A todos los que me saben.
Es un privilegio haber compartido
con ustedes ideas, saberes, comentarios, ausencias, recuerdos, risas y temores.
El 2025, arregla denodado sus
valijas, nos deja, por lo menos a mí, un tanto desparramado, buscándolo en
tiempos de piñata.
El jueves, estará arropado en otro
calendario.
De nosotros depende, que ese día,
tenga la identidad de la reflexión, del pensamiento crítico, de la empatía, de
lo ético y moral.
Quiera el “dios de los coloraos”,
que no es otra cosa, que el intelecto y el hacer del asalariado, les den a
ustedes, en estos tiempos escarpados y resbaladizos, salud y bienestar.
Mire usted lo que es la vida.
En un solo parpadeo, caímos en una
duna, azotada por todos lados.
Vientos por allá, vientos por acá.
Por debajo y por arriba.
El enredo es grande.
No nos queda otra que juntarnos y
ser tormenta.
Responder como tal, si los
derechos conquistados nos sean arrebatados.
El pueblo, sus organizaciones
sociales, políticas tienen el deber de seguir construyendo la dignidad de
vivir.
Podemos ser, somos, un injerto de
clase en esa tormenta, que no claudicara jamás.
Un abrazo, lacre.
Alejandro.
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