martes, 20 de enero de 2026

LENIN A 102 AÑOS DE SU PARTIDA FÍSICA

 


   

                                              Iván Ljubetic Vargas, historiador del

                                               Centro de Extensión e Investigación

                                               Luis Emilio Recabarren, CEILER

 

 

 


 

El 21 de enero de 1924, a las 18,50 horas, en el pueblo de Gorki, a 10 kilómetros al sur de Moscú, dejó de latir el corazón de Vladimir Ilich Ulianov, Lenin. La causa de su fallecimiento fue un infarto cerebral.

 

Lenin, había nacido en la ciudad de Simbirk el 22 de abril de 1870. Su padre, Ilya, era profesor. Su madre se llamaba María Blank.

 

TEÓRICO Y PRÁCTICO REVOLUCIONARIO

Lenin fue un talentoso teórico y un inteligente dirigente revolucionario. En los 35 años de labor teórica y práctica, entre 1888 y 1923, Lenin escribió más de 30 mil libros, folletos, cartas y documentos. Unos 9 mil de ellos figuran en los 55 tomos de sus Obras Completas, editadas entre 1958 y 1965.

 

Entre sus obras, recordamos dos en que plantea las normas de organización y funcionamiento del moderno partido revolucionario de la clase trabajadora: “¿Qué hacer?” y “Un paso adelante, dos pasos atrás”.

 

A LA CABEZA DE LA REVOLUCIÓN DE OCTUBRE

Dirigió, en medio de enormes dificultades, la Revolución Socialista de 1917.

Después de muchas negativas, por fin se reunió con el Comité Central del Partido Bolchevique  el 10 de octubre .de 1917. Logró que se aprobara una nueva resolución sobre la insurrección armada, pero sin especificar fecha ni detalles.

Comprendió, entonces,  que debía  recurrir a las bases del Partido.

 

Con ese fin participó en una Conferencia del Comité Central con representantes de las organizaciones  bolcheviques de San Petersburgo. Asistieron 24 dirigentes, de los cuales sólo 9 eran del Comité Central.

 

La Conferencia aprobó la preparación inmediata de la insurrección por 19 votos, contra 2 y 3 abstenciones.

 

El 21 de octubre se reunió nuevamente con los dirigentes de  San Petersburgo. Allí planteó: “la insurrección debe llevarse a cabo el 25; el 24 sería prematuro y el 26 muy tarde”.

 

En el Instituto Smolny se vivían horas agitadas. Ahí estaba el centro revolucionario. Lenin planteó al Comité Central la necesidad de estar allí presente.

Se lo prohibieron. Al caer la noche del 24 de octubre,

Lenin decidió trasladarse clandestinamente al Smolny y tomar en sus manos la dirección de la insurrección.

 

Lenin disfrazado 

 

Disfrazado y acompañado del camarada  Rahia, luego de caminar varias horas, llegó poco antes de la medianoche al Smolny. No se dirigió a la sala donde sesionaba el Comité Central. Envió a Rahia a buscar a Stalin.

 

Ambos se reunieron en una sala vacía y pusieron en marcha a las fuerzas insurreccionales que tenía listas el Comité Militar Revolucionario, pero que  no se atrevía a lanzar todavía a la toma del poder.

 

Lenin convocó a los jefes militares de fábricas y regimientos. Decenas de motociclistas se lanzaron hacia los suburbios...

A partir de la una de la madrugada del 25 de octubre, destacamentos de soldados salieron de los cuarteles; grupos de obreros armados abandonaron las fábricas. Iban a apoderarse de los puentes, las estaciones ferroviarias, los edificios públicos...

 

A  las 14, 35  horas del 25 de octubre de 1917 se inició la sesión extraordinaria del Soviet de San Petersburgo. Presidía León Trotski, que anunció a Lenin. Cuando la tempestuosa ovación se calmó, éste dijo:

 

“Camaradas: la revolución obrera y campesina, de cuya necesidad han hablado los bolcheviques, se ha realizado...”

 

                


A LA CABEZA DEL PRIMER ESTADO SOCIALISTA

En medio de difíciles condiciones, el Gobierno de obreros y campesinos, dirigido por Lenin logró vencer la contrarrevolución interna y la intervención de 14 países.

 

El  Séptimo Congreso, 26 de marzo de 1918, cambió el nombre del partido por Partido Comunista de Rusia, reconociendo 1903 como su año de fundación.

 

El viernes 30 de agosto de 1918, Lenin habló en un mitin en una fábrica de Moscú. Finalizado el acto se dirigió al auto que lo esperaba para conducirlo a la  reunión del Consejo de Comisarios del Pueblo, que debía iniciarse a las 21 horas. Caminaba rodeado por una multitud. De pronto una mujer -miembro de un grupo terrorista de los eseristas- le disparó tres balazos, dos de los cuales lo hirieron gravemente. Una le penetró en el tórax comprometiendo la parte superior del pulmón izquierdo; la otra, se le alojó en el cuello muy cerca de la espina dorsal.

 

Se recuperó. El 18 de septiembre participó en la reunión del Consejo de Comisarios del Pueblo. Pero su salud comenzó a empeorar.

Desde 1922  la salud de Lenin era muy precaria. El intolerable estrés de encabezar la revolución, la guerra civil y la construcción de una nueva sociedad, le afectó seriamente. A esto hay agregar las secuelas del atentado de 1918,  pues debió vivir con una bala en el cuello, peligrosamente cerca de la espina dorsal.

 

Falleció el 21 de enero de 1924.

