historia de la humanidad.

Convocados por Lenin, se reunieron en Moscú representantes de numerosos partidos revolucionarios. De ese encuentro  surgió, el 6 de marzo de 1919, la Tercera Internacional, también llamada Internacional Comunista o Komintern.

 

LA ADHESIÓN DE LOS COMUNISTAS CHILENOS

Los días  25 y 26 de diciembre de 1920 se realizó en Valparaíso el Tercer Congreso Nacional del Partido Comunista  de Chile. 

Este evento aprobó la proposición de Recabarren de adherirse a la Internacional Comunista, luego que todas las secciones del país aprobaran este importante paso. El debate en las secciones tuvo lugar en 1921. Todas estuvieron de   acuerdo con incorporarse a la Internacional.

 

El Cuarto Congreso Nacional, efectuado en Rancagua el 1 y 2 de enero de 1922, ratificó la adhesión a la Internacional Comunista. Y, cumpliendo con  una de las 21 condiciones para ingresarse a ella,  cambió el nombre por el de  Partido Comunista de Chile.

Cambió sólo el nombre, pues se mantuvieron los dos mil militantes, siguieron los mismos dirigentes, el Programa, los Estatutos y una estructura orgánica en base a secciones que funcionaban como asambleas y un débil Comité Ejecutivo Nacional.

Por tanto, en 1922 no hubo fundación ni refundación del Partido Comunista de Chile.

 

Al cumplir los comunistas chilenos 113 años de historia, renuevan sus ideales marxistas-leninistas y continúan, files a la herencia de Luis Emilio Recabarren y  otros fundadores, su inclaudicable lucha por un Chile mejor.                                                  






El silencio, antesala y cómplice infame de los sepultureros.

 

Comentario radial y escrito:

 




Tener al alcance de la mano el vivir de la higuera, de su orgánica frutal, de su historia inventada; disfrutar de su  humildad de  sombra, es para  mí, lo que identifica y viste, el respeto y la amistad.

Sin breva no hay higos… Y, sin higos, no hay nada de mi higuera. 

Menciono esto así, porque los viajantes del vagón mío se ven pocos y se bajan muchos. El paisaje se siente ralo.

Con el gato, estamos jugando al “cara o sello".

La higuera, sus frutos, su existencia real y sus mitos, desde niño, me han dado la ternura que tanto extraño y que urge gritarla, buscarla, construirla.

La vida obligada a vivirla en maceteros, no se la deseo a nadie, y, la existencia y calidad de vida de los que se quedaron y de los que siguen estando, menos todavía.

Este vivir es una papa caliente atascada en el guargüero.

Es muy complicado entender y sentir patriótico, las malignas fuerzas que han ido organizando por más de 200 años, la construcción orgánica del vivir en mi paisito.

Y tan eficientes son los aristocráticos ingenieros, que me lo siguen robando con todos mis anhelos adentro.

¡Chemimare!

El solo saber de la sal en los ojos de Marta Ugarte, ardor que no la deja ver los pasos tomados por Nalvia Rosa, o, imaginarse, por lo menos, los miles de arrastres de Manueles, los cientos de Gladys, y, todos los ausentes, los “Para que no me olvides”.

Me imagino, allá por Concón, la soltura del invasor gringo; me enloquece la volea del águila imperial por los hielos del sur.

Vuelos orquestados por trasnacionales para conservar intactos los patios traseros. Así se reproduce en nidos de serpientes, la locura de la motosierra.

No quiero ver mi patria, recoveco adentro; escondiendo rapiñas para los que vendrán.

No concibo, ni en lo público ni en lo privado soberano, la cruz gamada, oscura y hueca, que quiere empotrarse en la silla de la esperanza, del juicio, del sentido común.

Juana Ibarbourou, en uno de sus poemas, dice que la higuera es áspera y fea. No estoy de acuerdo para nada.

Ella, la higuera, en sus frutos, aunque uno se esconda por timidez, encierra para mí el concepto de la amistad y el respeto… Y hoy, mi geografía va quedando rala.

Miro para atrás y me asusta.

Lo que tenemos hoy, su esperanza y dignidad, se lo debemos a los que andan jugando a las escondiditas.

La vida, el hacer vida con la política como azadón, me tiene curioso, triste, arrinconado.

Vengo saliendo de un trasplante de cadera y quiero bailar twist.

Desvarío y quiero abrazar a mis amigos de higo.

Respiro mi vivir en la precordillera, 2.800 metros de altura, luego mi mirar de mar, más tarde chañares y en una locura, guayacán y campanarios, canto y pizarrones.

¿Cuántos amigos en 28 años de vida?

