Hace 67 años:
Iván
Ljubetic Vargas, historiador del
Centro
de Extensión e Investigación
Luis
Emilio Recabarren, CEILER
Jueves 1 de enero de 1959. Cuba y el mundo despertaron con la noticia de la huida del dictador
Fulgencio Batista. En la madrugada de ese jueves el dictador Fulgencio Batista
salió de Cuba con destino a República Dominicana llevándose consigo toda su
riqueza. Según trascendió, Batista huyó del país con una fortuna superior a los
100.000 millones de dólares, exiliándose primero en la República Dominicana,
luego en la isla de Madeira, Portugal, y por último en la España de Franco.
Dos años y 13 días habían transcurrido
desde que Fidel Castro, con solo siete fusiles, reiniciara la lucha armada en
las montañas de la Sierra Maestra. El ejército de la tiranía había sido
derrotado.
LA ALERTA DE FIDEL
Desde Palma Soriano, el 31 de
diciembre de
“Hoy vengo a decirle a nuestro
pueblo que la Dictadura está vencida. Es posible que la caída de Batista sea
cuestión ya de 72 horas. A estas horas luce evidente que el régimen no puede
resistir por más tiempo. Las fuerzas que lo defienden se están resquebrajando
en todas partes. El Ejército Rebelde tiene 10.000 soldados de la tiranía
copados en la provincia de Oriente.
Sin embargo, yo tengo que hablarle
hoy muy claramente al pueblo [...]. Hay muchos intereses que están tratando de
evitar el triunfo pleno de la Revolución. Le quieren escamotear al pueblo y al
Ejército Rebelde la Victoria”. (Fidel
Castro Ruz: La Contraofensiva Estratégica. De la Sierra Maestra a Santiago de
Cuba, Ed. Oficina de Publicaciones del Consejo de Estado, pp. 364-365, La
Habana, 2010)
Horas después —ante la
imposibilidad de detener al Ejército
Rebelde que avanzaba y se consolidaba en todos los frentes—, se inicia
en la capital un conato de golpe de Estado.
HUYE EL TIRANO
Cerca de la una de la madrugada de
ese jueves 1º de enero de 1959, en medio de la fiesta por
el recibimiento del nuevo año, Batista pronunció un melodramático discurso de renuncia a su cargo de presidente. En su intento de
hacer efectivo un nuevo golpe contra el pueblo cubano, dirige sus últimas
palabras a las fuerzas armadas y a los agentes de la seguridad para pedirles
que obedezcan y apoyen al nuevo gobierno y a las jefaturas de los cuerpos
armados al frente de los cuales ha sido nombrado el mayor general Eulogio
Cantillo y Porras.
Tras invitar a sus más cercanos
cómplices para reunirse con él en el aeropuerto militar de Columbia
—aproximadamente a las 1,30 horas— Batista llega a la pista donde esperan tres
aviones DC-4 en los cuales él y sus más allegados abandonarán el país.
Minutos antes de partir, siendo
las 2,10 horas, junto a la escalerilla del avión, le daba a Cantillo sus
últimas instrucciones: “Llama al embajador americano, llama al magistrado
Piedra, destruye el archivo confidencial que te entregué hoy, protege las
oficinas diplomáticas, no sueltes a los oficiales presos en Isla de Pinos”
La noticia de la huida del
dictador, poco a poco se fue filtrando. Ante la presión de los medios de
prensa, a las 6,15 horas se confirma y
las emisoras de radio comienzan a difundirla.
INTENTO GOLPISTA DE CANTILLO
El general Eulogio Cantillo
intentó dar un golpe militar. Fidel Castro lo desconoció, exigió la rendición
incondicional de todos los efectivos enemigos y convocó a una huelga general. Además,
dio instrucciones al Ejército Rebelde para que continuara los ataques sobre las
guarniciones que no se rindieran incondicionalmente, con la cooperación del
pueblo y los militares pundonorosos que aceptaran sumarse a la revolución. En
esas circunstancias, los planes fraguados por Cantillo y la embajada
norteamericana, para impedir el triunfo insurgente, se esfumaron.
Horas después se constituyó el
Gobierno Revolucionario presidido por Manuel Urrutia – que había llegado días
antes en un avión con armas enviado por el gobierno de Venezuela. Urrutia, sin
dilación, designó a Castro al frente de todas las fuerzas armadas.
Radio Rebelde no detiene sus
trasmisiones. Desde la pequeña planta que ha multiplicado su potencia, los principales
jefes del Ejército Rebelde reciben directamente las instrucciones militares.
EN SANTIAGO DE CUBA
Muy tarde en la noche de ese
primer día de enero, miles de personas se congregaron en el Parque Céspedes. Desde
el balcón del Ayuntamiento santiaguero,
Fidel expresó:
“¡Al fin hemos llegado a Santiago!
Duro y largo ha sido el camino, pero hemos llegado. […] La Revolución empieza
ahora, la Revolución no será una tarea fácil, la Revolución será una empresa
dura y llena de peligros, sobre todo en esta etapa inicial; y ¿qué mejor lugar
para establecer el gobierno de la república que en esta fortaleza de la
Revolución? Para que se sepa que este va a ser un gobierno sólidamente
respaldado por el pueblo, en la ciudad heroica y en las estribaciones de la
Sierra Maestra —porque Santiago está en la Sierra Maestra—, en Santiago de Cuba
y en la Sierra Maestra, tendrá la Revolución sus dos mejores fortalezas…
“Esta vez no se frustrará la
Revolución. Esta vez, por fortuna para Cuba, la Revolución llegará de verdad a
su término; no será como en el 95, que vinieron los americanos y se hicieron
dueños de esto, […] intervinieron a última hora y después ni siquiera dejaron
entrar a Calixto García, que había peleado durante 30 años, no lo dejaron
entrar en Santiago de Cuba; no será como en el 33, que cuando el pueblo empezó
a creer que la Revolución se estaba haciendo vino el señor Batista, traicionó
la Revolución, se apoderó del poder e instauró una dictadura feroz aquí; no será
como en el 44, año en que las multitudes se enardecieron creyendo que al fin el
pueblo había llegado al poder. ¡Y los que llegaron al poder fueron los
ladrones! ¡Ni ladrones, ni traidores, ni intervencionistas, esta vez sí que es
una Revolución! (Discurso pronunciado por Fidel Castro en Santiago de Cuba el
1º de enero de 1959, en Centro de Documentación CC PCC, pp. 1-)
Así finalizaba el jueves 1º de
enero de 1959 en Cuba. Se abría una
nueva y gloriosa página en la historia de la Isla caribeña.
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