Comentario radial y escrito
Viernes 2 de enero, por la mañana,
estaba nevando; y se me asomó sin llamarlo, un recuerdo a lo García Lorca:
“En que nos parecemos tú y yo a la
nieve...”
Era de noche, la nieve no caía, la
tiraban con baldes, yo, de la mano con mi compañera, se la cantaba enamorado.
Han pasado, más menos, 44 años de
aquello.
Mientras podamos respetar lo que
somos, mientras cuidemos y desarrollemos lo que hemos construido, si logramos
aprender de cicatrices, y repasar los orígenes, podríamos, sin ninguna duda,
arropar los aromas que nos quedan, y enfrentar las adversidades que se vienen
en patota.
Lo del 14 de diciembre, nos dejó
como las tristes, como globo desinflado, sin celebración.
Pero, ya paso. Hay que calafatear
de nuevo, de otra manera, aprender de los costalazos.
Lo que hay que melgar de nuevo, se
amelga, es menester limpiar la tierra, arrastrarla, darle fertilizantes,
moverla, ararla y poblarla de nuevo.
“Y el movimiento, se prueba
andando”
A como va el bagayo, no sé, si
reír o llorar; yo hago las dos cosas.
Sobre todo, me voy a las
interrogantes de llevar “a tota” la hoz y el martillo.
Me enteraba de la reacción
mediática y política, por el decir de una diplomática chilena, embajadora en
Nueva Zelandia, de estar en concordancia con la autodeterminación del pueblo de
Rapa Nuí, Isla de Pascua; de ser, lo que ella, quiera ser.
Mire usted qué ironía más cruel y
cobarde
El sábado 3, temprano, me entero
de la invasión del Imperio gringo a Venezuela.
Y no solo eso, sino que raptan a
Nicolás Maduro y a su esposa Cilia Flores; para ser juzgados en algún tribunal
de Nueva York de narcotraficantes y de terroristas, que amenazaban, desde una
posición de poder, la salud y bienestar del pueblo estadunidense.
Chemimare.
Parece chiste.
Créanme, me puse a llorar.
A llorar de vergüenza y rabia. Nos
tratan, nos ven como a borregos.
¡Con razón perdimos!
Me atoré con mi propia
vulnerabilidad.
El sentido común, lo cuerdo, puede
ser avasallado sin asco por el poder de las armas, por el poder de la
tecnología de la muerte.
Y válgame “dios mío de los
coloraos”, es solamente un aviso y un acomodo. Importa un bledo, el que dirán,
el intelecto, la moral o lo ético.
¡Es una movida a lo Hiroshima!
¡Por aquí mando yo!
Escuchaba al amigo de Epstein, de
como ordenar lo invadido, lo que había sido arrebatado por Hugo Chávez.
Y se habla de los Derechos Internacionales,
de logros alcanzados por una civilización encúbrante, y por el mismo ojal,
devastadora.
Objetivos avalados por
instituciones como las Naciones Unidas, para impedir la barbarie, para qué, el
vivir digno, tenga sentido y razón.
Hoy, vivimos 300.000 años de humanidad y somos
una imagen, de un moco varado en la oreja.
Justifican la ignominia, con que,
Nicolás Maduro no ha tenido legitimidad.
Pero sí, legitimidad tiene, Corina
Machado para ser premio de la paz.
De donde viene, entonces, ese
pueblo que se junta en Caracas, en Miraflores, ese pueblo que canta por La
Habana, por Managua, por los caminos de Zapata.
Los pueblos del mundo, a pesar de
lo terrible del genocidio en Gaza, se sorprende aún, de la invasión de
Venezuela y el de erigirse a lo Juan Guaidó, protector de Venezuela
Rusia, por la vereda del frente,
condena la actitud gringa, sin cruzar la calle para advertir, aunque sea pá la
foto, por el qué dirán.
Y hablo de Rusia, por el pueblo
ruso.
Pueblo que pudo parar y vencer al
fascismo, al nazismo, pueblo, que sigue parando, de alguna manera extraña, los
apetitos occidentales.
Ellos podrían obligar al Insólito
financiero invasor de dejar en paz, lo que no es suyo.
