martes, 20 de agosto de 2024

Jugando al poto sucio. ¿Como nos descartamos?

 



Comentario radial y escrito.

 


 


 

Urge traer “Canción de Gesta” de Pablo Neruda.  

En ella, los gritos libertarios de los habitantes vegetales, minerales, de mar y de las cosas que esperan tu madurez, tu despertar ciudadano, están esperando. 

Es como gritar en rebeldía un recuerdo a lo García Lorca:  

“Siendo libres, todo nos sobra”

Lo dijo José de San Martín 

!Pá donde se fue eso de ser libre! 

Quien se robó lo que sobra. Quien mintió.

 

¿Quien? 

Estará eso de ser libre, moribunda entre los escombros de seres humanos en Gaza, estará vestida con las ansias del poder absoluto, inviolable, cruel, criminal, ciego y sordo, inhumano. 

Tengo un enjambre de miedos, son como acantilados sin la arquitectura del viento ni del hombre. 

Le temo al poder que acorrala la razón.

Quien enmudeció los ecos libertarios en Haití. 

Quien, con otras banderas, ciegan más de 215 años de libertad encerrada, latente como la luna.  

Quien borro de la conciencia humana, el sentido de libertad, esa libertad que tiene hoy en día, más de 500 años proscripta. 

No tengo otra cosa que la historia para santiguarme, para agarrarme.

 

Pablo Neruda cantaba a Sandino:  

“Aquel amigo”.

“los norteamericanos no aprendieron/ que amamos nuestra pobre tierra amada/ y que defenderemos las banderas/ que con dolor y amor fueron creadas” 

Y este cantar, se puede cantar a Hugo Chávez...Y me pongo actual, se puede cantar a Daniel. 

Me duele recalcitrante sentir que seguimos pagando una civilización traída de ultramar. 

 

Sus regentes han salido y salen como por encanto. 

En un comentario, manifestaba que pertenezco a una generación que agarra y resbala una patita, en casi dos siglos.   

Tiempos de saber, de sentir, sufrir, gozar, morir, vivir y amarrar, más de 200.000 azahares de aprendizaje. 

Que vamos a hacer con esta vida concebida, no es solo tu vida, menos la mía. 

 

Arenales nucleares vienen como incendiando millones de volcanes en erupción.  

Una lava ciega, ignorante, enloquecida, amenaza Europa...Y ella, desdeñosa, ignorante, altanera, se arrodilla fervorosa hacia el atlántico norte. 

Siento, que, de alguna manera, lo ocurrido en Hiroshima nos hizo entrar en razón; el instinto a la sobrevivencia, supero incluso una guerra fría que afilaba cuchillos, permitiendo seguir agarrados a esta cascara tan dispareja.  

Sin embargo, la Central Nuclear de Kursk, esta hoy en el centro de la guerra Ucrania /Rusia. Si esta es destruida, Nagasaki, será un palito de fosforo.

 

Condenan sin condenar las elecciones venezolanas, hablan de un país, que comenzó a superarse de un ataque integral demoledor, feroz. Había que aniquilar lo bolivariano.

 

Las trasnacionales preparaban los barriles para el despojo.  


Venezuela, poco a poco, comenzó a doblegar a sus enemigos, enemigos internos, externos; todos de su merced, el Imperio.  

Aún tengo el recuerdo de Sebastián Piñera en Caracas, apoyando el mentado golpe de Estado a la Dictadura Socialista de Maduro. 

El presidente de chile, el injerido, les ofreció a los golpistas, techo y abrigo. 

 

Venezuela hizo lo de Fidel. Pueden irse a Santiago de Chile. 

La tierra de Miranda aprendió de sus errores, La gente entendió las injerencias y las trabas infernales que la acechan y siguen mordiendo.  

En mi paisito lindo, mi flaco, paso algo similar en las elecciones parlamentarias en marzo de 1973.  

La oposición de esos tiempos aposto todo para destituir a Salvador Allende.

 

Ganaron las elecciones, pero, lo ganado no les alcanzaba para eliminar a la Unidad Popular en esa lucha política. Al contrario, el Gobierno popular subió en su porcentaje electoral. 

Al no poder, constitucional, terminar con los anhelos del pueblo, la jauría oligarca, terrateniente desato y soltó sin bozal a sus perros de presa, el fascismo bestial. 

Así, comenzó la tragedia. 

 

Venezuela tiene algo hermoso, que nosotros no tuvimos y tampoco se, si lo tendremos. Su ejército bolivariano.  

Simón Bolívar, en su hermosa locura recordaba. 

“Maldito aquel soldado que apunte su arma contra el pueblo”

 

Esta locura, de tanta libertad, necesita de cambios estructurales, otra constitución, otra geografía orgánica.  

Actualmente, los movimientos, gobiernos, que quieren o hacen un mundo diferente, con el pueblo y para el pueblo, las oligarquías financieras los tachan de terroristas, de dictaduras. 

 

Revuelven en el mismo saco, a un Mandela, con un Aznar. 

Es muy complicado para mí, después de haber vivido tanto, entender el caos en que estamos viviendo. 

Agarran a Venezuela como a un maligno mono piluche. 

 

España, es el paraíso de apuntar con el dedo y acusar de corrupto a sus dirigentes. Las injurias y mentiras es el arte cotidiano.  

Es una caza de brujas de chincol a jote.  