  

LENIN, EL SER HUMANO 

Todos los que conocieron de cerca a Lenin destacan su excepcional modestia en los asuntos concernientes a su persona.  Después de ser herido en agosto de 1918 criticó el tono de las publicaciones aparecidas en los periódicos. Escribió: “Soy como los demás... Toda la vida luchamos, en el plano ideológico, contra la admiración excesiva de las virtudes de una sola persona, resolvimos ya hace mucho la cuestión de los héroes, ¡y he aquí otra vez el culto a la personalidad!”

 

El modo de vida de Lenin no se diferenciaba de la vida espartana de sus contemporáneos.

“Lenin compartía todas las privaciones de aquellos días cuando escaseaba el combustible, las viviendas y hasta los alimentos”, recuerda G. Lausbury, uno de los dirigentes del partido laborista inglés que visitó la Rusia soviética.

 

Lenin siempre se preocupaba de los demás. A pesar de sus muchas actividades diarias como estadista, encontraba tiempo para escribir centenares de recados, dar órdenes verbales para ayudar a unos y otros camaradas, de mandarles a descansar, a curarse, de proporcionarles viviendas, etc.

Lenin odiaba a las clases explotadoras, pero no tenía enemigos personales.

 

EL HEROÍSMO DE LENIN

Máximo Gorki, el  gran intelectual ruso, tiene una obra llamada “Lenin en 1922”. En ella  escribió:

 

“Su heroísmo, casi enteramente desprovisto de relumbrón exterior, la abnegación modesta, ascética, frecuente en el intelectual ruso, en el revolucionario que cree sinceramente en la posibilidad de la justicia sobre la tierra; era el heroísmo del hombre que ha renunciado a todas las alegrías del universo para trabajar duramente por la felicidad de los hombres”.

“Cuando murió Lenin, reconocieron lealmente hasta sus más encarnizados enemigos que con él había perdido el mundo al hombre ‘que era la más viva encarnación del genio entre los grandes hombres contemporáneos’.

“Para mí, Lenin, es un héroe de leyenda; es un hombre que ha arrancado de su pecho el corazón ardiente para alumbrar con su llama el camino que conducirá a los hombres lejos del abyecto caos contemporáneo.”   

 

 

                          





¿Será tiempo de asomar a Lenin?

 


Comentario radial y escrito.

 


 

 


Ando muy desparramado, perdigones por allá, perdigones muy por acá.

El existir de nuestra humanidad, sus borrascosos tiempos; sus andenes sangrientos, sus interrogantes, sus calendarios, sus mataderos y cadalsos; sus ideas que espantan o encantan, sus inventos y creencias, nuestra propia evolución, nuestra inmensa capacidad de adaptación, nos tienen hoy encadenados, a un embrollo muy bestial.

Nos escupe el intelecto.

Hemos evolucionado de una forma tan vertiginosa, que más parece venir de vuelta.

Con nuestro vivir a cuesta, con lo bueno y con lo malo; nuestra capacidad cognitiva, de organización, nuestra fuerza de trabajo, todo nuestro hacer, hasta un beso, un abrazo; está supeditado a intereses que viven, gravitan, defecan y orinan, pero, no se ven.

Los que no se ven, sienten y saben, viven de otra forma, de otra manera.

Saben de la hormiga y de la abeja, pero ese saber, hoy en día, les importa un hongo.

Viven en cualquier lugar de nuestra geografía, no viajan, se trasladan, y se juntan de vez en cuando, para aliñar a su antojo la vida de los demás.

Por fuera, son igualitos a nosotros, por dentro, son otra cosa; son depredadores selectivos.

Mandan a otros a depredar.

Perduran en el tiempo, se reproducen en una estricta disciplina.

Digo esto, y me flagelo con un refrán: “No hay más tonto que aquel que le dicen basta, y sigue con la suya”

Y yo, sigo con la mía.

Busco una enajenada explicación, del porqué de tanta muerte desatada, tanta infancia desparramada como el hollín.

Por donde se nos clavó ese afán de agarrar lo que no es tuyo.

¡Y no discuto al que roba harina para hacer pan!

Somos construidos al fusionarse las matemáticas, la química y la biología, ellos son, los elementos que lo saben todo, lo son todo; hacen un todo.

Es un privilegio, ser el resultado de tan maravillosa ecuación concebida.

Por eso, no termino de maravillarme, de amar a Lucy.

De inventarme su caminar.

Y tengo que hacerlo.

Por algún lado, por algún tiempo, nos invadieron sin darnos cuenta, y al miedo, a la curiosidad, la arroparon con odio y con un puñal.

¡Por algún lado!

Si no, como me explico una nación, a un pueblo, eligiendo presidente a Donald Trump.

Todo un pueblo, toda mi vida, una historia, eligiendo presidente a Antonio Kast.

Y más aún, en un tiempo tan complicado, tan atípico.

Lo borrascoso no nos deja ver al enemigo de “patas corta”.

Cuando la Unión Soviética se fue a las pailas, yo llore y llore. Me encerré dos días con Lenin, charchazos venían, charchazos iban.

Con su “Que hacer”, entre en razón y aquí me tienen.

Se hace muy necesario juntarse, las vacas sagradas las ordeña el enemigo.

Para poder entender mi existencia, mi locura, necesito saber el destino de los habitantes del Cerro Centinela, allá por San Antonio / Chile; necesito saber del pan, del techo y de las escuelas en Gaza, saber tranquilidad del gobierno soberano y Bolivariano de Venezuela, saber de mi amada Cuba, del privilegio de ver a Raúl Castro.

