domingo, 11 de mayo de 2025

A 49 AÑOS DE CALLE CONFERENCIA

 

En estos días del mes de mayo, se cumplen 49 años del desaparecimiento de la Primera Dirección clandestina del Partido Comunista de Chile. Para recordar estos hechos que golpearon duramente al Partido Comunista, les entregamos a nuestras lectoras y lectores del Boletín Rojo, un escrito del recordado Historiador Iván Ljubetic Vargas.

 

 

                                                       Iván Ljubetic Vargas, historiador del

                                                       Centro de Extensión e Investigación

                                                         Luis Emilio Recabarren, CEILER

 

               


 

LA  PRIMERA DIRECCIÓN CLANDESTINA

Inmediatamente producido el golpe comienza a funcionar la primera dirección clandestina comunista. La encabeza Víctor Díaz López, que ha ocupado hasta el 11 de septiembre el cargo de Subsecretario General del PC; como una especie de Subsecretario general asume Mario Zamorano; Américo Zorrilla, como Organización; Uldarico Donaire (“Rafael Cortés”), como Encargado de Control y Cuadros; Víctor Cantero, finanzas; Jorge Muñoz, trabajo con profesionales e intelectuales; Inés Cornejo, Femenina;  Jorge Insunza; José Weibel, Encargado de las Juventudes Comunistas.

Funciona durante dos años y medio. Durante este lapso tiene modificaciones.

Américo Zorrilla, debe abandonar el país, por razones de seguridad; se incorporan por algún tiempo Víctor Galleguillos y Pedro Henríquez. También lo hace Juan Carlos Arriagada, cuando asume como Encargado de las Juventudes Comunistas.

 

EL PC EN LA MIRA DE LA DICTADURA

Hacia 1975 las acciones públicas y clandestinas antifascistas adquieren notorio incremento. Ello preocupa a la dictadura. Sus órganos secretos detectan que en ellos hay una influencia muy grande del PC. Entonces deciden lanzar una violenta ofensiva terrorista contra los comunistas. Se crea un organismo especialmente dedicado a destruir  físicamente sus dirigentes y militantes más destacados. Es el Comando Conjunto. 1976 es un año en que el Partido Comunista recibe todo el peso de la represión fascista.

Según el Informe Rettig, el Comando Conjunto es “una agrupación de inteligencia que operó aproximadamente entre fines de 1975 y el término de del año 1976, y cuyo objetivo principal fue la represión al Partido Comunista. Durante este período se ha comprobado que fue responsable de la desaparición forzada de cerca de 30 personas... El Comando Conjunto no tuvo una formalización institucional. Funcionó simplemente de hecho. Estaba formado principalmente por agentes pertenecientes a la Dirección de Inteligencia de la Fuerza Aérea (DIFA) y contó más tarde con una participación importante de efectivos de la Dirección de Inteligencia de Carabineros (DICAR). Contó también  en menor  medida con la participación de agentes del Servicio de Inteligencia Naval (SIN)  y con algunos efectivos de la Dirección de Inteligencia del Ejército (DINE). Además colaboraron con ese Comando miembros de la Policía de Investigaciones de Chile  y civiles provenientes de grupos nacionalistas o de extrema derecha”[1] Según afirman Ascanio Caballo, Manuel Salazar, Oscar Sepúlveda en su obra  “La Historia Oculta del Régimen Militar” El Comando Conjunto “lo dirigía un comandante  de la Fuerza Aérea: Edgar Ceballos Torres. Su jefe operativo era un civil incorporado a la FACH, Roberto Fuentes Morrinson (El Wally)”. 

En una nota se agregan: “El juez Cerda comprobó en 1985 que un grupo de 47 personas se habían asociado ilícitamente para operar contra miembros del Partido Comunista”

 

SIGNOS QUE PRESAGIAN LA TRAGEDIA

En 1975 son detenidos Miguel Estay Reyno, René Basoa. Un año antes, el 5 de  agosto de 1974, ha caído en manos de la tiranía Carol Flores. Los tres militantes del Partido relacionados con tareas de inteligencia y el trabajo de autodefensa. Son ferozmente torturados. No resisten. Terminan por convertirse en agentes de los servicios de inteligencia vinculados a la Fuerza Aérea. Ello les permite dar duros golpes a la dirección clandestina de las Juventudes Comunistas y a las estructuras regionales del Partido en 1975.

La olas de detenciones iniciadas en 1974 con la detención de Jorge Montes, aumenta en 1975 con la colaboración de los delatores y termina por aplastar a dos  direcciones del Partido en 1976.

Según afirma Rolando Álvarez, “La represión del Comité Regional Sur constituye una de las páginas más violentas del historial represivo de la dictadura de Pinochet”.[2]

Muchos dirigentes comunistas son detenidos y bárbaramente torturados. El saldo es terrible: muchos mueren, otros se alejan del Partido por miedo o por remordimientos. Hay quienes resisten y vuelven a la lucha clandestina. Entre ellos están Luis Ramos y Armando Mena.

 

CALLE CONFERENCIA 1587

Al producirse el golpe fascista del 11 de septiembre de 1973, Mario Zamorano es secretario  nacional de organización del Partido, como muchos otros heroicos comunistas pasa a la clandestinidad. Forma parte del Comité Central clandestino encabezado por el camarada Víctor Díaz.

 

              

Calle Conferencia  1587

 

El dirigente comunista Víctor Cantero, relata: “La reunión que se iba a realizar  en la casa de calle Conferencia 1587, en Santiago, tenía por objetivo estudiar el tema sindical. Por eso además de la Dirección clandestina –Mario Zamorano, Jorge Muñoz  y Uldarico Donaire concurría también Jaime Donato del equipo sindical. Habíamos tomado como norma de seguridad, que a toda reunión de la Dirección, dos de sus miembros no participaban. En esta ocasión nos correspondió a Víctor Díaz y a mí no asistir”[3].

