Ayer se cumplieron 107 años del asesinato de Emiliano Zapata, el grande
revolucionario mexicano. Lo recordamos
en el Boletín Rojo, a tráves de un
escrito del Historiador del CEILER, Iván Ljubetic Vargas.
En el 107 aniversario de su asesinato:
Iván Ljubetic Vargas, historiador del
Centro de Extensión e Investigación
Luis Emilio Recabarren, CEILER
«Es mejor morir de pie, que vivir
toda una vida arrodillado».
(Emiliano Zapata)
El general Jesús Guajardo, con el
consentimiento del presidente Venustiano Carranza y el general Pablo González, ofreció a Emiliano Zapata armamento y municiones para continuar la lucha. Acordaron
reunirse en la Hacienda de Chinameca,
Morelos, el 10 de abril de 1919.
Zapata acampó con sus fuerzas a las afueras de la
hacienda. Se acercó a ella acompañado
por una escolta de 100 hombres. Al cruzar la entrada, se escuchó un toque de
clarín como una llamada a honores.
Era la señal. Los tiradores, escondidos en las azoteas,
abrieron fuego contra Zapata. Éste alcanzó a sacar su pistola, pero cayó
acribillado
¿QUIÉN ERA EL ASESINADO?
Emiliano Zapata Salazar había
nacido en Anenecuilco, Morelos, el 8 de agosto de 1879, en el seno de una
familia campesina. Fue hijo de Gabriel Zapata y Cleofas Salazar. Tuvo seis
hermanas y tres hermanos. Su infancia se
desarrolló en un agro dominado por el latifundio.
Tenía nueve años de edad cuando presenció el
despojo de tierras a campesinos ocasionadas por hacendados de la zona. Ante una pregunta suya, el padre que le respondió que nada podía hacerse. Entonces el niño
Emiliano le dijo: “¿No se puede? Pues cuando yo sea grande, haré que las
devuelvan”.
Cumplía 16 años cuando murió su
madre. Once 11 meses después perdió a su padre. Trabajó como labrador.
El 15 de junio de 1897 fue
detenido por las fuerzas rurales de Cuernavaca, durante la fiesta del pueblo de
Anenecuilco. Su hermano Eufemio lo liberó, pistola en mano. Entonces, los
hermanos Zapata debieron abandonar el
estado. Emiliano trabajó un año en la hacienda de Jaltepec en Puebla.
En 1906 asistió a una junta de
campesinos en Cuautla para discutir la forma de defender sus tierras y las del
pueblo frente a los hacendados colindantes.
En 1908, Zapata fue incorporado al
9° Regimiento de Caballería, bajo el mando del coronel Alfonso Pradillo.
DIRIGENTE AGRARIO
El 12 de septiembre de 1909,
Emiliano Zapata fue elegido calpuleque (palabra náhuatl, que significa jefe,
líder o presidente) de la Junta de Defensa de las tierras de Anenecuilco.
Entonces empezó a analizar documentos
que se originaron en el virreinato que acreditaban los derechos de propiedad de
los pueblos sobre sus tierras, los cuales habían sido negados por las Leyes de Reforma. Sobre todo la Ley Lerdo,
que obligó a las corporaciones civiles a vender o ser expropiadas las tierras
improductivas. Estas leyes además fueron aprovechadas por varias personas para
acrecentar sus tierras de manera ilegal al solicitar la propiedad de zonas
comunales que los pueblos no trabajaban.
Emiliano Zapata se convirtió en dirigente agrario de Morelos,
su estado natal. Su primera acción política ajena al mundo campesino fue en las
elecciones para gobernador de Morelos en
1909, cuando apoyó al candidato e de la oposición, Patricio Leyva en contra de los latifundistas.
RECUPERA Y REPARTE TIERRA
En mayo de 1910 recuperó por la
fuerza las tierras de la Hacienda del Hospital,
que dejó en posesión de los campesinos del lugar. Por este hecho fue
declarado bandolero y tuvo que escapar varias veces.
Algunos meses después, participó en
la reunión que se celebró en Villa de Ayala, con objeto de discutir lo que
después se convertiría en el Plan de Ayala. Reunió a los vecinos de tres
pueblos: Anenecuilco, Villa de Ayala y Moyotepec. Con ellos inició un nuevo
reparto de tierras derribando las cercas.
LA REVOLUCIÓN DE 1910
Se inició al proclamarse el Plan de San Luis. Zapata leyó
un ejemplar; llamándole la atención especialmente el Artículo Tercero, que
ofrecía la restitución de las tierras a sus legítimos propietarios. Emiliano
Zapata sostuvo conversaciones con dirigentes agrarios.