Necesito saber de Colombia, de Nicaragua. 

Me urge decirle al soldado ucraniano, que no es a su país, a quien defiende; que no es la soberanía de su país, quien lo empuja a la muerte.

No es Ucrania, la que ofrenda tu vida.

Los que vitorean y apuestan tu mentido patriotismo, son, los energúmenos que no se ven, pero están, están y cobijan la hambruna, la tristeza, la injusticia social, la guerra.

Y esos, no andan solamente por Ucrania.

¡Ay, dios mío de los coloraos!

Mientras existan gobiernos, pueblos, que buscan, luchan salirse de la ronda de la pleitesía imperial, y observan, aplican de otras formas sus economías, los energúmenos atacan y matan.

Digo energúmenos, porque mi intelecto no alcanza a encontrar una denominación para ellos.

Su existencia, su vivir, es una cuestión muy de vasallaje, de ignorancia, de complicidad de estado, y también de cobardía, de traición a los pueblos.

“Y muy sueltos de nalga”, decimos que el Poder Político, la soberanía, emana del pueblo.

A como vamos caminando, ya no importa si son los esbirros del gran capital o los del clero, los que andan matando, encarcelando por Teherán o encarcelando a emigrantes en el país de Hemingway.

Tampoco se puede hacer mucho, con el zafarrancho que ocurrirá en marzo en mi paisito lindo. Yo sigo gritando a lo Pedro Lemebel: “No cambien a mi partido”; única forma de limpiar calles y escuelas de fascistas y de nazis

No tengo en mis capachos y me duele mi ignorancia, nada que pueda cambiarles la vida a esa infancia de Gaza, de Ucrania, de Siria, de Yemen.

¡Qué cuestión más pan de huevo!

Me pregunto el hacer de las primeras familias que poblaron la humanidad.

De que manera, “diente al aire” y uñas, defendían su árbol, árbol que les proveía sustento.

¿Buscaron más árbol?

¿Abrazaron su arboleda?

¿Se les ocurrió encaramarse a él?

Cuanto tiempo transcurrió, antes de asustarse y entrarse en una cueva.

¿Cuánto tiempo?

Necesito creer, para entenderme hoy, tanta tragedia; el desarrollo del intelecto humano, no, mejor dicho, de las habilidades sobresalientes, de algunos de ellos.

El primero que se encaramó al árbol, por ejemplo, tiene que haber sido un valiente.

Se me ocurre pensar en Alexis Sánchez, en Leonel Sánchez, el Estadio en donde se celebró el Día de los Abrazos 2026, lleva su nombre, tiene y tenía una habilidad extraordinaria, con el balón; para no decir con la pelota.

Tenemos al niño de la eterna sonrisa, Ronaldo de Assis Moreira, Ronaldinho. Un dotado. No todos tienen esas estructuras cerebrales.

Mon Laferte es un privilegio saberla nuestra y compartirla con México, y no es porque se traba una rosa en el pelo.

Nacen así, como Violeta Parra, Pablo Neruda, Edith Piaf,  El Pato Manns; son seres humanos que han sido por la naturaleza dotados, con Habilidades tan hermosas, que le dan sentido al vivir, a la vida, a la dignidad, a la humanidad.

Si miramos por el otro lado, no vayan a creer que voy a traer a Donald Trump para aludir a Lucifer.

Pá ná.

Donald Trump es solo uno más de millones, hijos de emigrantes venidos de Escocia y de Alemania; que siguiendo los pasos de su padre, se dedicó a los negocios  inmobiliarios; y pareciera que le ha ido recontra bien; al menos, con todas las acusaciones en su contra que tiene en tribunales de justicia, como incitación al odio, delitos de género, “cómplice en trata de blancas”, y a quebrantar la institucionalidad del país, y, no le ha pasado nada, y es hoy, el presidente de los Estados Unidos de Norte América.

Dispuesto a invadir y accionarse Groenlandia.

¡Todo un bacán!

Un país, que olvido hace mucho  tiempo atrás, a las 13 colonias británicas en rebeldía, olvido ser la primera colonia europea en independizarse de los Imperios de ultramar.

Fueron territorios libres de América, 34 años antes que la Independencia de Chile.

Recuerdo el canto de Pablo Neruda: “Que despierte el leñador”.

En ese país de hoy, Abraham Lincoln no está.

Donald Trump es de una arrogancia y brutalidad, que lo hace estar a la “pinta”, para poder entender mi interrogante, para poder visibilizar a los energúmenos.

Si sentimos esas hordas, ya en cavernas, inventando una forma de comunicarse, de organizarse, algunos, ya intuían, que para sobrevivir necesitaban ser hartos.

Tenían que vencer, dominar el miedo, entender el miedo.

Terror era ese cielo oscuro, alumbrando sin alumbrar, lo que decía el Quijote, es cierto, de “noche, todos los gatos son pardos”, un temblor, un trueno, un rayo, un incendio. El miedo vestía o empelotaba, pero, esos que sentían diferente, buscaban, pensando.

Por esos tiempos, así, se asomó el vivaracho, con cualidades excepcionales, habilidades que lograba infundir confianza, juicio, valor y sueños.

Fue entendiendo pateando osamentas, que podía organizar, manejar, materializar los sueños ajenos, sus interrogantes, sus esfuerzos y sus desgracias, en beneficio propio.

Así se asomaron los reyes, las reinas, los emperadores, los monarcas, los apellidos, las armas, sobre todo las armas, que protegerían, por los siglos de los siglos, hasta mañana y siempre, a ese poder oculto, energúmeno, y, a plena luz del día.