Italia, todavía la “Camorra” manda de Benito Mussolini; Alemania se puebla de esa ideología mandatada, Francia está dejando cantar el gallo, y, en Inglaterra, sino ponen orden, la derecha extrema, olvidara a sus progenitores.

 

En la Unión Europea, a su presidenta, la acusaron de criminal y que debería estar en la cárcel. 

Y en Estados Unidos, los que dirigen la orquesta y concierto, permiten, que el autor intelectual de la vergüenza bananera en el Capitolio sea hoy, candidato a la presidencia de la república. 

Puta que son raros.

 

Y como en Argentina, gano democráticamente Milei, el que quiere suprimir la estafa de los impuestos, tiene a su pueblo al borde de un abismo harto feo. 

! Donde jugará Samira, podrá ella, ¡ser Reina de la primavera en Beirut! 

Alejandro Fischer Alquinta. 

20240818




EN EL 246 NATALICIO DE BERNARDO O’HIGGINS RIQUELME

 


Hoy 20 de agosto, se cumplen  246 años del natalicio del revolucionario llamado Bernardo O’Higgins Riquelme. 

Lo recordamos  a través de las palabras escritas del Historiador Iván Ljubetic Vargas. 

Boletín Rojo

 


 

 

                                               Iván Ljubetic Vargas, historiador del

                                               Centro de Extensión e Investigación

                                               Luis Emilio Recabarren, CEILER

 

 

 


 

Bernardo O’Higgins   nació en Chillán  Viejo el 20 de agosto de 1778. Su padre fue  Ambrosio O’Higgins, un irlandés al servicio del monarca español; su madre, Isabel Riquelme, una bella joven chillaneja de 22 años. No pudieron casarse. Las leyes españolas  prohibían a los funcionarios del rey contraer matrimonio. La llegada del niño debió  ser  ocultada.  Fue arrebatado a su madre.

  

ATA SU CORAZÓN A LA LUCHA LIBERTARIA 

Bernardo tenía 16 años cuando llegó a  Inglaterra en 1795 para estudiar comercio en la Academia de Richmond, cerca de Londres. Fue un buen alumno. Pronto dominó el idioma inglés. También la literatura francesa y el dibujo. Lo apasionaban la historia y la geografía. Leía mucho. Su libro predilecto era “La Araucana”  de Alonso de Ercilla. Le dolía no haber vivido la época de Lautaro para  luchar junto a los mapuches por la libertad  de su tierra.

 

Su profesor de matemáticas comprendió muy bien los sentimientos del joven Bernardo. Era Francisco Miranda, un patriota venezolano, desterrado en Europa que, para poder subsistir,  daba  clases en  la Academia de Richmond.

 

Un día, en medio de gran secreto, Miranda habló con  su alumno. Le reveló que formaba parte de una sociedad secreta cuyo objetivo era  emancipar las colonias españolas en América. Lo invitó a formar parte de ella. Bernardo, emocionado, abrazó a su maestro y le dijo: “Mirad en mí, señor, tristes restos de mi compaisano Lautaro, arde en mi pecho ese mismo espíritu que libertó Arauco, mi Patria, de sus opresores”.

 

Corría 1798. El nuevo miembro de la Logia secreta tenía 20 años de edad. Poco después, en 1799,  debió abandonar Inglaterra.

 

Se dirigió a España, a Cádiz concretamente. 

Allí tomó contacto con dos curas revolucionarios: el chileno José Cortés Madariaga y el argentino Juan Pablo Fretes. Le informaron sobre la situación en Chile. Participó en una rama de la sociedad secreta “Lautaro”, que luchaba por la emancipación de las colonias españolas de América.

 

En 1801 se embarcó rumbo a la patria. Desembarcó en Valparaíso en septiembre de 1802, con el nombre de Bernardo O’Higgins Riquelme y convertido en  dueño de la gran hacienda de  San José de Las Canteras y de una casa en Santiago. Lo primero que hizo fue llevar a su madre y a su hermana Rosita a la hacienda.

  

LUCHADOR  CLANDESTINO 

Era  ahora un latifundista, pero sus ideales se mantenían inamovibles. Se dedicó a organizar círculos clandestinos para luchar por la Independencia. Con toda razón pudo escribir en 1842: “Mis intereses personales son los menos que he cuidado en toda mi vida, particularmente cuando los de mi patria estaban de por medio”.

 

El 18 de septiembre de 1810 se creó en Santiago la Primera Junta de Gobierno, para  mantener al país bajo la dominación del rey de España. 

Bernardo O’Higgins agudo observador concluyó que la lucha por independizarse del sistema colonial español iba ser largo y se definiría finalmente por las armas. Y comenzó a prepararse para ello.

  

DIPUTADO PATRIOTA 

El 4 de julio de 1811 se inauguró el Primer Congreso Nacional. O’Higgins  formó parte de este parlamento, habiendo sido elegido diputado por Isla de La Laja. De los 42 congresistas, 24 eran los que la historia oficial llama “moderados”,   contrarios a romper los lazos con España. En toda votación se unieron a ellos los cuatro “realistas”, partidarios  del  monarca Fernando VII. Catorce diputados constituían la minoría patriota. A su cabeza estaba O’Higgins.

