domingo, 20 de octubre de 2024

HERNÁN RAMÍREZ NECOCHEA: A 45 AÑOS DE SU PARTIDA FÍSICA

 



 

 

Al cumplirse mañana 21 de Octubre, 45 años de la partida física, del Compañero Historiador Hernán Ramírez Necochea, le presentamos a nuestros lectores y lectoras del Boletín Rojo, un escrito del historiador Iván Ljubetic Vargas 

Boletín Rojo

 

 

 

 

                                               Iván Ljubetic Vargas, historiador del

                                               Centro de Extensión e Investigación

                                               Luis Emilio Recabarren, CEILER

 

 

 

            

 


 

Hernán Ramírez Necochea falleció en el exilio, en París, el 21 de octubre de 1979. Había nacido en Santiago el 29 de marzo de 1917.

 

SU PRIMER LIBRO

Corría 1951. Por entonces yo estudiaba en el Instituto Pedagógico de la Universidad de Chile. Ese año se publicó el libro “La Guerra Civil de 1891. Antecedentes Económicos”.

 

Su autor, era el profesor Hernán Ramírez Necochea, que a la fecha tenía 34 años.

 

En 1934   ingresó al Partido Comunista de Chile, en el que militó hasta su muerte y, en ese mismo año,  comenzó a estudiar en el Instituto Pedagógico. En 1938  recibió el título de Licenciado en Filosofía con mención en Historia.

 

Realizó estudios en Estados Unidos, Inglaterra, España, Unión Soviética y Checoslovaquia.

 

Ejerció como profesor de historia en liceos de Santiago. En 1945 comenzó  a trabajar en  el Instituto Pedagógico, como ayudante de cátedra del profesor Juan Gómez Millas.

 

En 1952,  fue profesor fundador de la cátedra de Historia Económica y Social. 

 

UNA LECCIÓN DE AMPLITUD

Al  leer  “La Guerra Civil de 1891”, me sorprendió constatar que el extenso prólogo llevaba la firma de uno de mis profesores, don Guillermo Feliú Cruz.

 

Mi  sorpresa era causada porque el historiador Feliú Cruz, un liberal de viejo cuño, que nada tenía que ver con el marxismo, prologaba el libro de un conocido comunista, además,  en tiempos en que  estaba en vigencia la mal llamada ley de defensa de la democracia,  la bien bautizada “Ley Maldita”.

 

Con su actitud, don Guillermo Feliú Cruz,  no sólo dio una lección de amplitud a sectarios como yo, sino que en ese prólogo hizo gala de erudición y una emocionante modestia.

 

Refiriéndose a Hernán Ramírez, relató: “Me tocó conocerlo y apreciarlo  en el Departamento de Historia en la época en que fue mi alumno. Era casi un niño. Dentro de una seriedad desconcertante, disciplinado, estudioso, fino y delicado en su trato, Hernán Ramírez poseía un temperamento ardiente, apasionado y reflexivo. Un profundo don de observación le distinguía de sus compañeros”.

 

“En Hernán Ramírez –continuaba don Guillermo Feliú Cruz- me ha parecido ver, por la claridad del pensamiento y la disciplina de su espíritu, un artista embebido en los estudios históricos. El don de la armonía me parece su más acentuada característica intelectual”.

 

Finalizaba  su prólogo  afirmando: “Lo que yo no había conocido y nunca consideré un factor decisivo en las causas de la Revolución de 1891, era la acción de esta aristocracia, mejor dicho, ahora con precisión, de una plutocracia al servicio de intereses que no fueran los permanentes del país... Esta es una conclusión desafortunada a la que  he llegado después de la lectura de este libro.”

  

MI PROFESOR GUÍA

Ya en esa, su primera obra, Hernán Ramírez Necochea, demostró sus  notables cualidades: un historiador serio, documentado y muy riguroso que, utilizando el marxismo, desentrañó las claves para explicar muchos momentos de la historia de Chile.

 

En 1952 fui su alumno en la cátedra de Historia Social y Económica. Al  conocerlo no tuve duda alguna: él debía dirigir mi Memoria de Prueba. Ya había elegido el tema: “Origen y desarrollo del proletariado chileno en el siglo XIX”. Cuando hablé con él me acogió con una amabilidad, exenta de paternalismo.

 

Me alentó en mi proyecto, trazó  las líneas generales del trabajo,  entregándome  una extensa bibliografía.

 

Al despedirnos, me dijo entre serio y sonriente: “Tómelo como una tarea de Partido”.

   

UN BUEN TRABAJO, PERO..

Cuando llevaba algunos meses leyendo libros y la  prensa de la época, le  presenté   las fichas confeccionadas. Las revisó cuidadosamente. Me dijo: “Ha hecho un trabajo de investigación muy prolijo. Tiene prácticamente reunido todo el material disponible sobre la minería en el siglo XIX. Pero le falta sobre la industria y el comercio. Hay una compañera de su curso que ha realizado una investigación excelente en esos aspectos que a usted le faltan. Ella trabaja sobre el tema del artesanado en el siglo XIX. He pensado que, si ustedes unieran sus investigaciones, tendríamos un panorama completo. sobre el siglo XIX, porque –además-  es posible y bueno que trabajen dos personas en una Memoria.”

 

No me gustó para nada la idea. Pero no me quedó más que preguntarle: ¿quién es esa compañera?  Marcia Ortiz, me contestó.

 

Le repliqué con mi mejor sectarismo: Pero... ¡Es que ella no es comunista!   Me miró y no dijo nada. No insistió. Seguimos hablando sobre mi tesis...

 

IR POR LANA...

Al día siguiente me dijeron en la Universidad: Marcia Ortiz te anda buscando. Nos encontramos en un corredor del Pedagógico. Antes de saludarme me dijo: ¡No pienso trabajar contigo!

 

¡Menos yo!, le respondí. Y ella me desafió: vamos al tiro a la casa de don Hernán para decirle lo que pensamos. Vamos,  repliqué con digna decisión.

 

Y fuimos. Tocamos el timbre salió a abrirnos, siempre cariñosa,  la profesora Matilde Aguirre, esposa de Hernán Ramírez. Nos hizo pasar. 

 

El compañero Ramírez nos saludó  amablemente: Tomen asiento, ¿se sirven algo?  Y empezó a exponernos su idea del trabajo conjunto. No tuvimos la posibilidad de decir ni pío. Al despedirnos del profesor guía ya teníamos el plan de trabajo listo. Además, una gran responsabilidad, pues el profesor e historiador nos dijo que nuestro trabajo  le serviría para un libro que estaba preparando. Esto, seguramente, para estimularnos.

  

LA UNIDAD POR LA BASE

En la calle Marcia me dijo: ¿y no estabas tan decidido, por qué  no fuiste capaz de oponerte?   ¿Y tú, que venías tan aleonada?

