HACE 83 AÑOS:
LA BATALLA
QUE DECIDIÓ EL CURSO DE LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL
Iván
Ljubetic Vargas, historiador del
Centro
de Extensión e Investigación
Luis
Emilio Recabarren, CEILER
El General nazi Friedrich Paulus avanzó hacia la
ciudad de Stalingrado con 250.000 hombres, 500 tanques, 7000 morteros y
ametralladoras, y 25.000 caballos.
Durante el transcurso de las siguientes semanas, sus tropas mataron o capturaron a
50.000 rusos. El 18 de agosto, Paulus,
se encontraba ya a tan solo
SE INICIA LA
BATALLA DE STALINGRADO
El 23 de agosto de 1942 se inició la batalla de
Stalingrado. Paulus decidió ahorrar combustible y optó por avanzar solo con su
XIV Cuerpo Panzer. El Ejército Rojo atacó y se produjo la detención del avance nazi junto a las afueras de
Stalingrado.
El resto de las fuerzas nazis retomaron el avance. Paulus tenía rodeada la
ciudad. Su flanco norte fue atacado. Paulus decidió retrasar el ataque sobre
Stalingrado hasta el 7 de septiembre de 1942. Mientras esperaba, la Luftwaffe
alemana bombardeó la ciudad sin piedad, acabando con la vida de miles de
civiles.
Una vez iniciada la ofensiva terrestre, los alemanes
pudieron comprobar que los soviéticos estaban dispuestos a sacrificarse en la
ciudad cuyo nombre honraba a Stalin. Cuanto más se adentraban los alemanes en
la ciudad, mayores dificultades experimentaban al tener que enfrentarse a
luchas callejeras interminables que se saldaban con elevados números de bajas.
LUCHA CASA
POR CASA
Los tanques alemanes eran menos eficaces en un área
urbana fortificada como la de Stalingrado, ya que aquí era más bien cuestión de
luchar casa por casa con rifles, pistolas, ametralladoras y granadas de mano.
Los nazis tuvieron graves problemas con las posiciones de artillería y los
nidos de ametralladora, hábilmente camuflados por el Ejército Rojo a lo largo
de toda la ciudad.
Además, los soviéticos hicieron un gran uso de sus
francotiradores, agazapados en los ruinosos edificios que ahora conformaban el
paisaje de la otrora gloriosa ciudad de Stalingrado. El 26 de septiembre, el
6.º Ejército fue capaz de izar la bandera con la esvástica en los edificios
gubernamentales de la Plaza Roja de Stalingrado, pero ello no significó, ni
mucho menos, que los combates callejeros habían terminado.
HITLER: TOMAR
STALINGRADO A CUALQUIER PRECIO
Llegados a este punto, un furibundo Hitler le ordenó a
Paulus conquistar Stalingrado al precio que fuera. Ahora bien, Paulus, que
había perdido a 40.000 soldados desde su entrada en Stalingrado, estaba
quedándose sin combatientes y el 4 de octubre le hizo llegar a Adolf Hitler una petición
desesperada de refuerzos.
Al cabo de unos días, recibió cinco batallones de
ingenieros y una división panzer. Con una estrategia de guerra de desgaste en
mente, Stalin respondió a estos refuerzos ordenando la entrada de tres
ejércitos más en la ciudad. Las bajas soviéticas fueron mucho más elevadas que
las de los alemanes.
Las fuertes lluvias de octubre convirtieron las carreteras en lodazales y los convoyes de
suministros del 6.º Ejército nazi
comenzaron a verse atrapados en el barro. Y la situación iba de mal en
peor: el 19 de octubre la lluvia se convertía ya en nieve. Paulus siguió, pese
a todo, avanzando, y a comienzos de noviembre de 1942 ya controlaba el 90 % de
la ciudad de Stalingrado.
NUEVA POTENTE
OFENSIVA NAZI
Sin embargo, sus hombres se enfrentaban ahora a
problemas de munición y comida. A pesar de estos problemas, Paulus decidió
ordenar de nuevo otra potente ofensiva el 10 de noviembre. El Ejército Alemán
sufrió graves pérdidas durante los dos días siguientes y entonces el Ejército
Rojo inició un contraataque.
Paulus se vio obligado a retroceder hacia el sur, pero
tras llegar al aeródromo de Gumrak, Adolf Hitler le ordenó detenerse y oponer
resistencia, pese al gran riesgo de ser rodeados en una bolsa por el enemigo.
Hitler le aseguró que Hermann Goering había prometido que la Luftwaffe le
facilitaría vía área los suministros necesarios.
Los oficiales de Paulus plantearon sus serias dudas
sobre si una operación aérea de dicha envergadura podría llevarse a cabo con un
clima invernal como el que estaban soportando. Hubo un acuerdo sobre la
necesidad de una retirada antes de que el Ejército Rojo lograse consolidar sus
posiciones. El propio General Hans Hube le dijo a Paulus que una retirada era
su única posibilidad de salvación. Paulus respondió diciendo que no le quedaba
más remedio que acatar las órdenes del Führer.
APOYO AÉREO
NAZI
Durante el mes de diciembre de 1942, la Lufwaffe lanzó
una media de 70 toneladas de suministros al día. Pero lo cierto es que era una
cantidad a todas luces insuficiente: la Wehrmacht necesitaba un mínimo de 300
toneladas de suministros diarios. Los soldados vieron sus raciones reducidas a
un tercio de lo normal y comenzaron a matar y a comerse a sus propios caballos.
A 7 de diciembre de 1942, el 6.º Ejército vivía con una ración de pan por cada
5 hombres.
FRACASA
OPERACIÓN DE RESCATE ALEMÁN
Adolf Hitler,
ante la posibilidad de que el 6.º Ejército se rindiera, ordenó al
Mariscal de Campo Erich von Manstein y al 4.º Ejército Panzer el inicio de una
operación de rescate. Los refuerzos logaron
llegar a
En Stalingrado, perdieron la vida 28.000 soldados nazis en solo un mes. Con apenas comida,
Paulus dio la difícil orden de no alimentar a los 12.000 soldados heridos que
no podían combatir. Erich von Manstein le dio entonces a Paulus la orden de
realizar una retirada masiva de tropas. Paulus rechazó la orden y argumentó que
sus hombres estaban demasiado débiles para realizar un movimiento como el que
se les exigía.
RENDICIÓN DE
TROPAS INVASORAS
El 30 de enero de 1943, Adolf Hitler ascendió a Paulus
a Mariscal de Campo y le envió un mensaje recordándole que nunca se había
apresado a un Mariscal de Campo alemán. De esta manera, Adolf Hitler le sugería
a Paulus de manera clara el suicidio, pero Paulus decidió hacer caso omiso y al
día siguiente se rindió al Ejército Rojo. Las últimas fuerzas alemanas en
territorio ruso se rindieron el 2 de febrero de 1943.
La Batalla de Stalingrado había terminado. Más de
91.000 hombres habían sido capturados y otros 150.000 habían muerto durante el
sitio de la ciudad.



