Comentario radial y escrito.
Las redes sociales, la
inteligencia artificial, arrinconan brutal el pensamiento crítico.
Me descompone eso, de que, para
ser libre, hay que ser temido.
Entiendo mejor lo de Lenin, si no
tienes, ni puedes defender la revolución, mejor, organízate primero.
Por algún recoveco de nuestra
humanidad, por esos tiempos en los cuales no nos atrevíamos ni a mirar al
cielo, era muy pavoroso, inmenso; sin embargo, muy sueltos de cuerpo, los de la
testosterona, ya desarrollábamos una misoginia generalizada para protegernos de
la sabiduría, del sentido común.
Era la fuerza bruta y la”
cachativa”, la que mandataba a la sobrevivencia que otorga la adaptación.
Digo estas cosas porque recuerdo:
De niño niño, me ha gustado leer.
A mi padre, allá por Copiapó, no
le gustaba mucho mis lecturas, siendo él profesor y contador de historias; me
apagaba la luz o se llevaba la vela.
Mi cama, la arrinconaba a la
ventana, había un poste de luz.
Luz no tan luz, pero para mis ojos
de esos tiempos, era una maravilla.
Pasaba leyendo cuestiones añejas.
Edmundo de Amicis, Emilio Salgari,
Alejandro Dumas, Manuel rojas, Olegario Lazo Baeza, Baldomero Lillo.
De Papelucho, de Marta Paz, no
tenía idea.
Una hermana de mi padre, la que
fue con Julieta Campusano y otras a Cuba por los años 60, le dijo un día a mi
padre:
¡Déjalo, es mejor que lea, en vez
de andar haciendo cochina!
Quien no va a leer así, con tantos
incentivos.
Leer sobre Grecia, de su mitología
era, es para volverse loco.
Homero con su Ilíada, con su
odisea, me enamoraba.
Hoy en día, veo Polifemo por todos
lados.
Es hijo del dios del mar.
De Poseidón, cuando este se
enojaba, los terremotos y maremotos, para la gente de a pie, es una maldición.
Es cuestión de traerse Valdivia,
más de 2000 muertos y más de 1 millón de damnificados.
Hoy, siento, que los planes de
estudios de esas humanidades que curse, y cursaron miles y miles antes que yo,
nos metieron como lo hacen hoy las redes sociales, cuestiones camufladas, que
no tienen nada que ver con el desarrollo del intelecto, con la razón.
Esa mitología griega, que tanto me
atraía, cuyos dioses eran casi todos unos degenerados, sedientos de sangre y
muerte, de intrigas y traiciones, andan hoy actualizadas y en papel biblia.
Y hablamos de 380 años antes de
Cristo.
Y el Imperio Romano; se vestía con
Séneca; un pragmático y consumado orador, consejero político de Nerón, el
emperador.
Y tan consejero, que Neron,
creyendo que pervertía a la juventud, le pidió que se envenenara y este se
enveneno.
El saber de Séneca me trae a
borbotones lo que acontece actualmente en Irán.
¡Aguanta Irán, aguanta!
Los que saben, dicen que, los
grandes filósofos romanos y griegos, son los que apuntalaron los principios y
valores, con los que se erige actualmente el occidente en que vivimos.
Y a nosotros, a los del sur de
américa, nos salpico de tal manera, que vestimos igual por dentro.
Camarón que se duerme.
El Genocidio más inmenso de la
historia de la humanidad, perpetrado en el siglo XV por el Imperio Español en
nuestra américa, no cicatriza, no cicatriza, sus heridas sudan todavía
Y tanto es, que la presidenta de
la Comunidad de Madrid, Isabel Diaz Ayuso, en su gira por Mexico, que, creo que
la suspendió y regresa al Atico, por ser persona no grata; quería ennoblecer el
hacer de Hernán Cortés en Mexico, invasor y mercenario, pretendía de refilón,
resaltar el altruismo de la Reina Isabel La Católica; la inventora de la
Inquisición, la que empujo en parte, la “caza de brujas, a la española”.
Yo recuerdo en mis lecturas: “La
noche triste de Hernán Cortés”.
Relata la derrota más grande del
Imperio Español por los Amerindios Aztecas.
Los invasores huían de
Tenochtitlan, cargados de tesoros, huían cachuos, por las consecuencias de los
bestiales crímenes cometidos.
Llovía a cantaros, se desplazaban
en silencio por un canal estrecho denominado “De los Toltecas”, un andén del
Lago Texcoco.