 

Comenzamos a trabajar juntos.  Luego de lograr la aprobación de Marcia, en cada parte de la Memoria colocamos un epígrafe de Federico Engels o  de Carlos Marx.

 

Los tres profesores designados para revisar la Memoria fueron  Hernán Ramírez, Olguita Poblete y Guillermo Feliú Cruz.

 

Cuando le fuimos a entregar el trabajo a este último, nos recibió en la puerta de su casa, le echó una ojeada y se topó con algo de Engels o Marx. Enojado nos dijo: esto es  tendencioso y nos devolvió el libro.

 

Desesperados, porque pensamos que habíamos  perdido cerca de dos años de trabajo, corrimos a donde nuestro profesor guía. Cuando le contamos lo sucedido, sonrió y nos dijo  muy tranquilo: vayan de nuevo donde don Guillermo y díganle de parte mía que lo que él escribe también es tendencioso. Así lo hicimos. Gruñó el querido maestro y recibió nuestra obra.

 

Los tres profesores calificaron la Memoria con nota siete y la misma nota  obtuvimos en el examen  final, que era la defensa de  ella.

 

Gracias al convincente Hernán Ramírez unimos nuestros esfuerzos con Marcia  allá por 1952. Nos casamos en 1955. Y durante 66 vivimos juntos hasta el triste 23 de febrero de 2021.

 

Su esposa, Matilde Aguirre, me contó en una conversación que tuvimos una vez retornados a Chile, que Hernán siempre se acordaba de nosotros y que sonriendo decía que fue una especie padrino de nuestro matrimonio. Y es verdad.

 

LA CLASE OBRERA

En 1956,  fue publicado su libro “Historia del Movimiento Obrero en Chile. Antecedentes- Siglo XIX”.

 

En la introducción de esta notable obra, escribió Hernán Ramírez:

 

“Ni la clase  obrera ni el movimiento por ella generado han merecido la  debida atención de los hombres de estudio; existe así, inédito, un gran capítulo de la historia nacional...  Ha llegado el momento de llenar este vacío”.

 

Uno de los méritos de este libro  fue demostrar con antecedentes irrefutables que la lucha obrera no apareció en Chile, como sostienen algunos historiadores, sólo en el siglo XX, sino en la centuria anterior. En 1834, se produjo en el mineral de plata de Chañarcillo la primera huelga obrera y durante los restantes años del siglo XIX hubo no menos de 110.

 

(En la Bibliografía, página 329, se lee: “Ljubetic V, Pedro I.  y Ortiz, Marcia: Estudio sobre el origen y desarrollo del proletariado  en Chile. Memoria de Prueba. Inédita. Santiago, 1954)

  

CON LA MODESTIA DE LOS GRANDES

Hernán Ramírez tenía una notable modestia y gran sentido autocrítico. En 1958  apareció su tercer libro: “Balmaceda y la Contrarrevolución de 1891”.                           

 

En él explicó:   “En 1951 publiqué un libro titulado ‘La guerra Civil de 1891. Antecedentes económicos’.  Esa obra, a pesar de sus defectos –que reconozco-, encontró benévola y favorable acogida; tanto así, que, a los pocos meses de publicada, la edición se agotó.

 

Desde entonces para acá –continúa el historiador-,  he tenido oportunidad suficiente para reflexionar sobre las observaciones muy atinadas hechas por lectores, colegas y críticos. Por otra parte, en estos siete años, realicé nuevas investigaciones  tanto en Chile como en Inglaterra... A la luz de los nuevos elementos de juicio que había logrado reunir, emprendí la tarea de rehacer el libro publicado en 1951, introduciendo algunas modificaciones importantes en su estructura”.

  

DIRIGENTE GREMIAL

Siendo dirigente del Centro Gremial del Liceo de Nueva Imperial, me correspondió viajar a Santiago para participar en reuniones  de la Sociedad Nacional de Profesores, que agrupaba a los maestros de liceos. En algunas de ellas me encontré con Hernán Ramírez.  Por ejemplo, en la Tercera Convención Nacional, efectuada en abril de 1958. Recuerdo que el  compañero  Ramírez presentó en esa ocasión un documentado trabajo sobre el profesorado secundario y el Estado Docente. Sus tesis sirvieron de base para algunas de las resoluciones aprobadas en esa Tercera Convención, realizada durante el  segundo Gobierno de Carlos Ibáñez del Campo.

 

Una de ellas,  planteaba “la reducción del monstruoso horario de 36 horas que actualmente desempeñan los profesores de Educación

 

Secundaria y declarar que ninguna reforma podrá prosperar mientras el profesorado carezca de tiempo suficiente para el estudio, la reflexión y el perfeccionamiento de su profesión docente”.

 

Otra resolución, sobre el estado Docente, exigía: “Que el total de subvenciones destinadas a colegios particulares se supriman y los dineros pasen  a integrar el Fondo Nacional de Educación.”   Era abril de 1958.

 

En esa Convención de los maestros secundarios del país, Hernán Ramírez fue elegido director de la Sociedad Nacional de Profesores, SONAP. 

 

LA INDEPENDENCIA DE CHILE

En 1959 fue editado el cuarto libro de Hernán Ramírez. Su título “Antecedentes económicos de la Independencia de Chile”. En el Prefacio, el autor escribió: “El juicio que merezca este ensayo a los estudiosos y a los lectores interesados en la materia, será una referencia muy valiosa en la prosecución de mis estudios sobre la historia económica de Chile; me permitirá aquilatar en qué medida la orientación de mis esfuerzos es correcta y científicamente válida”.

 

En esa obra planteó, refiriéndose a la principal causa de la Independencia:

 

”Hacia fines del siglo XVIII, las posibilidades de mayor expansión de nuestro país eran entrabadas por su calidad de colonia. Todos sus elementos, comprimidos por la potencia metropolitana y por estructura del Imperio habían llegado a un máximo de crecimiento posible dentro del molde colonial. Pero,  las férreas ligaduras que le ataban a España impedían que tales elementos –dotados ya de propias energías- pudieran continuar su desarrollo. Se suscitó de esta manera un antagonismo o contradicción entre los intereses de Chile y los de la Metrópoli”.

 

En otra parte agregaba: “Los pocos patriotas que ‘pensaron’ la Independencia, representaron la conciencia naciente de un profundo proceso en desarrollo; ellos actuaron con tesón y audacia y, colocados en una encrucijada pudieron dar cima a sus propósitos”.

  

CADA LIBRO UN APORTE

En 1960 publicó Hernán Ramírez su quinto libro, “Historia del imperialismo en Chile”.

 

Esta obra le sirvió de base para obtener el grado de Doctor en Ciencias Históricas en la Universidad Carolina de Praga.

