miércoles, 27 de abril de 2022

NERUDA APARECE EN PARÍS UN 23 DE ABRIL

 

 

 

                                               Iván Ljubetic Vargas, historiador del

                                               Centro de Extensión e Investigación

                                               Luis Emilio Recabarren, CEILER

 

                  


 

Era el sábado 23 de abril de 1949.  En París se realizaba la clausura del Primer Congreso Mundial de Partidarios de la Paz. Concurrían muchos de los artistas y escritores más famosos de la tierra, también numerosas personalidades políticas. 

Presidía el periodista  francés Yves Fargue.  Anunció: “Voy a dar la palabra  al último orador, que va a cerrar la discusión general. El hombre que va a hablarles  está sólo desde hace unos minutos en la sala. Ustedes no lo han visto todavía. Es un hombre perseguido… Es Pablo Neruda”.

Todos, felizmente sorprendidos, aplauden de pie. Neruda pronuncia un corto discurso: “Queridos amigos si he llegado con algo de retraso a vuestra reunión. Se ha debido a las dificultades que he tenido que vencer para llegar hasta aquí.  A todos ustedes les traigo el saludo de gentes de tierras lejanas. La persecución que existe en mi país me ha permitido apreciar que la solidaridad humana es más grande que todas las barreras, más fértil que todos los valles…” 

Luego leyó del “Canto General” editado clandestinamente en Chile, el poema “Un canto para Bolívar”.


Y  QUÉ DIFICULTADES TUVO QUE VENCER

Cuando el traidor González Videla inició un juicio político contra Neruda, este respondió pronunciando,  el 6 de enero de 1948 un valiente  discurso en el Senado, publicado con el título “Yo acuso”.

En esa intervención señaló Neruda:

“Al acusarme de haber herido el prestigio de mi patria por haber publicado en el extranjero la verdad que en mi patria un régimen de facultades extraordinarias y de censura no me permite hacer saber, no me infiere una injuria a mí mismo sino a los más grandes hombres de la humanidad y a los padres de la patria”.

El 3 de febrero de 1948, la Corte Suprema acordó el desafuero de Neruda. Al día siguiente los tribunales ordenaron su detención.  El poeta pasó a la clandestinidad.  La tarea principal que le entregó el Partido fue dar término a su “Canto General”.  Lo escribió oculto en distintas casas solidarias. 

Lo acompañó  Delia, su fiel compañera. Pasaron a ser el tío Pedro y la tía Sara. Debían cambiar continuamente de morada. Estuvieron en 11 casas distintas. En una ocasión fueron sacados a las tres de la madrugada. Los  trasladaron a una parcela de Santa Ana de Chena. Fue allí donde el poeta terminó su ‘Canto General’, en el cual había estado trabajando los  duros días de clandestinidad. Y Delia, la Hormiga, llevando a cabo las correcciones de los originales con tinta verde.

 

                     

Delia del Carril y Pablo Neruda

 

 

El 5 de febrero,  la primera página del diario “El Imparcial”, con letras excepcionalmente grandes  anunció: “Se busca a Neruda en todo el país”. 

El 24 de febrero de 1949 Neruda abandonó Chile. Cruzó la cordillera de los Andes  por la    región austral. Y en los momentos en que la policía del traidor aseguraba  tenerlo rodeado y pronto a ser detenido, apareció en París, el 25 de abril de 1949, en el Primer Congreso Mundial de los Partidarios de la Paz.

 

 

                        

Cruzando la cordillera