Comentario radial y escrito
Hay que afirmarse para pasar por
él; hay por donde agarrarse, hay por donde confiar y construir, hay por donde
morir asesinado, hay por donde fallecer.
Ay comandante. ¿Vendrás por la
higuera?
En este mes, se abrió una puerta
que fue ganzúa, herramienta para intentar abrir miles y miles de otras puertas.
Puertas con maderas diferentes,
con historias diferentes, con anhelos iguales.
Puta la ganzúa pá linda. Sin ella,
no me atrevo a imaginarme como andaríamos por el mundo, que caminos comeríamos,
con que dignidad nos miraríamos.
Ay comandante. ¿Vendrás por la
higuera?
El intelecto humano es
maravilloso, allí, se construye la vida; y la vida es para vivirla dignamente,
abrazarla, amarla, defenderla.
Si esto no fuera así, entonces, pá
que el intelecto.
Estamos construido para hacer
cosas, cosas para desarrollar dialécticamente los elementos, los instantes y
las instancias para darle al ser humano, la posibilidad que exista en armonía
con el hermano cuervo, el hermano elefante, la hermana delfín y el pulpo
también, el amigo perro, también un ser maravilloso, con el elegante y
suficiente gato y con la Loica que te roba el corazón.
Ay, ¿comandante, vendrás a la
Higuera?
Estamos construidos para trabajar
el trigo y el maíz; para cuidar los alerces, el algarrobo y el Pehuén.
Estamos construidos para levantar
viviendas por encima de los mares.
El intelecto humano es
maravilloso.
¡Algo anda muy remal!
Como que no concuerda lo que
escribo, con lo que digo, con lo vivido.
El escollo, la vidita que vamos
llevando tiene más de 300.000 años pelando el ajo, comenzó cuando la Lucy tuvo
el primer miedo.
El “disfrute de la vida” ha sido
de una maldad cuesta abajo.
“El disfrute de la vida” ha sido
para él pobrerío, un parpadeo tan rápido como lo es, el titilar al interior de
un átomo.
Tu y yo, no alcanzamos ni a nacer.
¡Ay! ¿comandante, te espero en la
Higuera?
Las ansias del riquerio para
saberlo todo, de manejar la vida, de imponerle al próximo que tenga hambre y
sed ha sido, como el viajar del océano en la playa
Ese viajar, lo interpreto
interrogante, con el miedo de Lucy, con los senos al aire de la mujer, en la
intentona de la Bastilla.
El tiempo va muy rápido, y la
curiosidad que nos maldita y nos bendice, nos ha permitido existir en un
periodo en que los ramales se achican.
Hoy, más que nunca, necesitamos
esa herramienta que abre las puertas.
Yo recuerdo “mi niño joven” en
Copiapó.
En la misma casa que se iba a
buscar El Siglo, llegaba una revista bonita. En sus portadas, se asomaba
siempre una mujer siempre hermosa o un obrero sonriendo.
La revista la editaba la República
Popular China.
La revista contaba de las cosas de
su país.
De sus inmensos problemas por
resolver.
Por esos tiempos China, estaba
poblado, más menos, por 654 800.000 habitantes.
Habían pasado 11 años del triunfo
de la revolución.
Mao Zedong, lo proclamaba un 1 de
octubre de 1949, el nacimiento de la República Popular China.
En esa revistita se contaba los
logros y los desengaños de la población. Recuerdo que los enemigos de China, de
esa época temprana, le daban como caja a la prohibición de una familia de tener
2/3/4 hijos.
China no tenia pan, tampoco libro
para tanta gente.
Suena trágico y cómico.
Conversando hoy, con compañeros, algunos, orgullosos, dicen ser el noveno de 12
hermanos.
En mi paisito lindo, de cordillera
y mar, se decía, que nos comíamos a las guaguas.
No había YouTube, ni TikTok, pero
se sabía más rápido que un pelambre.
En la revistita salían imágenes de
un enjambre de habitantes vestidos de azul, de a pie o en bicicleta.
En Pekin, por los años 60,
todavía, podía salir un despistado, y no miraba la Ciudad Prohibida.
Vaya a saber uno, de las de cosas
que pasaban por los interiores de esos cientos y cientos de muros y puertas.
Imagínense ustedes que nos
topamos, hoy, con un chino ignorante.
Es un suponer, en China, no hay
analfabetos producto de la pobreza brutal; y le contamos a ese chino como era
su país 77 años atrás.
No te la cree, mira esos
edificios, esas luces que se lo comen vivo; no nos cree.