En
ellas se acordó la realización de
una entrevista del maestro rural Pablo
Torres Burgos con el Jefe de la Revolución Francisco Madero, en San Antonio, Texas.
El resultado de esta entrevista
fue la decisión de tomar las armas por Pablo Torres Burgos, Emiliano Zapata,
Rafael Merino y cerca de 60 campesinos.
Esto ocurrió el 10 de marzo de 1911 al proclamar el Plan de San Luis. Se
libraron numerosos combates.
A la muerte de Pablo Torres Buros,
el 29 de marzo de 1911 Emiliano Zapata
fue elegido por la junta revolucionaria del sur, nuevo jefe revolucionario
maderista del sur.
Emiliano Zapata estableció su
cuartel general en Cuautlixco, pueblo cercano a Cuautla. Desde ahí dirigió el
ataque al Ejército porfirista, defendido por el 5° Regimiento, al mando del
coronel Eutiquio Munguía; además de un Cuerpo Rural, a las órdenes del
comandante Gil Villegas. Zapata
logra tomar la ciudad el 13 de mayo de 1911.
DESPUÉS DEL TRIUNFO DE MADERO
Cuando triunfaron las fuerzas de
Madero, Zapata no aceptó licenciar sus
tropas sin que a cada uno se le otorgara tierra para sembrar, a cambio de sus
fusiles. Para Zapata, la guerra no
terminaba con el derrocamiento del porfirismo, sino con la cristalización del
objetivo del pueblo campesino: la devolución de las tierras robadas por los
hacendados millonarios.
Ante esta actitud el presidente
interno Francisco León de la Barra lo declaró rebelde y mandó fuerzas para someterlo.
En agosto de 1911 Francisco Madero
acordó entrevistarse con Emiliano Zapata en
Yautepec para buscar una solución pacífica en el conflicto en el sur y
con el fin de convencerlo de que licenciara sus tropas. Entretanto, Zapata era
fuertemente criticado por la prensa conservadora del país. En la entrevista no
se logró ningún acuerdo, pues Madero no concebía la reforma agraria como lo
hacía Zapata. Madero creía que primero había que hacer una reforma política
profunda, mientras que para Zapata era prioritaria la devolución de las tierras
robadas por las grandes haciendas. A decir de Zapata, Madero había traicionado
la revolución.
El gobierno federal reiteró su
decisión de imponer el orden por la violencia, y Zapata se desplegó con sus
tropas a los límites entre Guerrero y Puebla. Se escondió del gobierno y
realizó emboscadas a pequeños contingentes federales. En este periodo, Zapata
se casó con Josefa Espejo. Padrino de la boda fue el propio Madero.
PRESIDENCIA DE MADERO
Con Madero como presidente de la
República, las diferencias no disminuyeron. Zapata se entrevistó con Madero en
el Palacio Nacional. Sostuvieron fuerte
discusión. Madero ofreció a Zapata una hacienda en el estado de Morelos
"como pago a sus servicios a la Revolución". Esto enfureció a Zapata, que le contestó:
“No, señor Madero. Yo no me
levanté en armas para conquistar tierras y haciendas. Yo me levanté en armas
para que al pueblo de Morelos le sea devuelto lo que le fue robado”.
EL PLAN DE AYALA
El 25 de noviembre de 1911, Zapata
lanzó el Plan de Ayala. Este documento
se convirtió en su estandarte y en el fiel ejemplo de la ideología de
los campesinos de Morelos. En él se exigía la redención de los indígenas y la
repartición de los latifundios creados durante el porfiriato. Se desconocía
a Madero como presidente y se reconocía
a Pascual Orozco como jefe legítimo de
la Revolución Mexicana. Proclamaba, además, la lucha armada como el único medio
para obtener justicia.
Durante 1912, Emiliano Zapata
combatió al Ejército Federal que buscaba
la pacificación en los estados del sur. Los zapatistas buscaron defenderse y
ocasionaron serias derrotas a los federales. Ello a pesar que en ese entonces
el movimiento zapatista era muy débil, tanto en el ámbito político como en la
rama militar.
LA LUCHA EN EL SUR A LA MUERTE DE MADERO
Después del asesinato de Madero y
la llegada al poder de Victoriano Huerta, la lucha armada se agudizó. Zapata se convirtió en uno de los jefes revolucionarios más
importantes, al tiempo que introdujo importantes reformas en Morelos.