¿Nos amparamos debajo de la misma higuera?

Me traigo a 172 almas.

Hoy, con más de 40 años, con la colaboración de un portal digital, con la muerte por testigo, por el desarrollo integral del hambre, con la echona en mano y lejano, como en atadito de orégano, tengo más de 900 amigos confesos.

¿Cuántos de ellos, ellas, estarán conmigo, saboreando brevas debajo de la higuera?

No lo se.

Pero, si se, que mi vagón de todos los días va ralo y con el gato, estamos tirando al cara y sello.

Por eso grito así.

Uno puede tener harto respeto por alguien, sin ser su amigo, pero, ser amigo sin respeto, no injerta ni con mentiras.

Soy parte de una colectividad política que, confiando en el desarrollo intelectual, integral del ser humano, lo arriesga todo, hasta la propia vida, para darle a la vida, la dignidad de vivir.

No quiero decir que somos la última chupa del mate, pàná, al contrario; tenemos en nuestro interior, de yapa, nuestros propios demonios.

No se tiene tiempo de regodearse.

La propia dinámica del hacer y la dialéctica, los, las, ira dejando vestidos a la medida de su traición, a su clase, a su podrida humanidad.

¡Por eso, canto así! 

Digamos, 60 años vividos por la misma trinchera y en geografías diferentes, uno va conociendo higueras, se va identificando, se va sintiendo interpretado; se va sintiendo bien con la mayoría de los higos, aunque sean brevas.

Por eso canto y grito en tiempos de Marcos Medina, del viejo Juan, del Mecha corta Vicente, de mi viejo Andrés Chaves, de mi Olegario, por eso le grito al Paco Jeria y no lo veo, a mi viejo José Duran, al Iván, al Tilo. Me trae el viejo Jaramillo.

Por eso, extraño a Regina y a la Marta, al Rilo y al Elías, a mi hermano Carlos Romero.

Con respeto y cariño, me acompaña Prosperina.

Me traigo al Viejo Mutarello y a Simón Ortega

Por eso me agarro del Cachencho Y no lo suelto

¡!Por eso¡!

Y, por eso también; no creo que alguien, que diga llamarse de izquierda, crea que la inmensa injusticia social, infame, que vive mi país, se pueda erradicar cambiando algunos tijerales de segunda mano. Mi país necesita un cambio radical, hasta los suspiros hay que cambiar. Y esto se puede hacer, continuando lo construido, en tiempo nuevo, por Salvador Allende.

Al socialismo nos vamos con Jeannette Jara Román.

Por eso, con el “gato, estamos tirando al cara o sello".

Nos aseguramos, por los maceteros, al menos, con uno pal velorio.

Alejandro Fischer Alquinta.

Estocolmo, junio 2025.



martes, 3 de junio de 2025

ANNA SEGHERS: UNA ESCRITORA ANTIFASCISTA

 

 

Este 1° de junio se cumplieron 42 años del fallecimiento de la gran escritora alemana y antifascista Anna Seghers. Para recordar su memoria y parte de su vida, entregamos a nuestros lectores, un escrito del historiador Iván Ljubetic Vargas.

Boletín Rojo 

 

 

En el 42º aniversario de su fallecimiento:

 

 

 

                                               Iván Ljubetic Vargas, historiador del

                                               Centro de Extensión e Investigación

                                               Luis Emilio Recabarren, CEILER

 

 

 

 

 


 

                   

"No existe la neutralidad. Para nadie. Sobre todo no la hay para los escritores. Incluso el que calla toma parte en la lucha. Quien asustado y confundido por los acontecimientos se refugie en su exilio interior, quien convierte el arma de la palabra en un juguete o en mero adorno, quien, aclarado, se resigne, se condena a sí mismo a la esterilidad social" (Anna Seghers en revista “Nuevas Páginas Alemanas”, Praga)

 

Anna Seghers, la gran novelista antifascista alemana, falleció el  miércoles 1 de junio de 1983 en Berlín, República Democrática Alemana. Con su muerte, desapareció uno de los símbolos de la resistencia frente al nazismo y una escritora que encarnaba, como pocos, la idea de novelista comprometida y representante del realismo socialista.

 

Su verdadero nombre era Netty Reiling. Había nacido el 19 de noviembre de 1900 en Mainz (en la región de Rheinhessenen), en el seno de una familia judía acomodada. En esta ciudad pasó sus primeros diecinueve años.  Sus padres fomentaron en ella desde muy temprano el interés por el arte y la literatura.

