martes, 8 de marzo de 2022

FEMINISMO Y LUCHAS DE CLASES (V)

 


 

 

                                       Iván Ljubetic Vargas, historiador del

                                       Centro de Extensión e Investigación

                                       Luis Emilio Recabarren,  CEILER

 

 



 

                                                              “La historia de toda sociedad

                                                               hasta nuestros días no ha

                                                               sido sino la historia de las

                                                               luchas de clases”

                                                              (K. Marx- F. Engels: “Manifiesto

                                                               del Partido Comunista”)

 

SÓLO CON EL SOCIALISMO…

Cada combate contra la discriminación, la exclusión, el abuso y la  explotación es justo y necesario. Esos males son propios de  toda sociedad dividida en clases antagónicas. En muchas  oportunidades, gracias a los esfuerzos de  sectores progresistas, se ha logrado ir avanzando hacia una sociedad más inclusiva y justa. Pero, la desigualdad y  la explotación sólo serán barridas de la faz de la tierra cuando sepultemos una sociedad dividida en clases, en la cual unos seres humanos son explotados por otros seres  (no tan humanos).

El Partido Comunista de Chile (que durante diez años llevó el nombre de Partido Obrero Socialista) lo compendió  desde sus orígenes. En su primer Programa, redactado por Recabarren y publicado en octubre-noviembre de 1912, se señala: 

“El Partido Obrero Socialista expone que el fin de sus aspiraciones es la emancipación total de la Humanidad, aboliendo las diferencias de clases y convirtiendo a todos en una sola clase de trabajadores, dueños del fruto de su trabajo, libres, iguales, honrados e inteligentes, y la implantación de un régimen en que la producción sea un factor común y común sea también el goce de sus productos.  Esto es, la transformación de la propiedad individual en la propiedad colectiva o común…”

 

TERESA FLORES

Pero las mujeres comunistas chilenas  no esperaron que la humanidad conquistara una sociedad socialista. Ya en 1913, organizaron los Centros Femeninos “Belén de Sárraga” para luchar por sus reivindicaciones, junto a sus hermanos de clase. Ello en medio de un feroz machismo reinante  en el país.

Recabarren conoció a Teresa Flores, una joven proletaria de 18 años, estando preso en la cárcel de Los Andes, cuando ella acompañó a su padre, que desde Iquique viajó  a visitar a otro reo.  Se conoce una carta que, con fecha 20 de mayo de 1909,  Recabarren  escribió a Teresa, en donde le dice:

“Tu compañía me fortalecerá. Tengo la convicción de que tu persona me dará más bríos para luchar. Tú me inspirarás y harás que mis pensamientos sean cada vez más hermosos, y  a medida que esto se produzca tú irás bebiendo en mis labios el amor que yo beba en tu alma... Unamos a nuestra dicha, la dicha de todos. Así nuestra felicidad  será tan inmensa como inmensa sea la felicidad de todos”. Luis Emilio tenía por entonces 33 años. En 1911 unieron sus vidas.

En un Informe, enviado por Luis Emilio Recabarren sobre la “labor obrera en Tarapacá” a la Segunda Internacional, con fecha 10 de febrero de 1913, se señalaba: “Entre los oradores de que dispone la organización obrera se cuenta  una niña de 14 años Rebeca Barnes, y una joven de 22 Teresa Flores, que prestan utilísimos servicios a la propaganda emancipadora, aparte de  que constituyen una novedad atractiva”. (“El Despertar de los Trabajadores”, Iquique, 18 de febrero de 1913) 

Pedro Bravo Elizondo escribió en 1984: “Teresa Flores  muy joven interviene en la lucha política en Iquique. Su nombre aparece en ‘El Despertar’ acompañado por el término ‘compañerita’ cuando ella sube a la pampa con Recabarren y otros líderes a dar conferencias”.  (Pedro Bravo Elizondo: “El Despertar de los Trabajadores (1912-1922)”,  en revista Araucaria Nº 27-1984, p. 17)

 

ORGANIZADORA DE  LAS MUJERES

“El Despertar de los Trabajadores” en su edición del 10 de abril de 1913, publicó una carta al director que decía: “Permítame que desde las columnas de nuestro periódico haga saber a las lectoras de Iquique que en el vecino puerto de Antofagasta se ha organizado el viernes último  un centro de mujeres libre-pensadoras, que tomó por nombre Belén de Sárraga, en recuerdo y homenaje a la valiente mujer que, por predicar la liberación de la conciencia, ha recibido el grosero ataque del clero...Invito a mis amigas y compañeras de ideas a organizar aquí en Iquique un centro análogo al de Antofagasta... Agradeciendo la cooperación que El Despertar nos preste, saluda a usted, Teresa Flores”. 

