HACE 156 AÑOS:
Iván Ljubetic Vargas,
historiador del
Centro de Extensión e Investigación
Luis Emilio Recabarren, CEILER
Sólo
el 11 de enero de 1870 llegaron a Santiago los restos mortales de Bernardo
O’Higgins. La cruel oligarquía criolla no le perdonó ni después de su muerte, ocurrida en el Perú en el exilio el
24 de octubre de 1842, su decidida y patriótica acción. Debieron pasar 47 años
de su salida al destierro y 28 años de su muerte para que sus restos pudieran
descansar en la patria por la que tanto hizo y tanto amó.
UNA INFANCIA DIFÍCIL
Bernardo O’Higgins había nacido en Chillán Viejo el 20 de agosto de 1778. Su padre
fue Ambrosio O’Higgins, un irlandés al
servicio del monarca español; su madre, Isabel Riquelme, una bella joven
chillaneja de 22 años. No pudieron casarse. Las leyes españolas prohibían a los funcionarios del rey contraer
matrimonio. La llegada del niño debió
ser ocultada. Fue arrebatado a su madre.
Su Partida de Nacimiento, fechada en Talca el 20 de enero de 1783, la otorgó
Pedro Pablo de la Carrera, cura y vicario de esa villa, quien certifica
que bautizó “ ‘subconditione’ a un niño llamado Bernardo
O’Higgins que nació en el obispado de
Concepción el 20 de agosto de 1778, hijo del maestro de campo, General de este
Reino de Chile y Coronel de los reales Ejércitos de S.M., don Ambrosio
O’Higgins, y de una señora principal de
aquel obispado, también soltera, que por su crédito no he expresado aquí su
nombre”.
Sin embargo, al niño se le llamará Bernardo Riquelme. Los oligarcas y charlatanes lo apodarán “huacho”.
Estudió primero en un colegio para hijos de
jefes mapuches de Chillán. Luego su padre, designado Intendente de Concepción
(en 1786) y Gobernador de Chile (en
1787), lo envió para continuar sus estudios a Lima. Tenía 12 años. Pero don
Ambrosio seguía su ascendente carrera. En 1796, asumió como Virrey del Perú.
Entonces el joven Bernardo debió viajar a Inglaterra.
ATA SU CORAZON A
UN IDEAL REVOLUCIONARIO
Tenía 16 años cuando llegó a estudiar
comercio a la Academia de Richmond, cerca de Londres. Fue un buen alumno.
Pronto dominó el idioma inglés. También la literatura francesa y el dibujo. Lo
apasionaban la historia y la geografía. Leía mucho. Su libro predilecto era “La
Araucana” de Alonso de Ercilla. Le dolía
no haber vivido la época de Lautaro para
luchar junto a los mapuches por la libertad de su tierra.
Su profesor de matemáticas comprendió muy
bien los sentimientos del joven Bernardo. Era Francisco Miranda, un patriota
venezolano, desterrado en Europa que, para poder subsistir, daba
clases en la Academia de
Richmond.
Un día, en medio de gran secreto, Miranda
habló con su alumno. Le reveló que
formaba parte de una sociedad secreta cuyo objetivo era emancipar las colonias españolas en América.
Lo invitó a formar parte de ella. Bernardo, emocionado, abrazó a su maestro y
le dijo: “Mirad en mí, señor, tristes restos de mi compaisano Lautaro, arde en
mi pecho ese mismo espíritu que libertó Arauco, mi Patria, de sus opresores”.
Corría 1798. El nuevo miembro de la Logia
secreta tenía 20 años de edad. Poco después debió abandonar Inglaterra. En
Cádiz, España, tomó contacto con dos curas revolucionarios: el chileno José
Cortés Madariaga y el argentino Juan Pablo Fretes. Le informaron sobre la
situación en Chile.
Agentes del rey español descubrieron las actividades conspirativas de Bernardo.
Como consecuencia de ello, don Ambrosio O’Higgins fue destituido de su cargo de Virrey del
Perú. Furioso con su hijo, le escribió desheredándole de todos sus bienes.
Bernardo
inició su regreso al país en 1801.
EN LA LUCHA
CLANDESTINA
Había partido de España, llamándose
Bernardo Riquelme y sin recurso alguno. Desembarcó en Valparaíso en septiembre
de 1802, con el nombre de Bernardo O’Higgins Riquelme y convertido en dueño de la gran hacienda de Las Canteras y
de una casa en Santiago. Su padre en su lecho de muerte lo había perdonado,
dado su apellido y dejándole una
apreciable herencia.
Lo primero que hizo fue llevar a su madre y
a su hermana Rosita a la hacienda.
Era
ahora un latifundista, pero sus ideales se mantenían inamovibles. Se
dedicó a organizar círculos clandestinos para luchar por la Independencia. Con
toda razón pudo escribir en 1842: “Mis intereses personales son los menos que
he cuidado en toda mi vida, particularmente cuando los de mi patria estaban de
por medio”.