 

EN HEIDELBERG 

En 1919 se matriculó en la Universidad de Heidelberg, donde estudió Historia del Arte y Sinología. En 1924 se doctoró con un trabajo sobre los judíos y el judaísmo en la obra del pintor Rembrandt. Estudió también en la Universidad de Colonia, donde hizo un curso práctico en el Museo de Arte Asiático.

 

El pseudónimo de Anna Seghers procede del pintor holandés del siglo XVII Hercules Seghers. Comenzó a usarlo como parte de la ficción de uno de sus primeros trabajos, una historia corta en la que el protagonista era un capitán de barco holandés llamado Jan Seghers, y ella cuenta la historia como si fuera su propia nieta, Anna Seghers. A partir de ahí usará este nombre el resto de su vida.

 

 

 

Anna Seghers con sus hijos Peter y Ruth

 

En Heidelberg frecuentó los círculos de los exiliados políticos de Europa Oriental, y conoció al sociólogo comunista húngaro, Lászlo Radványi, con quien se casó en 1925. Al año siguiente se instaló con él en Berlín, donde Laszlo dirigía la Escuela Marxista de Trabajadores (MASCH). Tuvieron dos hijos, Peter que nació en 1926 y Ruth en 1928.

 

EN 1928 INGRESA AL PARTIDO COMUNISTA ALEMÁN 

En 1928 publicó su primer libro, “La revuelta de los pescadores de Santa Bárbara” (Aufstand der Fischer von St. Barbara), sobre una revuelta de pescadores bretones. En él ya trata el tema de la necesidad de cooperar para luchar contra la opresión y de cómo esa lucha da significado a la vida. Por este libro ganó el prestigioso premio Kleist. En 1934 se hizo en la URSS una adaptación al cine dirigida por Erwin Piscator.

 

En ese mismo año de 1928 ingresó en el Partido Comunista Alemán (el KPD). También se afilió a la Asociación de Escritores Revolucionarios. En 1930 viajó a la Unión Soviética para participar en el Congreso de la Unión Internacional de Escritores Revolucionarios celebrada en Jarkov (Ucrania).

 

DETENIDA POR LA GESTAPO 

En 1933, tras la toma del poder por los nazis, fue detenida por la Gestapo, siendo puesta en libertad poco después. Antes de esto, ya había sido amenazada por los nazis, especialmente a raíz de la publicación de su novela “Los Compañeros” (Die Gefährten, 1932), en la que atacaba al fascismo. Sus libros fueron prohibidos en Alemania.

 

SE INICIA EL LARGO DESTIERRO

Huyó con su compañero a Suiza y de ahí a Francia, como tantos otros intelectuales, instalándose en París, donde pasaría la primera etapa de su largo exilio. Fue en el exilio cuando tuvo su periodo creativo más destacado, tanto cualitativa como cuantitativamente.

 

Desde París hizo frecuentes viajes a otros lugares. Incluso se trasladó clandestinamente a Austria para documentarse sobre el levantamiento obrero contra el régimen fascista de Dollfuss, sobre el que escribió la novela “El camino por febrero” (Der Weg durch den Februar, 1934).

 

En esta novela describe cómo se va adquiriendo la conciencia de clase por los trabajadores, adormecida en un primer momento, y que despierta en la lucha abierta contra los poderes reaccionarios. Hombres y mujeres normales, sencillos, van desarrollando no sólo una gran fuerza política, sino un enorme potencial de resistencia. Esa fuerza de los débiles cuando se unen en una causa común sería una constante en su obra.

 

FORMA PARTE DE LA REDACCIÓN DE UNA REVISTA ANTIFASCISTA 

Anna Seghers se dedicó también en los primeros años de exilio al estudio de las cuestiones estéticas y de teoría literaria.

 

Desde 1933 hasta 1935, junto a otros escritores, formó parte de la redacción de la revista mensual de literatura y crítica Neue Deutsche Blittler (Nuevas Páginas Alemanas), que se editaba en Praga.

 

En 1937 escribe “El rescate”  (Die Rettung), donde relata la angustia de siete mineros atrapados a 700 metros de profundidad tras una explosión de grisú, donde esperan la llegada de auxilio. El protagonista, el picador Andreas Bentsch, mantiene la esperanza frente al pánico y la desesperación que les va invadiendo, hasta que son rescatados. Pero sus problemas continúan después del rescate. Ante el inminente cierre de la mina, sus compañeros le piden consejo a Bentsch , pero él no sabe qué hacer, se siente impotente. Tras la detención de un amigo comunista, finalmente Bentsch adquiere conciencia de clase y pasa a la clandestinidad de la lucha revolucionaria.

A lo largo de estos años Anna Seghers participó en diversos congresos internacionales de escritores, y viajó varias veces a España durante la Guerra Civil.