La DINA, que ha estado vigilando la casa de calle Conferencia Nº 1587, monta en ella una “ratonera”. El 4 de mayo de 1976, luego de una larga y tensa espera, cerca de las 19,30 horas, llega a ese domicilio Mario Zamorano. Tal como lo había hecho en otras ocasiones tira de un cordel  que abre la puerta de entrada. Entonces los agentes se abalanzan sobre él. Se produce un fuerte forcejeo. Zamorano se resiste ante sus captores. Al no poder dominarle, uno de los esbirros de la tiranía le dispara un balazo. Testigos presenciales relatan que, luego de escuchar el sonido de la descarga, ven que Zamorano sangra abundantemente de una pierna. Los agentes lo vendan y encierran en una pieza posterior. Mario Zamorano cae en las garras de la DINA un día antes de cumplir los 45 años de edad.

Cerca de las 20 horas, llega Jorge Muñoz Poutays, quien luego de ingresar a la casa es capturado.

A las 22,30 horas los miembros de la DINA sacan a los dos detenidos desde la casa de calle Conferencia Nº 1587. A Mario Zamorano lo llevan arrastrando envuelto en un cubrecama. Lo ingresan en la Posta Central esa misma noche, con sus reales iniciales M. J. Z. D.  y con el diagnóstico de “diabetes”. Permanece en ese lugar cinco días para ser después trasladado al Hospital Militar. Posteriormente es llevado al recinto de la DINA en Villa Grimaldi, al igual que los otros detenidos en la calle Conferencia (Jorge Muñoz Poutays, Jaime Patricio Donato Avendaño, Uldarico Donaire Cortez y Elisa del Carmen Escobar Cepeda)

Poco, después, el compañero Víctor Díaz es detenido, el 12 de mayo, en una casa de Bello Horizonte 979, en Las Condes.

Estos héroes de la primera dirección clandestina del Partido Comunista  fueron conducidos al cuartel  de Simón Bolívar 8630,  de la Brigada Lautaro de la DINA, lugar de exterminio,  donde fueron salvajemente torturados y asesinados. 

 

 

¡Honor y gloria a estos héroes de nuestra época!

 

 

              

                   





[1] “Informe de la Comisión de Verdad y Reconciliación”. “La Nación”, martes 5 de marzo de 1991, página 102

[2] Rolando Álvarez, obra citada, página 126

[3]  Víctor Cantero: Conversación con el autor. Santiago, 10 de junio de 2001. Reproducido en “Fernando Ortiz : Lecciones de clase” del autor (inédito)




jueves, 8 de mayo de 2025

HOMENAJE A MÁRTIRES DE CALLE CONFERENCIA. SÁBADO 10 DE MAYO DE 2025. PARTIDO COMUNISTA DE CHILE

 




KARL MARX Y JENNY WESTPHALEN: GENIALIDAD Y PROFUNDO HUMANISMO

 

El día 5 de mayo recién pasado se cumplieron 207 años del nacimiento del grande revolucionario alemán Carlos Marx, creador del marxismo. Entregamos a nuestras lectoras y lectores del Boletín Rojo un escrito del recordado Historiador Iván Ljubetic Vargas



En el 207 aniversario del  natalicio de Marx: 

 

        

                                                       Iván Ljubetic Vargas, historiador del

                                                        Centro de Extensión e Investigación

                                                        Luis Emilio Recabarren,  CEILER  

  

                 


 

 

LOS PRIMEROS 25 AÑOS DE MARX (1818 – 1843)

Karl Marx nació en la ciudad alemana de Trier, (Tréveris, en español), el 5 de mayo de 1818. El padre era un abogado judío convertido al protestantismo. Su familia era acomodada y culta. Después de cursar los estudios secundarios en Tréveris, siguió Derecho en las Universidades de Bonn y de Berlín, dedicándose especialmente a la Historia y a la Filosofía.

En 1818, Marx se encontraba en la Universidad de Bonn, donde llevó una vida estudiantil particularmente agitada -escribió poemas, fue sancionado por .la autoridad académica y se batió en un duelo- tras la cual se trasladó a la Universidad de Berlín orientado por su padre. Éste le ordenó que estudiara derecho, cosa que hizo, aunque lo fue sustituyendo por la filosofía. En la capital de Prusia, Karl Marx cambió de hábitos, leyó vorazmente y alternó poco, mientras seguía escribiendo versos.

Al finalizar sus estudios universitarios en 1841, era un idealista hegeliano. En Berlín se incorporó al Círculo de los “hegelianos de izquierda”, que intentaban sacar de la filosofía de Hegel conclusiones ateas y revolucionarias. Luego Marx se trasladó a Bonn en 1842 con la intención de ganar una cátedra, lo que no consiguió.

 

LA GACETA DEL RIN 

Los burgueses radicales renanos (de la región del Rin), que tenían ciertos puntos de contactos con los hegelianos de izquierda, fundaron en Colonia un periódico de oposición, la “Gaceta del Rin”, cuyo primer número salió el 1 de enero de 1842. Uno de sus principales colaboradores fue Carlos Marx, que en octubre de 1842 fue nombrado redactor jefe del periódico, trasladándose de Bonn a Colonia. Bajo su dirección la tendencia democrática y revolucionaria de la “Gaceta del Rin” fue acentuándose.

El gobierno reaccionario ordenó el cierre del periódico. Entonces, Marx se dedicó a estudiar economía política.

 

MARX SE CASA CON JENNY VON WESTPHALEN

Jenny von Westphalen, había nacido baronesa el 12 de febrero de 1814 en Salzwedel, Reino de Prusia. Se crió en Tréveris y fue amiga de Marx desde la infancia. . Ella pertenecía a una reaccionaria familia de la nobleza prusiana.

Jenny participaba de las recepciones que brindaba su aristocrática familia y era conocida como “la reina de los bailes de Tréveris”.

Pero Jenny abandonó ese estilo de vida para elegir otro camino: el de la lucha de la clase obrera. Ya desde joven cuestionaba las ideas de su padre, simpatizando con la “fiesta de Hambach”, una manifestación de 1832 en la que estudiantes, intelectuales, campesinos y burgueses liberales proclamaron la unidad de Alemania. Con su hermano Edgar y su amigo Karl Marx pasaban largas horas hablando sobre la revolución.

Su hermano mayor era el barón Ferdinand von Westphalen, fue Ministro del Interior de Prusia, durante una de las épocas más reaccionarias, entre 1850 y 1858. y ordenó el arresto y deportación de su cuñado, iniciando Marx su largo exilio en Londres.