 

En 1965 apareció su sexto libro. Título: “Orígenes y formación del Partido Comunista de Chile”. En el prefacio escribió: “El estudio de su pasado  (del Partido)  permite desentrañar con nitidez la dinámica de la lucha de clases en Chile; es decir, permite ver la totalidad de las fuerzas que operan en la sociedad, la naturaleza y orientación de esas fuerzas, las contradicciones  que hay entre ellas y la forma cómo se comportan”.

 

También en 1965 se publicó su obra “Estados Unidos y América Latina”.

  

DEMOCRACIA INTERNA

Entre el 10 y 17 de octubre de  1965 tuvo lugar el  XVII Congreso Nacional del Partido Comunista.  Participé formando parte de la delegación de los comunistas de Cautín y fue elegido miembro de la presidencia del congreso.

 

A ese evento asistió también el compañero Hernán Ramírez.

 

Recuerdo que  su intervención la dedicó a plantear la necesidad de profundizar la democracia interna del Partido. Sus tesis no encontraron  mayor eco en los congresales.  Debo confesar, que entonces no estuve de acuerdo con  él. Incluso intervine intentando rebatir sus posiciones. Estábamos aún impregnados de estalinismo.

 

Pero, con el correr de los años, entendí lo fundamental que es este tema. Y, al mismo tiempo,  comprendí cuan visionaria y  valiente fue la posición del compañero Hernán Ramírez en ese Congreso del Partido celebrado en octubre de 1965. Ahora coincido plenamente con sus planteamientos.

  

LA PROPOSICIÓN DE FIDEL

En 1966 fue invitado por el Gobierno de Cuba a visitar la Isla. Fidel Castro le propuso que formara y dirigiera un equipo para escribir la historia del imperialismo en América Latina. Trabajar en esta línea, le parecía a Hernán Ramírez muy interesante, pues él desde Santiago iba a tener contactos con historiadores marxistas de la Patria Grande. Esto lo daba otra  dimensión a su trabajo. Pero, contra su voluntad tuvo que abandonar esta importante iniciativa.  Ello, debido a que en 1967 en la Facultad  de Filosofía y Educación se creó una crisis al renunciar a su calidad de Decano el profesor Julio Heisse y  Hernán Ramírez  fue elegido por la unanimidad del Pleno de la Facultad de Filosofía y Educación de la Universidad de Chile. A partir de ese momento inició un vertiginoso proceso de modernización y democratización.

 

La elección de Hernán Ramírez fue vetada por el Consejo General Universitario de la Universidad de Chile. Éste decretó la intervención de la Facultad. Esto no tuvo lugar debido a que los estudiantes se tomaron la Casa Central de la Universidad, iniciando el proceso de la Reforma Universitaria, que generó en 1969 la nueva legalidad en esa casa de estudios. En base a ella, Hernán Ramírez fue elegido Decano con la nueva forma democrática.

  

EL DECANO DE LA REFORMA

Hernán Ramírez, como decano de la Facultad de Filosofía y Educación de la Universidad de Chile, jugó un importante papel en las luchas por la reforma universitaria.

 

En entrevista publicada por la revista Araucaria N.º 3  de 1978,  a la pregunta  de si   la Reforma 1967- 1969  fue  fundamentalmente obra del  movimiento estudiantil, respondió:

 

“En gran medida, sí. Los estudiantes de la Universidad Católica de Valparaíso primero, de  la Universidad Católica de Chile enseguida y luego los de la Facultad de Filosofía y Educación de la Universidad de Chile, fueron quienes asumieron la responsabilidad de promover el proceso reformista en sus respectivas corporaciones. Pero, muy rápidamente, encontraron eco entre los académicos...”

  

El entrevistador interrumpe: “¿Y usted qué papel desempeñó? Porque recuerdo muy bien que se le llamó el ‘Decano de la Reforma’.”

 

Contestó Hernán Ramírez, con su característica modestia:

 

“Me parece que en asuntos como los que ahora merecen nuestra atención, las actuaciones personales no cuentan mayormente. En realidad,  me correspondió desempeñar cierto papel en la reforma de la Universidad de Chile. Creo que, en esto, el azar y las circunstancias tuvieron mucho que hacer. Pienso que fundamentalmente fui intérprete, portavoz y ejecutor de la voluntad de mi Facultad, prácticamente de toda ella. En algún sentido, fui punto de convergencia de aspiraciones colectivas y pude actuar en función de ellas. Por otro lado, pienso que mi militancia política –que de ningún modo menoscababa mi condición de universitario, sino más bien la enriquecía- y aún mi calidad de profesor de Historia, me permitieron ser sensible a los procesos que tenían lugar en el país y comprender el lugar que en ellos correspondía a la Universidad”.

 

 

MURIÓ EN EL DESTIERRO

El 11 de septiembre de 1973 se produjo el golpe militar que instauró la dictadura fascista. Hernán Ramírez, como muchos otros patriotas, debió salir al exilio. Tenía 56 años.  Vivió el destierro en París, junto a su esposa la profesora Matilde Aguirre. Desde Francia siguió atentamente lo que ocurría en Chile.  Participó en las acciones solidarias con la lucha del pueblo contra la tiranía. Trabajó en la Universidad de Vincennes.

 

Falleció en el exilio, en París, el 21 de octubre de 1979. En 1984 fue publicado por la Casa de Chile en México su libro “Las Fuerzas Armadas y la política en Chile”. En él se explica: 

 

“El profesor Hernán Ramírez Necochea trabajaba aún en el presente texto, cuando la muerte interrumpió una vida y una obra plenas de significado”.

  

EN HOMENAJE A LOS CAÍDOS

También en 1984, la editorial Progreso de Moscú publicó una segunda edición de “Origen y Formación delPartido Comunista de Chile”. En el prólogo  firmado  en París en junio de 1979, sólo cuatro meses antes de su fallecimiento, Hernán Ramírez  relató:

 

“Este libro debió haberse publicado en Chile a fines de 1973. Sin embargo, los acontecimientos que han tenido lugar a partir del 11 de septiembre de ese año impidieron que tal cosa sucediera. Sus originales fueron quemados  y sólo pudo salvarse una fracción del primer borrador manuscrito. Venciendo no pocas dificultades, pude rehacer el trabajo que el lector tiene ahora en sus manos”.

 

Más adelante señaló: “He reescrito este libro en un tiempo de tinieblas para mi Patria... Con él he querido, antes que nada, rendir mi modesto  y emocionado homenaje de admiración y respeto a todos mis compatriotas que fueron inmolados o martirizados, que sufrieron y sufren el terror, que no se han doblegado, que conservan su integridad de hombres y de ciudadanos dignos y que combatieron y combaten –hasta el sacrificio- por el restablecimiento de la paz, la justicia y la libertad de Chile y por la reanudación del curso de una historia nacional que nos enorgullece y que ha sido ominosamente  interrumpido.”