  

COMBATIENTE LIBERTARIO 

En 1813 se iniciaron las guerras de la Independencia. O’Higgins  puso su espada al servicio de José Miguel Carrera designado comandante en jefe del Ejército patriota por la Junta de Gobierno de 1813.  Hacia fines de ese año, O’Higgins reemplazo a Carrera al mando del ejército patriota.

 

Los días 1º y 2 de octubre de 1814 tuvo lugar la batalla de Rancagua. Durante dos días, atrincherados en la Plaza de esa ciudad, resistieron los patriotas al mando de O’Higgins, los ataques de las fuerzas realistas muy superiores en número. Cuando al segundo día, la defensa de la plaza se hizo imposible, O’Higgins ordenó a los sobrevivientes montar a caballo y se lanzaron en un audaz asalto por sobre las trincheras enemigas.  De los 600 soldados que iniciaron esa intrépida carga, sólo 300 pasaron las defensas realistas. Con estos soldados, más otras unidades que encontró en el camino, el héroe se dirigió a   Mendoza, provincia de Cuyo, para preparar la revancha. El Desastre de Rancagua marcó el fin de la Patria Vieja, período iniciado el 18 de septiembre de 1810, y el comienzo de la Reconquista realista.

 

En Mendoza, con la inmensa solidaridad del general José de San Martín, gobernador de Cuyo, se organizó el Ejército Libertador. Este ejército, según el general argentino, debía luchar contra los realistas con tres objetivos concretos: afianzar la independencia de las Provincias Unidas del Río de la Plata, contribuir a la emancipación de Chile y derrotar al  Virreinato del Perú, último bastión de dominación  española en América del Sur. 

Luego de realizar la proeza del cruce de la cordillera de los Andes, el ejército libertador, el 12 de febrero de 1817, derrotó a las tropas del rey en la batalla de Chacabuco.

  

GOBERNANTE PATRIOTA Y PROGRESISTA 

El 16 de febrero de 1817, O’Higgins  fue designado Director Supremo de Chile por un Cabildo Abierto en Santiago.

  

Entre sus obras tenemos:

Consolidación de la Independencia. A comienzos de 1818, una nueva expedición realista invadió el país. O’Higgins  convocó en ese momento de peligro a los ciudadanos a suscribir el 12 de febrero de 1818, el  Acta de Proclamación de la Independencia de Chile.

  

En ella se hacía “saber a la confederación del género humano, que el territorio continental de Chile y sus islas adyacentes, forman, de hecho y por derecho, un Estado libre, independiente y soberano, y quedan para siempre separados de la Monarquía de España y de otra cualquiera dominación, con plena aptitud de adoptar la forma de Gobierno que más convenga a sus intereses”.

  

El 5 de abril de 1818, en la batalla de Maipú fueron derrotadas las tropas realistas.  Constituye esa fecha la culminación del proceso de siete años de la Independencia de Chile del sistema colonial español. Los patriotas perdieron un 35% de sus fuerzas entre muertos y heridos. Los realistas sufrieron más de 1.500 muertos y 2.000 prisioneros. 

 

Las luchas finales  por la Independencia de Chile fueron demostraciones  del consecuente internacionalismo de los patriotas latinoamericanos del siglo XIX, que luchaban por liberar a sus países del colonialismo español. Junto a José de San Martín y Bernardo O’Higgins, están, entre otros, José Martí,  Simón Bolívar, Antonio José de Sucre.

  

Otro ejemplo de ese internacionalismo   fue  la Expedición Libertadora del Perú, que zarpó de Valparaíso el 20 de agosto de 1820. San Martín venció a las tropas españolas. El 15 de julio de 1821, se firmó el Acta de la Declaración de Independencia del Perú y el 28 de julio de ese mismo año, se proclamó la Independencia en la Plaza Mayor de Lima.

  

Medidas contra la oligarquía. En 1812 había escrito: “Detesto por naturaleza la aristocracia y la adorada igualdad en mi ídolo”. Siendo Director Supremo fue consecuente con esas palabras. El 28 de noviembre suprimió los títulos de nobleza y prohibió el uso de los escudos de armas.

 

Obligó a los oligarcas que colaboraron con los realistas durante la Colonia a pagar fuertes contribuciones para cancelar los gastos del Ejército Libertador de los Andes y a  entregar caballos y dinero para  la Expedición Libertadora del Perú.

  

Con fecha 5 de junio de 1818, firmó un decreto aboliendo los mayorazgos, institución del derecho español que consistía que el hijo mayor heredaba todos los bienes, con ello se impedía la división de los grandes latifundios.  Esta medida no pudo ser aplicada porque el Senado, con mayoría  reaccionaria, la aplazó indefinidamente.

  

Obras de progreso: inició la educación estatal: fundó escuelas primarias y el Liceo de La Serena; además reabrió el Instituto Nacional y la Biblioteca Nacional.

  

En 1819 ordenó la construcción del Cementerio General, medida muy resistida por la Iglesia. Creó el mercado de abasto, el paseo de La Alameda y terminó el Canal del Maipo. Inauguró el  Teatro o Casa de Comedias; permitió el desarrollo de la prensa, hubo 15 periódicos. Fundó las ciudades de La Unión, Vicuña y San Bernardo. Aplicó la vacuna.

 

Estableció el servicio de diligencias y correos diarios entre Santiago y Valparaíso. 