Encontró numerosos patriotas dispuestos a
arriesgarse por la noble causa emancipadora. Uno de ellos fue Fray Rosauro Acuña.
Con inteligencia supo coordinar el trabajo
conspirativo con el legal. En 1806 fue designado Alcalde del Cabildo o
Municipalidad de Chillán; en 1809, subdelegado interino de La Laja. Ello lo libró
de que cayera sobre él la represión de las autoridades, como ocurrió con
algunos de sus compañeros de lucha.
El 18 de
septiembre de 1810 se creó en Santiago la Primera Junta de Gobierno, para mantener al país bajo la dominación del rey
de España.
DIPUTADO Y SOLDADO
PATRIOTA
En ese momento O’Higgins era subdelegado de
la Isla de Laja. Comprendió el carácter de la Junta constituida por los
criollos, poderosos terratenientes, y no tardó en formar, con los huasos e
inquilinos de su hacienda de Las Canteras, un regimiento patriota. El
doctor Rozas, que encabezó el movimiento
emancipador en Concepción, lo nombró teniente coronel y segundo comandante.
O’Higgins no fue un soldado de profesión.
Había estudiado comercio en la Academia de Richmond. Escribió en 1810: “La carrera a que me siento
inclinado por naturaleza y carácter es la del labrador”. Y en 1813 explicó:
“Soy un militar de circunstancias, que había tomado las armas para defender la
patria como simple comandante de guerrilleros en un momento de peligro”.
El 4 de julio de 1811 se inauguró el Primer
Congreso Nacional. O’Higgins había sido elegido diputado por Isla de La Laja.
De los 42 congresistas, 24 eran los que
la historia oficial llama “moderados”,
y estaban contra la plena independencia de Chile.
Siempre votaron con ellos los 4 “realistas”, partidarios del monarca español.
Catorce diputados formaban la minoría
patriota, a su cabeza estaba Bernardo O’Higgins. En medio de la discusión sobre
una proposición de “moderados” y “realistas” de enviar recursos económicos a España, el padre de la patria manifestó: “Aunque estamos en minoría
sabremos suplir nuestra inferioridad numérica con nuestra energía y nuestro
arrojo y no dejaremos de tener bastantes brazos para oponernos eficazmente a la
salida de este dinero”. Se impuso la
minoría patriota y los fondos no fueron
enviados a la península.
En 1813 se iniciaron las guerras de la
Independencia. O’Higgins puso su espada
al servicio de José Miguel Carrera designado comandante en jefe del Ejército
patriota por la Junta de Gobierno de 1813.
Meses después reemplazó a Carrera. Mostró su valor en el combate de El Roble y en la batalla de
Rancagua. En esta última, que lugar el 1 y 2 de octubre de 1814, cuando al
segundo día de combates, los patriotas ya no podían resistir las embestidas de
la fuerzas realistas muy superiores en número, O’Higgins ordenó a los
sobrevivientes montar a caballo y se lanzaron por sobre las barricadas
enemigas. Esas tropas, junto a numerosos
otros patriotas emigraron a Mendoza,
provincia de Cuyo, para preparar la revancha.
Se iniciaba el período de la
Reconquista española. En Chile, los guerrilleros de Manuel Rodríguez no dejaban
tranquilos a los realistas. En Mendoza, con la inmensa solidaridad del general
José de San Martín, gobernador de Cuyo, se organizó el Ejército Libertador, que
en los primeros días de febrero de 1817, atravesó la cordillera de los Andes y
el 12 de ese mes derrotó a las tropas del rey español en la batalla de
Chacabuco.
GOBERNANTE PATRIOTA
El 16 de febrero de 1817, O’Higgins fue designado Director Supremo de Chile por
un Cabildo Abierto en Santiago. Entre sus obras tenemos:
a) Consolidación de la Independencia. A comienzos de 1818,
una nueva expedición realista invadió el país. O’Higgins convocó en ese momento de peligro a los
ciudadanos a suscribir el 12 de febrero de 1818, el Acta de Proclamación de la Independencia de
Chile.
En ella se hacía “saber a la confederación
del género humano, que el territorio continental de Chile y sus islas
adyacentes, forman, de hecho y por derecho, un Estado libre, independiente y
soberano, y quedan para siempre separados de la Monarquía de España y de otra
cualquiera dominación, con plena aptitud de adoptar la forma de Gobierno que más
convenga a sus intereses”.
El 5 de abril de 1818, en la batalla de
Maipú fueron derrotadas las tropas realistas.
Constituye esa fecha la culminación del proceso de siete años de la
Independencia de Chile del sistema colonial español.
DOS
CONCEPTOS DE EJÉRCITO
O’Higgins pensó en la necesidad de formar
un ejército nacional sin relación alguna con el del rey español. Por ello fundó la Escuela Militar.
