Comentario radial y escrito.
Me encojo, me achico, me
avergüenzo; y, por los caminos abruptos de la lucha clases, me insolento.
¡Me empujo!
Nunca ha sido, ni será fácil, esta
cuestión de las ideas.
El enemigo es inmensamente
poderoso.
Se asoma con sus ejércitos como
por el encanto, y, estos; protegidos a su vez, por los voluntarios locales de
siempre.
Son como las polillas, se van en
la “volá”, jurando que van en la repartija.
Esta verdad obliga a mirarse a los
espejos; y a cuidar la palabra y la conciencia.
Yo me miro de soslayo.
Me veo a “pate con la vida”; sin
embargo, en lo particular, calzo justo, con “casa de herrero, cuchillo de
palo.”
Tengo tres hijas, que no han
tenido tanto padre.
Por ahí, no soy de trigo muy
limpio.
He vivido mucho y poco; sin lugar
a duda, en ese tiempo poco, está mi vivir con mi primo hermano; Jorge Porras
Alquinta; allá por La Serena; donde vivía la madre de nuestras madres; por la
calle Amunátegui; calle, que también me la achicaron.
Cuento esto, porque necesito
atestiguarme, que tuve un tiempo para siempre recordar.
Estimados lectores y escuchantes,
llevo, más menos, 40 años escribiendo estos relatos, que se hacen vida, una vez
a la semana, en algunas radios de cercanías y en portales digitales.
Es re mucho tiempo, debería estar
curtido con la infamia de los Imperios; no lo estoy.
¡Apesadumbrado estoy!
¡Tengo que gritar!
El vivir de los pueblos del mundo
anda en desgracia, tras desgracia; no se pierde ni una.
Una desgracia nueva le baja el
perfil a la que viene.
Creen que se olvida Venezuela, que
se olvida mi Cuba heroica, que se olvida Nicaragua, Colombia.
Me ha llamado siempre la atención,
esta cosa del “cilicio”.
Porque tenemos que infligirnos
tantos sufrimientos.
El masoquismo, hoy, digital
también, se cuela por cada esquina.
Como que “contratamos al tanto” a
indeseables, para que nos hagan daño.
Es cuestión de imaginarse, la
gobernanza que tendrá mi paisito en marzo.
Es un cilicio muy complicado.
Según los comentarios en las redes
sociales, se repiten los siniestros acontecidos en Valparaíso, Quilpué, Villa
Alemana, Viña del Mar, hoy, lo inimaginable se sacude por el sur de Chile.
“El cambio climático, la pobreza,
tú y yo”; nos empaqueta con indeseables facinerosos, que sacan, no sé cómo,
ganancias con la desgracia ajena.
Es una bellacada muy re grande.
El vivir digno, interpreta el
respeto a los derechos del hombre, no el respeto a los desechos del hombre.
Un facineroso declaraba que les
convenía provocar los incendios; tenían más horas extras para cobrar.
Qué clase de escuelas hemos
construido, que amistades hemos encadenado, qué clase de líderes hemos
arropado, quien envenena a la humanidad, al sentido común.
Aquí; somos todos verdugos,
tribunal y público que juzga y aplaude.
¿Quién modela esa forma de pensar,
de ser y hacer?
Vamos muy re mal encaminado.
Han visto ustedes el proyecto
habitacional para la Franja de Gaza de Donald Trump.
Y el público lo escucha y no dice
nada.
Algún bestial, capaz que diga:
¡Qué bonito!
Quizás, por chiripa, algún albañil
de la Black Rock, en la reconstrucción, encuentre una tibia infantil, de los
130 que nacieron cada día en Gaza.
La inmoralidad fabrica sus
contrapisos.
En esa junta tan hablada, allá por
Suiza, Davos, los pudientes Empresarios con los líderes de gobiernos
neoliberales, barajaban las posibilidades de como aumentar las ganancias y
privilegios, en este complicado viajar y vivir.
Los ricos de ricos, que no son más
de 3000 en todo el mundo, aumentaron sus ganancias en un 81%. Ellos, no estaban
en el Foro Internacional de Mercado, tenían a sus agentes en las perspectivas.
