martes, 13 de octubre de 2026

Octubre, que mes de tantas cosas.

 


Comentario radial y escrito

 


 



Hay que afirmarse para pasar por él; hay por donde agarrarse, hay por donde confiar y construir, hay por donde morir asesinado, hay por donde fallecer.

Ay comandante. ¿Vendrás por la higuera?

En este mes, se abrió una puerta que fue ganzúa, herramienta para intentar abrir miles y miles de otras puertas.

Puertas con maderas diferentes, con historias diferentes, con anhelos iguales.

Puta la ganzúa pá linda. Sin ella, no me atrevo a imaginarme como andaríamos por el mundo, que caminos comeríamos, con que dignidad nos miraríamos.

Ay comandante. ¿Vendrás por la higuera?

El intelecto humano es maravilloso, allí, se construye la vida; y la vida es para vivirla dignamente, abrazarla, amarla, defenderla.

Si esto no fuera así, entonces, pá que el intelecto.

Estamos construido para hacer cosas, cosas para desarrollar dialécticamente los elementos, los instantes y las instancias para darle al ser humano, la posibilidad que exista en armonía con el hermano cuervo, el hermano elefante, la hermana delfín y el pulpo también, el amigo perro, también un ser maravilloso, con el elegante y suficiente gato y con la Loica que te roba el corazón.

Ay, ¿comandante, vendrás a la Higuera?

Estamos construidos para trabajar el trigo y el maíz; para cuidar los alerces, el algarrobo y el Pehuén.

Estamos construidos para levantar viviendas por encima de los mares.

El intelecto humano es maravilloso.

¡Algo anda muy remal!

Como que no concuerda lo que escribo, con lo que digo, con lo vivido.

El escollo, la vidita que vamos llevando tiene más de 300.000 años pelando el ajo, comenzó cuando la Lucy tuvo el primer miedo.

El “disfrute de la vida” ha sido de una maldad cuesta abajo.

“El disfrute de la vida” ha sido para él pobrerío, un parpadeo tan rápido como lo es, el titilar al interior de un átomo.

Tu y yo, no alcanzamos ni a nacer.

¡Ay! ¿comandante, te espero en la Higuera?

Las ansias del riquerio para saberlo todo, de manejar la vida, de imponerle al próximo que tenga hambre y sed ha sido, como el viajar del océano en la playa

Ese viajar, lo interpreto interrogante, con el miedo de Lucy, con los senos al aire de la mujer, en la intentona de la Bastilla.

El tiempo va muy rápido, y la curiosidad que nos maldita y nos bendice, nos ha permitido existir en un periodo en que los ramales se achican.

Hoy, más que nunca, necesitamos esa herramienta que abre las puertas.

Yo recuerdo “mi niño joven” en Copiapó.

En la misma casa que se iba a buscar El Siglo, llegaba una revista bonita. En sus portadas, se asomaba siempre una mujer siempre hermosa o un obrero sonriendo.

La revista la editaba la República Popular China.

La revista contaba de las cosas de su país.

De sus inmensos problemas por resolver.

Por esos tiempos China, estaba poblado, más menos, por 654 800.000 habitantes.

Habían pasado 11 años del triunfo de la revolución.

Mao Zedong, lo proclamaba un 1 de octubre de 1949, el nacimiento de la República Popular China.

En esa revistita se contaba los logros y los desengaños de la población. Recuerdo que los enemigos de China, de esa época temprana, le daban como caja a la prohibición de una familia de tener 2/3/4 hijos.

China no tenia pan, tampoco libro para tanta gente.

Suena trágico y cómico. Conversando hoy, con compañeros, algunos, orgullosos, dicen ser el noveno de 12 hermanos.

En mi paisito lindo, de cordillera y mar, se decía, que nos comíamos a las guaguas.

No había YouTube, ni TikTok, pero se sabía más rápido que un pelambre.

En la revistita salían imágenes de un enjambre de habitantes vestidos de azul, de a pie o en bicicleta.

En Pekin, por los años 60, todavía, podía salir un despistado, y no miraba la Ciudad Prohibida.

Vaya a saber uno, de las de cosas que pasaban por los interiores de esos cientos y cientos de muros y puertas.

Imagínense ustedes que nos topamos, hoy, con un chino ignorante.

Es un suponer, en China, no hay analfabetos producto de la pobreza brutal; y le contamos a ese chino como era su país 77 años atrás.