Jenny y Karl Marx se encontraban regularmente cuando niños. Ella era cuatro años mayor que él. Durante la adolescencia se convirtieron en amigos íntimos, ya que ambos eran cultos y apasionados por la literatura. En el verano de 1835 comenzaron su noviazgo. Según Marx, quien confesaba estar muy enamorado, ella era la joven más linda de Tréveris.

El Barón Ludwig von Westphalen, padre de Jenny, era también amigo de Heinrich, el padre de Marx. El joven Karl también se convirtió en amigo y admirador del barón; juntos solían realizar largas caminatas, durante las cuales hablaban de filosofía y de literatura inglesa.

Jenny y Karl se comprometieron en 1836, un año después él le dedicaría a ella un compendio de numerosos poemas de amor.

Por ejemplo en 1837, Marx escribió su poema “Amor nocturno”, describiendo la pasión desbordada que sentía por Jenny. Conozcamos un fragmento de éste:

“Frenético, él la abraza,

y mira oscuramente en sus ojos.

“Ardes dolorosamente, querida,

y en mi respiración suspiras”.

“¡Ah, has bebido de mi alma,

y en verdad mío es tu resplandor!

Mi joya, brillas por entero,

y resplandece tu sangre de juventud”.

“Tú, la más dulce, tan pálido tu rostro,

tan maravillosamente extrañas tus palabras,

ves al través de la gracia de la música

cómo se deslizan los universos más elevados”.

Finalmente se casaron el 21 de mayo 1843 en la iglesia de San Pablo en Kreuznach. Jenny fue la fiel compañera de Marx.

 

EL PERÍODO DE PARÍS (OCTUBRE DE 1843 – 1845)

Poco tiempo después, en octubre de 1843, Karl y Jenny se trasladaron a París. y se hicieron amigos del poeta alemán Henrich Heine.

La idea de Marx era publicar en la capital francesa una revista de tipo revolucionario. Logró publicar un primer cuaderno de “Anales Franco Alemanes”. Fue el único que vio la luz.

 

EL IMPORTANTE ROL DE JENNY WESTPHALEN

 


Jenny


Jenny, escritora, fue una importante colaboradora y una significativa interlocutora intelectual de Marx. Era la primera en leer sus trabajos, escritos en una letra indescifrable, excepto para su esposa. Por eso, Jenny fue la encargada de “traducir” sus textos, pasarlos en limpio y enviarlos a la imprenta. Así, se convirtió en una de las primeras personas en comprender sus ideas. Dedicando su vida a luchar junto a la clase obrera y participando incluso en las discusiones con el filósofo Ludwig Feuerbach y los anarquistas Proudhon y Bakunin.

Con razón, Eleanor, su hija menor, dirá posteriormente: “se casó mi padre con su amiga y camarada.”

En 1844 dos hechos importantes: nació su hija Jenny y Marx conoció en septiembre a Friedrich Engels. A partir de ese momento fue su gran amigo y compañero. Ambos participaron en las actividades de los grupos revolucionarios de la capital francesa.

 

EL PERÍODO DE BRUSELAS:  EL DURO EXILIO (1845 – 1848)

La familia vivía de préstamos en Francia. Y la situación se agravó cuando Marx fue expulsado de París por revolucionario peligroso, en enero de 1845. Se establecieron en Bruselas, Bélgica.

Jenny siempre se preocupó de pagar las deudas, empeñando lo poco que tenían; pedía préstamos o adelantos de herencias a sus familiares. Soportaba las adversidades, las penurias. Ella no sólo había elegido a Marx como su marido, sino también eligió libre y conscientemente, la lucha por la revolución proletaria.

 

EL MANIFIESTO DEL PARTIDO COMUNISTA

En 1847, Marx y Engels se afiliaron a la Liga de los Comunistas, una sociedad secreta. Tomaron parte destacada en el II Congreso de esta organización, celebrado en Londres en noviembre de 1847. Fue en ese evento cuando se les encargó escribieran el programa de la Liga.

Marx, Engels y Jenny, que fue la primera mujer militante de la Liga de los Comunistas, se sumergieron en la tarea. Ella trascribía, redactaba, opinaba.

El resultado fue el famoso “Manifiesto del Partido Comunista”, cuya primera edición apareció en Londres, en alemán, el 24 de febrero de 1848. Es considerado el acta de nacimiento de la doctrina marxista, que se inicia diciendo:

“La historia de toda sociedad hasta nuestros días no ha sido sino la historia de las luchas de clase. Hombres libres y esclavos, patricios y plebeyos, nobles y siervos, maestros artesanos y jornaleros, en una palabra, opresores y oprimidos, en lucha constante, mantuvieron una guerra ininterrumpida, ya abierta, ya disimulada; una guerra que terminó siempre, bien por una transformación revolucionaria de la sociedad, bien por la destrucción de las dos clases antagónicas”.

“Esta obra –escribió Lenin- expone con una claridad y una brillantez geniales, la nueva concepción del mundo, el materialismo consecuente aplicado también al campo de la vida social, la dialéctica como la más completa y profunda doctrina del desarrollo, la teoría de la lucha de clases y el papel revolucionario histórico mundial del proletariado como creador de una sociedad nueva, de la sociedad comunista”. En 1847 nació el hijo Edward, que moriría en Londres ocho años después.

 

 

EL PERÍODO DE COLONIA (1848 – 1849)

La nueva Gaceta del Rin

Al estallar la revolución de febrero de 1848, Marx fue expulsado de Bruselas. Se trasladó nuevamente a París, desde donde, después de la revolución de marzo, pasó a Alemania, quedándose en Colonia. Desde el 1 de junio de 1848 al 19 de mayo de 1849, apareció en esta ciudad la “Nueva Gaceta del Rin”, que tenía a Marx como director jefe. Los planteamientos de Marx fueron confirmados por los acontecimientos revolucionarios de 1848 y 1849.

El 16 de mayo de 1849 fue expulsado de Alemania por el hermano mayor de su esposa Jenny, el barón Ferdinand von Westphalen.

Marx, con su familia, vivió un breve período en París, de donde fue expulsado después de la manifestación del 13 de junio de 1849. En Alemania, Ferdinand Lassalle, abogado y político socialista alemán, realizó una colecta en beneficio de Marx. Con lo reunido, éste pudo cancelar los pasajes para Inglaterra. Entonces, se dirigió con su familia a Londres, donde pasó el resto de su vida.