Gobernante constitucionalista. Con fecha 23 de octubre de 1818, el Director Supremo Bernardo O’Higgins  promulgó la Constitución Provisoria para el Estado de Chile que dejó de regir el 30 de octubre de 1822.

 

Esta Constitución consagra el principio de soberanía popular que otorga a la Nación la facultad de instalar su gobierno y dictar las leyes que lo han de regir. Reconoce así mismo la separación de poderes. 

Cuatro años después, siempre durante el gobierno de O´Higgins se redactó la Constitución de 1822.  Fue obra de su ministro José Antonio Rodríguez Aldea.

  

Bernardo O’Higgins fue un consecuente internacionalista. Además de la Expedición al Perú, planteó la unidad de los países americanos, desde México hasta Tierra del Fuego. Escribió: “Se  podía ser chileno, peruano o venezolano y al mismo tiempo sentirse americano y compatriota en cualquier país de Hispanoamérica”. 

El 6 de mayo de 1818, publicó un Manifiesto en que proclamaba  “instituir una Gran Federación de Pueblos Americanos”.

  

DERROCAMIENTO Y DESTIERRO 

La oligarquía y la Iglesia se unieron y utilizaron a  militares para derrocar a O’Higgins el  28 de enero de 1823. Fue detenido por el general Ramón Freire el 6 de febrero de 1823. 

El 17 de julio de ese mismo año se embarcó hacia El Callao en la fragata inglesa Fly. Iban con él su madre Isabel Riquelme, su hermanastra Rosita, dos indígenas mapuches adoptadas y Pedro Demetrio, su hijo, un niño de poco más de 4 años.

 

Arribó a El Callao el 28 de julio de 1823. 

La situación política de Perú era caótica. O'Higgins, ante esto decidió poner su espada  al servicio del Perú, en cuyo Ejército tenía el grado de Capitán General. Estaba  en Lima cuando supo que Simón Bolívar había desembarcado en El Callao dispuesto a tomar la dirección de la guerra ante una solicitud del Congreso peruano. A fines de 1823, se trasladó junto con toda su familia a Huanchaco, al puerto de Trujillo donde se encontraba Bolívar con su ejército.

 

Al banquete que Bolívar ofreció en celebración de la victoria de  Ayacucho, en 1824, O’Higgins concurrió de civil. Extrañado, Bolívar le preguntó el porqué de su indumentaria paisana. Le respondió: “Señor, la América está libre. Desde hoy el general O’Higgins ya no existe; soy sólo el ciudadano particular Bernardo O’Higgins. Después de Ayacucho mi misión americana está concluida”.


MURIÓ EN EL DESTIERRO 

Bernardo O’Higgins Riquelme falleció  el 24 de octubre de 1842. Sus restos fueron sepultados en suelo peruano gracias a la caridad de sus vecinos. 

En Perú, vivió él y su familia con grandes privaciones. Solicitó en varias  oportunidades autorización para regresar a Chile. Se la negaron. Ni siquiera muerto  sus enemigos le perdonaron su conducta progresista y patriota. Sólo  27 años después de su fallecimiento sus restos pudieron descansar en la  Patria a la que tanto amó y  por la que tanto hizo. 

Retornó a su tierra 46 años después de su salida al exilio. 

Sólo el 11 de enero de 1870 llegaron a Santiago los restos mortales del revolucionario llamado Bernardo O’Higgins Riquelme.

 

 


domingo, 18 de agosto de 2024

A 75 AÑOS DE “LA HUELGA” O “LA REVOLUCIÓN DE LA CHAUCHA”

 

 

El día 16  de agosto recién pasado se cumplieron  75 años de la “LA HUELGA”  O “LA REVOLUCIÓN DE LA CHAUCHA”. 

La recordaremos  a través un artículo  escrito del Historiador Iván Ljubetic Vargas. 

Boletín Rojo

 

 

 

Se inició el martes 16 de agosto de 1949:

 

 

 

                                                        Iván Ljubetic Vargas, historiador del

                                                        Centro de Extensión e Investigación

                                                         Luis Emilio Recabarren, CEILER

 


 


El Gobierno de González Videla  descarga alza tras alza sobre las espaldas de los chilenos. La gente va acumulando rabia. Lo que colma la paciencia popular es el alza de las tarifas de la movilización colectiva. De un peso cuarenta a un peso sesenta. O sea, sube en una ‘chaucha’, nombre que entonces se daba a la moneda de veinte centavos.

 

LOS ESTUDIANTES A LA CABEZA

Los estudiantes universitarios son los primeros en reaccionar. Salen a la calle. El martes 16 de agosto de 1949 se inician vigorosas y masivas acciones. 