Por ese canal estrecho, los
ladrones invasores fueron rodeados y atacados por el pueblo Mexica.
Esas aguas, fueron la tumba de una
parte considerable del poderío imperial venido de ultramar; como también, las
lágrimas de Hernán Cortés, a la intemperie de un Sauce Llorón.
Capaz, que el arbolito, se llame
así, para recordar el genocidio.
Tengo metido en mi intelecto la
tragedia inmensurable que vive el pueblo de Gaza, del Líbano y el de Irán, ese
saber, lo asocio con lo acontecido hace 506 años atrás, en el estrecho de los
Toltecas, con lo que acontece hoy, en el Estrecho de Ormuz, Irán.
En mi paisito flaco, Chile, la
barbarie del fascismo trata de desarmar toda una triste democracia, conseguida
en una endeble soberanía, con más 208 años de existencia.
El fascismo chileno, instaurado en
democracia y en ignorancia cultivada, es una vergüenza de mi pueblo maniatado.
El hacer de la política es el construir
y ofrecerle al pueblo, un digno vivir.
Y, para eso, no se necesita ser
comunista, se necesita practicar el sentido común.
La historia política de Chile ha
tenido de todo.
Las consecuencias sufridas por mi
pueblo por el devenir de la Revolución Industrial fueron cadenas y grillos,
hambre y recorrer de norte a sur, de sur a norte, en busca de migajas para
sobrevivir.
Es cuestión de escuchar por los
Quila, el texto y música de Luis Advis, la “Cantata de Santa María de Iquique”,
para entender la inmensa injusticia, desigualdad social, por esos tiempos
vivida y que hoy, se dan de yapa.
Pasado 25 años desde la masacre
obrera en Iquique, a unos cuicos militares y civiles, elegantes medios
bolcheviques, en 1932 provocan un Golpe de Estado y erigen Chile, como pais
Socialista.
Así no más.
Sin Manifiesto, sin Estado y la
Revolución.
¡A poto pelado!
12 días, duro el gobierno
socialista.
Yo sé de poblaciones y de
barriales.
Chemimare, se del hambre, se de
estar en un ramal y no tener idea, cual callejón agarrar.
El Gobierno de Kast, esta
provocando, al igual que Milei, la paciencia del impasible.
No escapamos a lo que sucede en
otros países del planeta.
Mi pueblo argentino, no encuentra
por dónde esconder a Bartolomé Mitre, a Domingo Faustino Sarmiento.
¡Un loco los quiere matar!
¡No tiene idea, quien fue Felipe
Varela!
Jura que Martin Fierro fue
contador de ovejas.
El fascismo, el nazismo, camuflado
de ultraderecha, por vergüenza ajena, es una plaga más inhumana que la Peste
Negra.
Trato de entender, de conocer, de
sentir, el porqué de la existencia de esa malévola ideología.
Yo soy un hombre simple, relato
cosas que me mandato el andar lejos.
Se de la vulnerabilidad, se, de la
satisfacción personal y colectiva, conozco la empatía, la fraternidad, la
solidaridad, la nobleza, la amistad, la justicia social.
Se del odio y del dolor.
Con este capacho lleno de estas
cosas, trato de explicarme este derrotero ideológico fascista, por mi pueblo
conquistado.
Lo he mencionado otras veces.
Si observamos la guerra, desde
siempre, las han utilizado, para ordenar los privilegios de unos pocos.
Y esta actividad la traemos desde
los tiempos de las cavernas.
Hablaba yo sobre los filósofos
griegos y romanos.
El venerado Aristóteles, educador de puros
cuicos.
Ahí, no había mujeres, a no ser,
que se disfrazaran de hombre, para aprender de Platón.
La cuestión era darle sentido a la
vida, a través de la muerte meritada en la guerra.
Y como se hace la guerra en este
siglo XXI.
Provocando disturbios, odios,
racismo, xenofobia, pobreza, ignorancia, misoginia, cachureando desesperado en
las redes sociales, para estar a la moda, y sobre todo la indiferencia.
Y pá que la guerra.
Es el salvavida del Imperialismo.
Y el fascismo, el nazismo, el
sionismo son los perros de presa de ese Imperialismo que fenece. Pero puede
todavía, mandarlos a enredar la perdiz con la intolerancia social.
Entre más fenece, más sangriento,
más bellaco, más diabólicos son sus perros.
Miren ustedes como juega con la
muerte Donald Trump, miren ustedes a sus lacayos del Sur.
Tenemos que juntar bicarbonato.
Alejandro Fischer Alquinta
Estocolmo 2026 05 09