 

EL PERÍODO DE LONDRES (1849 – 1883)

Las condiciones de vida de la familia de Carlos Marx en el exilio fueron muy penosas. A no ser por la constante ayuda económica de Friedrich Engels, la familia habría sucumbido bajo el peso de la miseria. Tres de sus hijos murieron en la infancia, en Londres, cuando atravesaban extraordinarias dificultades económicas. Sólo sobrevivieron a esos tiempos difíciles sus hijas Jenny, Laura y Leonor.

 

EVOCACIONES DE WILHELM LIEBKNECHT

Wilhelm Liebknecht, político socialista alemán, uno de los fundadores del Partido Socialdemócrata de Alemania, padre de Karl y Theodor Liebknecht, escribió varias obras sobre Marx. Una de ellas fue “Por los campos y los eriales”. En ella relata lo siguiente:

“Marx perdió varios hijos, entre ellos dos varones; el uno, nacido en Londres, murió casi en seguida; el otro, nacido en París, falleció después de una larga enfermedad crónica: la muerte de este último fue un terrible golpe para Marx. Recuerdo aún las tristes semanas de aquella enfermedad, sin esperanza de curación. El chiquillo se llamaba Edgard, en recuerdo de su tío, pero era más conocido por nosotros con el sobrenombre de “Mosco”; manifestaba gran inteligencia, pero desgraciadamente era muy enfermizo: el pobre pequeñito tenía dos ojos espléndidos y una cabeza que prometía mucho, pero que parecía demasiado pesada para su cuerpo raquítico. Si el pobre “mosquito” hubiera podido recibir cuidados constantes, a la orilla del mar o en el campo, tal vez se habría salvado; pero la vida errante, los viajes continuos y forzados, la existencia miserable que sobrellevó en Londres, no eran nada apropiados para preservar y proteger aquella frágil naturaleza en la lucha por la vida; el tierno amor de sus padres y los cuidados infinitos de su madre, fueron impotentes. “Mosco” murió. Nunca olvidaré esta escena… La madre abismada en un dolor mudo, inclinada sobre el cadáver de su hijo; Lenchen, de pie, muy cerca, sacudida por los sollozos; Marx víctima de una terrible excitación, rehusando duramente, casi con hostilidad, todo consuelo; las dos chiquillas, llorando dulcemente y estrechándose contra su madre. La madre, hundida en el dolor, anudaba convulsivamente sus brazos alrededor de las dos criaturas, como si hubiera querido fundirlas con ella y protegerlas contra la muerte que acababa de arrebatarle a su hijo”. (Edgard había nacido en 1847 y falleció en 1855).

 

JENNY RELATA UN DÍA EN EL EXILIO

Jenny Westphalen en carta dirigida a un amigo; Joseph Weydemeyer y fechada en Londres el 20 de mayo de 1850, le relata un terrible día de 1849:

“Le describiré un día de esta vida, exactamente –tal como era, y comprenderá usted que pocos emigrantes quizá han pasado por algo semejante. Como las nodrizas son aquí demasiado caras decidí alimentar yo misma a mi hijo, a pesar de que sufría de terribles dolores en el pecho y en la espalda. Pero el pobre angelito bebía tanta preocupación y acallada ansiedad, que se alimentaba mal y sufría terriblemente de día y de noche. Desde que vino al mundo no ha dormido una sola noche completa, dos o tres horas cuando más y eso raramente. Ha sufrido recientemente también de violentas convulsiones y no ha dejado de estar entre la vida y la muerte. En medio de su dolor, mamaba tan desesperadamente que mi pecho se irritó, la piel se agrietó y muchas veces la sangre llenaba su boquita temblorosa. Estaba sentada con él un día, en estas condiciones, cuando entró nuestra casera. Le habíamos pagado 250 táleros en el invierno y habíamos acordado que en el futuro no le entregaríamos el dinero a ella sino a su casateniente, que tenía un auto judicial contra ella. Negó el acuerdo y exigió cinco libras que todavía le debíamos. Como no teníamos el dinero en ese momento vinieron dos alguaciles y me embargaron los pocos objetos que poseía —ropa, camas—, todo, hasta la cuna de mi pobre hijito y los mejores juguetes de mis hijas, que se pusieron a llorar amargamente.

Amenazaron con llevarse todo en el término de dos horas. Habría tenido que dormir sobre el piso, con mis hijas heladas y mi pecho enfermo. Nuestro amigo Schramm se apresuró a ir al centro de la ciudad, en busca de ayuda. Subió a un coche, pero los caballos tropezaron y salió despedido del coche y lo trajeron sangrando a la casa, donde yo me encontraba en sollozos con mis pobres hijos que temblaban de frío.

Tuvimos que abandonar la casa al día siguiente. Hacía frío, llovía y estaba oscuro. Mi marido, nos buscaba acomodo. Cuando mencionaba a los cuatro niños nadie nos aceptaba. Por fin un amigo nos ayudó, pagamos la renta y rápidamente vendí todas las camas para pagar al farmacéutico, al panadero, al carnicero y al lechero que, alarmados ante el embargo, de repente me asediaron con sus cuentas. Las camas que habíamos vendido fueron sacadas y colocadas en una carretilla. ¿Qué sucedía? Ya se había puesto el sol. Estábamos contraviniendo las leyes inglesas. El dueño de la casa nos alcanzó con dos guardias, sosteniendo que podía haber algunas de sus pertenencias entre nuestras cosas y que queríamos marchamos al extranjero. En menos de cinco minutos había dos o trescientas personas reunidas, frente a nuestra puerta: toda la gente de Chelsea. Las camas fueron traídas de nuevo, no pudieron ser entregadas al comprador sino después de salir el sol, al día siguiente. Cuando vendimos todas nuestras pertenencias me fui con mis pequeños a las dos pequeñas habitaciones que ahora ocupamos en el Germán Hotel, Leicester St., Leicester Square 1. Allí, por 5 libras a la semana se nos dio una acogida humana”.