Fernando Ortiz cuenta su experiencia en la ‘huelga de la chaucha’: “Tiempo antes de agosto del 49, los comunistas habíamos logrado sacar un voto de repudio en la FECH a toda posibilidad de alza. Tan pronto se dictó el decreto que autorizaba el alza de los micros en año 49, inmediatamente los comunistas salimos a la calle. Tengo muy vivo en mi memoria las primeras salidas callejeras; éramos no más de cincuenta jóvenes comunistas, uno de ellos, que no he olvidado, porque fue vanguardista, preguntó: ‘Bueno, compañeros: ¿salimos, si somos tan pocos? La respuesta fue que debíamos salir, porque pensábamos que el pueblo iba a acompañarnos; había en esos momentos condiciones reales para desencadenar un gran movimiento de masas, de repudio a la dictadura. Así lo hicimos. Y, efectivamente, no habíamos recorrido una cuadra, cuando el desfile de 50 personas se transformó en una gran manifestación... En aquel instante las Juventudes Comunistas, pasando, incluso, por encima de la FECH, en que dominaban los socialcristianos, llamó a una huelga en la Universidad y la Universidad nos acompañó” (Fernando Ortiz: “La Universidad, foco de resistencia en la represión”. Charla dictada el 9 de octubre de 1964, con motivo del 32 aniversario de las JJ CC, en “Diálogo con la Juventud”, editado por la Juventudes Comunista de Chile, página 42)

  

INFORMA “EL MERCURIO”

El miércoles 17 de agosto de 1949, ‘El Mercurio’ escribe: 

”Bochornosos incidentes se registraron ayer en diversos sectores de la capital... Desde mediodía estudiantes ayudados por otros grupos iniciaron una enérgica acción contra los autobuses.  Por la tarde, elementos comunistas cometieron violentos desmanes... Grupos universitarios organizaron ayer diversos actos de protesta por el alza de las tarifas de los servicios de autobuses y buses destinados a la locomoción colectiva. Los manifestantes iniciaron un desfile al mediodía, avanzando hasta la Plaza de Armas y luego se repartieron por las calles Catedral, compañía, Bandera, Morandé, Teatinos, San Antonio, Huérfanos, Agustinas, Ahumada y Moneda. Los estudiantes iniciaron el desfile pidiendo la derogación de la medida que autorizó el alza de las tarifas, pero luego algunos elementos exaltados empezaron a atacar a los microbuses, lanzando piedras al paso de dichos vehículos por el centro de la ciudad. Esta iniciativa se generalizó y extendió rápidamente a otros puntos...” (‘El Mercurio’, miércoles 17 de agosto de 1949, página 23). 

Los establecimientos educacionales no funcionan o lo hacen a media. El Ministerio de Educación amenaza con cancelar la matrícula a los alumnos que no concurran a sus colegios. Ese mismo miércoles 17, alrededor de las 10 y 4º minutos, unas 800 personas avanzan desde la Alameda por calle Morandé. Llegan hasta La Moneda y lanzan piedras contra sus ventanas. 

Participan estudiantes universitarios y secundarios, trabajadores y gran cantidad de transeúntes, que se suman espontáneamente a la protesta. La represión, primero realizada por carabineros y luego por soldados del Ejército, dejó a lo menos cuatro muertos y numerosos heridos.


CLAMOR GENERALIZADO POR EL ALZA

El lunes 15 de agosto de 1949, “El Mercurio” trae en su página 43 una información titulada “Unánime protesta por el alza de tarifas que agrava el problema de la locomoción”, donde señala:  “Estudiantes, gremios de obreros y de empleados expresan su desacuerdo ante la medida que adoptó la Dirección del Tránsito.  –Burla de los choferes de microbuses.

 

– Personal de la Beneficencia expone delicada situación.  – Reunión de los universitarios” 

Reproduce en esa crónica una Protesta de los Consejos directivos nacionales y provinciales de la Confederación de Sindicatos de Beneficencia, que en una de sus partes dice: 

“4.-  Que dado lo inconsecuente y lo arbitrario que significa para toda la clase trabajadora el alza sorpresiva que se ha autorizado y que despedaza los escasos presupuestos de los trabajadores se adhiere a la protesta de la Confederación de Trabajadores de Chile y se pone a sus órdenes con todos sus efectivos para efectuar un movimiento de protesta pública...” (“El Mercurio”, 15 de agosto de 1949, página 43) 

El gobierno, a través de la Dirección del Tránsito ha elevado las tarifas nocturnas a $3 (tres pesos) y las diurnas en veinte centavos. 

El martes 16, se inician vigorosas y masivas acciones callejeras, bautizadas como la “huelga de la chaucha”, (chaucha se llama a la moneda de veinte centavos).  Son las más grandes y combativas contra el gobierno de González Videla.

  

“EL MERCURIO” CAMBIA DE DIRECCIÓN

Ante el estallido del movimiento de protesta, “El Mercurio” cambió de posición.  El miércoles 17 tituló:  “Bochornosos incidentes se registraron ayer en diversos sectores de la capital”.  Agrega:  “Desde mediodía, estudiantes ayudados por otros grupos iniciaron una enérgica acción contra los microbuses.-  Por la tarde, elementos comunistas cometieron violentos desmanes”. 

Detalla:  “Grupos universitarios organizaron ayer diversos actos de protesta por el alza de las tarifas de los servicios de autobuses y micros destinados a la locomoción colectiva.  Los manifestantes iniciaron un desfile al mediodía, avanzando hasta la Plaza de Armas y luego se repartieron por las calles Catedral, Compañía, Bandera, Morandé, Teatinos, San Antonio, Huérfanos, Agustinas, Ahumada y Moneda.  Los estudiantes iniciaron el desfile pidiendo la derogación de la medida que autorizó el alza de tarifas, pero luego algunos elementos exaltados empezaron a atacar a los microbuses, lanzando pedradas al paso de dichos vehículos por el centro de la ciudad.  Esta iniciativa se generalizó y extendió rápidamente a otros puntos, hasta el extremo de que centenares de personas se vieron obligadas a abandonar esos servicios de locomoción para regresar a pie, en automóvil o por otros medios a sus hogares.

