Hoy 15 de agosto, recordamos al luchador comunista José Vega Díaz, quién fuera en vida, dirigente sindicalista, diputado del Partido Comunista de Chile. Lo hacemos a través de un escrito del historiador Iván Ljubetic Vargas
Iván
Ljubetic Vargas, historiador del
Centro
de Extensión e Investigación
Luis
Emilio Recabarren, CEILER
Conocí al
compañero José Vega Díaz en 1991 cuando, acompañado por el camarada Américo
Zorrilla, llegamos a su modesto hogar. Andábamos buscando antecedentes sobre
Luis Emilio Recabarren para el libro que aparecería en 1992 con el nombre de
“Don Reca”. El compañero Vega Díaz nos proporcionó importantes antecedentes.
Conversé con él en varias oportunidades.
¿QUIÉN ES JOSÉ VEGA DÍAZ?
Un obrero que había nacido
en Sotaquí, Ovalle, el 15 de agosto de 1902. Sus padres fueron Crispín Vega y
Cruz Díaz.
Estudió en una escuela
primaria desde los
A los 17 años fue elegido
dirigente sindical en las salitreras. También de la Federación Obrera de Chile,
FOCH, al constituirse ésta en 1919.
Ingresó a las filas del Partido Comunista. Ocupó el
puesto de máximo dirigente de esta colectividad en Tocopilla. En esa ciudad, en
1924, cuando tenía 22 años de edad, comenzó a laborar como tipógrafo. Colaboró
en la revista ‘Vanguardia’ y en los periódicos ‘El Despertar de Tocopilla’,
‘Defensa Obrera’, de Iquique. Fue publicista, regente de taller, redactor y
director de ‘El Socialista’, de Antofagasta, que después se pasó a llamar ‘El
Comunista’.
Además escribió varios libros. Por ejemplo, “Años de Lucha. Epopeyas y héroes del pueblo”. Editado en 1919.
En julio de 1930, José Vega junto con su camarada
Manuel González Vilches, llevaron a cabo
una audaz e increíble acción.
Tuve
la suerte de encontrar un manuscrito inédito, escrito por el comunista
austriaco Federico Glaubauf, dirigente de la Internacional Comunista. Lo tituló
“Primer encuentro con Chile”. Lo traduje del alemán. Allí relata:
"Fue
en julio o agosto de 1930. Una tarde estaba en una reunión con algunos
compañeros en la sede del Partido Comunista argentino, la 'Casa del Proletariado',
en calle Independencia (Buenos Aires), cuando repentinamente llegó Ítala
Codovilla –esposa de Vittorio Codovilla- muy nerviosa. Buscaba a su esposo, el
conocido dirigente comunista argentino. Al no encontrarlo en el local, me pidió
que la acompañara a su hogar, que estaba cerca.
"Ahí,
en el umbral de la puerta de la casa, donde vivían también otros militantes del
Partido, estaban sentados dos hombres. Sus ropas deterioradas. Se veía que
habían hecho un largo viaje. No tenían equipaje, salvo unos trastos, que cada
uno de ellos había unido en un atado, a la usanza campesina.
"En
la habitación de los Codovilla, que era al mismo tiempo sala de estar, pieza de
trabajo y dormitorio, uno de los hombres -alto y con un tupido bigote- se sacó
el viejo sombrero y de él extrajo un muy bien doblado papel, que legitimaba a
ambos como representantes del entonces ilegal Partido Comunista de Chile”.
"El compañero alto era el "huaso" González; el otro era conocido en el Partido como 'El Negro' (se trataba de los compañeros Manuel González Vilches y de José Vega Díaz).
Habían
viajado más de un mes. Primero intentaron llegar a Argentina pasando por
Bolivia. Varias veces fracasaron en sus intenciones de cruzar esa frontera.
Finalmente se arriesgaron a traspasar la alta cordillera en pleno invierno y
sin contar con la ropa adecuada. Así llegaron a Mendoza. Allí algunos
compañeros les proporcionaron el dinero para viajar hasta Buenos Aires.
"¿Qué
los había motivado para hacer ese viaje?
"El
senador Hidalgo, que hasta la ilegalización del Partido, estuvo en su
dirección, había afirmado a su regreso de un viaje a Europa, que la
Internacional Comunista recomendó la disolución del Partido Comunista de Chile.
Los compañeros, que enviaron a los dos delegados, querían una clara respuesta
del parte del Secretariado Sudamericano de la Komintern sobre el problema
planteado. Por eso venían donde Codovilla, pues sabían que pertenecía al
Secretariado Sudamericano. Requerían una respuesta inmediata. De no ser así,
estaban dispuestos a llegar hasta Moscú para lograr la clarificación.