 

DE CÓMO MARX AMABA A SU COMPAÑERA

Marx amó profundamente a Jenny. En una carta que le escribió el 21 de junio de 1856 le decía:

“Querida mía: De nuevo te escribo porque me encuentro solo y porque me apena siempre tener que charlar contigo sin que lo sepas ni me oigas, puedes contestarme… Te veo, siento, toda delante de mí, como de carne y hueso…

“La separación temporal es útil y que la comunicación constante origina la apariencia de monotonía que lima las diferencias entre las cosas. Hasta las torres de cerca no parecen tan altas, mientras que las menudencias de la vida diaria, al tropezar con ellas, crecen desmesuradamente. Lo mismo sucede con las pasiones: los hábitos consuetudinarios que, como resultado de la proximidad se apoderan del hombre por entero y toman forma de pasión, dejan de existir tan pronto desaparece del campo visual su objeto directo. Las pasiones profundas, que como resultado de la cercanía de su objetivo se convierten en hábitos consuetudinarios, crecen y recuperan su vigor bajo el mágico influjo de la ausencia.

“Así es mi amor. Al punto que nos separa el espacio, me convenzo de que el tiempo le sirve a mi amor tan solo para lo que el sol y la lluvia sirven a la planta: para que crezca. Mi amor por ti, cuando te encuentras lejos de mí, se presenta tal y como es en realidad: como un gigante; en él se concentra toda mi energía espiritual y todo el vigor de mis sentimientos.

“Adiós, querida mía, te mando a ti y a nuestras hijas miles y miles de besos. Tu Carlos”.

 

“EL CAPITAL”: EL MÉTODO DE TRABAJO DE MARX

Unánimemente considerada como la obra esencial de Karl Marx, “El Capital” es un magno tratado en tres volúmenes. El primero se publicó en Hamburgo en 1867; el segundo y el tercero fueron publicados por Engels después de la muerte del autor, respectivamente en 1885 y en 1894.

Karl Marx se sobrepuso a las persecuciones y a la agobiante situación económica y escribió numerosas obras, entre ellas El Capital. Pero también actuó en la práctica como un revolucionario.

La forma en que Marx enfrentó el trabajo de “El Capital” nos sirve para conocer su método de estudio, de investigación científica.

Antes de publicar el primer tomo de esta obra monumental, la más importante de todas las que escribió, laboró una serie de grandes trabajos preliminares a modo de monografías. Éstas no estaban destinadas a ser publicadas, sino que le servían al propio Marx para dominar las cuestiones a tratar. Estas monografías llenaban siete cuadernos.

Esta gigantesca labor previa de investigación científica la inició el año 1843 y sólo en 1853 se lanzó a la tarea de redactar “El Capital”.

Marx consideró posible publicar el trabajo “Contribución a la crítica de la Economía Política”, que constituye los dos primeros capítulos del primer tomo, sólo después de 15 años de estudio y elaboración crítica de la literatura económica.

Y 24 años después de haber iniciado sus investigaciones científicas publicó “EL Capital”.

Debemos tener en consideración la difícil existencia material de la familia de Marx, lo que le exigía ganarse el sustento; además tenía la enorme tarea de ser el jefe y organizador del partido revolucionario, junto a ello, la constante y tenaz lucha contra las corrientes pequeñoburguesas hostiles al partido. Todo esto le ocupaba mucho tiempo y energías, por lo que parece imposible que la enorme labor preparatoria de “El Capital” haya sido hecha por una sola persona. Pero, sin embargo, Marx la hizo. Y para entender lo gigantesco de esta labor, digamos que datos incompletos indican que estudió y resumió más 1.500 libros para su obra “EL Capital”.

Marx se pasaba trabajando diez horas diarias en la biblioteca del Museo Británico.

Jenny fue una importante colaboradora en la transcripción de los originales de El Capital, que la sabía una obra que marcaría la historia, desenmascarando a la burguesía y mostrando a los trabajadores la existencia finita de un sistema de explotación que los oprime a diario. Por eso ayudó a promocionarlo, escribiendo cartas a diferentes redactores de periódicos alemanes. También se encargó de la correspondencia de la Asociación Internacional de Trabajadores, la Primera Internacional.

 

PAUL LAFARGUE: DE CÓMO ESTUDIABA MARX

Paul Lafargue, periodista, médico, miembro de la Primera Internacional, revolucionario franco-español de origen cubano, se casó con Laura una de las hijas de Karl Marx. Escribió un libro titulado “Recuerdos sobre Marx”, en donde relata sobre la forma en que trabajaba Karl Marx. Señala;

“A pesar de que se acostaba muy tarde, Marx se levantaba siempre entre las ocho y las nueve de la mañana, tomaba un poco de café negro, leía los periódicos y se dirigía a su estudio, donde trabajaba hasta las dos o tres de la madrugada. Sólo interrumpía su trabajo para comer y, cuando lo permitía el tiempo, para dar un paseo por Hampstead Heath al atardecer. Durante el día dormía algunas veces una o dos horas en el sofá.

En su juventud trabajaba con frecuencia toda la noche. Marx sentía pasión por el trabajo. Se absorbía tanto en él que muchas veces se olvidaba de comer. Frecuentemente había que llamarlo varias veces para que fuera al comedor y apenas había terminado con el último bocado cuando regresaba a su estudio. Comía muy poco y hasta sufría de falta de apetito. Trataba de vencerlo con alimentos muy condimentados: jamón, pescado ahumado, caviar, pepinillos. Su estómago tenía que resentir la enorme actividad de su cerebro. Sacrificaba todo su cuerpo al cerebro”.

 

SU HIJA LEONOR RECUERDA LA ACTIVIDAD DE MARX EN EL MOVIMIENTO OBRERO

En la biografía escrita por su hija Eleonor Marx titulada “Mi Padre” escribe:

“El movimiento obrero llegaba a tener tal importancia que Marx pensó en realizar el proyecto que tanto le interesaba: organizar una Internacional Obrera a base de los países más adelantados de Europa y América. En abril de 1864, los trabajadores de distintos países se reunieron para manifestar sus simpatías por Polonia. En aquel acto se acordó fundar la Internacional, llevándose a efecto en Saint Martin’s Hall (Londres) el 28 de septiembre de 1864, bajo la presidencia del profesor Beesly.

