Comentario radial y escrito
Jueves 12 de marzo.
A través de los medios de
difusión, veo a un individuo vanagloriarse de su guerra, menospreciar a su
enemigo.
Dice, asestar un golpe letal,
mágico, al maligno país persa, Irán; al abrir astutamente las reservas de
petróleo, que no se, por cuantos años, los gobiernos de los Estados Unidos y de
sus socios, se han dedicado a almacenar.
Por ahí, le encuentro el cuesco a
la breva, la invasión a Venezuela y al secuestro de su presidente Nicolas
Maduro y esposa, Cilia Flores.
El alardear de su guerra contra
Irán, importándole un pucho los escombros, carne y huesos, y más aún, lo
bestial, dejados en una escuela primaria, “muy suelto de nalgas”, anuncia
victorioso, y, por Europa también, el abrir de sus reservas petroleras, para
evitar así, una carestía generalizada, golpeando más fuerte aún, las puertas de
los más vulnerables, incluyendo a los animales y flora del planeta.
Yo, no sé, si le achunta o no.
El empresario es él.
Como va a volver a llenar esas
reservas mundiales del petróleo, gastadas, por ahora, en 12 días de guerra, si
el grifo más poderoso, lo tiene Irán. No tengo idea.
Tiene algunas alternativas. Y
pareciera que va por lo que sabe hacer:
Atacar a Irán por tierra, y,
llevar a cabo “Operación Gaza
Y como esa operación, se ejecuta
fuera de su territorio y censura la información, puede mentir, manipular a
diestra y siniestra, teniendo siempre para la foto, un ejército de monos
animados aplaudiendo, y, por si fuera poco, con una Europa acorralada por
dientes en ristre; por el sur, por el este y oeste, que nos incita, tenebroso,
a indagar en lo oscuro del “caso Epstein”.
Además, la propia presidenta de la
unión europea, Ursula Von der Leyen, se acomoda al naranja, pretendiendo borrar
de un plumazo, 33 años de objetivos y principios, de derecho, del orden
institucional de la Comunidad Europea.
Con toda seguridad, tendrá que
retraerse de su versión.
De la misma manera, lo tendrá que
hacer por razón, el diputado chileno republicano, Alvaro Carter, al decir
público y contento, que, con los recortes anunciados por su presidente, el
pueblo de Chile será más pobre, pero feliz.
Uno no sabe si reír o lamentarse.
Se me asoman espacios bíblicos,
como el Corán, y veo a Edith, esposa de Lot, convertida en sal por mirar para
atrás y ver atónita, su ciudad en llamas, por no hacer lo aconsejado por
Abraham.
Traigo esto, para que no creas,
que la maldad, la corrupción, la misoginia, lo pederasta, es una cuestión de
ahora.
Lo que hace Israel de la mano con
los Estados Unidos, con los países que los sostienen, es más que un genocidio,
es una degradación humana que no debería nunca estar en los anales de la
historia.
Sin que nadie los empuje, están
garabateando un nuevo Vietnam, y, no lo digo por la guerra misma, lo digo, por
los ataúdes que llegaran de oriente.
Le preguntan hasta cuando Mambrú
ira por guerra, él contesta que no lo sabe, sus huesos se lo dirán.
No me explico, lo que la gente
interpreta en sus intervenciones, que lo aplaude.
Y tanto le aplauden, que me da
vergüenza ajena.
Y tan ajena, que me escondo, me
sacudo, me… no sé qué hacer.
En casa, en mi paisito lindo, y
flaco, vamos a encubrir por 4 años, un ensayo de Agente Naranja.
¡Es un crimen de lesa estupidez!
Tengo un amigo, muy querido y
respetado, viviendo actualmente en mi ciudad, La Serena; él publicó en las
redes, que el hacer donde el flaco, es hoy:
¡Sentarse en el balcón!
Y organizar los silabarios.
Vivo un momento complicado. Voy
por una edad que rasguño los andenes para permanecer, justo, en ese lapso, una
muchacha de 11 años a quien amo me pregunta:
¿Qué es ser comunista, porque eres
comunista?
Treinta años atrás, mejor
cuarenta, no habría tenido nada que explicar.
“El Chile, solidaritet”, estaba a
la vuelta de la esquina.