"Para
mí – explica Federico Glaubauf – no fue fácil seguir la exposición de los
compañeros. Mis aún precarios conocimientos del castellano me permitían
entenderlo en Buenos Aires, pero yo desconocía las particularidades del
lenguaje chileno y, sobre todo, no podía comprender la forma poco clara de
hablar del 'huaso'.
"Vittorio
Codovilla llegó luego. Conocía personalmente a los delegados.
Les
aclaró que el senador Hidalgo había traicionado y que estaba fuera de toda
discusión la disolución del Partido Comunista de Chile".
Ese mismo año de 1930, Vega
Díaz viajó a Rusia Soviética, en
representación del Partido Comunista y la FOCH,
para participar en Moscú en una
reunión del Buró Político de la Internacional Comunista y en el V Congreso de
Internacional Sindical.
En marzo de 1933 fue
elegido diputado por la Segunda Agrupación Departamental de Tocopilla, El Loa,
Antofagasta y Taltal.
El 7 de
abril de 1933, en su sección Documentos Parlamentarios, "El Mercurio"
se refería a dos discursos. Uno del senador derechista Romualdo Silva,
que en una de sus partes sostuvo que el objetivo del Congreso comunista era
"procurar la ejecución de un movimiento sindical revolucionario, de actos
subversivos contra las autoridades constitucionales; de buscar aliados entres
los estudiantes, los obreros urbanos de la industria fabril y los campesinos
que trabajan en la agricultura; Y de una propaganda de penetración en los
buques de la Armada, en los cuarteles del Ejército y en las Comisarías de la
Policía, para incitar a la rebelión, con impulsos de revuelta a fin de llegar
en el futuro, por medio de una Dictadura de Proletariado, al cambio total del
régimen político, social y económico, del presente...".
El
otro discurso era el pronunciado por el
diputado democrático Juan Pradenas Muñoz. Sobre éste escribía:
"El
señor Pradenas, dice que nadie podrá dudar de que él apoya al actual gobierno y
a S.E. el Presidente de la República, señor Alessandri, de quien es su ardiente
partidario, pero ello no obsta para protestar cuando se toman
medidas que vulneran las más elementales garantías constitucionales y se apresa
arbitrariamente a un parlamentario.
"No
cree que el peligro de que se perturbe el orden social y político pueda estar
en los comunistas, sino que más bien en otros elementos que están vinculados al
ejército. Pero su único objeto al usar de la palabra es protestar del atropello
al fuero parlamentario que significa la prisión arbitraria de un miembro del
parlamento como el diputado señor Vega".
Efectivamente el 30 de marzo de 1933 el
diputado José Vega Díaz fue enviado a la
cárcel de Santiago. ¿Por qué se tomó esa medida contra un diputado?
Porque
había sido uno de los 82 delegados al IX
Congreso del Partido Comunista. Y a ese Congreso se refería el senador
derechista Romualdo Silva.
Curiosa historia la del Noveno Congreso Nacional de
los comunistas chilenos. Desconocido oficialmente por el Partido. Ignorado por
los historiadores burgueses. Recordado por algunos compañeros.
Logré encontrar la confirmación de su realización,
aunque parezca increíble, en “El Mercurio”.
Lo que a este periódico le interesó, como veremos
a continuación, fue la represión que el
segundo gobierno de Arturo Alessandri llevó adelante contra este partido, que por entonces era legal.
El IX Congreso Nacional del Partido Comunista de Chile
se inició en la casa quinta de la calle
Santa Elisa N.º 84 de Lo Ovalle, Santiago,
y que fueron detenidos el 30 de marzo de 1933 y enviados a la cárcel de Santiago.
José Vega Díaz me relató: “La noche del 30 de marzo acompañé al sitio de reunión a la delegación de Tocopilla, encabezada por Raúl Barra Silva, pero cuando me estaba acomodando debajo de una mesa para dormir, se hizo presente la policía y procedió a cargar cuatro camiones con los 82 delegados...
Al
pasar por la Plaza de Armas, rompimos el silencio de la noche con las notas de
La Internacional. La Cárcel se llenó de gritos contra el gobierno... Yo asistí
a esa reunión, por derecho propio, por ser uno de los dos diputados que tenía
el Partido. El otro, Andrés Escobar, no asistió, no sé por qué. Y se
libró".
"El
Mercurio" del sábado 1 de abril de 1933, informaba:
"Aproximadamente
a las 1.30 de la madrugada un grupo de agentes de investigaciones y fuerza de
carabineros rodearon la casa en cuestión, procediéndose, acto seguido, a
escalar los muros para introducirse al interior del edificio. Una vez dentro de
la casa, los detectives se encontraron en una de las habitaciones en que estaba
reunido un grupo numeroso de elementos comunistas, entre los cuales se hallaba
el diputado comunista señor José Vega Díaz, el
Secretario General del Partido Comunista, señor Carlos Contreras
Labarca, y setenta y ocho personas más, entre ellas tres mujeres".