  

LA MENTIRA TIENEN PATAS CORTAS

Con fecha 10 de marzo de 1991 El Mercurio publicó en su sección cartas una nota del historiador Sergio Villalobos, entonces director de la Biblioteca Nacional, donde escribió:

 

”Con la obra de Harold Blakemore (historiador inglés) ocurrió algo muy singular. En estado de  investigación, los papeles de su tesis doctoral fueron facilitados generosamente a Hernán Ramírez, quien estaba ocupado del mismo tema y pudo contar, así, con buenas informaciones y derroteros que fueron utilizados en Balmaceda y la contrarrevolución de 1891. El investigador chileno, sin embargo, no reconoció la deuda contraída”.

  

El Mercurio en su edición del 17 de marzo de 1991 volvió sobre mismo tema, con un artículo con motivo del fallecimiento de ese historiador británico, que intentó  borrar las huellas del imperialismo inglés en la contrarrevolución de 1891.

  

LA VERDAD DE LOS HECHOS

Pongamos los puntos sobre las íes. Se equivocó el señor Villalobos. En  “Balmaceda y la contrarrevolución de 1891”, el historiador Ramírez Necochea consignó 163 fuentes de su investigación; de ellas, siete  inglesas. En la página 239 hizo  expresa mención a la tesis de Blakemore, “The Chilean Revolution of 1891”. Mayo de 1955. Inédita.

 

Por lo demás, las tesis fundamentales sobre la contrarrevolución del 91, Ramírez las expuso –como ya hemos señalado-  en su primer libro publicado en 1951, cuando Blakemore tenía 21 años y aún no comenzaba a estudiar este tema.

 

 

EL MERCURIO RINDE HONORES A UN FASCISTA

Las interpretaciones sobre los hechos de 1891 son totalmente distintas entre  ambos historiadores. Según Blakemore fue una revolución contra una dictadura, como él califica al progresista gobierno del presidente  Balmaceda, en la cual –según el inglés-  no hubo mayor injerencia británica.

 

Según Ramírez Necochea, fue una contrarrevolución,  financiada por el imperialista británico John Thomas North y la oligarquía criolla.

 

¿Por qué El Mercurio rindió tantos homenajes a Blakemore?  Lo explica el mismo matutino:  “Por la ayuda que prestó al país presentando nuestros puntos de vista en los momentos en que el gobierno chileno tenía una pésima imagen en el extranjero”. El Mercurio se refería a la dictadura de Pinochet.

 

En febrero de 1990, el tirano condecoró al inglés con la Orden al Mérito Bernardo O’Higgins,  “en reconocimiento por su multifacética labor en pro de nuestro país”. 

 

NUESTRO HOMENAJE

El aporte de Hernán Ramírez Necochea, como investigador e historiador es inmenso. Elaboró las tesis para entender las claves  de la Independencia de Chile, del movimiento obrero en el siglo XIX, de  la contrarrevolución de 1891, de  la Historia del Partido Comunista de Chile,  del Imperialismo en Chile y en América Latina y de las Fuerzas Armadas en nuestro país.

 

Rendimos homenaje a un militante comunista y  dirigente sindical del Magisterio, que mantuvo siempre en alto las banderas de la revolución y de la educación pública.

 

Evocamos al decano de la Reforma Universitaria.

 

Recordamos sobre todo al maestro, al compañero, al colega,  al amigo. Al hombre sencillo, amable, solidario y consecuente.

  

Y este homenaje que  tributamos  a Hernán Ramírez Necochea, lo hacemos extensivo a su querida esposa y compañera, la profesora Matilde Aguirre, fallecida  el 28 de noviembre de 2005.

 







 


A 55 AÑOS DEL “TACNAZO”



 

Al cumplirse mañana 21 de Octubre, 55 años del “Tacnazo”, le presentamos a nuestros lectores y lectoras del Boletín Rojo, un escrito del historiador Iván Ljubetic Vargas.

Boletín Rojo



Ocurrió el 21 de octubre de 1969:

 

                                                        

 

                                                    Iván Ljubetic  Vargas, historiador del

                                                    Centro de Extensión e Investigación

                                                    Luis Emilio Recabarren,  CEILER

 

                                  

 




No fue casual que, sólo once días después de la creación de la Unidad Popular, tuviese lugar el llamado “Tacnazo”. Se da ese nombre al movimiento “gremial” protagonizado por el Regimiento Tacna de la guarnición de Santiago. Este se declaró en rebeldía el 21 de octubre de 1969, exigiendo reivindicaciones económicas y profesionales. Encabezaba la acción subversiva el general Roberto Viaux Marambio, que la noche anterior había llegado desde el norte, donde se ubicaba el Regimiento al cual está destinado. Esto prueba que la acción del Tacna no era algo espontáneo, sino resultado de la deliberación, confabulación y planificación previas. Intentos similares en otras guarniciones del país, fracasaron.

Los complotadores no encontraron apoyo en la mayoría de la oficialidad. Sin embargo, ello no significaba que la rebelión liderada por Viaux no contara con simpatía y respaldo en las fuerzas armadas. Las reivindicaciones por él planteadas eran muy sentidas. 

EL PARTIDO COMUNISTA

El 21 de octubre de 1969, día en que se inició el “Tacnazo”, el Partido Comunista emitió una Declaración Pública, firmada por la Comisión Política del Comité Central  y citada por el compañero Luis Corvalán en su libro “Camino de Victoria”, donde se señalaba:

“Se ha iniciado una acción sediciosa que se orienta a la liquidación de las libertades y garantías democráticas conquistadas por la clase obrera y el pueblo. Este no es un conflicto entre civiles y militares ni entre el gobierno de Frei y la oposición, sino una amenaza contra la Patria y contra el derecho del pueblo a abrirse paso a la conquista del Gobierno Popular.

La sedición y el Golpe de Estado en marcha han sido posible por la conciliación del gobierno democratacristiano con los enemigos seculares de nuestro pueblo.

Estos, con los que se ha conciliado, son ahora los que están detrás del alzamiento, los generales civiles del golpe de Estado.

Lo que pretenden los momios del Partido Nacional, entre ellos antiguos nazis, al promover la sedición, es totalmente opuesto a las legítimas aspiraciones de todos los sectores del pueblo. El golpe de Estado no lleva a la solución de los justos anhelos de los personales de las Fuerzas Armadas.