Yo, andaba encaramado en cualquier
actividad que exigía justicia social.
En esos tiempos, no era ajeno,
mezclarse con el Partido de las Masas, de Irán, el Tudeh, exigiendo justicia
social en su país.
No tenía que explicar nada.
En esos tiempos, el Lautaro, el
Cachencho y yo, parecíamos panfletos.
Hediondos a empanada y chorizo.
Estaba el VPK, el KLMR, el APK.
El Derecho a la Rebelión, a la
Rebelión Popular, era un vestir que no necesitaba explicar nada.
Pero ahora, esa muchachita, me
dejo como mosca atrapada en una tela de araña.
Como decirle, a su tiempo de vivir
y ser, que había que ser parte de una célula.
Qué es una célula, me pregunto al
tiro.
¿Célula?
Como le explico dios mío de los
coloraos.
Medio achunchado le dije que era
un grupo de 6/7/8 personas; que se reúnen 2/3 veces al mes para hablar,
analizar porque se mata en la guerra, organizar algo, para parar la guerra, el
hambre, el frio.
Pagar cotización y desparramar a
diestra y siniestra, la idea de que, otro mundo, mejor, es posible.
Como le digo, para continuar, que,
una célula, elige entre ellos, a 3/4 compañeros, que sé tienen que juntar,
mínimo, una vez a la semana:
Que, ellos, analizan el vivir del
mundo, planifican mítines, actividades por la paz, para exigir, por ejemplo: No
a la guerra; preocuparse de la salud de sus miembros y de la salud política de
la célula, preparar un informe y entregarlo días después al resto del grupo,
para seguir hablando de lo mismo.
No me entendió mucho, yo tampoco.
Acaricio el teléfono que tiene en
la mano.
Y que más, me dice.
Yo le pregunte, de donde venia esa
inquietud. Me miro y dijo; en la escuela, hablamos de Greta Thundberg, de
Palestina, de Rusia, de Ucrania.
Algunos dicen, que los rusos son
comunistas y matan.
Yo conté que tú eres comunista y
que hablas con las flores, con las hormigas, con los pajaros y por la radio.
Como poder explicarle que la gente
que piensa como yo, tenemos que creer, soñar sin reparos, con la certeza y
responsabilidad que esos sueños, están ahí, pueden ser tangibles; pueden ser
aristas para ir encaramándose y asentar ladrillos tras ladrillo.
volvió a mirar el teléfono, y que
más, me dijo.
Estaba metido en las patas de los
caballos. Tan normalista y cantor; y, sentir que, quizás, tanta fantasía no has
construido.
Me vi cabro chico, y no pude ver,
en qué momento de mi vida, en que espacio llegué a sentir ser comunista.
Quizás, desear con toda el alma,
que la infancia del mundo no viva, no vea lo que yo viví y vivo.
Por esa melga me fui.
Mira Negra, le dije: El ser
comunista, me mandata, ir a una lucha, a una forma de vida, de ser, que
significa, que: Nunca, nunca, jamás, le hagas a una persona, lo que no te
gustaría, que te lo hicieran a ti.
Y yo te juro, es una lucha muy re
grande.
Yo no sé, cuantas veces he faltado
a mi promesa.
Hasta con el silencio, puedes
hacer daño a un semejante.
Sentí, que me entendió, al menos,
con su mano rozo la mía, me miro y se fue.
Se nos viene tiempos complicados;
reaccionamos tardío, los perjuicios nos ahogan, la inmensidad que el ser humano
ha logrado hacer, se está yendo, no se pá adonde.
El Imperialismo está feneciendo,
su morir, va a ser, lo está haciendo extremadamente violento, agresivo,
criminal, ignorante, de funerales; pero, llegara la cordura, el respeto, el
sentido común, la empatía, la solidaridad.
Seres como Donald Trump, Como
Benjamín Netanyahu y cientos más, serán inmortalizados, para que nunca más.
La robótica, créanme, en unos 10
años más, podrán hacer un “pebre cuchariao”.
Eso no significa, que ese ser de
lata o de acero, te quite la pega, no; es para que te sirva un chacarero a los
pies de varadero, Cuba. Por algo llego Fidel.
Alejandro Fischer Alquinta.
Estocolmo, en tiempo de guerra.
20260315.