martes, 13 de octubre de 2026

Escudo de las Américas.

 


Comentario radial y escrito.

 

 


 


Esta fotito, fue tomada, dos meses antes de la llegada del Ejército Rojo a Berlín, es decir, ya se comían el pollo, antes de agarrar la gallina.

Por alguna razón, estos representaban a los países vencedores de la cruenta guerra mundial.

Guerra maléfica, que, me ha tenido toda una vida interrogante, preguntándome, que sabían ellos de humanidad, de lo que es la paz, la fraternidad, el respeto, el trabajo, la soberanía, la solidaridad.

Venían saliendo de una atrocidad infame.

De un entrevero de odio, que aún perdura y mandata.

¿Venían vacunados contra el virus del racismo, de la avaricia, de la locura de robar, o tomar lo ajeno?

¡Sabían de integridad!

¿Sabían de la magnitud del derecho inalienable de vivir en dignidad?

¿Sabían de soberanía?

Ando cachuo.

¡Bien Cachuo!

El día de la foto, el mundo, ya, se había convertido en otro mundo, en otra cosa.

Como dijera Neruda “Y por las calles la sangre de los niños corría simplemente…”

En Yalta, se planeaban los mañanas; comenzaba la más trágica de las guerras, la guerra fría.

¿Que dejaban en el “calabaza, calabaza cada uno pá su casa”?

Miro la foto hasta quedar turnio.

Esa fotito lleva consigo, más/menos, 75 millones de muertos.

54 millones fueron civiles, 24 millones militares.

La cuestión de algoritmos, tan de moda hoy por la IA, sin números tan coquetos, que no te dicen mucho, pero, sí traslado ese montón de muertos a Tailandia, Tailandia quedaría sin tailandeses, lo mismo seria en el Reino unido, los Beatles, Emi Winehusen, no podrían haber tenido la oportunidad de existir. Francia quedaría sin su Gorrión de Paris.

Ucrania, Italia, serian pueblos sin pueblo.

Los mismo seria en Argentina, en Suecia, en España, y, mi paisito lindo de mar y cordillera, Chile, sin nadie.

Todos esos habitantes de países están por debajo de los 70 millones muertos por la guerra.

Alemania, los perfeccionistas del género humano, sacrificaron por su porfía, más menos, 7 millones; los Estados Unidos aportaron 500 000 seres humanos, Japón 5 millones, con Hiroshima y Nagasaki incluidos.

La ex Union Soviética, ofrendo 26 millones de seres humanos, China 15 millones.

¿Porque ando tan mortífero, tan re cachuo?

La edición 81 de La Asamblea de las naciones Unidas, sus respiros y respingos, sus decires y la altanería me enrostra, me acorrala indefenso, vulnerable, me grita, me aúlla que, no hemos aprendido nada.

Quizás también, la “junta 81” era para eso, para darle a un mendrugo, un poco de mantequilla.

La desfachatez de algunos es para ponerlas en un cuadro.

Ahí, en la edición 81 de las Naciones Unidas, el alto Tribunal de la Haya, si fuera en verdad un tribunal que protege la humanidad, se tiraría de las mechas.

Uno entiende el porqué, no le sale ni por curado ni por pedófilo, la invasión a Venezuela.

Y no es solo la tierra de Bolívar, que la tienen de sirvienta y a sus antojos.

El pueblo de Groenlandia queda impávido, escondiendo sus soberanías en los bolsillos.

Sin embargo, esta vez, fueron muchos los Gadafi, los Chaves, los Fideles, los Guevara. Se me asomo Fidel, porque su discurso en 1960 en las Naciones Unidas encierra toda las aspiraciones y tareas de un pais revolucionario, inmensamente humanista.

Al menos, con 4 horas y 29 minutos, algo tiene que haber quedado.

¡Y lo tuvo y lo tiene!