Donald Trump es una marioneta de ese poder fáctico, estructurado en el país, como lo fué Nixón, ese que está, pero no se ve.

Esta planificando los mañanas de la humanidad.

Se asomó por Venezuela, confunde con Groenlandia, sé arre pinga con Irán. Ese clericato absoluto y obsoleto, que ofende y oculta su misoginia.

El Imperio gringo, sus aliados, no tienen otra salida que la de provocar caos, mortandad; son los estertores de una humanidad que inventa caminos nuevos.

Ayer, en Japón, se lanzó, por aviso, una bomba atómica, hoy no hay nada que advertir.

Venezuela fue una estupidez.

Saldrá de aquel atolladero, mejor que antes, espero, que el Tribunal Supremo de Justicia de los Estados Unidos, encuentre la manera de devolver a Nicolás Maduro Moro y a Cilia Flores, a su pueblo bolivariano

Aquí me quedo,  un tanto preocupado.

Ese poder oculto, sin ojos, entenderá que un tiempo nuevo viene barriendo lodo, limpiando todo.

Me preocupa la organización del acuerdo económico de la Unión Europea con el Mercosur. Me preocupa.

Si existe alguien que haya invadido territorio gringo, ese fue  el revolucionario mexicano, Francisco Villa.

Se necesitan miles, millones de Pancho Villa.

Alejandro Fischer Alquinta

Estocolmo 20260118




domingo, 18 de enero de 2026

RECORDANDO A RICARDO FONSECA, UN COMBATIENTE EJEMPLAR

 



En su 120 natalicio:

 

    

 

                                                       Iván Ljubetic Vargas, historiador del

                                                        Centro de Extensión  e Investigación

                                                        Luis Emilio Recabarren,  CEILER

 

 

                                      

 


 

                                      “Veníamos los dos de las desamparadas

                                       regiones de la Frontera,

                                       y entre una racha y otra del tiempo tempestuoso

                                       nos encontramos bajo el mismo techo

                                      junto al fuego que el hombre ha levantado

                                      sacándoselo del pecho”

                                      (Pablo Neruda)

 

 

Ricardo Fonseca Aguayo, educador y Secretario General del Partido Comunista de Chile,  nació en  el sur, en la Araucanía, en una modesta casa de la calle 18 de Septiembre de Puerto Saavedra, el 17 de enero de 1906, pueblo en donde pasó su niñez.

 

Sus padres, Santiago Fonseca y Clorinda Aguayo, eran campesinos pobres de un lugar llamado Pichico (“Poca agua”). Además de Ricardo, tenían otros cuatro hijos: Santiago, Elcira, Lisardo y Abraham.

Ricardo no había cumplido los seis años, cuando falleció su padre. La madre mostrando valor y mucho espíritu de sacrificio, apechugó con sus cinco hijos.

Ayudada por el mayor de ellos, llamado Santiago (quien fue el primer comunista de la familia), la madre daba pensión en la casa donde vivía.    Por  ello, pudo Ricardo estudiar en la Escuela Primaria de Puerto Saavedra.   

                                                                                                                                                                        

ESTUDIANTE RESPONSABLE

Estudió con responsabilidad, llegando a ser el mejor alumno de su curso. Tenía gran amor por la lectura. Fue el lector más asiduo de la biblioteca de Puerto Saavedra.

El maestro de Ricardo  de la Escuela le aconsejó a su madre (que era analfabeta) que lo matriculara en la Escuela Normal de Victoria. Tenía 12 años y hubo que aumentarle la edad para que pudiera ser admitido.

En esa escuela se destacó por ser un estudiante aplicado, por su firme personalidad, su espíritu de fraternidad  y de camaradería hacia todos sus compañeros.

Cuando Ricardo se fue a estudiar a la Normal y  su hermano Santiago a Valdivia, a trabajar como obrero, la madre se fue a vivir al campo,  a Pichico, distante 4 kilómetros de Puerto Saavedra.

 

CONOCE A RECABARREN 

Ricardo finalizó sus estudios en Victoria cuando tenía 17 años de edad. Viajó a Santiago. Allí se encontró, por casualidad, con un mitin obrero en la antigua Plaza Argentina, frente a la Estación Central. Le llamó la atención un orador. Era Luis Emilio Recabarren. 

Comenzó a trabajar como profesor en la Escuela Nº 3 de Valdivia. Por las  noches iba a los locales sindicales donde hacía clases de alfabetización y de cultura general. Allí tomó contacto con dirigentes obreros.

En 1922 se fundó la Asociación General de Profesores de Chile, que se  puso a la cabeza de las luchas del Magisterio. Ricardo se  incorporó a ella y participó activamente en sus campañas.

En Valdivia escuchó por segunda vez a Recabarren en una charla sobre “Rusia Obrera y Campesina”.

 

EN LA LUCHA CLANDESTINA 

El 4 de junio de 1925, durante el gobierno de  Arturo Alessandri Palma, se perpetró la masacre de La Coruña. Dos años después se inició la dictadura del general Carlos Ibáñez del Campo, que reprimió al Partido Comunista  y a la FOCH. Decenas de dirigentes fueron detenidos y deportados a Isla de Pascua, de Juan Fernández y otros lugares inhóspitos. 

Ricardo tomó parte en grupos clandestinos para luchar contra la dictadura, formados por los profesores  más consecuentes.