En cambio los fascistas chilenos conciben el Ejército como heredero de las
tropas realistas. El general Herman Brady, ministro de Defensa de la dictadura, en un acto en
homenaje a Pinochet, efectuado el 23 de agosto de 1976, sostuvo que “desde la
época de la Colonia el Ejército de Chile ha sido la piedra angular para formar
historia, formar tradición, formar hombría y mantener inalterable la
institucionalidad de este Chile que tanto queremos”.
O’Higgins
creó la Primera Escuadra Nacional, el 11 de agosto de 1818.
También
con el objeto de consolidar la emancipación del país, organizó la Expedición
Libertadora del Perú, que zarpó de Valparaíso el 20 de agosto de 1820. La
formaban 23 buques, que transportaron a 4.100 soldados.
GOBERNANTE
ANTIOLIGÁRQUICO
b) Medidas
contra la oligarquía. En 1812 había escrito: “Detesto por naturaleza la
aristocracia y la adorada igualdad en mi ídolo”. Siendo Director Supremo fue
consecuente con esas palabras. El 28 de noviembre suprimió los títulos de
nobleza y prohibió el uso de los escudos de armas. En el decreto respectivo señaló: “En una república es
intolerable el uso de aquellos jeroglíficos, con que los tiranos premian a sus
servidores. Son una ofensa a las ideas de libertad e igualdad”. (Los requisitos
para obtener un título de nobleza eran: demostrar pureza de sangre por los cuatro
abuelos, saber montar a caballo y no haber ejercido oficios manuales).
Obligó a los oligarcas que colaboraron con
los realistas durante la Colonia a pagar fuertes contribuciones para cancelar
los gastos del Ejército Libertador de los Andes y a entregar caballos y dinero para la Expedición Libertadora del Perú.
Con fecha 5 de junio de 1818, firmó un
decreto aboliendo los mayorazgos, institución del derecho español que consistía
que el hijo mayor heredaba todos los bienes, con ello se impedía la división de
los grandes latifundios. Esta medida no
pudo ser aplicada porque el Senado, con mayoría
reaccionaria, la aplazó indefinidamente.
GOBERNANTE
PROGRESISTA
c) Obras
de progreso: inició la educación estatal: fundó escuelas primarias y el
Liceo de La Serena; además reabrió el Instituto Nacional y la Biblioteca
Nacional.
En 1819 ordenó la construcción del
Cementerio General, medida muy resistida por la Iglesia. Creó el mercado de
abasto, el paseo de La Alameda, terminó el Canal del Maipo.
Inauguró el
Teatro o Casa de Comedias; permitió el desarrollo de la prensa, hubo 15
periódicos. Fundó las ciudades de La Unión, Vicuña y San Bernardo. Aplicó la
vacuna.
Estableció el servicio de diligencias y
correos diarios entre Santiago y Valparaíso.
INTERNACIONALISTA:
LA PATRIA GRANDE
d) Fue
un internacionalista. Además de la Expedición al Perú, planteó la unidad de
los países americanos, desde México hasta Tierra del Fuego. Escribió: “Se podía ser chileno, peruano o venezolano y al
mismo tiempo sentirse americano y compatriota en cualquier país de
Hispanoamérica”.
El 6 de mayo de 1818, publicó un Manifiesto
en que pedía “instituir una Gran Federación de Pueblos Americanos”.
DERROCAMIENTO Y DESTIERRO
La oligarquía y la Iglesia se unieron y
utilizaron a militares para derrocar a
O’Higgins el 28 de enero de 1823. Fue
detenido por el general Ramón Freire el 6 de febrero de 1823. El 17 de julio
salió al exilio rumbo a Perú. En este
país, en cuyo ejército era Capitán
General, se incorporó a las tropas de Simón Bolívar. Combatió. A la celebración de la victoria de Ayacucho, en 1824, O’Higgins concurrió de
civil. Bolívar le peguntó el por qué de su indumentaria paisana. Le respondió:
“Señor, la América está libre. Desde hoy el general O’Higgins ya no existe; soy
sólo el ciudadano particular Bernardo O’Higgins.”
En Perú vivió él y su familia con grandes
privaciones. Solicitó en varias
oportunidades autorización para regresar a Chile. Se la negaron. Murió
en el exilio el 24 de octubre de
1842, a la edad de 64 años.
LOS REVOLUCIONARIOS DE
HOY DECIMOS, CON PABLO NERUDA, A BERNARDO O’HIGGINS RIQUELME:
“Pero hemos heredado tu firmeza,
tu inalterable corazón callado,
tu indestructible posición paterna,
y tú, entre la avalancha cegadora
de húsares del pasado, entre los
ágiles
uniformes azules y dorados,
estás hoy con nosotros, eres nuestro,
padre del pueblo, inmutable soldado.”