No te la cree, mira esos edificios, esas luces que se lo comen vivo; no nos cree.

A mí, se me hace un nudo en la garganta, saber, sentir, lo que puede hacer una “ideología” en la política, y esta, por la vida.

Hoy, nos vestimos de Premios Nobel.

El esperpento de María Corina Machado con el interventor y peregrino de las 7 regiones de muerte artera, serán por los siglos de los siglos un esperpento que no puede volver.

Esta vez, una mujer sudafricana, Navi Pillay, jurista de profesión, defensora en el tiempo, de Nelson Mandela, fue elegida para honrar el Nobel por la paz.

Al enterarse, dijo, que se los dedicaba a los “sobrevivientes del crimen Internacional”

El Sionismo enfurecido, reclamo.

El peregrino que levanta el Escudo de Monroe en américa del sur, amenazo con sanciones financieras a la Corte Penal Internacional.

Pensaba quizás, que por sus esfuerzos aplicados en la escuela de Minab/Irán, al fin podría estar en el “recuerdo” al lado de Yasir Arafat.

El Nobel de Economía 2026, Joseph Stiglitz, dijo por algún lado, que los países con alta desigualdad tienen siete veces mas probabilidad de experimentar un declive democrático.

¡Y le dieron Nobel por esa conclusión!

¡Ay! comandante, ¿Vendrás por la higuera?

A decir verdad, yo quiero hablar de esa puerta que se abrió y que otros, los imprescindibles, leyeron y aplicaron lo leído. Yo quería hablar de la ganzúa que abre puertas para poder construir soberanías, dignidades.

Yo quiero hablar de la lucha de clases.

Un Fantasma recorre el mundo, puso al mundo patas pa arriba.

Lenin lo leyó y lo aplico. Hay cosas que abrigan el alma social, el saber social.

Cuando los Bolcheviques tomaron en Rusia el poder, Luis Emilio Recabarren andaba en lo mismo por el Desierto de Atacama.

Uno puede interpretar la lucha por la igualdad social, a su manera.

Pero, esa interpretación tiene que venir apuntalada con una conciencia de clase, instancias que entienden el liudar de la lucha de clases.

Si no es así, es una copia que quieren meterte.

Por eso, este 25 de octubre, tenemos que juntarnos en Brasil.

América Latina se juega sus mañanas

Lula tiene que sentirse protegido por la historia de los pueblos.

¡Ay comandante, te busco por Río!

La lucha de clases es el breviario de la gente que busca igualdad, que pretende construir soberanía, dignidad de vivir.

Y, la lucha de clases se asoma interrogante a la primera, que abres la puerta y sales a las calles, o entras a la fábrica, al sindicato, a la Escuela.

En este octubre la tierra de Bolívar, de la patria grande, se la juega con Lula.

Ese 1% que controla el capital del mundo, tiene sus vasallos que protegen sus privilegios.

Están desesperados por Brasilia, todo su poder esta en la inconciencia del pan.

¿Por dónde anda comandante?

¡No te quedes por la Higuera!

Los privilegios del riquerio, están asustados por Irán, por Ucrania, por Asia, por India.

Esos privilegios se protegen en incubadoras por américa latina.

Son inmensamente poderosos, degeneradamente hipócritas. Andan tirando líneas para edificar Gaza, Líbano.

Buscan atormentados, tierras extrañas

La Dictadura del Proletariado, es una instancia, que permite y protegue las decisiones del pueblo organizado, construye además, un sueldo que cubre las necesidades y posibilidades de los que hacen un mundo nuevo.

Escuchen ustedes las calles de Cervante en rebelión. España se viene rauda con García Lorca, con Julio Anguita.

Basto, que una voz antigua gritara, cuando le robaban su casa.

Sientan Francia, los marselleses están haciendo lo que hicieron los estudiantes en Chile en el estallido social.

Esperen, Chile viene de vuelta.

La lucha de clases nos permite construir un futuro nuevo.

Yo estoy viejo y rengueó, pero les grito.

Chile se viene.

La lucha de clases, en la Cuba tuya y mía, es un infierno.

¡Nos necesita!

Comandante, vente con Higueras en ristre.

¡No permitas que el capital ensucie ni siquiera tu nombre!

Yo quería hablar de, la lucha de clases, que no es otra cosa, que una herramienta, que nos empuja a construir el derecho a vivir en dignidad.

Alejandro Fischer Alquinta.

Estocolmo202611012