Se eligió un Comité o Consejo provisional y Marx redactó un llamamiento inaugural y unos Estatutos que no eran aún definitivos. En tal llamamiento pinta Marx la miseria de la clase obrera, miseria que se manifiesta incluso en épocas de prosperidad comercial, y pide la unión de esfuerzos a los obreros de todos los países. Como diez años antes en el ‘Manifiesto Comunista’, el llamamiento contenía esta frase de Marx: ‘¡Proletarios de todos los países, uníos!’.

Puntualizar la actividad de Marx en la Internacional, equivaldría a escribir la historia de ésta. Fue mi padre Secretario de las secciones proletarias de Alemania y Rusia en la Internacional y animador de los Congresos sucesivos. Los manifiestos, con excepción de uno o dos, desde el llamamiento inaugural a ‘La Guerra Civil en Francia’, fueron redactados por Marx.”

 

MARX Y LOS NIÑOS

Recuerdos de su hija Eleanor Marx:

“Era en su relación con los niños donde Marx era quizás más encantador. No ha habido compañero de juegos más agradable para los niños. El recuerdo más antiguo que tengo de él data de mis tres años,  y “Mohr” (Moro es español) un viejo apodo familiar, me llevaba cargada sobre sus hombros alrededor de nuestro pequeño jardín en Grafton Terrace poniéndome flores en mis cabellos castaños. Mohr era, en opinión de todos nosotros, un espléndido caballo. Antes —yo no recuerdo aquellos días, pero me lo han contado— mis hermanas y mi hermanito —cuya muerte poco después de mi nacimiento fue una pena de toda la vida para mis padres— “arreaban” a Mohr, atado a unas sillas sobre las que se “montaban” y que él tenía que arrastrar… Personalmente —quizás porque no tenía hermanas de mi edad— prefería a Mohr como caballo de montar. Sentada sobre sus hombros, agarrada a su gran crin de pelo, negro por aquella época, apenas con un poco de gris, me dio magníficos paseos por nuestro pequeño jardín y por los terrenos —ahora construidos— que rodeaban nuestra casa de Grafton Terrace”.

 

MARX Y SUS HIJAS

Recuerdos de Paul Lafargue:

“Marx se pasaba horas jugando con sus hijas. Éstas recuerdan todavía las batallas marítimas en una gran tina de agua y el incendio de las flotas de barcos de papel que les hacía y a los que prendían fuego después para su gran entusiasmo.

Los domingos sus hijas no lo dejaban trabajar; les pertenecía por todo el día. Si el tiempo era bueno, toda la familia iba a dar un paseo por el campo. En el camino, se detenían en alguna posada modesta a comprar pan, queso y cerveza de jengibre. Cuando sus hijas eran pequeñas les hacía sentir más corto el camino durante un largo paseo contándoles interminables historias fantásticas que inventaba en medio de la marcha, desarrollando y haciendo más tensas las complicaciones de acuerdo con la distancia que tenían que recorrer, de modo que las pequeñas se olvidaran del cansancio al escucharlo. Tenía una imaginación incomparablemente fértil”.

 

RECUERDOS DEL OBRERO FRIEDRICH LESSNER

“La casa de Marx estuvo abierta para todos los compañeros; nunca olvidaré las horas agradables que he pasado yo y otros en compañía de su familia. ¡Cómo brillaba allí la incomparable señora Marx! Alta, de apariencia distinguida, de una rara belleza, pero tan extraordinariamente buena, amable y espiritual y tan desprovista de todo orgullo, de toda displicencia, que uno se sentía en casa de ella como al lado de una madre o de una hermana. Toda ella hacía evocar los versos del poeta popular escocés, Robert Burns: “Mujer, encantadora mujer, el cielo te ha destinado para suavizar al hombre”. Plena de entusiasmo por el movimiento obrero, se sentía transportada de alegría ante cada victoria obtenida en la lucha contra la burguesía.

Las hijas de Marx estaban acostumbradas, desde niñas, a sentir un profundo interés por el movimiento obrero. Y se explica, pues éste era el principal tema de conversación en casa de Marx, y las relaciones entre él y sus hijas eran lo más tiernas y libres que se puede imaginar. Sus hijas lo trataban como se trata a un hermano o a un amigo, pues Marx desdeñaba todos esos atributos exteriores de la autoridad paterna. Era el camarada de sus hijos cuando tenía tiempo de jugar con ellos, y en los asuntos serios era su consejero. Decía que lo que más le gustaba del Cristo de la Biblia era su amor por los niños. Cuando no tenía nada que hacer en la calle y se iba de paseo por Hampstead Heath, podía verse con frecuencia al autor de El Capital jugar a la ronda con una banda de pilluelos.

Marx apreciaba siempre todo esfuerzo sincero y toda posición independiente; como todos los hombres verdaderamente superiores, estaba desprovisto de vanidad. Ya he dicho que tenía inmenso interés por la opinión de los más simples obreros y que venía con frecuencia a mi casa por las tardes y me llevaba a pasear y a discutir toda clase de cuestiones. Naturalmente, yo lo dejaba hablar tanto como era posible, pues se experimentaba un gran placer escuchándolo y viendo cómo desenvolvía sus ideas, y su conversación me apasionaba de tal modo que lo dejaba con pena. Era un compañero tan agradable que atraía y encantaba, podría decir, a todo el que se le aproximaba. Tenía una risa cordial y una ironía que respiraba franqueza. Cuando se tenían noticias del éxito de nuestros camaradas en un país cualquiera, manifestaba su alegría en la forma más bullanguera, arrastrando con él a todos los que lo rodeaban. ¡Y se alegraba tanto del más insignificante éxito electoral de nuestros camaradas de Alemania, de toda huelga ganada, como se hubiera alegrado hoy de las manifestaciones monstruosas de mayo último! En cuanto a los ataques de sus adversarios, no hacía sino reír y había que ver con qué ironía, con qué sarcasmo hablaba de ellos”.

 

LAS RESPUESTAS DE MARX

En un manuscrito de Laura, una de las hijas de Marx, en inglés, de puño y letra suyos encontramos las respuestas que Karl Marx había dado a un cuestionario preparado por sus jóvenes hijas en una especie de juego cultural, y que son las que aquí se reproducen:

Virtud favorita: La sencillez.

Virtud favorita en el hombre: La fortaleza.

Su rasgo principal: La unidad de propósito.

Idea de la felicidad: Luchar.

Idea de la desgracia: La sumisión.

El vicio que más excusa: La credulidad.