 

DIRIGENTE DEL MAGISTERIO 

En 1928 Ricardo Fonseca trabajó por unos meses en la ciudad de Molina, para trasladarse luego a Santiago, donde ejerció como profesor en la Escuela Nº 63 de Recoleta. Pronto fue elegido dirigente de la Sección Santiago de la Asociación General de Profesores.

Junto a otros maestros, con los cuales venía luchando, fundó el Grupo ITE, adherido a la Internacional de los Trabajadores de la Enseñanza.

La ITE, de la cual rápidamente se constituyeron filiales en Antofagasta, Valparaíso, Talca, Chillán, Concepción y otras ciudades, enarbolaba la bandera de la lucha contra la dictadura, por las reivindicaciones de los maestros y por el desarrollo de la educación.

 

INGRESA AL PARTIDO COMUNISTA 

Hacia fines de 1929 ingresó a las filas comunistas. En una carta enviada a compañeros y amigos, en febrero de  1930,  explicó las razones del trascendental paso dado: “La tarea del profesor es noble, y enseñar es una de las cosas más grandes que existen. Pero la acción de la escuela es restringida y los frutos que obtiene un maestro  en su vida son demasiados pequeños. Es preciso servir a una escuela más grande, cuya acción englobe a miles de alumnos. Esta escuela es el Partido Comunista y este alumnado innumerable es el pueblo”.

(Citada por Luis Corvalán en “Ricardo Fonseca Combatiente Ejemplar”, página 66).

Por entonces, ya hacía años que su hermano Santiago se había incorporado a las filas comunistas. Lo hizo  cuando llegó a laborar como obrero en Valdivia.

Ricardo Fonseca militó en la Sexta Comuna de la capital.

 

LA ASOCIACIÓN GENERAL DE PROFESORES 

El 26 de julio de 1931 un poderoso movimiento democrático derribó la dictadura de Ibáñez. Ese día, Ricardo pronunció su primer discurso público en un mitin en la Casa Central de la Universidad de Chile.

El 25 de agosto se constituyó la Asociación General de Profesores, eligiendo una Junta Directiva  de la cual formaba parte Fonseca.

Había asumido el gobierno, en calidad de Vicepresidente,  el reaccionario Juan Esteban Montero, pero pronto entregó el mando a su ministro del Interior Manuel Trucco, quien también gobernó como Vicepresidente. Durante su breve mandato estalló, el 1 de septiembre de 1931, la sublevación de la marinería de la flota de guerra, aplastada el 5 de ese mes.

En las elecciones de octubre  triunfó Juan Esteban Montero, quien asumió la Presidencia de la República el 3 de diciembre de 1931.

 

SU PREOCUPACIÓN POR LA EDUCACIÓN IDEOLÓGICA 

El 11 de enero de 1932 los portuarios de San Antonio iniciaron un paro nacional.

En la Sexta Convención Nacional  de la Asociación General de Profesores,  realizada en Chillán en enero de 1932, chocaron dos corrientes: una revolucionaria y otra reformista, entre las cuales las contradicciones eran insalvables. Entonces,  el 20 de ese mes, Fonseca y otros profesores revolucionarios fundaron la Federación de Maestros, una combativa entidad del Magisterio, que luchó por la democracia, el mejoramiento de las condiciones de los profesores y planteó por primera vez una educación con bases científicas.

 

El 4 de junio un golpe cívico-militar derrocó el gobierno de Montero e instauró la “República Socialista”, que no adoptó ninguna medida socialista, pero fue un gobierno democrático, que llevó adelante algunas reformas destinadas a mejorar las condiciones de vida de los trabajadores. Duró sólo doce días. Fue  aplastada por un golpe de Estado  reaccionario, que dio paso a la dictadura de  Carlos Dávila, que reprimió al pueblo durante cien días. En diciembre de 1932 se inició la segunda administración de Arturo Alessandri Palma.

 

EN EL COMITÉ REGIONAL SANTIAGO DEL PARTIDO COMUNISTA 

El abril de 1933, Ricardo Fonseca fue promovido al Comité Regional Santiago del Partido Comunista. Desde ese organismo se dedicó con mucha fuerza a elevar el nivel ideológico de la militancia. Fue un activo promotor de la educación partidaria.

En una Conferencia contra la Guerra, realizada en la Universidad de Chile, conoció a Elena Pedraza, delegada de los estudiantes de educación física,  con quien formó pronto un modelo de hogar comunista y  sería su compañera de toda la vida.

 

RELEGADO EN AYSÉN 

En enero de 1934 el gobierno de Alessandri lo relegó  a Aysén. Estando allí recibió un regalo de Elena Pedraza: el Capital de  Karl Marx.   Dedicó su tiempo como relegado  a hacer algunas clases particulares  para  mantenerse,  conversar con  los trabajadores del pueblo y, sobre todo,  a estudiar la obra de Marx.

A su regreso a la capital, fue elegido Secretario General de la Federación de Maestros. Eran tiempos de dura represión. Se produjo la masacre  de Ranquil contra los campesinos, en el Alto Bio-Bío.

 

HUELGA DE HAMBRE EN LA CÁRCEL

La policía irrumpió en un Congreso de la Federación Obrera de Chile, que se efectuaba en Santiago, detuvo a  Ricardo y otros delegados. Conducidos a la cárcel, llevaron a cabo una huelga de hambre, que  a través de la cual, después de 17 días, conquistaron la libertad.

El 23 de febrero de 1936 se inició una huelga de los obreros ferroviarios que fue violentamente reprimida por el gobierno de Alessandri. Dirigentes políticos y sindicales fueron  detenidos.  Uno de ellos, Ricardo Fonseca.