“Más tarde, cuando la reacción de los grupos adquirió caracteres de gravedad, con el volcamiento de algunos microbuses y otros atentados, los dirigentes de ese gremio optaron por paralizar el servicio en las líneas principales, quedando en movimiento solamente los tranvías y trolebuses”.

  

PARTE POLICIAL

Luego, el diario de los Edwards entrega el parte policial que informa sobre micros apedreadas, detenidos, heridos, etc.  Por ejemplo, anota:  “Por la noche, un grupo de aproximadamente 500 personas apedreó el edificio del Sindicato de Dueños de Autobuses, ubicado en Avenida Bernardo O’Higgins 1948 y quebró los vidrios de sus puertas y ventanas.  Como se hicieron algunos disparos, Carabineros se vieron obligados a hacer uso de sus armas.  Desde el interior del local, dispararon también hacia los manifestantes”. (“El Mercurio”, 17 de agosto de 1949, página 23)

 

 


 

En esa misma edición se informa:  “Fuerza pública resguardará la circulación de microbuses”.  Bajo ese título se reproduce una declaración del Ministerio del Interior, que manifiesta: 

“El Gobierno hace saber al país que el Partido Comunista, unido a elementos que son sus aliados y cómplices, intentan producir, como ya se había previsto, la subversión del orden público, atacando a personas y a la propiedad privada y agrediendo también a la fuerza pública. 

“Se trata –agrega la Declaración– de una agitación que se provoca por el comunismo, valiéndose, además, de los estudiantes que pertenecen a esos sectores, todo lo que corresponde a un plan sedicioso de que el Gobierno está impuesto en todos sus detalles...  Se trata del cumplimiento servil de las consignas mundiales que el Partido Comunista ha impartido a sus secuaces y de las cuales se tienen informaciones concluyentes.  El pretexto ha servido a los elementos comunistas para alentar y explotar la actual agitación, es el alza de $0.20 para la locomoción colectiva”. (“El Mercurio”, 17 de agosto de 1949, página 23)

  

PARA VARIAR, “EL MERCURIO” MIENTE

Miente el Gobierno.  Miente “El Mercurio”.  No hay tal plan subversivo.  Menos, consignas mundiales.  Esas acciones, por lo demás, se contraponen a la orientación de la Kominform.  El alza de las tarifas en una chaucha es la gota que colma la paciencia de estudiantes, trabajadores y pobladores, que sufren dos años una política antipopular de alzas y represión.  La violencia es desata por los carabineros.  El jueves 18, “El Mercurio” entrega la nómina de los heridos hospitalizados en la Posta Central de la Asistencia Pública.  Son 19. Diez en estado grave.  Nueve de mediana gravedad.  Todos jóvenes; varios menores de 20 años.  Todos heridos a bala.  Además, informa que en ese centro asistencial se atendieron otros heridos de menor gravedad.  También entrega antecedentes sobre tres muertos:  dos jóvenes de 17 y 20 años, asesinados por la policía en la esquina de Diez de Julio con Portugal;  la tercera víctima es un cadete de la Escuela de Aviación, alcanzado por una bala de carabineros cuando se encontraba en el Café “Don Bosco” de la Alameda. 

En esa misma edición, “El Mercurio” publica la amenaza de la cancelación de matrícula a los alumnos que no concurran a sus establecimientos.  Explica que “según informaciones proporcionadas por fuentes allegadas al Ministerio de Educación, los colegios de esta capital funcionaron ayer (miércoles 17) con un 40% del profesorado y del alumnado y muchos directores autorizaron a sus alumnos a volverse a sus casas a fin de evitar cualquier accidente en los disturbios de las calles céntricas”. (“El Mercurio”, 18 de agosto de 1949, página 21) 

Ello da una pauta del enorme ausentismo de maestros y estudiantes.  De ahí, la amenaza de la cancelación de matrícula a los que continúen protestando.

  

FACULTADES EXTRAORDINARIAS

El día 17, el gobierno solicita la dictación de Facultades Extraordinarias al Congreso.  Son otorgadas por la mayoría del Parlamento.  Al mismo tiempo, González Videla se ve obligado a derogar el alza de las tarifas nocturnas, aunque mantiene el aumento de veinte centavos de la diurna. 

Ese mismo miércoles 17, el general Santiago Danús Peña asume el mando de la Plaza de la capital.  A los carabineros se unen fuerzas del Ejército en la represión de la protesta popular.  Ello no aminora las acciones.  Fracasan los esfuerzos de las autoridades por normalizar, el servicio de  micros, resguardados por militares y carabineros.  Sólo circulan unos pocos.  Ello –según “El Mercurio”– por “la actitud hostil de los manifestantes, apostados en puntos estratégicos de la ciudad para atacar los microbuses de las diversas líneas”.  No hay clases en la mayor parte de los establecimientos primarios y secundarios.  A la vez, se resienten sensiblemente las actividades comerciales y de las oficinas públicas.

  

OBREROS EN LA PELEA

Según parte de la policía, a las 10:10 horas del miércoles 17, “un grupo numeroso de obreros, impiden la entrada del resto de los trabajadores a la Hilandería Nacional, ubicada en calle San Nicolás esquina de Gran Avenida”.  Nótese la hora:  10:10.  O sea, no es en el momento de la entrada a las labores. 