Debe ponerse término a la conciliación. Exigimos medidas enérgicas contra la reacción que traiciona a Chile. Llamamos a la movilización de la clase obrera, de los campesinos, de los pobladores, de los estudiantes y de todos los chilenos dispuestos a defender sus derechos.” (Citado por Luis Corvalán Lépez en “Camino de Victoria”, páginas 287 y 288)

 

LA POSICIÓN DEL PARTIDO SOCIALISTA

El Partido Socialista tuvo una visión distinta del movimiento militar. Por eso, en una Declaración Pública, emitida ese mismo días 21 de octubre, decía:

“El Partido Socialista llama a los trabajadores, no a defender la institucionalidad burguesa, sino a movilizarse para imponer sus reivindicaciones sociales y políticas, amenazadas por las fuerzas reaccionarias que pretenden utilizar el movimiento reivindicativo militar...”  (Citado por Casanueva y Fernández en “El Partido Socialista y la lucha de clases en Chile”, páginas 230 y 231)

 

EL GENERAL PRATS: “TENÍA UNA FINALIDAD POLÍTICA”

Un coletazo del “Tacnazo”: se dio de baja al comandante en jefe del Ejército, general Castillo y en su lugar se designó al general René Schneider, partidario de la no intervención del ejército en política.

Refiriéndose a la  acción sediciosa del 21 de octubre de 1969, el general Carlos Prats escribió en sus “Memorias”:

“Mucho hincapié posterior se hizo en torno a las verdaderas intenciones de Viaux, al acuartelarse en el ‘Tacna’, secundado por el capitán Mora y otros oficiales. Quienes estaban comprometidos en el complot o políticamente tenían interés en minimizarlo, han argumentado que el ‘acuartelamiento’ de las unidades militares involucradas fue un acto simbólico de protesta que interpretaba el sentir mayoritario de la oficialidad ante la indiferencia del gobierno para dar solución a los problemas que afligían al Ejército...

Superado el complot, el General Marambio renunció a su cargo de Ministro de Defensa Nacional y el Presidente Frei designó en éste a su amigo y correligionario, Sergio Ossa Pretot.” (Carlos Prats González: “Memorias”, páginas 126 127) 

 

“A LAS CALLES”  

El PC y la CUT, que no se dejaron engañar por el “gremialismo” de la acción castrense, convocaron a los trabajadores y pueblo en general a salir a las calles a defender el régimen democrático. Ello, a pesar de estar en una decidida oposición.

Miles y miles de manifestantes salieron a la calle  a expresar su repudio a los sediciosos. En Santiago una impresionante masa rodeó La Moneda y calles cercanas al regimiento Tacna. En provincias la movilización adquiere ribetes de amplitud y combatividad.

En Temuco, tuvo lugar un hecho de enorme significado. La CUT y el Gobierno realizaron, en conjunto, un gran acto en la Plaza de Armas.

 

CÓMO VIVÍ EL TACNAZO EN TEMUCO

EL RECTOR ME LLAMA A SU OFICINA

El 21 de octubre de 1969 realizaba mi clase de Historia, en el VI A del Liceo N.º 1 de Hombres de Temuco. De pronto un inspector golpeó la puerta de la sala. Entró y me dijo que el Rector me llamaba urgente a su oficina. Muy sorprendido, dejé al inspector a cargo del curso y me dirigí rápidamente a la Rectoría. Allí estaba muy nervioso el rector Daniel Rodríguez, por entonces  activo dirigente democratacristiano.

-Iván, me dijo. Me han informado desde Santiago, que se ha producido un golpe de Estado. Yo sé que ustedes son de oposición, pero hay que hacer algo.

-De acuerdo, le dije. Los comunistas nos oponemos a cualquier golpe contra un gobierno constitucional. Te propongo dos cosas:

Primero, que me autorices a ocupar una sala y convocar ahí a todos los comunistas, profesores y alumnos de manera inmediata.

Luego, que una vez que me reúna con los compañeros, vamos los dos a entrevistarnos con el Intendente. El rector aceptó mis proposiciones 

MOVILIZANDO AL PARTIDO Y LA JOTA 

Realizamos una amplia asamblea en el Liceo. Éramos unos 70 entre profesores y estudiantes comunistas. Informé lo que ocurría. Tomamos rápidos acuerdos: la mayoría a la calle a cumplir diversas tareas: unos, en especial los profesores, se dirigirían al local del Parttido para dar la noticia y ponerse a las órdenes de los dirigentes que estuvieran allí; otros a convocar al Consejo Directivo Provincial de  la CUT en forma urgente para el medio día; otros a las poblaciones a poner en estado de alerta a los militantes del Partido y de las Juventudes Comunistas; los dirigentes estudiantiles, se quedaban en el liceo para recorrer curso por curso...

Me comuniqué por teléfono con los miembros del Secretariado del Partido para comunicarles las noticias y que me iba a entrevistar con el Intendente en mi calidad de Presidente de la CUT. Me autorizaron a hacerlo.

 

PREPARANDO EL ACTO

Junto con Rodríguez conversamos con el Intendente, que nos amplió las informaciones.

Después de intercambiar ideas, llegamos a la conclusión que la Intendencia y la Central Única de Trabajadores debían convocar para esa tarde a las 19 horas a un acto de repudio a los golpistas en la Plaza de Armas. Que habría dos oradores: el Intendente y el Presidente de la CUT.

Finalizada esa conversación me dirigí al local del Comité Regional del Partido. Allí informé de lo resuelto en la Intendencia. Se tomaron medidas para asegurar el acto. A su vez, me comunicaron que desde el Comité Central se había recibido las instrucciones de movilizar a los más amplios sectores, que el Partido Socialista había adoptado la posición de no hacer nada por defender el gobierno de Frei.

Después me reuní, a medio día,  con el Consejo Provincial de la CUT. Luego de entregar las informaciones que tenía, se tomaron medidas concretas  para convocar a todos los gremios, confeccionar pancartas, llevar banderas chilenas, de la CUT, de los sindicatos. 

MILES EN LA PLAZA DE TEMUCO 

El acto fue grandioso. Una cantidad impresionante de personas llegaron esa tarde de primavera a la Plaza de Armas. Muchas banderas chilenas y rojas, entusiasmo, consignas contra los golpistas, pancartas. Habló el Intendente. Me tocó cerrar  la concentración en mi calidad de Presidente de la CUT.

Soldados del Regimiento Tucapel estaban apostados a una  cuadra de la Plaza. Cuando, junto con el Intendente, fuimos a conversar con los oficiales  que estaban al mando de  esas tropas y pedirles explicación por tal despliegue de fuerzas, respondieron que “era para impedir que los extremistas se dirigieran a atacar el Cuartel...”

Ese histórico acto en Temuco del 21 de octubre de 1969 fue el único de ese tipo realizado en todo el país.

 

LA MOVILIZACIÓN NACIONAL FUE DECISIVA

La movilización popular y la falta de apoyo de otras unidades que, estando comprometidas con la acción, no se atrevieron a actuar, obligó a los subversivos a deponer las armas. Ello ocurrió el 22 de octubre. Se entregaron al comandante de la guarnición de Santiago, general Alfredo Mahn.