El 17 abril de 1913 se  creó el Centro Femenino anticlerical  “Belén de Sárraga” de Iquique, una de  las  primeras organizaciones de mujeres en Chile con una orientación revolucionaria.

Teresa Flores escribió en ‘El Despertar de los Trabajadores’,  con fecha 21 de abril de 1914, refiriéndose a Belén de Sárraga,  conferencista socialista y anticlerical española: “Ella ha dado al socialismo de Tarapacá un contingente femenino que habría tardado en despertar, si no hubiera vibrado aquí , con clarinada de bronce.”

 




Según la historiadora Cecilia Salinas, “la acción de Teresa Flores y los Centros ‘Belén de Sárraga’ se inscriben en el marco de la acción político-social; pensaba ésta como una posibilidad de emancipación femenina, con el respaldo de la cooperación y apoyo de ambos sexos”.

(Cecilia Salinas: “La Mujer Proletaria. Una historia por contar”. Ediciones LAR, concepción, 1987, páginas 88 a 107)

 

DIRIGENTE FEMENINA

El primer directorio del Centro estuvo integrado por: Teresa Flores (Presidenta), Juana A. de Guzmán, Nieves P. de Alcalde, Luisa de Zavala, María Castro, Pabla R. de Aceituno, Ilia Gaete, Adela de Lafertte, Margarita Zamora, Rosario B. de Barnes y Rebeca Barnes.

 

CONTRA LAS IDEAS REACCIONARIAS

La postura anticlerical de los centros surgía del cuestionamiento al rol de la iglesia como promotora del conservadurismo que asumían las mujeres al desempeñar “como únicas funciones rezar, cuidar de sus hijos y obedecer a su marido. Limitaba así la aparición de propuestas distintas, más cercanas a los intereses feministas de ese momento, y, por lo tanto, la iglesia representaba un obstáculo para conseguir cambios en la vida de las mujeres.

 

EN LA LUCHA SOCIAL

Pero la posición anticlerical de liberación de las mujeres del mandato religioso no era el único objetivo de su quehacer, ya que participaron de manera activa en las luchas sociales. “En la práctica, la acción de los centros estuvo muy lejos de limitarse a la lucha la anticlerical, ya que sus integrantes se incorporaron activamente a la lucha social, actuando contra la carestía de la vida, luchando por el derecho al descanso dominical de las obreras, preocupándose por los efectos de la primera guerra mundial, realizando campañas contra el alcoholismo y divulgando las ideas de emancipación de la mujer.

 

EDUCACIÓN DE MASAS

Los centros realizaron innumerables actividades, entre ellas, recorrieron la pampa para mostrar sus ideas en conferencias y, de esta manera, motivar la creación de otros centros. “Durante su primer año de vida, los centros realizan treinta seis reuniones generales, ocho veladas y conferencias; asisten en grupo a veinticuatro manifestaciones públicas en Iquique y en la Pampa; participaron en sesenta y ocho actos públicos y celebran su primer aniversario en el teatro de la localidad” Estos centros de mujeres librepensadoras tenían un gran nivel de organización, junto a principios definidos y continuidad en el tiempo. 

Las primeras organizaciones de mujeres nacieron en un contexto de fuertes luchas de los trabajadores por salir de su precariedad, siendo ese tema, la clase, el más importante para las organizaciones de obreros que incluían a mujeres. 

Por lo anterior las organizaciones formadas sólo por mujeres tuvieron un papel fundamental, ya que lograron generar reflexiones específicas sobre su situación en la sociedad, lo que enfrentaban en la vida por ser mujer, como la doble discriminación cuando eran trabajadoras. Esto no significa un desinterés por las llamadas “luchas sociales” sino una aproximación a la unión de ambos temas desde la particularidad de ser mujer.