Otro informe policial:  Alrededor de las 10:40 a.m., cerca de 800 personas armadas de palos y piedras avanzaron desde la Alameda Bernardo O’Higgins, por Morandé, y luego lanzaron pedradas a las ventanas del Palacio de Gobierno.  Las acciones se desarrollan hasta en la propia Moneda.  Los manifestantes sobrepasan a las fuerzas represivas. 

Nuevo ejemplo de la combatividad de las masas la entrega un parte policial:  Alrededor de la una de la tarde, en Rosas esquina Morandé, varias personas liberan a un detenido conducido por carabineros. 

Las propias informaciones oficiales hablan de heridos graves de los disparos de miembros del Ejército.

  

NO SÓLO EN SANTIAGO FUE UN COMBATIVO AGOSTO

Aún no logra el gobierno aplastar totalmente la rebelión popular en la capital, cuando el sábado 20 de agosto estalla la protesta contra las alzas y la represión en la zona del carbón. 

En la mañana de ese día, 1.100 mineros – que componen el primer turno – se apoderan del Pique Grande de Lota, donde se atrincheran.  A mediodía, otro turno – formado por 1.200 obreros – se pliega al movimiento.

En Lirquén, los trabajadores del primer turno, se toman la maestranza y la mina.  De inmediato, parte en dirección de ese mineral el Regimiento de Artillería Silva Renard. 

Otro tanto hace el Regimiento Chacabuco, que se dirige hacia Lota. 

No conforme con esas movilizaciones, el gobierno ordena a la Escuadra  que se dirija a toda máquina a la zona del carbón, para colaborar en la tarea de reprimir a los mineros.

Según “El Mercurio”, “las informaciones llegadas de la zona del carbón han permitido establecer que la rapidez con que obró el gobierno permitió aislar totalmente la zona del carbón”.  Agrega que “el general Vásquez, jefe de la zona de Concepción, aseguró esta noche (sábado 20) que la situación está controlada y que los antecedentes que ha recogido en la zona del carbón le han permitido estableces que este paro revolucionario estaba sincronizado desde Santiago por la JUNECH, la cual se ha puesto al servicio de la causa revolucionaria de los comunistas”. (“El Mercurio”, 21 de agosto de 1949, página 25) 

Miente el general.  Mejor dicho, se ciñe al esquema de González Videla:  dar carácter “revolucionario” a un movimiento contra las alzas; responsabilizar a los comunistas de esas acciones, cuando en verdad no participan en ellas sólo comunistas.

 

“El Mercurio” insiste:  “De las informaciones llegadas desde Lota se desprende que, dirigentes comunistas que estuvieron relegados en Pisagua, fueron los que en Lota prepararon el movimiento”.  No hay dudas que allí el PC dirige la huelga.  Pero no de la manera que dice el diario de los Edwards.  Al referirse a los mineros que se toman el Pique Grande de Lota, afirma que “la mayoría de ellos, por los antecedentes recogidos, fueron obligados por el terror a atrincherarse en la mina”. (“El Mercurio”, 21 de agosto de 1949, página 25) 

Pero la rebelión no se limita sólo a la capital y la zona del carbón.

 

“El Mercurio” informa:  “Sincronizado con este movimiento revolucionario en el carbón, los comunistas hicieron estallar hoy (sábado 20) un movimiento en la Oficina Salitrera Prosperidad del Cantón de El Toco.  800 obreros declararon que estaban dispuestos a resistir a la fuerza pública, aún a costa de derramamiento de sangre, para impedir que se adoptase cualquiera medida contra los dirigentes obreros”. (“El Mercurio”, 21 de agosto de 1949, página 25)

  

GOBIERNO HABLA DE UN “PLAN REVOLUCIONARIO”

“El Mercurio” es incansable.  Repite una vez más:  “El gobierno  tiene ya en su poder los hilos completos del plan revolucionario y está en conocimiento de los agentes que están actuando en las zonas del salitre”.  Agrega:  “El Presidente de la República impartió telefónicamente instrucciones al general Andrés Poblete a Antofagasta para que ordene detener a todos los dirigentes comunistas sindicales que han promovido esta situación revolucionaria en el salitre y en el cobre, a los cuales se les aplicará las facultades extraordinarias”. (“El Mercurio”, 21 de agosto de 1949, página 25)

La labor de la prensa de derecha es clara:  Justificar con el fantasma de una subversión comunista la represión brutal, con mano militar, de las protestas contra la carestía y los abusos de la autoridad.

 

Para facilitar la acción represiva, el gobierno dicta, el sábado 20, decretos declarando zona de emergencia a las provincias de Arauco, Concepción, O’Higgins, Atacama, Antofagasta y Tarapacá.  Ello, según “El Mercurio”, “para afrontar los conflictos obreros estimulados por los comunistas en centros vitales de la nación”. 

Lo anterior da una idea de la extensión del movimiento de protesta.

 

LA IGLESIA CATÓLICA JUSTIFICA REPRESIÓN

La Iglesia Católica respalda al gobierno y la represión por él desatada.  A lo menos lo hace el Cardenal Arzobispo de Santiago, José María Caro Rodríguez.  En Carta Pastoral, de fecha 20 de agosto de 1949, señala: 

“En cumplimiento de los deberes de nuestro cargo pastoral, nos dirigimos a nuestros amados fieles, con motivo de los graves acontecimientos que han amenazado y amenazan la paz pública y la estabilidad de nuestras instituciones democráticas. 

