lunes, 29 de julio de 2019

A 62 AÑOS DE LA FUNDACIÓN DEL PDC, BALÓN DE OXIGENO DEL CAPITALISMO





                                               Iván Ljubetic Vargas, historiador del
                                               Centro de Extensión e Investigación
                                               Luis Emilio Recabarren, CEILER

    
  



El Partido Demócrata Cristiano de Chile (PDC), llamado también Democracia Cristiana (DC), es un partido político fundado el 28 de julio de 1957. Surgió de la unificación de diversos grupos socialcristianos. Participaron en su creación la Falange Nacional y el Partido Conservador Social Cristiano, grupos escindidos del Partido Conservador, y que formaban la Federación Social Cristiana.

La Falange Nacional había surgido al finalizar una concentración de los jóvenes del Partido Conservador, realizada en el teatro Principal de Santiago entre el 11 y 13 de octubre de 1935. Tiene por fecha de fundación, entonces el 13 de octubre de 1935, adoptando el nombre de  Movimiento Nacional de la Juventud Conservadora. En 1936 tomó el nombre de Falange Nacional.

Al producirse en 1938 la campaña presidencial, los jóvenes conservadores se negaron a apoyar al candidato oficial del partido, Gustavo Ross Santa María. Declararon libertad de acción  a sus militantes. Pero terminaron votando por Ross para tratar de impedir  el triunfo del candidato del Frente Popular.
En sus raíces,  se puede  encontrar la  explicación de su condición de  colectividad pluriclasista, pero con una convicción pro capitalista y, por tanto, anticomunista.

Cómo señaló Salvador Allende en 1965 refiriéndose al PDC, ´”se trata de un partido burgués, cuya misión histórica radica, exactamente, en preservar la existencia del sistema capitalista. El partido Demócrata Cristiano y sus inspiradores sustentan el sistema capitalista y sus intentos sólo alcanzan a procurar impedir algunos de sus abusos”. 

Recordemos sólo dos casos concretos.

1. Cuando el 1 de enero de 1959 triunfó la Revolución Cubana y un estremecimiento de sorpresa y de convicción revolucionaria prendió en América Latina, el imperialismo estadounidense levantó como contrapartida al proceso cubano que inflamaba la Patria Grande, la Revolución en Libertad de la DC chilena.

El 3 de noviembre de 1964 se inició el gobierno del democratacristiano Eduardo Frei Montalva.  Lo hizo en medio de la expectación mundial y el entusiasmo de amplios sectores de la población chilena.

La campaña presidencial democratacristiana se  había realizado bajo la consigna de la “Revolución en Libertad”. El objetivo era claro: hacer una revolución como la cubana, pero sin violencia, sin el “paredón”. O sea, cambios en libertad.

Por eso, en el exterior, los círculos imperialistas saludaron con regocijo la llegada del líder democratacristiano a La Moneda.  Sabían que la DC garantizaba el mantenimiento del capitalismo y, por tanto, de sus enormes intereses en Chile.  Confiaban, además, en que el nuevo gobierno transformaría al país sudamericano en una réplica “democrática” de la Revolución Cubana, alzándose como un modelo para los pueblos latinoamericanos.

2. Cuando el proceso revolucionario impulsado por la Unidad Popular en Chile avanzaba y el Gobierno de Salvador Allende realizaba profundos cambios a favor de Chile y los chilenos, como la nacionalización de la gran minería del cobre, hierro y salitre, una profunda reforma agraria, la estatización de importantes empresas, la creación del área social de la economía, cambios que mejoraron la vida de los trabajadores.

La cesantía disminuyó de un 6,3% a un 3%. Los salarios, pensiones y montepíos aumentaron su poder adquisitivo en un 66%. El salario mínimo tenía un poder de compra equivalente a 27,3 kilos de pan al día (actualmente, alcanza para unos 6 kilos de pan diarios). Se entregó previsión social a 725 mil chilenos. Se crearon consultorios de salud en el campo y en los barrios. Hubo avances en la educación pública y los profesores recibieron beneficios por primera vez sin necesidad de protestas ni paros. Se establecieron  becas para hijos de obreros, campesinos y mapuches. Se dio  medio litro de leche gratis diario a todos los niños hasta 15 años. Se publicaron libros de la literatura nacional y mundial a precios muy bajos. Hubo vacaciones populares. Los trabajadores tuvieron participación efectiva en la marcha del país. Ha sido el único gobierno con ministros obreros.