Agregaba
que la Corte de Apelaciones, en pleno, designó al Ministro Miguel Aylwin para
que resolviera sobre la detención del diputado José Vega.
El
domingo 2 de abril, "El Mercurio" en su página 23 tituló: "Por
unanimidad acordó la Corte desafuero al diputado Sr. Vega Díaz."
En esa misma página, otro artículo tenía un largo encabezamiento: "Más de quince horas de abrumadora labor significó el interrogatorio a los comunistas".
En él
se expresaba: "Cerca de las 12,30 PM, se puso término a todos los
interrogatorios, siendo ingresados
los
hombres a la Cárcel Pública y a dos de las mujeres, Edelmira Farías y Ana
Gutiérrez Sandoval, a la Casa Correccional, en tanto Inés Aravena Villalón era
conducida a la casa de Menores, a disposición del Juez de Menores".
Más adelante
se informaba que “el Ministro Miguel Aylwin ordenó en la tarde del sábado 1
abril de 1933, la libertad incondicional del diputado José Vega, el que
abandonó la Cárcel alrededor de las 17 horas”.
Lo
que "El Mercurio" no supo fue
que el Noveno Congreso prosiguió en la Cárcel. Sobre ello escribió el
entonces Secretario General del Partido Comunista, Carlos Contreras Labarca:
"Al
llegar a la cárcel, se intentó distribuirnos en las galerías de reos comunes, pero comenzamos a
pelear desde el primer momento. Protestamos y exigimos que se nos colocara a
todos juntos en la galería 5, recién terminada en ese entonces. Ante nuestra
actitud resuelta, el Alcaide cedió. La galería 5 tenía dos pisos y en ella
establecimos nosotros nuestro propio régimen. Pusimos guardia a la entrada y
establecimos que nadie podía entrar sin nuestro permiso. El resto de la
población carcelaria, al saber estos hechos, solidarizó con nosotros, lo que
acrecentó nuestras posibilidades de presionar.
"La noticia de nuestro encarcelamiento -continúa Contreras Labarca- produjo enorme efervescencia. Y el Partido no se mantuvo inactivo. Todas las tardes, grupos de mujeres acudían a gritar y a cantar a la calle Amunátegui, a espaldas de la galería donde estábamos.
Recibimos
nutridas visitas y paquetes con alimentos, cigarrillos, etc.
"Al
conquistar el control de la galería, decidimos continuar allí los trabajos de
nuestro Congreso. Así lo hicimos. Hubo lectura del informe, discusión y
adopción de resoluciones.
"El
sentido del Congreso era la reconstrucción del Partido, el restablecimiento y
la consolidación de sus vínculos con los diversos sectores de la clase obrera,
el salitre, el carbón, etc.
"La
dictadura de Ibáñez -afirma Contreras Labarca-
no logró cortar del todo esos vínculos y así, a su caída, los compañeros
reconstruyeron el Partido en un proceso casi espontáneo. Ahora se trataba de
encauzar y ampliar ese proceso y de llegar a otros sectores".
Por
su parte, José Vega Díaz en su obra “El
Aprendiz de Comunista”, recordaba: "En la galería 5 se reiniciaron las
sesiones del Congreso, allí aparecieron antiguas posiciones sectarias, enemigas
de la unidad popular y que hablaban de 'Frente Único Proletario'..."
Y
agregaba que "el día 4 de mayo, la justicia ordinaria dejó en libertad a
todos los detenidos en Lo Ovalle".
Resulta
de enorme interés lo relatado por José Vega Díaz con relación a que aparecieron
antiguas posiciones sectarias del Frente Único Proletario. Esta era la línea de
la Internacional Comunista, inaplicable para Chile en ese tiempo, porque
planteaba como objetivo inmediato la Revolución Socialista y, además, planteaba
una política de alianzas sectaria:
unidad sólo con obreros y campesinos.
Llamamos
la atención a que el IX Congreso del Partido Comunista de Chile se realizó en marzo-abril de 1933.
Y la
Internacional Comunista sólo en su VII Congreso, efectuado en 1935, dejó de
lado la política del Frente Único Proletario y acordó la política de los
frentes populares.
Partido
Comunista de Chile se adelantó en dos años a la Internacional.
En
1937 José Vega Díaz fue reelegido diputado por la Segunda Agrupación
Departamental.
Sufrió
detenciones, relegaciones y fue desaforado en dos ocasiones. Nada lo amedrentó.
Siguió
luchando por la causa del pueblo hasta su muerte, ocurrida en Santiago el 18 de
abril de 1994.
Fue
un imprescindible al decir de Bertolt Brecht:
“Hay hombres
que luchan un día y son buenos.
Hay otros que luchan un año y son mejores.
Hay quienes luchan muchos años, y son muy
buenos.
Pero los hay quienes luchan toda la vida: esos
son los imprescindibles”.
¡Y José Vega Díaz es uno de ellos!