 

SE MULTIPLICAN LOS CENTROS

Los centros se expandieron por las oficinas salitreras y ciudades como Antofagasta y Valparaíso, siendo las primeras organizaciones de mujeres en Chile; tenían como temas de trabajo; la necesidad de las ideas modernas en la educación infantil, composición anticlerical, religión y moral, el crimen del alcoholismo. 

La Primera Conferencia, se realizó el 17 de mayo de 1913, en el local del periódico El Despertar. Su temario proponía la creación de Consejo Federales femeninos, dentro de la Federación obrera de Chile. Estos consejos estaban compuestos por mujeres valientes, luchadoras, coherentes con sus principios, al punto de tenderse en las líneas férreas y en los puntos de acceso cuando las empresas trataban de reanudar la faena contratando rompehuelgas. Teresa era una de esas mujeres, escritora principal del periódico obrero de la época “El Despertar”, dirigente sindical, organizadora, fundadora del Partido Comunista de Chile, actriz, feminista y una luchadora incansable al servicio de la clase obrera y la liberación de la humanidad.

 

ACTRIZ PROLETARIA

Los comunistas desarrollaron en Iquique  gran actividad artística a través de tres entidades: el Círculo dramático ‘Arte y Revolución’, la estudiantina ‘Germinal’ y el ‘Coro Obrero’. Las tres girando en torno al diario ‘El Despertar de los Trabajadores’.

‘Arte y Revolución’ realizaba veladas semanales  y quienes participaban en ellas eran: Luis Emilio Recabarren, Elías Lafertte, Teresa Flores, Luis Víctor Cruz,  Jenaro Latorre, Ilia Gaete, Ida Osorio y otros. 

Por ejemplo, en la obra ‘En guerra’ actuaron Elías Lafertte,  Luis Víctor Cruz, R. Jil, H. Oviedo y Teresa Flores.

El 16 de mayo de 1914, puso en escena ‘La Coyunda’, en la que tomaron parte Lafertte, Cruz, Latorre, L. Reyes y Teresa Flores.

El 5 de enero de 1915, los comunistas iniciaron la primera Conferencia Pública ‘para contribuir al mayor progreso de la educación social de la clase obrera’ Entre los conferencistas estaban Recabarren, Cruz, Luis A. Salazar y Teresa Flores.

En ese mes de enero se dieron sesenta conferencias en distintos puntos de la ciudad de Iquique, entre otros, la Plaza Condell y la Plaza Prat.

 

GIRA CON RECABARREN

En la edición del 21 de abril de 1915 de “El Despertar de los Trabajadores”, de Iquique, apareció una nota  con el título ‘¡Salud!’, firmada por Luis Emilio Recabarren y Teresa Flores, donde se decía:

“Una vez más nos alejamos de esta región, donde cuatro años de actividad han dado para el socialismo motivos de justos regocijos. El mandato del Partido, a quien nos debemos, nos lleva, o nos empuja a cumplir primero con la obligación de cooperar a la unidad del Partido, y después de sembrar por los campos nuestros amados y bellísimos ideales.

“El socialismo ha surgido en el norte, va echando ya sus hondas raíces, y será en breve, árbol hermoso que dé sus primeros frutos; en el centro del país está ya echada la semilla y falta sembrarla por el sur.

“A eso vamos...

 

PARTICIPA EN EL PRIMER CONGRESO DEL PC

Ambos participaron en el Primer Congreso Nacional del Partido Comunista, realizado en Santiago, el 1 y 2 de mayo de 1915.

Recabarren y Teresa Flores permanecieron en el centro del país cerca de dos años. En 1916 iniciaron una gira al sur del país,  que culminaron en Punta Arenas. De allí emprendieron viaje a Buenos Aires.

Regresaron a Chile. Se establecieron en Antofagasta en abril de 1916.

En 1921, Recabarren y Teresa se trasladaron a Santiago.

 

PRIMERA DIRIGENTA SINDICAL EN CHILE

En la Quinta Convención Nacional de la Federación Obrera de Chile, FOCH, efectuada en Chillán en diciembre de 1923. En ese evento, Teresa Flores fue elegida consejera nacional, siendo la primera mujer que ocupó un cargo de dirigente sindical a nivel nacional en Chile.

 

 

Proletarias mujeres comunistas chilenas saludando con el puño derecho en alto