El Presidente Frei y el general Viaux Marambio firmaron el “Acta de Tacna”. Al respecto la Comisión Política del Partido Comunista, en Declaración del 22 de octubre  de 1969, señaló:

 “Dicho acuerdo envuelve compromisos en el sentido de cambiar al Ministro de Defensa – lo cual ya se hizo -, realizar modificaciones en el Alto Mando del Ejército y dar satisfacción a las aspiraciones económicas de las Fuerzas Armadas, al mismo tiempo que se somete a la disciplina militar a los oficiales implicados, a los cuales se les garantizaría ‘un juicio justo sin ánimo de venganza’. En un Acta privada se contendrían otros compromisos.” 

 Esa declaración agregaba que el Partido Comunista  “Felicita a sus militantes, a los trabajadores, estudiantes, hombres, mujeres, juventud de nuestro país que han escrito una página memorable en la defensa de los derechos del pueblo y de las libertades democráticas”. (Citado por Luis Corvalán en “Camino de Victoria”, página 288)




martes, 15 de octubre de 2024

FIDEL: “LA HISTORIA ME ABSOLVERÁ”

 



Al cumplirse 71 años de la histórica defensa de Fidel Castro  “LA HISTORIA ME ABSOLVERÁ”, recordamos esos hechos, a través de las palabras de un escrito del historiador Iván Ljubetic Vargas.

Boletín Rojo




Hace 71 años:


 

 

                                                    Iván Ljubetic Vargas, historiador del

                                                     Centro de Extensión e Investigación

                                                     Luis Emilio Recabarren,  CEILER

 

          

 


Inmediatamente después del asalto al Cuartel Moncada del 26 de julio de 1953, la dictadura  reaccionó con una brutal represión. Batista decretó el estado de sitio en Santiago de Cuba y la suspensión de las garantías constitucionales en todo el territorio nacional; clausuró el periódico «Noticias de Hoy», órgano del partido socialista popular, y aplicó la censura a la prensa y la radio de todo el país. Creaba así las condiciones para lanzar a los cuerpos represivos con violencia y sin riesgo de publicidad contra la rebeldía popular.

En relación con los asaltantes del Moncada, Batista ordenó que se asesinara a diez revolucionarios por cada soldado muerto en combate. Excepto unos pocos combatientes que pudieron escapar ayudados por el pueblo, casi todos los demás fueron capturados y gran parte de ellos asesinados en los días sucesivos. Sólo seis asaltantes de los dos cuarteles habían perecido en la lucha; pero las fuerzas represivas del régimen asesinaron a 55, y a dos personas ajenas a los acontecimientos.

 

 

Fidel y el resto de sobrevivientes prisioneros

 

FIDEL DENUNCIA LOS CRÍMENES

Además, a diferencia del trato humano dado por los revolucionarios a los militares que cayeron en su poder, los asaltantes prisioneros fueron torturados antes de ser ultimados, y después se les presentó como caídos en combate. Más tarde, ante el tribunal que lo juzgaba, Fidel Castro denunció el crimen:

“No se mató durante un minuto, una hora o un día entero, sino que en una semana completa, los golpes, las torturas, los lanzamientos de azotea y los disparos no cesaron un instante como instrumento de exterminio manejados por artesanos perfectos del crimen. El cuartel Moncada se convirtió en un taller de tortura y muerte, y unos hombres indignos convirtieron el uniforme militar en delantales de carniceros". Los crímenes cometidos en esos días por el régimen los denunció Fidel Castro en su alegato de autodefensa La historia me absolverá. Allí Fidel pasó de acusado a acusador y denunció todos los males que hacían sufrir al pueblo cubano”.

 

IMPORTANCIA HISTÓRICA DEL ASALTO

El asalto al cuartel Moncada terminó en una derrota militar; sin embargo, tuvo una trascendencia extraordinaria para el pueblo cubano y para el movimiento de liberación nacional que se iniciaba. En 1961, el entonces comandante Raúl Castro Ruz y Ministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), al referirse a la importancia histórica de este acontecimiento manifestó:

 

 




“...En primer lugar inició un período de la lucha armada que no terminó hasta la derrota de la tiranía. En segundo lugar, creó una nueva dirección y una nueva organización que repudiaba el quietismo y el reformismo, que eran combatientes y decididos y que en el propio juicio levantaban un programa con más importantes desmanes de la transformación socioeconómica y política exigida por la situación de Cuba... Como expresó Fidel: El Moncada nos enseñó a convertir los reveses en victorias”

 

“LA HISTORIA ME ABSOLVERÁ”

 “Termino mi defensa, no lo haré como hacen siempre todos los letrados, pidiendo la libertad del defendido; no puedo pedirla cuando mis compañeros están sufriendo ya en Isla de Pinos ignominiosa prisión. Enviadme junto a ellos a compartir su suerte, es inconcebible que los hombres honrados estén muertos o presos en una república donde está de presidente un criminal y un ladrón.

 


A los señores magistrados, mi sincera gratitud por haberme permitido expresarme libremente, sin mezquinas coacciones; no os guardo rencor, reconozco que en ciertos aspectos habéis sido humanos y sé que el presidente de este tribunal, hombre de limpia vida, no puede disimular su repugnancia por el estado de cosas reinantes que lo obliga a dictar un fallo injusto. Queda todavía a la Audiencia un problema más grave; ahí están las causas iniciadas por los setenta asesinatos, es decir, la mayor masacre que hemos conocido; los culpables siguen libres con un arma en la mano que es amenaza perenne para la vida de los ciudadanos; si no cae sobre ellos todo - 42 -el peso de la ley, por cobardía o porque se lo impidan, y no renuncien en pleno todos los magistrados, me apiado de vuestras honras y compadezco la mancha sin precedentes que caerá sobre el poder judicial.

En cuanto a mí, sé que la cárcel será dura como no la ha sido nunca para nadie, preñada de amenazas, de ruin y cobarde ensañamiento, pero no la temo, como no temo la furia del tirano miserable que arrancó la vida a setenta hermanos míos. Condenadme, no importa. La historia me absolverá”,  

 

Fidel pronunció estas palabras el 16 de octubre de 1953. Han pasado 71 años de entonces.  Y no cabe duda alguna que la historia no sólo absolvió al revolucionario cubano, sino que  dio plena razón a sus pensamientos y accionar.

 








A 62 AÑOS DE LA CRISIS DE OCTUBRE

 


Al cumplirse 62 años de la “Crisis de Octubre”, recordamos esos hechos, a través de las palabras de un escrito del historiador Iván Ljubetic Vargas.

Boletín Rojo

 

 

Comenzó el 15 de Octubre de 1962:

 

 

 

                                                        Iván Ljubetic Vargas, historiador del

                                                        Centro de Extensión e Investigación

                                                        Luis Emilio Recabarren, CEILER

 

 

 


 

 

Estábamos en Moscú en esos días  de octubre de 1962. Éramos estudiantes de una Escuela del Partido Comunista de la Unión Soviética. Los profesores de las diferentes asignaturas nos daban detalles de la dramática situación que se vivía. Los alumnos del curso, todos de habla española, comentábamos. Estábamos preocupados, nerviosos. Entre ellos,  Marta Ugarte, siempre muy  seria; Inés Cornejo, sonriendo nerviosamente; Víctor Cantero, con su buen humor  y sus ingeniosas salidas.