A mí, se me hace un nudo en la
garganta, saber, sentir, lo que puede hacer una “ideología” en la política, y
esta, por la vida.
Hoy, nos vestimos de Premios
Nobel.
El esperpento de María Corina
Machado con el interventor y peregrino de las 7 regiones de muerte artera,
serán por los siglos de los siglos un esperpento que no puede volver.
Esta vez, una mujer sudafricana,
Navi Pillay, jurista de profesión, defensora en el tiempo, de Nelson Mandela,
fue elegida para honrar el Nobel por la paz.
Al enterarse, dijo, que se los
dedicaba a los “sobrevivientes del crimen Internacional”
El Sionismo enfurecido, reclamo.
El peregrino que levanta el Escudo
de Monroe en américa del sur, amenazo con sanciones financieras a la Corte
Penal Internacional.
Pensaba quizás, que por sus
esfuerzos aplicados en la escuela de Minab/Irán, al fin podría estar en el
“recuerdo” al lado de Yasir Arafat.
El Nobel de Economía 2026, Joseph
Stiglitz, dijo por algún lado, que los países con alta desigualdad tienen siete
veces mas probabilidad de experimentar un declive democrático.
¡Y le dieron Nobel por esa
conclusión!
¡Ay! comandante, ¿Vendrás por la
higuera?
A decir verdad, yo quiero hablar
de esa puerta que se abrió y que otros, los imprescindibles, leyeron y
aplicaron lo leído. Yo quería hablar de la ganzúa que abre puertas para poder
construir soberanías, dignidades.
Yo quiero hablar de la lucha de
clases.
Un Fantasma recorre el mundo, puso
al mundo patas pa arriba.
Lenin lo leyó y lo aplico. Hay
cosas que abrigan el alma social, el saber social.
Cuando los Bolcheviques tomaron en
Rusia el poder, Luis Emilio Recabarren andaba en lo mismo por el Desierto de
Atacama.
Uno puede interpretar la lucha por
la igualdad social, a su manera.
Pero, esa interpretación tiene que
venir apuntalada con una conciencia de clase, instancias que entienden el
liudar de la lucha de clases.
Si no es así, es una copia que
quieren meterte.
Por eso, este 25 de octubre,
tenemos que juntarnos en Brasil.
América Latina se juega sus
mañanas
Lula tiene que sentirse protegido
por la historia de los pueblos.
¡Ay comandante, te busco por Río!
La lucha de clases es el breviario
de la gente que busca igualdad, que pretende construir soberanía, dignidad de
vivir.
Y, la lucha de clases se asoma
interrogante a la primera, que abres la puerta y sales a las calles, o entras a
la fábrica, al sindicato, a la Escuela.
En este octubre la tierra de
Bolívar, de la patria grande, se la juega con Lula.
Ese 1% que controla el capital del
mundo, tiene sus vasallos que protegen sus privilegios.
Están desesperados por Brasilia,
todo su poder esta en la inconciencia del pan.
¿Por dónde anda comandante?
¡No te quedes por la Higuera!
Los privilegios del riquerio,
están asustados por Irán, por Ucrania, por Asia, por India.
Esos privilegios se protegen en
incubadoras por américa latina.
Son inmensamente poderosos,
degeneradamente hipócritas. Andan tirando líneas para edificar Gaza, Líbano.
Buscan atormentados, tierras
extrañas
La Dictadura del Proletariado, es
una instancia, que permite y protegue las decisiones del pueblo organizado,
construye además, un sueldo que cubre las necesidades y posibilidades de los
que hacen un mundo nuevo.
Escuchen ustedes las calles de
Cervante en rebelión. España se viene rauda con García Lorca, con Julio
Anguita.
Basto, que una voz antigua
gritara, cuando le robaban su casa.
Sientan Francia, los marselleses
están haciendo lo que hicieron los estudiantes en Chile en el estallido social.
Esperen, Chile viene de vuelta.
La lucha de clases nos permite
construir un futuro nuevo.
Yo estoy viejo y rengueó, pero les
grito.
Chile se viene.
La lucha de clases, en la Cuba
tuya y mía, es un infierno.
¡Nos necesita!
Comandante, vente con Higueras en
ristre.
¡No permitas que el capital
ensucie ni siquiera tu nombre!
Yo quería hablar de, la lucha de
clases, que no es otra cosa, que una herramienta, que nos empuja a construir el
derecho a vivir en dignidad.
Alejandro Fischer Alquinta.
Estocolmo202611012