“Sin desconocer la angustia económica, que tantos sacrificios impone a todos los ciudadanos y particularmente a los más menesterosos, por cuya suerte nos hemos preocupado constantemente, es necesario que veamos con toda claridad un mal mucho mayor, que se cierne sobre todo el país, sobre el bienestar de sus ciudadanos, sobre la mantención de sus libertades, sobre la existencia misma del Estado y sobre la misión sagrada de la Iglesia, cual es el asalto de las fuerzas comunistas.

 

“La experiencia de lo acontecido en otros países y las fidedignas informaciones de lo que se prepara en el nuestro, nos mueven a declarar que nos encontramos ante un grave peligro, por lo cual todos los católicos, posponiendo cualesquiera asuntos de otra índole, ahora como deber supremo, la defensa de nuestras instituciones fundamentales y del orden constituido. 

“A ningún católico le es lícito en estas circunstancias, adoptar una actitud pasiva, ni menos, por cierto, ahora ni nunca, cualquiera cooperación o ayuda al comunismo ateo, repetidas veces condenado por los Sumos Pontífices y últimamente con redoblada energía por S.S. Pío XII, ante la extensión de su poderío tiránico y la persecución desencadenada contra la Iglesia en numerosas naciones..." (“El Mercurio”, 21 de agosto de 1949, página 25) 

La Carta Pastoral hace merecedor al Cardenal Caro de una visita de González Videla.  Tiene lugar el mismo sábado 20 de agosto, a las 21:30 horas.  Acompañado de su edecán militar, coronel Santiago Robles Videla, el Presidente le agradece a Monseñor Caro su “enérgica condena al movimiento sedicioso comunista”. 


SOLIDARIDAD INTERNACIONAL

Se hace presente la solidaridad internacional.  Desde Argentina llega un cable que dice:

“Buenos Aires, 20 de agosto.-  Señor Presidente de Chile don Gabriel González Videla, Santiago:  Le hacemos llegar nuestra protesta por la sangrienta represión del movimiento obrero democrático que lucha por la paz, la libertad  y la justicia social.  Repudiamos la concesión de facultades extraordinarias que anula los derechos humanos, garantizados por la Declaración de las Naciones Unidas y ofenden la conciencia democrática americana, por la Liga Argentina de los Derechos del Hombre, Emilio Troise, presidente, Francisco Pitta, secretario”. (“El Mercurio”, 21 de agosto de 1949, página 25)

 

EL PARTIDO COMUNISTA IMPULSÓ LA PROTESTA

Estas acciones de agosto de 1949 son impulsadas por el Partido Comunista.  Al respecto Volodia Teitelboim afirma: 

“Eso fue una cosa muy nuestra.  Yo era miembro de la Comisión Política.  Era lo que andábamos buscando nosotros:  la movilización de masas como respuesta, las huelgas y las protestas.  No teníamos una posición de inercia.  Había que derrotar a González Videla, y su política feroz.  Y, por lo tanto, llevar a la gente a la acción.  Y eso fue justamente.  Y en eso estuvo el Partido.  Nosotros oponíamos una resistencia de masas, pero éramos contrarios a las acciones individuales desesperadas. 

“Hubo mucha participación obrera y mucha participación estudiantil.  Fue una rebelión popular que cambió las cosas.  Que determinó la crisis de una fórmula política del gobierno de González Videla.  Y se impuso el ‘Gobierno de la Sensibilidad Social. Y se limitó la represión.  No hubo un cambio de 180 grados, pero hubo un cambio”. (Volodia Teitelboim: Conversación con el autor. Santiago, 13 de enero de 1994)

  

LOS EMPLEADOS VAN A LA LUCHA

La marea social continua en aumento.  Las organizaciones obreras han salido duramente golpeadas por la represión.  Por eso, son los empleados, encabezados por la Junta Nacional de Empleados de Chile, JUNECH, que están en mejores condiciones para dar lucha por sus reivindicaciones. 

El 23 de enero de 1950, varios gremios declaran una huelga exigiendo el pago de una gratificación anual.  Son los empleados telefónicos y de la Empresa Chilena de Electricidad, ambas en manos de monopolios estadounidenses, y de la Empresa Nacional de Transportes.  Los huelguistas reciben el apoyo de la Confederación de Empleados Particulares de Chile, CEPCH.  Durante doce días se efectúan disciplinados paros escalonados.  Uno tras otro,  van paralizando sus actividades laborales los sindicatos afiliados a la CEPCH.  Se llevan a cabo, además, paros solidarios en las provincias de Santiago, Valparaíso y Concepción.  El movimiento abarca el 40% de los trabajadores del país. 

La unidad, combatividad y acertada táctica de los empleados , obligan al gobierno a acceder a sus demandas.  Los huelguistas alcanzan el triunfo el 4 de febrero de 1950.

 

Pero esas luchas laborales logran otra victoria aun más significativa.  Derriban el Gabinete de “Concentración Nacional”, - formado por radicales, conservadores, liberales y socialistas -, con que gobernaba González Videla desde la salida de los comunistas.  Es reemplazado por el Gabinete de “Sensibilidad Social”, incorporándose a él ministros de la Falange Nacional.