martes, 13 de enero de 2026

División social de la Ignorancia.

 


Comentario radial y escrito

 

 


Nota preambulatoria:“En una estructura de gobierno neoliberal, las enfermedades, la guerra y la pobreza son un medio de producción”.

 

La invasión perpetuada en Venezuela por el Gobierno de los Estados Unidos de Norte América, su relato, sus imágenes, me agarraron de las mechas y me siguen agarrando, trasladándome a 55 calendarios antiguos.

Y el traslado duele y espanta.

Lo he mencionado antes. 

Me encontraba en la ex Escuela Técnica Femenina, La Serena. Algunos colegas me llaman y me indican un ventanal enorme que daba a la Alameda Francisco de Aguirre de la ciudad. 

Vi, camiones hasta la tusa de militares con ropa de combate.

No recuerdo la hora exacta, quizás, las 11.30. 

Mi plan era, después de impartir mi asignatura, irme a la Escuela Normal a conmemorar el Día del Maestro. 

Los tiempos eran muy ásperos. Muy hoja de higuera 

“El Presente es de lucha y el futuro es nuestro”. 

De la Escuela Técnica, hasta la Normal, cabro joven, 20 minutos caminando.

Al llegar a la Normal; La Moneda, nuestro Palacio de Gobierno, había sido bombardeada por aviones de combate Hawker Hunter.

En, no más de 40 minutos, sin contar con la metralla que tronaron un día antes en Valparaíso, sueños y trabajos maravillosos fueron destrozados.

Muertos por allá, otros por acá, en Tomás Moro, un helicóptero derribado por el GAP, y luego, nuestro presidente sin vida, arrastrando por la ira del Imperio, a más de 3.000 vidas humanas, y a 17 años, de una brutal dictadura cívico militar, y fascista.

Esta cuestión de trasladar recuerdos, se enhebran interrogantes, que urgen explicaciones.  

Me traigo estas palabras, para poder explicarme la fastuosidad indecente del Imperialismo Yanqui.

 “El pueblo debe estar alerta y vigilante. No debe dejarse provocar ni masacrar, pero también debe defender sus conquistas. Debe defender su derecho a construir con su esfuerzo una vida digna y mejor”

En Venezuela, el rapto del presidente constitucional, Nicolás Maduro Moro, duro 40 minutos.

Una masacre infernal, tipo Hiroshima; de alguna manera, fue evitada. 

Cuarenta minutos que necesitaron años, meses de planificación, de mentiras, crímenes y desinformación. 

De utilizar la tecnología más avanzada, para matanza, haciéndole un quite, a un Irak, una Libia.

Poco a poco, el mundo se va enterando de lo acontecido. No es tan así, como lo inventan y lo mienten.

En todo caso, a las estructuras de poder del gringo, les importa un comino que le crean o no le crean. 

Les da lo mismo. 

A no ser, que esa prepotencia majadera, ese racismo encubierto en civilización y comercio, empuje a otras potencias del planeta, al límite de lo insólito.

Sin embargo, a pesar del “espejito, espejito” del Imperio; el Gobierno Bolivariano, a pesar de las dificultades y afrentas, sigue, con su pueblo en las calles, construyendo su país, de acuerdo con el ideario de Hugo Chávez.

El Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela, mandato a Delcy Rodríguez Gómez, vicepresidenta del país, a ser presidenta encargada, hasta el regreso de su presidente electo, Nicolás Maduro Moro.

Con toda seguridad, no debería decir lo que voy a decir, pero lo digo. 

El rapto del presidente electo, fue un error táctico; creyeron, mejorar  Irak, Libia, dejando la puerta abierta, por donde se ventila y se perfila la careta de la ignominia del Imperio.






No es mi intención enredar la hebra, pero me urge entender. 

Me siento cansado y viejo, y, no quiero irme, creyendo que me invente una vida con el garabato del Imperio, del capital. 

Que, invente, que invento, que, la derecha política de mi paisito, su fascismo en deshielo siempre, mono peluche de las oligarquías, son justificaciones mías, para esconder mi propia frustración.