 

RELEGADO A MAULLÍN 

Por entonces,  trabajaba como vendedor de bencina en una bomba de Copec.  Se dirigía al Hospital San Borja a ver a su compañera Elena, que recién había dado a luz a su hijo Leonardo, cuando fue detenido por la policía y relegado a Maullín, una pequeña aldea, situada a varios kilómetros de Puerto Montt  No pudo ver a su esposa ni  conocer a su hijo.

El movimiento de solidaridad  con los ferroviarios produjo un acercamiento entre los partidos de izquierda. Ello creó las condiciones para que el 26 de marzo de 1936 naciera el Frente Popular. Lo constituyeron los partidos Radical, Socialista, Democrático y Comunista.

 

LA REVISTA PEDAGÓGICA 

Estando relegado en Maullín concibió la idea de  editar una revista pedagógica que barriera, en el campo de la educación, con el reformismo y el idealismo, y echara las bases de una pedagogía avanzada y de un plan orgánico destinado a terminar con el 42% de analfabetos, a elevar el nivel cultural del pueblo y a preparar a la juventud para la nueva época de transformaciones económicas, sociales y políticas por las cuales venía luchando el Frente Popular.

De regreso a Santiago, junto Rodolfo Guzmán, Crisólogo Gatica y otros destacados maestros comunistas, editó la Revista Pedagógica. En septiembre de 1936 participó en la asamblea pedagógica organizada por la Unión de Profesores de Chile, donde planteó sus ideas sobre una educación orientada a la formación de una conciencia democrática.

 

SECRETARIO GENERAL DE LA JUVENTUD COMUNISTA 

El Partido decidió que Ricardo pasara a las filas de las Juventudes Comunistas, en las cuales fue elegido su secretario general en 1937. Esta designación marcó un hito en la vida de la Jota. Gracias al aporte de Fonseca, experimentó un gran desarrollo, comenzó a utilizar métodos audaces, atractivos; adquirió personalidad, mayor combatividad y dinamismo.

En enero de 1937, a iniciativa de Ricardo, se realizó un Pleno clandestino del Comité Central de las Juventudes Comunistas en las faldas de la Cordillera de los Andes. En esa reunión se trazó el objetivo de constituir un amplio frente juvenil patriótico y antifascista.


LA ALIANZA LIBERTADORA DE LA JUVENTUD 

Esto se logró en septiembre de ese año, al nacer la Alianza Libertadora de la Juventud, constituida por jóvenes comunistas, socialistas, radicales, democráticos, evangélicos, deportistas de clubes de barrio. Una especie de versión juvenil, pero ampliada, del Frente Popular. Sus actividades eran deportivas, culturales, artísticas, de acuerdo a las características propias de los jóvenes.

La Alianza Libertadora de la Juventud se transformó en una de las barreras más firmes para enfrentar el fascismo, en especial al Movimiento Nacional Socialista, dirigido por González von Marees. En uno de los encuentros,  entre  comunistas y nazistas, fue asesinada en Valparaíso la joven comunista  Eliana Miranda.

La política de las JJ CC era de  gran amplitud. En el Informe a la Segunda Conferencia Nacional, celebrado en abril de 1938, Ricardo Fonseca señaló: “Nosotros queremos trabajar unidos con los elementos democráticos de la Falange Nacional, enemigos de Ross y del fascismo, en la realización de las tareas que el momento actual plantea a  nuestra generación.”

En las elecciones presidenciales del 25 de octubre de 1938 triunfó Pedro Aguirre Cerda, candidato del Frente Popular, que inició  su gobierno el 24 de diciembre de ese año.

La Alianza Libertadora de la Juventud jugó un importante rol en la solidaridad con el pueblo español que luchaba contra las fuerzas fascistas de Franco, que habían desencadenado la cruel guerra civil  el 18 de julio de 1936.

Durante el Gobierno de Pedro Aguirre Cerda, Ricardo Fonseca volvió al Magisterio por algunos meses, pero renunció para dedicar todos sus esfuerzos al trabajo partidario.

 

DIRECTOR DE “EL SIGLO” 

En septiembre de 1940 tuvo lugar el Segundo Congreso Nacional de las Juventudes Comunistas. En este torneo Ricardo dejó el frente juvenil. Retornó al Partido y fue incorporado a la Comisión Política del Comité Central. Asumió la dirección de El Siglo, fundado poco antes, el 31 de agosto de 1940. En él  formó periodistas obreros, les enseñó a escribir en un lenguaje sencillo, comprensible para las masas. Transformó al diario en  una verdadera escuela de cuadros.

Evoca su hijo Leo Fonseca: “•En los años 41-42, él era Director de “El Siglo”, es decir llegaba a casa muy tarde debido al cierre del diario, además era diputado por la Provincia de Tarapacá, lugar muy lejano en esos tiempos aunque se viajara en avión. Entre Santiago e Iquique se demoraba unas 9 horas en unos aviones pequeños anteriores a los DC3.  En tren eran tres días y tres noches entre Santiago e Iquique y en barco unos 5 a 6 días desde Valparaíso. Recuerdo que permanecía un mes o más en su distrito en el trabajo político”.

 

SENADOR 

En las elecciones parlamentarias de marzo de 1941 el PC eligió 3 senadores y 15 diputados.

Uno de estos fue Fonseca, por la provincia de Tarapacá.

Al Gobierno de Pedro Aguirre Cerda le sucedió el de Juan Antonio Ríos. A éste, gravemente enfermo, lo reemplazó -en calidad de Vicepresidente- el radical derechista Alfredo Duhalde. Apenas llegado a La Moneda se lanzó contra los trabajadores del salitre y el 28 de enero de 1946 perpetró la masacre de la Plaza Bulnes, donde carabineros asesinaron a seis obreros, entre ellos la joven comunista  Ramona Parra.