 

De estallar la amenazante guerra atómica, estaríamos en el centro de la mira de los misiles nucleares de Estados Unidos y sus aliados.

 

Salíamos de clase y nos íbamos al centro de Moscú. Todo funcionaba normalmente. El Metro y sus bellas estaciones repletas de mujeres, niños, jóvenes, adultos… La gente en las calles tomando ricos helados  en pleno invierno. Muchas mujeres comprando.  

 

Eran los días de la Crisis de los Misiles o  Crisis de Octubre (llamada por Cuba), o Crisis del Caribe (bautizada así por la Unión Soviética): tres nombres para denominar el dramático conflicto político y militar que estaba en pleno desarrollo entre los Estados Unidos, la Unión Soviética y Cuba, durante ese mes de octubre de 1962.

 

Teníamos claro el origen del conflicto. Desde el triunfo de la Revolución Cubana el imperialismo estadounidense empleó todos los medios para destruir el proceso que se vivía en la Isla. Acciones de sabotaje, bloqueo, el bombardeo de aeropuertos del 15 de abril de 1961 y la frustrada invasión de gusanos con apoyo de Estados Unidos  dos días después.

 

 

 


 

 

Ante esta situación, el 29 de mayo de 1962 llegó a Cuba una delegación soviética que propuso al gobierno revolucionario instalar cohetes con carga nuclear, para evitar la invasión y fortalecer las posiciones del Socialismo en el mundo.

 

Hubo acuerdo. Entonces las Unión Soviética llevó a cabo la Operación Anadir. Fue una operación militar secreta, realizada por la Unión Soviética, para desplegar misiles balísticos, bombarderos y una división de infantería mecanizada hacia Cuba.

 

Entre junio y octubre de 1962 llegaron a Cuba 24 plataformas de lanzamiento, 42 cohetes R-12, unas 45 ojivas nucleares, 42 bombarderos Il-28, un regimiento de 40 aviones caza MiG-21, dos divisiones de defensa antiaérea, cuatro regimientos de infantería mecanizada y otras unidades militares.   Se movilizaron alrededor de 47.000 soldados en total.

 

El 15 de octubre de 1962 un avión espía estadounidense U-2 descubrió las bases de misiles soviéticos en Cuba. Y ahí comenzó el conflicto.

 

El 22 de octubre de 1962, Kennedy se dirigió a los estadounidenses a través de la televisión y habló por primera vez en público sobre establecer una cuarentena y un cerco naval alrededor de Cuba.

 

A partir del 23 de octubre se desplegaron barcos y aviones de guerra estadounidenses en el Mar Caribe para ejercer un auténtico bloqueo aéreo-naval.

 

Por su parte Nikita Jrushchov dirigió un mensaje a Kennedy al día siguiente donde enunciaba: «La URSS ve el bloqueo como una agresión y no instruirá a los barcos que se desvíen», pero los buques soviéticos disminuyeron la velocidad hacia Cuba y así evitar algún conflicto mayor y abrir negociaciones entre las partes.

 

La paz mundial estaba amenazada. Eran momentos terribles. Las noticias informaban como los barcos soviéticos  surcaban el océano rumbo a Cuba y cada vez se acercaban más a los navíos imperialistas que bloqueaban la Isla. Y la guerra nuclear se  iniciaría al encontrarse ambas escuadras.

 

En las pantallas de la televisión veíamos avanzar majestuosos las naves soviéticas. Se acercaba la hora cero. Los responsables de la Escuela se reunieron con nosotros. Nos dijeron que estuviéramos tranquilos. Que no abandonáramos la Escuela. Que en el momento indicado nos llevarían a un lugar seguro. Nos preguntábamos ¿seguro hasta para  bombas atómicas?

 


 

Fidel Castro y Nikita Jruschov

 

 

La Organización de los Estados Americanos (OEA) se colocó al lado de Estados Unidos. Impuso sanciones al gobierno cubano y se unió al  bloqueo naval en una operación llamada Cuarentena, para impedir la llegada por vía marítima de recursos que propiciarían el desarrollo de las bases mencionadas. Las armadas ejecutaron una operación combinada. Participaron los destructores argentinos, Espora y Rosales, pasando a formar parte de la flota combinada estadounidense-latinoamericana Task Force 137 al mando del contraalmirante D. John A. Tyree. Se integraron también los destructores venezolanos ARV D-11 Nueva Esparta y ARV D-21 Zulia, las fragatas dominicanas Santana y Luperón, el destructor USS Mullinix.

 

La guerra nuclear estaba por estallar.  El 26 de octubre el gobierno soviético envió a Washington D.C. un mensaje personal de Jruschov a Kennedy para llegar a un acuerdo: los buques soviéticos se retirarían si el gobierno estadounidense lanzaba una declaración pública renunciando a derrocar al régimen de Fidel Castro y ofreciendo no patrocinar ningún ataque bélico con ese fin.

 

Ese mismo día Fidel Castro, desde La Habana, escribió un mensaje y solicitó a Jruschov que en caso de una invasión de EE. UU., la URSS lanzara un golpe nuclear contra los Estados Unidos,  aún al costo de desaparecer Cuba e iniciarse una guerra nuclear.

 

El sábado 27 de octubre de 1962, también llamado el sábado negro, la defensa antiaérea soviética activó por primera vez sus sistemas de radares y derribaron el avión espía estadounidense tipo U-2, por un misil tierra-aire cuando espiaba el oriente de la isla de Cuba. 

Esto aumentó más la tensión, pero ese mismo día Jrushchov propuso a Kennedy el desmantelar las bases soviéticas y así lo afirmó en la carta de respuesta el 28 de octubre, a cambio de la garantía formal y pública de que Estados Unidos no realizaría ni apoyaría una invasión al territorio cubano. Hubo acuerdo. 

Afortunadamente no tuvimos la oportunidad de comprobar si eran seguros los refugios antinucleares. Días después, por las cartas llegadas desde Chile,  supimos que en esos días terribles de octubre de 1962 hubo grandes acciones por la Paz en nuestra patria.

 

Las negociaciones secretas en Washington y en Moscú prosiguieron, excluyeron a Fidel Castro y el gobierno soviético se negó a realizar consultas sobre el tema con Cuba 

A finales de noviembre concluyeron los patrullajes navales alrededor de Cuba. Dos días después la URSS  informó a Cuba que la presencia militar soviética continuaría pero sólo dotada de armas convencionales. La Unión Soviética retiró todo su armamento nuclear y el Misil balístico de alcance medio de la isla. 