El pueblo común y corriente,
“estrújate”, no tenía voz, ni presencia, menos voto; siendo el pueblo, el
asalariado, el que sostiene y mantiene el hermoso vivir de los convocados.
Y se hinchan gritando que la
democracia, la soberanía, emana del pueblo.
Y hablando de democracia, de
participación ciudadana, el Gobierno de Irán, debería, pienso yo, invitar a las
mujeres a un plebiscito, y que ellas determinen que usar de vestimenta y razón.
Para aliñar la convocatoria a este
foro, se necesitaba de un satánico diablo; perdonando la redundancia; con
cachos y cola en forma de hoz y martillo.
Y dale con Rusia y China.
La Rusia de hoy, no tiene nada que
ver con la Rusia de Antón Makarénko.
Y la China de hoy, es todo lo que
fue 60 años atrás.
A no ser, que, se destaque lo
histórico, de parar el nazismo salvaje, en mayo de 1945, con el que se quiere
levantar e implantar hoy en Ucrania y por el mundo entero.
A no ser, también, la victoria y
liberación del pueblo chino sobre el fascista Imperio Japonés, en septiembre
1945.
Ordeñar la intervención militar de
la Federación Rusa en Ucrania, era el plato fuerte del encuentro en Suiza, y,
la guinda de la torta, la idea del presidente de los Estados Unidos de Norte
América, Donald Trump, de crear la JUNTA DE PAZ.
Suena ingrato traer de vuelta el
porqué del golpe de Estado nacionalista y fascista en Ucrania el 2014.
Se trató de impedir la unidad,
Ucrania / Rusia.
El golpe de Estado amarraba a
Ucrania a la Unión Europea.
De allí, a la OTAN, era un
suspiro.
Además, se detenía la voluntad
prorrusa de los habitantes del Dombás.
Hoy, en manos de la Federación
Rusa.
Europa, mi hermosa Europa,
Escandinavia de agua y nieve, si no arrancan del Gran Capital Estadounidense,
del Pentágono, no será Groenlandia solamente, la que huela a gringo. Öland,
Gotland, están a la cola.
Yo hablo del Capital y me da
miedo.
Saco cabeza y cuello por la
ventana; veo un tsunami sangriento oscuro, se viene arrogante, insolente,
ignorante, poderoso... Su lógica, su identidad, es sacar beneficios, cueste lo
que cueste. Vean hoy Hiroshima, vean mañana Gaza, sepan de los campos para
refugiados saharauis, sientan la infancia sedienta de todo en Sudan, en
Bagladesh.
Sientan el miedo del Peumo, del
Pehuén.
Me asomo desesperado Hiroshima,
hoy, ciudad moderna; sin embargo, en agosto de 1945, fue sacrificada sin asco;
para lanzar un aviso sin motivo. Una ciudad entera fue hollín, más de 500.000,
no sé dieron cuenta que estaban muertos.
La idea, era amedrentar a la ex
Unión Soviética, país que ofrendo más de 20 millones de sus habitantes, para
destruir un destino atroz, pardo, el nazismo.
Tanta muerte, tanta
desgracia.
¿Habrá sido para nada?
No, no lo siento así.
¡Pá eso los espejos, pá eso la
conciencia de clase!
Esas ideas nacionalistas,
racistas, como, “América para los americanos, la cacería a los indocumentados”,
son una realidad, porque pueden hacerlo, y, lo hacen, porque, tú y yo, lo
permitimos con nuestro silencio.
Otorgamos espacio y tiempo a
individuos como a Donald Trump, Marcos Rubio o al carnicero de Gaza, Netanyahu.
Ellos necesitan mostrarse, su
arrogancia bestial, se alimenta de nuestra participación en la farándula.
El tiempo para reflexionar es nuestro.
En mi paisito, la traición y la
ignorancia, la barbarie, van de la mano; tenemos que volver a los barrios y
escuelas, tenemos que defender lo conquistado.
Aquí me quedo.
Los incendios en mi paisito, los
trenes en España, las niñas y niños de Gaza, el invierno en Ucrania, serán el
empedrado para el analfabeto de conciencia social.
Alejandro Fischer Alquinta.
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