A comienzos de 1914, Emiliano Zapata tomó Jonacatepec y Chilpancingo. Ese año su
ejército constaba ya de 27,000 hombres. Para abril ya había controlado por
completo el estado de Morelos y parte de los estados de México, de Guerrero, de
Puebla y de Tlaxcala. Entonces se negó a
pactar con aquellos a quienes él llamó “asesinos de Madero”. A
Pascual Orozco lo retiró el cargo
de Jefe de la Revolución. Zapata quedó entonces como único jefe del Ejército
Libertador del Sur.
Siempre en abril de 1914 Zapata,
desde su cuartel general de Cuernavaca,
promulgó la entrega de tierras a los pueblos.
ALIANZA DE ZAPATA Y VILLA
Emilio Zapata se unió con
Francisco Villa. Ambos desconocieron al gobierno de Venustiano Carranza y
reconocieron a Eulalio Gutiérrez como presidente provisional de México. Esto
provocó la continuación de la guerra civil. A finales de noviembre de 1914, la
poderosa División del Norte y el
Ejército Libertador del Sur entraron en la Ciudad de México.
.En su estancia en la capital, las
tropas tuvieron una actitud pacífica.
Obtuvieron recursos mediante limosnas y evitaron los robos y asaltos de algunos
bandidos que se hacían llamar
zapatistas.
El 4 de
diciembre de 1914 Villa y Zapata
tuvieron la entrevista de Xochimilco
donde se acordó una alianza
militar entre ambos ejércitos. Villa aceptó el
Plan de Ayala y se comprometió a
dar armas a Zapata.
OFENSIVA DE CARRANZA CONTRA
ZAPATA
Concretados estos acuerdos,
Emiliano Zapata partió rumbo a Amecameca y tomó Puebla el 17 de diciembre de 1914, aunque en los
primeros días de enero la plaza le fue arrebatada por las fuerzas del
general Álvaro Obregón.
Durante 1915 Morelos fue gobernado
por los campesinos levantados en armas.
En 1916, una vez que Venustiano
Carranza se instaló en la Ciudad de
México y que Francisco Villa sufrió serias derrotas, Carranza dispuso la
ofensiva contra el zapatismo. Con apoyo incluso de la aviación. Cuernavaca fue
ocupada por los constitucionalistas en mayo de 1916. Ante la carencia de armas
y ya sin el apoyo de Villa, en muy poco
tiempo casi todas las poblaciones del estado
de Morelos quedaron en poder de los constitucionalistas.
1918: EL OCASO DEL GUERRILLERO ZAPATA
En 1917 Zapata, lanzó una
contraofensiva. Reconquistó seis ciudades y continuó la guerrilla en zonas
periféricas y de frontera. Sin embargo, en octubre del mismo año, el estado de
Morelos cayó en mano de las tropas de Carranza.
Hacia 1918 Emiliano Zapata era un
guerrillero con poco futuro, pues ante las constantes batallas y lo escaso de
las municiones, la muerte de los cabecillas y la ley agraria de Carranza, que
apaciguó la causa agraria de sur. Su movimiento, indudable manifestación del
descontento campesino, no llegó a consolidarse como una verdadera organización
político-militar. Siendo una rebelión de masas campesinas, se limitó a realizar
su guerra de guerrillas a partir de 1918.
EL ASESINATO DE ZAPATA
El general Jesús Guajardo, con el
consentimiento del presidente Venustiano Carranza y el general Pablo González, ofreció a Emiliano Zapata armamento y municiones para
continuar la lucha. Acordaron reunirse en la Hacienda de Chinameca, Morelos, el 10 de abril de
1919. Emiliano Zapata acampó con sus
fuerzas a las afueras de la hacienda. Se acercó
a ella acompañado por una escolta de 100 hombres. Al cruzar la entrada,
un ordenanza tocó con su clarín la llamada a honores. Fue la señal. Los tiradores, escondidos en las azoteas,
abrieron fuego contra Zapata. Éste alcanzó a sacar su pistola, pero cayó
acribillado.
NACE LA LEYENDA
Una vez muerto, Emilio Zapata se
convirtió en el apóstol de la revolución y
en el símbolo de los campesinos desposeídos.
Entre la gente común del estado de
Morelos, que se negaba a dar crédito a la muerte de Zapata, circulaba la
creencia de que no era su caudillo el que había sido asesinado por Guajardo. Se
decía que le hacía falta un lunar, que si Zapata era más alto o más moreno. Se
decía que no era posible que, si Zapata había escapado a tantas emboscadas y
siempre había tenido tan buen olfato para los engaños, hubiera caído de esta
manera. Se decía que Zapata había mandado en su lugar a uno de sus compadres,
con quien compartía un gran parecido. Desgraciadamente la identificación del
cadáver de Zapata por parte de antiguos compañeros de armas y gente cercana fue
contundente: el cadáver correspondía al caudillo del sur.