El vicio que más detesta: El servilismo.

Ocupación favorita: Ratón de biblioteca.

Poeta favorito: Shakespeare, Esquilo, Goethe.

Prosista favorito: Diderot.

Héroe favorito: Espartaco, Kepler.

Flor favorita: Dafne.

Color favorito: Rojo.

Nombre favorito: Laura, Jenny.

Plato favorito: Pescado.

Máxima favorita: Nada de lo humano me es ajeno.

Lema favorito: Hay que dudar de todo.

 

MUERE JENNY Y POCO DESPUÉS KARL

El 2 de diciembre de 1881 murió en Londres, víctima de un cáncer hepático su heroica y abnegada esposa, Jenny von Westphalen. Fue un golpe terrible para Marx. Éste, que desde su juventud fue aficionado a escribir poesías, al fallecer su compañera le dedicó “Soneto Final a Jenny”:

Una cosa, pequeña, debo aún decirte:

gozoso acabo esta canción de adiós

las últimas ondas de plata van a buscar

el aliento de Jenny para encontrar su alma.

Saltando alegres por rocas y torres,

corriendo a través de torrentes y lluvias,

mientras las horas con el pulso vital

buscan consagrar en ti su plenitud.

Envuelto en el amplio manto de mi ardor

elevado y brillante el corazón de orgullo,

triunfalmente libre de fuerzas y presiones.

Recorro con firmeza el espacioso terreno,

el dolor se deshace ante tu cara luminosa

y del árbol de la vida brotan los sueños.

A poco más de un año de morir su compañera, el 14 de marzo de 1883, Marx, el principal creador de la doctrina marxista, se dormía para siempre. Estaba por cumplir los 65 años .

 

LO DESPIDE SU AMIGO Y CAMARADA FRIEDRICH ENGELS      

Los funerales de Karl Marx se efectuaron en el Cementerio de Highgate, Londres, el 17 de marzo de 1883. Ante su tumba, su amigo y camarada, Friedrich Engels, pronunció un histórico discurso, en donde dijo:

“El 14 de marzo, a las tres menos cuarto de la tarde, dejó de pensar el más grande pensador de nuestros días. Apenas lo dejamos dos minutos solo, y cuando volvimos, lo encontramos dormido suavemente en su sillón, pero para siempre.

Es de todo punto imposible calcular lo que el proletariado militante de Europa u de América y la ciencia histórica han perdido con este hombre. Muy pronto se dejará sentir el vacío que ha abierto la muerte de esta figura gigantesca.

Así como Darwin descubrió la ley del desarrollo de la naturaleza orgánica, Marx descubrió la ley del desarrollo de la historia humana; el hecho, tan sencillo, pero oculto hasta él bajo la maleza ideológica, de que el hombre necesita, en primer lugar, comer, beber, tener un techo y vestirse antes de poder hacer política, ciencia, arte, religión, etc.; que, por tanto la producción de los medios de vida inmediatos, materiales, y por consiguiente, la correspondiente fase económica de desarrollo de un pueblo o de una época es la base a partir de la cual se han desarrollado las instituciones políticas, las concepciones jurídicas, las ideas artísticas e incluso las ideas religiosas de los hombres y con arreglo a la cual deben, por tanto, explicarse, y no al revés, como hasta entonces se venían haciendo.

Pero no es esto sólo. Marx descubrió también la ley específica que mueve el actual modo de producción capitalista y la sociedad burguesa creada por él. El descubrimiento de la plusvalía iluminó de pronto estos problemas, mientras que todas las investigaciones anteriores, tanto las de los economistas burgueses como las de los críticos socialistas, habían vagado en las tinieblas…”

“Marx era ante todo un revolucionario. Cooperar, de este o del otro modo, al derrocamiento de la sociedad capitalista y de las instituciones políticas creadas por ella, contribuir a la emancipación del proletariado moderno, a quien él había infundido por primera vez la conciencia de su propia situación y de sus necesidades, la conciencia de las condiciones de su emancipación: tal era la verdadera misión de su vida. La lucha era su elemento. Y luchó con una pasión, una tenacidad y un éxito como pocos”.

“Marx era el hombre más odiado y calumniado de su tiempo. Los gobiernos, lo mismo los absolutistas que los republicanos, le expulsaban. Los burgueses, lo mismo los conservadores que los ultras demócratas, competían a lanzar difamaciones contra él. Marx apartaba todo esto a un lado como si fueran telas de araña, no hacía caso de ello; sólo contestaba cuando la necesidad imperiosa lo exigía. Y ha muerto venerado, querido, llorado por millones de obreros de la causa revolucionaria, como él, diseminados por toda Europa y América, desde las minas de Siberia hasta California.

Y puedo atreverme a decir que, si pudo tener muchos adversarios, apenas tuvo un solo enemigo personal. Su nombre vivirá a través de los siglos, y con él su obra”.

Así finalizó sus palabras, Friedrich Engels, su amigo y compañero, el 17 de marzo de 1883, en el Cementerio Highgate, en Londres.

Principales Obras de Karl Marx

       1845 Tesis sobre Feuerbach.

• — 1847 Trabajo asalariado y capital.

• — 1847 La miseria de la filosofía.

• — 1848 Discurso sobre el libre cambio.

• — 1849 Trabajo asalariado y capital.

• — 1850 Las luchas de clases en Francia de 1848 a 1850.

• — 1851-1852 El dieciocho brumario de Luis Bonaparte.

• — 1859 Contribución a la Crítica de la Economía Política.

• — 1864 Manifiesto inaugural de la Asociación Internacional de los    Trabajadores.

• — 1865 Salario, precio y ganancia.

• — 1867 El Capital.

• — 1871 La guerra civil en Francia.

• — 1874 Acotaciones al libro de Bakunin El Estado y la Anarquía.

• — 1875 Crítica al Programa de Gotha.

Obras escritas en colaboración con Engels

• — 1845 La ideología alemana.

• — 1845 La sagrada familia.

• — 1848 Manifiesto del Partido Comunista.

• — 1850 Circular del Comité Central a la Liga Comunista.

• — 1872 Las pretendidas escisiones de la Internacional.

 

         





Argumentos que urgen

 


Comentario radial.