Se comprueba en ese odio aperrado, no, aperrado no, que culpa tienen los perros, ese odio inhumano, ignorante, que tiene el yanki mandamás, contra esa Isla caribeña, que tanto enseña en lo que es, soberanía, en lo que encierra la autodeterminación de los pueblos.

La descolonización de algunos países de Asia y África, le dan un enfoque ideológico, a la determinación de los pueblos, a su soberanía, a la práctica de los pueblos “no alienados”.

Y eso es muy bueno.

Cada época de la historia tiene sus necesidades, tiene sus patrones y sus esclavos, tienen la dominación y la rebelión, todo de acuerdo con los mercados.

Los pueblos invadidos, tenían en su tiempo la pimienta, la cúrcuma, el jengibre y por supuesto sus habitantes, que eran esclavizados y vendidos en Europa, en América.

El oro, el diamante, la plata, también tiene su macabra historia. Macabra para sus dueños, gloria para los invasores.

Sudáfrica, Namibia, Angola, por ejemplo.

Hoy, con el petróleo, con el uranio, el litio, el cobre y otras tierras raras, está la cuestión de la geopolítica.

Hitler, aparte de su odio el comunismo, su sueño era derrotar a la Union Soviética y mandarlos a Siberia, territorio ya deseado inmensamente por muchos otros, a producir para la grandeza del Tercer Reich.

Dime donde estas ubicado, te lo compro o te lo quito.

El invento de Israel, reconocido por las Naciones Unidas, tuvo en sus entrañas la ideología del Sionismo. Oriente medio, fue, es, un peldaño para alcanzar Asia, mejor dicho, China.

Las infinidades de islas en Oceania, en el pacífico, los Árticos, tienen pimienta, cúrcuma, diamantes, litio y todo lo que pueda necesitar el desarrollo de la humanidad.

Taiwán, es una Isla estratégica, tenemos que enseñarles a los pascuenses a ser invisibles.

Esa cuestión del Escudo de las Americas viene contaminada con el águila.

Es, Estados Unidos, el que necesita un escudo, y, más que un escudo, necesita de ladrillos y conciencia social, educación cívica, para levantar una verdadera salud pública, no la que sale en las series y películas.

Necesita escuelas, muchas escuelas.

Necesita de oportunidades para su propio y mismo pueblo.

La delincuencia de cuello y corbata se encarama desde lo más alto de su burocracia, y, desparrama hasta los confines de la deshumanización.

Es, Estados Unidos el que necesita cambiarle el Chip al águila.

Aquí me quedo, con la esperanza que la calidad de los seres humanos, sus representantes, que habitan en tantos países, no sean como los de la fotito, con excepción del que viste uniforme.

Alejandro Fischer Alquinta

Estocolmo 2026 10 03

 


Estimado Alejandro.

Te saludo como siempre, con mucho cariño y nostalgia del tiempo compartido cuando éramos jóvenes y hermosos, ahora solo somos hermosos (he escuchado más de una vez en este último tiempo a los cabros y cabras de la jota decir "puta, el viejo hermoso"), por un lado me llena de orgullo y satisfaccion por otro me recuerda la responsabilidad de los 114 años que hemos vivido y más me pesan estos 69 de vivirlo todo.

Nuestra generación ha sido privilegiada, las hemos vivido todas. Ahora si hemos estado a la altura de ese privilegio la historia y el pueblo lo dirán en unos siglos más. Cuando halla tiempo y las banderas "amaranto" flameen en cada rincón de Chile.

 

En todo caso te escribo para agradecerte esa foto y el acertado relato que haces, es lo que necesitamos, avanzar en la educación de nuestro pueblo tan necesario para recuperar la conciencia de clase.

Gracias hermano y compañero, ya eres necesario para nuestras síntesis politicas y conversación cotidiana con vecinos y reuniones en los organismos de masas. 

Un abrazo

Ya eres un joven del siglo xx

Como nos llamara nuestro inolvidable Volodia.

Rubén Meza

05.10.2026