Se creó el llamado teléfono rojo, una línea de comunicación directa entre la Casa Blanca y el Kremlin, para agilizar las conversaciones entre ambas potencias durante períodos de crisis y así evitar las demoras diplomáticas y subsanar los posibles malentendidos sobre el tema misiles nucleares. 

Los principales protagonistas no duraron mucho tiempo tras la crisis. El presidente de EE. UU., Kennedy fue asesinado el 22 de noviembre de 1963 y el líder de la Unión Soviética, Nikita Jrushchov, fue apartado de su cargo por el comité central del Partido Comunista de la Unión Soviética  el 14 de octubre de 1964. 

La historia reconoce la Crisis de Octubre  como el momento más peligroso de la historia de la humanidad.

 

FUENTE: Cuba Tesoro: “La crisis de los misiles”

 


lunes, 14 de octubre de 2024

PRIMERA DECLARACIÓN DEL PARTIDO COMUNISTA DESPUÉS DEL GOLPE

 


A 51 AÑOS


 

Se cumplieron 51 años de esta importante declaración difundida por el Partido Comunista de Chile, al cumplirse en Octubre de 1973 el primer mes del golpe fascista, los comunistas estuvimos en condiciones a pesar de la cruenta represión, la muerte y la tortura que se hicieron presente cada día, de distribuir este importante documento, conocido como “El Manifiesto de Octubre”. Algunos jovenes comunistas tuvimos que asumir tareas y responsabilidades que no nos imaginabamos los meses anteriores al golpe, tal fué mi caso y el de algunos compañeros y compañeras de los distintos Comites Locales, que componían ese entonces, el Comité Regional Cordillera de las Juventudes Comunistas. Quién edita éste Blog asumió en ese entonces, junto a otras y otros militantes comunistas, responsablemente esa tarea.

 

Para recordar la importancia de ese documento las y los invito a leer el presente artículo que nos entregó el Historiador Iván Ljubetic Vargas. 

Oscar Dante Conejeros 

Editor Boletín Rojo

 

 

 

 

 PRIMERA DECLARACIÓN DEL PARTIDO COMUNISTA DESPUÉS DEL GOLPE

 

 

 

                                               Iván Ljubetic Vargas, historiador del

                                               Centro de Extensión e Investigación

                                               Luis Emilio Recabarren, CEILER

 

 

 

Ante la gran cantidad de crímenes perpetrados por los fascistas y por iniciativa del Cardenal Raúl Silva Henríquez, se creó el 6 de octubre de 1973 el Comité Pro-Paz, constituido por la todas las Iglesias existentes en país. Su  objetivo: auxiliar a los perseguidos, en defensa de los Derechos Humanos.

  

El 10 de octubre de 1973, el expresidente demócrata cristiano realizó infames declaraciones al periódico ABC de Madrid (ver detalles en el artículo enviado ayer).

 

El 11 de octubre de 1973, justamente al mes de haberse consumado el golpe,  en momentos en que imperaba el feroz terrorismo de Estado, el Partido Comunista emite su primera declaración con el título “La Voz de Orden es la Unidad”. En partes de ella se dice:

 

“El golpe militar del 11 de septiembre ha sumido al país en un clima de terror y brutalidad sin precedentes en la historia. La saña, la crueldad con que se ha reprimido a todo el movimiento democrático y, en especial, al movimiento obrero, no tiene antecedentes en nuestro país, tampoco en América Latina. Si se ha de elegir un punto de referencia tal es la masacre que desató el golpe de Estado en Indonesia…

 

“En pocas palabras: 

“Se ha instalado en el país una dictadura fascista con la secuela de crímenes y abusos que caracteriza a estos regímenes… La Junta fascista no representa ningún espíritu nacional o patriótico. Su esencia es antipatriótica, atenta contra los intereses de Chile como nación independiente. Trabaja como un apéndice fascista al servicio del imperialismo y la reacción interna…

 

“Todas las libertades públicas han sido liquidadas. No hay libertad de reunión, de asociación ni de expresión oral o escrita…  Frente a este cúmulo de hechos que revelan la instauración de una dictadura de tipo fascista ¿qué dice la Democracia Cristiana? ¿Dónde está su posición   de otrora en contra de toda salida antidemocrática? ¿Qué ha sucedido con su concepción favorable al pluralismo ideológico y político?

 

Hemos conocido la opinión disidente de parlamentarios y dirigentes que encabezan personalidades como Radomiro Tomic, Bernardo Leighton, Renán Fuentealba y otros que se han mantenido fieles a sus principios y han repudiado en declaración pública el golpe y sus secuelas… 

  

“La junta Militar, con la ayuda de todos los medios de publicidad reaccionarios, se ha lanzado en una campaña miserable en filada a denigrar la figura de Salvador Allende. Los cuervos se han lanzado a picotear  el cadáver del Presidente. Pero cuán equivocados están. Nunca arrancarán del corazón del pueblo la memoria de un hombre que, como Allende, amó a su patria por sobre todas las cosas de la vida, luchó decenas de años por la liberación de los oprimidos y explotados y cayó combatiendo como un héroe.

 

“Pasarán estos días negros y la figura de Salvador Allende, del Presidente que rescató el cobre para Chile, que se enfrentó al imperialismo y la oligarquía, que no se doblegó ante el halago ni las amenazas de los enemigos, que fue leal hasta la muerte, quedará inscrito en la historia de nuestro país y de América Latina junto a O’Higgins, Balmaceda, Recabarren, Pedro Aguirre Cerda y tantos otros chilenos que lo dieron todo por la Patria y por el pueblo. Sus detractores, en cambio, no aparecerán ni siquiera como pigmeos.”

  

“Pero el actual estado de cosas no será eterno. No prevalecerá la mentira sobre la verdad, ni la opresión sobre la libertad, ni el fascismo sobre la democracia… Los trabajadores y las masas populares se recuperarán del golpe recibido y volverán, sin duda, a regir los destinos de la Patria. Como siempre, pondremos el acento en la organización, la unidad y la lucha de las masas y en el desarrollo creciente de su conciencia política… 

 

“Debemos poner término al terror ejercido contra el pueblo y abrir paso a nuevos horizontes revolucionarios. Para ello, la voz de orden de la hora presente es la de la unidad más amplia del pueblo.

Unidad para defender el derecho a la vida y poner fin a la represión y a la muerte…” 

(“Desde Chile hablan los comunistas”. Ediciones Colo-Colo, 1976, páginas 23, 24, 25, 27 y 31)

  

Este documento fue sacado en condiciones muy precarias. Decenas y decenas de anónimos comunistas sacaron copias en máquinas de escribir y la distribuyeron clandestinamente. Con orgullo revolucionario puedo decir que uno de ellos fue un hermano mío.