Esa población latinoamericana que nació por los años 70, tendrán hoy, una edad de 50,55 años; un tiempo crucial para ser protagonistas, gestor, espectador y consumidor, del comienzo de una era digital, tan inmensamente cambiante, absorbente, que 1000 muertos por segundos, amontonados en un solo genocidio, es lo mismo, que 2 muertos ahogados por un Tsunami.

Invito a preguntarse, que es la democracia.

¿Se come?

No, pero, gracias a una orgánica emanada desde el mismo pueblo involucrado, todos podamos comer.

A los tiempos que vivimos, lo que digo, es un sortilegio muy re grande.

Si alguien por ahí, anda desnutrido, con hambre; famélico de matemáticas y letras, de moral y ética, guatón de cogoteo rasca o de corbata, ausente de incentivos, sin techo ni abrigo, pero viviendo deslumbrado por algo que nunca vivirá ni sentirá; el congrio y la albacora, los cerros y los salares, la papa, la uva y la palta, brotando a borbotones, vestirán la democracia en una mentira, en un crimen. 

Eso, no quiere decir que un pueblo no pueda engendrar, levantar dialécticamente democracias, no, lo que sucede es, que los pueblos, no tienen, ni idea, que, en ellos se esconde, el mandato de parir democracia.

Nos visten, antes de ser concebidos, en hongos de la ignorancia.

Y hablo de esa ignorancia que invento la rueda.

¡Chemimare!

Podemos ver en los parlamentos del mundo, en las esquinas, en los bares, en las plazas, en teléfonos, en ristre, hablando de democracia. 

Buscamos a esa señora.

Se nos hinchan las venas de tanto gritarla.

Y, lo único que escucho, y se cuela por la espalda como “viuda negra”, es el decir de Donald Trump: 

“Por el momento, Estados Unidos se hace responsable del vivir en Venezuela, hasta encontrar una forma que transite el país, en una buena vecindad.”

Y la derecha de mi país, con los invitados por Piñera, aplauden fervorosos. 

La derecha ignorante del mundo, aplaude.

De cabro chico que vengo escuchando: 

¡El que reparte se deja la mejor parte!

Y claro, siempre y cuando, sea el pueblo quien haga la repartija, al fin y al cabo, la tierra es de él, y él, la trabaja.

Pero no, las grandes Empresas Trasnacionales, de alguna manera u otra, se apoderan de los medios estratégicos de producción, llevándose, gracias a la buena voluntad de la democracia del país ocupado, hasta el sonajero de tripas, “hasta bailao”, del pobrerío.

Quiera el dios de los coloraos, que esa mísera forma de pensar y hacer del riquerio,  trastornada y trasnochada; como el abordaje a ese petrolero ruso, o quizás, por el asesinato a quema ropa de una mujer estadounidense, en un operativo de control migratorio; haga reaccionar al sentido común del mundo, y deje de admirar y seguir a los falsos dioses construidos.

Y, más aún, al puro estilo de apagar el fuego a pala, prohíben a la policía local de investigar lo acontecido.

Me quedo aquí, pero no puedo quedarme con un atoro.

Siento que es un insulto, un escupitajo ignorante a la memoria histórica de nuestro pueblo; saber, que en esos muros de La Moneda, por donde se tejieron sueños, y, no solo en Chile, en el mundo pueblo entero, que miraba expectante, una vía diferente, no armada al socialismo; como ocurre hoy en Venezuela, a pesar de toda información desvirtuada, a pesar de muerte y agresión, continúan ellos, su camino Simón Bolívar; y nosotros, en marzo, nuestra casa de gobierno será nuevamente avasallada, violada; por las mismas ideas que la hicieron pedazos 52 años atrás.

 Y a eso, le llaman, practicar la DEMOCRACIA.

Incluso, a la ignorancia, le da vergüenza.

Alejandro Fischer Alquinta.

Estocolmo 20260110