En 1946, Ricardo Fonseca fue promovido al secretariado del Comité Central y Encargado de Educación, Prensa y Propaganda. Su primera medida  consistió en montar una escuela  central de cuadros y varias escuelas regionales. Fue un consecuente heredero de Recabarren.

 

GONZÁLEZ VIDELA: LOS PRIMEROS MINISTROS 

El 12 de enero de 1946, el PC proclamó la candidatura presidencial de Elías Lafertte. En una Convención Nacional de la Izquierda, presidida por Fonseca, se aprobó un Programa de Gobierno y  designó como abanderado al radical  Gabriel González Videla. Ganó en las elecciones del 4 de septiembre de 1946 e inició su mandato el 3 de noviembre de ese año. En su primer Gabinete hubo tres ministros comunistas. Uno de ellos era Carlos Contreras Labarca, que ocupaba por entonces el cargo de Secretario Genera del Partido. El Comité Central consideró inconveniente que desempeñara simultáneamente ambas responsabilidades. Se decidió reemplazarlo en sus funciones de Secretario General. En ese momento surgió el nombre de Ricardo Fonseca, que se venía destacando por su aporte en la Dirección del Partido. Luis Corvalán escribió:

“A partir de 1945, la figura de Ricardo adquiere relieves de gigante. Da un aporte extraordinario en la lucha por la línea del Partido, por la independencia política del proletariado y de su partido, por la formación de un Partido Comunista de tipo bolchevique”. (Luis Corvalán: “Ricardo Fonseca. Combatiente ejemplar”. Editora Austral, Santiago, 1971, página 160)

 

SECRETARIO GENERAL DEL PARTIDO COMUNISTA 

Asumió el cargo de Secretario General del PC el 31 de octubre de 1946.

Cuando fue promovido a Secretario General del Partido –recuerda su hijo  Leo Fonseca-  sus tareas fueron más complejas aunque siempre destinó tiempo y atención a su familia y al hogar. Por ello, sin haber sido un padre permanentemente presente como en la mayoría de las familias tampoco puede calificarse como uno ausente.

Mi madre, Elena Pedraza, también era activa trabajadora al ser la sostenedora principal del hogar, además de militante y dirigente sindical. Ricardo ganaba como los diputados y senadores comunistas es decir un sueldo de obrero especializado pagado por el Partido, la “dieta” de todos los parlamentarios las cobraba Finanzas y se destinaba al  funcionamiento de la organización.

En casa él debió atender diferentes tareas domésticas como comprarme zapatos y ropa, matricularme en la escuela todos los años, en 1942  se dio tiempo para enseñarme a leer y escribir y las operaciones de suma y resta reactivando sus conocimientos de profesor primario. Por lo tanto ingresé a segundo año, en 1943, estando bien preparado para el curso al cual llegaba.

 

GRAN AVANCE ELECTORAL COMUNISTA 

En las elecciones municipales de abril de 1947, el PC elevó su votación de 32.219 sufragios, obtenidos en 1944, a 91.282, convirtiéndose en el partido más fuerte  del país.

En junio, González Videla pidió la renuncia a los ministros comunistas. El 21 de  octubre, inició la represión. Detuvo a dirigentes comunistas, los envió al campo de concentración de Pisagua, exoneró a profesores, ferroviarios y funcionarios de las reparticiones públicas por ser militantes comunistas o sospechosos de serlos.  

 

NUEVAMENTE EN LA LUCHA CLANDESTINA 

Ricardo Fonseca supo hacer pasar al Partido a la ilegalidad. Fue una retirada peleando. Solidarizando con los obreros del carbón y protestando por las medidas represivas del gobierno, efectuando combativos en las principales industrias del país. En el parlamento, en la prensa, utilizando cualquier tribuna pública, se denunciaban los planes del traidor.

Se montó un Secretariado ilegal, relacionando y combinando la lucha legal con la ilegal.

Se preocupó de la protección de los compañeros más amenazados por la policía.

Pablo Neruda, uno de los perseguidos por González Videla, escribió: “El secretario general de mi Partido había sido hasta entonces Ricardo Fonseca. Era un hombre muy firme y sonriente, sureño como yo, de los climas fríos de Carahue. Fonseca había cuidado de mi vida ilegal, mis escondites, mis incursiones clandestinas, la edición de mis folletos, pero, sobre todo, había cuidado celosamente el secreto de mis domicilios. El único que verdaderamente sabía, durante un año y medio de mis escondites, dónde iba a comer y dormir cada noche, era mi joven y resplandeciente jefe y secretario general, Ricardo Fonseca”. (Pablo Neruda: “Confieso que he vivido. Memorias. Seis Barral, Barcelona, 1974, página 248).