Y ese pueblo bolivariano, que ha
ido superando, sorteando, todas las acciones terroristas orquestadas por el
Imperio gringo, por Europa, logrando, con todo su empuje de pueblo consciente,
ir saliendo, paso a paso, de su crisis generalizada.
El coletazo del Imperio, la
sorprende con las manos en los bolsillos.
La sed imperial, no duerme.
La dotación de seguridad
presidencial fue masacrada
Para que se den una idea del
poderío del Imperio, de la arrogancia del capital, el Portaavión gringo,
nuclear, Gerald Ford, lleva en su cubierta, más aviones que toda la fuerza
aérea bolivariana.
Con una tristeza inmensa,
constato, que nos vamos, sin asco, al mundo de la ignominia.
Algunos países pudientes y poderosos
proclaman el ocaso de una gobernanza unipolar, imperial, sin embargo, nada
concreto en contra de las andanzas de la piratería gringa.
Nuestra civilización está
prisionera, amordazada, por nuestra propia tecnología, plataformas
cibernéticas, que te obligan a estar feliz, pero con hambre, que te obligan a
vestirte de un modo y a comportarte de otro; estos adelantos de hoy, 15 años
atrás, serían pura ciencia ficción, hoy, son cada uno de ellos, capitales en sí
mismo; y saben más de nosotros, que el saber de nosotros mismos.
El pueblo bolivariano mantiene una
actitud digna, vigilante y serena, según lo expresó ayer la vicepresidenta
Delcy Rodríguez.
En cumplimiento de la orden
emitida por el Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela, hoy fue nombrada
presidenta del gobierno Bolivariano.
Como se arreglará este embrollo. Solo
el accionar del pueblo lo sabrá. Basta, con que salgan a las calles, en paz, y
defiendan con sus decires su soberanía, son los sueños de Simón Bolívar.
Suena lindo, pero la cuestión
viene muy cruda. Mejor dicho, nos viene muy cruda.
Escribía yo el mes pasado:
“Y, más tarde, vendrán por ti”
Y no es una cuestión retórica,
afírmate, Colombia, y, tú, Brasil, muestra tus dientes de amazona.
No quiero asomar a Sandino, pero
vigila, el gringo quiere lavar la afrenta.
Que no te pillen durmiendo.
Venezuela, envuelta en una
trinchera de urgencia, mantenía en cierta medida, de petróleo, a Cuba, a
Nicaragua.
Tenía sus negocios por debajo del
mostrador, el bloqueo gringo era tenaz y grosero.
Venezuela dejaba de ser un país,
que exportaba hasta el respiro, a ser auto abastecedor de sus propias
necesidades de país.
Vivimos tiempos convulsos y
cobardes. Los más vulnerables son los afectados.
Me gustaría ver a los venezolanos
que viven en Madrid o en Santiago, regresando a su patria liberada.
Aquellos países dotados de tierras extrañas y
de futuros, países que le dieron la espalda a Venezuela, son las víctimas
apuntadas al matadero.
Si seguimos así, no se salva ni el
Vaticano.
De que sirve la hoz y el martillo,
que puede hacer ese pueblo de Mao.
Levantará la voz para llamar a la
cordura, o se irá en la “volá” y lanzará una bengala por Taiwán.
Donald Trump, personifica todo lo
que es el sueño americano.
La inmoralidad se cubre con un
relato patriótico; el asalto al Congreso de los Estados Unidos, quedo en nada,
no, todavía llevo en la memoria ese alce loco, entrando al Capitolio.
Mi paisito, tiene su propio
viacrucis, veremos si somos capaces de llegar a la cima del monte, y que nos
claven en algún durmiente.
O quizás no.
Así, como yo creía y admiraba ese
átomo de las Repúblicas Socialistas, escondido hoy en día, por algún lado,
creo, confío en la gente vestida de azul, hoy arropada de cientos de colores,
ellos, nos pueden empujar en nuestro caminar.
Quizás, nuestro sur de América
este en los planes de XV Plan Quinquenal.
Aquí me quedo.
Vi una foto de Nicolás Maduro,
prisionero.
!Chemimare!
Entiendo la ira de sus manos,
entiendo su vulnerabilidad, entiendo al hombre que no supo calcular al enemigo.
Alejandro Fischer Alquinta.
Estocolmo 20260104