 


 

 


Con el instinto de sobrevivir, nosotros, los humanos, nos desarrollamos intelectualmente, gracias, a una curiosidad tan inmensa, “tan de, yo puedo”, que, hoy en día, los más pudientes, están calculando la posibilidad de sobrevivir a una hecatombe nuclear.

Estoy hablando de 200.000 años de existencia, de conocimientos en forraje, de una curiosidad, cada vez más complicada e inhumana.

El jueves pasado, 1 de mayo, vitoreamos el día del trabajador, de ese habitante, de esa habitante, que hace del trabajo, la dignidad de vivir, de esos que, hacen todas las cosas que nos rodean, incluso nuestros sueños.

Imagínense ustedes, España, sufrió por primera vez en su historia de país, un apagón eléctrico en todo su territorio, el caos fue grande; Isabel Diaz Ayuso, presidente de la Comunidad de Madrid, exigía al gobierno central, que aclarara, ya, las causas del siniestro, manifestando: “España es un país de luz, y, que no puede quedarse a oscuras ante los ojos del mundo”

¡Puta que bonito!

Sin embargo, en plena pandemia por el virus, en las residencias para ancianos, morían abandonados a su suerte, más de 2.700 inquilinos de la tercera edad. No eran enviados a los hospitales para no colapsarlos; total, iban a morir igual.

Y en mi paisito, Henry Leal, diputado de la derecha, miembro de la comisión para la paz y el entendimiento en la zona sur en conflicto, dice, que: No puede haber entendimiento cuerdo y duradero en el tiempo, si no se indemniza como corresponde a las víctimas, y, que, además, no se reconozca, el terrorismo organizado, en contra de todos los chilenos.

Cierro los ojos, y, se me asoma Caupolicán, tronco al hombro, pensando quizás:

“Puta, el ojito que tengo”

No soy tan viejo ni tan joven tampoco, y, que, me ría y llore por nuestra propia ignorancia, de nuestra incapacidad de ir evolucionando cognitivo, y, que, nos invite a seguir bailando, aunque tu pareja este por los suelos acribillado a balazos.

No alcanzamos a los velorios y ya estamos, robotizados en otro desafío al servicio del capital.

No es racional que el gobierno sionista de Israel aplique un holocausto contra un pueblo que crecieron juntos…Y más aún, que los países denominados desarrollados, colaboren con la infamia, vendiendo armas con la mano derecha y con la izquierda trafican plástico y cuero, para proteger el algoritmo de la muerte.

A lo que hemos llegado.

Los libros que nos traen las bitácoras de ayer, podemos saber que uno nacía libre o esclavo.

Ser de la nobleza, viene originaria de los primeros vivarachos de mecha corta, altaneros y agresivos. Y tan arraigada está esta fuente, que todavía tenemos representantes con esas virtudes sanguíneas y celestiales. Por ejemplo: España, Noruega, Dinamarca, Suecia, Bélgica, Inglaterra, Países Bajos y unos más de oriente.

Los que, hasta por ahí no más, nacieron libres, fue cosa del cara o sello. Fue como jugar al “luche”.

Para sobrevivir bien, tenías que ser un excelente “busca vida” y, sobre todo, ser “como hacha para los negocios”.

Y ser eslavo, pucha que era triste.

Para entenderlo mejor, era, es, como son, hoy en día, el pobrerío.

Para bajarle el perfil a esa ignominia de ser pobres que conlleva a la posibilidad de ser esclavo, nos enredamos y nos justificamos con Espartaco, con Criso.

Sócrates, decía que la esclavitud a veces era justa, necesaria. Aristóteles, aseguraba, que hay individuos que son incapaces de reaccionar y rebelarse ante su paupérrima condición social, ellos, son esclavos por naturaleza.

Me siento privilegiado existir en este tiempo que existo, agradezco infinito a los habitantes que conocí, que me conocieron; agradezco a los que me ayudaron a mirar, a pensar, a reflexionar la vida. Entiendo y respeto a los que tienen a Jesús de amigo. Yo, lo veo gigante, guasca en mano, echando a los mercaderes del Templo.

¡Ay, Jesús!

Los mercaderes se metieron por tu puerta trasera, agrandaron tu casa y te esconden en ella. Te matan todos los días, para vitrinear piadosos, tu pan y tu vino; te pasean en tu cruz clavado, como se pasea Donald Trump por todo el mundo.

Hay una máxima, que ayuda a entender, que, a pesar de 200.000 años de existencia, la miserable pobreza, material y espiritual, de intelecto, nos sigue como mosca en matadero.

“El rico domina sobre los pobres, y, el que toma prestado, es siervo del prestamista”

Lloren mi pueblo lindo de Argentina, con ese prestamito recibido de 151.000 millones de dólares por el fondo monetario internacional.

Puedo asomar otra verdad que duele y atora. “Vivimos una civilización en la que la inmensa mayoría de los habitantes nacen libres, pero, en un viraje, quedan esclavos de los bancos.

Me siento privilegiado saber de Marx, de Engels, de Lenin, de Gramsci, de Necochea, de Clotario.

Me siento privilegiado saber de Fidel, del Tío Ho, de Camilo Cienfuegos, de Ernesto. Me siento privilegiado de saber y aprender todos los días con Luis Emilio, con Julieta, con Amanda, con Gladys.

Y el privilegio, es una miga de pan, que busca un bienestar de vida para el habitante.

Pero, ese bienestar es imposible llevarlo a cabo, cuando el riquerio, venga de adonde venga, con sus armas esclavizantes como son los bancos, o las empresas trasnacionales y nacionales, controlen desde las sombras, las finanzas y lo político de un país.

Y no solamente las finanzas, sino, parte del poder político, que no es elegido por el pueblo.

Para cambiar esto, tenemos que construir una nueva constitución. Una Constitución que prohíba tajante, que, unos pocos se hagan ricos a costa de la miseria del pueblo trabajador. Como las AFP, por ejemplo.

El poder público, siendo dueño de los medios estratégicos de producción puede, indudablemente, ir limpiando nuestra sociedad de los mercados corsarios, al servicio del gran capital.

Urge levantar nuevas estructuras, vistiendo a la democracia con su auténtico significado.

“Existe democracia, cuando el poder político, lo ejerce el pueblo y para el pueblo”.

 Alejandro Fischer Alquinta

Estocolmo/ 20250504