 

CONTRA LA LEY MALDITA 

En 1948 el ejecutivo envió al Parlamento el proyecto de  Ley de Defensa de la Democracia, bautizada por el pueblo como “Ley Maldita”. Durante su discusión en la Cámara de Diputados, Ricardo Fonseca pronunció un discurso en donde dijo refiriéndose al  Partido Comunista: “Lo fundaron obreros chilenos y siempre han militado en él los mejores hijos de la clase obrera... Hoy se trata de fusilar la idea del marxismo, como prólogo al descuartizamiento de todas las ideas de justicia y progreso social, de libertad y de democracia. Pero se equivocan. El marxismo, en este año, ha cumplido un siglo. Ha conocido todas las persecuciones, todo el rigor de las ilegalidades, de los pelotones de ejecución y, sin embargo, ha emergido de la cárcel, más fuerte, más joven y luminoso que nunca.... es el comunismo una idea que no puede ser destruida, y hay que recordar que Hitler comenzó muy alegremente con las fanfarrias de Munich y el nazismo terminó muy lúgubremente en las horcas de Nuremberg... así pasará... El Partido de Recabarren, que nació de la entraña misma de la auténtica chilenidad, permanecerá invariablemente fiel a sus orígenes, a su pasado de lucha, a la causa de la libertad humana y de los valores de la civilización. Sabe que el pueblo lo acompaña y que nadie podrá legítimamente poner fuera de la ley al pueblo chileno”. (Citado por Luis Corvalán: obra citada, páginas 212-213-214)

 

COMBATIENDO A PESAR DE SU PRECARIA SALUD 

En septiembre de 1948 fue aprobada la Ley Maldita. El Partido Comunista fue ilegalizado y perseguido con fiereza. Fueron borrados 40 mil ciudadanos de los Registros Electorales.

A fines de diciembre de 1948, Ricardo Fonseca comenzó a enflaquecer y a tener fuerte dolores intestinales.

Fue sometido a una intervención quirúrgica. Sufría de cáncer terminal.

En el verano de 1949 planteó al Comité Central la necesidad de designara a un nuevo Secretario General. El mismo propuso al obrero Galo González.

El mal avanzaba, pero Ricardo deseaba seguir en la lucha.

 

“LA ABSTENCIÓN NO ES POLÍTICA DE LOS COMUNISTAS” 

En  marzo de 1949 tuvieron lugar elecciones parlamentarias, en que todo estaba dado para un gran fraude. Ricardo  planteó aprovechar la coyuntura electoral para denunciar tanto a la dictadura del traidor como la mascarada electoral Frente a este tema tuvo una violenta discusión con  Luis Reinoso, entonces Sectario de Organización del Comité Central., quien planteaba la abstención del Partido en las elecciones. Ricardo, y la Dirección del Partido, sostuvo que  “la abstención no es política de los comunistas”. Este fue otro de los grandes aportes de Fonseca.

Enfermo como estaba pidió a la Dirección que se le permitiera realizar algún trabajo. Grabó un discurso que fue transmitido por radio. Fue su última actuación pública.

Continuaba estudiando, seguía con atención los acontecimientos. Dirigentes del Partido llegaban hasta su casa y les conversaba y entregaba su experiencia.

 

DESPEDIDAS 

A pesar de que sus compañeros le habían ocultado la gravedad de su enfermedad, pocos días antes de su muerte  Ricardo se dio cuenta de que se le escapaba la vida. No se desesperó. Decidió realizar sus últimas recomendaciones al Partido. Llamó uno por uno a los cuadros la Dirección, que llegaron a conversar con él.

A su compañera le dijo: “Nena, hemos llegado a la etapa final de mi enfermedad. Los esfuerzos del Partido, tuyos y míos ya son inútiles. Me voy a morir. Tú no vas a quedar sola. Hay una gran familia, el Partido, que te ayudará a ti y a mis hijos, siempre y cuando sean dignos de él, como creo que serán. Has sido una compañera admirable...”

Llamó a su hija Mireya, que vivía en Temuco, para darle sus últimos consejos.

Llamó a su hijo Leo de 13 años de edad, y con su actitud cariñosa y su entereza de siempre, le habló así: “He seguido el camino del comunismo, porque esta doctrina  es la causa justa, noble y honrada… Hay que ser fuertes y no temer al enemigo. No vacilar jamás. Tu tienes una gran responsabilidad hacia tu madre y tus hermanas,  Margarita y Eugenia...”

 

“VOY A MORIR. COMPAÑEROS, PERO ME VOY CONTENTO” 

Estando muy enfermo, Ricardo Fonseca pidió hablar con la Dirección del Partido. El Secretariado, burlando la vigilancia policial llegó hasta su hogar. Era el viernes 15 de julio de 1949. A Ricardo le costaba ya hablar. Pero mantenía, como siempre el pensamiento lúcido. Habló con calma, con imperturbable serenidad, deteniéndose a veces sólo por la fatiga o por la emoción. Dijo:

 

“Voy a morir, compañeros. Pero me voy contento, porque el Partido es grande y está unido. Nada ha podido el terror. Y esto es lo principal, porque el Partido es la columna vertebral de la clase obrera y del pueblo y es indispensable su existencia para la liberación de Chile. Me voy contento porque el Partido ha cumplido con su deber. El camino de la traición y la entrega era fácil y cómodo. Pero el Partido prefirió el camino del combate, que era el de mayor sacrificio, antes de volver las espaldas al pueblo, porque es parte de él, es su corazón combatiente, su cabeza directiva. El Partido no negó al pueblo y el pueblo no negó al Partido.

Me voy contento porque el Partido cuenta con una dirección política firme, de  raíz proletaria, intransigente en los principios y flexible en su aplicación, forjada en la dura escuela del comunismo. Me voy contento porque entreveo el amanecer de un nuevo día, en que el pueblo reconquistará con sus propias manos su libertad y sus derechos arrebatados...” (Luis Corvalán:”‘Ricardo Fonseca, combatiente ejemplar’” página 222 y siguientes)

 

Seis  días después, el 21 de julio de 1949,  fallecía Ricardo  Fonseca Aguayo. Tenía 43 años de edad.