 

Cuando en 1940 las tropas alemanas invaden Francia, nuevamente tiene que huir. Su marido Laszlo fue internado en el campo de concentración de Le Vernet. Anna escapó con sus hijos a la parte del sur de Francia no ocupada por los nazis.

 

En medio del caos y la lucha por conseguir un visado de salida hacia México, Anna hacía su vida, imperturbable. Hilde Eisier, la mujer del compositor describe cómo encontró a la novelista en un café: "En este período caótico ella mantenía su ritmo de vida, escribía un libro y a una hora determinada de la tarde no se podía molestarla, porque hacía los deberes con sus hijos. Yo la admiré mucho, porque en. medio de aquella existencia improvisada, de la histeria y el nerviosismo generales, exhalaba una gran calma".

 

Finalmente consiguió que su marido fuera liberado, y la familia pudo salir de Marsella en marzo de 1941. Esta etapa constituye la base de su novela “Tránsito” publicada en 1944.

 

MÉXICO LES ABRE SUS BRAZOS

 

 

 

Anna Seghers en México, con su hija Ruth

Tras una huida accidentada a través de varios países, entre ellos Estados Unidos, que se negaron a acogerlos, llegaron a México en 1941. Anna consiguió integrarse perfectamente en el idioma y la cultura de este país. Su marido encontró trabajo de profesor universitario. México ofreció asilo no sólo a muchos exiliados políticos alemanes, sino que también abrió sus fronteras a numerosos intelectuales y artistas españoles y latinoamericanos, y les permitió seguir luchando contra el fascismo.

 

NERUDA: UNA COMIDA DE BIENVENIDA 

Una prueba de los estrechos lazos que existieron entre refugiados de orígenes tan diversos fue la invitación a una comida de bienvenida que Anna Seghers, recién llegada, recibió de Pablo Neruda, entonces Cónsul General de Chile en aquel país.

 

Estos contactos se convirtieron en amistad. Jorge Amado, el autor brasileño más importante del siglo XX, dijo que para Pablo Neruda y él mismo, Anna era como una hermana: "Nadie poseyó en este mundo tanto encanto y fantasía como Anna".

 

En México formó parte de la dirección del movimiento Alemania Libre y del Club Heinrich Heine, dedicándose durante los siete años de su exilio en México a la actividad política y literaria, y reflexionando sobre la futura identidad política y cultural de los alemanes.

 

LA SÉPTIMA CRUZ

 




En 1942 se publicó su novela “La Séptima Cruz”. Este libro cuenta una historia singular. Siete presos se fugan del campo de concentración de  Westhofen.  El jefe del campo pone en marcha la máquina represiva en la persecución de los evadidos. También  pone su autoridad y su orgullo en la promesa de atraparlos en el plazo de una semana. Manda podar siete árboles, los cruza con un madero para darles forma de cruz y anuncia que, a medida que sean capturados, los irá colgando de esos siete árboles, con la intención de ejecutarlos a continuación a la vista del resto de los prisioneros: un siniestro escarmiento que pretende ser una verdadera lección de humillación y reducción a la impotencia y un metódico despojo de su condición humana a los presos. La novela va narrando la captura, vivos o muertos, de los seis primeros, pero el séptimo, al que corresponde la séptima cruz, se convierte en un símbolo para ellos: o la última esperanza, o el golpe de gracia. Y también para los carceleros: o la confianza en su superioridad, o la impotencia. Día y noche, la séptima cruz se mantiene vacía ante los ojos de todos, a la espera de la captura del último de los evadidos. Éste, un comunista logra eludir a la Gestapo y sale al extranjero.

 

REGRESA A ALEMANIA 

Los nazi-fascistas fueron derrotados en 1945 por las tropas soviéticas. En 1947 Anna Seghers  abandonó México. Retornó a Berlín. Primero residió en Berlín Oeste. Por entonces era militante del Partido Socialista Unificado de Alemania (Sozialistischen Einheitspartei Deutschlands). El 7 de octubre de 1949 se creó la República Democrática Alemana.

 

 

 

Neruda, Jorge Amado y Anna Seghers. París, 1949

 


En 1951 ganó el Premio Nacional de la República Democrática Alemana  (DDR) y realizó un viaje a la República Popular de China.

 

Desde 1952 a 1978 fue la presidenta de la Federación de Escritores de la DDR.  En 1955 Anna Seghers y su esposo se mudaron a la calle  Volkswohlstrasse 81, (posteriormente  se llamará calle Anna Seghers). Allí vivió hasta su muerte.

 

 

 

Tumba de Anna Seghers en Berlín.