Entonces la DC, entró en el camino de la sedición contrarrevolucionaria. Uno de sus episodios fue el llamado “Complot del Pastel de choclo”:

Patricio Aylwin, siendo Presidente del Senado encabezó, el 6 de marzo de 1972, una reunión conspirativa en la chacra El Arroyo de Chiñigue. Junto a él participaron Enrique Urrutia Manzano, presidente de la Corte Suprema; Jorge Fontaine, presidente de la Confederación de la Producción y del Comercio; Benjamín Matte, presidente de la Sociedad Nacional de Agricultura; Orlando Sáenz, por SOFOFA; Arturo Fontaine, subdirector de El Mercurio; Jaime Guzmán, Andrés Zaldívar, Rafael Montero.

El objetivo era buscar el camino para derrocar a Salvador Allende. “Unir a todas las fuerzas vivas  de la nación frente  a los peligros con que el marxismo amenaza nuestra convivencia democrática y la permanencia de nuestras instituciones”.

A la salida de ese cónclave, los periodistas preguntaron a Aylwin que era lo que había pasado en esa chacra. Éste afirmó que “había sido invitado a comerse un pastel de choclo” (Ercilla Nº 1912, 8 al 14 de marzo de 1972, página 11)

En la Junta Nacional del Partido Demócrata Cristiano iniciada el 12 de mayo de 1973, se debatió durante 20 horas la actitud frente al Gobierno de Allende. Sus conclusiones se resumían en el slogan que surgió allí: “No dejarle pasar una al Gobierno”.

En ese evento  se eligió una directiva dominada por el ala derecha, encabezada por Patricio Aylwin  como Presidente. En sus primeras declaraciones, éste sostuvo: “Los marxistas entienden sólo cuando  a su poder se opone otro poder... Estamos frente a un régimen que va al totalitarismo estatista, cuyos métodos son pronunciadamente estalinistas, encanallando la convivencia y utilizando la calumnia y la vileza contra los que discrepan”. (Ercilla Nº 1974, 16 al 22 de mayo de 1973, página 12)

Escribió el general Carlos Prats González en sus “Memorias. Testimonio de un Soldado” (Pehuén, 1985): “El viernes 3 de agosto de 1973, es un día histórico: en esa fecha, Aylwin desahució el diálogo con el gobierno, abriendo así las compuertas de la más grave crisis institucional de la Historia de Chile” (página 544).

El PDC presenta, el 22 de agosto de 1973, un proyecto de acuerdo declarando ilegal al Gobierno Popular. La mayoría en la Cámara de Diputados lo aprueba.

Días antes de producirse el golpe de Estado de 1973, el en ese entonces presidente de la DC, Patricio Aylwin, dijo en una entrevista a The Washington Post el 26 de agosto de 1973 que, si le dieran a elegir entre "una dictadura marxista y una dictadura de nuestros militares, yo elegiría la segunda".

Aylwin con fecha 1 de septiembre de 1973 enfatizó: “Reabrir el diálogo es imposible mientras el gobierno no restablezca la normalidad constitucional y legal que ha quebrantado” (La Tercera, domingo 31 de agosto de 2003, página 6)

Diez después los fascistas daban el golpe de estado cívico-militar. En ello altos dirigentes del PDC jugaron el rol de generales civiles.

Después del sangriento golpe del 11 de septiembre de 1973, la DC sacó una declaración apoyando el asalto a La Moneda y el derrocamiento de un gobierno constitucional. Sólo trece dirigentes del PDC rechazaron el golpe.

Dirigentes sindicales y otros elementos militantes de la DC estuvieron colaborando con la dictadura de Pinochet durante más de un año.